Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.

Lucy– pensamientos o recuerdos

"Natsu"– hablando por teléfono.

Contiene lemon

Dormitorio para Chicos

Capítulo4: Fiesta de Bienvenida

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—No puedo creer que sean tan desordenados— decía Lucy molesta, recostándose en la puerta de su habitación. Mañana tendría ya una semana allí, había limpiado absolutamente todo, y advertido a esa bola de cochinos que si dejaban algo tirado, ellos lo recogerían.

Ya era de noche, diez de la noche, no había nadie en el dormitorio, los chicos seguramente estaban buscando algún problema, Levy le había dicho que tenían enemigos en cualquier esquina.

—Creo que necesito una televisión— era aburrido a la hora de estar en el dormitorio.

A la hora de dormir siempre seguía escribiendo aquella novela en el ordenador, pero estaba acostumbrada a tener más que la música del ordenador como intensivo para despertar a su musa. Dos días atrás había encontrado a Natsu con su ordenador, leyendo su escrito, aquello resultó extremadamente vergonzoso, pues aunque estaba escribiendo y sería un sueño publicar algún libro, nunca había permitido que alguien leyera algo escrito por ella. Natsu realmente le ponía los pelos de puntas, no respetaba su privacidad, especialmente a la hora de usar su baño, para su buena suerte, no se había repetido el evento del primer día, pero aún seguía siendo muy vergonzoso.

—Es realmente un tonto— se llevó una mano al pecho, respirando. Se metió al baño, allí se desvistió y tomó una relajante ducha, era demasiado agradable el estar bajo el caliente chorro de agua.

Cuando salió del baño, fue hasta su cajón de donde tomó unas bragas color rosas, se las colocó bajo la toalla, justo cuando algo llamaba su atención. Happy había saltado a su cama, ya estaba acostumbrada al gato, este se negaba de salir del lugar, ya lo dejaba.

—No dejes pelos en mis sában…— pero sus palabras quedaron en el aire al percatarse de un notable bulto en su cama.

Se acercó con cautela, y un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando vio como aquello se movía, mas al moverse, un mechón rosa quedó visible. Natsu. Sintió que apretaba fuertemente la mano, le daría un buen escarmiento, recorrió la distancia que la separaba de la cama, pero justo cuando iba a golpear aquella cabeza rosa, el rostro del pelirrosa quedó visible y este abría los ojos. Verde y chocolate.

—Lucy…— susurró al tallarse un ojo, parecía que tenía ya buenos minutos durmiendo.

—¡¿Puedo saber qué haces en mi habitación?!— gritó sorprendiendo al pelirrosa quien se apoyó con los codos en el colchón.

Natsu se volvió a acostar y se arropó de pies a cabeza, el olor que había en aquel lugar lo atrapaba, olía a Lucy, su delicioso aroma lo arropaba.

—Eres muy gritona, Luce.

—Levanta tu perezoso cuerpo de mi cama— le ordenó. —¿Eh?— observó su mano, Natsu le sujetaba una de las muñecas. —¡Hey!— pero ya Natsu había tirado de ella, haciéndola caer sobre él, justo sobre las sábanas.

—Encajamos perfectamente— susurró el chico dejándola ver su rostro, con una sonrisa en los labios.

—Deja de decir tonterías— le dijo sonrojada.

—Me gusta tu olor— nuevamente estaban en aquella situación, él acercando su rostro al de ella, rosando sus labios con suavidad.

La rubia se sonrojó todavía más, el cálido aliento del pelirrosa acariciaba sus labios. Todo pasó rápido, de repente se encontraba sobre el chico, y segundos más tardes bajo él.

—Así debe de ser— dijo con diversión el chico.

—Oye, se te está haciendo costumbre— le reclamó, no entendía que sucedía con aquel chico.

—Pero me gusta— dijo como bebé pequeño. —Te sonrojas con facilidad— la sonrisa juguetona que adornaba los labios del chico era para robarle el aliento a cualquiera, causar que su bajo vientre se estremeciera.

—Quítate, tengo que vestirme— dejó el agarre de la toalla y llevó sus manos al fuerte torso del chico, este estaba con el torso desnudo.

—No quiero— inclinó el rostro hasta su cuello y olisqueó, deleitándose con el olor de la chica.

—Eso es pervertido— Natsu se estaba ganando unos golpes, tenía que respetar su intimidad.

—¿Pervertido?— se separó un poco de ella, tomándola de las manos y dejándola sobre su cabeza, aprisionándola. —Entonces esto creo que sería enfermo— sonrió, guiando unas de sus manos hasta el nudo de la toalla y tirando un poco para que esta quedara suelta. Sin embargo, la toalla siguió tapándola.

La rubia se movió inquieta, era un pervertido, había pensado que quizás la había besado por interés hacia ella, pero no era aquello, Natsu era un pervertido.

—Si te mueves así, la toalla se deslizará de tus pechos— le dijo, justo cuando ella intentó pegarle con una rodilla entre las piernas, pero él se lo impidió.

Se sintió impotente, enojada y muy avergonzara, aquella verde mirada la observaba como no queriendo perder ningún detalle de su rostro.

—¿Por qué te da tanta vergüenza?— le preguntó curioso, pues nunca había estado con una chica igual, ni siquiera Lissana quien en un principio siempre fue muy tímida.

Ella lo miró, indignada y nuevamente intentó golpearle entre las piernas, pero lo único que consiguió fue que su cuerpo se agitara, sus pechos se balancearan y que el chico apretara aún más su agarre.

—Que rico— arrastró aquellas palabras, observando como aquellos preciosos pechos se agitaban bajo la tela de la toalla según ella intentaba liberarse.

—¡Eres un enfermo!— le gritó, histérica. —Déjame— y sintió como las lágrimas e acumulaban en sus ojos y luego mojaban sus mejillas.

El ojiverde al ver aquello, la miró sorprendida, con los ojos abiertos, incrédulo por ver las lágrimas de la chica. Cerró los ojos, se sentía tan mal, tan humillada.

—Lucy…— la llamó, soltando sus manos y tomando su rostro para que abriera los ojos. —No llores— le pidió, no le gustaba ver a las chicas llorar, y ver a la rubia así no le agradó.

….000….

—Se los dije— decía un sonriente Natsu mientras veía el dinero que los chicos dejaban sobre la mesa y él jugaba con Happy.

—No es justo, ella todavía no se ha enfrentado a Lissana— dijo Gray dándole el dinero a ambos chicos.

—No es nuestra culpa que no esté en el colegio— les dijo Mystogan.

—¡Natsu!— un chillido femenino se escuchó por todo el pasillo.

Cada uno miró sobre sus hombros, pues estaban reunidos en una mesa del comedor. Lissana.

—Li..Lissana— dijo confundido el chico, se le hizo difícil pasar saliva, pues en aquella semana sin la peliblanca había sido unas de las mejores. No necesitaba a Lissana allí, no ahora, era viernes, justo el día que era la bienvenida de Lucy, sería en el dormitorio de Loke, pues él lo había ofrecido, claro, como tenía tantas estúpidas tras él, no se tenía que preocupar por la limpieza.

La recién llegada se sentó en el regazo del pelirrosa y bajo las miradas curiosas de todos, unió sus labios con los contrarios. Los chicos prefirieron apartar la mirada, pues veían la clase de incitante y caliente beso que le proporcionaba la peliblanca a Natsu. Con la lengua, Lissana delineó los labios del chico, antes hundir la lengua en su boca.

—Lissa…— intentó hablar el chico, pero ella lo tomó del cuello, acercando aún más sus bocas, besándolo con profundidad.

—Creo que necesitan una cama— susurró Gajeel a Laxus quien estaba sentado a su lado.

—Yo creo que son capaz de follar hasta sobre de la mesa— dijo el rubio, justo en el momento que miraba a ambos chicos y veía como Lissana deslizaba la mano por el abdomen de Salamander.

—Lissana— tomó la mano de la chica, pues ya está tenía su mano justo sobre su entrepierna. —¿Qué haces aquí?— le preguntó, separándose de ella.

—Estudio aquí— le dijo en voz baja, en un coqueto susurro, volviendo a darle un húmedo beso al chico. Tenía la respiración errática.

—Hola, Lissana— saludó Gray con una sonrisa llena de burla.

—Hola, chicos— saludó la chica como si no había sucedido nada. Se acomodó sobre el chico, rosando la creciente erección de este y aquello causó que Natsu tomara unos de sus muslos, enterrando los dedos en la pálida piel de la chica, dejándole saber con aquello que se detuviera.

—Pensábamos que estabas de viaje con tu madre— Gajeel miraba a la chica y luego a Natsu, este se veía realmente incómodo.

—Sí, pero anoche regresamos— sonrió, tomando el vaso donde minutos atrás el pelirrosa tomaba refresco. —¿Y ese dinero?— preguntó al ver el dinero sobre la mesa. —¿Una apuesta?

—Una que acabamos de ganar— dijo sonriendo Mystogan.

—Pues yo creo que ahora la moneda está de nuestro lado— Jellal miró con picardía a la peliblanca y luego a Natsu. Sí, seguramente Lucy no superaría lo de Lissana.

—¿Y de qué es esta vez?— preguntó interesada.

—Cosas de hombres— le dijo Gray, dejaría que todo fluyera normalmente, si la peliblanca se enteraba que había una chica en sus dormitorios, ardería trolla.

—¿Lissana?

—Erza— gritó la chica al ponerse de pie y correr hacia la pelirroja. —Chicas…— pero su mirada feliz cambió al ver a la rubia. —¿Quién es ella?

—Esto estará bueno— susurró Gajeel, los chicos rieron entre dientes, menos Natsu quien en aquellos momentos se ponía de pie, llamando la atención de los chicos. —Calentón— dijo Gajeel.

—Soy Lucy— se presentó la rubia con una sonrisa.

La peliblanca observó de arriba abajo a la chica, no la había visto.

—¿En qué dormitorio estás?— todas las mirada fueron sobre la rubia, los chicos con la respiración contenida, aquello era un problema.

—En…— pero sintió como alguien le tapaba la boca. No supo en que momento el pelirrosa quedó tras ella y le ponía una mano en los labios, callándola.

—Está en…— dijo Natsu con una sonrisa, tomando de la barbilla el rostro de la chica y obligándola a girar el rostro hacia él, uniendo sus labios.

Todos fueron testigo cuando el pelirrosa deslizó la lengua entre los labios de la rubia, como la lengua de este se perdía en la boca contraria. Los chicos miraban la escena con diversión, las chicas sorprendidas, y Lissana confusa. La rubia cerró los ojos, mas el pelirrosa se mantuvo mirando su sonrojado rostro.

—Mi Lucy— susurró Natsu separándose con suavidad de los labios contrarios.

—Tu Lu…— pero calló, qué rayos estaba haciendo. Se separó con rapidez del chico y todos miraron con la boca ligeramente abierta al ver como la mano de la rubia se estrellaba con fuerzas sobre la mejilla del Dragneel. —¡Eres un idiota!— le gritó antes de salir corriendo.

—¡Lu-chan!— corrió tras su amiga, los chicos todavía guardaban silencio y asombro, nunca ninguna chica le había pegado a Natsu, si siquiera Lissana.

—Vaya, vaya, te acaban de dar tremendo golpe, Natsu-san— Sting. Este se acercaba con sus dos putas, como decía Jellal. Orga y Rufus. —Y pensar que ninguna otra te había dado tu merecido.

Salamander rodó los ojos, aquel golpe que le había dado Lucy lo tomó desapercibido, no pensaba que sería capaz de golpearlo. Las chicas abrieron paso para que el rubio se acercar y los chicos se pusieron de pie. Aquello sería divertido. Se llevó una mano a la mejilla golpeada, sonrió y luego miró al rubio con mirada asesina, alguien le tenía que pagar ese golpe.

—Yo no me burlaría si fuera tú— le aconsejó Jellal con diversión.

—El gran Dragneel, golpeado por una mocosa— seguía el rubio. —El…— pero la fuerte patada que recibió en el estómago le quitó el aliento, lanzándolo al suelo.

—Te lo advirtieron— rio Gajeel.

No se sorprendieron al ver como Natsu había golpeado fuertemente al rubio en el estómago, pues todos sabían que el Dragneel era más impulso que otra cosa, no pensaba las cosas dos veces.

—Da gracias que ni deseos tengo de patearte el culo, cabrón— le gruñó Natsu. El pelirrosa dejó las manos dentro de los bolsillos, estaba dispuesto a irse de allí, pero la risa burlona del rubio llamó su atención.

—Lo que eres es un puto cobarde— el pelirrosa apretó las manos hasta hacerlas puños tras escuchar el comentario de Sting.

El chico estaba por ir sobre el rubio quien se ponía de pie, pero la mano de Mystogan lo detuvo. El gemelo conocía las provocaciones del rubio, Natsu no podía tener una pelea más, sería expulsado del colegio.

—Pobrecito, son unos perdedores— fue el chico musculoso quien habló. Orga.

—Repite lo que dijiste— le ordenó Laxus con voz amenazante.

—Dios, ya están peleando nuevamente— dijo una chica de cabellos chocolates quien se acercaba con una peliblanca de cabellos largos, Cana y Mirajane.

La peliblanca recién llegada giró el rostro cuando Mystogan la miró, era algo difícil, todavía lo quería, pero necesitaba las cosas claras.

—¿Realmente no tienen nada que hacer?— le preguntó Cana a Erza, ambas se llevaban muy bien, tenían la misma edad: 18 años, Erza mayor por unos meses.

—Ya sabes como son, solamente tienen testosteronas en la cabeza— le dijo riendo la pelirroja.

—Son tan idiotas— se quejó Lissana.

—¿Pueden dejar de pelear?— les dijo Mira, dejando las manos en la cintura. Mira siempre estaba serena, tranquila, pero era obvio que como a las otras chicas, las constantes peleas de los chicos, le enojaba.

—Háganle caso a sus amiguitas— sonrió el chico musculoso.

—Espera un minuto— dijo Cana. Llevaba el cabello suelto y se lo tomó en una coleta antes de ponerse frente al chico el cual era mucho más alto que él. —Si tanto quieren pelear, no lo hagan en el comedor— les pidió cruzándose de brazos. —Mira y yo iremos a comprar la ropa de la noche— le dijo a las chicas y no pasó minutos cuando todas estas se alejaron de allí.

—Es mejor no perder el tiempo con la basura— dijo Jellal con tranquilidad.

—Después de todo, otros son quienes terminan hechos mierda— se burló Gajeel.

—Sí, claro— dijo Rufus.

—Mejor cállate— le dijo Gray.

….000….

—No sabía que te gustaba Natsu, Lu-chan— ambas estaban sentada en el patio del instituto.

—N…no me gusta— dijo la rubia sonrojada, apenada.

—Te sonrojas— le dijo Levy sonriendo. —Solamente ten cuidado con Lissana, es buena amiga, pero está obsesionada con Natsu— le dijo con preocupación.

—¿Es su novia?— preguntó con curiosidad.

—No, ellos solamente han tenido sus momentos íntimos— le dijo, claro, no le diría que ella misma en una ocasión sorprendió a ambos. —Pero te besó delante de ella, solamente cuídate, Lu-chan.

—Es un idiota— pensaba que ya ese tonto no se le acercaría, pues se lo había ordenado luego de la última vez.

—Pero es muy guapo, aunque es muy mmm….— dudó. —Puro instinto, Natsu no piensa las cosas muchas veces— le dijo sonriendo.

—¿Te gusta?— le preguntó mirándola con curiosidad.

—No, como crees, creo que Natsu es más para ti— le dijo con picardía.

—¡¿Pero qué cosas dices?!— le preguntó sonrojada.

—Estás en el mismo dormitorio que él, parece que está interesado en ti, he visto cómo te mira— le dijo. —Seguramente han tenido sus momentos.

—Ya te lo dije. Es un tonto, duerme en mi cama, se ducha en mi baño y me robó mi primer beso.

—Por eso, es intenso.

—No creas que no he notado como miras a Gajeel— ese comentario causó que la peli azul se sonrojara.

—Gajeel es un animal— dijo inflando las mejillas.

—Pero según recuerdo, fuiste su novia— le recordó sonriendo.

—No fuimos novios, solamente amigos— no podía tener un novio como ese bruto, no importaba lo mucho que le gustaba.

—¿Entonces no te has acostado con él?— le preguntó con curiosidad.

—No estamos hablando de mi— su cara estaba completamente roja.

—¡Levy-chan!— le gritó la rubia. —¿Te acostaste con Gajeel?— pero la peli azul estaba demasiado roja como para contestarle. —¿Te trató bien?— Levy asintió avergonzada.

—Supongo que Gajeel no es tan malo como aparenta. Sabes, creo que ninguno de los chicos lo son, solamente tienen el cerebro lleno de testosteronas— le dijo sonriendo.

….000….

La música era fuerte, el apartamento de Loke estaba lleno de estudiantes, muchos bailaban, tomaban y otros estaban contra las paredes, besándose como si no hubiese mañana. Todas las chicas se habían dispersado, cada una bailando con un chico, solamente Mira quedaba a su lado, pues la chica había rechazado bailar en varias ocasiones.

—Es muy corto— decía la rubia incomoda. Nunca tuvo que haberle hecho caso a Erza, la conocía poco, pero la chica había demostrado tener gusto un poco subiditos, pues por las chicas, se había enterado que era fanática a las novelas eróticas.

—Te ves muy linda— le dijo Mira, ella había sido la novia de Mystogan. La peliblanca llevaba un vestido corto, color turquesa, unido en un hombro con una flor del mismo color.

—Mira-chan— se acercó Loke. —¿No quieres bailar?— le preguntó de manera coqueta al ofrecerle una mano.

—¿No tendrás problemas con tus chicas?— le preguntó sonriendo con inocencia.

—Para ti siempre tengo tiempo, estás hermosa— la miró de arriba abajo con picardía.

—No tardo— le dijo la peliblanca a la rubia quien asintió.

Vio como Mira se alejaba con el chico y suspiró, todas las chicas estaban bailando, todas se estaban divirtiendo. Suspiró, pasándose las manos por la falda del corto vestido. Llevaba un pequeño traje strapples de color rosa, un poco ceñido pero no en exageración, una gargantilla de oro blanco, unos zapatos de piel color blancos, mientras el cabello lo llevaba perfectamente recogido en un moño de lado con una flor blanca.

—¿Quieres bailar, preciosa?— la rubia alzó la mirada y frente a ella vio a un chico de cabellos negros.

—Piérdete— el chico se dio media vuelta, justo tras él estaba el pelirrosa.

La rubia miró al chico, simplemente estaba….no, ni sabía. Llevaba unos jeans negros con unas sneaker: The Muppets x adidas Original con los jeans dentro de estas, una camisa blanca combinada con un sweater color gris hasta los codos y una bufanda. Se sonrojó, estaba muy guapo. El chico no lo dudó, se fue sin que el pelirrosa se lo tuviera que pedir dos veces.

—Sexy— le dijo con una sonrisa al mirarla de arriba abajo. —¿Quieres bailar?— aquella sonrisa juguetona adornaba los labios del chico.

La rubia lo observó, había pasado momentos vergonzosos con él, pero sin duda, podía divertirse aquella noche.

—Eres un tonto— le susurró al tiempo que tomaba su mano.

….000….

—¡¿Por qué?!— preguntaba una pelirroja. Erza. Se veía con un leve sonrojo en las mejillas, muestra de su embriaguez.

—Erza, soy Mys…— pero la pelirroja lo tomó fuertemente de la solapa de la camisa, acercándolo de manera amenazante.

—Cállate— le exigió. —Eres un tonto, Jellal— decía arrastrando las palabras. —Te burlaste de mi a pesar que te quiero— se mordió el labio inferior, y cuando intentó besar al peli azul, este dejó las manos en sus hombros, para alejarla un poco.

—Erza— la llamó y se sorprendió cuando vio como las lágrimas empezaban a bañar las mejillas de la pelirroja. Nunca había visto a Erza llorar, nunca la había visto tan vulnerable.

—¿Te aburrías de mí?— le preguntó en un susurro. —¡¿Te aburriste de mí?!— le volvió a preguntar en un grito. —¡Te aburrías tanto de mí que tuviste que hacer pasar a tu hermano por ti!— le gritó tomándolo del cuello de la camisa. —¡¿Tanto te aburrías en nuestras citas?!

Mientras la pelirroja le reclamaba al peli azul, una chica peliblanca de cabellos largos, observaba la escena desde la sombra, con la cabeza baja. Mirajane. Se limpió una silenciosa y traicionera lágrima que se deslizó por su mejilla, su corazón estaba oprimido en su pecho, y algo se rompió en su interior cuando vio como Erza intentaba golpear a Mystogan y luego este la abrazaba de manera protectora. Había sido una completa tonta, no tenía nada contra Erza, pero verla entre los brazos de su ex novio, la hiso sentir un profundo celo. Se recostó contra la pared, escondiéndose para no ser vista y cuando miró a su alrededor, vio a otro chico de cabello azul quien también miraba a aquellos dos. Jellal.

—¿Estás bien?— le preguntó él con preocupación, había notado a la chica, pero no le había hablado.

—Sí, supongo que solamente era cuestión de tiempo— le dijo dedicándole una forzada sonrisa.

—Deberías creer más en mi hermano, él solamente me ayudaba— le dijo con pesar, ver como Erza lloraba, le ocasionó una profunda tristeza, la había lastimado por estúpido. Al principio veía a la chica como una más, le aburría, por aquello le habría pedido no en una, sino en varias ocasiones a su gemelo que se hiciera pasar por él pero luego todo se hizo complicado, le empezó a gustar la pelirroja, ya no la venía como una más, pero cuando quiso formar una relación, Erza descubrió lo que hacía con su gemelo, había escuchado una plática entre ambos.

—Una ayuda muy estúpida si me lo dices a mi— le dijo mirándolo con desagrado.

—Confía más en ti, Mystogan te quiere, Mira, nunca sucedió nada entre él y Erza. Cuando ella se ponía feliz, yo era quien celebraba con ella— le dijo sonriendo con picardía.

—¿No te molesta?— quiso saber, pues Jellal no se veía preocupado a pesar de saber que pasos más adelante su gemelo estaba abrazado con la chica que le gustaba.

—No— se encogió de hombros. —Mi hermano no siente nada por Erza, solamente se hizo pasar por mi porque se lo pedí, solamente era un juego— sonrió. —Si quieres de verdad a mi hermano, confía más en lo que él siente por ti, no pienses que con la primera te engañará.

—¿Qué hacen aquí?— les preguntó Mystogan quien venía con Erza en la espalda, pues la chica se había quedado dormida. La mirada castaña del chico fue sobre la peliblanca.

—Nada— se apresuró a decir la peliblanca y se marchó con rapidez sin que los chicos la pudieren detener.

—Celosa— le dijo Jellal a su hermano con una sonrisa.

—Muy celosa— lo apoyó su gemelo. —Creo que deberías arreglar las cosas con Erza— le dijo mirando sobre sus hombros el rostro relajado de la pelirroja.

—Ella no me deja— se encogió de hombros.

—¿No será que tienes miedo.

El gemelo no dijo nada, ver como la pelirroja había llorado y reclamado a su hermano, le había dado un malestar, la había lastimado mucho.

—Creo que está mejor sin mi.

—Sí, claro— le dijo con tono burlón al entregarle a la chica. —No seas cobarde— le reclamó sonriendo. —No creo que te dé más que un rodillazo entre las piernas— le dijo burlón.

—¿No deberías ir a por Mira?— tomó a la pelirroja en brazos.

—Ya no somos novios.

….000….

El chico dejó el pequeño vestido color rosa a un lado, volviendo a besarla con urgencia, no tenía ni la menor idea como habían quedado en aquella situación. Minutos atrás estaban en la fiesta, ya ambos estaban algo tomados, especialmente Lucy quien lo había jalado a bailar con ella, parecía que se divertía mucho, se le acercaba con coquetería, movía sus caderas sensualmente, pero el sonrojo y la sonrisa tonta en sus labios, le decía que ella no estaba del todo consciente, estaba ebria. Totalmente ebria.

—Estás borracha— le había dicho sonriéndole, él estaba algo mareado también, pero en mejor condiciones que ella. Tenía largos minutos que no veía a ningunos de los chicos, al último que había visto había sido a Laxus justa antes de que este se echara a Cana en el hombro y se la llevara, pues la chica se había emborrachado y amenazaba con quitarse el corto vestido azul con negro; se había quitado los zapatos de tacones, el cabello se lo había dejado suelto, y en cualquier momento se quitaría la ropa.

—Lucy…— susurró, separándose de ella un poco, pero la chica buscó sus labios con urgencia, con necesidad. —Espera— le pidió como le fue posible, pero ella lo tomó del cuello, profundizando el beso y él obedeció su deseo.

Sus lenguas se enrollaron de manera húmeda e íntima, sus alientos mezclados, sus cuerpos unidos con delicia. Llevó una mano hasta la espalda de la chica, desabrochando el sujetador color blanco, dejando que aquellos voluptuosos pechos quedaran libres. Ella sabía a alcohol, a dulce. Su boca descendió de los labios femeninos hasta el cuello, besando, chupando y mordisqueando la blanca piel de la chica mientras sus manos recorrían de arriba abajo aquellas perfectas curvas. Sus dedos eran calientes sobre la piel de ella, tocándola con firmeza, seguridad. Succionó su cuello, justo sobre donde se unía este con su hombro, dejando allí una marca.

Besó sobre aquellas voluptuosas montañas, deleitándose con la suavidad y textura de ellas y luego, con la lengua, delineó un duro y sonrosado pezón, sacándole un gemido a la rubia, obligándola a arquear la espalda. Mordisqueó, lamió y luego succionó aquel suave montículo, arrancándole suaves gemidos a la chica. Su otra mano fue sobre el otro pecho, tocando y masajeándolo, justo antes de tomar la rosada cima y dar pequeños tirones, imitando sus succiones sobre el otro pecho. Atendió los pechos de la chica, primero uno y luego otro, siempre dando la misma atención para luego separarse de ella y besar aquellos apetecibles y sonrojados labios.

Le quitó el broche del pelo, dejando libre aquella dorada melena, le sonrió mirándola cuando se separó de su boca y con una mano empezó a recorrer su plano vientre hasta el borde de las braguitas. La mirada verde se encontró con la chocolate, la rubia respiraba con dificultad, sus mejillas rojas y sus labios sonrojados por la presión de los besos compartidos. Los labios del chico volvían sobre la chica, besando su plano vientre hasta llegar a sus braguitas las cuales tomó del borde y empezó a deslizarlas por las perfectas caderas de ella.

La rubia abrió los ojos sorprendida, su cuerpo se agitó y sus caderas se alzaron cuando sintió la cálida boca del chico en aquella parte de su cuerpo, en su intimidad.

—N…no…— gimió ella ante la caricia sobre aquella parte de su cuerpo. Su cuerpo se calentó y los gemidos salían de su boca sin poder contenerlos.

Sonrió contra el húmedo centro de ella, mordisqueó y saboreó su intimidad, dando lentas y torturosas lamidas.

—¡Diablos!— gruñó el pelirrosa, irguiéndose sobre ella. Estaba duro, su entrepierna latía dolorosamente, la erección le dolía. —Esto….y encendido— le dijo con voz ronca mientras tomaba su erección y frotaba sobre el mojado centro de ella, causando un jadeo en ambos.

—Nat…..su….— gimió ella cuando sintió como algo se abría paso entre los húmedos pliegues de su centro.

—Shhh— la calló al besarla. Se empezó a deslizar dentro del apretado y húmedo canal de la chica. —Est…tas…hume….da— le dijo con aliento contenido, sintiendo como la humedad de ella lo mojaba. Se deslizó aún más en su interior, notando como mientras más empujaba, más estrecho se volvía el interior de la chica.

—….N…o…— le pidió ella, pues él ya se encontraba entre sus piernas, con su erección empezando a taladrar su interior.

—Te dolerá— le susurró tomándola de las caderas, buscando sus labios y de una sola embestida, la penetró fuertemente, llevándose la barrera de su inocencia.

El chillido femenino llenó la habitación, aquello fue doloroso, sentirlo entrar de aquella manera tan fuerte en su interior ocasionó que lágrimas se escaparan de sus chocolates orbes.

—Tan….tan apretada— jadeó él en su oído. —Lo siento— le dijo antes de empezar a mordisquear el lóbulo de su oído.

—Due…le— le dijo ella con voz quebrada.

La primera arremetida contra su sexo la sacudió y le arrancó un profundo gemido. El pelirrosa se empezó a mover dentro de ella, tomándola de la cintura, manteniéndola bajo sus penetraciones. Las penetraciones fueron lentas, dándole el tiempo para que se acostumbrara a aquello, a tenerlo en su mojado y apretado canal. Gruñó, se estaba conteniendo, conteniendo de no tomarla con rapidez, como verdaderamente deseaba.

Lucy dejó las manos en los costados de las costillas del chico, sus uñas se clavaron allí, el fuerte cuerpo de Natsu la llenaba, su colonia masculina la embriagaba mientras aquella dura parte de su cuerpo entraba y salía del de ella, los movimientos que empezaron lentos, ahora eran más rápidos, más alargados. Se retorció bajó él y de manera inconsciente, levantó la pelvis hacia él, movimiento que ocasionó un fuerte gruñido del pelirrosa.

Dejó las manos alrededor del rostro de la chica, alzándose sobre ella, viendo su sonrojado rostro desde su posición, ella permanecía con los ojos cerrados, gimiendo bajo su cuerpo, y él entraba y salía con movimientos duros de su interior. La imagen era condenadamente erótica, no recordaba haber visto algo mejor, no recordaba haber escuchado gemidos más eróticos que los de ella. Se deslizó fuera de su cuerpo, solamente dejándola separada por la punta de su erección.

—Di mi nombre— aquella petición sonó demandante, fuerte y caliente, justo como se sentía el chico. —Quiero saber lo mucho que te gusta— había detenido totalmente las embestidas

La rubia se mordió el labio con fuerza, lastimándose el labio inferior cuando él empezó a frotar su miembro por todo su mojado canal.

—Nat…Natsu— chilló cuando nuevamente la penetró fuertemente, llenándola de una fuerte embestida. Su cuerpo se sacudió, la húmeda entre sus piernas se deslizó por sus muslos y su espalda se arqueó.

—Si— dijo ronco, apretando la mandíbula fuertemente. —Córrete para mí— sentía su propio orgasmo, su cuerpo se contrajo mientras veía la hermosa imagen de la chica bajo su cuerpo, terminando por él. Embistió, una dos, tres veces en su cuerpo y al igual que ella, el orgasmo golpeó en su cuerpo hasta perderse en el cuerpo de ella, llenándola.

Se dejó caer sobre la rubia, aquello había sido intenso, caliente, buscó sus labios y la besó, sin embargo, esta vez la besó con lentitud, tomándose su tiempo en recorrer su boca y morder con suavidad sus labios.

….000….

—Yo escuché un ruido.

—Vamos a regresar a mi habitación enana, quiero…— pero calló cuando la chica le cubrió la boca.

—No lo tienes que decir, pervertido— lo acusó sonrojada.

—Yo no escuché nada— le dijo Gajeel sonriendo. Justamente minutos atrás ambos estaban en la habitación, preparados para una segunda ronda, pero Levy lo había detenido, según ella, había escuchado a alguien.

—Pero yo sí.

—Estamos solos en el dormitorio— le dijo caminando tras ella, llevaba unos boxers mientras ella tenía su camisa.

—¿Esta es la habitación de Natsu, no?

—Sí, es la habitación de Salamander— le dijo sin entender.

—Está entreabierta— lo miró y luego tiró un poco de la puerta. La luz iluminaba completamente la recamara. Ambas miradas fueron sobre la cama y mientras la chica se sonrojó completamente, Gajeel rió.

En la cama de espalda hacia la puerta, se veía la fuerte espalda del pelirrosa, sus cabellos y apenas tenía unas sábanas enredada en la cintura, el chico parecía abrazar desde la espalda a alguien, alguien de quien apenas se veían algunas hebras doradas en el cuello del chico. Levy recorrió el piso, allí estaban las ropas del pelirrosa y de Lucy?. Quedó sorprendida, sí, aquel corto traje rosa era de su mejor amiga.

—¡Lu-chan!— dijo sorprendida.

Continuará.


Aquí el final del cuarto capítulo, espero que os agrade y que disfruten. El NaLu ya empezó aunque apareció Lisanna, y aclaro, no tengo nada contra ella, quienes me chocan son los nali y sus bobadas que no siguen ni pie del manga. Que no tenga nada contra ella no quiere decir que no la use para fortalecer el NaLu jijijiji.

Creo que habrá un poquito de cada pareja, de unas quizás más que otra, eso todavía no lo sé con exactitud y no deseo hacer una historia colectiva, donde supuestamente es de una pareja en especial pero le dan el mismo hincapié a las demás y la principal ya no es tan principal :P

Muchas gracias por vuestro reviews, son la medicina para la perezosa de mi musa u.u