Capítulo 5 actualizado. Éste es un poco más corto pero el próximo lo compensará, lo juro. ;)
Nuevamente quiero agradecer a gloria-cullen-potter, a Nielsy-chan (ojalá que te animes a escribir un fic de Split también, yo tenía mis dudas respecto a ser constante pero la verdad es que me divierto mucho escribiéndolo) y a -Tami-92 por sus reviews. Me alegra mucho que les guste mi historia. ^^
...
Capítulo 5
"El dilema de Leo"
"¿Traer a Omer? Estaba bromeando ¿no? Cuando por fin pone los pies en la tierra y se comporta como una adulta, tiene que retroceder su cerebro un par de años y actuar como la típica adolescente."
Leo se hallaba en un dilema de todas las formas después que Ella manifestó su "idea" o "interés" en pasar tiempo con Omer en la residencia.
"¿Tiempo?" ¿Qué se supone que significaba eso? ¿Tiempo para qué? No es que Leo pensara que parte de la decisión de Ella implicara que su relación con Omer acabaría, pero la verdad es que al escuchar las palabras de la chica él asumió que los relajos típicos de la vida adolescente ya no serían parte de su rutina. ¿O es que la relación con Omer no era el típico noviazgo adolescente?
Aaahhhgggrrr! La cabeza ya comenzaba a dolerle. Mejor enfrentaba el tema con mentalidad fría: Sí, debía conversar tranquila pero seriamente con Ella sobre qué exactamente implicaba el "pasar tiempo con Omer en la residencia". Él no debía hacer conjeturas, no era su trabajo, Leo era sólo el guardián y alguien al cual Ella recurría para despejar ciertas dudas. Nada más. Esto debía ser como una entrevista, una pregunta seria y concisa "¿Cuál es tu plan, Ella?" y entonces hablaré con Jamon y ÉL nos dirá si aquello es posible.
No pasó mucho tiempo hasta que la sala de clases comenzara a llenarse y el aroma de Ella a sentirse alrededor. Sorpresivamente para algunos de la clase la muchacha calmadamente se sentó junto al vampiro.
- Buenos días, Leo. No pensé que ya te interesara venir a esta clase.
- Me interesa donde tú estés. –dijo Leo sin apartar la vista del pizarrón- Ahora… la afirmación podría ser "No pensé A TI te interesa seguir viniendo a esta clase".
La mirada del chico se volvió hacia su compañera y la sonrisa torcida en su rostro se sintió burlona.
- ¿Qué se supone que significa eso? –respondió Ella molesta y cortante.
- Nada, olvídalo. Era sólo una broma.
La clase de ciencias estaba un poco más animada de lo habitual gracias al entusiasmo que el padre de Ella mostraba a sus alumnos cada vez que hacían experimentos. Para Leo, el alboroto de las vocecillas adolescentes era el trasfondo perfecto para la conversación que buscaba tener.
- Ella… he estado pensando en lo que me dijiste ayer…
Las mejillas de Ella inmediatamente se sonrojaron y procurando no exaltar mucho la voz interrumpió a Leo apenas pudo:
- ¿Es posible? –preguntó inquieta.
- Calma… -Leo añadió hablando por lo bajo- sólo quería decirte que estuve pensando en lo que me dijiste y que… tu… eh… "petición" no es del todo clara como para yo ir y manifestársela a Jamon esperando que él pueda responder de forma positiva.
"¡Wuau! ¡Que bien salió eso!" pensó Leo para sus adentros.
- ¿Qué quieres decir?
"Al parecer no salió tan bien como pensaba".
Leo procuró no ser demasiado "íntimo" para no avergonzar a Ella.
- Necesito que me expliques bien cómo funcionará esto de las visitas de Omer. Cada cuánto tiempo sucederá, cuánto tiempo durarán, si se quedarán adentro todo el tiempo o saldrán en citas de vez en cuando… QUÉ harán en estas visitas…
Ella levantó sus cejas en señal de incredulidad.
- Hey si no quieres decirme allá tú. Mejor para mí, así ésta conversación la tendrás con Jamon y yo me resto del panorama. A ver cómo te va respondiéndole quién sabe qué cosas a él.
Ella sonrió un poco.
-No es gran cosa Leo, de verdad. Sólo quiero que me visite de vez en cuándo… que podamos estar juntos, charlar, oír discos… nada del otro mundo.
- ¿Cada cuánto tiempo irá? –Leo recordó las reglas, debía ser claro y preciso.
- Un par de veces a la semana. No más.
- ¿Cuánto tiempo durarán las visitas?
- Entre dos y tres horas como máximo. ¿Está bien eso?
- Sí… supongo. Aunque Jamón dirá la última palabra. –procuraba sonar como si él no tuviera absolutamente ningún protagonismo en el asunto. Ninguna opinión suya estaba en la discusión, ni iría en el mensaje. Continuó:
- ¿Qué harán en las visitas?
- Lo que te dije: charlar, oír discos… lo que hacemos habitualmente en casa.
- Está bien. ¿Algo más que agregar para que yo pueda decirle a Jamon?
- No. Eso es todo, gracias.
- Y finalmente, Ella, sobre lo que ayer no pudiste responder ¿ya definiste la fecha de tu mudanza?
- Sí. Será en 2 semanas.
Leo asintió con calma y dibujó unos garabatos en su hoja de respuestas. Ambos siguieron con el ejercicio.
Tras sonar el timbre para el receso Leo tomó sus cosas y aunque le costó, procuró hacer las cosas bien –o de la forma en que Ella no lo odiara como de costumbre- y despedirse. "Ya sabes cómo encontrarme si me necesitas". La muchacha asintió con una sonrisa tímida y el lápiz junto a su boca. Leo se marchó.
Al caminar por los pasillos iba repitiéndose la conversación que acababa de tener: "Un par de veces a la semana; dos o tres horas como máximo; charlar, oír discos… lo que hacemos habitualmente en mi casa".
Una pequeña risa sacudió su mente y procuró esconderla tras la puerta de su casillero mientras guardaba los libros. "Charlar y oír discos… de seguro nunca han dormido juntos".
Algo se infló en el ego de Leo mientras se marchaba de la escuela. Sin haber ganado nada aquel día se sentía como un triunfador. Ella nunca había estado con Omer y lo más probable es que con nadie antes. Omer sí o sí era un tipo sin experiencia y ni en un millón de años sería del tipo que presionaría a Ella a ir más allá. Él no haría nada que Ella no sugiriera…y con un mensaje grande y literal para que él lo captara, si no imposible. Ahora que Ella había decidido vivir en la residencia sus posibilidades disminuían aún más.
Eran sólo unos niños… qué idiota de su parte imaginar todo tipo de cosas entre Ella y Omer. La verdad no tenía nada de qué preocuparse.
...
comenten!
