ENCUENTROS

Disclaimer: One Piece no me pertenece. Es obra del maravilloso Eichirou Oda.

Advertencias: Este fic contiene yaoi y escenas un poco sangrientas… sin llegar al gore (por ahora)

Capítulo III

"La bestia"

Casa de Killer

5:59 am

Los primeros rayos de sol apenas caían sobre el Nuevo Mundo cuando Killer abrió los ojos. Había escuchado unos ruidos provenientes del garaje y había decidido bajar a investigar, dejando a Bonney profundamente dormida en la habitación que compartían. Al abrir la puerta del garaje, el enmascarado se sorprendió de ver a su pelirrojo huésped con unas cuantas herramientas en las manos, manipulando uno de los motores descompuestos que había dejado en el suelo.

- ¿Qué crees que estás haciendo? - preguntó el rubio, enfadado en un inicio, pero luego se calmó al ver que lejos de hacer un desastre, Kid había hecho un gran trabajo reparando el motor dañado.

- Solía hacer esto hace mucho para matar el aburrimiento.

- No me lo esperaba.

Mientras el rubio no salía aún de su asombro, Kid dejó el motor y las herramientas a un lado y se puso de pie.

- Quiero ver a esa persona que dices que me puede ayudar. - habló el pelirrojo, con una seriedad absoluta.

….

(1 hora después)

A Killer no le costó nada de tiempo descubrir que Kid era un hombre impaciente y que no se andaba con rodeos. Sin duda jugaba con fuego al tener a una persona así en su casa, pero al mismo tiempo no podía sacarse de la cabeza que en el futuro la presencia del pelirrojo podría ser muy beneficiosa para él. En el pasado su intuición no le había fallado, tanto para las cosas buenas como para las malas.

Luego de una caminata de quince minutos, el rubio y el pelirrojo se detuvieron frente a la puerta del bar de Shakky. Al parecer la mujer ya se había ocupado de reemplazar la puerta de su bar con una de metal.

- Quizás a Shakky no le haga tanta gracia verte luego del caos que causaste anoche. - comentó Killer. Kid no respondió. El enmascarado suspiró y finalmente tocó el timbre.

- No abrimos hasta más tarde, así que puedes volver por donde viniste. - se escuchó una voz de mujer en el intercomunicador.

- Lamento molestarte, Shakky.

- Ah, Killer-chan. - luego de unos minutos, la propia Shakky se hizo presente en la entrada del bar. - Puedes pasar.

Killer saludó a la mujer y se adentró en el bar, seguido por Kid, que ni se molestó en mostrar un poco de cortesía con la dueña del bar. Esta, lejos de reprocharle por haber destrozado la puerta, le dedicó una mirada de total interés.

- ¿Se puede saber a que debo tan interesante visita? - quiso saber la mujer.

- Quisiera pedirte tu ayuda. - habló el rubio. - Estamos buscando a una persona.

Killer le hizo una seña con la cabeza a Kid. El pelirrojo entendió el mensaje y de inmediato sacó la foto de la niña pelirroja y se la entregó a Shakky. La dueña del bar observó la foto con el ceño fruncido.

- Lo siento, no creo haber visto jamás a esta persona. - Shakky le devolvió la foto a Kid. Este hizo una mueca de fastidio y de inmediato se dio la vuelta, con la intención de salir del bar.

- Espera - intentó detenerlo Killer.

- Pero hay alguien podría ayudarte. - habló Shakky. - ¿Por qué no lo llevas con él, Killer-chan?

Killer se quedó en silencio unos segundos, hasta que finalmente optó por agradecer a la mujer y retirarse del lugar. Shakky los despidió con unas disculpas por no haberles sido útil y la promesa de avisarles si llegaba a escuchar algo.

Cansada, la mujer se dejó caer sobre una de las sillas de su bar. La visita de Killer la había sacado de su cama, pero no se arrepentía de haber atendido al enmascarado rubio, por quien tenía bastante aprecio. Shakky estaba por volver a su cuarto, cuando escuchó nuevamente el timbre. Sus ganas de seguir descansando se esfumaron cuando reconoció al dueño de la voz al otro lado del intercomunicador. Animada, fue a abrir la puerta y se encontró cara a cara con un atractivo joven moreno de enigmáticos ojos grises.

- Es un gusto verte por aquí, Law. - lo saludó, con una sonrisa. - Hace tiempo que no te veía.

El joven doctor sonrió.

- Vine a preguntarte por alguien que vi ayer. Dime todo lo que sepas de él.

…..

Calles del Nuevo Mundo

8:00 am

Killer se relamía los labios mientras examinaba con cuidado la moto de Kid. Nunca pensó que el descuidado pelirrojo pudiese tener una máquina tan potente y a la vez hermosa. No cabía duda que, como él, el joven de cabellos rojos sentía gran interés por los motores. 'Otro motivo para confiar en él', pensó.

- ¿De donde sacaste esta preciosidad? - le preguntó.

- La saqué del taller y la arreglé. - explicó Kid, mientras se montaba en la moto.

- ¿Trabajabas en un taller? - Killer se subió también.

- Algo parecido.

El pelirrojo arrancó y rápidamente los dos se alejaron del lugar.

…..

Zona de apuestas, Nuevo Mundo

1:30 pm

Nami y Luffy caminaban tranquilamente por una de las calles más concurridas del Nuevo Mundo. En ella, solían reunirse los hombres amantes del juego para apostar locamente todo lo que tenían. Era una calle donde el dinero abundaba y cambiaba rápidamente de manos. Nami, como la experta ladrona que era, era consciente de las enormes oportunidades que ese lugar le ofrecía. Tenía la inteligencia para engañar a quien sea y ahora, gracias a la presencia de Luffy, contaba con un apoyo importante en caso de que las cosas no salieran tan bien como esperaba.

- Espérame aquí un momento. - habló Nami, obligando a Luffy a esperarla en las afueras de una pequeña casa de apuestas.

El joven delgaducho esperó , aunque poco a poco empezó a perder la paciencia. Al cabo de diez minutos, decidió entrar a la casa de apuestas pero se detuvo al ver a la mujer salir desesperada.

-¡Rápido, esos hombres quieren hacerme daño! - exclamó la de cabello naranja.

Luffy vio a dos hombres salir de la casa de apuestas con dos grandes bates en las manos, dispuestos a golpear a Nami con ellos. El joven se apresuró en derribar a los hombres, protegiendo así a la joven.

-¡Vamos, rápido! - lo apuró Nami, mientras huía con una gran bolsa de dinero en los brazos. El del sombrero de paja corrió tras ella.

- ¿Dé donde sacaste eso? - le preguntó mientras corría.

-¡Se los gané! Aunque … supongo que no les gustaron mis métodos. - explicó Nami, sin dejar de correr.

- ¿Hiciste trampa?

- Algo así.

- ¿Eso no es malo?

La chica frunció el ceño. No podía creer la inocencia que tenía el chico. ¿No era él el que había dicho que quería formar una pandilla? ¿Cómo podía querer ser un criminal si no le gustaba ensuciarse las manos?

- Dime, ¿qué clase de pandilla quieres tener, una de ayuda social? Mejor deja de hacer preguntas tontas y sigue ayudándome.

- No quiero, no me interesan los juegos.

- Si me ayudas, te daré mucha comida.

- Está bien.

Nami sintió que una gran gota de sudor empezaba a deslizarse por su sien. No le había costado nada convencer al chico. ¿Acaso era capaz de todo por comida?

….

Casa de Killer

1:30 pm

Bonney golpeaba con el dedo una y otra vez la mesa de la pequeña cocina de la casa que compartía con Killer. No podía entender qué estaba haciendo su novio con el pelirrojo. Ambos habían salido muy temprano. ¿Por qué no habían vuelto aún? Exasperada, le dio una fuerte patada a una de las sillas de madera.

- No lo aguanto más. - Bonney se puso de pie de forma intempestiva. - ¡Muero de hambre, maldita sea!

En ese momento, la joven se maldijo por ser una pésima cocinera.

De pronto, un ruido proveniente del garaje llamó su atención. Pensando que su novio había vuelto, Bonney se apresuró en bajar al primer piso, pero lejos de ver a su novio, se encontró cara a cara con su peor enemigo.

Scratchmen Apoo se hallaba en el garaje, junto a diez hombres, armados con bates, martillos y machetes. El de brazos largos tenía vendajes cubriendo su rostro.

- Así que estás sola en casa, Bonney. - Apoo sonrió de forma macabra al ver a la joven mujer. - Quiero dejarle un recado a tu novio y a tu amigo el pelirrojo. ¿Me harías ese favor?

(2 horas después…)

El sol se hallaba oculto tras enormes nubarrones oscuros cuando Law llegó a la casa de Killer. Sus ojos grises se detuvieron en el enorme caos en el que se encontraba el taller. Los autos ahí estacionados tenían las lunas rotas y las puertas abolladas y rayadas. Motores y herramientas yacían desperdigados por todo el suelo, que se encontraba salpicado de sangre.

-¿Qué haces aquí? - una voz conocida llamó la atención de Law. Este se dio media vuelta y se encontró cara a cara con Killer, que acababa de llegar al lugar junto a Kid. - ¿Qué has hecho?

- Créeme que no tengo que ver con esto, Killer-ya. - respondió Law, sin prestarle atención al enmascarado. Sus ojos grises se hallaban concentrados en el musculoso pelirrojo de ojos ámbar. Por fin lo tenía frente a frente. Y para la satisfacción del doctor, su presencia tampoco había pasado desapercibida para el pelirrojo. Este tenía la mirada clavada en Law. Sus ojos ambarinos aterrizaron directamente sobre las orbes grises del joven moreno, para luego pasar por sus labios, torcidos en una sonrisa que transmitía cualquier cosa menos calidez, y finalmente en el resto del cuerpo menudo (en comparación al suyo) del hombre, que en ese momento vestía una polera negra y unos jeans azules pegados.

-¿Qué es esta sangre? - Killer se percató del líquido rojo salpicado en el suelo. - ¿Dónde está Bonney?

-Si quieres saberlo… - Law recogió un papel que se encontraba tirado en el suelo y se lo entregó a Killer. - Creo que esto te puede dar algunas respuestas.

-Si quieres volver a ver con vida a tu mujer, será mejor que tu amigo pelirrojo se presente a este lugar, SOLO. Si vemos a alguien más… - Killer soltó el papel y , lleno de frustración, estampó su puño contra la pared. - Maldito desgraciado.

Kid cogió el papel del suelo y empezó a leerlo. Su rostro se tensó a tal punto que algunas venas se hicieron visibles en su frente. Sus ojos ámbar brillaban de rabia. De improviso, el pelirrojo se dirigió a su moto, la cual había estacionado en la puerta del garaje.

- ¿Piensas ir tú solo? - preguntó el doctor, mientras el pelirrojo se montaba en su vehículo. - Es evidente que es una trampa.

- Él tiene razón. Es mejor que pensemos en algo o Bonney podría salir lastimada. - agregó el rubio, pero Kid no hizo caso a ninguno de los dos y arrancó la moto, desapareciendo tras una leve pared de humo.

Killer intentó ir tras de él, pero en cuestión de segundos el pelirrojo se había esfumado de su vista. Law no pudo evitar reír.

- Debo ir tras él. Me preocupa lo que pueda suceder con Bonney.

- Yo iré contigo.

Killer le dedicó una fría mirada al doctor.

- Después de todo es probable que necesites un doctor. - añadió el de ojos grises, antes de que el enmascarado pudiese dar alguna objeción. No podía negar que los conocimientos de Law podrían serle útiles en caso de que las cosas salieran mal, pero eso no quitaba que le daba escalofríos tener a ese hombre tan cerca de él.

…..

Basurero del Nuevo Mundo

2:43 pm

Las afueras del Nuevo Mundo, utilizadas a menudo como un basurero de la ciudad, se veían aún más lúgubres debido a la completa ausencia de brillo solar. Una espesa capa de nubes cubría la ciudad y amenazaba con dejar caer lluvia sobre esta en cualquier momento. Pero el paisaje deslucido no fue lo peor con lo que se encontró Bonney cuando recuperó la conciencia. Sus pies colgaban en el aire y sus brazos, extendidos sobre su cabeza, se encontraban atados con una gruesa cadena oxidada. Además del olor de la basura, pudo percibir el aroma de su propia sangre mientras recorría su piel.

- ¿Qué piensan hacer conmigo? - preguntó, fijando sus ojos claros en Apoo, que la veía sonriente.

- Sólo te mantendremos como cebo hasta que tu pelirrojo amigo se digne a visitarnos.

Bonney abrió de par en par los ojos al ver la multitud de seguidores de Apoo que se había congregado en el lugar. Fácilmente podían llegar a los 100.

- Lamento decirte que él no es mi amigo, así que creo que pierden el tiempo. - habló la muchacha, intentando ocultar el miedo que se apoderaba de ella. Ni siquiera su amado Killer tendría oportunidad frente a tanta gente.

- Entonces te sugiero que te prepares para lo peor, cariño. - le dijo Apoo, agrandando aún más su sonrisa. Bonney sintió enormes deseos de partirle la cara, pero sus ataduras le impedían alcanzarlo.

- Maldito seas, Apoo.

-¡Jefe, mire!

La voz chillona de uno de los compañeros de Apoo llamó la atención de todos. Bonney se quedó atónita, sin poder creer lo que sus ojos veían.

- Es un estúpido. - musitó

Eustass Kid en persona se había presentado al lugar, armado sin otra cosa más que sus puños. Con paso decidido, se abrió paso entre la multitud hasta llegar a Apoo, que no dejaba de reírse a carcajadas.

- Eres más estúpido de lo que creí. Jamás pensé que vendrías directamente a tu muerte. - dijo, mientras se relamía los labios. Sus compañeros acompañaron su gesto con sonrisas macabras, mientras, lentamente, empezaron a sacar sus armas. - Sólo no usen armas de fuego, chicos, quiero verlo sufrir.

Auto de Killer

3:10 pm

Killer pisaba lo más fuerte el acelerador mientras poco a poco empezaba a acercarse al lugar indicado por Apoo en su mensaje. De no haber sido por el tráfico, ya estaría ahí. Sólo esperaba que para cuando llegara, Bonney y Kid siguieran con vida.

- ¿Dé dónde has sacado a ese idiota, Killer-ya? - preguntó Law, que se encontraba sentado en el asiento del copiloto.

- No finjamos que estamos en buenos términos, Trafalgar. No he olvidado lo que hiciste. - espetó Killer, con frialdad.

Law no pudo evitar sonreír.

- Sigues pensando en eso, Killer-ya. ¿Cuántas veces te he dicho que no fue mi culpa? Además, déjame decirte que te conviene mantenerte en 'buenos términos' conmigo. Tu novia podría necesitar mis habilidades.

Killer se mordió los labios. Sabía que el doctor tenía razón. Le convenía no hacerlo enfadar, aunque por dentro sólo quería echarlo a patadas de su auto.

- En cuanto a tu amigo, no creo que pueda ayudarlo. No creo que lleguemos a encontrarlo entero. Lástima, quería saber más de él.

El rubio frenó de improviso. Sus manos, aún sobre el volante, empezaron a temblar, y sus ojos, abiertos de par en par, no podían abandonar la escena que tenían en frente. En cuanto Law se percató de lo que el enmascarado veía, él también perdió el habla. Lentamente, los dos abandonaron el auto y poco a poco se adentraron en el sangriento paisaje que los había recibido. Cuerpos inconscientes yacían desperdigados sobre un suelo teñido completamente de rojo. En el medio, sólo un hombre se mantenía en pie. Bañado en sangre de pies a cabeza, se encontraba Eustass Kid. Sus ojos amarillos parecían no estar dirigidos hacia ninguna parte, como si se encontrara en una especie de trance. Mientras Killer observaba la escena atónito, incapaz de mover un músculo por el asombro y el temor, Trafalgar Law se relamía los labios de la emoción. Su corazón latía velozmente y sus ojos, abiertos de par en par, poseían un brillo que pocos habían visto jamás en él. En su rostro se dibujó una gran sonrisa.

- Ciertamente, es como una bestia. - soltó para sí mismo.

Continuará…

Disfruté mucho con este cap., sobre todo con la parte final. Creo que aquí empieza lo mejor porque a partir de este cap., Kid y Law empezarán a interactuar más. Muchas gracias a todos los que han enviado sus reviews, sus follows y sus favoritos. Espero que este capi les guste.