El solista del crucero
LO QUE TIENES QUE SABER ANTES DE LEER: Esto pretende ser una tripleta: one shot, songfic y AU inspirado en el capítulo 80 del anime, que no es canon del manga. Me considero inútil a la hora de plasmar otros personajes de la serie que no sean Seto o Jonouchi (de hecho, incluso con ellos me falta mucho por mejorar), y no, no lo digo haciéndome la vistima (como la señora del meme) para conseguir elogios de a gratis, lo digo muy en serio. Pero, escuché la canción Killing me softly with his song, la versión deThe Fugees con Lauryn Hill, y mi mente fue abarrotada con el intento de songfic que hallarás a continuación. A tal punto, que preferí escribirlo antes que me atormentara en el sepulcro como un pendiente sin cumplir, o que me pasara como el meme donde el cerebro no deja dormir a la chica, jajaja. En fin, lo que quiero decir con esto es: Léelo SIN EXPECTATIVAS.
MILLONES DE GRACIAS POR LEERME.
— ¡Activo la carta mágica de equipo, Látigo Rosa! — Volteó la carta en su respectivo lado de la alfombrilla de duelos (1)—. Mi Dama Arpía incrementa su ataque y defensa en 300 puntos.
Mai observó la derrota en las facciones de Jean Claude Magnum, quien además de ser su oponente, era el invitado de honor al que se había insuflado de elogios no solo por el éxito en taquilla de su más reciente film, sino por su buen tino en la elección del traje blanco unido a la elegancia del listón lila entrecruzado a la altura del cuello. Un puñado de tales admiradores había formado un círculo alrededor de ambos duelistas, eufóricos por ver a su actor favorito en vivo y no a través de una pantalla.
— ¡Ahora, utilizo a la Dama Arpía para atacar tu Ninja!
El duelo había sido mera improvisación, una solución práctica a la insistencia de Magnum que, deslumbrado por la belleza de Mai, se negó a que el rechazo fuera definitivo, razón por la cual no utilizaron el sistema holográfico para maximizar la experiencia del combate. No obstante, el cálculo de la diferencia entre los puntos de ataque de los monstruos era la misma cantidad de puntos de vida que le restaban al actor.
— ¡Oh, no, mis puntos de vida se han reducido a 0!
El histrión parecía tan sorprendido como apesadumbrado, pero Mai no le dio mayor importancia: su profesión consistía en figurar ese tipo de emociones, así que bien podrían ser para él una escena más de sus películas. De manera que, luego de agradecer los aplausos del público inclinando su cabeza en una reverencia escueta, giró los talones queriendo dirigirse a su camarote.
— ¡Aguarda un momento! — La nueva exclamación de Magnum le detuvo, y en lo que se demoró volteando el rostro hacia él, lo tuvo frente a ella sosteniendo un reluciente anillo de compromiso en su mano derecha—. Me has dejado anonadado con tus habilidades en el campo y tu hermosura sin par. ¡Te lo ruego, cásate conmigo! (2)
Mai estuvo a punto de echarse a reír en su cara, mas no quería que la prensa la volviera comidilla y, al día siguiente, apareciera en los titulares de cuánta revista de chisme circulara por la ciudad. Hacerse famosa sí estaba entre sus proyectos a futuro, que su nombre copara todos los medios de comunicación, pero por sus habilidades de duelista, no porque se le relacionara con un hombre que, si bien reputado, exhibía el mismo comportamiento de los tipejos desagradables que creían que un fajo de billetes o la promesa de un puesto de poder le llevarían a tenerla desnuda en su cama.
Decantó por echarse el cabello hacia atrás con medida elegancia, derrochando el encanto que tanto piropo le había granjeado en una sonrisa.
—No me ha vencido en un duelo, ¿y piensa que está en condiciones de pedirme matrimonio?
— ¿Eso quiere decir que, si te venzo en un duelo, te casarías conmigo?
—No podrías vencerme ni en un millón de años— dijo, guiñándole un ojo. Procuraba retomar la dirección de sus pasos cuando volvió a escuchar la voz a sus espaldas.
— ¡Es una promesa, no lo olvides!
Mai no emitió respuesta. Curada en salud de las palabras vacías, no se permitió contemplaciones. Al principio, por supuesto que su orgullo y autoestima rozaban las nubes cuando una que otra personalidad expresaba que su belleza era comparable solo a lo divino, cuando le inspiraban a confiar en sus destrezas, repitiendo una y otra vez que la llevarían cuán lejos ella se lo propusiera. Mas el paso del tiempo las fue haciendo tan vacías como un eco, que devolvía el sonido porque no había nada en su interior y perdía volumen a cada réplica. Endureciendo su postura al descubrir las verdaderas intenciones que se ocultaban tras cada cumplido.
Su vida en el crucero, por tanto, se fue pareciendo al mismo eco: repetía la rutina todas las noches, sintiéndose cada vez más cascada y hueca tras finalizar las jornadas, agobiada por el sentimiento de que, contrario a sus propios deseos, ese no era el mundo al que había soñado pertenecer. Porque sí, ella era tan ambiciosa como la gente de alcurnia que apostaba a las cartas para ganar el triple de manera fácil y rápida en el casino, también le gustaba el lujo y la suntuosidad que brillaba en los ojos de los pasajeros y se reflejaba como un puntito de luz en sus prendas; buscando alcanzarlos se había postulado de crupier (3). Pero con la misma certeza estaba segura de que su ambición no era vanidad, de modo que se recalcó que sí, que sus destrezas la llevarían cuán lejos se lo propusiera, mas no porque una multitud se lo dijera, sino porque ella lo había decidido.
Desde unos días atrás venía sopesando la posibilidad de abandonar el barco, tanto en el sentido literario como en el de la realidad. Ese curso seguían sus pensamientos cuando una voz apareció, cual ráfaga de luz, a opacar la oscuridad que empezaba a cubrir sus meditaciones.
No podría decirte,
por qué se sentía así.
Lo sentía cada día…
Era una voz muy peculiar, no recordaba haberla escuchado en la radio o en las cuerdas de algún artista famoso. Era varonil, pero no del tipo que dejaba en la mente la imagen de un hombre corpulento con bellos en el pecho y barba de limosnero. Era apacible, como el rumor del agua al deslizarse por las rocas de un riachuelo. La sintió como una caricia en su oído que, mezclando a la perfección el tono varonil con el apacible, susurró "escúchame".
No sabe cuál es el lugar al que pertenece.
Quiere irse a casa, pero no hay nadie en casa,
ahí es donde se recuesta, rota por dentro,
sin un lugar al que ir,
sin un lugar al que ir para secar sus lágrimas…
Provenía de la sala de baile, por lo que siguió el registro vocal, inmersa en una especie de ensoñación. Abriéndose paso entre el pequeño público que, al igual que ella, no pudo resistirse a su embrujo, lo vio al fin.
Vio a los ojos mieles resplandecer al compás de las estrofas, a la abundante melena rubia mecerse al ritmo de sus movimientos gráciles, y a sus dedos espigados sintonizar los acordes de la guitarra a los subibajas de su voz.
En comparación al resto de los acudientes, su vestimenta era casual, un pantalón de tela negro que matizaba el rojo granate de la camisa, y que hacía notar el pequeño collar con la letra "J" escrita en kanji a modo de dije.
No tenía micrófono ni banda tocando instrumentos a sus espaldas. Era solo él y su guitarra vociferando al mundo su amor por la música.
Pero para Mai, su interpretación iba más allá de la música, a la que ya conocía la magia de cerrar cualquier grieta en el corazón y unirlo al de otros en un solo latido. Le sintió rasgueando su dolor con sus dedos, cantando su vida con sus palabras… Cual si recitara en voz alta todos los sentimientos que mantenía bajo llave dentro de su corazón.
Y ahora, no puedes encontrar lo que dejaste atrás,
sé fuerte, ahora sé fuerte…
Luego de las líneas, deseó gritar que se callara, que dejara de hacerle sentir que era una adolescente cuyo diario acababa de ser leído por la persona a la que más anhelaba esconderlo, pero sus labios solo atinaron a morderse.
Sus sentimientos, los esconde,
sus sueños, no puede encontrarlos.
Está perdiendo la cabeza,
se está quedando atrás.
No puede encontrar su sitio,
está perdiendo la fe…
Está perdida por dentro, perdida por dentro.
El estribillo final fue arropado por una lluvia de ovaciones. El solista agradeció con reverencias a sus oyentes, al tiempo que los barría con su mirada y sonrisa encandiladas. En el espacio de un microsegundo, en el que se congeló el tiempo para Mai, él posó los ojos en ella, y el rojo vivo de la sangre pigmentó con semejante dedicación sus mejillas, que tuvo que unirse a los aplausos para disimular ese instante de vulnerabilidad.
Su mente sucumbió a la curiosidad de acercarse con la burda excusa de pedir un autógrafo, solo para sacarse la espina del corazón y que esa curiosidad no se transformara en aquella que había matado a tantos gatos. Sin embargo, cuando trazó el primer paso hacia el frente, una hermosa joven de tez blanca y ondulado pelo castaño cobrizo se le abalanzó encima, y el solista la agasajó entre sus brazos con una expresión de auténtica felicidad.
Y Mai, acostumbrada a recibir laureles por su belleza, por primera vez sintió que no era nada comparada con la ternura y solemnidad que la joven exhibía encajada en aquel vestido sencillo.
Nunca se había sentido tan humillada, tan estúpida y tan expuesta al ridículo. De manera que, acuchillada por sí misma, se lanzó a correr en todo el camino que la separaba de la intimidad en su camarote.
Una vez allí, aplicó el seguro y se deslizó hasta caer sentada en el piso.
Sus sentimientos, los esconde,
sus sueños, no puede encontrarlos.
—Sí, tienes razón, aquí no puedo encontrar mis sueños.
Dos sendas lágrimas dibujaron el contorno de sus mejillas.
Y ahora, no puedes encontrar lo que dejaste atrás,
sé fuerte, ahora sé fuerte…
—Lo haré, solista del crucero. Seré fuerte, muy fuerte.
Escurrió las gotas con un movimiento brusco.
—Y gracias. Gracias por darme el empujón que necesitaba para abandonar este barco.
FIN
(1) En el lenguaje de los jugadores de YGO, a esto se le dice "Playmat", la mención que hice es una aproximación a su traducción del inglés al español.
(2) Esta parte de la historia podía parecer muy ridícula y apresurada, jajaja, pero en el capítulo 80 del anime (en el cual está basado este One Shot), fue más o menos así.
(3) En la web se define como: "Persona que trabaja en un casino o casa de juego y se encarga de dirigir y organizar el juego, repartiendo cartas, pagando y recogiendo el dinero apostado y participando en él en representación de la banca". Me basé en la respuesta de Mai a Anzu en el capítulo 12 del anime versión japonés, en la latina, me parece que censuraron la escena.
(*) Las letras en cursiva son parte de las canciones. Las que canta el solista corresponden a la traducción del inglés al español de "Nobody`s home" de Avril Lavigne, y las que forman parte del cuerpo del párrafo a la de "Killing me softly with his song", versión de The Fugees con Lauryn Hill.
(*) No escribí el nombre del solista, pero sé que ustedes ya saben quién es. Esa es la magia de la escritura.
(*) ¡Millones, billones, trillones de gracias por leerme!
