El sonido del timbre interrumpe su tarea de lavar los platos, con un suspiro deja de lado su quehacer, no tenía ánimos de nada, Kevin era el mismo, lo sabía, las personas nunca cambian.
—Qué… ¿qué haces aquí?
—Vine a hablar contigo —sonríe coqueto haciendo que sus defensas bajen a cero. Sus labios pronto se encuentran atrapados por otros, saboreándose entre sí.
—Te invito un café —propone regalándole un pequeño beso, Edd resignado acepta, por nada del mundo le diría un NO a aquellos ojos suplicantes y esa voz melosa, definitivamente no podía rechazarlo, por más que él lo quisiera.
XXX
El ambiente era tenso, Kevin degusta su café y su postre como si jamás hubiese probado bocado, Edd simplemente lo mira, esperando alguna palabra, se sentía nervioso, ¿qué hacían ahí? Cuando Kevin levanta la mirada al sentirse incomodo Doble D gira la cabeza, evitando contacto visual.
—¿Qué te sucede? Haz estado muy callado.
—Yo… ¿por qué estamos aquí? —pregunta con mucha inocencia.
—¿Pues… para hablar. ¿No era lo que querías?
—¿Aquí?
—¿Cuál es el problema? —levanta la ceja incrédulo, Edd baja la mirada encogiéndose de hombros.
Ambos terminan de comer (Edd, más por obligación que por hambre). El menor lo sigue mirando con insistencia, tratando de transmitir (y de una vez aprender telepatía) su duda sobre que hacían ahí. Kevin termina por fin su café, mira con sus verdes a Doble D y sonríe.
—No fue mi intención cambiar —su sangre se hela y mira sorprendido a su pareja, así que tendrían "la charla", al parecer se le había olvidado, no se sorprendía que haya sido una muy mala "broma".
—Kevin…
—No, por favor no me interrumpas o me arrepentiré —toma una gran bocanada de aire y continúa —; los chicos comenzaron a molestarme por pasar tanto tiempo contigo y dejarlos de lado, me decían que ya no era el mismo y que extrañaban al Kevin de antes.
»Nat me decía que estaba bien, pero después comenzó a decirme lo mismo que ellos, y exploté. Si querían que al viejo Kevin… lo tendrían.
»Sé que no estuvo bien, y te juro que me arrepentí cuando comencé a ver qué… te estaba perdiendo. Cuando terminamos… tuve que resignarme y complacer a mis compañeros siendo el mismo bravucón desvergonzado de antes; hasta que el golpe de realidad me trajo de vuelta, y me vi forzado ser tú Kevin, al que tú creaste —termina en tono bajo y quebradizo, de verdad estaba dolido y arrepentido —. Lo siento mucho.
—Oh Kevin —se levanta y abraza a su pelirrojo, posando sus labios en aquella gorra roja tan característica de él —. Todo está en el pasado, ya no te atormentes más por eso —levanta su rostro para depositar pequeños besos en los labios de su chico —, gracias por contármelo.
—Tú me lo pediste, to solo obedezco —suspira mirando con devoción al pelinegro; antes de que sus labios se junten de nuevo su celular comienza a sonar.
Con un deje de fastidio lo saca de su bolcillo y mira la pantalla.
—Yagh, es Nat —cuelga y lo mete de nuevo.
—Kevin, contesta, puede ser algo importante.
—Si es Nat no lo creo.
—Por favor, eh tenido un sentimiento muy raro en todo este rato, te lo pido —con aquellos ojos suplicantes, ¿cómo negarle algo? Cuando su celular suena de nuevo esta vez sí presiona el botón verde.
—¿Sí?... Nat, tranquilo… ¿Qué?... Que paso ¿qué?... —eso le puso la piel de gallina, queriendo esterarse de la conversación abre la boca pero Kevin lo interrumpe aún al teléfono —. Enseguida vamos, tranquilízate por favor —al fin cuelga y aquella preocupación explota de pronto.
—¿Qué sucedió? Te vez alterado, ¿es algo malo?
—Algo paso con Eddy —eso es suficiente como para que la preocupación de amigos ascienda casi al punto de llegar a la llamada "preocupación de padre".
XXX
Los veinticinco minutos para llagar del pueblo al barrio transcurren lentos y torturosos, la preocupación no desciende ni un poco y el sonar del celular de Kevin cada dos minutos no ayuda en mucho para que la llegada transcurra más rápido.
—¡Nat! —el chico se encuentra sentado en el pórtico de Kevin, con la cabeza entre sus manos, meciéndose levemente.
—¿Qué ha sucedido con Eddy? —la desesperación lo lleva a tomarlo del cuello de su camisa y zarandearlo un poco; su mirada es triste y baja, una pesada penumbra se encuentra a su alrededor, cuando Edd se calma y lo suelta, abre la boca.
—S-sus… sus padres… n-nos… d-descubrieron —la última palabra apenas y sale en un hilo de voz, la piel de Edd se eriza, y de pronto se ve en el lugar de sus amigos, la boca se le seca teniendo que pasar saliva un par de veces, el saberse descubierto por sus progenitores había desaparecido gracias a la confianza que Kevin le daba, pero ahora… el miedo de que sus padres sepan su secreto… lo asalta de nuevo.
En comodidad de la sala de Kevin, el afligido novio relata el tenebroso encuentro con sus suegros, sus ojos rojos y tristes transmiten el dolor y la culpa que siente en esos momentos.
—…Desde que salí de esa casa no eh sabido nada, el teléfono lo tiene apagado y no da señal de salir de su casa —su voz es quebradiza y su tono es muy bajo.
—Ay Nat, lo lamento tanto —se acerca y, sentándose junto a él, lo abraza, acariciando sus cabellos.
—¿Por qué cuando soy tan feliz me pasa esto? No es justo —rompe en llanto abrazándose fuertemente a Kevin, como un niño pequeño temeroso de los estruendosos truenos, aferrado a los brazos de su madre, buscando seguridad.
—Así es la vida Nat, a veces se gana y a veces… —guarda silencio al escuchar un fuerte sollozo, jamás lo había visto de esa manera, y se siente tan mal, olvidó que Nat tenía más sentimientos, pero estaba tan acostumbrado a su felicidad, a sus bromas; su costumbre por aquel Nathan feliz lo había hecho olvidar al Nathan triste que alguna vez, hace muchos años atrás vio, y se siente miserable, quisiera quitar ese dolor que atormenta a su amigo, pero por más que quisiera… no podía.
—Se quedo dormido. Tiene que quedarse, no me perdonaría si le pasara algo —comenta mientras baja las escaleras, su chuco se ve nervioso, juega con sus dedos y la mirada la mantiene agachada —. Esto jamás nos sucederá a nosotros —pronuncia levantándole la cabeza por el mentón.
—¿Qué diría tu padre si nos descubriera?
—Bueno… mi padre no es tan… ummm, reservado, aparte… me debe algo —le guiña el ojo sin dejándolo con una pregunta —. ¿Y los tuyos?
—M-mi madre me apoyaría pero… sin duda alguna mi padre me echaría de casa —su tono es triste, el imaginarse descubiertos lo ponía nervioso y triste, ahora que sabe qué es el amor y como se siente… no podía vivir sin él. Kevin lo abraza y besa, tratando de tranquilizarlo y apoyarlo.
—Te llevaré a casa, pero no me puedo quedar.
—Está bien.
XXX
Aquella mañana, como si el mundo estuviera en contra de su estado de animo, el cielo se encuentra radiante, sin ninguna molesta nueve a la vista. Kevin obligó a Nat a asistir a la escuela, tenía que estar con Eddy, escuchar qué es lo que paso con sus padres y el desenlace de la historia, aunque por los bufidos que su padre al echarlo de la casa… ya se esperaba la respuesta.
—¿Has sabido algo de Eddy? —llegan con Doble D quien consuela a Ed.
—No, su celular sigue apagado y en su casa no contestan —la decepción asciende más y sus temores son mayores, ¿ya no lo volvería a ver? La campana suena y es en ese momento que Eddy entra, con una pesada aura que se siente a kilómetros, la cual inunda toda la escuela, poniéndola más depresiva.
—Eddy —sus ojos se iluminan y, en vez de ir corriendo a abrazarlo y decirle cosas bellas de aliento, se queda estático en ese lugar, solo mirándolo, esperando.
—¡Eddy! —Ed corre a abrazar a su amigo, cargándolo y llorando por su ausencia del día de ayer, habían quedado en su casa para ver la nueva película "Los Zombis Come Pies", hasta el cerebro de gallina se hallaba preocupado por su amigo.
—Oh Eddy —pronuncia Doble D, el trio se acerca al otro par de Ed´s y aunque la campana ya sonó hace tres minutos, Edd se ve despreocupado —. ¿Qué fue lo que paso?
Con las miradas atentas a él responde:
—M-mis padres… m-me mandarán a *Australia a estudiar…
—¿Qué? —la voz de Nat, se sorprendió por aquello, y sin prestarle atención Eddy continua cabizbajo.
—…me quedaré hasta cumplir… veintidós —se escucha un coro de asombro en forma de jadeo.
—Eddy —Doble D le aprieta el hombro, unas finas lágrimas comienzan a correr por sus mejillas, dándole un aire vulnerable, como nunca se ha visto.
Con los ojos inundados de agua de mar, Nathan escapa, el eco de sus posadas apresuradas resuenan por todo el pasillo desierto, se sentía impotente, destrozado, no era justo, simplemente no lo era, Eddy es la primera persona a la que de verdad ha amado, es doloroso ver como el amor se resbala por entre sus dedos, no pudiendo evitarlo, quiere aferrarse a una pequeña porción de esperanza, pero no la hay, porque… cerrando fuertemente los ojos deja salir las lágrimas, la sombre de aquel viejo grana árbol resguarda su llanto, siendo el único testigo de su dolor y corazón roto.
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¡Hola gente hermosa preciosa! *sonrisa radiante* Lamento mucho la tardanza, pero eh estado muy ocupada, tarea, escuela, notificaciones de Facebook(?), roles, etc. De verdad me disculpo *hace reverencias* Para compensarles… ¿qué tal un pequeño one-shot? No sé… ustedes pidan. (¡Solo uno! e.e)
¡Preparen los sensuales pañuelos que ya estamos en cuenta regresiva para el FINA! Tres capítulos más y… le diremos adiós a este fanfic tan hermoso *llora* Por cierto NOTA: no creo poder hacer la segunda temporada, siento que el final no se presta para eso, solo un one-shot después del fin y terminaré. Cuando lean el final me comprenderán.
*Lo de Australia es un homenaje a un querido y amado OTP, el cual amo con todo mi corazón (obvio menos que el Kevedd). Espero que les haya gustado.
¡ESPERO SUS REVIEWS!
