Junio 23, 1995.

Querido Diario:

Mañana es el gran día. Estoy tan ansioso como si fuera la víspera de Navidad (ya aclaré que sí me gusta la navidad). Nagini también está muy ansiosa. Primero, porque hemos vuelto a la Mansión Riddle y puede salir a cazar con más libertad que cuando estábamos en la casa de Crouch. Y segundo, porque mañana en la noche se comerá a Potter. Ahora mismo la envié a cazar un rato, ya me cansaba preguntando a cada rato por su cena.

Ah, pensar que la próxima entrada en este Diario la haré con mis nuevas manos. Grandes, de largos dedos. Vas a conocer mi verdadera caligrafía, mi querido Diario. No estos horribles garabatos, que parecen la letra de un niño. O de Colagusano.

En estos momentos Colagusano está vgilando la poción que me revivirá mañana por la noche. Nagini está contenta de haber aportado su veneno. Sólo faltan los últimos ingredientes. Los huesos de cierto muggle están donde deben, bajo tierra. Luego se nos sumará Potter, así que allí tendré su sangre. Y el pobre roedor aún no sabe cuál será su aporte. Se lo diré mañana en la noche, antes de que llegue Potter.

Y luego… llegarán mis 'fieles' seguidores. Hato de cobardes ingratos. Desde hace años que se rumorea que yo estoy vivo, y ninguno fue capaz de buscarme. El único que llegó fue Colagusano, y sólo porque le tenía miedo a Sirius Black. Uno de los pocos movimientos brillantes de Colagusano fue culpar a Sirius Black de haber entregado a los Potter. Ese Sirius habría hecho un buen mortífago. Su hermano Regulus estuvo entre mis seguidores. Pero un buen día se acobardó y desapareció. Quién lo diría…

¿Quiénes vendrán? Colagusano me ha dicho que la mayoría muestra una buena cara ante la sociedad, principalmente los Malfoy y Mcnair. Éste incluso trabaja para el Ministerio. Adivina en qué. Como verdugo¿qué otra cosa le agradaría a Mcnair? No todos tienen la suerte de seguir su vocación. Pronto podrá ejecutar algo más que hipogrifos…

Y Malfoy. Debería dedicarle un libro entero sólo a Malfoy. Según me dice Colagusano, Malfoy lleva una vida cómoda y en abundancia. La abundancia se la puede quedar. Pero la comodidad… más vale que se vaya despidiendo de ella. La vida de un mortífago no es cómoda ni agradable. Sobre todo para sus víctimas. Pero más allá de todo, extraño a Lucius. Él y Bellatrix Lestrange son mis mortífagos de mayos confianza. A Bellatrix deberé sacarla de Azkaban, claro, pero eso no será difícil. Si un idiota perruno lo logró, mis seguidores estarán afuera en menos de lo que tardas en decir 'crucio'.

Y me pregunto también quiénes no vendrán. Una de mis sospechas es Karkaroff. Vendió a casi todos los que están encerrados. Hasta diría que él metió más gente en Azkaban que el mismísimo Alastor Moody. El verdadero, claro. Y mi mayor duda es Snape. El chico (tenía 21 la última vez que lo vi.) es ciertamente muy inteligente, eso no lo negaré. Me recuerda a mis propios años en Hogwarts. Aún no era mayor de edad y ya había inventado maldiciones por las que hasta yo condenaría a alguien a Azkaban. Y sus pociones eran perfectas. Y sus pollos al horno deliciosos. Espero que vuelva. Sí, le aplicaré unos cuantos cruciatus para que aprenda a no lamerle las botas a Dumbledore. Y por supuesto querré saber un montón de cosas que no me han quedado claras. Espero que me satisfaga, porque me daría mucha pena tener que matarlo. Principlamente por el pollo.

Tuyo, Lord Voldemort.