Capítulo 8
"Quiero que el primero seas tú"
- Zohar ¿Tienes un minuto?
La voz de Ella sonó tímida y casi tartamuda. A la chica más popular de la clase, Zohar Green, hija del director y hace algún tiempo novia de su hermano Guy, no le sorprendió este comportamiento en la muchacha: Acostumbraba a ver a Ella casi todos los día, incluso a cenar con su familia en su casa, y aún la trataba como si recién se estuvieran conociendo hace más de un año atrás. Zohar ya estaba acostumbrada al trato tímido de Ella y procuraba tratarla con naturalidad.
- Sí Ella, dime ¿qué sucede?
- Ehh… es que…
Zohar sólo podía reaccionar con una sonrisa expectante e incómoda.
- ¿Ehh… Está todo bien?
- Sí… sí, no te preocupes. Sólo… quería ver si me podías ayudar con algo. Estoy teniendo unos… problemas mentales con algo y …
Ella notó la cara horrorizada en incomodidad de Zohar y procuró arreglar sus dichos.
- Osea no "problemas mentales" nada de eso. –rió- Es que hay algo que quiero hacer y necesito el consejo de alguien… de una amiga. Sí, de una amiga. Si está bien contigo por supuesto. –Ella notó lo esquivo de su petición.- Necesito un consejo, Zohar.
- Claro, Ella. –Notó lo nerviosa que se encontraba- Vamos al patio, allí podremos hablar mejor.
Cuando se encontraron solas junto a la fuente, cuando la mayoría de los estudiantes ya se habían marchado, Zohar intentó ayudar a Ella a que se abriera con ella.
- Puedes confiar en mí, Ella. Lo que sea sabes que no le diré a nadie. Si puedo con gusto puedo ayudarte.
Ella lo sabía, sabía que podía confiar en Zohar. Era la novia de su hermano pero tenía su propia personalidad lo suficientemente forjada como para separar la confianza de Ella de su relación con Guy, era el tipo de chica que no exageraría ni se sonrojaría con el tema, y que le daría un consejo honesto. A pesar de lo que muchos pudieran decir, Zohar era la chica más madura que Ella conocía.
- Mira… no quiero adentrarme mucho en el porqué, pero he estado pensando en que Omer y yo ya llevamos un buen tiempo juntos, estamos muy bien y tenemos mucha confianza… y… y hay algo que quiero… quiero que nuestra relación...
- ¿Ella?
- ¿Si?
- ¿Quieres acostarte con Omer?
Ella no tardó en ponerse colorada en una milésima de segundo y cubrió su frente en señal de derrota.
- ¡Ay, Zohar! ¿Soy tan obvia acaso? ¿Cómo diablos voy a hablar esto con Omer si apenas puedo decírtelo a ti y más encima descubres de inmediato lo que estoy queriendo decir?
- Ella… no te apenes… no hay problema en que hables esto conmigo.
- Siempre te he visto como una chica fuerte, Zohar. Luchas por lo que quieres, enfrentas tus responsabilidades sin debilitarte, eres franca y siempre tratas de ayudar y aconsejar a los que te rodean. Es por eso que he querido pedirte ayuda.
- Gracias Ella, de verdad me halagas. Te ayudaré en lo que quieras saber… siempre y cuando no me pidas ejemplos de mi vida o algo por el estilo.
La cara de Guy por un segundo se asomó en la mente de Ella y el sacudón que ésta dio hasta Zohar pudo percibirlo.
- No, claro que no. De hecho no es que "quiera saber algo", lo que pasa es que no sé como decirle a Omer. Soy demasiado tímida para eso. Y él lo es aún más.
-Mmm… si es cierto. ¿Entonces nunca lo han hablado, mencionado siquiera?
- No. Y tampoco he notado alguna "urgencia" particular en él.
- ¿Ella? ¿Y no has pensado que no es algo de lo que tengan que hablar, o planificar? Quizás para ustedes la forma sea sólo dejar que suceda. Incluso hasta pueda ser mejor… que se dejen llevar, que pase como algo natural ¿me entiendes?
Ella asintió con calma, se veía la duda en sus ojos. Las palabras de Zohar tenían mucho sentido la verdad. Se sentía como algo correcto.
- Eso suena bien. ¿Pero cómo sé si Omer entenderá mis intenciones? ¿Y si se lo tomará para bien?
- Mira, una chica sabe leer a un hombre cuando están juntos. Si ves que no está reaccionando insistirás un poco más y sin lugar a dudas a él se le pasará por la mente lo que está pasando. Y créeme: sí lo tomará para bien. De hecho cuando comprenda estará tan entusiasmado que no pensará en nada más.
- Pero ¿y si se pone nerviosa y duda de mis insinuaciones? Eso es muy de Omer.
- Entonces serás dulce y le hablarás cerca de del oído, y le dirás lo que deseas. No tienes que ser tan frontal si no quieres, un simple coqueteo bastará. Te lo digo, los chicos están tan acostumbrados a oír No que cuando obtienen otra cosa que no sea empujones, ceños fruncidos e indiferencia aprovecharán esa oportunidad sin dudarlo.
A pesar del gran empujón que le había dado Zohar aún podía vislumbrar algo de miedo en el rostro de Ella.
- Mira… deja que suceda. Baja la luz, sé cariñosa con él y deja que él sea cariñoso contigo. Omer te adora, sé que será muy lindo contigo. Procuren estar solos, sin interrupciones… si quieres yo me llevo a Guy para mi casa… sólo… sé feliz, Ella. Y si ves que Omer está nervioso o tiene dudas no hagas como que le estás "pidiendo" o "proponiendo" que lo hagan o algo por el estilo. Si ésta fue tu idea y tú lo estás "invitando" a él, no tiene por qué sonar como algo malo. Puede nacer en uno pero perfectamente puede terminar siendo de los dos. Ten fé, Ella, y no te pongas tan nerviosa. Tú misma lo dijiste, tienen mucha confianza.
- Sí, es verdad. Muchas gracias, Zohar. En serio no sabes cuánto aprecio esta conversación que hemos tenido.
- De nada. Estoy aquí para ti. Pero te digo… me quedaré callada y no contaré esto a nadie más con una condición.
Ella no podía creer lo que estaba escuchando. ¡Zohar! ¡¿Cómo podía?
- Tienes que contármelo TODO apenas suceda. – Su mirada fue muy pícara- O sea, es lo menos que puedes hacer ¿no?
Ambas rieron mucho.
- Está bien Supongo que no tengo alternativa.
- Pues claro que no la tienes. Ya, Omer comenzó a rondar los pasillos y se ve notoriamente aburrido. Vé con él.
- Nos vemos, Zohar. Gracias de nuevo.
Ella caminó hasta la puerta del instituto donde Omer la estaba esperando. Zohar por su parte se mantuvo unos momentos más sentada junto a la fuente, pensando en lo que Ella acababa de contarle. Sus pensamientos no acababan de ponerse en orden hasta que algo que sólo ella con su entrenamiento era la suficientemente apta para sentir, la sacó de su trance. ¿Eran tiempos para sospechar y tener miedo, o sólo había sido una ráfaga de viento?
Ella y Omer llegaron a casa, cenaron y revisar sus lecciones para ver qué tenían para el día siguiente. De la nada, mientras ambos miraban sus cuadernos Ella habló:
- Son una lástima los días de semana. Saber que al día siguiente hay escuela y que sólo te puedes quedar hasta cierta hora… -la mirada de Omer se levantó y sus cejas hicieron una mueca de duda- me gustaría que pudieras estar aquí hasta la hora que nos plazca.
- A mí también me gustaría. Pero ya sabes… aún si tu padres nos dejaran estar hasta más tarde de todas formas los míos llamarían y tendría que volver. Es así como son las cosas.
Ella suspiró y procuró sonar decepcionada.
- Sí, me gustaría que hubiera alguna forma.
Continuó mirando a Omer y golpeando su lápiz con el cuaderno tuvo una idea.
- Oye… ¿y si te vas, yo me voy a la cama, tú te vas a tu casa y hacemos creer a todos que es como todos los días, pero en verdad tú te escapas para acá y estamos hasta tarde?
Omer se sorprendió de la compleja pero extrañamente simple y rápida idea de Ella.
- ¿Qué? ¿De verdad quieres hacer eso?
- Sí. Es decir… sería divertido. Y… te extraño. –Su mirada se volvió un tanto coqueta- Me estoy cansando de estos momentos tan cortos que debemos tener entre la escuela.
De alguna forma Ella logró que sus palabras no sonaran tan de otra persona y convenció a Omer de que esto sería como uno de los juegos que solían jugar de niños, así que el muchacho se despidió de Ella y los Rozen con el plan de volver a medianoche. Ella lo ayudaría a subir por la ventana.
Como a eso de las once Ella vistió un camisón blanco –su favorito-, apagó la luz y puso algo de música. Los suaves y lentos acordes del piano mantuvieron su agitado corazón un poco más calmo.
"You may tire of me… as our december sun is setting
Because I'm not who I used to be.
No longer easy on the eyes, but these wrinkles masterfully disguise
the youthful boy below… who turned your way and saw
something he was not looking for: both a beginning and an end."
No sabía si desarmar la ropa de cama u ordenar, o si esperarlo con las luces encendidas o apagadas.
"And I've learned…
that even landlocked lovers yearn for the sea like navy men.
Cause now we say goodnight…
from our own separate sides, like brothers on a hotel bed."
Varios minutos más tarde la música de su disco se vio interrumpida por unos suaves golpeteos en su ventana. Apenas lo notó, Ela se apresuró a abrir el vidrio y al observar a Omer tirando piedritas desde debajo de escandalizó.
- ¿Qué haces? –susurró- ¿Por qué no simplemente me enviaste un mensaje de texto?
- Pensé que era más divertido si lo hacíamos así.
- Eres increíble -rió-. Espero un momento, traeré la cuerda.
Omer tardó un par de segundos en sortear el muro y subió hasta la habitación de Ella. Por supuesto, Ella no había alcanzado a encender las luces.
- Dios está oscuro aquí –Omer dijo apenas aterrizó al interior-, déjame encender la lámpara antes de que me tropiece con algo y despierte a todo el mundo.
- No. –Ella respondió en seco-.
- ¿Qué dices?
- Mejor déjalas así, si mis padres se levantan y las ven vendrán a preguntarme qué sucede.
- Está bien.
Zohar tenía razón. Al momento en que dejaron de hablar en la oscuridad de la habitación y sintiendo el silencia de la noche, el ambiente entre ellos se percibía de manera distinta. Ella lentamente se acercó a Omer y lo abrazó por la cintura "Gracias por hacer esto. Estoy feliz de que estés aquí." Omer lentamente levantó el rostro de la muchacha con ambas manos y la besó tiernamente en los labios.
Ella correspondió el beso y en pocos segundos se sintió más apretado y cálido que tantos otros que habían tenido en esa misma habitación.
- Te quiero, Omer. –Dijo Ella, y aunque ella no lo hubiese sospechado, el joven entendió perfectamente qué estaban haciendo ellos allí, a oscuras, mientras nadie podría saberlo.
Lentamente soltó su rostro y tomó a Ella por la cintura. Los brazos de la joven subieron hasta sus hombros y se besaron en lo que pareció un minuto demasiado largo para ser tolerable. Se recostaron despacio en la cama sin soltar sus bocas ni sus cuerpos. Omer apartó el pelo de la chica de su rostro mientras Ella acariciaba su nuca. Comenzó a subir sus muslos para abrazar las caderas del chico, mientras al mismo tiempo sentía como su camisón la traicionaba deslizándose hacia atrás y descubriendo sus piernas desnudas. Omer las acarició, partiendo por las rodillas y luego dejando caer sus manos; la respiración se le empezó a acelerar mientras los labios de Ella se sentían húmedos y carnosos bajos los suyos. Ella expulsó una bocanada de aire de su pecho y todo lo que su instinto fue capaz de decirle a Omer fue que se sacara su sweater por la cabeza y demorara lo menos posible en volver a su boca. Ella colocó sus manos en las caderas de Omer y comenzó a tirar su camisa hacia afuera y a tocarle la piel de la espalda. Sintió como una de las manos del chico se deslizaba por su cuello y como éste de pronto se encontraba húmedo a causa de sus besos. Se encontraban juntos, tan juntos y enredados que era imposible despegarse: Ella ya tenía sus piernas casi completamente descubiertas y Omer la ropa toda desordenada. En ese momento sintió que debía decir algo, que cómo era posible hacer el amor con Omer por primera vez y no decir ninguna palabra al respecto, a él, a la persona con la que hablaba todo. Repentinamente, y como si sus mentes estuvieran conectadas. Omer se levantó de su cuello y tomando un poco de aire para poder hablar le dijo.
- ¿Quieres? … ¿Estás segura de esto?
Una gran dulzura provocó una sonrisa en su rostro. ¿Cómo no podía ser esto lo que tenía que pasar? Todo tenía tanto sentido.
- Sí, esto es lo que quiero. Quiero que seas tú.
Y se besaron tan eternamente que Ella casi olvida la presión que hacía el pantalón de Omer sobre sus caderas.
- O… Omer… me está molestando tu cinturón –dijo con algo de dolor-. Lo siento.
- Oh... lo siento, espera…
Y desabrochó su pantalón dejando aún menos barreras entre sus cuerpos. Ella podía sentir su excitación sobre ella. ¡Dios, esto estaba tan cerca de suceder! Su camisón subió hasta su cabeza y finalmente se deslizó hasta el suelo. La camisa de Omer voló y a punto estaban de hacerlo sus pantalones. Sus grandes y sudadas manos se sintieron sobre sus senos con fuerza, sus besos se acercaban a sus hombros… todo seguía su camino natural, como Zohar dijo que lo haría… hasta que un estridente e insoportable sonido inundó toda la habitación.
Tardaron un segundo en taparse los oídos e intentar gritar "¿Qué es eso?" y parecía ser una cruel broma de la vida que a tal alarma antirrobos se le ocurriera sonar junto en aquel momento, algo que estuvo a punto de causarles una carcajada, si no hubiera sido por las voces de los Sres. Rozen que gritaban moleston "¡Dios esa estúpida alarma!" y "¡Ella! ¡Ella ¿dónde está Guy? No esta aquí." "¡Guy!"
Los rostro enrojecidos de pasión de ambos chicos se transformaron de inmediato en caras pálidas de espanto al escuchar estas voces y los pasos de ambos que recorrían la sala.
- ¡Dios! –dijo Omer- ¿Qué?
- Vístete. –Reaccionó Ella- Vístete rápido, o toma… toma tus cosas.
Ella también corría cubriéndose el pecho y buscando su camisón.
- Esto no puede estar pasando…
- Ella… -las voces se sentía más cerca-.
- ¡Rápido! ¡No hay tiempo! ¡Métete debajo de la cama!
- ¡¿Qué dices? –el estridente sonido de la alarma no ayudaba a la calma en aquel difícil momento.}
- Que te metas debajo de la cama ¡ya!
Ella alcanzó a poner las últimas prendas en los brazos de Omer y a empujarlo debajo de la cama antes de que sus padres abrieran la puerta.
- Ella. ¿Por qué no nos respondías?
- Eh… los siento mamá. Es que con el sonido de afuera no escuchaba bien y ustedes tampoco me oían.
- ¡Dios por qué suena esa porquería! No hay absolutamente nadie allá afuera, tu padre está llamando a la policía. ¿Sabes dónde esta Guy?
- Ehh… Zohar dijo que iba a estar con Guy hoy, quizás están en su casa.
- Ese chiquillo qué se cree. Bueno Ella intenta dormir, veremos qué hacer con tu padre.
- Sí mamá.
La Sra. Rozen cerró el dormitorio de su hija mientras Ella totalmente inmóvil no dijo ni pío hasta que la alarma cesó, y la puerta de la habitación de sus padres se escuchó al cerrar. Por fin pudo sacar el aire de su garganta.
- No puedo creerlo.
- Ella ¿Por qué no me ayudas en vez de estar filosofando? –La voz de Omer se escuchaba aprisionada tratando de salir.
- Oh, Omer lo siento tanto. No puedo creer que casi nos descubren por algo tan tonto como la alarma de una casa. Lo siento, no debí haberte hecho venir hasta aquí a esta hora, podrían habernos descubierto.
- Tranquila Ella, no fue nuestra culpa. Tendremos más oportunidades, te lo aseguro.
Ella sintió como un nudo se le formaba en el estómago con éstas palabras.
- Sí… supongo que sí. Ven esperemos un minuto hasta que todo haya pasado, no quiero que te marches y ésa alarma aún esté al acecho.
Ambos se quedaron en silencio sobre la cama mirando el techo e intercambiaban pensamientos de vez en cuando.
- Recuerdo cuándo éramos niños y hacíamos esto. –Omer susurró- Hacíamos esto más tiempo del que de seguro es recomendable para un niño.
- Jajaj si, es cierto.
- Cuando tengamos nuestra casa tenemos que buscar una con techo de madera. Las figuras que se formas son mucho más interesantes que lo que pasa en estos techos lisos de concreto.
Ella hizo un sonido con su garganta.
- Lo siento. Pensé que estaba bien decir algo así después de… bueno sé que nada en rigor pasó pero, creo que ya estamos allí ¿no? Después de todo, ya sé que quieres estar conmigo.
Las palabras dulces y pacíficamente confiadas de Omer se sintieron como mil cuchillas congeladas en su estómago. Ella entendió que éste había sido el error más egoísta que había cometido en toda su vida. Lo que para ella pretendía ser el paso a seguir para que nada se sintiera inconcluso entre ambos, para Omer era el inicio de un futuro seguro junto a ella.
- Omer… tengo que decirte la verdad. No puedo… - y lágrimas amenazaron con destruir todo sentido en sus palabras- ya no puedo hacer más esto.
- ¿Ella de qué hablas?
Las lágrimas ya estaban fuera y Ella se levantó rápidamente en un sollozo.
- Omer te traje aquí porque planeaba hacer el amor contigo. Quería hacerlo porque me marcharé a la residencia y no quería dejarte sin nada entre nosotros.
Canción: "Brothers in a Hotel Bed" Death Cab for Cutie
