Diciembre 23, 1995.

Querido Diario:

¿Por qué mis planes siempre fracasan? ¿Qué he hecho para que mis subalternos sean tan inútiles? ¿Acaso no los he entrenado bien? Los motivo. Siempre. Cuando se sienten aburridos, les dejo que salgan a cazar muggles. Si provocan muertes cruentas los felicito. ¡Hasta les dejo que practiquen el crucio con Colagusano! Incluso Nagini comienza a dar señales de ineptitud. Y encima está ofendida (cuándo no) porque no se pudo comer a papá Comadreja. Pero no pienso oír sus quejas. Es su culpa por detenerse a olerlo. Como si no supiera a qué huele un Weasley. A muggles. Ahora por eso no se comerá a nadie.

Y yo sigo sin entender por qué mis planes no salen como quiero. Sólo quiero que Potter esté dos metros bajo tierra. Y dominar el mundo mágico. También manejar Hogwarts. Y una túnica nueva, la última que me trajo Lucius pica.

Hablando de temas más placenteros. Snape no fue hasta Polonia, finalmente. Consultó con los elfos de Hogwarts. Dumbledore no logra retener un profesor de Defensa contra las Artes Oscuras durante más de un año, pero sus elfos saben de cocina internacional. No me cansaré de repetirlo, el mundo va hacia atrás. Aunque debo decir que eso es algo que me salió bien. Mientras viva (o sea para siempre) ningún idiota durará más de un año en ese puesto. Así de eficiente soy.

Volviendo a Snape y la cocina internacional, le dije que antes de cocinármelos, practicara un poco con Albus 'no sé manejar a mis empleados' Dumbledore. Y que le provocara una indigestión.

Tuyo, Lord Voldemort.

Mismo día, más tarde.

Querido Diario:

Como si no me fastidiara lo suficiente con su costumbre de sobrevivir, el niño que no muere a pesar de su idiotez invade mis pensamientos. Nagini me contó que el día en que casi se cena a Weasley sintió alguien dentro de sí. Y que ése no era yo. Era Potter. Sé que era él. Por eso Nagini se puso estúpida. La sola presencia de Potter liquidó la mitad de sus neuronas. Esto puede ser un problema. Potter es un niño ignorante, pero el viejo pelilargo no. Él seguramente querrá cortar esta conexión para salvaguardar la salud mental de su preciado niño. Ése niño no me necesita para perder su cordura. Para eso están Snape, Umbridge y los caramelos de limón que seguramente traga sin cesar al igual que él. Pero yo no quiero cortar esta conexión. Puede servirme de algo. Al menos puedo divertirme mortificando a Potter con visiones. A ver si aguanta.

Tuyo, Lord Voldemort.

Pd: y todavía no conseguí la estúpida profecía. Quizás debería secuestrar a Sybill 'no sé ver ni con mi Ojo exterior' Trelawney y escucharla de ella misma... Aunque dudo que su pequeña mente recuerde algo.