Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.

Lucy– pensamientos o recuerdos

"Natsu"– hablando por teléfono.

Dormitorio para Chicos

Capítulo 5: Sin Recuerdos

xxxxxxxxxxxxxxxx

—¡Lu-chan!— dijo sorprendida.

—Shhh, los vas a despertar— le regañó el pelinegro. Ambos chicos no se habían movido. —Vaya, entonces Salamander se comió a su conejita, cabrón, no pierde tiempo.

Levy miraba toda la habitación, Lucy no era esa clase de chicas, seguramente estaba ebria, pues recordaba que antes de salir del dormitorio de Loke ella estaba como que muy feliz, se veía que el alcohol consumido estaba empezando a hacer efecto.

—¿Qué haces?— le preguntó a Gajeel al detenerlo, pues este amenazaba con acercarse a los chicos.

—¿No es obvio?— le preguntó sonriendo. —Quiero ver a la conejita— le dijo con simpleza y aquello fue suficiente para que la peli azul lo sacara de la habitación. —Enana— llamó el chico del otro lado de la puerta.

—Cállate, Gajeel— le dijo acercándose a la cama. Tenía que vestir a su amiga y sacarla de allí. Se sonrojó al ver la manera tan íntima en la cual Natsu abrazaba a la rubia, sus cuerpos estaban realmente unidos, el pelirrosa tenía las piernas enredadas con las de la rubia, sus manos rodeando su cintura posesivamente, y su rostro en el huelo del cuello femenino. —Lu-chan— susurró, no quedaba duda alguna que habían tenido un momento íntimo, pues la chica estaba en las mismas condiciones que el pelirrosa, solamente las sabanas cubría su cintura. Tomó la ropa de su amiga y como le fue posible, la separó del pelirrosa, agradeció que estuviera realmente dormido, seguramente por los efectos del alcohol. Cerró los ojos para no mirar la desnudez de Natsu cuando lo separó de Lucy, que vergüenza, y mucha más vergüenza tuvo al tener que empezar a vestir a su amiga y ver las marcas que el chico le había dejado y la prueba de que había estado dentro de la rubia.

—¿Qué hiciste, Lu-chan?— le preguntó mirando el chupetón que la rubia tenía a un lado del cuello. Terminó de vestir a la rubia, lo único que no encontró fue la flor con la que se había agarrado el cabello horas atrás. La dejó en la cama y volvió a la puerta a abrirla. —Tenemos que llevarla a su habitación— le dijo al pelinegro.

—¿No le dirás que se acostó con Salamander sino lo recuerda?— le preguntó tomando a la rubia en brazos. —¡Joder, sabía que Salamander era un animal!— exclamó sonriendo al ver el cuello de la chica mientras ambos salían de la habitación e su amigo luego que la peli azul apagara las luces.

—Lu-chan no es esa clase de chica.

—No lo era— la corrigió el chico.

—Era virgen, animal— defendió a su amiga cuando entraron a la recamara de esta.

—Pero no tonta, no te enojes, enana— sonrió dejando a la chica en la cama.

—Ninguna chica quiere que su primera vez sea estando media borracha.

—Deja de preocuparte, seguramente ella lo disfruto, claro, tendrá una resaca de los mil demonios cuando se levante, pero lo disfrutó— tiró de la chica hacia fuera, sacándola de la habitación de la rubia, la dejó contra la pared e inclinó los labios hasta el cuello de ella y besó. —Regresemos a mi habitación, aún no terminamos— susurró con picardía, dejando que unos de sus dedos jugara con unos de los botones de la camisa.

—Dúchate con agua fría, se me quitaron las ganas— dicho aquello salió corriendo hacia la habitación del chico, tomó sus ropas y volvió a salir.

….000….

—¿No te importa?— le preguntó Mira cuando el chico le daba la espalda, con la clara intención de regresar a su dormitorio, pues ya pasaban de las tres de la madrugada. Aquella plática no iba a ningún lado.

—No le doy importancia, es algo completamente diferente— suspiró mirándola.

—Ya veo— dijo la chica. —Qué importante fui para ti— le dijo con tono sarcástico.

—¿Qué quieres que te diga?— le preguntó, mirándola con cautela. —Ya no somos novios, Mira, no confías en mí, no quieres estar conmigo, no puedo cambiar lo que hice y aunque te diga una y otra vez que nunca me metí con Erza mientras me hice pasar por mi hermano, no me crees— se defendió el peli azul.

—¿Ahora la culpable soy yo?— le preguntó indignada.

—Nunca he dicho eso, pero eras mi novia, tenía que confiar más en mí.

—Claro, confiar en ti cuando mientras estuviste conmigo te hiciste pasar por Jellal— le reclamó.

—Eso fue hace mucho— le recordó.

—¿Seis meses atrás te parece mucho?— le enojaba el hecho que él se comportara tan natural en lo que había hecho.

—Cuando te enteraste de todo ya hacía dos meses que había dejado de hacerlo— dijo con tranquilidad.

—Y yo la tonta.

—¿Cuál es el problema?—quiso saber al dar un paso hacia ella. —Te enteraste, supuestamente me perdonaste, no lo soportaste, terminamos semana atrás y ahora me sigues reclamando— no entendía a la chica, las reclamaciones estaban de más ahora. —Ya te dije, lo siento, no quería lastimarte, pero no voy a estar a cada segundo que te vea disculpándome, Mira— y dicho aquello, prefirió marcharse de allí. Quería a la chica, había sido la novia con la cual había estado más tiempo, casi año y medio, pero no sabía cómo pedirle disculpas, era mejor dejarla sanar y alejarse de ella.

Ver al chico marchar ocasionó que se le llenaran los ojos de lágrimas, le gustaría confiar en él, creer que no se hubo metido con Erza mientras se hiso pasar por Jellal, pero era descabellado. Era algo muy difícil de creer.

….000….

—Dios— se quejó el pelirrosa al bajar por las escaleras. Llevaba unos jeans largos, el torso desnudo, el cabello revuelto, húmedo y en su rostro se veía molestia.

—Vaya, hasta que te levantaste— le dijo un sonriente Gray. Los chicos estaban en la sala, jugando playstation.

—¿Resaca?— le preguntó Jellal quien estaba sentado en un mueble, con hielo en la cabeza. También tenía un horrible dolor de cabeza por la noche anterior, ni siquiera había amanecido en su cama, había amanecido con Erza, en su cama, ambos desnudos, no era que no sabía lo que había sucedido, pero tuvo que salir antes de que saliere el sol o algunas de las compañeras de la pelirroja descubriera que estaba allí.

—Tú también— le dijo Natsu mientras sacaba el cartón de leche del refrigerador y bebía.

—¿Con quién despertaste?— le preguntó Gray.

—Solo— le dijo el pelirrosa con el entrecejo fruncido.

—¿Seguro?— le preguntó con burla Gajeel sin apartar la mirada del televisor.

—Sí— dijo el chico tirando el cartón de leche al zafacón para luego acercarse al mueble y sentarse al lado de Jellal. —Por lo menos no tengo dolor de cabeza— le dijo con burla.

—Tenía mucho que no tomaba— se defendió.

—¿Y Lucy?— preguntó buscando a la rubia, por lo general, ella se levantaba temprano y muchas veces hasta el desayuno les preparaba.

—No se ha levantado— le dijo Jellal.

—Seguramente está adolorida— Gajeel apartó la mirada del televisor y la posó sobre su amigo, mirándolo con malicia.

—¿De qué hablas?— le preguntó Natsu confundido.

—¿No lo recuerdas?— los otros dos chicos miraron al pelinegro y luego al pelirrosa, confundidos.

Salamander guardó silencio, cuando se levantó tuvo ligeros flashback. Su cuerpo desnudo sobre el de la rubia, ella gimiendo, él hundiéndose en su interior, besándola, pero no le dio mayor importancia, no era la primera vez que tenía aquellos sueños con una chica, pero cuando estuvo despierto y ubicado que estaba en su recamara, un olor dulce y suave le llenó el olfato y luego, al otro lado de la cama, encontró lo que le había sujetado el cabello a Lucy la noche anterior.

—Sí, lo mismo que estás pensando— le dijo Gajeel riendo al ver el rostro confundido de su amigo.

—Pensaba que había sido un sueño— dijo encogiéndose de hombros. —¿Tú cómo diablos sabes eso?— quiso saber.

—Porque Levy los escuchó, me jodiste la noche— dijo volviendo su atención al televisor.

—¿De qué hablan?— preguntó Gray.

—Salamander se acostó con la conejita— dijo como si fuese algo del tiempo, algo sin importancia.

—¿Te acostaste con Lucy?— le preguntó un sorprendido Jellal.

—Diablos, puto suertudo— le dijo Gray.

—Ni siquiera lo planeé, estábamos donde Loke, bailé con ella, luego con Lisanna, ni recuerdo con cuantas bailé— de repente los recuerdos no eran tan borrosos como cuando se levantó. —Ella estaba borracha, quería regresar al dormitorio, la acompañé y cuando estuvimos aquí la besé, ya cuando me di cuenta, estamos desnudos en mi habitación— les relató.

—Te aprovechaste de la conejita.

—Vamos, que el alcohol solamente saca lo mejor en las chicas— les dijo Gray.

—¿Con quién te acostaste?— quiso saber Jellal.

—No fue como si lo planeé— se defendió.

—No me digas que te acostaste con Juvia— le reclamó Gajeel.

—Con Ultear— todos lo miraron con cara de póker, según sabían, esos dos no se soportaban.

—¿Con Ultear?— le preguntó Natsu sin creerlo.

—Mierda, no fue planeado, estaba caliente, y ella estaba muy disponible— les dijo.

—Entonces tenemos, uno que se aprovechó de una chica, otro que se acostó con su rival y….— miró a Jellal, no sabía que había sucedido con el peli azul.

—No podía negarme a los deseos de mi pelirroja— le dijo con una sonrisa. —Y seguro que tú estaba como conejo con Levy.

—¿Cómo es que Lucy no amaneció conmigo?— le preguntó Natsu a Gajeel, algo le decía que este sabía la razón.

—Levy y yo los encontramos, se escandalizó y la tuve que llevar a su habitación.

….000….

Envolvió su cuerpo en la toalla y salió del cuarto de baño, sentía su cuerpo diferente, extraño y claro, recordar la sensación y el dolor entre su entrepierna cuando hubo despertado, no ayudaba mucho. Entre sus piernas había encontrado algo húmedo, lechoso y pegajoso, sentía sus pechos extremadamente sensibles y su cuerpo de igual manera. No recordaba que había hecho la noche anterior, solamente sabía que había bailado con algunos chicos, especialmente con Natsu, pero también recordaba que Lissana lo había apartado de su lado en más de una ocasión y dedicado una mirada muy extraña.

No fue hasta que miró su reflejo en el espejo que vio aquella marca en su cuello, dejándola sorprendida.

—¿Qué hice anoche?— se preguntó con miedo. Se puso la ropa interior, una gastada camisa y unos shorts, tenía hambre. El cabello se lo dejó suelto y salió de la habitación. Escuchaba los gritos de los chicos en la sala, parecía que se divertían. —Buenos días— saludó. Todas las miradas fueron sobre ella y un escalofrío la recorrió de arriba abajo cuando su mirada se encontró con la verde de Natsu.

—Buenos días— la saludó Jellal sonriendo. —¿Disfrutaste tu fiesta?

—No recuerdo mucho— le dijo con una sonrisa. Los chicos miraron al pelirrosa.

—¿Nada de nada?— le preguntó Gajeel.

—Lo último que recuerdo fue que bailé con Bickslow— les dijo confundida.

—No eres buena tomando— le dijo Gray.

—Voy a salir— observó como el pelirrosa se ponía de pie, ni siquiera le dirigió unas palabras, solamente desapareció por las escaleras.

—¿Qué le sucede?

—Creo que se enojó— le dijo un sonriente Jellal.

La rubia se acercó a la puerta cuando alguien tocó, abrió y allí estaban los chicos.

—Vaya, pensaba que no te ibas a levantar hoy— le dijo Mystogan a la rubia. Ella solamente lo miró confundida, pues no recordaba mucho.

—Justo ahora iba a cobrar mi dinero— fue lo que dijo el Natsu al bajar, traía los mismos pantalones, tenía unas snakers y un polo.

—¿Para dónde vas?— le preguntó Laxus.

—Tengo una cita— les dijo sonriendo.

—¿Lisanna?— negó al escuchar la pregunta de Freed.

—¿Yukino?— preguntó Bickslow.

—Claro, con esa no me volveré a involucrar— dijo. —No es del colegio— les dijo, miró a la rubia quien lo miraba desconcertada.

Al escuchar lo dicho por el pelinegro, le causó malestar, le había mentido, tenía novia.

—Mi padre quiere que la conozca, se acaba de mudar a la ciudad.

—Suerte, galán— le dijo Mystogan.

—Mejor suerte para la próxima— se burló el chico al tomar el dinero que tenía Laxus en manos. —No se porten mal— rió antes de salir del dormitorio, dejando a la rubia con un mal sabor a boca.

Había sido una real tonta, le había permitido a ese mujeriego meterse con ella, que la besara, que se metiera en su habitación e invadiera su espacio personal. Se miraron entre sí cuando vieron como la rubia corrió y se perdió por las escaleras, Natsu tenía muy poco tacto.

—Creo que la conejita está colada por Salamander.

—Pobrecita— se compadeció Freed. Conocían a Natsu, él ni tenía novias, ni siquiera Lissana había conseguido aquel título, Natsu amaba estar con una y con otra, no era chico de una sola chica.

—Vamos, ella puede hacerlo cambiar— dijo Jellal, recostando la cabeza en el espaldar del mueble.

—Estás hablando de Natsu, del que pensábamos que estaba enamorado de Lisanna— le recordó Laxus.

—Cabeza de lava es tan idiota que no creo que le interese tener una relación estable.

—Y mira quien fue a hablar. No eres el mejor ejemplo, Gray— se burló Bickslow.

—Vamos, que el único que pudiera decir algo es Mystogan, ninguno han estado más de tres meses con la misma chica— les dijo Freed. —Prefieren estar libres, tenerlas pero no tener responsabilidades.

Los chicos guardaron silencio, era la verdad.

—Estamos jodidos— dijo Jellal.

—Lo dirás por ti, yo no quiero novia, que punto en el culo— se quejó Gajeel.

—Claro, en algún momento Levy se cansara de que solamente les des sexo— le dijo Mystogan.

—Sí, estamos jodidos— volvió a decir Jellal.

….000….

Entre sus recuerdos no había nada relacionado con la noche anterior aparte de cuando empezó todo, no tenía la menor idea de como había llegado a su habitación. Apoyó la frente en la mesa, estaba en la biblioteca, era sábado y ya pasaban de las tres de la tarde, acababa de hacer una tarea.

—¿Qué habré hecho?— se preguntó confundida, por alguna razón Natsu la había ignorado completamente en la mañana, quizás la noche anterior se le había insinuado o algo parecido, no, ella no era así, nunca haría tal cosa, ni con alcohol en su sistema.

—¿Estás bien?

—Erza— dijo levantando la cabeza y mirando la chica que se sentaba frente a ella.

—Pareces preocupada— le dijo la pelirroja.

—Es que no recuerdo nada de lo que hice anoche, ni siquiera el como llegué a mi habitación.

—Pérdida de memoria post borrachera— la rubia asintió. —No te preocupes, ya recordarás. No creo que te hayas acostado con un bueno para nada aunque lo odies.

La rubia observó a la chica, no, seguramente se estaba reflejando en ella.

—¿Y las chicas?

—Tienen sus propios problemas.

Lo restante del día pasó con tranquilidad, la rubia no había vuelto a ver al pelirrosa, desde que estaba allí no habían pasado tantas horas donde no lo veía, era extraño. Cuando los chicos le ofrecieron jugar cartas, no pensó que tenía algo de malo, más ahora, estaba segura que tuvo que haberse negado casi una hora atrás.

—No haré eso— les dijo roja.

—Entonces te tendrás que quitar una prenda— le dijo con picardía Gray.

—Vamos, no es algo malo— dijo Gajeel. Claro, hablaba el que estaba completamente desnudo, Gajeel sin duda era malísimo en las apuestas.

—O te quitas una prenda, o es lamer crema batida en Gajeel— la amenazó Erza, la pelirroja había quedado completamente en ropa interior, no parecía que le importaba mucho.

—Rápido, a Lisanna le está dando frío— dijo burlonamente Gray, pues la chica solamente estaba en bragas, cubriéndose los pechos.

—Muy gracioso— le reclamó la peliblanca.

—Entonces te toca lamer crema batida en Gajeel— dijo Jellal, el peli azul estaba en calzoncillos mientras su hermano estaba en boxers.

—Vamos Lu-chan— le dijo Levy, la McGarden estaba en bragas y camiseta.

La rubia se puso de pie, captando la atención de todos, llevaba una minifalda jeans, hasta el momento, ella era quien iba ganando en el juego, pero le había llegado su turno de perder, eso era lo mano de jugar Strip póker. Deseó que se la tragara la tierra cuando quedó en bragas, por lo menos eran unos pequeños hotpants negros con puntos rosas y la cara de un gatito en la parte de adelante. La puerta del dormitorio se abrió, dejando ver a un pelirrosa, estaba completamente vestido diferente a como lo estaba cuando salió en la mañana, el cabello lo llevaba revuelto y su cuello estaba rodeado por una bufanda.

—¿Qué hacen?— les preguntó acercándose, los muebles estaban apartados mientras los chicos estaban sentados formando un circulo. —Oh— dijo al ver la pila de ropa y a los presentes.

—Strip póker, Lucy acaba de perder contra Laxus— le dijo Cana mientras repartía las cartas nuevamente. —¿Quieres jugar?

El pelirrosa observó a la rubia quien seguía de pie.

—Vaya, pensábamos que la habías perdido— le dijo Mystogan señalando la bufanda del chico.

—No, solamente la dejé en casa— le dijo. —Sí, quiero jugar, pero diablos, cierra las piernas Gajeel— le pidió.

—Un momento, tienes que quitarte prendas, estás muy vestido— le dijo Juvia. La peli azul estaba en las mismas circunstancias que Erza, pero a diferencia de esta, Juvia se veía realmente apenada, pues tenía las piernas a la altura del pecho, hecha un ovillo.

El pelirrosa no lo dudó, se quitó los pantalones, calzado, calcetines, quedando el bosexs, polo y bufanda. La rubia quedó algo desilusionada cuando Natsu se sentó al lado de la peliblanca.

Continuará


Aquí el capítulo 5, no se vio NaLu, y no se tocó el tema de la primera vez de nuestra querida Lucy, pues ella no recuerda y a Natsu eso parece no gustarle, pues la ignoró completamente y al final se sentó al lado de Lisanna, será idiota . Pobre Lucy, no recuerda nada y.y

Para quienes encontraron el capítulo anterior muy rápido, lo siento, pero no me gusta retrasar las cosas tanto y menos si será NaLu, pero claro, ahora parece que las cosas cambiaran, a parte, Natsu sigue de don juan, a ver cuánto le dura y cuándo empezarán los celos jijiji

Muchas gracias por vuestros reviews, son la medicina para la perezosa de mi musa u.u