Un saludo a todos!
Nuevo Capitulo, nos vemos al final.
Otoño
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"El otoño es triste para el que no sabe divertirse"
—Céline Blondeau.
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— 14...
*Sonido de resortes*
— 15...
*Sonido de resortes*
—16... o 20...
— Hyuga quieres por favor dejar de brincar en la cama — le dijo Hikaru en ese momento a su hermano, tras el regaño; este dejo de brincar en la cama y se sentó con los brazos cruzados.
Lean suspiro de alivio.
Tenia que agradecer la oportuna intervención del otro hermano, ya que el estaba a casi nada de hacer lo mismo hace unos segundos, solo que con otras palabras.
Había trascurrido aproximadamente un mes desde que regreso a Japón, así mismo desde que se quedo a vivir en casa de aquel par de hermanos.
Y la verdad, no eran tan malo después de todo.
Los primeros días fueron complicados para Lean debido a que no estaba acostumbrado a lidiar con la personalidad de Hyuga, el cual en ocasiones lo sacaba de su zona de confort. Mientras tanto Hikaru era más tranquilo y listo, sin embargo que fuera listo tampoco era algo bueno.
— Lean sabías que el beyblade esta inspirado en un juego antiguo de Japón, en donde...
Si, a nadie le agradaba un cerebrito y menos cuando dicha inteligencia se le subía a la cabeza en ocasiones. Pero bueno, al menos no le causaba tantos problemas como el otro hermano.
Aún con esos detalles, conforme paso los días conviviendo con ellos esa incomodidad que sentía al estar con ellos iba desapareciendo y empezó a sentir cierta tranquilidad.
— Oye Lean ¿Quieres ir al parque a jugar? — le pregunto Hyuga quien se movía de un lado a otra en la cama.
Lean observo brevemente por la ventana de la habitación, noto que afuera el sol aún estaba dando mucha luz, aunque ya no era verano, el sol aún generaba esa sensación de calor, lo que provocaría que sudara y eso ensuciaría su abrigo...
A quien quería engañar, la verdad no quería salir...
— No.
— ¡Oh Vamos! — se quejo Hyuga. —. Bueno, entonces ¿Tu si quieres ir al parque Hikaru?— volteo a ver al peliazul, este se encontraba distraído haciendo algunos garabatos en una hoja de papel. — ¡Hikaru!
— Eh ¿Qué sucede?
— Te pregunte si tu me acompañarías al parque — repito el pelirrojo. Hikaru parecía estar pensando en su respuesta.
— Paso por esta vez Hyuga — respondió el peliazul. Tras su respuesta continuo haciendo garabatos en la hoja de papel.
Aquella reacción por parte del otro hermano llamo un poco la atención de Lean, era extraño que Hikaru reaccionara de aquella manera ante la idea de salir a algún lado con Hyuga.
Antes de continuar pensando sobre el comportamiento del otro hermano, la madre de ambos hermanos los llamo para que bajaran a comer por lo que los tres chicos le hicieron caso.
Como era de esperarse, los padres de Hikaru y Hyuga siendo dueños de un restaurante prepararon algunos de sus platillos del menú, por lo que había pasta, carne, ensalada, entre otros platillos.
— Aquí tienes Lean — le dijo amablemente la señora Asahi para momentos después servirle un plato con un filete y algo de la pasta. —. Hyuga me dijo que te gustan los filetes.
El chico le agradeció por el platillo, para después dirigirle una mirada molesta al pelirrojo por haber comentado ese detalle sobre él, sin embargo Hyuga estaba muy feliz comiendo que ni se dio cuenta de aquel hecho.
Luego de que terminara de comer el chico salió un rato afuera de la casa para tomar un poco de aire, aunque hace rato noto que había sol este parecía estarse ocultando entre algunas nubes en el cielo, así como también empezaba a correr una ligera brisa fresca.
Ahora que lo pensaba hace algunos días había terminado el verano, lo que significaba que ahora estaban pasando por el otoño, una estación que le agradaba de cierta manera.
— ¿Y como es el otoño en Estados Unidos? — escucho la voz de Hyuga. Al voltear se dio cuenta que el menor estaba parado a un lado.
— Es igual que aquí, solo que un poco más fresco — le respondió sin mirarlo.
En ese momento sintió un ligero olfateo en su oreja izquierda, al voltear se percato que se trataba de su erizo, el cual se asomaba por su abrigo.
— ¡Harry! — exclamo con emoción Hyuga. Este se acerco a él y comenzó a hacer algunos gestos raros para llamar la atención del pequeño animal, pero este en respuesta le gruño y se volvió a esconder adentro de su abrigo.
Ante ese resultado el menor hizo un puchero.
— Harry no es un perro, es obvio que eso no le gusta — le explico Lean.
— Pensé que como llevas tantos días con nosotros le iba a caer bien — contó el pelirrojo. —. Pero aún me gruñe — pateando ligeramente el piso.
Lean se dio cuenta de la reacción de Hyuga y tras pensarlo unos minutos se le ocurrió una idea.
—¿Quieres que Harry deje de gruñirte? — le pregunto al pelirrojo. Este asintió rápidamente—, de acuerdo extiende tus manos y júntalas.
— ¿Y para qué?
— Solo hazlo.
El menor hizo lo que le pidió y extendió sus manos al frente. Una vez que Hyuga junto sus manos, Lean saco de su abrigo al pequeño animalito y lo acerco para que olfateara una de las manos de Hyuga, al principio este se erizo al identificar el aroma del chico, sin embargo su dueño lo tranquilizo y tras esto el animalito se calmo.
El animalito siguió olfateando la mano de Hyuga hasta que llego un momento en el que este comenzó a dar pequeños pasos hasta las manos del chico y sin darse cuenta comenzó a caminar por el brazo del menor hasta llegar a su hombro en donde continuo olfateándolo pero sin erizarse.
Los ojos de Hyuga se iluminaron al ver que Harry se había acercado a él sin gruñirle.
— ¡Si! ¡Ya le agrado! — exclamo con felicidad el chico.
— No grites tan fuerte, harás que se espante.
Después de un rato el pequeño animalito comenzaba a sentirse cómodo cerca del pelirrojo, lo que no solo sorprendió a Hyuga sino que también a Lean, ya que solo con él Harry se sentía cómodo.
Una clase de gota cayo en su nariz, lo que hizo que el chico mirara hacia arriba en donde se percato que las nubes que anteriormente cubrían el sol se tornaban grises. Al presentir que podría tratarse de la lluvia Lean llamo a Hyuga para que regresaran a la casa, este al escucharlo asintió y caminaron de regreso.
Para su mala suerte la lluvia llego bastante rápido, por lo que tuvieron que correr para llegar al techo del restaurante, en donde una vez que se refugiaron de la tormenta el chico se dio cuenta que ambos estaban mojados de pies a cabeza.
— Jejeje tu cabello se ve raro así — le señalo Hyuga, este estaba en las mismas condiciones que él. Lean decidió mirarse por una de las ventas y mediante el reflejo de esta noto que su cabello anteriormente puntiagudo se encontraba hacia abajo.
— Cállate.
— Santo Cielo, si que los pesco la lluvia — dijo la señora Asahi, quien salio a abrirles la puerta. — ¿Qué esperan? pasen adentro a secarse o sino van a resfriarse.
Luego de entrar, la madre de Hikaru y Hyuga les entrego algunas toallas para que se secaran. Lean se retiro su abrigo y lo dejo sobre una silla para luego empezar a secarse con la toalla, tras varios minutos consiguió secarse completamente su cabello aunque todavía tenia uno que otro mechón húmedo por lo que tardaría más tiempo en estar seco.
Planeaba pedirle a la señora Asahi otra toalla pero esta vez para secar a Harry sin embargo el pequeño animalito corrió con bastante suerte ya que consiguió esconderse dentro de la chaqueta de Hyuga a tiempo por lo que no se mojo.
"Suertudo"
— ¡Hikaru! ¡¿que crees?! ¡Harry ya me quiere! — decía orgulloso el pelirrojo. Su hermano solamente rodó los ojos. —. Ahora si podre lle... ¡Ashu! — estornudo en ese momento.
"Eso es malo"
Al parecer Hyuga había pescado un resfriado debido a la lluvia por lo que la madre del chico estuvo cuidando de este durante la tarde y noche de ese día. Para tratarse de un simple resfriado la señora Asahi cuidaba bastante de Hyuga, casi como si se tratara de un bebé.
— Mi mamá nos cuida demasiado cuando uno de nosotros se enferma, nos prepara una sopa especial, nos arropa y se queda con nosotros hasta que nos quedamos dormidos — le contaba Hikaru. Ambos se encontraban cenando en la mesa, Hyuga se iba ido a acostar a su cama por ordenes de la señora Asahi por lo que solo estaban Lean, Hikaru y el padre de este. — , supongo que eso es normal en todas las mamas.
"Supongo..."
Cuando se dirigía a la habitación Lean observo que la señora Asahi había salido de esta con bastante cautela, al parecer Hyuga ya se había dormido por lo que le pidió que no hiciera tanto ruido al entrar.
"Señora, ni aunque un tren pasara cerca de su casa haría que su hijo se despertara" — pensó Lean en su mente.
Sin tomar mucha importancia a lo que le dijo la mujer Lean entro normalmente a la habitación, en donde, en efecto, Hyuga estaba completamente dormido por lo que ni el más ligero ruido haría que este despertara.
Algo positivo de que el menor se haya dormido antes era que ahora podría irse a dormir sin tener que esperar a que Hyuga se durmiera, ya que este hablaba y hablaba durante toda la noche hasta que caía rendido.
Sin duda dormiría muy bien esa noche.
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La noche cubría por completo aquella casa, todos los que habitaban en esta se encontraban profundamente dormidos. Todos, menos una persona.
"Maldita sea, olvide que cuando Hyuga tiene el sueño profundo ronca toda la noche" — se quejo Lean. Este trato de cubrir sus oídos con una almohada pero aún seguía escuchando los ronquidos.
Algo que aprendió los primeros días y que Hikaru le comento en una ocasión, era que a veces Hyuga solía roncar por la noches. Al principio no le tomo importancia, sin embargo en noches pasadas comprobó que lo que le dijo era verdad. Descubrir ese hecho lo sorprendió y al mismo tiempo se dio cuenta que el ruido del despertador no era tan malo.
Y al parecer solo a él le afectaba los ronquidos de Hyuga, ya que el otro hermano seguida durmiendo profundamente en su cama.
El sonido fuerte de otro ronquido se hizo presente en la habitación, ese fue el momento exacto en el que Lean supo que tenia que hacer algo. En un acto de cansancio y porque deseaba poder dormir bien esa noche, Lean se levanto del suelo y tomo la almohada que estaba usado para después comenzar a caminar con cautela a la cama del pelirrojo.
Su plan era utilizar la almohada para que Hyuga dejara de roncar y de esa manera poder dormir, sin embargo sus planes se vieron frustrados debido a lo obscuro de la habitación, ya que no se dio cuenta de un objeto tirado en el suelo lo que hizo que tropezara con este y cayera al suelo.
Creyó que con el ruido que hizo despertaría al otro hermano, sin embargo Hikaru seguía profundamente dormido.
"¿Y solo Hyuga tiene el sueño pesado?"
Al tratar de ver con que se había tropezado descubrió un frasco de medicina tirado en el suelo, posiblemente este se le había caído la señora Asahi y no se había dado cuenta.
Se notaba que esa mujer procuraba de sus hijos, especialmente cuando alguno se enfermaba.
"Supongo que es normal en todas las mamas..."
— Todas las mamas...
Cerro por un momento sus ojos, no supo si era debido al cansancio, pero por un momento dejo de escuchar los ronquidos de Hyuga y se quedaba dormido.
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Al sentir una luz picarle los ojos el pequeño se removió en su cama, no tenia ánimos de levantarse de su cama, pero la luz de afuera no se lo permitía por lo que aún con sueño se tallo sus ojos con pereza y se reincorporo en su cama.
Era fin de semana así que no tenia que prepararse para ir a la escuela ese día. Tras un largo bostezo el niño se estiro y observo a su alrededor. Aunque su habitación no era tan grande se le hacia de un buen tamaño para él.
De un salto bajo de su cama y fue a asomarse a la ventana, como era de esperar el sol ya había salido, por lo que dejo ligeramente abierta las cortinas para que entrara un poco de luz y parte de la brisa de la mañana.
Luego de darle un rápido vistazo al vecindario, se alejo de la ventana y salió de su habitación.
Al salir al pasillo aquel olor penetrante y que no le gustaba en lo absoluto llego a su nariz. Sin hacer mucho ruido con sus pisadas llego hasta la sala en donde como era normal, se encontraba su madre dormida en el sofá.
El pequeño se acerco lentamente a la mujer y siendo lo más cuidadoso posible, le quito la botella vacía de su mano y la dejo sobre la mesita que había en la sala. No entendía como a su mamá le podía gustar aquella bebida, olía muy mal para su gusto, pero había escuchado de algunos niños que a los adultos les gustaba beber eso, por lo que quizás siendo un niño no lo entendía.
Por un momento se le ocurrió despertar a su mamá, sin embargo recordó que la ultima vez que lo hizo esta lo castigo, por lo que decidió mejor dejar que siguiera dormida y se fue a la cocina a desayunar. Después de sacar lo ultimo que quedaba de leche del refrigerador, se preparo un cereal.
Quizás si su mamá se despertaba más tarde podrían ir los dos a comprar más leche y cereal. Solo esperaba que esta no se quedara dormida todo el día como lo hizo en una ocasión.
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— ¿Lean?¿Pero que haces tirado en el piso?
Tras parpadear varias veces el chico consiguió enfocar su vista solo para ver que Hikaru lo veía confundido desde arriba. Al reincorporarse un poco del suelo noto que ya había amanecido, por lo que sin darse cuenta pasó el resto de la noche en el piso. Lean decidió poner a funcionar su mente un momento y recordó lo ocurrido, debido a que los ronquidos de Hyuga no lo habían dejado dormir había decidido ir a callarlo con la almohada, sin embargo se tropezó con aquel frasco de medicina y se quedo dormido en ese lugar.
Volteo hacia el otro lado y descubrió que Hyuga aún seguía dormido comodamente en su cama, por lo que recordando el motivo que lo llevo a esa situación, Lean se puso instantáneamente de pie y con un semblante asesino se acerco a donde estaba el pelirrojo con aquella almohada en su mano.
Al ver la cara molesta de Lean hacia Hyuga y presentir que este podría correr peligro, Hikaru rápidamente salto sobre el chico para detenerlo.
—¡No lo hagas Lean! Hyuga es solo un niño
— ¡Quítate de encima! — le advirtió Lean.
Mientras Hikaru trataba de impedir que su hermano muriera desde muy temprano, este ultimo seguía profundamente dormido.
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Con la llegada del otoño los días comenzaba a ser más frescos por lo que andar por las calles con su abrigo puesto era algo normal para las otras personas, aunque saber lo que las otras personas pensaban de él no le interesaba.
Después de unos cuantos pasos más el chico llego hasta la sede de los Bombers en donde esperaba encontrar a los dos hermanos. Al ingresar encontró a estos dos practicando en la arena, por lo que se acercó a ellos para observar la batalla.
Hyuga como siempre lanzaba ataques fuertes con su Hyperion, mientras que Hikaru los contrarrestaba con su Helios. Durante uno de los ataques que realizó Hyperion este quedó vulnerable un momento por lo que Helios podría utilizar el límit brake para sacarlo, sin embargo este no lo hizo.
Al notar ese detalle Lean giró a ver al dueño de dicho bey y noto que este, si bien estaba mirando la arena, parecía tener su mente en otra cosa.
Debido a que Hikaru no estaba prestando la debida atención a la batalla, Hyuga aprovechó el descuido de su hermano y usando el limite brake de Hyperion sacó a Helios del estadio.
— ¡Helios Volcano final por salida! ¡Un punto para Hyuga! — anunciaba Chuck.
Mientras el pelirrojo saltaba de alegría por haber ganado la primera ronda, Hikaru apenas estaba reaccionando sobre lo que había pasado, desanimado el chico se agacho a recoger su bey. Antes de continuar con la siguiente ronda Lean los interrumpió.
—Tiempo fuera.
Los tres chicos voltearon a verlo.
— Pero Lean, apenas llevamos una ronda — hablo Hyuga.
— Eso lo se — le respondió al chico. —, pero Hikaru necesita descansar un momento, ¿verdad?
El peliazul lo miró confundido, no entendía lo que estaba diciendo Lean.
— ¿Eh? bueno...
— Hyuga hazme un favor y llévate a pasear a Harry un rato — le indico Lean. —. He estado algo ocupado desde la mañana y no me ha dado el tiempo de sacarlo a caminar, así que necesito tu ayuda — el pequeño animalito se asomo por su abrigo y lo tomo en sus manos para después entregárselo al menor. — ¿Puedes hacerme ese favor?
— Claro Lean — asintió Hyuga. —. ¿Nos quieres acompañar Chuck?
El otro chico no se esperaba esa pregunta pero asintió. Tras esto ambos chicos se marcharon por la puerta junto con el erizo, dejando así a Hikaru y Lean solos.
— ¿Por qué mandas a Hyuga a...
— Espero que entiendas que debido a ti acabo de romper mi código de no dejar que otra personas cuide de Harry — le decía al peliazul. —, por lo que veo solo tenemos 20 minutos antes de que regresen así que habla.
—¡¿Qué?! ¿Yo no tengo nada?
Lean lo miro con seriedad. Al ver que el chico insistiría en ello el peliazul suspiro.
— Es una historia larga...
— Aprovechemos el tiempo entonces.
Tras tomar asiento en una de las bancas, el chico comenzó a relatarle su historia.
Después de haber asistido a aquel festival de verano en la playa, en los siguientes días Lean comenzó a notar cierto cambio de comportamiento en el mayor de los hermanos Asahi. Las primeras señales de que algo extraño pasaba era cuando estando platicando o conversando los tres, este parecía algo ido y en ocasiones ni escuchaba de lo que estaban hablando.
La segunda señal, vino cuando estando durante uno de los entrenamientos en la base Hikaru en lugar de prestar atención a la batalla observaba debes en cuando hacia la entrada, como si esperara que alguien o algo entrara por ella.
La tercera señal y quizás la razón por la cual el peliazul actuaba de esa manera, era que desde hace ya algunos días cierta chica integrante de su club había dejado de asistir a las practicas.
— Ese día del festival, Raika se me acerco para hablar conmigo de algo importante. Yo no sabía de que se trataba... —hizo una pausa—. Entonces con seguridad... ella me confeso que yo le gustaba — al contar aquello Hikaru se removió nervioso en la banca. —. Jamás pensé que ella tuviera esos sentimientos hacia mi...
Aunque solo Lean llevara un mes conviviendo con Hyuga, Hikaru y el resto de sus compañeros, fue suficiente para que notara el comportamiento "particular" que tenia la chica de la cámara con el peliazul. Por tanto debió suponer que esta tenia ciertos sentimientos hacia el chico.
— ¿Y que le respondiste?
—... — agacho la cabeza.
Esa reacción por parte de Hikaru le dio la respuesta a Lean sobre el problema que estaba ocurriendo con el peliazul. Tal parecía que el chico no le había dado una respuesta por la confesión, por lo que la chica posiblemente había dejado de asistir a las practicar al no tener una respuesta.
— ¿Aún no sabes que responderle? — le pregunto Lean. El chico negó con la cabeza. —.No entiendo porque la tardanza, pensé que ella te agradaba.
— Y me agrada, es una chica increíble pero... no creo poder corresponderle — respondió finalmente Hikaru. —. Durante estos días he estado pensando en la manera de poder hablar con ella sobre esto pero no se como abordarlo y tampoco quiero lastimarla.
—Si se trata de un rechazo es obvio que saldrá lastimada — aclaro Lean. —, eso no lo puedes evitar.
—¿Y que puedo hacer?
Lean suspiro.
— Se sincero con ella — respondió el chico. —. Dile que lo que sientes realmente y plantéale la idea de ser amigos, si ella acepta que lo sean entonces con el tiempo quizás consiga superar lo que ocurrió y pueden que vuelvan a ser buenos amigos.
Hikaru se quedo callado un momento analizando sus palabras. En realidad Lean no sabía que respuesta darle al chico ya que nunca a pasado por una situación como esa, así que decidió decirle lo que creyó que podría ser lo más conveniente.
— Puede funcionar — dijo el chico. —, voy a intentarlo. Gracias Lean.
Lean asintió.
— Por cierto, con eso de que andabas pensando en tu problema ni siquiera notaste que ayer, Hyuga te dijo que había tomando tu bicicleta y la estrello por accidente en un árbol.
— ¡¿Qué?! ¡¿Hyuga hizo qué?!
En ese preciso instante ingresaron por la puerta Hyuga acompañado de aquel otro chico.
— ¡Ya regresamos!
—¡Hyuga! ¡¿Qué rayos le hiciste a mi bicicleta?! — expreso molesto Hikaru.
De esa manera nuevamente comenzó otra de las típicas discusiones entre los hermanos Asahi, como siempre Lean se mantenía observando con una sonrisa aquella situación.
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Pasaron los días en Japón y siguiendo en parte su consejo, Lean supo que Hikaru consiguio hablar con su compañera sobre aquel tema. Según le platico el peliazul, como se lo dijo, la chica no había tomado muy bien el rechazo, Hikaru le expreso que se sintió mal por no corresponder sus sentimientos. Sin embargo consiguió plantearle la idea sobre ser amigos, la chica le pidió tiempo para pensarlo. Luego de algunos días la chica regreso a los entrenamientos esta vez más animada y contenta.
— Me dijo que si, que podemos volver a ser amigos.
— Bien por ustedes — le respondió, mientras estaba recargado en la banca.
De esa manera todo había vuelto a la normalidad en el club, o eso creyó.
— De acuerdo ¿En donde esta Harry? — le pregunto a ambos hermanos con un tono amenazante. Desde hace rato dejado de sentir la presencia del pequeño animalito cerca de él, por lo que comenzó a buscarlo por toda la casa. — ¿Y bien?
Hikary y Hyuga intercambiaron miradas por un momento, lo que le indico al chico que ellos tenían algo que ver con la reciente desaparición de su erizo. Antes de intentar amenazarlos a ambos para que le devolvieran a Harry, ambos se hicieron aún lado y dejaron que viera lo que estaban ocultando tras la mesa.
— ¿Qué le hicieron?
Sobre la mesa se encontraba su erizo con una especie de vestuario que consistía en unos lentes diminutos sobre sus ojos y un sombrero de brujo.
— No le hicimos nada a Harry, aunque debes de saber que ya no se llama Harry el erizo, ahora es Harry Potter — dijo Hyuga.
— Cabe aclarar que yo le dije que no lo hiciera Lean — agrego Hikaru.
— Por qué rayos le pusiste eso.
— Porque dentro de 5 días va a ser Halloween, así que pensé que seria divertido que Harry usara un disfraz para la fiesta.
—¿Fiesta?
— Si, Raika y los chicos tienen planeado hacer una fiesta de disfrazas el día 31 en el club, nosotros estamos invitados — le explico Hikaru.
— Vamos Lean, va a ser muy divertido, abra dulces, música, sustos y cuentos de terror y...
— Voy a pensarlo — interrumpió al pelirrojo. —. Ahora dame a mi erizo.
Hyuga hizo lo que le pidió y le entrego a Harry, luego de eso el chico decidió retirarse dejando a ambos hermanos en la habitación. Lean camino hasta salir afuera de la casa.
Bien, no se esperaba que organizaran un fiesta de disfraces, aunque la verdad él no tenia ganas de asistir, usar una vestimenta de algún monstruo o espectro no era algo que le llamara la atención.
— Muy bien vamos a quitarte eso — le dijo al pequeño animalito. Al intentar acercar su mano para retirarle a Harry los lentes en ese instante este le gruño. Dicha acción por parte del pequeño animalito lo sorprendió. — ¿Enserio? bueno, quédate así
Dejo que Harry se escondiera nuevamente en su abrigo y decidió ir a caminar un rato a la ciudad.
A pesar de encontrarse en un país diferente a Estados Unidos no cabía duda que también en ese lugar le daban importancia a aquella celebración. Ya sea un local de comida o alguna tienda que vendiera lo que sea, había adornos de Halloween por todos lados, por un momento comenzaba a creer que se encontraba por una de las calles de New York.
Mientras observaba por la ventana de una aparador, por medio del reflejo visualizo a aquella amiga de Hikaru caminando apurada por la otra cera de la calle, al darse la vuelta vio que tras ella iban unos sujetos extraños siguiéndola, eso no significaba nada bueno.
Sin perder tiempo cruzo la calle y de manera discreta siguió los pasos de aquellos sujetos, estos dieron la vuelta a la derecho en un callejón a lo que Lean se detuvo para asomarse por una esquina.
Se trataba de tres sujetos, uno de ellos alto, el otro con su misma estatura y el tercer de una estatura regular. Como bien lo intuyo estos estaban siguiendo a la chica la cual posiblemente nerviosa se metió por accidente a aquel callejón, por lo que ahora estaba acorralada por aquellos individuos.
"Cuantas situaciones como estas no he visto antes"
Por un momento llego a su mente aquellos recuerdos en los que solía rondar por los callejones de los vecindarios, a veces vacíos y otras veces, con alguna situación de aquel tipo.
Se preguntaba si aquello era mala suerte.
Dejo de lado aquellos recuerdos y opto por actuar rápido, y sin ninguna pisca de miedo se adentro en aquel callejón.
— Déjenla en paz — les dijo a aquellos sujetos. Estos al escucharlo voltearon a verlo. —, tienen 10 segundos para dar media vuelta y largarse de aquí. — los sujetos comenzaron a reírse.
En ese momento uno de ellos se acerco a él y trato de intimidarlo apuntándole con una navaja, aquello no asusto a Lean y de un rápido movimiento tomo aquel sujeto del brazo y luego de unos segundos consiguió quitarle la navaja para después sin pensarlo enterrársela en su pierna derecha.
El sujeto grito de dolor, mientras tanto los otros dos sujetos y la chica veían con sorpresa como el chico le había hecho eso a aquel sujeto.
— Les quedan 5 segundos — hablo nuevamente Lean al mismo tiempo que volteaba a ver a los otros dos sujetos de manera amenazante. — 3 segundos...
Temiendo a que pudieran quedar igual que su compañero, los otros dos sujetos se fueron rápidamente de aquel callejón, no sin antes llevarse al sujeto que estaba lastimado. Al final solo quedaban Lean y aquella chica en el callejón.
— ¿Estas bien? — le pregunto luego de un rato. Noto que esta aún estaba algo impactado por lo que había pasado, por lo que luego de un par de minutos reacciono.
— S-Si, muchas gracias Lean.
Tras pasar por aquel mal momento Lean le ofreció a la chica acompañarla a su casa, esto para que tuviera un regreso seguro. Según le comento la chica estaba de regreso de hacer algunas compras para la fiesta que harían en el club cuando noto que aquellos sujeto comenzaron a seguirla por lo que comenzó a caminar más rápido para alejarse, sin embargo estos seguían tras de ella y nerviosa se metió por error a aquel callejón.
— Se que no es el momento pero quiero saber ... ¿Cómo hiciste eso?
— ¿Hacer qué?
— No te hagas, desarmar a ese sujeto y enterrarle esa navaja en la pierna — le dijo la chica. Lean siguió viendo al frente.
— Vengo de un vecindario algo conflictivo de Nueva York estoy acostumbrado a ver este tipo de situaciones — respondió tranquilamente.
— Si pero... —la chica hizo una pausa. — pienso que fue impresionante.
Tras pasar un par de calles más ambos llegaron a la casa de la chica, esta nuevamente le agradeció a Lean por haberla salvado de aquellos extraño. El chico solo asintió y después se marcho.
Mientras caminaban de regreso a la casa de los Asahi comenzó a pensar nuevamente en lo ocurrido en el callejón, aquellos sujetos que acorralaron a la chica no parecían ser muy astutos ni mucho menos intimidantes, a diferencia de otros con los cuales tuvo problemas un par de años atrás.
Se detuvo a pensar en ello, aquel sujeto que se le acerco para amenazarlo con la navaja, para él fue sencillo predecir su siguiente movimiento. Sin embargo durante un lapso de tiempo el cuello de ese sujeto quedo expuesto un breve segundo, por lo que si el chico lo hubiera querido pudo cortarle la garganta. Pero no lo hizo y en su lugar opto mejor incrustarle la navaja en su pierna.
Quizás era algo inquietante pensar en ese detalle pero haber herir a ese sujeto de una manera tan sencilla, posiblemente a aquellos sujetos de su pasado les parecía algo débil.
— Por qué estoy pensando en eso — se decía a si mismo. Agito levemente su cabeza —. Debo de olvidarme de eso. — dio por finalizado aquel asunto y continuo con su camino de regreso a casa.
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—¡Listo! creo que ya quedo colocado bien el esqueleto.
— ¿Segura de que colocar un esqueleto falso cerca de la puerta de entrada va a asusta a alguien? — le pregunto Guy a Raika.
En ese momento alguien abrió la puerta de la entrada, se trataba de Hikaru y Hyuga quienes venían cargando algunos objetos con temática de Halloween. El menor de los hermanos y quien ingreso primero por la puerta, noto el esqueleto colgante y soltó asustando la caja que traía.
— ¿Decías?
— Trajimos lo que nos pediste para decorar la sala — decía Hikaru.
Pasaron los días y al final había llegado aquella fecha en la que organizarían la fiesta de Halloween. Desde temprano todo los miembros del club estaban arreglando y decorando la sala para la fiesta.
Raika había conseguido algunas decoraciones como esqueletos, arañas y otras criaturas para decorar, Guy y Chuck decidieron apoyar con la música y parte de la ambientación, mientras que Hikaru y Hyuga se encargarían de la comida y las bebidas.
Después de terminar de colocar parte de la decoración, Raika se acerco a los chicos para ayudarlos a sacar las cosas que traían en las cajas. En una de ellas se encontraban los aperitivos y algunos postres para la fiesta. Mientras que la otra caja tenia en su interior algunas botellas con líquidos de sabores.
— Mamá le entrego a Hyuga una receta para preparar un ponche de frutas, así que trajimos los ingredientes para hacerlo —explico Hikaru.
Al estar sacando los ingredientes para el ponche, el peliazul noto que una de las botellas con endulzantes se veía diferente al resto de las botellas, por lo que curioso se acercó a ella para leer la etiqueta.
— Rayos trajimos la botella equivocada.
— ¿Qué sucede? — le pregunto Raika.
— Lo que pasa es que estábamos guardando todo lo que íbamos a traernos rápidamente, que no nos dimos cuenta que en lugar de traer la botella con el jugo de fresa, trajimos una de las botella de licor dulce del restaurante — le explico Hikaru. —. Sera mejor que vaya a regresarla...
— Oye Hikaru ¿Podrías ayudarme a colocar en otra parte el esqueleto falso? al parecer el seguro para colgarlo se rompió y necesitamos colocarlo en otra parte para que no caiga. — le pido Guy al peliazul, este acepto ayudarlo, por lo que dejo la botella con el licor junto con el resto de las botella y fue con su amigo, seguido por la chica.
— ¡Al fin termine! — expreso aliviado Hyuga. Este había estado sacado el resto de las cosas que traían en la caja. Al ver que en la mesa estaban las botellas que usarían para el poche, el chico saco del bolsillo de su chaqueta la hoja de papel con la receta que le dio su mamá.
— Pues no esta tan complicado de preparar, apuesto a que pudo hacerlo — dijo el chico tras leer la hoja. Con esa idea en mente Hyuga decidió preparar el ponche de frutas el mismo. Por lo que tomó el tazón grande y las botellas de con distintos sabores. De esa manera siguiendo el orden de la receta el chico tomo cada una de las botellas y empezó a agregarlas dentro del tazón, sin darse cuenta que el liquido de una de las botellas era la que tenia dentro el licor dulce.
Tras haber echado el liquido de cada una de las botellas el chico agarro una cuchara grande y comenzó a mezclar el ponche. Al tiempo que hacia eso, Hikaru y Raika regresaron a la mesa.
— ¿Lean no vendrá?
— Nos dijo que estaría ocupado y que además no tenia un disfraz para la fiesta — le respondió Hikaru a la chica.
Raika se sintió triste de saber que aquel chico no iba a poder venir, después de haberla ayudado con su encuentro con aquellos sujeto en el callejón, ella deseaba poder devolverle el favor de algún modo. — No tiene disfraz para la fiesta... — pensó. En ese momento se le vino una idea brillante a la chica por lo que sin decir nada más se despidió de Hikaru y salió por la puerta.
Aquella acción por parte de Raika dejo a Hikaru algo confundido pero no dijo nada más y se acerco a la mesa en donde había dejado la botella de licor, y se dispuso a llevársela de regreso al restaurante.
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Luego de terminar de practicar beyblade en el parque; Lean regreso a la casa de los Asahi en donde vio que ambos hermanos estaban disfrazados y listos para irse a aquella fiesta con sus amigos.
— Entonces están vestidos de piratas.
Ambos chicos asintieron.
—Así es, ¡cruzamos los 7 mares en busca de tesoros y aventuras! — decía Hyuga sacando en ese momento una espada falsa.
— ¿Seguro que no quieres venir? — le pregunto Hikaru.
— No, estoy algo cansado — le respondió al chico. —, además no tengo disfraz para ir a esa fiesta.
— Ese no es problema — dijo Hyuga. Este se marcho para buscar algo en la cocina y al poco rato regreso con una escoba en su mano. —. Mira con esta escoba y tu abrigo, podrías ir y parecía un brujo.
Ante el comentario del menor a Lean se le formo una vena en su frente, quería pensar que Hyuga solía ser inocente con sus palabras y aquello que le dijo lo decía con las mejores intenciones para que él fuera a esa fiesta y no para burlarse de él.
Mientras tanto Hikaru trataba de mantenerse lo más serio posible para evitar reírse del comentario que hizo su hermano. Ya que de cierta manera Lean si parecía un brujo.
— Que dices Lean, ¿vienes con nosotros?
Lean se acerco hasta el chico y le arrebato la escoba.
— Ya les dije que estoy algo cansando, ahora váyase a la fiesta, o sino lo engordare con dulces de Halloween y los cocinare para después comérmelos — le respondió en un tono siniestro. Hyuga se asusto un poco ante el semblante del chico mientras que Hikaru dejo escapar algunas risas leves.
Al ver que Lean no iría con ellos dejaron que se quedara y los dos hermanos se marcharon a la fiesta. Lean dejo aquella escoba que le quito a Hyuga y se dispuso a ir a tomar una ducha.
Horas después el chico se encontraba en la habitación escuchando música en su celular, sin embargo hacer eso empezó a aburrirle de cierta manera, por lo que decidió bajar al restaurante en donde vio que los señores Asahi estaban atendiendo a algunos comensales por lo que opto mejor por dar media vuelta para no molestarlos.
— Oh Lean, ahí estas. Crees que podrías atender la puerta y darles a los niños que llegaron dulces de la canasta, como ves estamos algo ocupados — le pidió amablemente la señora Asahi.
Lean acepto a ayudarlos y la mujer le entrego la canasta con los dulces para después irse a atender a los clientes. Ya con la canasta de dulces Lean camino hasta la puerta y vio que habían llegado un par de niños pequeños disfrazados por lo que abrió la puerta para entregarles los dulces.
Sin embargo paso algo extraño y es que estos parecía estar algo asustado al verlo. No entendía porque, aunque en ese momento recordó lo que le había dicho Hyuga hace rato respecto a su apariencia.
"Me pregunto si..."
— ¿Quieren dulces niños? tomen — les hablaba con un tono amable y hasta cierto punto extraño para él. —, coman todos los dulces que quieran así me será más fácil comérmelos — terminando de decir lo ultimo con una sonrisa siniestra.
Ante lo que dijo el grupo de niños se asustaron y salieron huyendo de ahí, una vez solo comenzó a reírse de su broma.
— No puedo creer que funcionara — dijo más tranquilo.
Todavía no estaba cansado y la idea de volver a la habitación para escuchar música tampoco era algo que quisiera hacer. Tras pensarlo un momento el chico tomo la decisión de ir a aquella fiesta así como estaba, a fin de cuentas su aspecto intimidaba a algunos así que no habría necesidad de algún disfraz.
Luego de recorrer varias calles el chico llego a la base en donde desde afuera se podía escuchar la música, sin pensarlo entro con normalidad. Adentro todo el lugar se encontraba decorado con temática de Halloween, desde esqueletos hasta arañas y otras cosas de sustos.
Los Asahi y sus amigos se veían felices al verlo.
—¡Lean si viniste! — escucho la voz de Hyuga.
— No podía dormir así que pensé que podría estar aquí un rato.
Hyuga se fue con Hikaru quien estaba platicando con otro de sus amigos, mientras tanto Lean fue a sentarse a una de las bancas. En ese momento aquella chica llamada Raika se acerco a él con una bolsa.
— Toma — le extendió aquella bolsa. —. Se que estas cómodo con tu atuendo, pero si cambias de opinión puedes disfrazarte como nosotros. — fue lo ultimo que le dijo antes de entregarle aquella bolsa e irse de regreso con los chicos.
Lean no dijo nada y dio un vistazo al contenido de la bolsa. Volvió a ver hacia donde se encontraba aquel grupo de chicos platicando y después de pensarlo un momento se levanto de la banca y camino al baño a cambiarse.
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— Entonces debemos decirte Lean o Capitán Lean.
Estaba pensando si había sido una buena idea disfrazarse. Tras cambiarse en el baño el chico se acerco a donde estaba el resto de chicos, estos se sorprendieron al verlo disfrazados pero después lo felicitaron por su disfraz.
Al parecer Raika le había conseguido un disfraz de pirata, sin embargo a diferencia del del Hikaru y Hyuga, el suyo tenia más pareció al de un capitán pirata, ya que contaba con un sombrero.
— Mejor guarda silencio o sino te arrojare a Harry — le dijo al peliazul a manera de broma, lo que provoco que el resto se riera.
Así entre platicas y algunas bromas el chico se la paso en aquella fiesta. Agradecía internamente que los chicos le dieran su espacio para hablar y al mismo tiempo entendían su forma de ser, al no presionarlo para que hablara o diera alguna respuesta.
Toda esas conversaciones le habían generado algo de sed por lo que se acerco a la mesa donde estaban los bocadillos y bebidas. Se sirvió un vaso de aquel ponche que hicieron y comenzó a beber, aquella bebida tenia un sabor algo extraño pero igualmente le supo bien, por lo que se sirvió más.
La velada siguió y las risas así como la música continuo.
No supo cuanto tiempo paso, o cuantos vasos de ponche había bebido hasta ahora, pero aquel ambiente empanzaba a generarle algo de risa.
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— Lucifer the end con un final por salida, un punto para Hyperion Burn — anuncio Guy.
Hyuga estaba algo confundido, es decir, estaba feliz por haberse llevado el primer punto. Sin embargo aquella victoria se dio a que Lucifer se había salido solo del estadio, por lo que ni si quiera tuvo tiempo de atacarlo. El chico volteo a ver al dueño de Lucifer y se percato que este se encontraba riéndose de forma divertida, hecho que se le hizo muy extraño.
— Lean, ¿Te sientes bien?
El chico contuvo un momento sus risas y aún con semblante divertido volteo a verlo.
— Viste como lance mi bey, prácticamente hizo *puf*—imitando el ruido del bey—. Y después... salió fuera del estadio... jajaja...
— Eh Claro... — respondió el menor. — ¿creo que mejor dejamos esta batalla por ahora?¿Qué te parece?
— Jajaja... no, no espera. Puedo ponerme serio — decía Lean. Este se coloco de manera recta y trataba de poner un semblante serio pero no lo conseguía.
Hyuga algo preocupado por el comportamiento de Lean llamo a su hermano y al resto de sus amigos para comentarles sobre lo que estaba ocurriendo. Hikaru sorprendido por lo que le contaba el pelirrojo se acerco a Lean para comprobarlo, para su asombro lo que le comento Hyuga resulto ser verdad.
Viendo que el chico parecía estarse tambaleando Hikaru actuó rápido y le pidió ayuda a Raika para llevar a Lean a que se sentara en un de las bancas. Este sin ninguno problema dejo que lo guiaran hasta ese lugar.
Una vez que dejaron al chico en la banca Hikaru y sus otro amigos se reunieron para hablar sobre el asunto.
— Es bueno que Lean se este divirtiendo en la fiesta, pero ese comportamiento suyo no es normal. — decía Raika.
— Quien sabe que tendrá, no ha hecho nada fuera de los usual — contaba Hyuga. — durante toda la fiesta ha estado hablando con nosotros, comiendo y bebiendo ponche.
Hikaru analizaba todo lo que estaba diciendo su hermano y de manera inconsciente se acerco a la mesa de comida en donde por curiosidad se sirvió un poco de ponche.
Siendo hijo de un chef y cuyos dos padres tenían un restaurante, Hikaru aprendió a diferenciar ciertos sabores, podría sonar exagerado, pero comer todo el tiempo los platillos que hacían sus padre le permitió saber sobre los ingredientes que estos usaban para elaborarlos.
Por lo que al probar el ponche reconoció un sabor diferente al de los endulzantes.
— Oh, veo que estas probando el ponche que hice — dijo Hyuga en ese momento. — mezcle todas las botellas de la mesa tal como decía la receta.
— Aguarda, ¿Cómo que todas las botellas? — le pregunto Hikaru. —. Una de esas botellas no era endulzante era licor dulce.
— ¿Enserio? pues yo le eche al poche todas las botellas que trajimos.
Fue entonces que Hikaru comprendió que era lo que había pasado realmente, Hyuga sin darse cuenta le había agregado la botella de licor dulce al ponche, lo que significa que este tenía alcohol y si Lean se la paso bebiendo de este, eso significaba que...
— Esta ebrio.
—¿Qué?
— Lo que escuchas — le dijo Hikaru a la chica. —. Hyuga le hecho por accidente licor dulce al ponche y si Lean bebió muchos vasos eso quiere decir que esta ebrio.
Ante tal deducción el grupo de chicos voltearon a ver preocupados hacia donde estaba el susodicho.
— ¿Sabes lo que esto significa? — dijo Hikaru.
— ¿Qué pudimos terminar igual que Lean?
— Eh si, pero no me refiero a eso — respondió el peliazul —, significa que si Lean esta en ese estado, podemos hacerle preguntas.
— ¿Preguntas? ¿Pero para que haríamos eso? — dijo Raika.
— Tienes razón — contesto Hyuga. — Bien dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Quizás Lean pueda respondernos varias cosas que estando en sus cinco sentidos no haría.
Tras pensarlo un momento Hikaru y Hyuga llegar a un acuerdo, a pesar de llevar tiempo conviviendo con Lean había todavía algunas cosas sobre él que no sabían, a diferencia de ellos quienes, prácticamente durante todos esos días que estuvieron platicando con el chico, habían tenido la confianza de contarle a este sobre sus gustos y secretos.
Lean se había mantenido reservado sobre su persona. Así que ¿por qué no aprovechar esa oportunidad? aunque sabían que quizás podrían meterse en algunos problemas, estaban dispuestos a correr el riesgo.
— Bueno, ¿Quién empieza?
— ¡Yo! — exclamo Hyuga, al mismo tiempo que levantaba la mano. Este se acerco hasta donde se encontraba sentado el chico el cual se veia desorientado. — Lean — llamo al chico, este volteo a verlo. — ¿Qué opinas de la pasta que hacen mis papas?
Ante la pregunta del menor el resto de sus amigos se cayeron cómicamente.
— ¡Hyuga! ¡¿Qué pregunta es esa?! — le reclamo Hikaru. —, se supone que deberíamos...
— Es buena su pasta, casi igual a la que prepara Shu en el departamento — respondió Lean de lo más normal.
Al ver que Lean respondió a la pregunta de Hyuga, decidieron continuar con las preguntas.
— ¿Cuál es tu color favorito?
— El morado.
— ¿Cómo adquiriste a Harry?
— Fue una tarde cuando Shu me llevo a hacer algunas vueltas por la ciudad, me detuve a ver una vitrina de una tienda de animales y lo vi escondiéndose bajo un bulto de paja — ante ese recuerdo el chico inconscientemente sonrió. —, al parecer Shu noto que me llamo la atención aquel erizo, así que más tarde ese día, cuando estaba entrenando se presento ante mi y me entrego un caja con agujeros... cuando la abrí me di cuenta que se trataba de aquel erizo que vi en la vitrina y desde ese momento Harry siempre ha estado conmigo...
— ¿Y nunca le agradeciste a Shu por ese detalle que hizo? — pregunto Hikaru. Aquella historia sobre el pequeño animalito le parecía interesante.
El chico negó con la cabeza.
— No me gusta demostrar debilidad... la idea de abrirme alguien me aterra un poco...
Los chicos se quedaron callados un momento. Se trataba de un revelación sumamente importante, al mismo tiempo comenzaba a comprender un poco al chico.
— ¿Crees que Hikaru y yo somos buenos bladers? — pregunto luego de un rato Hyuga.
— Si, aunque yo soy mucho mejor.
— Sabes algo, me alegra que nos hayas dado la oportunidad de sus tus amigos Lean — empezó a decir el peliazul. —. Pensé que después de lo ocurrió entre nosotros no te interesaría ser nuestro amigo, es decir, nosotros te perdonamos hace mucho por lo que le hiciste a nuestros beys.
— Muy cierto Hikaru, aunque quizás no sea lo más correcto decirlo, si no hubieras hecho eso, yo no hubiera podido crear a mi ¡increíblemente fuerte Hyperion Burn! y Hikaru a Helios — dijo Hyuga.
— ¿Enserio lo creen?
Los dos hermanos asintieron.
— ¿Enserio quieren que sea su amigo? — les pregunto el chico. —, aún aunque mi madre le encante beber día y noche... — aquello ultimo dejo a los chicos confundidos.
Antes de preguntarle al respecto el chico comenzó a reírse como si le hubieran contando alguna clase de chiste, luego de un rato aquella risa comenzó a cesar y de pronto Lean comenzó respirar entre cortado y fue cuando observaron que comenzó a derramar algunas lagrimas tristes.
Ambos hermanos Asahi estaban sorprendidos, nunca habían visto a Lean llorar y mucho menos de aquella manera. Tanto Hyuga como Hikaru se acercaron calmar al chico pero este había dejado de llorar y fue cuando se dieron cuenta que se había quedado dormido.
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— Miren, es ese niño extraño... ¿Cómo dicen que se llama?
— Creo que se llama Lean Valhalla.
— Oye no es ese niño cuya mamá se peleo la otra vez con la maestra y tuvieron que llamar a la policía para sacarla porque estaba haciendo mucho escandalo.
—Si, dicen que escucharon decir a los oficiales que aquella mujer estaba alcoholizada.
—¡Que horror! ¿Quién quiera una madre así?
— Solo ese niño hahaha
Ese y otros comentarios era los escuchaba de otros niños a la hora del recreo y la verdad estaba arto de escucharlos. Pero aunque quisiera negarlo y decirles que era mentira, lamentable lo que murmuraban sobre él era verdad.
Esa vez su mamá había ido a llevarlo a la escuela, sin embargo habían llegado tarde, por lo que su madre le insistió a su maestra que lo dejara entrar a la clase, su maestra dejo que entrara. Sin embargo esta comenzó a hablar con su mamá afuera del salón, no supo sobre que hablaban, pero de lo que haya sido, su mamá se enojo con ella y comenzaron a discutir fuertemente. Fue tan gran la discusión que el director tuvo que llamar a la policía para que se llevaran a su mamá
Sabía que su mamá esa mañana se estaba recuperando de una fuerte resaca, como ella le decía a esa reacción que tenia cuando se levantaba y discutir con ella tan temprano no era una buena idea.
Por fortuna su mamá solo duro un día en ese lugar y para la noche ya estaba devuelta en casa.
— ¡Oye Valhalla! — escucho que lo llamo un niño. — dicen que tu mamá estaba tan ebria que se quedo dormida en el piso.
— Púdrete
Y así comenzó una de sus clásicas peleas con esos niños que lo molestaba por el problema de su madre. Por desgracia la consecuencia de aquella pelea lo llevarían a la oficina del director y posiblemente su madre tuviera que ir a verlo.
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Comenzó a sentir cosquillas en su oreja izquierda, de pronto un fuerte dolor a su cabeza llego lo que hizo que se removiera aún lado de la cama. En ese momento hizo el intento de abrir sus ojos y tras parpadear en un par de ocasiones se dio cuenta que aquel cosquilleo que sintió era su erizo que lo estaba olfateando.
Nuevamente sintió aquel dolor en su cabeza y decidió reincorporarse de la cama.
"Aguarda, ¿cama? ¿Pero si yo duermo en el piso?"
Al enfocar mejor su vista se dio cuenta que se encontraba acostado en la cama de Hyuga, por lo se pregunto en donde estaba el propietario de esa cama. Al asomarse por una esquina vio que el susodicho estaba dormido profundamente sobre algunas sabanas en el piso.
— Ve que ya despertaste Lean — Lean volteo y vio a Hikaru entrar por la puerta. Este ya tenia puesto su atuendo de siempre.
El chico se removió ligeramente el pelo.
— ¿Cómo estuvo la fiesta? —Por alguna extraña razón Lean no recordaba muchas cosas de la fiesta.
— Pues bien, estuvimos platicando y jugando beyblade toda la noche — respondió Hikaru. — Hyuga te gano una vez.
Pensar en que le había ganado al pelirrojo lo hizo sonreír por dentro.
— Por cierto, toma — dijo Hikaru. Este le entrego un vaso con una sustancia algo extraña y verdosa. — .Es para que el dolor de cabeza que tienes se te pase.
Lean no entendía porque el peliazul sabía sobre su dolor de cabeza, pero no dijo nada y acepto tomarse aquella bebida. La cual cabe decir que le provoco que fuera a vomitar al baño, debido a lo feo que sabía esta.
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Desde ese día que despertó con aquel dolor de cabeza sospecho que algo más había pasado en aquella fiesta de Halloween.
Lean no era idiota, sabía que esos dos hermanos le estaban ocultando algo, intento sacarle la verdad a Hyuga sin embargo este consiguió evadir cada una de sus preguntas, lo que lo sorprendió de cierta manera. Al no tener respuestas de Hyuga opto por sacárselas a Hikaru, a quien a diferencia del anterior tuvo que emplear medidas drásticas para sacarle la información.
— Si no me dices lo que está ocurriendo hare que Harry se te suba encima — lo amenazo. Desde hace un tiempo sabía de la fobia que tenia el peliazul con su erizo por lo que amenazar al chico con él no era ningún problema.
— Inténtalo, ya no le tengo miedo a Harry.
—¿Estas seguro? — dijo. —. Entonces no hay ningún problema si dejo que Harry te olfatee, verdad — El chico llamo al pequeño animalito, lo tomo entre sus manos y comenzó a acercarse a Hikaru.
El peliazul al ver que aquel pequeño animal empezaba a acercarse a él comenzó a sudar y a sentirse nervioso. Lean acercaba a Harry cada vez más a Hikaru, estaba a casi nada de tener a aquel animal frente a su cara cuando escucho que su madre lo llamaba, lo que distrajo a Lean un momento.
Hikaru aprovecho aquel descuido y consiguió alejarse de Lean y de ese diabólico animal. Y antes de tramar algún otro plan el chico salió corriendo prácticamente de ahí.
Lean intento varias veces una respuesta pero nunca la consiguió, hasta que un día que se quedaron en casa solo los tres, el chico se planto frente a ambos hermanos.
— Ya estoy harto de ustedes, no se que diablos me estén ocultando pero más les vale decírmelo de una buena vez — les dijo realmente molesto.
Ambos hermanos intercambiaron miradas entre ellos y luego de unos minutos suspiraron.
— Esta bien — dijo el peliazul. —, es mejor que tomes asiento.
El chico algo dudoso acepto y se sentó en la silla.
Fue así que Hikaru comenzó a contarle sobre lo que había ocurrido en aquella fiesta. Hasta cierto punto todo lo que le contaba era exactamente lo que recordaba que paso, sin embargo en ese momento empezó a decirle lo que había pasado después de que comenzó a tomar varios vasos de ponche.
— Ninguno de nosotros sabía que Hyuga había mezclado por error licor en la receta del ponche, por lo que luego de que consumieras varios vasos de este empezaste a actuar de una manera extraña y a decir algunas cosas que quizás no querías que supiéramos... — le contaba Hikaru. —. Nos contaste sobre como fue que conociste a Harry y... sobre tu madre.
— ...
En ese momento Lean sintió como su sangre se había enfriado y en lo más profundo de él se empezó a sentirse acorralado. Sin decir nada el chico se levanto abruptamente de aquella silla y salió corriendo de ese lugar.
— ¡Lean! — escucho que lo habían llamado aquellos hermanos a lo lejos.
Sin embargo ya no consiguieron detenerlo, Lean deseaba escapar de ese lugar, ¿a donde? no lo sabía, pero deseaba estar solo en ese momento.
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"El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno" — George Sand.
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Saludo a todos nuevamente, no les pasa que a veces se les pega la flojera y se dan cuenta que pasaron varios días y no avanzaron nada, pues... eso no me a pasado, pero supongo que suele pasar, no :v
Fuera de broma, se me complico un poco actualizar estos días, en parte por lo anterior y por cuestiones personales.
Volviendo a la historia ¿acaso Harry será un animago? :v
Bueno ya sin mas que aclarar nos veremos en el siguiente capitulo el cual será: INVIERNO.
Chau!
