Este capítulo es un poco más corto que los anteriores (y los que vienen) pero no quise forzar más este proceso en la mente de Ella que están por leer a continuación. Intentaré poner más emoción a los capítulos que siguen.

Este es mi primer fanfic y espero que cumpla las expectativas de los fans de Split (en especial de los fans de Ella/Leo). Un saludo especial a gloria-cullen-potter por su review =)

Capítulo 3

"En la habitación de Ella"

Al llegar a casa Ella no quería nada más que estar acostada. Nada se sentía tan bien como el acolchado de su ropa de cama, como el aroma del detergente… el aroma que tenía casa. Su habitación era de un verde vivo, allí estaban todos sus libros, todos sus discos, su ropa colgada en el armario, los muñecos que tenía desde que era una niña… todo lo que poseía, todo lo que era ella estaba en esa habitación. Todo menos ser dividida.

Ella intentó pensar en qué objetos de la habitación habían llegado allí después de que se enterara de la verdad sobre sus orígenes. No estaba seguro pero podía contar un chal que su madre había dejado allí al empezar el invierno y la rosa que Leo dejó en su almohada el mes pasado. Por como Leo está actuando últimamente, Ella ahora piensa que quizás fue una forma de decir adiós. Muy romántica y muy seductora, tal como lo es Leo.

El suelo de la sala crujió un par de veces antes de que se sintieran tres pequeños golpeteos en la puerta de la habitación.

- Ella ¿Puedo entrar? –La voz de Omer sacó a Ella en dos segundos de su cama. Se aproximó a su encuentro fingiendo tranquilidad. Los labios de del muchacho se sintieron cálidos y no tan culposos como lo imaginó.

- Hola. Te extrañé en la escuela hoy.- Sus palabras eran sinceras- ¿Cómo sigue tu madre?

- Está mejor, sólo necesita un poco de reposo.

Omer se recostó junto a Ella y la miró de reojo con una mirada traviesa.

- No me hubiera molestado faltar otro día a la escuela.

Ella se rió.

- Ya me parecía extraño tanta disposición a hacerlas de enfermero.

Omer suevizó su mirada y dijo:

- Sí te extrañé.

La besó con cuidado, casi como si fuera la primera vez. Sus labios se posaron despacio y lentamente y se sintieron humedecer al tacto. Ella colocó su mano en el hombro de Omer y éste posó su brazo por encima de su cintura. Despacio, Ella sentía cómo la temperatura de la habitación comenzaba a aumentar, como la respiración de su novio/mejor amigo se percibía entrecortada. El peso de una de las piernas de Omer se sintió sobre la suya, y de pronto sin pensarlo, el abrazo se tornó más apretado. Probablemente Ella hubiera caído en trance sino no hubiera recordado que la puerta de hallaba sin seguro y que sus padres aún no la llamaban para cenar. ¡Dios! ¿Por qué tenía que recordarlo justo ahora? No quería que Omer pensara que lo estaba rechazando. Por lo menos él nunca se permitió emocionarse demasiado. Realmente no quería que Omer pensara que no lo deseaba.

Sus padres procuraron ser cuidadosos.

- ¡Ella! ¡Omer! La cena está lista.

Sus bocas se separaron nerviosas y despacio, se sonrieron de forma tímida con la mirada. Ella giró la cabeza hacia el techo.

- ¡Ya vamos!

Tras terminar de cenar y despedir a Omer en la entrada, Ella se puso su pijama y se sentó en la suave alfombra de su cuarto con la lámpara en un costado. Abrió las puertas de su armario y sacó una caja forrada en un lindo papel con flores azules, en su interior habían todo tipo de recortes de revistas de cuando era niña, de las bandas de moda que le gustaban, del actor de cine de quien estaba enamorada… habían tarjetas de cumpleaños de su familia, tickets de visita a museos y una que otra fotografía. Todo lo que correspondía a los últimos cinco años tenía la estampa de Omer en ello. "Pero no era mucho ¿o si?" pensó Ella; se preguntó cómo serían las cajas del resto de las chicas de su edad. ¿Cómo sería la caja de Zohar, por ejemplo? La gente se reiría de la caja de Ella. Encontró también una fotografía de sus abuelos y una carta de sus padres de antes de ingresar a la secundaria: "No importa qué elijas ser en la vida, siempre te apoyaremos. Con amor, Mamá y Papá." No era justo con ellos usar eso, ellos nunca habrían pensado en que antes de terminar la escuela tendría que convertirse en la profeta de los vampiros. Nunca nadie lo pidió, pero para ser sincera con ella misma, eran más las veces que Ella deseaba ser mordida y convertirse en vampiro completamente (y así dejar todos sus lazos humanos), que aquellas en que deseaba que todo lo ocurrido el año pasado jamás hubiera sucedido. ¿Cómo podría borrarlo después de todo lo que había vivido?

Después de leer y recordar un poco Ella volvió a poner las cosas en su sitio pero no volvió a la cama, en vez de eso colocó un disco y miró un rato por la ventana.

"Burn it down till the embers smoke on the ground
And start new when your heart is an empty room…"

La ciudad se veía tan calma. Ella deseó haber pasado más noches observando a través de ésta ventana. La música tintineaba a la par con la luces del exterior:

"…The flames and smoke climbed out of every window
And disappeared with everything that you held dear
And you shed not a single tear for the things that you didn't need
'Cause you knew you were finally free."

Ella dio gracias por este momento en que se sintió plena, feliz y en paz. Su vida solía ser un ridículo relejo de la nada y ella vivía hecha un manojo de nervios. Ahora que todo lo que conoció su había derrumbado, y el llamado de un destino extraño, desconocido y peligroso tocaba a su puerta… por primera vez en toda su vida se sentía fuerte y cómoda en su propia piel.

Canción: Your heart is an empty room – Death Cab for Cutie.