Capítulo 9
"Decepción"
- ¿Qué? No puedo creer lo que me dices… ¡¿Cómo que te vas? ¡Ella dijiste que estaríamos juntos!
La cara de Omer estaba roja de rabia y desesperación. Ella había estado a un paso de la muerte ya más de una vez, pero nunca había tenido tanto miedo como este preciso momento.
Estaba a punto de perder a Omer para siempre y era por su culpa.
- Omer lo siento… de verdad… por favor perdóname –dijo entre sollozos-.
- No puedo creerlo. –Omer suspiró y con la mirada perdida en la pared se sentó en la cama de Ella y pasó sus manos por su cabellera.- ¿Cómo pudiste no decirme algo así? Pensé que nos contábamos todo, pensé que me habías elegido y que te quedarías conmigo.
Ella tenía la vista baja de vergüenza y escondía las lágrimas en sus ojos con su cabello alborotado.
- Y además me trajiste aquí… inventaste una historia… -Omer siguió y su mirada se tornó más enojada y decepcionada- Querías que hiciéramos esto y ¡¿para qué? ¿para abandonarme al día siguiente? ¿para tener una excusa para irte y decir "Ya Omer, hasta aquí llegamos?"
- ¡No! Por favor no pienses eso. Yo…
- Tú ya no estás en condiciones de pedirme más favores, Ella. –Omer suspiró, tragó saliva y volvió a explotar- ¿¡Para no dejarme sin nada! ¿Qué es eso? ¿Qué? ¿El sexo es como una limosna para ti? ¿Me das eso y yo ya no te molesto?
- ¡Omer no! No digas esas cosas, yo quería estar contigo. No sabes lo difícil que esto ha sido para mí y lo mucho que te voy a extrañar. Me ha torturado todos estos días pensar en el poco tiempo que hemos tenido… que tengamos que ser tan jóvenes y pasar por esto. No es justo pero tampoco lo es que me quede aquí y me olvide de mi deber. Todos ustedes estarían en peligro de todos modos ¿Cómo pueden ser así las cosas? Tarde o temprano me iba a tener que irme.
- ¿Y nunca pensaste en llevarme contigo?
- Omer… no, eso no sería seguro. No sería justo para ti, tú mereces una vida normal y no sería capaz de quitarte eso.
- ¿Merezco una vida normal o no merezco una vida con ustedes "seres especiales"?
- Omer… no es algo malo pertenecer a este mundo y no a otro. No hay nada que debas lamentar o sentirte culpable.
Omer tenía los ojos al borde de las lágrimas pero su tristeza era evidentemente más profunda. Seguía sin mirar a Ella a la cara.
- ¿Qué diablos pasó? –Se preguntó como si hablara con el mundo-.
- Pasó que estábamos destinados a otra cosa.
- Pasó que era sólo esto lo que podíamos tener.
Omer se levantó de la cama y continuó con la vista perdida en la pared. Dijo:
- Ella, voy a irme ahora y necesitaré un tiempo para pensar esto y saber qué decirte. No te preocupes, no será mucho; no quiero interferir con tus planes de mudanza. Sólo… lo único que te pido es que esperes a que yo me acerque a ti.
Ella no fue capaz de emitir palabra y observó en silencio y aún entre algunos sollozos como Omer se deslizaba por la ventana tal y cual como había entrado. Se perdió unos metros más allá sin siquiera mirar hacia atrás.
"¿Qué diablos pasó?" Era la pregunta que Ella seguía repitiéndose en su cabeza. Esa noche lloró sin parar como nunca lo había hecho. Su único consuelo fue su almohada… y el factor de que en poco tiempo estaría lejos y ya no podría hacerle a Omer más daño del que ya le había hecho.
Al día siguiente en la escuela el gesto pícaro que Zohar le había lanzado en clase de matemáticas se sintió como diez dagas en el estómago. Por un momento pensó "¡No, Dios! ¡Ahora tendré que contarle todo este fiasco!" Ella se sorprendió cómo la niña esquiva y antisocial de antes aún lograba colarse entre sus pensamientos. La verdad es que debía dar gracias de tener a alguien a quien contarle lo que fue quizás su peor experiencia como mujer, y recibir de parte de esa persona comprensión y consuelo. Por eso no esperó a Zohar a la salida y antes de que ella pudiera terminar los pequeños saltitos que empezó a dar cuando la vio, Ella la tomó del brazo y rápidamente la sacó del aula.
- ¡Ella! ¡Ella qué pasó!
- Nada Zohar ¡O todo! Oh Dios no vas a creer lo que pasó anoche.
- ¿Qué? ¿Qué sucedió?
Ella aún estaba aturdida y no sabía por dónde empezar.
- Aunque asumo que por tus ojeras y tus ojos hinchados no fue nada bueno. ¿Tan mal estuvo?
- ¡Zohar! –contestó Ella ya estresada y avergonzada.
- Ya, lo siento. Pensé que una broma te relajaría más.
- Pues te equivocas.
Zohar se sentó nuevamente en la fuente donde el día anterior había estado hablando con Ella. Puso su mano en su codo y con una mirada preocupada pero calma volvió a preguntar.
- Ella… cuéntame lo que sucedió.
- Omer fue anoche a mi casa. Lo engatusé y lo convencí de que fuera a medianoche a mi alcoba para que pudiéramos estar solos sin que mis padres nos interrumpieran.
Vino y como dijiste, las cosas se fueron dando solas. Él… él entendió rápido para dónde yo iba y todo iba tan bien hasta que una estúpida alarma empezó a sonar y despertó a todo el vecindario, incluyendo a mis padres obviamente –Zohar empezaba a abrir su boca y a llevarse la mano a ella para taparla- así que, como yo no respondía y ellos no sabían dónde estaba Guy, tuvimos que parar en 3 segundos, Omer tuvo que esconderse, yo me tuve que vestir, y menos mal que alcanzamos a hacerlo antes de que abrieran la puerta.
- Maaaaaal –Eso fue todo lo que Zohar pudo decir-.
- No nos descubrieron. Pero de todas formas no podíamos volver a lo que hacíamos después de algo así.
- ¿Alcanzaron a…?
- ¡No! No, pero estábamos cerca. –Una sonrisa ingrata se dibujó en su rostro-. O la verdad ¿quién sabe? Quizás hasta necesitábamos otra hora.
- Lo siento, Ella. Pero ¡hey! Pueden volver a intentarlo. Ya sabes una vez que han roto el hielo…
- No lo haremos, Zohar. Omer… Cuando pasó eso él empezó a hablar muchas cosas dulces de nuestro futuro y de cómo ahora íbamos a estar juntos… y yo no pude más y tuve que decirle la verdad. Fue horrible.
- ¿De qué verdad estás hablando?
- Decidí hace unos días que me marcharé a la residencia. No sé si Guy te lo dijo, pero ya hablé con mi familia y todo y ya está prácticamente todo listo. El problema era Omer y cómo llevar la relación con él, pero mientras más lo pensaba más me daba cuenta de lo injusto y peligroso que sería llevarlo allí. Yo me convertiré en otra persona, en algo más que una adolescente… cómo podría ofrecerle eso a un chico tan ejemplar como Omer, con un futuro tan brillante. ¿Cómo iba a obligarlo a encerrarse en mazmorras sólo pasando el tiempo conmigo?
- Guy no me lo dijo. –respondió Zohar- Deberías tener más confianza en él, tiene fé en ti y te quiere. –Ella sonrió-. Y bien… así que Omer reaccionó mal.
- Ni te lo imaginas.
- Oh no… sí lo imagino. ¿Por qué querías dormir con él si te ibas entonces? Esa parte no me queda clara.
- No quería que las cosas quedaran inconclusas entre nosotros, que nos faltaran cosas por hacer, sentimientos que explorar. Quería tener una especie de "cierre".
Zohar meditó unos segundos.
- Es curioso ¿sabes?: Para nosotras las chicas la primera vez es como una especie de cierre sin lugar a dudas. Sentimos que es nuestra despedida de la inocencia, que hemos "perdido" algo. En cambio para los chicos no es más que el inicio a la vida de verdad, el inicio a algo fantástico. Comienzan a ser hombres, ganan algo que jamás querrán perder. Si lo ves de ese punto de vista quizás comprenderás mejor por qué Omer se sintió tan dolido. En su cabeza no le estabas regalando algo ahora, si no quitándole algo en el futuro. Y con algo no me refiero sólo al sexo, también a ti que eres su único amor.
- Tienes razón… me siento como una idiota.
- No digas eso, tú intención era legítima, yo lo comprendo. Ahora… ¿Ella? ¿Te has dado cuenta de como siempre que hablabas de lo que querías hacer, nunca dijiste "porque QUIERO estar con Omer", "porque lo DESEO"…. "porque lo amo"? -Ella levantó la vista y miró a Zohar con extrañeza "¿de qué estaba hablando?"- ¿Qué es lo que realmente intentabas con esto? ¿Cómo pensabas que iba a terminar?
- Pensaba que seríamos felices una última vez. Que Omer podría dejarme ir y seguir con su vida.
- Entonces era una tramitación.
- ¡No! ¿¡Cómo dices eso!
- Pero lo hacías por un motivo, porque esperabas que eso arreglara algo por ti. No lo hacías porque desearas a Omer. La verdad Ella me alegro de que sonara esa alarma, no habría sido justo ni para él ni para ti.
Ella entonces rompió en llanto y se sintió peor que nunca.
- Pero si yo quiero a Omer. Yo… yo ya no sé qué hacer.
- Yo sé que tú lo quieres mucho, pero mírame a los ojos y responde: ¿Estás enamorada de Omer?
Ella no emitió palabra.
- Ya lo sé, pero necesitas decirlo Ella. Tal como pretendías que ustedes dos juntos fuera como "el rito de paso", necesitas decir las palabras mágicas para que tú puedas seguir adelante sin culpas.
- No, no estoy enamorada de él. –Zohar tenía razón: como por arte de magia un alivio enorme inundó a Ella. Era como si el peso de su alma se hubiera ido flotando, pero con la diferencia de que su alma se sentía aún en su cuerpo, y limpia. – Dios… y eso de que estaba segura que podía hacerlo.
- Oh claro que podías hacerlo. Pero hacer el amor con alguien no tiene que ser porque "puedes" hacerlo, si no porque realmente lo deseas. No cuando lo busques, sino cuando sientas que no lo puedes evitar… ahí será tu momento.
- ¿Eso te pasó con Guy? A veces pareciera que no lo soportas.
- No lo soporto porque no puedo evitar sentirme rendida por él. – Zohar rió-. Y no voy a aburrirme jamás de luchar contra eso. Cosa que está bien, porque sé que a él le encanta.
Ambas chicas rieron y se mantuvieron sentadas en la fuente durante largo rato. Ella se sentía mejor y con las cosas más claras, pero aún debía esperar a que Omer le hablara para saber en qué iban a terminar cosas realmente.
Zohar la abrazó y se marchó, Ella quería tomarse un momento adicional para calmar sus nervios antes de volver a entrar a la escuela. Miró las hojas flotando casi inmóviles en el agua estancada pensando cuánto iba a extrañar la compañía de Omer, sobretodo en un lugar que imaginaba tan solitaria como aquella Residencia. Aún no terminaba de aprender que una persona tan especial como ella no podía darse el lujo de perder la noción de realidad en un lugar público y ensimismarse tanto en sus pensamientos, o quizás era un instinto que aún no lograba desarrollar del todo, pero por un segundo estuvo a punto de perder la sensación de esos ojos clavados en su nuca. Se volteó rápidamente pero como era de esperarse no había nadie allí. La sensación de inseguridad se quedó, porque derepente notó que ya no quedaba nadie allí, y el sonido del viento se puso más agudo. Ella se levantó y volvió a entrar a la escuela, no sin antes cerrar la puerta tras de ella.
En una esquina del techo, Theo miraba a Ella con calma. Él era un buen rastreador, y ella una mala presa. "Me gustaba más Ardak" pensó.
Hoy había sido un día extraño y no tenía ánimos para nada, menos para contarle a Leo que Ella anda llorando en hombros de chicas rubiecillas y que la noche anterior había visto a aquel chico Omer entrar por su ventana muy tarde, y que no salió hasta una hora después, cuando él hizo activar esa alarma para que nada que pudiera dañar a su amigo sucediera en aquella habitación.
