Agosto 12, 1995.

Querido Diario:

Si el mundo es justo y cada uno recibe lo que merece, hoy Potter será expulsado de Hogwarts. Mira a dónde le ha llevado el favoritismo de Dumbledore. El niño parece creer que todo el mundo mágico debe arrodillarse a sus pies y dejarlo obrar a su antojo. Error, pequeño principiante, ése soy yo. Finalmente el mundo mágico comienza a avanzar hacia adelante, Potter recibirá su merecido y ya no estará bajo las fastidiosas alas del Viejo Ridículo.

Lucius pasó unos minutos a visitarme y me contó algo muy gracioso. Adelantaron la hora de la audiencia. Y le avisarán sólo diez minutos antes. Tendrá suerte si logra llegar.

Hoy Lucius debía venir a escuchar su sentencia por haber perdido mi diario. Ya te dije que no planeaba nada, pero que quería asustarlo aunque fuera por unas semanas. Vino conteniendo la respiración, y miraba de reojo mi mano derecha, para ver si sostenía mi varita. Así que ya tengo uno nuevo para agregar a la lista: ¿Se acicala como mujer y olvida respirar cuando lo torturan? ¡Lucius Malfoy! Boquea en busca de aire, se arrastra a mis pies e implora. Todo eso sin desacomodarse el peinado. Ya le dije que no volviera a usar ese lazo con moño.

Pero, mi Lord…

Nada de peros, Lucius. Normativas de la empresa.

Y si alguien se atreve a preguntar sobre la 'empresa': reparto de venganzas y asesinatos a domicilio. Aproveche nuestras ofertas de verano. Al fin y al cabo, los Lores malvados de los muggles disfrazan sus maléficas intenciones detrás de empresas. Que nadie se entere de que he elogiado una idea muggle. O terminarás peor que mi anterior Diario.

Volviendo a la visita de Lucius: luego de darle varias vueltas al asunto (disfrutando cada vez que él contenía la respiración), le comuniqué que hasta nuevo aviso estaría perdonado.

No volveré a hacerlo, mi Señor, no lo volveré a hacer.

Claro que no, porque no volveré a confiarle nada importante. Quizás alguna chuchería. Por el momento le dejé encargado que se acercara a la puerta del Departamento de misterios y eche un Imperius, a ver si le da a alguno de la Orden. Sé que están allí. Montando guardia como si yo mismo fuese a ir. Ya me imagino en la cabina telefónica, respondiendo a la voz que pregunta nombre y asunto: 'Soy Lord Voldemort y vengo a robarme una profecía. Y -ya que estoy- daré un golpe de Estado'. ¿Pondrán eso en la tarjeta de mi túnica?

Tuyo, Lord Voldemort.