Yo gano plata honestamente y trabajando (lo que en mi país se denomina idiotez mayúscula). No gano dinero con esto, así que nada de demandarme porque lo único que coseguirán es la pelusa de mis bolsillos. No son pelusas comerciables.


Enero 13, 1994.

Querido diario:

¿Cómo pude olvidar contarte esto? Estuve toda la semana anotando mis planes… en la libreta mágica que me regaló Colagusano. Quién hubiera creído que algo le saldría tan bien. Ah, tengo tanto que contar sobre esto que no sé por dónde empezar. Mcnair tuvo un papel importante en este plan. Y hasta ahora todo viene saliendo bien. Por supuesto, tratándose de mis fieles vasallos, todavía están a tiempo de arruinarlo todo. Pero parece que esta vez triunfaré. Mcnair ha estado tratando a escondidas con los dementores de Azkaban. Es la primera vez que hago un trato ofreciendo algo que no sea perdición y exigiendo obediencia absoluta. Les ofrecí la libertad. Sólo deben quedarse en Azkaban hasta que mi vuelta sea pública y triunfal. Luego, que hagan lo que quieran. Que consuman a todos los muggles de esta isla. Cuando se les acaben, puede cruzar el Canal de la Mancha. Lo único que quiero a cambio es que esta noche hagan la vista gorda… ya sé que son ciegos, es una expresión. Que hagan de cuenta que no perciben nada raro. Y dejen salir a los que están en las celdas de máxima seguridad. Máximamente seguro es que saldrán.

Esta noche, mis mejores mortífagos volverán a mí. ¡Basta de temblorosos Colagusanos, blandos Averys, confundibles CrabbeGoyles! Ya no tener que soportar a Lucius mirándose al espejo, ni a Snape quejándose del niño que soñó y del viejo que chocheó…

Esta noche los más malvados magos oscuros tendrán la libertad que merecen, para continuar con la noble tarea a la que dedicaron toda su vida. Matar y atormentar gente.

Esta noche llegarán a mí los más sanguinarios, aquellos que no echan a perder un plan con sólo oírlo. Dolohov, por ejemplo, disfruta utilizando métodos muggles. Su preferido: patear cabezas. Además, en batalla es casi imbatible, él se cargó a los Prewetts. Es cierto que se necesitaron cinco de mis fieles vasallos, porque esos Prewetts insistían en seguir vivos, pero el tiro de gracia salió de Dolohov.

Otro que me resultará muy útil es Rookwood. Ya estoy comenzando a perder la paciencia con esto de no conseguir la estúpida profecía (¿Por qué todo me tiene que tomar casi un año? Conseguir a Potter para que yo pueda revivir, conseguir la profecía para que Potter pueda morir…) y Rookwood solía trabajar en el Departamento de Misterios, así que algo deberá saber. Bode (el que fue hechizado por Malfoy) no fue de mucha ayuda. Intentó tomar la profecía y terminó en San Mungo. Me parece que ya está muerto. Debería.

Mis planes darán un giro de 180 grados. Por fin contaré con los mejores.

Esta noche volverán los Lestrange. Debería dedicarles un diario entero. Me pregunto si Azkaban habrá afectado demasiado su magia. Espero que no. Bella, por ejemplo, era la experta en el cruciatus, que ya sabes es mi maleficio preferido. ¡Las tardes que pasamos compitiendo por quién acababa primero con su víctima! Ah… pero ya no viviré del recuerdo. ¡Esta noche estará aquí! Y para festejar, conseguiré un par de muggles para que Bella se entretenga y recupere el tiempo perdido. Hasta creo que dejaré que Nagini se coma a un par. Vivos, claro.

Ssssiempre promesssasssss, sssssiempre promessssasss…

¿Desssde cuándo sssabesssss leer, Nagini? No sssseassss impertinente, o te quedarásssss ssssin mugglessss essssta noche.

Pobre Nagini, desde Frank Bryce que no come seres humanos. Es que últimamente Colagusano se comporta tan bien que me apena convertirlo en alimento para mascotas. ¡Si Nagini supiera que la he llamado mascota! Deberé guardar mejor este Diario. Estos mugrosos cuadernos muggles deberían tener contraseñas, o maleficios anti-serpientes entrometidas.

Tuyo, Lord Voldemort.