ENCUENTROS

Disclaimer: OP no me pertenece. Es obra de Eichirou Oda.

Capítulo IV

"Acercamiento"

Basurero del Nuevo Mundo

3:15 pm

La lluvia empezó a caer de repente sobre el Nuevo Mundo. El agua que brotaba del cielo empezó a limpiar el cuerpo de Kid, bañado en sangre, tanto propia como ajena. Law observaba con fascinación al hombre en frente de él, cuyos ojos, dorados como los de una bestia, parecían perdidos en el tiempo y el espacio. Nunca antes el doctor se sintió tan interesado por conocer lo que había dentro de la mente de una persona y estaba decidido a escarbar dentro de los más profundos pensamientos del pelirrojo, costara lo que costara.

…..

Calles del Nuevo Mundo

4:30 pm

Luego de un arduo día de 'trabajo', Nami volvía a casa con una gran sonrisa en compañía de su nuevo 'guardaespaldas', Luffy. Por primera vez en mucho tiempo, sintió cierto optimismo con respecto a su futuro. Pero sus esperanzas se desplomaron en cuanto vio a Arlong y su banda en frente de su casa. La puerta de su casa se encontraba hecha añicos, al igual que las ventanas. En el suelo, en plena calle, se encontraba su hermana mayor Nojiko, con el rostro desencajado por la rabia y la desesperación. Usopp se encontraba a su lado. Varios moretones eran visibles por todas partes de su cuerpo.

- ¿¡Qué están haciendo!? - gritó Nami, mientras se acercaba a toda prisa a su hermana. - ¡El plazo aún no acaba!

- Nos aburrimos de tanta espera. - habló Arlong. - Quiero un adelanto.

El de la nariz de sierra fijó sus ojos en la bolsa de dinero que Nami llevaba en la mano. Sus labios se torcieron en una sonrisa llena de malicia y antes de que la muchacha pudiera hacer algo, le arrebató la bolsa de sus brazos.

-Esto servirá.

-¡No, espera, Arlong! - Nami intentó recuperar su bolsa, pero uno de los compañeros de Arlong la detuvo tomándola del brazo. -¡Devuélveme eso, lo necesito!

-Nosotros también. - el corpulento hombre estalló en carcajadas. Nami, impotente, no podía hacer más que llorar, llena de frustración. El gesto de desesperación de la muchacha no pasó desapercibido para Luffy, quien sin saber por qué, empezó a sentir una gran rabia.

-Oye tú, hombre tiburón. - habló Luffy. No habían rastros de su usual sonrisa en su rostro; sólo una expresión llena de desprecio. - Devuélvele eso a Nami.

-¿Y quién eres tú para decirme que debo hacer? - Arlong se acercó a Luffy de forma amenazante. - Será mejor que te largues de aquí si no quieres terminar muerto.

-He dicho que le devuelvas su dinero a Nami. - insistió Luffy, haciendo caso omiso de las amenazas de Arlong. Este empezó a temblar de la ira. Más que el atrevimiento del muchacho por hablarle de un modo tan irrespetuoso, odiaba la mirada de este. Estaba acostumbrado a ser visto con temor y respeto. Los ojos decididos y llenos de valor del chico de sombrero de paja lo irritaban profundamente. Quería borrar esa confianza a como diera lugar.

-Tú lo pediste, muchacho insolente. - soltó, entre dientes. - ¡Muchachos, acaben con este chico!

-¡No, espera! - Nami intentó interponerse, pero Luffy no la dejo. Dando un paso adelante, el del sombrero de paja se dispuso a enfrentarse a Arlong y a todos sus secuaces.

….

Departamento de Law.

6:30 pm

El doctor no salía de su asombro. Las heridas que decoraban el cuerpo del pelirrojo no eran del todo superficiales. Algunas eran bastante profundas y requerían de varias puntadas. No obstante, no habían atisbos de dolor en el rostro del hombre. Kid incluso había insistido en que Law tratase las heridas de Bonney primero.

-Eustass-ya. - empezó a hablar Law. Por fin tenía un tiempo a solas con el pelirrojo y no estaba dispuesto a desperdiciarlo. Iba a sacar la mayor cantidad de información posible. - ¿Qué hace un hombre como tú, en el "Nuevo Mundo"?

Kid no respondió. Sus ojos se mantenían cerrados mientras el doctor trataba sus heridas. Law decidió proseguir:

-¿Quién es esa niña a la que estás buscando?

El pelirrojo abrió los ojos de forma abrupta. El cirujano había tomado la foto del bolsillo del abrigo de Kid, cuando este lo dejó para que sus heridas fueran tratadas.

-¿Es acaso, tu hermana menor? - inquirió Law, mientras tomaba la foto. - Aunque esta foto parece antigua. Debe de tener al menos 10 años de antigüedad. Entonces, debe ser tu hermana mayor… A menos que me equivoque con tu edad.

-Es mi hermana mayor. - confirmó Kid.

-Ya veo. Es increíble que esta muchacha de rostro inocente esté relacionada con una bestia indomable como tú.

Hastiado de los comentarios del doctor, Kid decidió arrebatarle la foto.

-¿La has visto en algún lugar?

-¿Puedo ver la foto de nuevo?

Kid dudó, pero se la entregó. Law la examinó con cuidado.

-Y bien…

Law dudó.

-Es una lástima, no la conozco. - le dijo, mientras le devolvía la foto - Pero creo poder guiarte hasta alguien que podría darte más información.

-Eres el segundo en decirme algo así. No sabía que en esta ciudad eran todos tan caritativos. - comentó Kid. Law rió con el comentario sarcástico del pelirrojo.

-¿Y quién fue esa otra 'alma caritativa? ¿Acaso Killer-ya? - Kid no respondió. Law interpretó su silencio como una respuesta afirmativa. - Él de seguro es un buen tipo, pero no tiene suficientes conexiones. Es un estafador y ladrón de poca monta. Yo, en cambio, tengo las llaves de las puertas que dirigen a los secretos más oscuros de esta ciudad. Verás, este lugar está compuesto por varias capas y la mayoría de personas sólo la conocen superficialmente, pero yo me he sumergido hasta lo más profundo y conozco los secretos más sórdidos de estas calles. Si quieres encontrar a tu hermana, debes estar dispuesto a ir lo más lejos posible.

Mientras hablaba, Law empezó a acercarse cada vez más a Kid.

-¿Qué quieres a cambio? - preguntó el pelirrojo, sin rodeos.

-Vamos entendiéndonos muy bien. - Law se inclinó en dirección a Kid, al punto que sus penetrantes ojos grises se encontraban a pocos centímetros de los orbes amarillos del pelirrojo. - Solo tu gratitud… tu más sincera… y eterna… gratitud…

Kid sentía a Law demasiado cerca de él. Sentía los ojos ojos grises del doctor apuntando directamente hacia sus propios ojos, como si se tratara de un arma; su respiración acariciando su rostro y hasta su propio aroma invadiendo su ser. Por primera vez, en mucho tiempo, Kid se sintió intimidado. Sin pensarlo, empujó a Law, sin medir su fuerza. El doctor terminó en el suelo, pero no se sentía indignado. Sólo sorprendido e intrigado por la reacción violenta del pelirrojo. Había podido 'oler' el miedo que se había apoderado de este.

-No necesito tu ayuda. - respondió cortante Kid, y se retiró de la habitación. Law, aún en el suelo, sólo atinó a sonreír de forma perversa.

-Yo no estaría tan seguro de eso, Eustass-ya.

Kid abandonó la habitación de Law lo más rápido posible. No quería pasar más tiempo con ese doctor, cuya presencia lo había inquietado como nadie más había podido hacer en mucho tiempo.

-¿Ya estás bien? - preguntó Killer, en cuanto lo vio salir de la habitación.

-Estaré mejor. ¿Y… ella?

-Bonney está descansando. - explicó Killer.

- Tiene unas costillas rotas… No está en peligro, pero lo mejor es que descanse.- Law dejó su habitación para encontrarse con Killer y Kid en la sala de su departamento.

-¿Que quieres a cambio, Trafalgar? - quiso saber el enmascarado.

El cirujano sonrió. Le divertía el desprecio que Killer mostraba hacia él, sobre algo que, en opinión del doctor, era completamente injustificado.

-Nada tangible esta vez. Sólo quiero que recuerdes que… me debes una. - respondió.

La respuesta de Law no alivió a Killer, en cambio, sólo lo preocupó más. El tenso ambiente fue interrumpido por el celular del doctor, que se alejó de sus visitantes para poder contestarlo.

- Me temo que debo dejarlos. - habló Law, tras colgar el celular. - Tengo una emergencia que atender. Confío en que no se llevaran nada… aunque, por si te lo preguntas Killer-ya, aquí no tengo nada valioso.

Sin decir más, el doctor cogió una maleta que tenía preparada y salió por la puerta principal, dejando a sus visitantes en su departamento.

-Ese hombre guarda tantos secretos…- comentó Killer. - pero es verdad, seguro que no encontraremos nada aqui. Un hombre como él no dejaría que dos cualquieras entraran en su escondite principal.

- Ese hombre… - habló Kid, más para si mismo que para Killer. Su mirada seguía apuntando a la puerta por donde el doctor había salido. - Trafalgar Law… no me gusta para nada.

Calles del Nuevo Mundo

4:40 pm

Nami, Nojiko y Usopp observaban la escena atónitos. Arlong yacía inconsciente a los pies de Luffy. El muchacho del sombrero de paja respiraba agitado, pero apenas había recibido unos raspones. Hatchan, uno de los compañeros de Arlong, se acercó a este para verificar que siguiera respirando.

-Váyanse de aqui y no vuelvan a molestar a mis amigos. - advirtió Luffy, con un semblante serio que dejó boquiabiertos a todos los presentes. - ¡ESTE ES MI TERRITORIO!

Sin protestar, Hatchan colocó a Arlong sobre sus hombros y salió despavorido del lugar, seguido por sus compañeros.

-Luffy. - Nami se acercó lentamente al chico del sombrero de paja. Aunque lo había visto deshacerse de los hombres de Buggy sin problemas, nunca pensó que tuviese tanta fuerza como para encargarse de Arlong en tan poco tiempo. - Gracias… Yo…

Antes de que Nami terminara de hablar, el chico se desplomó en el suelo. Preocupada, Nami se arrodilló a su lado.

-Muero de hambre… - musitó el chico, con la lengua fuera. Nami suspiró. Sin importar su fuerza, Luffy siempre actuaba como un niño. Pero por esa vez, lO iba a consentir. Gracias a él, por fin podía vivir en paz.

Calles del Nuevo Mundo

11:00 pm

Law caminaba por las solitarias y oscuras calles del Nuevo Mundo luego de volver de un trabajo que se había complicado más de lo que esperaba. Estaba 100% seguro de que no encontraría al pelirrojo ni a sus dos amigos en el departamento. A esas alturas, seguro Bonney había recobrado la conciencia y habían decidido llevarla a descansar a su propia casa.

- Mira, ese hombre… - dos extraños se cruzaron a Law en el camino. Uno de ellos no pudo evitar echarle un buen vistazo al doctor. - Andando solo por estas calles… es muy tentador.

-Ni se te ocurra mirarlo. - comentó su compañero, que tenía una evidente expresión de terror en el rostro. - ¿Acaso no lo reconoces? Es Trafalgar Law, el cirujano de la muerte. Tocar a ese hombre significa una condena de muerte. Es muy peligroso.

Law, que había alcanzado a escucharlos, no pudo evitar sonreír, mientra seguía caminando. Nunca podría huir de la mala fama que se había creado. Y aunque en parte le divertía la situación, también le resultaba difícil encontrar personas locas que estuvieran dispuestas a divertirse con él, debido al temor que infundía. Es por ello que la aparición de Kid le interesaba tanto. El pelirrojo no lo conocía, no le temía. Parecía una presa difícil de acorralar, pero tarde o temprano lo tendría donde quería.

Continuará…

Hace mucho que no actualizaba esta historia. Lamento la demora. Pero no quiero abandonarla, porque es una idea que me gusta y siempre quise escribir un KidxLaw. Muero por llegar a las escenas de acción entre los 2 jejej Espero que pese al tiempo que pasó, todavía le den una oportunidad a esta historia. Prometo no tardar tanto con el sgte. capi. Saludos.