Septiembre 5, 1995.

Querido Diario:

El mundo es injusto. El Ministerio de la Magia es más corrupto que los gobiernos sudamericanos. Potter salió airoso de su encuentro con el Wizengamot. No lo echaron de Hogwarts, no le partieron la varita en dos ni lo enviaron a pudrirse en Azkaban. Potter puede hacer lo que quiera y cuando quiera, y salir impune. Yo hago un simple avada kedavra o cruciatus y ya tengo a media oficina de Aurors encima. El mundo es injusto.

Y ahora el niño mimado de Dumbledore ya está en Hogwarts, sano y salvo y fuera de mi alcance. Al menos está bajo la atenta mirada de Snape. Ya le di nuevas órdenes: 'Haz que su vida sea miserable, Severus. O haré que la tuya lo sea.' Creo que no tendrá problemas con eso, por lo que Júnior me decía, Snape puede hacerle la vida miserable a cualquiera sin que yo se lo pida. Sin embargo cuando me contó sobre sus primeros pasos me sentí un poco decepcionado. Me contó muy orondo cómo avergonzó a Potter en su clase preguntándole si sabía leer y haciendo desaparecer su trabajo. Al principio no supe cómo reaccionar. Lo miré con mis ojos muy abiertos. Por supuesto eso solo alcanzó para borrarle el color de la cara junto con su muy oronda sonrisa. Sin embargo no cerraba los ojos. Todavía no esperaba ningún cruciatus.

¿Ésa es tu manera de hacerle la vida miserable, Severus?

Eh… dio resultados los últimos años, mi Señor, el chico odia la materia sólo porque yo la enseño. Se siente miserable sólo de entrar a mi aula, Señor.

Me sorprendería que alguien no se sintiera miserable al entrar en tu aula, Snape, eres un maestro terrible. Fuera, antes de que logre reaccionar.

Y desapareció. Y por fin pude reírme. Menos mal que Snape no está solo en esto. El Profeta aún sigue publicando notas que ridiculizan a Potter, la mitad del colegio lo ve como a un niño malcriado y mentiroso, y parece que la nueva profesora le hace la vida miserable con mejores métodos que los que usa Snape. No estoy seguro de qué es lo que hace, pero Snape me dijo que en la Sala de profesores sus colegas comentaban que ya lo tiene castigado toda la semana. Y que no enseña. Eso es muy bueno para mí. Lástima que la mujer durará sólo un año. Si estuviera un poco más, lograría arruinar a toda una generación. Y esto me lleva a pensar nuevamente en Snape. Si el mejor amigo de los muggles no fuera mi archienemigo, le enviaría una carta pidiendo que lo despidiese por el bien de las futuras generaciones. Snape hace las mejores pociones y comidas, pero enseñando es un desastre. Me pregunto por qué Dumbledore se lo queda… quizás le ocurre como me ocurría a mí con Colagusano. Se habrá encariñado con él… Seguro que Snape lo convenció con su excelente comida. Le enviaré mis nuevas órdenes: nada de cocinarle pollo a Dumbledore. Eso es sólo para mí.

Tuyo, Lord Voldemort.