Agosto 3, 1994.
Querido Diario:
¡No vas a poder creerlo! ¡Una bruja le dio charla a Colagusano! Y yo que ayer me quejaba de su falta de atractivo. Quizás deba aclarar que la bruja en cuestión tenía su mente un poco echada a perder, ya que alguien le lanzó un fuerte hechizo desmemorizador. Esa tal Berta Jorkins, según nos dijo, trabaja en el Ministerio de la magia. Qué mala la suerte de Colagusano, venir a encontrarse justo con una bruja inglesa cuando allí todos lo suponen muerto. Lo más extraño, mi querido Diario, es la lucidez de la cual hizo gala mi tonto servidor. La trajo engañada ante mí. Primero pensé que la traía para… eso.
¿Así que te parece una buena idea invitar una bruja del ministerio a mi guarida, Colagusano?
S-señor, ella n-nos p-puede se-ses-ervir, mi señor…
¿Ah, sí? ¿Y cómo, si se puede saber, mi brillante BUENO PARA NADA!!!? ¡TRAER UNA EMPLEADA DEL MINISTERIO, COLAGUSANO! ¿Piensas abrir la Oficina para Asuntos Malvados? ¡Crucio! (Amo ese maleficio, y me amo por practicarlo tan bien)
Sin embargo la buena estrella de Colagusano parece haber vuelto de sus vacaciones. Berta Jorkins realmente nos sirvió. Parece que la muy tonta fue un día a la casa de Bartemius Crouch (el imbécil que envió a mis más leales mortífagos a Azkaban) y se encontró allí con alguien que todo el mundo creía muerto. Hacerse el muerto parece ser el deporte de última moda en el mundo mágico. Mi querido Barty Crouch Jr. si alguna vez tuve un mortífago leal, ese es él. Junto con los Lestrange fue el único que salió en mi búsqueda. Lo pienso y me llena de un extraño sentimiento… según Berta no sólo está vivo, sino que está ansioso por volver a mí. Su padre lo controla con el Imperius. Tonto, yo prefiero persuadir a la gente con otros métodos. Sí, soy un clásico incurable.
En fin, ahora sólo debo salir a buscar a mi pequeño Barty. Él me ayudará a recuperar mis fuerzas y mi antiguo poder. Al fin podré confiar en alguien con el coeficiente intelectual superior al de una rata.
Tuyo, Lord Voldemort.
Agosto 5, 1994.
Querido Diario:
Ayer llegamos a la casa de los Barties. Crouch Senior estaba llenando papeles y maldiciendo por lo bajo a un tal Weatherby. Mi pequeño Barty había estado bajo una capa de invisibilidad, dependiendo de los cuidados de una elfina doméstica, hasta que Crouch Senior la despidió. Bueno, de qué me quejo yo, que estoy dependiendo de Colagusano. Me quedo con la elfina. Colagusano, en una demostración de habilidad poco usual en él le lanzó un maleficio a Senior y liberó a Barty. ¿Colagusano eficiente? El mundo está llegando a su fin. Barty se mostró muy cooperador. Tomará el lugar de Alastor Moody en Hogwarts y vigilará a Potter todo el año. Y luego me lo servirá en bandeja de plata. ¡En tus narices, viejo loco!
Estoy de muy buen humor. Es una suerte en estos momentos mi impedimento físico, si no me pondría a bailar. Y eso no es muy de un Lord malvado.
Tuyo y feliz, Lord Voldemort.
