"Descubiertos"

—¡Viva el amoor~! ¡Viva la vidaaa~! —Nat bailotea por toda la cocina.

—¡¿Quieres callarte?! La cabeza me va a explotar —Eddy soba sus sientes gruñendo, la resaca le dio duro y eso que no debió demasiado.

—Owwws, tu pequeño y sexy cuerpo no soporto ese grado de alcohol, no vuelvas a beber —lo abraza por la espalda y besa un par de veces su cuello. A los segundos se escucha como alguien baja las escaleras.

—¡Kevin amigo! No te preocupes que ya puse a lavar las sábanas y recogí un poco el desastre de ayer —termina mostrando una sonrisa encantadora —. ¿Dónde está biscocho?

—Está en cama, por culpa de ALGUIEN tiene una horrible resaca, creo que lo tendrá en cama todo el día —habla mientras prepara algo de desayuna.

—Bueno, pero si mi pirañita no le hubiera dicho que tomará unos tragos, no hubieran tenido reconciliación —acusa subiendo y bajando las cejas.

—¡Cómo sea! Ahora lo tengo que cuidar hasta que se le pase el dolor —gruñe acomodando los platos en una charola.

—Que mal humor, creo que alguien necesita sexo con urgencia —bromea Nat a la nada, ya que Eddy se había quedado dormido.

—Owwws, es TAAAN tierno que quiero comérmelo —canturrea encantado, hipnotizado por la bella imagen que sus ojos presencian. Tomando entre sus brazos el pequeño cuerpo de su chico se dirige a la habitación donde consumaron su amor. Debía dejarlo descansar después de la agotadora noche que le entrego, y él tenía que gastar sus energías arreglando la casa de su amigo, después de todo, de alguna u otra manera, tenía que agradecerle a su amigo por aquella noche.

—Buenos días lindo —entra Kevin con la bandeja por delante, su radiante sonrisa rebela la hermosa noche que pasó, se encontraba excelente, todos aquellos malos ratos quedaron en el olvido en el mismo instante en que hizo suyo a su pequeño novio; decidió que todo iba a cambiar de ahora en adelante, no más engaños, no más discusiones, ahora sería una buena pareja, como siempre debió ser.

—H-hola —responde adormilado tallando su ojo con el puño.

—¿Cómo te encuentras? —pregunta dándole un pequeño beso en la frente.

—Estoy muy cansado y me duele la cabeza.

—Juro que mataré a Eddy —pronuncia colocando un par de pastillas efervescentes en un vaso con agua.

—Fue decisión propia —explica tomando el vaso, al dar un sorbo su rostro se contrae, tenía un sabor extraño y le cosquilleaba la garganta —. Esto sabe mal —Kevin ríe un poco pasándole un plato.

—Te acostumbras después de unos tragos. Soy experto en esto —se mofa mordiendo el pan tostado, aquellas caras que hacía Edd con cada sorbo le parecían graciosas.

—Kevin, ¿podemos hablar?

—Estas mal cariño, ¿por qué no esperamos? —la mirada insistente del de ojos cyan lo incomoda, se resigna a preguntar, su no lo hacía toda la semana sentiría esa mirada —. De acuerdo, ¿de qué hablaremos?

—De tu repentino cambio

—¡Arrrgh! ¿Podemos dejarlo para después?

—Quiero saber Kevin.

—Lo sé, lo sé. Juro decírtelo, pero hoy no ¿bien? Quiero disfrutar de nuestra reconciliación —ronronea olfateando el cuello de su pequeño chico.

—Quiero que me lo cuentes antes de que la semana termine, ¿de acuerdo?

—Muy bien, muy bien, te lo juro —le sonríe antes de acercársele y besarlo —. ¿Podemos tener otra reconciliación?

—Espera… Kevin —una cosa lleva a la otra, los besos a las caricias y los jadeos a gemidos, era inevitable no hacer suyo a Doble D, y más con aquel uniforme de porrista que aún no se quitaba.

XXX

—¡Ey Eddy! ¡Espera! ¡OYE! ¡OYE! —se aleja de la otra pareja persiguiendo a su chico.

—¿Por qué el enano lo está evitando?

—No lo sé —responde tajante, acomodando unas cuantas cosas en lo alto de su casillero.

—Claro que lo sabes, dímelo —el pelinegro guarda silencio continuando con lo suyo.

Molesto cierra el casillero, casi llevándose consigo las manos de Edd.

—Algo te pasa a ti también, ¿me dirás o tengo que obligarte?

—No me pasa nada —trata de abrir de nuevo su locker pero es obstaculizado por la mano de Kevin.

—Por favor dime —suplica con ojos de gato.

—Estamos a jueves Kevin.

—¿Yyy? —un suspiro de decepción sale de sus labios, sin siquiera mirarlo se aleja de Kevin, el mismo patán de siempre.

El día pasa, para Doble D gris y para Nathan… el día de él no fue muy grato, se la pasó persiguiendo a su pequeño quien no hizo ademan de querer hablar con él. Ahora, el peliaqua se encuentra lloriqueando en la cama de su amigo.

—Y no sé por qué me está evitando. ¡No sé que hice mal en nuestra primera vez! ¡No lo quiero perder Kevin! Whaaa…

—¡Por Dios Nathan silencio! Estoy repasando mi discurso.

—¡Ayúdame, no lo quiero perder! ¡Te lo pidooo!

—Okay, okay. ¿Por qué mejor no vas a su casa y hablar con él? Es lo más conveniente.

—Pero es que soy un caballero, no puedo ir a su casa.

—¡¿Y qué quieres que yo haga?! Nat, tengo mis propios problemas ¿bien? Arréglatelas como puedas.

—Yo no te dije eso cuando me pediste ayuda —la voz fría y decepcionada de su amigo le hela la sangre. Suelta el aire de sus pulmones, ¿lo había estado conteniendo?

—Perdón Nat. Escucha, a él le va a encantar tenerte en su casa, allí pueden hablar tranquilos. Hermano, no cometas el mismo error que yo, solo… se impulsivo, como siempre —le muestra una de sus radiantes sonrisas, tratando de darle confianza.

—Okay. Trataré. Gracias Kev —le da unas palmadas en el brazo y sale de la casa de su amigo con prisa.

XXX

—¿Qué estás haciendo aquí? —dice molesto al ver de quien se trataba.

—Quiero y necesito hablar contigo.

—Yo no quiero ni necesito hacerlo —desliza la puerta de su cuarto para cerrarla, pero el pie de Nat se lo impide.

—Por favor Eddy, quiero que me expliques por qué razón me tratas así.

—¿Por qué no lo haría? A los traidores se les trata de esta manera —gruñe aún tratando de cerrar la entrada.

—¿Traidores? ¿De qué hablas? ¡Explícame!

—¿Por qué no se lo preguntas a tu novio Rave?

—¿Rave? ¿Quién demonios es ese? —frunce el ceño aún forcejeando con el otro.

—¡No te hagas! —abriendo la puerta de golpe comienza a reclamarle —. Me dijo que me tenías ganas y que era una maldita apuesta con tu amigo.

—¿Qué?

—¡Felicidades! Lo conseguiste —con ojos llorosos, como jamás creyó verlo, le da la espalda, caminando en dirección a su baño.

—Espera Eddy —lo toma del brazo —, te juro que no sé de que o de quien me hablas, no conozco a ningún Rave y… ¿me crees capaz de hacer todas esas cosas solo para jugar contigo? —aún sin mirarlo se limpia las lágrimas que corren por sus mejillas —. Te amo Eddy, jamás había sentido algo así por alguien, créeme por favor —aún tomándolo del brazo se posa frente a él.

—¿Cómo?

—Siente como late —toma sus manos poniéndolas sobre su pecho —. Sé que es muy cursi pero… este órgano tamborilea así por ti.

—¿Tamborilea? —se burla con una risita, Nat le sonríe con cariño.

—¿Ahora crees que te amo? —lo mira con la ceja elevada, Eddy pone los ojo en blanco, algo divertido el peliaqua se abalanza sobre él, comiéndole los labios.

—Por favor dime que estas solo —suplica aún devorándole los labios.

—Mis padres llegaran en unas horas.

—Eso es más que suficiente —murmura con los labios pegados a los contrarios, sus manos se aferran a los muslos de Eddy, lo levanta y lo dirige a su circulas cama, con cuidado lo recuesta, repartiendo besos.

—Mgh, es… Nat, por favor.

—¿Quieres que te folle duro? Yo sé que si —susurra mordiendo su cuello, remarcando su título de propiedad.

—No quiero… mis padres —jadea aferrándose a la comisura del contrario.

—Prometo será rápido.

—¡Ammm! —gime sintiendo las manos de Nat adentrarse en su ropa interior, sus caricias se sentían geniales, sus besos calientan cada porción de piel que tocan, su pene junto al suyo, restregándose sin pudor —. Ahhh… haz… hazlo ya Nat, t-t lo pido —sin mucha prisa comienza a acariciar su pene, preparándose para entrar.

—Eddy —susurra en su oído, lamiendo y mordiendo, el más pequeño gime y reprime las ganas de empalarse él mismo.

—E…Eddy —una voz con todo sorprendido se escucha, la piel de ambos se eriza, la excitación de hace unos segundos se esfuma como agua hirviendo; la respiración de alguien vuelve más tensa la situación, ambos simplemente se miran preguntándose sin palabras que iba a pasar después.