Julio 30, 1995.

Querido Diario:

Me siento… satisfecho. Mis planes comienzan a tomar forma. Primero, compré una nueva lapicera. Y sigo pensando en la profecía. Todas las noches sueño con ella. Ah, sueño que llego ante las puertas del Departamento de Misterios y… nunca puedo abrir la estúpida puerta.

Pero no me importa. Igual estoy satisfecho. Te preguntarás por qué. La verdad es que muchas razones para estar satisfecho no tengo. Yo planeaba liquidar a Potter y que nadie, excepto mis fieles colaboradores, supieran de mi regreso. Lo último que quería era publicidad. No es que el Profeta haya puesto en sus titulares "El Gran Lord Tenebroso nos bendice con su regreso" pero yo no quería que nadie lo supiese. Comenzando por ése. Albus 'debo salvar al mundo mágico' Dumbledore. Y ya le contagió esa estúpida manía de salvar al mundo a Potter.

¿Y qué fue lo primero que hizo el Viejo? Darles un discurso sentimental a todos sus alumnos, como si a los adolescentes les interesara algo más que sus hormonas o el último partido de Quidditch. Ya me lo imagino:

El Gran Lord Tenebroso ha regresado, blah, blah, blah…

Ya sé que él no usaría esas palabras. Snape, frotándose su marca tenebrosa con gesto dolorido (mi preferido), me dijo que el Viejo mancilló mi verdadero nombre nueve veces. Sí, las contó. Ése es un espía valioso, todos los datos son imprescindibles.

Y me imagino los comentarios de los adolescentes durante el discurso:

¿El sábado salimos?

¿Ah?

Dumbledore me desagrada, pero siempre me tragué sus discursos con la mejor cara de atención. Gracias a la Oclumensia por esa cara.

Pero me estoy desviando del tema. Todavía no dije por qué estoy satisfecho. Es por el diario 'El Profeta'. No cantan alabanzas a mi regreso. Lo han ignorado por completo. La gente se ríe de Potter y de Dumbledore en sus casas, y mis mortífagos se reirán de la gente al poner la marca tenebrosa sobre sus casas. Mejor que no lo hagan, así seguirán ignorando mi regreso y estarán más vulnerables.

Yo estoy en el poder y soy temido.

Potter aún está en la escuela y todos se ríen de él.

No soy feliz, pero estoy satisfecho.

Tuyo, Lord Voldemort.