Capítulo 5
No se supo mucho de la empresa o de los movimientos internos, ni siquiera se hizo mención de la pérdida del humano importante; tal vez aún estaba vivo tal vez no. Las tortugas no se quedaron para averiguar y tampoco tenían deseos de entrometerse. Por el momento se mantendrían ocultos hasta que estuviesen listos para algo más. Los humanos tendrían que solucionar sus propios problemas mientras tanto.
Leonardo observo la pantalla de televisión sin realmente verla, a su lado Miguel Ángel trataba de hacerlo comer lo que se le dificulto debido los procedimientos poco ortodoxos a los que fue sometido. Su estómago ya no soportaba cualquier alimento y el daño en la garganta tampoco le facilitaba tragar.
-Hermano come un poco más- Comento el menor. Leo negó levemente sintiéndose mal por ello, no es que no tuviera apetito es sólo que ni siquiera podía comer bien sin tener deseos de vomitar.
-No lo obligues, sabes que apenas se está recuperando y aún tengo que averiguar cómo reactivar esos aditamentos sin revelar nuestra posición o dañar más a Leo- Comento Donnie saliendo del laboratorio con un aparato raro de tecnología Krang.
-¿Qué piensas hacer con eso?- Le cuestiono el mayor confundido.
-Voy hacer un escaneo, configure el dispositivo para poder analizar los componentes de tu caparazón, pierna y cabeza. Esto me permitirá tener un plano exacto del dispositivo y poder trabajar con él, si lo que me explicaste es cierto, podría usar partes de lo que tengo en almacén para mejorarlo, o al menos hacerlo resistente a los golpes- Prosiguió.
-Eso es genial, así Leo podría volver a caminar sin correr el riesgo de que nos localicen- Exclamo Miguel Ángel emocionado.
-Sí, eso sería maravilloso, gracias Donatello- Murmuro el mayor bebiendo un poco de agua antes de toser levemente. La realidad es que el estado físico de Leonardo había empeorado en esos días. Su hermano menor estaba preocupado, podría ser algo anémico considerando que la tortuga de mayor edad ni siquiera se podía levantar. Aunque estaba seguro de que la ubicación de su hogar tampoco era el lugar más óptimo para una adecuada recuperación.
-Mikey ve por unas cobijas a mi cuarto, toma las que están en el mueble de la esquina por favor- Comando Don acercándose a su hermano enfermo.
-Si por supuesto- Intervino el menor corriendo, buscando ser útil ante aquella situación.
-¿Recuerdas si estabas en algún tratamiento específico?- Comento Donnie agachándose frente a Leonardo para tomar su temperatura.
-Es probable, me dieron muchas drogas distintas; incluso confirmaron que era alérgico a muchos tipos de medicamentos y tuvieron que trabajar para crear algo que fuese adecuado para mis sistemas.
-Eso me temía- Prosiguió Don observando la pierna herida, tal vez era algo para evitar un rechazo a los aditamentos extras.- Aclaro dejando de lado las implicaciones.
-¿Voy a morir?- Cuestiono el mayor con tranquilidad, como si esperará ese resultado.
-No, no si puedo evitarlo- Respondió su hermano de inmediato.
-Donnnie no te preocupes; está bien. Prefiero morir acompañado de mi familia que estar vivo en una celda, lejos de todos los que amo- Afirmo el espadachín con una pasividad sorprendente, como si hubiese estado preparándose psicológicamente para eso. Aceptándolo.
-No soy médico, yo… Leonardo no puedo simplemente sentarme y dejar que suceda, no quiero- Recalco la tortuga de tonos purpúreos liberando un par de lágrimas. –Me siento frustrado porque ni siquiera con todo mi ingenio puedo encontrar la respuesta con la velocidad adecuada- Prosiguió.
-Don sólo abrázame- Comando el mayor sintiendo los brazos de su hermano sobre él, a lo lejos Mikey los observo destrozado. Su hermano mayor estaba muriendo y Donatello no podía ayudarlo. Fue en ese momento que los humanos dejaron de parecer tan increíbles. Él los admiraba, deseaba conocerlos, convivir con ellos; su padre temía cada que salían, pero él jamás imagino que algo como eso podía ser cierto. Ahora comprendía las palabras de su sensei, los orígenes de su temor, el porqué de las advertencias.
-Leo, traje la cobija, eso ayudara con el frio- Comento ocultando su dolor, sería fuerte como su hermano lo estaba siendo.
-Gracias Mikey- Fue la sencilla réplica llena de amor.
…
Rafael lo sabía, él pudo verlo conforme el paso de los días, como su hermano mayor en lugar de mejorar empeoraba a pesar de que se esforzaba por demostrar lo contrario, ¿Por qué la vida era tan cruel con ellos?, ¿Por qué debían sufrir tanto simplemente por existir?- Les preguntas rondaron sus pensamientos mientras observaba el agua pasar a su lado.
-No puedo subir porque es probable que aún nos estén buscando, pero no deseo que Leo muera. Ni siquiera he tenido la oportunidad adecuada para disculparme- Exclamo a la nada llorando, liberando todo de golpe en la oscuridad a lo lejos donde nadie más podría escucharlo. Ya no había un "sin tan sólo" o "no debí". Nada cambiaría el destino de su hermano.
…
Para el mayor las horas comenzaron a ralentizarse, todo se denotaba extraño; incluso el sabor de la comida se había perdido. Probablemente enfrentaría una nueva infección que terminaría lo que el resto no hizo. Pudo escuchar al humano que lo capturo o al veterinario quedándose en esa celda para siempre; de ese modo sus hermanos no tendrían que experimentar esta fase de perdida, la más difícil según lo que leyó en internet.
-Déjate de fatalidades aún hay tiempo- Susurro a sabiendas de que era mentira. Podía sentirlo en su cuerpo con los dolores y el cansancio. De cualquier modo se negó a quedarse recostado en su cuarto, optando por buscar la compañía anhelada, tratando de crear buenos recuerdos para los suyos. Podría estar destinado a morir, pero les dejaría lo mejor de sí a todos antes de marcharse. Ayudaría a Rafael a ser el nuevo líder, él tenía la capacidad y el corazón para hacerlo; sólo necesitaba un pequeño empujón que estaba dispuesto a darle.
-Hola hijo mío, ¿Cómo te sientes hoy?- Escucho la voz de su padre a su espalda.
-Sensei- Fue la réplica del espadachín observando la imponente figura de quien considero su padre sentarse a su lado para darle una taza de té.
-Gracias- Murmuro bebiendo el brebaje preparado con amor.
-Leonardo, sé que has estado tratando de ocultar todo por el bien de la familia; pero créeme que entendemos y deseamos ayudarte, te amamos y no deseamos que sufras en silencio sólo para complacernos- Argumento la vieja rata perdiendo un poco de esa compostura que le caracterizaba.
-Sensei yo no…- Comenzó la tortuga sintiendo el dedo de su padre sobre su boca evitándole continuar.
-Soy tu sensei, pero también soy tu padre y te amo- Confirmo abrazándolo. –No quiero perderte hijo mío- Prosiguió aplicando más fuerza en el agarre.
-Yo tampoco quiero irme papá, tengo miedo mucho miedo de que todo termine y no haya nada más- Susurro el adolescente dejando ver finalmente su edad. Un niño que fue privado de la libertad, torturado tanto física como psicológicamente en pos de su supuesto bienestar, para dejarlo finalmente a morir a cambio de su libertad. Esa era la historia de la joven tortuga que se acurrucaba en el pecho de su padre, aterrado por el destino de la familia que dejaría atrás, por lo que experimentarían o sentirían, por lo que sucedería después.
-Los cuidarás bien ¿Verdad?- Pregunto su hijo con tristeza.
-Leonardo, mi valiente guerrero- Recalco su tutor recargando su cabeza sobre él, -Lo haré y tú también- Susurro distinguiendo la figura dormida de su hijo, al cual acomodo en el sillón antes de marcharse.
…
Splinter salió de la guarida tan silencioso que ninguno de sus hijos pudo percibirlo, no estaba dispuesto a perder otro miembro de su familia; no después de Miwa su hija preciada o su esposa Tan Shen. Esta vez actuaría antes de que fuese tarde. La rata poseía la experiencia que sus pequeñas tortugas apenas desarrollaban, por lo que haría uso de todo ese conocimiento para conseguir los medicamentos que su hijo requería para sobrevivir. Ahora conocía el lugar de donde debería obtener los datos; el cual estaría más vigilado, pero para un padre desesperado no existía rival.
Con una precisión increíble logro llegar al edificio fuertemente resguardado sin problema. Sin dudar tomo una estrella la cual uso para desactivar un sensor de movimiento que reposaba en una de las entradas de emergencia, adentrándose en la estructura con sigilo. Corrió con velocidad por los pasillos aprovechando los puntos ciegos de las cámaras de seguridad evitando ser localizado, para colgarse por uno de los techos hasta llegar a los laboratorios. Muchos podrían pensar que él no era un genio en la ciencia y tal vez así era; pero tenía los conocimientos básicos para la extracción de información en caso de necesitarse.
Los guardias pasaban sin percatarse de su presencia, él era bueno para ocultarse sin importar el lugar. En cuanto pudo accedió a una de las terminales sacando un dispositivo creado por uno de sus hijos; mismo que usaría para liberar el acceso a la información requerida, la vida de Leonardo dependía de ello; o al menos ese era el plan hasta que una persona lo alcanzo. El desaparecido Shimisu Katashi le saludo con una reverencia. La forma del sujeto de origen oriental resalto con los toques oscuros de su Yukata, una serie de vendajes se revelaban en su pecho y estomago dejando a la vista el resultado del ataque de su hijo moribundo. Este era el hombre detrás de todo. El guerrero rata le observo con desconfianza, él sería un fenómeno de la naturaleza a los ojos de cualquier humano.
-Es un honor conocer al afamado Hamato Yoshi- Exclamo el sujeto impactando a Splinter, ¿Cómo supo?-
-¿Cómo?- Pregunto dejando ver su confusión; buscando alguna trampa.
-Mis disculpas por la falta de modales que he presentado. Mi nombre es Shimisu Katashi, soy el dueño y jefe de familia del clan Sen- Se presentó el humano con formalidad, repitiendo la reverencia en un toque más bajo reforzando el mensaje. Splinter replico del mismo modo extrañado por la familiaridad del trato.
-Hamato Yoshi, líder de la familia Hamato- Replico imitando el movimiento de saludo.
-Lamento las circunstancias que nos han hecho reunirnos de este modo, probablemente usted me odie por los acontecimientos recientes; pero creo que como líder de un grupo sabrá que muchas veces nuestras motivaciones van más acorde a las necesidades e intereses de nuestras familias que a nuestros gustos personales- Explico el humano.
-¿Qué es lo que realmente desea Shimisu San?- Pregunto Splinter sin bajar la guardia. No tenía tiempo que perder con formalidades.
-Lo mismo que usted- Aclaro el sujeto sacando un frasco acompañado de una memoria. –Sé que usted es el guardián de Aoi- Prosiguió. –Probablemente él este presentando una serie de problemas de salud, por lo que le ofrezco el medicamento que requiere para finalizar su tratamiento y las instrucciones; así como la formula en la memoria- Explico.
-Su ofrecimiento es demasiado para esta humilde rata, así que me disculpará la falta de confianza que pueda tener al respecto con su generosidad- Respondió Yoshi con seriedad.
-Lo comprendo perfectamente; y no hay resentimiento alguno, es más sería poco cortes ser tan confiado- Recalco el hombre.
-Aoi es una inversión que no estamos dispuestos a perder, comprenderá que hemos invertido millones en investigación experimental en él y por lo tanto sería una desgracia dejarlo morir, de hecho la curiosidad por conocer el resultado final es atractiva- Recalco obteniendo un gesto serio de parte de Splinter.
-La historia del Clan Hamato ha sido famosa por generaciones, uno de los más admirados grupos debo decir- Continuo Katashi aproximándose a una de las mesas para admirar los instrumentos que reposaban sobre la misma. La guardia del maestro rata se tensó.
-Fue una lástima que un caso de traición haya logrado llegar tan lejos; sin embargo podría ayudarle a recuperar en parte algo que podría implicar una diferencia para la supervivencia de su familia- Dijo.
-No hay nada que se pueda hacer por…- Comenzó Splinter.
-La niña, la heredera está viva – Confirmo Shimisu analizando su reacción
-¿Cómo podría saber todo esto?- Respondió el padre mutado inseguro. Este sujeto estaba jugando con más de una vida y todas eran de sus hijos.
La sonrisa en el rostro de su interlocutor fue la única respuesta.
-Tome el medicamento y salve al Kame, tiempo hay para entablar enfrentamientos o alianzas; por el momento lo único que puedo hacer es advertirle sobre la presencia de más grupos que buscan la extinción de lo último de su historia. Sea cuidadoso Hamato San- Finalizo despidiéndose con otra reverencia menos pronunciada antes de marcharse.
Splinter no sabía si esas pablaras era o no verdad, pero era cuestión de honor. Sin dudar tomo los objetos marchándose tan silenciosamente como llego.
…
-Debo admitir que no creí que funcionara- Comento Kenji al ver a su jefe entrar.
-Como dije antes, me niego a permitir que todo ese esfuerzo se desperdicie, ahora como dicen en este continente, la moneda está en aire, dejemos que ellos combatan para abrir el camino a nuestra familia- Exclamo sentándose para reposar la herida.
-Tendré a esas tortugas de nuevo en mis manos y no volveré a ser tan magnánimo-Murmuro sonriendo. La realidad es que su Clan había presenciado tantas cosas que ver a un ex rival convertido en rata no era tan sorprendente; pero no era su papel informar a su Socio sobre los acontecimientos, lo dejaría correr por las calles de esa ciudad buscando pistas inexistentes antes de que su paciencia lo incitará a llegar más lejos. Los tontos se destruirían entre sí, atrapados en rivalidades ridículas; mientras ellos, los Sen caminarían sobre los restos para posicionarse como los ganadores.
-Dejemos el agua correr y tomar su propio camino- Dijo, -Por el momento nuestro trabajo está hecho- Finalizo.
…
"El agua puede ser desviada, pero al final siempre retoma el rumbo"
…
Donatello recibió los objetos de su Sensei, no hizo preguntas; dedicándose analizar los compuestos antes de usarlos. Afortunadamente era lo que requerían para permitir que su hermano mejorara. Las cosas comenzaron a retomar el rumbo en la recuperación real de Leo. Parecía que el Clan Hamato volvía a renacer después de tal adversidad. Las cuatro tortugas comenzaron a reintegrarse nuevamente y aunque los problemas de Leonardo estaban lejos de terminar, el paso constante les hizo ver una luz al final del túnel.
Su padre se sentía bien por ellos; sin embargo la noticia sobre la existencia de su hija no le dejaba en paz. ¿Serían verdad esas palabras? El maestro se guardó todos sus pensamientos al respecto, no tomaría decisiones apresuradas hasta que tuviese la certeza de esos hechos, por el momento les dejaría disfrutar de esos breves instantes de paz.
FIN
