Verdades, Mentiras y Manipulación.
Capítulo 1
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Michael no sabía que pensar, el tiempo en cada mundo es relativo por lo que su tiempo en el Infierno simplemente no era más que una palmada en la mano según sus hermanos a pesar de que para él se traducía en un sin fin de años de soledad. Aun así le dolía el hecho haber perdido el honor de morir en batalla. Pensó que era un derecho que como guerrero se había ganado, pero Lucifer lo ignoró como siempre.
La espada de Dios como se le conoció en antaño entendía a su hermano, consiente de que Lucifer no lo había hecho por misericordia ni segundas oportunidades, sin importar como lo adornara la realidad es que no era capaz de ensuciarse sus manos nuevamente con la sangre de un hermano.
Sin embargo; al final todo se tradujo en apatía sin tristeza o soledad, dejando tan sólo el vació de una mera existencia sin significado.
Lucifer era brillante incluso en los castigos.
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Los pasos resonaron con suavidad mientras la figura de colores blancos atravesaba los pasillos; vestido de manera inmaculada contrastaba con la oscuridad de los alrededores iluminados por el par de alas blancas que reposaban a su espalda, con la majestuosidad de la voluntad misma. Una criatura creada de la divinidad y capaz de casi cualquier cosa. Poderosa, altiva e invencible, el epítome de lo que la estrella de la mañana debía representar. Michael lo escucho con claridad sintiendo la fuerza que emanaba de él, quien sin hablar se permitió sentir el leve toque de esa energía rodear su forma desgastada, como si deseara invitarlo tal vez a interactuar; pero a pesar de esto él no reacciono atrapado en ese movimiento mecanizado de limpieza sin sentido.
-¿Cómo?- Resonó una pregunta revelando otra presencia momentos después, vestido de manera impecable como su contraparte pero adoptando tonos más oscuros contrastantes con los claros que Morningstar llevaba. Se mantuvo erguido desplegando sus alas, enfrentándolo.
-Creo que sería obvio el imaginar que yo de todos los seres del multiverso buscaría encontrarme conmigo- Respondió la criatura en un tono altivo. Lucifer admiro el rostro del hombre de cabello rubio, notando a cicatriz que adornaba su rostro como el de su gemelo.
-Probablemente- Murmuro poco después con un toque de desconfianza, volviendo su atención hacia su hermano; mismo que continuo con su trabajo ignorándolos por completo, como si ni siquiera estuvieran presentes. Un leve toque de ansiedad se formó en su interior, pero desapareció tan rápido como llego.
-Y se puede saber la razón de la visita de tan distinguida personalidad- Prosiguió Lucifer con un toque de desconfianza, no sabía que esperar de él mismo; más considerando la cantidad de poder que sentía a su alrededor. El infierno se habría doblado a su voluntad si él no estuviese de pie en ese punto.
Morningstar sonrió con ironía ante dicha actitud, nada impresionado.
-Solo de paso- Respondió poco después adoptando un toque despreocupado. –Estaba algo aburrido y pensé en dar una vuelta- Prosiguió.
Para el señor de ese infierno la respuesta fue un poco desconcertante, dejándolo algo inseguro e incapaz de replicar a como estaba acostumbrado.
-No te inquietes- Afirmo su contraparte, no soy de los que acostumbran entrometerse en lo que no les compete, a menos que esto se vea reflejado en un efecto positivo o negativo en mi propio ser-
Lucifer capto el mensaje de inmediato centrando su atención en su hermano.
-Él está fuera de los límites susurro poniéndose a la defensiva. Morningstar sonrió de manera siniestra al escucharlo.
-Para mí nada está fuera de lo límites- Susurro, -Además no veo cual puede ser el problema- Continuo poco después dejando de lado el toque peligroso como si jamás hubiese existido. –Después de todo para ti no es nada- Afirmo rotundamente.
El arcángel del miedo se encogió al escucharlo, consciente de que esas palabras eran verdad. Él no era nada para ninguno de sus hermanos o su familia en general. No lo fue para su padre ni su madre, su mera existencia solo sirvió para un fin, mismo que termino eones atrás y con eso dejo simplemente de existir para ellos. Sin embargo, ni siquiera la muerte fue tan misericordiosa negándose a concederle su último deseo de terminar todo cuando más se lo pidió. Fue ese pensamiento lo que termino de destrozar lo poco que quedaba de su alma dejándole ver finalmente la verdad. Todo el dolor, la desesperación, frustración, enojo; Todo sólo para representar una pieza más en el tablero, la que era sacrificable.
Sin más dejo de frotar el piso, liberando el cepillo para dejarse caer liberando al fin las lágrimas, arañando el suelo con esos dedos destrozados trazando líneas carmesí sobre el negro obsidiana. Gritando hasta destrozar su garganta de por si seca por la falta de uso liberando todos esos sentimientos que creyó perdidos. La espada se hizo pedazos finalmente, cediendo a las presiones que por eones contuvo con su filo. No más espada de dios, no más miedo, no más arcángel, no más oscuridad, no más Michael.
-¡¿Qué crees que estás haciendo?!- Grito Lucifer notando la sangre que rodeaba la figura. Las marcas de la piel roída en las rodillas y los dedos del arcángel dejando escapar el olor pútrido de la infección, acompañando el espectáculo con los muñones de las alas faltantes.
Era una visión horrible que le recordó los viejos tiempos en los que él se vio sujeto a ese infierno, solo, destrozado, traicionado, abandonado…como su hermano.
-¡Detente de inmediato!- Comando el ángel de cabello negro.
-No estoy haciendo nada, sólo observo la ironía de la situación.- Enfatizo Morningstar, cuando un arcángel como tú o yo con el poder en la palma de su mano, consiente de la realidad tan desgarradora que esconde la creación de los universos, quien sabe el alcance de cada cosa y dueño de la voluntad misma se deja doblegar por una mera alma humana que al final de los tiempos no es más que el toque de un destello en un infinito, es de mi interés conocerla.
-¡No te acercarás a Chloe!- Argumento el gemelo de pie furioso, los demonios a los alrededores comenzaron aproximarse, algunos atraídos por el poder latente, otros por los gritos desesperados de un arcángel en pena.
-Tan cegado estas- Se carcajeo su contraparte, -La presencia fue increíblemente inteligente y le otorgaré esta victoria; sin embargo el marcador sigue de mi lado- Comento.
-No me interesan tus humanos, puedes seguir en paz con tus asuntos, sin embargo tomaré los restos de esa vieja espada y antes de que digas nada, si no tienen valor para ti no tienes derecho a reclamarme por llevármelos-Aclaro retando a su otro yo.
Michael yacía en el piso inmóvil sus ojos fijos en el cielo oscuro e infinito sin reacción, al parecer todo se agotó en su discusión sin percatarse de lo que "Su otra mitad estaba sintiendo", porque él lo había reemplazado como todos.
-El me traiciono- Murmuro finalmente incapaz de aproximarse a la figura tan similar y tan diferente.
-Ella también lo hizo, moriste por ella más de una vez y aun así jugo con tus sentimientos para tratar de envenenarte. Pero todo se perdona cuando se trata de ese supuesto amor del que tanto hablas. Tan débil que permite que los deseos egoístas de una chiquilla lo aten abajo, sólo porque su sangre corre por esas venas. Es patético y tan humano. Te confesare que la autorrealización como te informo tu hermano el ingenuo no es la causante de esto, todo es algo planificado, la libertad que tanto presumes es algo efímero pero no dejes que mis palabras te hagan pensar de otra manera, sigue con lo que estás haciendo. Como dije esta victoria fue para él y yo me llevo los despojos del perdedor, mentiría si dijera que fue un placer- Finalizo antes de desaparecer acompañado de lo que quedo de su gemelo. El arcángel abandonado.
Lucifer observo el espacio ahora vacío sin saber que decir o cómo reaccionar, pensando en las palabras emitidas por su padre antes de marcharse. ¿Había sido una mentira?, ¿Todo fue armado?, ¿Michael era sólo la herramienta para ese fin?.
-No Chloe no es una mentira- Pensó.
-Pero terminaste en el infierno como él quería haciendo lo que debías- Se dijo golpeando el muro más cercano. Por primera vez desde su regreso se sintió atrapado, enojado y…
-Soy un tonto- Finalizo.
...
Continuará…
