Capítulo 16. Bronca

Seguían mirando estupefactos la pequeña y pálida figura del menor de los Fubuki. Ni siquiera a Midorikawa se le ocurría un refrán que viniera al caso.

Por supuesto Goenji y Afuro (Afuro no tanto, ya que estaba muy ocupado intentando descifrar por qué Burn quería matarlo) Sonreían con un deje de prepotencia, como queriendo decir ``Yo ya lo sabía´´.

Midorikawa se olvidó completamente de la pelota y se acercó al nuevo con curiosidad.

-Yo soy Midorikawa Ryuuji, encantado de conocerte Atsuya –Se presentó amigablemente el peliverde.

-Lo mismo digo –Contestó tranquilamente el pelirrosa, dándose la mano con el moreno en forma de saludo. Por lo visto con determinadas personas era amable.

Mido le sonrió levemente, y se estrecharon las manos como amigos. Hiro miraba la escena desde debajo de su sombrilla, pero no dijo nada, sólo se dedicó a hacer circulitos en el suelo con el dedo, mientras murmuraba cosas indescifrables.

-¡Yo soy Endo! –Reaccionó rápidamente al capitán, acercándose al recién llegado, con ese entusiasmo que lo caracterizaba.

Se puso a la altura del chico de ojos claros y le extendió la mano. –Endo Mamoru –Especificó con una sonrisa.

Atsuya lo observó durante unos segundos, y pasado ese tiempo decidió que no le devolvería el saludo. Se cruzó de brazos y desvió la mirada a un lado, ignorándolo.

El pobre Endo se quedó en el sitio, mirándose la mano, como si tuviera la peste o algo parecido.

A todos les resbaló una gotita por la nuca ante el extraño comportamiento del pelirrosa.

-Yo soy Kazemaru Ichirouta –Comentó al aire el pelizaul, mientras se acercaba a paso tranquilo, y se ponía al lado de su querido y algo deprimido castaño.

-Encantado –Le contestó al chico de tez pálida, a lo que el ex-atleta hizo una pequeña reverencia en forma de saludo. Endo se deprimió aún más al ver que él era el único al que no le quería saludar.

-¡Hey, tú! ¿A dónde crees que vas? –Gritó con un notorio enfado el pelirrojo de ojos color ámbar, al ver que Afuro se escabullía gracias a la pequeña distracción que había surgido gracias a la aparición de Atsuya.

-¿Y-yo? A ningún sitio, jejeje –Contestó nerviosamente el rubio, alejándose a paso rápido del chico de fuego.

-¡VUELVE AQUÍ! –Le ordenó secamente. Más que un grito, eso había parecido un rugido.

Obviamente Terumi ignoró la orden y salió corriendo a refugiarse tras Los hermanitos Fubuki. Burn estaba demasiado loco como para desafiarlo, era el novio de Gazelle, y además él era un tipo pacífico ¿Qué podía hacer si no era huir?

-¡O-oye! –Intervino el peliblanco, poniéndose en frete a su chico, haciendo que se detuviera -¿No habíamos zanjado ya este tema de matar a Afuro...? –Preguntó algo apenado. Estaba un poco arto de que se diera esa situación.

-Aparta Suzu, tengo que ''ocuparme'' de alguien –Dijo muy serio el pelirrojo. Pero Fuusuke no se movió ni un centímetro, es más, revindicó su posición, dejando claro que no pensaba apartarse.

Haruya suspiró, y rodeó el cuerpo del albino para poder pasar, pero Suzuno volvió a ponerse enfrente de él, impidiéndole el paso una vez más.

Burn intentó pasar por su derecha, pero nuevamente el moreno se puso en medio. Por la izquierda era igual, intentara lo que intentara, el ojiazul no le dejaba pasar. Era como regatear, pero sin el balón de futbol.

-Suzuno, en serio, apártate –Repitió el pelirrojo cada vez más crispado por las molestias que le estaba causando su amado chico de hielo.

-No lo haré –Contestó fríamente el moreno. Ambos eran chicos orgullosos y no pensaban ceder. Aunque para el albino era un poco difícil la situación… estaba entre un buen amigo y su novio, y aunque no tenía que inmiscuirse, y lo sabía, no pudo evitar salir en ayuda del rubio, ya que él lo había ayudado en otras ocasiones.

-¿Te pones de su parte? –Preguntó el chico de fuego con notable enfado, y un pequeño deje de desprecio en su voz.

-No estoy de parte de nadie, estoy entre los dos –Contestó con voz firme el albino, aunque por dentro se estaba muriendo de la pena. Le dolía muchísimo que Haruya lo mirara así, con ese odio concentrado en sus orbes doradas. Sabía que ese sentimiento no estaba enfocado en él, pero no podía evitar estremecerse con sólo pensarlo.

-Pensaba que yo tenía prioridad –Soltó una carcajada con ironía y enfocó su vista nuevamente en el rubio. -¿Te gusta poner a Suzuno en mi contra, no? –Reinició su paso hacia el chico de ojos rojos, apartando al albino con su brazo derecho, dejándole a un lado. Fuusuke obviamente intento ponerse en medio para evitar una pelea estúpida, pero por desgracia o lo consiguió. Nagumo lo empujó, e hizo que cayera sentado sobre la arena. No se hizo daño, pero se sintió fatal por dentro por ese gesto tan despectivo.

-¿Estás bien? –Preguntó Midorikawa mientras se acercaba a su amigo rápidamente, y le ayudaba a levantarse.

-Si… -Al levantarse se quedó en el sitio. Si Haruya quería tener bronca con Afuro, que la tuviera, pero él no quería saber nada del asunto. Y más le valía no hacerle daño a Terumi, o se encargaría personalmente de amargarle la vida, a su modo.

-Burn, podemos solucionar esto hablando, todo es un malentendido –Intentaba explicarse el rubio, que retrocedía a cada paso que daba el pelirrojo.

-Ya, seguro –Dijo de forma sarcástica el chico de ojos dorados, aproximándose al rubio poco a poco.

-E-en serio Haruya, a mi Suzuno no me atrae nada de nada –Dijo Terumi haciendo énfasis en la palabra "nada".

El pelirrojo se detuvo y miró con odio y desprecio (aún más) al chico de ojos carmesí.

-¿Estás tratando de decirme que MI Suzuno no es atractivo? –Habló secamente el chico de fuego, a lo que Afuro cayó en la cuenta. Era cierto que sus palabras habían sonado un poco mal.

-¡C-claro que no! Suzuno es un chico muy sexy, tiene unos ojos preciosos y unas piernas de vértigo, y-y… -Suzuno se llevó las manos a la cara. Sin duda Haruya iba a matarlo. – Además su trasero parece sacado de una película porno, ya me entiendes, y-y… bueno, tiene la piel muy… s-suave… -El rubio dejó de soltar piropos al novio del psicópata celoso cuando se dio cuenta de que Nagumo empezaba a echar humo por las orejas.

-Tú… -Susurró con voz ronca, rodando su mirada hasta encarar al rubio. -¡MALDITO HIJO DE PUTA, TE VOY A MATAR! –Y dicho y hecho, el pelirrojo salió disparado hacia el chico ángel con claras intenciones de mandarlo al otro mundo.

-¡BURN! –Gritó el albino al ver como su novio estaba por romperle el cuello a su amigo, se acercó corriendo hasta él y le sostuvo del brazo con todas sus fuerzas, frenando así su avance, aunque no por mucho tiempo.

-¡Haruya, por favor! ¡Para! –Pidió el ojiazul sin soltar al chico de fuego.

-¿No ves que ese gilipollas va detrás de tu culo? –Haruya estaba fuera de sí. Ya era muy celoso, y Afuro sólo había empeorado las cosas con todas esas palabras bonitas sobre el cuerpo de SU chico.

-¡No voy detrás de su culo, por amor de Dios! –Gritó el afectado, desesperado por la situación.

-¡Y UNA MIERDA! –Contestó ferozmente Nagumo. Estaba hecho una furia. Reunió fuerzas para seguir avanzando, a pesar de los esfuerzos del albino, quedando a pocos metros de la "fortaleza" donde se refugiaba el rubio. Dicho de otra forma, detrás de los hermanos Fubuki y Goenji.

-Oigan ¿A este que le ha picado? –Preguntó sin mucho interés el pequeño pelirrosado, mirando tranquilamente como el pelirrojo se acercaba a su posición.

-Hermano, baja la voz ¿No ves que está de muy mal humor? –Le susurró su hermano mayor, intentando que el ex-capitán del Prominence no les acabará jurando la muerte a ellos también. Se veía a la legua que no razonaba mucho en ese estado de cólera.

-No es mi problema si su novio le pone los cuernos con el afeminado este –Contestó con naturalidad el chico de ojos claros, sin importarle lo más mínimo que Nagumo estuviera delante y lo hubiera escuchado con toda claridad.

-¿QUÉ HAS DICHO? –Interrogó nuevamente Haruya, usando su brazo libre para sostener al menor por el cuello de su camiseta.

-La verdad –Contestó orgullosamente el pelirrosa, haciendo que a Burn le diera un tic en el ojo y que a Shiro casi se le parara el corazón.

-¡MALDITO ENANO COPIA BARATA! –Lo sostuvo fuertemente de cuello de la camiseta, elevándolo unos centímetros sobre el suelo. Sus músculos no eran de adorno.

Fubuki inmediatamente intervino. -¡P-perdónalo, habla sin pensar! –Intentó disculparse en su nombre, pero Atsuya tuvo que abrir la boca.

-No, créeme, se muy bien lo que digo – Contestó prepotentemente el pelirrosa, provocándole otro casi infarto a su hermano, y activando la alerta roja de Terumi. Atsuya no sentía el suelo bajo sus pies.

-¡OYE! ¡Nadie se mete con mi cuñado! –Acudió en su ayuda Goenji al notar que su novio estaba por sufrir un bajón de azúcar o algo por el estilo, y además, no podía consentir que nadie se metiera con su futuro cuñado y adorado y reencontrado hermano gemelo de su novio.

-¡DIOS! ¿QUERÉIS DEJAR DE METEROS EN LA BRONCA? ¡YA TENGO MUCHO CON ESE CAPULLO! –Gritó el chico de fuego, mientras señalaba con una mano, y sin cortarse un pelo, a Afuro.

-¡Compréndeme, no puedo dejar que mates a mi cuñado! –Se ¿Disculpo? El delantero de fuego, que estaba moralmente obligado a intervenir.

Haruya lo miró con cierta pena. Lo entendía. Pero pronto su mirada cambió a una de odio. Justo cuando escuchó nuevamente la voz del pelirrosa.

-Oye, tú, déjame en el suelo ¿Quieres? –Habló con su característica prepotencia Atsuya, a lo que Burn, ya estalló. Tampoco es que nunca hubiera tenido mucha paciencia.

-¿QUIERES SUELO? ¡PUES TOMA SUELO! –Y tras decir esas palabras Atsuya salió volando (casi literalmente) aterrizando sobre su hermano mayor, que, por supuesto, no iba permitir que su hermanito pequeño resultara herido.

Afuro se quedó con la boca abierta. Suzuno suspiró. Goenji se remangó la camiseta y Haruya… Haruya se crujió los nudillos.

-Esto ya es algo personal –Dijo seriamente el moreno encarando de lleno al pelirrojo.

Fuego contra fuego.

No iba a consentir que nadie hiciera daño a Shiro.

Afuro dejó a un lado su naturaleza pacifista y se plantó en frente de Burn. Una cosa era que se vengara de él, pero otra muy diferente que la pagara con Atsuya. Eso nunca.

-Tu problema es conmigo, no con ellos –Habló seriamente el chico de ojos carmesí. –No les metas en esto –Pidió, más bien ordenó, fusionando sus miradas.

-Son ellos quienes se han metido solitos –Se defendió el pelirrojo, y la verdad era que razón no le faltaba. Atsuya se había metido de lleno en la boca del lobo.

Goenji desvió un momento la mirada para comprobar que los gemelos estaban bien, y eso parecía. Se pusieran los dos en pie y se sacudieron la ropa. Luego el mayor le dedicó una pequeña sonrisa al moreno, para que no se preocupara.

-¿QUIÉN COÑO SE HA CREÍDO ESE PELIRROJO DE BOTE? –Preguntó indignado el Fubuki menor, volviendo a la escena de los hechos, con intenciones de dejar su huella en la cara de cierto oji-ambarino.

-¿DE BOTE? ¡YA TE GUSTARÍA A TI, DESTEÑIDO! –Contestó sin moverse de su puesto. No sabía que Atsuya y él tenían muchas cosas en común.

-¿DESTEÑIDO? – Odiaba que se burlasen de su pelo. Lo odiaba con toda su alma.

-¡REPITE ESO SI TE ATREVES, PELIRROJO DE BOTE! –Se acercaba corriendo, con sus ojos inyectados en odio. Eran tal para cual.

-¡DES-TE-ÑI-DO!- Gritó a mala conciencia el pelirrojo, provocando al pequeño.

-¡Por favor, hermano, BASTA! –Shiro sujetaba al menor como podía, agarrándolo por la espalda, a la altura del pecho.

-¡Aparta Shiro! Tengo que partirle la cara a ese imbécil –Decía mientras forcejeaba con su gemelo, tratando zafarse.

-Me gustaría ver como lo intentas, canijo –Elo orgullo de Haruya hablaba por si sólo.

Eso fue la gota que colma el baso. De un empujón algo forzado, el menor de los Fubuki rompió el agarre de Shiro y comenzó a correr, dirección Haruya.

-¡Que alguien lo detenga! –Gritó el chico níveo, rezando porque alguno de sus compañeros reaccionara a tiempo y frenara al cabeza hueca de su hermano. Él ya estaba demasiado lejos del pelirrosa.

Y como era de esperar, Kazemaru, haciendo uso de sus piernas de atleta, logró llegar hasta el menor y volver a sujetarlo como había hecho antes Shiro. Midorikawa tampoco tardó en ayudar al peliazul.

-¡Soltarme! –Exigió el pelirrosa, a lo que tanto Mido como Kaze no hicieron el más mínimo caso.

-Ya es suficiente Atsuya –Habló con serenidad el peliazul, tratando de alejar al pequeño de la pelea.

-Tiene razón Kazemaru, es mejor que le ignores –Dijo dulcemente el peliverde, intentando mostrar una sonrisa tranquilizadora.

-¡Nadie ha pedido vuestra opinión! ¡Soltarme! –Exigía el menor con rudeza, ignorando rotundamente las palabras de los jugadores del Inazuma Japan.

Y dejando atrás al pelirrosa, Goenji, Afuro y Haruya mantenían una batalla silenciosa a través de la mirada.

-Por favor Haru, deja esto ahora, antes de que alguien salga herido –Le pedía en bajito su querido novio, preocupado por su seguridad. No dudaba de sus habilidades, pero Goenji tampoco parecía un objetivo fácil, y a Afuro nunca lo había visto pelear, pero tampoco quería hacerlo ahora.

-Lo siento Suzu, pero no puedo –El pelirrojo le apartó un poco de su lado e hizo que se pusiera detrás de él. No quería que saliera herido ni que se inmiscuyera en la pelea.

-Haruya… -El albino suspiró y se llevó una mano a la frente. Luego levantó la vista y volvió a ponerse a un lado de su chico.

-No pensarás que voy a dejar que te enfrentes solo ¿O sí? –Le sonrió de lado y se cruzó de brazos. Afuro abrió los ojos sorprendido.

-Suzuno, por favor, no te metas en esto, no puedo enfrentarme contigo… - Decía entre alarmado y apenado el rubio.

-Pues entonces no lo hagas, no tengo intenciones de pelearme con nadie –Miró de reojo a Goenji, que al instante pilló la indirecta.

-Suzuno tiene razón, esta pelea no tiene sentido, los únicos que quieren tener bronca son Haruya y Atsuya, y creo que sois lo suficientemente inteligentes como para aclarar vuestras diferencias hablando-.

-No te me pongas chulito pelo-pincho, que mi problema no es con el desteñido ese, sino con él –Señaló despectivamente al rubio de ojos carmesí.

-Haru, cálmate –Suzuno se agarró con suavidad de su brazo y se apoyó un poco sobre su hombro. –Afuro se muere por los huesos de Atsuya, no va detrás de mi –Le aclaró el chico de ojos azules, a lo que l pelirrojo pestañeó confuso.

-¿Qué..? ¿En serio? –Preguntó desconfiado mirando al susodicho. Terumi enrojeció.

-Y-yo… -Tragó saliva totalmente ruborizado - ¿C-cómo lo has sabido? –Preguntó tímidamente al albino.

-Desde que le has plantado cara a mi churri –Contestó con una pequeña sonrisita el peliblanco, haciendo énfasis en su abrazo alrededor del pelirrojo.

-¡No sé lo digáis, por favor! –Pidió en bajito, para que sólo ellos le escucharan.

Goenji rió por lo bajo, al igual que Suzuno. Haruya abrazó a su chico por la cintura y lo acerco a su cuerpo. –Aun así… no creas que me quedo tranquilo, te estaré vigilando –Le dijo amenazante al chico ángel, a lo que este sonrió nervioso. Tanto numerito para aclarar una cosa tan simple.

-Esto… Goenji ¿Por qué no vas a ayudar a Fubuki y a los demás a controlar a tu cuñado..? –Comentó con una gotita en la cabeza el moreno de ojos azules, mientras observaba como Shiro, Kazemaru y Midorikawa seguían intentando retener a Atsuya.

-S-será lo mejor –Comentó con una gotita en la nuca al igual que el otro moreno. –Terumi, ven conmigo y ayúdame –Le pidió de forma cómplice, sabiendo que el rubio ni rechistaría.

-Voy… Adiós Suzu-chan, y gracias por todo –Se despidió amigablemente el rubio, dedicándolo una bonita sonrisa.

-¡No te tomes tantas confianzas, maldito-! –Suzuno no le dejó terminar la frase y le plantó un beso.

-Haru… -Le susurró al terminar el beso, de forma pícara –Verte tan agresivo me ha dado ganas de jugar –Canturreó en su oído de la misma forma de antes. Nagumo abrió los ojos como platos.

-¿V-va en serio? –Se separó un poco del albino para mirarle a los ojos.

-¿Tengo cara de estar bromeando? –Preguntó de forma sexy, relamiéndose los labios al terminar la frase. En el fondo le molestaba un poco que dudara de esas declaraciones tan directas que muy de vez en cuando le hacía. Aunque mejor así, que no tener que estar dándole negativas todo el tiempo.

A Nagumo se le erizó el pelo. -¿V-volvemos al hotel? –Preguntó con cara lasciva el chico de fuego.

-Hombre, si quieres podemos ir a esos arbustos de ahí –Señaló a un grupo de arbolitos que rodeaban un parque infantil.

-¿Tantas ganas tienes Suzu-chan~? –Le rodeó la cadera y aproximó su rostro al del moreno.

-Haruya, idiota, eso era broma –Le cogió de la mano y comenzó a andar hacia el hotel. ``Nagu,nuncacambiarás´´.

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-¡A-Atsuya! –A Shiro ya se le habían cansado los brazos de sujetar con tanta fuerza a su gemelo para que no se escapara.

-¡Ese pelirrojo de bote se está escapando! –Decía mientras veía como un alegre Haruya se iba muy pegadito al chico de hielo a saber a donde.

-Vamos Atsuya ¿Porqué no pasas de ese tipo y nos vamos todos a dar un chapuzón y a comer algo? –Habló Goenji, con todas las buenas intenciones del mundo.

-¡Se está escapando! –El pelirrosa ignoró por completo al novio de su hermano mayor. Goenji empezaba a sentirse.

-Atsuya, basta ya ¿No ves que estás apenando a tu hermano? –Habló Terumi, haciendo que tanto Goenji como Atsuya se fijaron en el rostro entristecido de Shiro. El pobre se había pegado un buen susto con todo lo que había pasado con Burn.

-Shiro… -Atsuya dejó de forcejear y los tres jóvenes que lo sostenían lo soltaron. –Lo siento… -Se abrazó a su gemelo con mucho cariño, pasando sus manos alrededor de su pecho.

-No me des estos sustos, baka –Le contestó el mayor, correspondiendo el abrazo con suavidad.

El menor de los Fubuki levantó la mirada para poder observar los hermosos ojos de su gemelo y le dedicó una sonrisa traviesa. –Lo intentaré – Se acercó al pálido rostro de Shiro y le besó superficialmente una de las comisuras de sus labios.

Ambos semes miraban la escena mientras notaban como sus hormonas empezaban a alterarse.

-Hermano, no hagas eso en público –Se quejó el mayor cuando se separaron, aunque no había opuesto ninguna resistencia.

-Entonces... ¿Puedo hacerlo en privado? –Preguntó pícaramente y con tono burlesco, a lo que Shiro se sonrojó un poco y le tironeó de las mejillas.

-¡Atsuya! –Se quejó el mayor mientras reía ante la actitud de su gemelo.

Goenji y Afuro seguían pendientes de los hermanitos y de sus muestras de cariño.

-Esto… Nosotros nos vamos –Anunció Kazemaru, hablando en su nombre y por Midorikawa, que sentían que sobraban en ese lugar.

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Hiroto seguía sentado bajo su sombrilla, con la mirada perdida en la arena. Estaba algo deprimido sin la agradable compañía de su peliverde.

-Hi-ro-chan~ -Escuchó la dulce voz de Midorikawa muy cerca de su oído, y a los pocos segundos unos brazos que rodeaban su cuello con ternura.

-Perdona por haberte dejado aquí solo –Se disculpó el moreno, sentándose sobre el regazo del pelirrojo, pasando sus piernas alrededor de la cintura del oji-verde.

-Te lo compensaré ¿Nee? –Le besó la mejilla y sonrió como él solía hacerlo.

-No… no hace falta que hagas nada –Contestó como pudo el chico de piel pálida, apoyando sus manos sobre la cadera del menor.

-Lo hago con mucho gusto –Contestó el chico de ojos negros sin que desapareciera la sonrisa que adornaba su rostro.

-¿Eso es una... insinuación? –Preguntó tímidamente el pelirrojo, con un deje de picardía en sus palabras.

Mido estaba a punto de responder a su chico cuando un peliblanco apareció en escena.

-Mido, Hiro, necesito que nos guardéis las mochilas a Nagumo y a mi, es que… bueno, digamos que nos ha surgido un asunto y… tenemos que irnos – Se despidió el moreno, dejando las susodichas mochilas a los pies de la parejita. Vieron como el chico de ojos azules salía corriendo y se reunía con su amigo Haruya, y ambos seguían andando muy juntitos, con la mano en el bolsillo trasero del contrario.

-``Esosnovuelvenenvariashoras´´ -Pensó el pelirrojo de ojos jade, y razón no le faltaba.

-Bueno… ¿De que estábamos hablando? –Preguntó el seme, que había perdido el hilo de la conversación.

-¿Eh? No, de nada –El peliverde se recostó sobre el pecho de su chico para que su notorio sonrojo no lo delatara.

Hiro sonrió y lo abrazó, mientras le acariciaba la cabeza.

-``Tequierotanto,Mido-chan´´-.

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-Ya me han contado que no estás de muy buen humor, aunque no hace falta ser un genio para darse cuenta-.

-Sakuma, cállate ¿Quieres? –Le contestó secamente el chico punky, girándose en la tumbona para no ver al molesto chico de cabellos azulados.

-No seas así Fudou ¿No ves que Kidou se siente fatal por lo que ha hecho? –Dijo el ex-portero de la Royal.

-Ya… Debería haberse sentido así antes de romperme el culo –Comentó con su peculiar "sutileza" el chico de ojos verdes.

-Bu-bueno… Por lo que tengo entendido, tú tampoco parecías arrepentirte cuando él te… -No pudo evitar reír un poco al recordar las palabras con las que el otro estratega había descrito los gritos de Fudou mientras le "rompía el culo".

-Si no quieres probar mis puños, será mejor que te calles, AHORA –Escupió la última palabra con bastante mal humor.

-Como quieras… sólo que creo que deberías replantearte las razones de tu enfado, quien sabe, a lo mejor te das cuenta de que te gusta recibir… -Sentir la mirada asesina de Akio le hizo callar. –Creo que me voy, mejor dicho, Nos vamos –Cogió a Sakuma de una mano y en menos de cero coma desaparecieron de los alrededores del ¿seme? frustrado.

-Estúpidos entrometidos… -Susurró el chico punky, para volver a acomodarse en su tumbona e ignorar a sus compañeros.

Para su desgracia no pasaron ni cinco minutos cuando otra persona interrumpió su tranquilidad.

Sintió como esa persona se sentaba a su lado, en el borde de la tumbona. Dio por hecho que se trataba de Genda o de Sakuma, así que ni se molestó en abrir los ojos.

Pensaba ignorarlo hasta que se aburriera y se fuera, pero no ignorar el hecho de que la susodicha persona, de golpe y sin avisar le besara en los labios.

Abrió los ojos de golpe, encontrándose con el rostro de Kidou muy cerca del suyo, jugando con sus labios. Frunció el entrecejo y se separó del estratega con brusquedad.

-¿Qué coño ha..? –Kidou no le dejó terminar la frase, y volvió a besarlo de la misma forma. Fudou no estaba en una buena posición, así que dejó de forcejear inútilmente y se dejó besar, hasta que Kidou rompió el beso por su propia voluntad.

-Aparte de un cabrón, eres un mal educado –Fue lo que dijo el chico de ojos verdosos cuando tuvo sus labios libres.

-No soy un mal educado, sólo un pobre enamorado con un novio testarudo y cabezota-.

Akio desvió la mirada con un pequeño rubor casi invisible en las mejillas.

-No quiero hablar contigo, déjame tranquilo –Se cruzó de brazos como muestra de su enfado y se quedó en silencio, esperando a que el oji-rojo se fuera.

-Akio –Le llamó seriamente. Le cogió de sus mejillas e hizo que le mirara a los ojos. –No pienso dejarte, Akio –Volvió a romper el espacio entre sus rostros, sacándole los colores a Fudou.

-¡P-para ya! –Volvió a separarse del chico de las rastras y se tapó la cara con las manos. Sus mejillas estaban al rojo vivo.

-Te quiero mucho –Le dijo con una sonrisa melancólica, que hizo que Akio se sintiera una persona horrible.

-Cállate –Le dijo en un susurro. Todas esas muestras de cariño no correspondidas le hacían sentirse de lo peor. Quizás si que era demasiado testarudo.

-Te seguiré queriendo aunque no te lo diga –Le dijo con un tono de voz dulce, que no usaba demasiado que digamos.

-Yuuto, deja de torturarme –Le exigió el chico de corte de pelo extravagante, bajando la mirada.

-Eso debería pedírtelo yo a ti –Esas palabras le hicieron sentir peor, si es que eso era posible.

Kidou suspiró al ver que Akio no le contestaba y se levantó para volver a su silla de playa, pero antes de ponerse del todo en pie, Fudou le agarró de la mano y tiró de ella para que volviera a sentarse.

-Yo… -Suspiró con pereza y se acercó al castaño, hasta quedar a pocos centímetros de su rostro. –Eres un idiota –Y tras esas tres palabras le besó dulcemente, durante unos breves segundos.

-¿Eso es un ``Te perdono´´?- Preguntó el chico de rastas, con una sonrisa de satisfacción.

-Yo lo llamo ``Perdono, pero no olvido´´.

Aun con esas palabras por parte del punky, su sonrisa se mantuvo firme en su rostro.

Le abrazó con ganas y le pegó a su pecho, haciendo que no quedara otra que acomodarse en sus pectorales.

-Ya haré que se te olvide, pero de momento me conformo con eso – Le besó la cabeza y se recostó sobre la tumbona, llevándose a Fudou con él.

-No te acostumbres demasiado a esto –Refunfuñó el oji-verde cerrando los ojos nuevamente.

-Haré lo que pueda –Rió por lo bajo mientras decía la última frase. ``Peronoprometonada´´.

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-Endo, anímate ¿Nee? Me deprime verte así – El atleta del equipo intentaba animar a su novio, que seguía deprimido por el poco éxito que había tenido con su presentación con el recién aparecido gemelo de Shiro.

-Sí, es sólo que… No sé lo que he hecho mal –Decía mientras se miraba la mano que le había extendido anteriormente al pelirrosa.

-No has hecho nada malo, sólo que Atsuya tiene un carácter un poco… extraño –Se sentó a su lado, sobre la misma toalla –Con Goenji y con Afuro se comporta igual, no es cosa tuya –Le dedicó una bonita sonrisa -Así que no te deprimas –Le besó la mejilla sutilmente y se acurrucó en su hombro.

-Sólo preocúpate de pasártelo bien –Se puso en pie, dejando al portero una muy buena vista de sus cuartos traseros, inconscientemente, claro. Su bañador era un poco ajustado.

-Cla… claro… -El peliazul le dedicó una última sonrisa antes de alejarse a la red de balonmano, para reiniciar la partida que habían dejado a medias.

-Mido ¿Vienes a ju…gar? –Pudo comprobar que su amigo peliverde estaba muy ocupado haciendo manitas con su novio pelirrojo, así que pasó de largo y se fue con los demás.

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-Esto… Shi-Shiro… -Le llamó un poco avergonzado el moreno por tener que interrumpir la incestuosa y morbosa escena que compartían su novio y el hermano de este.

-¿Qué quieres?- Contestó un poco molesto el pelirrosa, que seguía abrazado al pequeño peliplata.

-No, err, bueno… nada –Terminó por decir, le daba corte reclamar al gemelo mayor por un rato. Por lo visto Atsuya también era muy posesivo.

-Baka –Susurró el menor, para volver a encarar a su hermano y sonreírle dulcemente, enseñando uno de sus colmillos. A veces y con quien quería, era realmente adorable.

-Oye Shiro, vámonos de aquí, me apetece darme una ducha –El gemelo menor rompió al confortable abrazo para coger la mano del mayor.

-Como en los viejos tiempos ¿Recuerdas? –Sonrió de forma pícara – Cuando hacíamos todo juntos –Entrelazó sus dedos con los de su hermano.

-¿Cómo iba a olvidarlo? –Tiró un poco de su mano, apretando el agarre que ambos mantenían.

Los dos comenzaron a andar a paso tranquilo hacia el hotel, dejando a los semes babeando y con una gran hemorragia nasal.

Los pobres tenían la peor competencia que se podían imaginar.

Maldito amor fraternal.