Julio 16, 1995.

Querido Diario:

Ya sé cómo atraparé a Potter. En realidad aún no lo sé, pero sé cómo conseguir lo que necesito para saber como atrapar a Potter. Para eso, necesitaré a Potter.

Suena paradójico, que para atrapar a Potter necesito algo, y que para conseguir ese algo necesito a Potter. Pero no es tan complicado, sólo un muggle no lo entendería. Ah, olvidaba que eres muggle. Oféndete si quieres, mi tonto Diario, pero aún no me hago a la idea de que he perdido, mejor dicho: Lucius ha perdido, mi otro diario. Mi pobre memoria de 16 años… aguantando las estupideces de una niña de 11. No creo que Potter haya sido quien realmente lo destruyó. Mi Diario debe haberse suicidado. ¿Ya dije que fui un adolescente complejo?

Pero volviendo al tema. Para atrapar a Potter necesito cierta profecía. Y para conseguir la profecía necesito a Potter. Está bien: quiero que sea Potter. Así lo agarro con las manos en la masa.

Yo no creo en esas cosas. Pero si alguien dice una profecía sobre un idiota con poder para vencerme, yo salgo corriendo y me deshago del idiota en cuestión. Y asunto terminado.

Pero no me fue bien, ya te hablé de eso, es la causa por la que odio Halloween. Al final, corrí a liquidar a Potter y no me salió. Debería matar a Snape por eso. Él fue el que me trajo el chisme. Yo quería que espiase un poco a Dumbledore, y como creí que era un mortífago capaz (en esa época los hacían mejores) no le di más instrucciones. ¿Y a que no sabes que hizo el estúpido? Se puso a escuchar tras la puerta. Sin capa de invisibilidad. Sin encantamiento desilusionador. Mortífago. Visible. Bajo las narices de DOS Dumbledores. Ya sabía yo que no debía confiar en un veinteañero. Me trajo lo que escuchó. Pero sólo ayer me dijo que lo habían echado antes de oírla toda.

¿Cómo dices, Severus? (Volví a usar su nombre de pila, así deja de temblar cuando habla)

Qlaprofecínotabacomplet… Señor.

Severus…

La profecía…

¿Sí? (ya voy sacando mi varita)

N-no estaba-

Sigue… (A esta altura me cuesta mucho no comenzar con mi clásica lluvia de cruciatus)

Completa (y cierra los ojos, como si el no ver las maldiciones las hiciera desaparecer)

Uno de estos días haré una lista sobre las reacciones de cada uno de mis mortífagos cuando se ven venir su merecido. Adivina: huele mal y se cubre con sus manitas… ¡Colagusano! No se alimenta y cierra sus ojitos… ¡Severus!

Conclusión: dejé a Snape atontado y me senté a elaborar mi brillante plan. Conseguir esa estúpida profecía. Y una lapicera nueva, ésta se está acabando.

Tuyo, Lord Vold