"Fase 3 Reconciliación Parte 1.1"
—K-Kevin.
—Lo lamento, pero te vez tan lindo así —el pelinegro se sonroja bajando la mirada, jalando la chaqueta tratando en vano de tapar más sus desnudas piernas. Kevin besa su frente, salen de la escuela tomados de la mano.
Kevin ayuda a bajar a Edd de la motocicleta, entran al establecimiento, notan al instante al equipo de futbol.
—¡Ah llegado nuestro capitán!
—¡Cállate Nathan, eres hombre muerto!
—¡¿Qué?! ¡¿Y ahora yo qué hice?!
—¡No te hagas! —se hace a un lado, los chicos comienzan a chiflar y a decir piropos, Kevin se pone rojo apretado aún más los puños —. ¡Ya cállense! —a diestra y siniestra comienza a golpear a sus compañeros de equipo, Doble D se siente pequeño, trata de bajar más la chaqueta más abajo que la falda.
Fin Flash Back
La fiesta se encuentra en su máximo apogeo, la casa de Kevin está repleta de estudiantes de la Peach-Creek High School, sus verdes buscan desesperados a su novio, ignorando olímpicamente a cualquiera que se proponga a entablar una conversación con él. En una esquina ve a su amigo Nathan casi comiéndose al enano de Eddy, a paso veloz se acerca a ellos.
—Ey Eddy, ¿has visto a Doble D? —escucha un gruñido por parte del peliaqua.
—No, no lo he visto.
—¿Sabes a qué hora vendrá?
—No, no lo sé.
—¿Sabes…?
—¡Demonios Kevin estamos en algo! Déjame disfru… —sus palabras son interrumpidas por los gritos y silbidos de algunos invitados —. Creo que ya llego —sube y baja las cejas, dándole a entender algo, o simplemente para molestarlo.
Con un bufido se alejo de los novios, abriéndose paso entre la multitud, a lo lejos nota un gorro negro demasiado peculiar, casi corriendo se acerca al dueño de aquel accesorio, apareciendo en su campo visual sus miradas se conectan, a Edd le tiemblan las rosillas, siendo obvio por la corta falda que utiliza. Con lentitud se van acercando, sin romper el contacto de sus ojos.
—Ho-Hola —dice el pelirrojo nervioso, viendo fijamente al chico frente a él.
—Hola —responde Edd, su rostro está rojo, pero se veía más seguro que el mismísimo capitán de futbol; el pelinegro le da una ojeada al disfraz de Kevin.
—Soy un… pirata —Edd ríe, aquel delineado en los ojos del mayor lo hacían ver rudo, sus ropas, aunque un poco holgadas, deja ver sus músculos.
—Te vez… bien.
—Tu… —el aliento lo abandona, sus ojos se pasean por todo el cuerpo del de ojos cyan, el top corto dejando ver al descubierto su ombligo, la falda que deja ver sus pálidas y largas piernas, las calcetas por debajo de las rodillas y aquellos tenis sin nada en partículas, se veía perfecto, como aquella vez de las gradas, quería tomarlo ahí mismo, no le importaba que estuvieran rodeados de personas, necesitaba acariciar aquella pálida y suave piel, besar cada centímetro de su anatomía, escuchar sus jadeos y aquellos "Te Amo" que tanto extraña.
—¿Kevin? —esa voz angelical lo saca de sus fantasías —. Estas… —señala su entrepierna con la barbilla, los verdes bajan, encontrando un bulto en crecimiento.
—Yo… yo… —Edd se acerca, posando sus manos en los hombros del deportista, de nuevo mantienen contacto visual, ambos ojos brillan de excitación, sin perder tiempo Kevin atrae al pelinegro, besándolo fogosamente, su conciencia lo detiene, diciéndole que están en un lugar público y no puede tomar allí mismo a Eddward.
—¿Quieres it a otro lugar? —la respuesta del menor es un rápido beso, ambos sonríen; tomados de la mano se alejan de la fiesta, suben la escalera al segundo piso, Edd ríe avergonzado, ¿cómo podía hacer eso? Oh, verdad, había tomado un par de cervezas junto a Eddy, ¿por qué? Porque ambos querían complacer a sus respectivas parejas, no es que Edd se hubiera emborrachado, simplemente bebió para ahogar sus nervios, se encontraba consciente de todo lo que sucedía, y trataría de disfrutar al máximo.
—No hay mejor lugar que… ¡NATHAN! —ladra furioso apretando los puños, Edd ríe divertido mirando las pálidas nalgas del peliaqua.
—Vamos a otro lugar Kevin —con sus brazos rodeando aquel atlético pecho trata de sacarlo de la habitación, por fin lo loga, juntos se dirigen a otra pieza.
—Está es la habitación de mis padres. Solo espero que no se molesten —sonríe de medio lado, Edd lo mira coqueto, comenzando así el juego de seducción.
XXX
—Ngh, espera Nat, ve despacio, no estoy listo. ¡Espera!
—Eddy, por favor, una vez ya paramos —el peliaqua suspira cansado, el de baja estatura se encuentra completamente desnudo, mientras que Nat aún conserva su parte superior.
—Tenme paciencia, te lo pido.
—No confías en mi —afirma, Eddy lo mira preocupado —. Escucha, te amo ¿bien? Jamás te haría daño, déjame intentarlo pirañita.
El peliaqua suspira cerrando los ojos, con el cuerpo relajado acepta las caricias que su novio le regala, siente sus labios repartir húmedos besos por todo el cuerpo, cada vez que Nat rosa su miembro se estremece, no es que no confié en él simplemente… no se siente preparado.
—¿Confías en mi? —pregunta Nat mientras besa su cuello, Eddy da un pequeño asentimiento —. ¿Me dejaras proclamarte como mío? —está vez Eddu gime, enredando sus dedos en el cabello de su novio —. No haré nada que no quieras Eddy. Yo te amo —con sumo cuidado va metiendo uno de sus dedos cubiertos por lubricante en la virginal entrada de Eddy quien gime, dejando que caigan un par de lágrimas.
—D-duele…
—Relájate. Pronto pasará —sin previo aviso mete un segundo digito, haciendo que su pequeño chico suelte más lágrimas, sintiendo un extremo dolor.
Con las "lecciones" que Kevin le había dado para una linda primera vez rondando por su cabeza comienza a repartir besos por aquel menudo cuerpo; una de sus manos se apodera del miembro del peliazul, tratando de aliviar el dolor que le causan aquellos tres dedos que lo preparan.
—Oh, N-Nat, m-más adentro —mueve sus caderas, tratando de tener más de ese contacto —. N-Nat. ¡AH! —con el rostro extremadamente rojo se aferra a los fuertes hombros de su amante, con voz ronca susurra en su oído —: T-te quiero dentro.
—Oh, por… —con rapidez se deshace de sus prendas restantes, mirando como Eddy se masturba lentamente para que el placer no lo abandone. Al estar completamente desnudo se lanza sobre el pequeño, devorándole los labios.
Lejanamente escucha como la puerta es abierta, pero lo ignora, lo único importante es el chico que se está entregando a él en bandeja de plata… o de oro, cual sea está bien para él. Sin desaprovechar, acaricia esas nalgas redondas que tanto se le antojaban desde que descubrió esos sentimientos hacia el más bajo..
Con lentitud, mientras saborea aquella piel suave del cuello, va hundiéndose dentro de esa estrecha cavidad, se sentía tan…
—Oh… maravilloso —termina por perder la cabeza, hundiéndose sorpresivamente, casi rogando aquella sensible piel. Eddy suelta aquel gemido de dolor, casi aullando
—De…demonios.
—Lo siento. Pero es irresistible —murmura antes de morder aquellos pezones, haciéndole gemir aún más fuerte.
—D-despacio —con una mano aferrando las sábanas bajo él y con la otra rasguñando la espalda de su chico, comienza a mover las caderas, solo para acostumbrarse al dolor la invasión.
Una vez se acostumbró, los movimientos de su cadera fueron en aumento, Nat recordó algo que Kevin le había dicho, sabía que eso daba lugar a las envestidas salvajes. Con una mano toma el costado de la cadera de Eddy para darse impulso, su otra mano se encuentra entrelazada con la contraria, sus labios besan fugazmente los de su amado.
—Eddy… aah —de los labios del peliazul apenas y salía un jadeo, Nat sabía que lo estaba disfrutando, porque esas pequeñas uñas se clavan en su espalda, porque los labios de su chico lo besan con algo más que no entendía.
—E-estoy a punto —pronuncia en un susurro ronco.
—Juntos Eddy. Ahora somos uno —eso lo había coloreado de un rojo intenso, aferrándose más a aquel chico, que suponía, lo amaba, termina, manchando sus vientres, dejando caer un poco en la cama ajena, pronto sintió como Nat se detenía, desplomándose en su pecho. Había terminado en el condón.
