Capítulo 8 – Después de la calma siempre viene una tormenta II

-¡Detente!, ¡Blaise por favor! – grito el pelirrojo mientras el castaño solo caminaba, tratando de alejarse lo más posible de Ron, sin mirar atrás y sin haberse detenido ni un momento desde que salió del castillo – Blaise, por favor escúchame…

Blaise se detuvo y con toda la entereza que podía tener en ese momento se dio la vuelta para encarar al chico que tenía detrás de él. Ron pudo ver a Blaise con los brazos en sus costados y su mirada gacha, ambos ya se encontraban en el lago de la escuela con una luna que alumbraba todo el lago y una suave brisa que movió el cabello de ambos

-Dime hasta cuando, hasta cuando mierda tengo que aguantar esto – dijo el castaño con la cabeza aun gacha, con los puños apretados y la voz lo suficiente mente fría y dura como para asustar a Ron -Blaise – Ron solo miraba el estado en el que se encontraba su novio sin saber que decirle ni como confortarlo -¡Dime Ronald! ¿¡Por qué tengo que aguantar esta mierda!? Tú crees que no me basta con verle la cara todos los das que más encima tengo que ver cómo te… toca y… te besa – dijo el castaño con esa mirada que Ron reconocía como la del Slytherin que siempre vio en pasillos y en los grupos de Malfoy -No pasó nada Blaise… ¿Por qué no confías en mí? – preguntó lento el pelirrojo -lo hago Ronald – dijo de igual forma Blaise -no, no lo haces – replico duramente el otro chico - si lo hicieras no estaríamos acá, no me estarías reclamando esto, no ahora, ni ayer, ni durante toda la semana ¡Blaise! -No Ron, no me cambies las cosas… yo confió en ti… en quien no confió es en esa mujer, a ella es a quien odio – dijo el castaño con desprecio en su voz y en cada una de sus palabras -Pero amor… -Pero ¿Qué? Ronald odio lo que esa mujer representa en tu vida, odio que te haya tenido antes que yo, la odio por lo que te hizo, y por cómo te vi esa noche en ese mugriento bar muggle, y la desprecio por eso, ¿no me entiendes Ron? – pregunto el castaño algo más calmado mirando al chico frente a él – odio que aun la consideres tu amiga después de todo lo que te hizo y de todo lo que paso

-Blaise -no quiero verte cerca de ella ¡Entiéndelo! - señalo el castaño con tristeza en sus ojos mirando al ojiazul – Te amo Ron y lo sabes pero si tu aun sientes cosas por ella… yo -¡Espera! – Interrumpió el pelirrojo mientras se acercaba a Blaise y el otro lo miraba expectante – ¿tú crees que yo cambiaria todo lo que hemos pasado por una nueva relación con Hermione? -No lo sé Ron – dijo sincero el castaño – ¡se todo lo que te provoca! -¡Es lo mismo que te provoca Draco o Theo! ¡No es nada más Blaise!, ¡tú me viste esa noche!, ¡me sacaste de ahí!, ¡me levantaste!, ¿Y aun así dudas de lo que yo pueda hacer con ella, crees que tendría un revolcón con ella para destruir lo nuestro? – pregunto con una tristeza tan marcada en su rostro que Blaise se asustó de que el chico pudiera ponerse a llorar

-… -Te amo, te entregue mi alma, mi cuerpo, todo lo que soy, todo esto… - dijo el pelirrojo mientras se señalaba el mismo – te pertenece, solo a ti siempre ha sido así y eso no va a cambiar ahora Blaise -… Me da miedo pensar que te puedes ir con ella, que te des cuenta que… esto que tenemos no era lo querías… y me dejes, no quiero perderte Ron – los ojos de Blaise se llenaron de lágrimas mientras agachaba la cabeza y se abrazaba el mismo -Eres un idiota Blaise Zabini, jamás te voy a dejar, no lo hice cuando desperté el día siguiente de mi borrachera y me di cuenta con quien estaba y menos lo voy a hacer ahora ¿Cómo se te ocurre pensar una cosa así?. Claro que es difícil hablar de lo que pasó, y de ella, pero eso no significa nada, ella es solo una amiga así como lo es Harry para mí, y como lo es Draco y Theo para ti. Ese anillo tampoco significa nada deberías saberlo, tu sabes lo que yo hice con el mío, ¿o no te acuerdas que lo mande a fundir con los duendes cuando pude? – Preguntó el pelirrojo – al igual que las cosas de ella que las queme y si no recuerdo mal contigo al lado. Yo te amo, eres el amor de mi vida, sabes que si me pidieras morir, encantado lo haría si es por ti. No sufras más, nadie vale más la pena que tú

-Ho Ron… - Blaise lo abrazo y beso su boca el cual le facilito las cosas al enredar los brazos en su cuello. Fue un beso ansioso que buscaba paz. Un beso que demostraba lo mucho que se amaban y a la vez un beso erótico, de esos que se daban sin pudor indicándole a quien se cruzara por su camino que estaban enamorados y que nadie jamás podría cambiar eso – eres mío Ron. Solo mío – susurro el castaño sobre sus labios mientras se abalanzaba sobre el otro chico y se sentaba a horcajadas sobre él y lamia sus labios y en un gesto posesivo -Lo soy. Lo sabes – Respondió Ron mientras se dejaba besar y trataba de hacerse paso bajo la túnica de su novio. Tal vez esa noche quedaría resuelto el asunto pero de lo que Ron estaba seguro es que durante el tiempo que Hermione estuviera ahí los celos de esa serpiente estarían al máximo, y para qué negarlo. Le encantaba.

Harry aun no podía creer lo que presenciaban sus ojos si bien el vientre del rubio era muy pequeño (claro si calculaba bien el chico tenia a lo sumo 5 meses) aún no entendía como no se dio cuenta que había magia en él, o que los síntomas de su supuesto virus eran los mismos que los de una persona embarazada -Como pude ser tan estúpido – decía miraba el rostro pacífico y tranquilo del rubio mientras dormía – eres tan bello – dijo antes de inclinarse y depositar un beso en sus labios que fue interrumpido por unos golpes en la puerta

-¿Draco? – llamaron a o que Harry se separó del rubio y reconoció esa voz como la del novio de Neville – ¿Draco estás ahí? -… - Harry se levantó se puso unos pantalones de piyama que encontró tirados y fue a abrir la puerta, cuando lo hizo el chico frente a él lo miro sorprendido y algo avergonzado por cómo estaba ya que este el moreno estaba con el torso descubierto y algo despeinado – por supuesto que estamos

-Lo… lo lamento – dijo el chico sin dejar de mirar al moreno, ahora se daba cuenta ahora que lo tenía de esa forma frente a él porque medio Hogwarts andaba detrás de él, al parecer no era solo por ser el salvador del mundo mágico – no me imagine que te vería aquí -… - Harry se acercó a la cama donde Draco dormía y se sentó a su lado -yo solo venía a… - pero no continuo hablando ya que cuando vio Harry al lado del rubio y este sin el hechizo glamour lo único que hizo fue mirar al moreno -¿Por qué Theo?... dime ¿Por qué nadie me dijo nada? ¿Por qué fui el único idiota en no saber nada de mi hijo? Sin embargo tú y Blaise si lo sabían – dijo el moreno -Deberías saber ya la razón o por lo menos imaginar el nombre -Es mi hijo Theo, Draco es la persona que amo -Lo se Potter pero sabes que ante lo que está pasando no hay nada que podamos hacer, y fue decisión de Draco no la nuestra ¿porque crees que Blaise y yo protegemos a Draco?, ¿por qué crees que estamos con él y le damos de nuestra magia? – el castaño se acercó a Harry y puso una mano en su hombro – nunca ha estado solo él tiene a su familia al lado y no te hablo de Narcissa o de Lucius te hablo de Blaise y mi, así como él nos protege nosotros también lo hacemos. Por eso espero que lo cuides, tu magia es fuerte y ahora la que él necesita no es la mía o la de Zabini, sirve la del padre y ese eres tú – dijo antes de dedicarle una sonrisa y acercarse a la puerta de la habitación – cuídalo Potter, porque si no lo haces no solo perderás a tu hijo, también lo perderás a él - dijo antes de salir del lugar

Harry se quedó un bueno rato mirando la nada procesando las palabras del chico mientras las juntaba con las que le había dicho Neville y ahora sí que estaba decidido a que tenía que hablar con Draco y pedirle explicaciones de todo. Estando ahí acostado al lado del rubio todo era tan tranquilo y si Draco quería eso se lo podía ofrecer tenia los medios suficientes como para hacerlos, pero ¿lo aceptaría el rubio?

-¿Harry? – Draco comenzó a despertar así que el moreno tuvo que invocar su varita y poner el hechizo glamour nuevamente para que este no se diera cuenta de nada, más tarde lo hablaría con él – mmm… -Hola mi amor… el desayuno está aquí – dijo el moreno mientras levitaba una bandeja con un desayuno para dos – nos trajeron de todo y una desproporcionada porción de pastel de chocolate – dijo el moreno divertido -No es desproporcionada – dijo inocente el rubio – me la como toda – dijo antes de tomar el plato y comenzara comer, ¿quieres? -No… prefiero verte como comes, es más divertido – dijo el moreno -Ho, bueno no te voy a rogar, más para mí -Draco ¿tienes algo que hacer en la mañana? Digo… ahora no entrenas – dijo el moreno mientras comía -No, pensaba ir a la biblioteca para comenzar a juntar las materias para los EXTASIS mientras tú estabas entrenamiento, voy a estar solo, los demás también van a estar en Quidditch a excepción de Longbottom, así que creo que lo buscare a él para que me haga compañía, porque si me encuentro a solas con Granger la mato – dijo el rubio con una ceja levantada tono molesto -Ahí Draco ¿aún no se te pasa el enojo? – pregunto meloso el moreno mientras acariciaba su rostro y sacaba un poco de pastel que había quedado cerca de su boca y se lo comía -No se me va a pasar hasta que se valla. Bueno, pero ¿por qué me preguntas eso? -Porque necesito hablar contigo - dijo algo nervioso

-¿Hablar conmigo? ¿Y de qué? -… -¡Harry! – grito Draco al ver que el chico se había quedado en silencio mirándolo -me tengo que ir… tengo entrenamiento - dijo el moreno, mientras se bajaba de la cama y entraba al baño -… - Draco solo miraba la puerta del baño sin entender aun que le pasaba o que querría hablar con él. Ya después de un rato cuando el moreno salió este aún estaba en la cama solo con el pantalón de piyama esperando su salida del baño – me vas a decir o no -… - Harry con todo el valor del mundo lo miro a los ojos y puso ambas manos en su vientre – no es nada malo, pero tu yo necesitamos hablar te espero en el lago, a la hora del almuerzo. Te amo – dijo ante de besarlo de forma lenta y suave degustando cada parte dela boca del rubio y sin sacar en ningún momento las manos del vientre del rubio – te espero -Draco ahora sí que no sabía que pensar ni que hacer, si Harry hizo eso y puso sus manos ahí y lo miro de esa forma es porque de alguna manera se enteró y eso para nada era bueno o ¿sí?

El moreno salió de la habitación y con quien primero se cruzó al salir de esta fue con Astoria Greengrass la cual lo miro le dedico un pequeña sonrisa y continuo su camino -Así que pasaste la noche aquí, ya veremos si lo harás de nuevo – dijo la chica antes entrar a su habitación *

Ron y Blaise se encontraban enredados en la cama el primero tana fusto que ninguno se quería levantar esa mañana, habían pasado una noche espectacular, uno en brazos del otro

Flash back

Luego de que hablaran en el lago y de un sesión larga de besos y caricias ahí mismo, ambos fueron al castillo donde fueron informados por Nev y Theo que Harry y Draco estaban cenando en la habitación de los Slytherin y que la habitación estaría ocupada no así la de Gryffindor, así que no les quedo otra que ir allí -Espero que se reconcilien esos dos – dijo el castaño sentándose en la cama de Ron mientras el otro se paraba frente a el -Ojala, se me hace extraño verlos separados después de todo el tiempo que llevan juntos además y quizá así se le va lo enfermo a Harry –dijo sincero el pelirrojo -mm… espero que no lleguen de improviso Neville y Potter – Blaise tomo de la cintura a Ron y lo miro -Mmm… – Ron se acercó al castaño y lo beso de forma lenta y suave mordiendo esos labios que amaba y que no se cansaba de tocar y de besar – Blaise – un baile de labios y de emociones que los embargaba por completo, mientras el otro chico acariciaba de forma lenta su cintura. -Ron enredo las manos en su cuello para atraerlo más hacia él y dejarse llevar por ese beso que cada vez los hacía sentir más, se miraron un momento y en mutuo acuerdo Blaise se quieto su camisa al igual que el pelirrojo, este último se sentó a horcajadas sobre el castaño mientras Blaise lo abrazaba por la cintura

-nos vamos a saltar la cena parece… - dijo Blaise mientras se trataba de sentar más al centro de la cama con Ron encima de él -quieres cenar? – pregunto Ron -… ahora no – dijo Blaise con sus labios sobre los de Ron -te amo Blaise – dijo el pelirrojo mientras lo desprendía de lo que le quedaba de ropa – no sabes cuánto te amo -yo también te amo mi amor – Blaise lo ayudo en su tarea y luego fue por la ropa del pelirrojo para continuar besándolo y tocando toda la piel que quedaba al descubierto.

Sus pieles, cálidas y ansiosas, se encontraron en medio de la cama nuevamente, Ron cubriendo con sus besos los labios, las mejillas y el cuello de Blaise, que se arqueaba y retorcía suavemente, expirando el aire de a pocos y agitando sus caderas contra las de Ron, frotando su necesidad contra la necesidad del pelirrojo

-mi vida, te deseo mi amor – dijo entre gemidos el castaños y mirando a los ojos al otro chico -También yo, pronto —respondió Ron antes de levantar el rostro lo suficiente para alcanzar los labios de Blaise y besarlo con la misma suavidad con que todo había empezado. Atrajo su varita he hizo el hechizo de protección y lubricante

Cuando Ron se empujó dentro de él Blaise cerró los ojos con fuerza a pesar de haberlo preparado con anterioridad, disfrutando de la sensación de tenerlo dentro, de ese momento en que sus sentidos se alocaban y sus terminaciones nerviosas parecían cobrar más vida. Sintió los labios de Ron contra su pantorrilla, presionándose con fuerza, y el aliento de este sobre su piel, enviándole muchas más sensaciones de placer.

-que estas haciendo, me haces cosquillas – dijo el castaño riendo y mirando esos ojos azules que adoraba cada y que nunca se cansaría de mirar -quiero todo de ti – dijo el pelirrojo besándolo nuevamente

-Tú… —fue interrumpido por los labios de Blaise sobre sus labios, pasó sus manos por el cuello de Ron y lo pegó más a su cuerpo, mientras lo sentía empezar a entrar y salir de él con lentitud —. Te amo —le dijo cuándo el pelirrojo se apartó, a pesar de la poca luz del lugar podía distinguir perfectamente esos ojos azules que lo miraban brillantes y excitados.

-También yo —contestó Ron extendiendo uno de los brazos de Blaise hacia arriba y recorriéndolo con suaves besos y lamidas, encargándose de morderlo en la parte interna del codo, mientras los gemidos de Blaise iban aumentando a cada instante.

-Oh… Blaise —gruñó Ron. La sensación del castaño junto a él, lo hizo estremecerse y disparar finalmente su orgasmo, arqueándose, suspiró cansado mientras se dejaba caer con Ron encima de él, sintiendo en su piel aún la tibia esencia de su novio. -Eso ha sido… —empezó Blaise luego de un rato, cuando por fin había calmado su respiración. -Genial —completó Ron dándole un beso en el pecho antes de impulsarse con los brazos y levantarse…

—Sí… —suspiró Blaise sintiendo el hechizo de limpieza sobre ambos antes de que los cobertores lo cubrieran. Se pegó más al cuerpo tibio de y ambos se abrazaron, entrelazando las piernas y brazos de una manera acostumbrada cuando dormían juntos.

Fin flash back

Ron solo miraba como el castaño dormía en su pecho, su suave palpitar y su suave tacto en su cintura ya que este lo tenía tomado fuerte con una de sus manos. Ahora mirándolo tan tranquilo, ahí junto a él se daba cuenta de que una de sus mejores decisiones había sido quedarse con él esa mañana luego de su borrachera, nunca se arrepentiría de haber aceptado ser su amigo y menos el haberse enamorado de él tiempo después. Por mucho que lo hayan criticado y juzgado por haberse fijado en un mortifago de la pandilla de Malfoy, nadie conocía a Blaise como él lo hacia

-¿Mi amor? – Blaise levanto la cabeza que tenía encima del pecho de Ron y miro al pelirrojo el que le sonrió y le acaricio una mejilla -Buenos días cariño – saludo el ojiazul -buenas -Es un poco tarde Blaise… debemos ir a desayunar – dijo el pelirrojo mientras se enderezaba -¿Un poco tarde, para qué? – pregunto él castaño -Blaise tenemos entrenamiento a las diez, se te olvido y son las ocho tenemos dos horas para arreglarnos y bajar a desayunar -Mmm – rezongó el castaño mientras se estiraba y dejaba que el otro chico saliera de la cama y él se sentaba y lo miraba – y si mejor nos quedamos aquí y no vamos -Ron se acercó a la cama y beso al castaño a lo que el otro paso sus brazos por su cuello acercándolo más as u cuerpo haciéndolo caer encima de él - ¡hay Blaise! – grito divertido -Vamos quedémonos aquí – pidió el castaño -Sabes que no podemos, tu manejas un equipo y yo tengo que ver que mi capitán no se rompa la cabeza en una escoba – replico el pelirrojo divertido, aun encima del castaño -… Está bien… pero promete almorzaras conmigo hoy – pidió el castaño -Blaise estaba en su fase posesiva que le salía por los poros, los ojos y se le notaba a leguas que no lo dejaría solo ni a sol ni a sombra – está bien – acepto el ojiazul en un suspiro en la - ¿en el lago? -Sí -Ya, entrare al baño primero entonces – dijo el pelirrojo luego de un corto beso, para después entrar al baño

-Bueno tendré que esperar si quiero saber que quiere hablar conmigo, pero falta tanto – Draco estuvo durante mucho rato en su habitación tratando de entender el porqué del actuar del moreno, pero aun no le encontraba explicación y sabía que no lo haría así que se rindió y salió de esta para ir a estudiar pero con quien se encontró en el pasillo fue con su pesadilla, la cual le cerro el camino con una mano en la pared contraria a la que estaba ella apoyada – déjame pasar quieres, voy un poco apurado y no tengo intenciones de cruzar palabras contigo

-Veo que el moreno volvió – dijo sin más Astoria con una sonrisa en su rostro haciendo que Draco la mirara -Eso a ti no te importa – replico frio el rubio -Claro que me importa, te recuerdo que te estas acostando con él sabiendo que en un par de meses más te vas a casar -… -Se te había olvidado que voy a ser tu mujer Draco -No cariño – dijo el rubio marcando intencional esta palabra – tú no eres mi mujer, y no lo serás nunca, quedo claro porque ni aunque fueras la última mujer de este mundo te tocaría. Quedo claro, nunca serás una Malfoy y menos serás tocada por mí – dijo el rubio con desprecio antes de apartar el brazo de la chica y salir de ahí dejando a Astoria más que furiosa por la humillación de y por lo dicho -… vamos a ver si será así…

-¿Estas bien? – Ron caminaba con Harry cerca hacia los camerinos del estadio mientras veía como su amigo se tomaba la cabeza y se sobaba la misma -Sí, solo me duele un poco la cabeza y veo algo borroso – dijo el moreno mientras -Bueno, ten cuidado ¿vale? voy al otro camerino -Está bien – el moreno se comenzó a desvestir y se metió bajo el agua caliente para relajarse y ver si así se le iba un poco el dolor

Draco había estado todo la mañana con Neville estudiando y ahora se encontraba en las cocinas buscando algo para comer y ahí mientras esperaba se encontró con su castaño amigo que iba un poco agitado -Hola Draco – saludo el castaño -Blaise -¿Pides almuerzo? -Sí, almorzare con Harry en el lago en un rato más y tu ¿Qué hace aquí? -Lo mismo que tu – respondió el castaño – es raro como nuestros novios deciden hacer las mismas cosas ¿no crees? -Mmm – suspiro el rubio -¿Qué te pasa? – pregunto preocupado el castaño ante la expresión de su amigo -Nada -Blaise se puso frente a él y tomo su rostro he hizo que lo mirara a los ojos – a ti no te pasa nada - ¿Qué pasa? ¿Paso algo con Potter? ¿Te hizo algo? -No Blaise -Entonces Draco ¿por qué tu cara? -Harry quiere hablar conmigo de algo y creo que se trata de nuestro hijo – dijo el rubio mirándolo -Blaise lo miro y le sonrió comprensivo – bueno Draco sabias que tarde o temprano tendrías que decirle -¡No!... no Blaise, esto no es bueno hoy Astoria me recordó lo del matrimonio y será peor si Harry se entera si le digo de Escorpius, tendré que hablarle de ella y eso no puedo hacerlo – dijo acongojado el rubio -…

-¿Entiendes lo que te digo? -Si te entiendo Draco – Blaise suspiro mientras tomaba las canastas que los elfos frente a él le pasaban – almorcemos juntos ¿vale? – tratemos de evitar lo más que podamos la conversación – el castaño lo único que quería era que el moreno supiera todo pero a pesar de eso no podía ver a su amigo sufriendo de esa forma, ya que ese matrimonio era inevitable, él lo sabía y era doloroso saber que ni él ni Theo podrían hacer nada por evitar eso.

Ya luego de que los chicos tuvieran todo listo y que se sentaran a esperar sus respectivos novios pasaron más de dos horas esperándolos y como Draco no podía estar mucho rato sin comer decidieron hacerlo sin ellos, preocupados por la ausencia de ambos

-¿Qué les habrá pasado? – pregunto preocupado el rubio -No lo se -Me preocupa Harry, se ve muy mal, está muy delgado y muy pálido -No creo que les haya pasado nada, Ron, Nev o Theo ya hubiesen venido a decirnos si algo hubiese pasado - dijo el castaño tranquilizando a su amigo que se veía realmente preocupado. El en el fondo también lo estaba vio al chico esa mañana en el entrenamiento y luego de que casi callera de su escoba en varias ocasiones -Bueno ¿vamos? Tenemos clases en un par de horas, así aprovechamos de pasar a Gryffindor y ver a los chicos – dijo el rubio poniéndose de pie, fue en ese momento en el que un fuerte mareo le llego al y fue sostenido por Blaise para no caer y pegarse -¡Draco! – grito asustado el castaño – ¿Draco estas bien? -… - el rubio no respondió solo lo miro y negó, lo primero que se le vino a la cabeza cuando tuvo su mareo fue la imagen de Harry saliendo de su habitación y su sonrisa – necesito ver a Harry – dijo el rubio en tono bajo -Sí, lo haremos pero -¡Ahora! Blaise – El rubio se soltó del agarre de su amigo y comenzó a caminar hacia el castillo, sintiendo miedo, mucho miedo

Si había una imagen que a Ron nunca se le iría de la cabeza esa era como encontró a su amigo en las duchas de Gryffindor, menos ahora estando en San Mungo y sin saber si esta despertaría o no

Flash Back

El Pelirrojo dejo a su amigo solo en las duchas de Gryffindor pero estando a solo unos pasos de esta el ruido sordo de un cuerpo contra el suelo hizo que se diera la vuelta y entrara rápidamente a donde se encoba su amigo. Ron, lo primero que hizo fue levantar a Harry y sostener su frente mientras su amigo vomitaba sin control sobre la loza de la ducha.

-¿Amigo que pasa? – pregunto Ron, pero ninguna respuesta recibió del moreno

Harry había dejado de vomitar, pero ahora todo su cuerpo era preso de severos escalofríos, que le hacían sacudirse sin control.

-¿Dra…co ?–jadeó Harry, que ahora parecía confundido y desorientado.

-Harry, amigo ¿me escuchas? – Él abrió los ojos con pesadez – soy yo Ron, te llevare fuera de aquí ¿sí?, ¿de acuerdo? Iremos a la enfermería - el pelirrojo como pudo y con una escoba que invoco fue lo más rápido que pudo a la enfermería y cuando entró lo recibió Madam Pomfrey e iba directo a regañarlo por lo que hizo pero cuando lo vio quedo pálida por ver a Harry de esa forma. -Ayúdeme no sé qué le pasa- dije en un hilo de voz.- Ayúdelo por favor. A los pocos segundos la enfermera, seguida de una preocupada Directora McGonagall revisaban a Harry sin saber que tenía. Lo primero que vio la directora cuando entro fue una nada agradable visión de Harry desmadejado en medio del pasillo en brazos de Ron. -¿Desde cuándo? –preguntó la enfermera con voz seca. -Unos minutos. Pero no a estado bien desde hace tiempo, Usted misma lo vio hace un par días aquí está muy mal. -El chico ¿ha tenido convulsiones? – pregunto la enfermera mientras le toma el pulso -Luego cuando termino de vomitar le vinieron un par de escalofríos – dijo el pelirrojo -Acuéstele sobre su espalda, por favor Sr. Weasley. – pidió Madam Pomfrey

El pulso del joven ahora era rápido y débil. Un leve color azulado empezaba a tintar sus labios. Observó también con atención las uñas de la mano que estaba sosteniendo para comprobar su pulso. -Harry –llamó suavemente, zarandeándolo levemente – Sr. Potter, ¿puede oírme? -¿Qué pasa? – pregunto la directora preocupada

La enfermera extendió la cabeza de Harry hacia atrás, sujetándola por su barbilla e introdujo dos dedos en su boca, buscando restos de vómito o alguna secreción que estuviera obturando su vía respiratoria. -¿Poppy? –murmuró la directora apenas sin voz, comprendiendo la enfermera estaba intentando. Las miradas de ambas se cruzaron. Ron hace mucho que no veía miedo asomar en los ojos de la enfermera o de la directora. Y sin lugar a dudas eso es lo que había ahora en ellos. -Pero la enfermera tenía en ese momento la vista fija en el tórax de Harry. Esperó cinco segundos y cubrió con su boca la del joven, al tiempo que cerraba su nariz con dos dedos y daba dos soplos de aire seguidos para observar después nuevamente, con el alma en vilo. Inclinó nuevamente su cabeza y dio dos soplos más. Después buscó el pulso carotideo. No lo encontró. Abrió sus párpados para observar sus pupilas. Dilatadas. Cuando levantó el rostro se encontró con la mirada de Ron, arrodillado a su lado. En sus ojos podía leer el mismo pánico que ella y la directora sentían en esos momentos.

-¿Madam Pomfrey? -Esto es solo cansancio o una enfermedad cualquiera –dijo con voz tensa y hablando con rapidez se la Directora McGonagall – Directora, contacte con San Mungo y pida que nos envíen un equipo de urgencia y que traigan todo lo necesario para una reanimación cardio-

respiratoria. Averigüe si el mendimago Wells está y si no lo está, que lo localicen inmediatamente. – Después dirigió su mirada hacia Ron y a las grandes manos de éste – Sr. Weasley, abra su camisa – ordenó mientras se inclinaba nuevamente sobre Harry para soplar aire en sus pulmones– ¡No la desabotone, , simplemente desgárrela! – ordenó con los dientes apretados. El pelirrojo obedeció, nervioso y desgarró la camisa de Harry de un tirón dejando al descubierto su pecho. -Bien, , ahora escúcheme atentamente: hay que mantener sus pulmones llenos de oxígeno y su sangre circulando para que siga llegando oxígeno a su cerebro hasta que los de San Mungo lleguen, así que Ud. hará el masaje cardiaco. Ron tragó saliva con fuerza mientras la enfermera insuflaba aire nuevamente en los pulmones de Harry. -Localice el borde de sus costillas y luego encuentre la punta del esternón. Sabe lo que es el esternón, ¿verdad ? -Sí – musitó Ron –la enfermera observó atentamente los movimientos del pelirrojo, que gracias a Merlín fueron más rápidos y precisos de lo que ella mismo esperaba. -Bien, ahora mida dos dedos arriba del esternón... coloque el talón de su mano en ese punto apoye la otra encima y empiece a comprimir su pecho, quince compresiones , pare, yo le daré dos insuflaciones y vuelta a empezar, ¿lo ha entendido? -Sí. -Cuente en voz alta. –Ron la miró nervioso– ¡Ahora , no dentro de una semana! -Uno... dos... tres... cuatro... cinco... seis... La directora había vuelto del salón donde la tenían su chimenea personal. -Envían un equipo inmediatamente. –dijo sin aliento – él mendimago Wells está de guardia. Le están localizando dijo la mujer sin aliento y muy perturbada por cómo veía al moreno.

No volvió a oírse nada más en la habitación aparte de la voz de Ron contando hasta quince, deteniéndose y volviendo a empezar. La enfermera observaba las grandes manos del pelirrojo subiendo y bajando sobre el pecho del chico, como su torax se hinchaba levemente cada vez que ella insuflaba aire en sus pulmones, pero sin observar ningún signo de que Harry fuera capaz de recuperar la respiración por sí mismo. La mente de la directora se movía dentro del caos más absoluto aun no podía creer el ver a su alumno así. Esa misma mañana la preocupación del pelirrojo eran los celos de Blaise, y Harry con aquel cansancio crónico que no le abandonaba; y ahora tan solo unos minutos más tarde su único temor era la lucha contra reloj que su él y con la enfermera para lograr mantener con vida el tiempo suficiente a su amigo, como para que los mendimagos de San Mungo llegaran y pudieran atenderle

El zumbido de un portal abriéndose en medio de la enfermería, les alertó de que los mendimagos habían llegado. En pocos segundos, la enfermera y Ron se convirtieron en meros espectadores de la lucha de los recién llegados por arrebatar a su paciente de la muerte. Ron ya no podía ver de Harry más que sus piernas, tapado por los cuerpos de las cinco personas que se inclinaban sobre él en aquel estrecho pasillo y los movimientos espasmódicos que las agitaban cada vez Wells aplicaba una descarga con la varita sobre su pecho. -¡Pulso! –gritó alguien de pronto.

Y como un solo hombre, todos se pusieron en movimiento. En pocos segundos Harry estaba en una camilla, entubado y con un gota a gota en el dorso de su mano. Wells abrió un portal. Sólo se detuvo para decir: -Tendrán que venir por la chimenea. Vallan directamente al ala de urgencias. - Y desaparecieron Fin flash back

Ron llevaba horas en San Mungo y aun no tenía noticias de nada, lo único que pudo, más encima al único que dejaron ir fue a él y no sabía si Draco se había enterado o si Blaise se habría enterado de lo pasado y estaría en camino. Realmente lo necesitaba en ese momento y no tenía como comunicarse con él y por ningún motivo dejaría a su amigo solo.

Draco y Blaise caminaban por uno de los pasillos del castillo hacia Gryffindor cuando doblando por uno se encontraron de frente con Nev y Theo que venían muy exaltados en dirección contraria -¡Auch! – se quejó el rubio sobándose la cabeza, mientras se enderezada y miraba a su amigo – Theo ¿qué te pasa? ¿Por qué caminas así? -Draco – exclamo el castaño nervioso -Theo busco a Harry ¿lo has visto? – pregunto el rubio -… -¡Theo! – grito el rubio al ver a su amigo en silencio y nervioso de responderle -Harry no está en el castillo Malfoy -¿Cómo que no está en el castillo? -Draco… -¿Qué está pasando? – pregunto el rubio nervioso, las caras de ambos chicos no le decían nada bueno -Draco, Harry está en San Mungo, se lo llevaron de urgencia luego del entrenamiento, tuvieron que hacerle reanimación -¿Qué?... – a Draco se le paso todo lo que había vivido con el moreno la noche pasada y se desmayó siendo recibido por Blaise