"Despertando Y Disculpando"
Siempre tiene que haber esa interrupción, esa perturbación que hace que todo se desmorone otra vez, ambas miradas, verde y azul miran hacia la puerta donde se pueden ver a tres jóvenes.
—D-Doble D… —el aludido sale corriendo, el más algo de los tres lo sigue. Eddy respira pesadamente, tiene los puños cerrados y en sus ojos se puede apreciar un brillo de odio.
—Eres un desgraciado, ¡ahora si me las pagas!
—Vamos Eddy, no vale la pena que manches tus manos con sangre de un imbécil —lo arrastra con él a la salida para seguir a sus amigos. Los azules se llenan de lágrimas, sentía tanta impotencia, se sentía culpable, triste, una vil y asquerosa traidora.
—¿En que estábamos? —la respuesta de la rubia es una fuerte bofetada.
—¡Tarado! ¡¿Qué es lo que te pasa por la maldita cabeza?! —se lleva su mano a la boca mordiéndose la uña del meñique —.Pobre Doble D. ¡Si esto no se soluciona nunca te lo perdonaré Kevin!
—Vamos Nazz, no es para tanto.
—¡Basta Kevin, BASTA! Si a ti no te importa a mi si, déjate de estupideces Kevin y arregla esto, discúlpate con Doble D. Yo sé que aún lo amas Kevin… deja de echarlo a perder todo —la chica sale de los vestidores, su interior estaba hecho un desastre, ¿qué pasaría si Edd no la perdona? ¿Sería mala amiga?
Kevin se queda solo, analizando las palabras de la chica, su corazón se oprime, su lado racional reacciona, golpeándolo un par de veces, su lado rebelde es aprisionado, y es hasta ese momento que se da cuenta de lo que ha hecho, se golpea la frente con su mano, aún lo ama, pero el dolor, la "traición", el despecho lo segaron, y sin darse cuenta lastimó a la persona que más amaba, alejó su mejor amigo; y se quedó solo, con las personas menos agradables.
—¡Mierda! —golpea un par de veces los casilleros verdes, haciéndose daño en los nudillos, siente enojo e impotencia, quiere llorar, pero las palabras de su padre no lo dejan, "Los hombres no lloran", le había dicho en una ocasión después de golpearlo por llorar por su peluche destruido por la podadora.
"—Está bien llorar Kevin, es parte de nuestra naturaleza, porque somos humanos—". Había explicado Doble D alguna vez, al terminar de ver una película románticamente triste, y lloro, lloro junto a Edd, lloro en su pecho hasta empapar su suéter verde. Vaya que extrañaba esos tiempos, con Doble D podía ser él mismo, no el imponente capitán de futbol, aquel que no llora por nada porque, "Es hombre".
—¡Bombooón~! Por favor ábreme la puerta, n-necesito hablar contigo —la puerta es abierta lentamente, el rostro del recién llegado transmite preocupación, el dueño de casa se lanza a sus brazos, sollozando —. Todo estará bien. Tranquilo.
—P… ¿podríamos ir a otro lugar? M-mis padres llegarán en cualquier momento —Nat asiente, lo toma de la mano, llego a algún lugar desconocido para algunos pero recordados por otros; el basurero, aunque no es el mejor lugar para hablar es un sitió tranquilo, donde nadie podría molestarlos
—Nazz vino a hablar conmigo… di-dijo que él no quería besarla y… y que se disculpaba, q-que no era su intención hacerme sentir mal y… y… —sus palabras son interrumpidas por un sorpresivo abrazo de parte del peli aqua, las lágrimas se le saltan a Edd, no quiere llorar, ya era suficiente —. Di-dijo que Kevin me sigue amando, y… y que… lo perdonará, q-que no era su intención —´poco a poco se fue tranquilizando, respirando pausada y profundamente.
—Pues… es tu decisión el querer regresar con él. Puedo sacarle la sopa a punta de golpeas —el pelinegro suelta una risilla, haciendo que Nathan se regocije —. Ya no estés triste Edd, así no eres sensual.
—Si Eddy te escuchará decirme eso terminaría contigo.
—No creo que le moleste… —hace un pequeño mohín pensando en sus palabras —. Mejor no hay que decirle nada —el pelinegro tapa su boca riendo, adoraba a su nuevo mejor amigo, era sensacional.
Nathan ríe mientras camina de la mano de Eddy, el rostro del más bajo de los cuatro está coloreado de rojo, aún no estaba acostumbrado a exhibirse de l mano del peli aqua ni de las curiosas miradas de sus compañeros.
—¡Nat!
—¡AHHH! ¡Yo no hice nada, lo juro, no me golpees! —grita tapándose el rostro.
—¡¿Y tú que quieres?! —grita molesto Eddy.
—¡Nada que te importe a ti!
Sus miradas se encuentran, furiosas, retadoras.
—A ver, a ver, tranquilos, ¿qué ocupas Kevin?
—Necesito hablar contigo en privado.
—¿Qué? ¿Conmigo? ¡Espera! ¡Quiero despedirme! ¡Keviin~! —el pelirrojo lo arrastra a un lugar donde amos se encuentran solos —. ¡Oye! ¡¿Qué demonios te sucede?!
—¡Escúchame! Lo lamento —Nat se queda pasmado, mirando con asombro al de ojos verdes.
—Q-q… ¿qué?
—Y-yo… perdóname, lamento todo lo que te dije, de verdad no era mi intención, sé que te lastimaste y que…
—¡Oh, Kevin! —lo abraza fuertemente, fingiendo unos sollozos —. Eres mi mejor amigo, no tienes por que disculparte, yo te quiero.
—Entonces… ¿me perdonas?
—¡Claro que te perdono! ¿Sabes cómo me sentí sin ti?
—Pues no tan mal, siempre te encontrabas con esos dos tarados y… Doble D —sus ojos brillaban al pronunciar ese apodo tan conocido por ambos, en el rostro del de ojos miel se va dibujando una traviesa sonrisa.
—Aun lo amas, ¿cierto?
—Más que a mi vida. Fui un idiota al haberle hecho todas esas cosas, él no se lo merecía —baja la mirada, triste, desilusionado, apenado
—¿Te digo un secreto? —se acerca lentamente a su oído, respirando muy cercas —. Él sigue enamorado de ti. ¡Nos vemos!
Nathan deja a un pasmado Kevin, ls palabras resuenan en su cabeza, sus oídos zumban, entonces… ¿tiene oportunidad? ¿Puede recuperarlo?
Inconscientemente una sonrisa se dibuja en sus labios, ¡claro que tiene oportunidad! Porque Edd siempre lo ha amado, y piensa recuperarlo, cuéstele lo que le cueste, y está vez lo hará bien, sin equivocaciones, sin malos entendidos.
—¿Qué quería el barbilla de pala? —pregunta Eddy antes de darle una mordida a su emparedado de mermelada de frambuesa.
—Ummm, ¿por qué? ¿Celoso? Ten confianza de que solo te amo a ti —besa su mejilla después de esas palabras, el rostro del de estatura baja se pone rojo como manzana.
—N-no es eso idiota, s-solo quiero saber que te dijo.
—Cosas, me dijo cosas —se encoge de hombros restándole importancia al asunto; Eddy frunce el ceño —. Ammm, después te cuento —besa su nariz con una extraña sonrisa, los ojos menta de Eddy miran a su amigo de gorro, tiene la mirada baja, algo se oprime en su pecho, pobre Edd.
—Espera, ¿a dónde me llevas? Nat, ¡espera! —Eddy es llevado contra su voluntad a quien sabe donde —. Nat, dime a donde me llevas.
—Eddy, ¿confías en mí? —los mieles del peli aqua lo miran suplicante, algo se mueve en el interior del de estatura baja, ¿qué diablos siente por ese escuálido "chico rebelde"?
—E-está bien —el más alto sonríe complacido, robándole un gran y apasionado beso a su novio. Tomados de la mano continúan su camino por una colina en sementada, a sus lados dejan casas y casas con enormes jardines, doblan un par de veces hasta llegar a el cul-de-sac, Eddy mira extrañado el barrio, se detienen en una casa en particular, frente a donde vive Edd, y de pronto el peli azul se estremece.
—¿Q-qué hacemos aquí?
—Solo no hagas ni comentes nada extraño, ¿vale? —Eddy lo mira con desconfianza, no tiene un buen presentimiento; el de ojos miel toca cuatro veces con sus nudillos, escuchan unos pasos que corren en su dirección, una corriente pasa por su espina dorsal, no quiere estar ahí, no quiere escuchar nada que venga de ese pelirrojo, no sabe si podía sostener su promesa.
—Qué bueno que llegaste ammm, llegaron —los adentra apresurado —. Ho-hoy cruce un par de palabras con él, Nat, no resis…
—¡¿De qué demonios hablas?! —interrumpe Eddy con la mirada furica.
—Eddy —reclama Nat mirándolo ceñudo.
—¡No Nat! ¡No quiero escuchar nada de este tipo!
—¡Pero lo prometiste! Por favor escúchalo.
—¡No quiero! Perdón pero no puedo traicionar a mi amigo.
—Eddy —el peli aqua lo persigue dos cosas después de las de Kevin, lo toma del brazo para girarlo y quedar de frente —. Por favor escúchalo.
—No quiero Nat, estaré traicionando a Doble D.
—¿No quieres saber lo que Kevin tiene para decirnos? ¿No quieres que Edd sea el mismo geniecillo feliz de antes? —el más bajo se queda meditando esas preguntas, no quería escuchar al tipo que lastimó a su amigo, pero sí quiere que Edd vuelva a ser feliz.
—De acuerdo, pero si algo no me agrada saldré de ese lugar.
—Bien —Nat sonríe complacido, su mano derecha acaricia esa mejilla redonda y sonrojada, se acerca con lentitud, mirando fijamente esos orbes menta, primero junta sus frentes, terminando en un tierno beso —. Vayamos dentro.
Al entrar Kevin los recibe con gesto sorprendido.
—¿Qué? No eras mi amigo cuando comenzamos a salir —palmea la mejilla del de ojos verdes, quien al instante se despabila.
—Vaya gustos exóticos tienes —sus ojos brillan con picardía, Nathan ríe escandaloso, el rostro de Eddy se colorea de carmesí.
—¡Cállense! —ambos amigos guardan silencio —. ¿Qué demonios quieres hablar con nosotros? —Kevin hace un ademan para indicarles que se sienten, la pareja obedece.
—Ammm, bu-bueno —inhala profundamente para aclarar su mente y calmarse —. Es sobre Doble D —Eddy bufa —. S-se que eh cometido muchas estupideces, pero… n-no pensaba, era otra persona, y me arrepiento, porque lo lastimé.
«Quiero recuperarlo porque aún lo amo. Por favor chicos, quiero tenerlo de nuevo —la sala presencia un silencio, el corazón del dueño de casa late con fuerza; su cabeza da vueltas, se siente mareado y asustado, ¿qué le contestarán?
—Muy bien, descartemos la idea de las luciérnagas —Nathan simula tener libreta y bolígrafo, tachando lo que Eddy le indicó.
Kevin sonríe divertido, extrañaba tanto a su amigo, sin pensar en nada se lanza a los brazos de su amigo, aspira su aroma tan conocido, ahora mesclado con otra escancia extraña, tal vez del enano que está sentado al lado del de ojos miel. Escucha un gruñido, sabe por alguna extraña razón que ese enano está celoso, y le da gracia, porque jamás se imaginó a esos dos juntos, ni en sus más retorcidos pensamientos.
—Kevin, si no me sueltas alguien terminará conmigo —Kevin se enjuga un par de traviesas lágrimas.
—Si esto no funciona y te comportas como un imbécil juro que te parto la cata y a ti te termino.
—¡¿Qué?! ¡Yo no tendré la culpa!... —ambos se gritan mientras Kevin sonríe divertido, con ellos dos juntos todo será más interesante y divertido.
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