Capítulo 3
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Las verdades o mentiras no importaban, él cayó de lleno en las manos de su padre, creyéndose independiente siguió al pie de la letra su mandato y le agradeció por eso, ahora entendía la profundidad de sus manipulaciones mientras admiraba su reino desde el trono que pensó jamás volver a ocupar, aquel que se elevaba en lo más alto del infierno. Serio observo los acontecimientos negándose aceptar que todo era parte de lo mismo, porque entonces la muerte de Uriel había sido sólo otra baja considerada en el gran plan del creador, algo previsto.
-No más patrones, no más posibilidades que detuvieran las acciones de su hermano; después de eso Michael descendió y la parte final del plan de la presencia dio inicio.
-La espada de dios mato a Remiel, ella fue el punto de inflexión. Finalmente era el arma de Yahveh la que siguió el camino trazado para ser destruida en el último movimiento, lo cual podría interpretarse como una muerte o como lo que finalmente sucedió; dejándolo abandonado, olvidado.
-Ya no sé qué es peor- Murmuro pasando la mano por su frente. Él dio su palabra de que esperaría en el infierno la llegada de su amada Chloe, un alma humana. La que "Su padre creo para él", la que al final sello su destino obligándolo a permanecer en el reino que tanto odiaba y por lo que tanto peleo.
-Todo por amor- Susurro analizando cada encuentro y vivencia. La amaba no cabía duda, pero si era así, ¿Por qué permitir que una chiquilla mal agradecida y mimada dictaminara sus acciones a pesar de lo que esto le haría a la persona que decía amar? ¿Qué clase de hijo les pide a sus padres que se alejen y sacrifiquen todo por lo que han luchado solo porque le gusta ser cómo es? La hija del diablo o al menos eso es lo que pensó buscando identificarse con esa necesidad, buscando justificar acciones tan bajas para todos. Torturas, castigos por haberse atrevido a desafiar la voluntad del creador y peor aún tomados con una sonrisa en el rostro.
-Nadie en su sano juicio obedecería ese dictamen y él ni siquiera lo dudo. Asesino a un hermano por ella y la dejo a petición de alguien que conoció 15 días. Le amputo las alas a su gemelo su otra mitad por su humana, para después dejarla y volver a bajar. Estaba confundido, herido, se sintió usado cual despojo. No sabía cómo solucionarlo, pero en su interior sabía que debía hacer algo para cambiar ese destino. Sin embargo los sentimientos encontrados al pensar en Michael seguían tan fuertes como en la primera caída a sabiendas de que entendía a la perfección que el ángel del miedo jamás podría manipular a dios. Era el arma de la presencia, diseñada para seguir sus planes sin importar su destino. Aunque claro en el momento de la lucha eso no importó.
-Necesito hablar con Michael sin que Amenadiel lo sepa- Concluyo a sabiendas de que sería casi imposible localizar a su hermano. Al menos contaba en la falta de interés del puño al ver que no hubo reacción alguna a la desaparición del arcángel fugitivo. Evitaría a Chloe por el momento, quería constatar que la raíz de sus interrogantes era reales y no arriesgaría lo que tenía con ella hasta estar seguro de la verdad. Ahora su contraparte le dijo que se habían visto en el mundo de los sueños por permiso de su rey, tal vez podría hacer un trato nuevamente y hablar con él.
Las alas blancas se abrieron nuevamente brillando antes de que se elevará dejando el infierno nuevamente atrás y si Amenadiel se atrevía amenazarlo tendría que atenerse a las consecuencias, si alguna vez se atrevió a desafiar a Yahveh, su hermano no era algo que temer. Haciendo uso finalmente de esas habilidades que lo hacían un arcángel viajo entre mundos buscando al ente que podía ayudarlo, desconocía el lugar exacto en el que Morningstar habitaba pero la pista estaba ahí, la dejo a propósito. Se conocía bien.
Los esquemas del mundo de los sueños se hicieron presentes mientras él atravesaba las barreras en forma física y no espiritual, esto requería algo más que una mera ilusión. Era el futuro de su propia existencia la que estaba en juego, el libre albedrio junto con la individualidad.
-¡MORFEO!- Exclamo deteniéndose a las afueras de las puertas que marcaban la frontera de ese mundo, pues a pesar de la prisa sabía que no era adecuado entrar algún mundo sin anunciarse. Aunque el resplandor y energía proveniente de su forma era difícil de ignorar, menos oscuro que en otras ocasiones.
Las puertas se abrieron poco después acompañadas de una sombra un ser de ilusión que parecía ser parte de la servidumbre de ese rey.
-Mi señor no ve la necesidad de gritar a las afueras, si desea una audiencia podría simplemente haberla solicitado- Exclamo la criatura encaminándose hacia el interior del reino seguido de cerca por el celestial.
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Sus dedos trazaron con habilidad los músculos que alguna vez se mantuvieron atrofiados, Michael observo en el espejo su espalda recta sin marcas aparentes.
-Tu eres creación, yo sólo fui la voluntad que lo devolvió a la normalidad- Comento su acompañante de cabello claro notando el gesto lleno de admiración, un movimiento suave de brazos fue tan sencillo y sin dolor de por medio que lo desconcertó. Hacía tanto que no era capaz de moverse con tanta libertad, como si su forma estuviera atada por cadenas irrompibles que lo aprisionaban negándole ser él y fue hasta ese momento que se reconstruyo que pudo recuperar su autonomía llevándolo al punto en el que deseo llorar.
-Eso eran; cadenas creadas por aquel al que llamaste padre- Prosiguió Morningstar.
-¿Cómo podría controlar su arma más poderosa si no la ataba a sus deseos, separándola por completo de la voluntad? – Afirmo sonriendo de un modo extraño, como si algo ajeno se apoderara de esa mirada dorada. Tal vez un anhelo de algo perdido.
-No soy quien para hablar y tal vez nunca sea capaz de entender lo que te ha impulsado ayudarme, pero lo agradezco- Susurro el arcángel del miedo, incapaz de sentir rencor por los sucesos pasados, libre probablemente por primera vez de ser quien quisiera ser y sin verdaderas responsabilidades.
-Siempre tan propio- Intervino Gabriel entrando a la habitación dejando en la cama unos pantalones negros, camisa negra y zapatos del mismo tono.
-Creo que eres del tipo que prefiere los tonos oscuros- Exclamo sonriente, -Además si vas a unirte a clan de detectives deberás vestir de un modo impresionante, digo no es que esa figura no imponga, pero aún estas algo flaco- Prosiguió adoptando un toque pensativo.
-¿Detective?- Pregunto volviéndose para observar al par de arcángeles.
-No te lo dije, pero estoy en una vendetta personal buscando los dobles creados por la presencia, pues su interferencia se ha convertido en un maldito dolor de cabeza que disfruta de entorpecer mi creación- Explico como si hablara del clima y no sobre la destrucción de dioses falsos y orígenes divinos.
-Pero cada vez son más inteligentes y logran evadirnos- Intervino el mensajero. -Sin embargo tarde o temprano encontraremos al real y tendremos una larga conversación- Finalizo adoptando una pose de figura de acción de cine.
-Esa es una misión en la que podría estar sincronizado- Comento el general analizando con atención las reacciones de sus acompañantes; percatándose del cambio en al aura de quien pudiese ser su hermano, la frialdad que le rodeo se desvaneció rápidamente pero para él era claramente una reacción a sus palabras.
-Eso imagine, considerando que la creación por primera vez ha tomado un perfil más oscuro sincronizándose con la voluntad, algo inaudito. Es verdad que siempre fue parte de una balanza, siempre en el lado opuesto pero complementándose sin importar que universo el destino siempre llevaba a desestabilizarse con la perdida de uno para tratar de borrar al otro como una reacción en cadena, pero ahora eres tú quien carga el peso de las sombras en tus hombros y mi voluntad a tu lado busca crear una unión-
-El Demiurgo- Susurro Gabriel abriendo los ojos impactado recordando los últimos momentos de su otro hermano, aquel que al morir dejo escapar la fuerza que Lucifer uso para crear su propio universo, eso siendo sólo una de tantas en las que el final siempre era similar; pero ver el lado oscuro de Michael no era algo a lo que estaba acostumbrado y más alineado con el toque salvaje de Lucifer.
-Trabajare a tu lado si eso hace que él vea las consecuencias de sus acciones- Confirmo la espada con su filo renovado.
…
Morfeo observo al arcángel desde su trono, no acostumbraba a esa clase de acciones para recibir a un visitante, pero este no era uno cualquiera. No todos los días se está en la presencia de la estrella de la mañana.
-¿Qué puedo hacer por tan distinguida personalidad?- Pregunto recargando la barbilla en su mano sin levantarse de su asiento.
-Tú conoces el universo de… mi otro yo- Aclaro el demonio con un toque directo tan ajeno a su actitud común, no como la criatura que gustaba aparentar ser un mortal; si no como el iluminado que realmente era.
-Asegurar que conozco su universo es algo muy ambiguo, sé que hay una entrada que él puede tomar, una que sólo la voluntad puede atravesar. Puedo decirte donde está pero a cambio deseo que mantengan mi reino como terreno neutral- Exclamo, -sin intervenciones divinas- Finalizo.
-Puedo asegurar que mi visita sólo es algo pasajero, mi interés no está en incomodar a nadie ni nada en este mundo- Confirmo el arcángel, te doy mi palabra y mi palabra es mi juramento.
- Entonces adelante- Susurro el señor de los sueños señalando un pasillo que se abrió al final de la sala del trono. Lucifer asintió encaminándose, partiría a solas y por voluntad propia. Nadie jugaba con él o sus sentimientos. Se sintió tonto al caer tan fácilmente, pero probablemente se debió a que fue una mentira que se construyó a base de verdad. Con pasos firmes atravesó el pasillo llegando hasta un punto inflexible.
-Voy a pasar- Susurro levantando la mano para encontrarse con la misma perilla que Morningstar uso la última vez abriéndola para toparse con algo completamente inesperado.
Grandes extensiones de pasto se revelaron frente a él, cielos azules iluminados por una estrella que coloreo su rostro con el calor de su forma acariciándolo con suavidad dándole la bienvenida; era algo simple y hermoso. El viento recorrió los alrededores revoloteando con algunas hojas sobre de su forma. Jamás imagino que su universo sería tan perfecto o tal vez se subestimo; después de todas sus amargas experiencias era lo más probable.
-Así que viniste después de todo- Comento su contraparte, aunque esta vez no estaba sólo, a su espalda otro ángel de tonos oscuros caminaba de lado izquierdo, mientras que a su derecha estaba su hermano.
-Michael- Susurro observando la forma tan distinta a la criatura que se deslizaba por los pasillos de su infierno cumpliendo una condena sin final. Era como si fuese otro; con una postura perfecta, hermosas alas negras y una mirada tan distinta a la que recordaba. Ajena al dolor que siempre observaba cada vez que decidía verlo realmente. Todo esto acompañado por la marca hecha por él, similar a la de su otro yo.
-¿Dudabas que me presentara?- Le cuestiono Lucifer al momento adoptando su pose altiva dejando de lado el toque inseguro que alguna vez albergo, al parecer había tenido tiempo para pensar mejor las cosas.
-De hecho esperaba con ansias tu visita, pero dime ¿Qué hizo que abandonaras la jaula de oro?, porque no creo que una mera insinuación haya sido suficiente. Aunque eso ya lo sabías o al menos lo sospechabas pero lo negabas- Contesto Morningstar sin consideración.
-Es verdad lo que dijiste y sé que a pesar de tener la promesa de la eternidad al lado de un ser al que amo con mi alma, su fuerza no será capaz de sobrepasar mi tiempo de existencia- Susurro consiente de sus palabras, es verdad que hablaban de la eternidad pero el día que esa galaxia muera, con ella se irán esos submundos que la conformaban. Algo pasajero para criaturas como ellos.
-Ciertamente- Confirmo el ángel de cromas claros, aun así lo aceptaste; así que eso no responde mi pregunta-Prosiguió cruzándose de brazos.
-En realidad es uno de los puntos, pero vine porque necesito… deseo hablar con mi gemelo- Exclamo Lucifer enfocando al ángel del miedo.
Michael escucho las palabras con atención consiente de que no era nada nuevo, su Lucifer tendía a llevar las cosas a los extremos y si alguien era capaz de extrapolar cualquier tema era él. Sin embargo la última declaración llamo su atención.
-Tal vez deberías preguntarle al aludido y no al anfitrión, en especial si esta frente a ti- Intervino, después de todo estaba cansado de que su hermano particularmente lo tratara de ese modo, no pelearía con él no tenía caso; pero al menos podía tomarse la molestia de dirigirse a su persona. Morningstar se hizo a un lado al igual que Gabriel.
Lucifer los observo antes de prestar atención a quien alguna vez fuese su otra mitad, el complemento de un todo, el combustible que permitió la creación. Sus pasos firmes le recordaron los tiempos en los que ambos se complementaban a la perfección; antes de que todo se fuera al Infierno literalmente.
-Michael no se ni siquiera como expresar lo que siento, es decir aún estoy enojado; pero al mismo tiempo creo que he comenzado a entender el porqué de tus acciones y simplemente es desconcertante empatizar contigo- Dijo.
-Al menos estas siendo honesto- Respondió el general escuchándolo. –Yo tampoco puedo decir que soy un claro ejemplo a seguir y tome muchas decisiones erróneas; pero jamás pensé que llegaríamos al punto que alcanzamos.- Confirmo. – Sin embargo estas aquí buscándome sin que pueda entender la razón real, es obvio que no cambiaras de decisión. En cuanto al amor por tu mortal por breve que sea deberías ir a disfrutarlo, haz pagado suficiente por él. Aunque no esperes que te siga, estoy cansado de ser el chivo expiatorio de todos. Si lo que deseas es que prometa que no volveré a molestarte está bien, sin mentiras no regresaré. Puedes seguir como hasta ahora olvidándote de mi existencia. –Finalizo sin inmutarse, enfrentando de manera directa a su otra mitad.
-Hermano no entiendes, hay algo que no puedo describir y sé que no hay perdón en lo que hice. Cometí el mismo delito que nuestro padre a quien tanto critique- Se excusó el iluminado, pero su interlocutor lo detuvo con un gesto de la mano.
-Sabes en el pasado me habría importado escuchar tus razones, tal vez habría buscado venganza o me habría dolido aceptarlo; pero creo que ya sobrepasamos ese punto. Acepte tu decisión después de seguir tu mandato y el de Amenadiel. Nunca fui su espada, ni su igual- Continuo dejando a la vista lo que en realidad pensaba.
-Yo simplemente quiero dejar eso atrás, no me importa si me odias o si me perdonas- Aclaro volviéndose para alejarse, sus alas se abrieron levemente expresando la honestidad en sus palabras.
-Querías un nuevo comienzo, lo tienes no hay nada más que hablar- Finalizo sin mirar atrás pasando al lado de sus acompañantes.
Lucifer lo observo marcharse dejándolo con las palabras en la boca, sintiendo al fin ese rompimiento, ese pequeño hilo que los unía se desquebrajo dejando sólo el vacío, uno que nada podría reemplazar, uno con el que Morningstar estaba terriblemente familiarizado. Su mano se levantó buscando detenerlo, sin embargo su voz se desvaneció en la amargura que asemejaba a la muerte.
-Mi- Susurro al aire sintiendo el frio por primera vez desde que llego a ese punto. La soledad completa, la individualidad que busco presente por primera vez desde su creación.
-Lo siento- pensó incapaz de exclamarlo y tampoco sería escuchado ni en una oración. El lazo con esa realidad se había desintegrado.
Michael no miro atrás aunque sus manos se cerraron con fuerza al escuchar ese viejo apodo, sin embargo no existía manera de volver atrás, cada uno tomo su decisión era momento de enfrentar el resultado.
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Michael escucho las alas de su gemelo romper la realidad antes de marcharse, no sabía que decir al respecto, no era el rencor de antaño, era tristeza por ver que entre ellos no existía reparación. Amo a su hermano a pesar de lo que todos pensaban, pero todo se fue distorsionando hasta llegar al punto de no retorno. Ahora quien fuese su mitad había hallado la manera de llenar ese espacio, era feliz y no le importo sacrificar lo que fuera por conservarlo, él en cambio experimento el vacío y aislamiento durante eras. Lucifer podía creer que lo necesitaba pero el ángel del miedo sabía que no era así. Su mundo estaría seguro mientras estuviese lejos.
-Yo también lo siento- Exclamo al aire. Después de todo y a pesar de los argumentos de su antigua familia él no era un cobarde.
Ninguno de los arcángeles que le acompañaban dijo nada, le permitieron ese momento de paz, pues el futuro solo divisaba caos.
…
Continuará…
