Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy– pensamientos o recuerdos
"Natsu"– hablando por teléfono.
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 7: Esto es sentir celos
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—¿Qué coño crees que haces?— la voz de Salamander fue un gruñido, furioso.
Se irguió con lentitud al escuchar la voz del chico, maldito fuere el pelirrosa, justamente cuando estaba por besar a la rubia, se aparecía el infeliz.
—¿Tú que crees?— le preguntó con burla.
—Sal de aquí antes que te patee— le ordenó apretando fuertemente las manos hasta hacerlas puños, nunca había experimentado tanto odio hacia una persona como el que estaba experimentando en aquellos momentos por el rubio de pacotilla que tenía en frente.
—Eres demasiado posesivo, Natsu-san— le dijo burlón. —Actúas como si tuviese enamora…— pero el golpe en su mejilla lo hiso callar. El pelirrosa le había pegado fuertemente.
—Cierra la puta boca, niñato de mierda— sentía su sangre hervir. —No te acerques a Lucy— no era ninguna petición, era una orden.
—Eso no será posible, me parece una chica de lo más interesante— le dijo. —Pareces un novio celoso— pero el pelirrosa lo tomó de la solapa de la chaqueta del uniforme y prácticamente lo obligó a salir de allí.
—Inútil— observó a la rubia, aún estaba enojado, ese cabrón la había besado, besado lo que era suyo. Se inclinó, acercando su rostro al de la chica, buscando unir sus labios, pero justo en aquellos momentos, la rubia despertaba.
—Natsu…— dijo confundida.
—¿Estás bien?— quiso saber, tenía una mejilla vendada mientras en la otra un rasguño. Maldita fuese Minerva.
Asintió, incorporándose y sentándose en la cama.
—No deberías estar aquí. Seguramente tu novia se enojará.
—¿Novia?— le preguntó con una ceja arqueada.
—Lisanna— le recordó.
—No es mi novia.
—Sí, claro, ahora sufres de pérdida de memoria.
—No soy tú, yo si recuerdo las cosas que hago.
—Estaba borracha, te aprovechaste de mi— dijo sonrojada, enojada.
—No necesito caer tan bajo como para obligar a una chica a tener sexo.
—Eso no quita que te hayas aprovechado— se mordió el labio, bajó la mirada y apretó las manos hasta convertirlas en puños. —Era virgen, quería que mi primera vez fuera especial— sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, era tan frustrante, siempre cuidándose para aquella persona especial, primero su primer beso, ahora su primera experiencia. ¿Qué más le podía quitar el Dragneel?
—Solamente olvídalo, no es algo tan importante como para pensarl…— las palabras murieron en sus labios, la delicada mano de la rubia se había estampado contra su mejilla, callándolo con aquel golpe.
—¡Cállate!— le dijo, ya para ese entonces las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
—Si tanto te frustra no recordar como te me entregaste, te lo haré recordar— le dijo para después unir sus labios.
La rubia se resistió, desviando los labios de los contrarios, golpeando su pecho, pero Natsu no la dejaba o permitía que se separara de él, llevó unas de sus manos tras la nuca de la rubia y profundizó el beso.
—¡No!— lo separó en un grito. —Solamente juegas conmigo— lo miró. —No soy ninguna de esas chicas con las cuales acostumbras.
—No, nunca serás como ellas— y aquella afirmación por algún motivo le dolió, Natsu solamente jugaba con ella. —Todas son unas perras, nunca tienes que ser como ellas.
Aquella afirmación ocasionó que su corazón saltara. ¿Él estaba diciendo que ella era diferente a las otras?
—¿Qué me pasa contigo?— le preguntó en un susurro, llevándose una mano al rostro, sonrojado.
La rubia lo miró sin creerlo. ¿Él estaba sonrojado? ¿Cómo era posible? Se preguntaba sin creérselo.
—¿Estás…?
—Eres una estúpida— la cortó. —Ni siquiera eres capaz de recordar como te hice mi mujer— le dijo con tono posesivo, poniéndose de pie, pues en todo aquello se había sentado al borde de la cama.
—¡Espera!— le pidió al ver como el chico estaba dispuesto a salir de allí.
—Olvida todo lo que te dije— le pidió mientras le daba la espalda. —No es como si fueras con la primera chica que me acuesto— dijo y luego salió, dejando a una sorprendida rubia, con el corazón latiéndole de manera apresurada. ¿Qué era todo aquello? ¿Por qué de repente el pelirrosa sonaba como decepcionado y luego actuaba como si no le importara nada?
—Es un tonto— susurró al limpiarse una traicionera lágrima que se le había escapado. —Natsu baka— dijo tocándose los labios, todavía sentía la suave presión de la boca del chico sobre sus labios.
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—¡Natsu!— Lisanna, lo próximo que sintió fue como alguien prácticamente saltaba a su espalda. —Sabes, cuando estuve de viaje con mi madre me compré nueva lencería pensando en ti— le susurró al oído con coquetería.
—Si quieres úsalo con alguien más— le dijo rodando los ojos.
—¿Puedo saber que sucede contigo?— quiso saber separándose del joven.
—No te hagas la inocente conmigo, Lisanna— le dijo sin importancia.
—Me disculpé— le dijo ofendida.
—Y no tenías que hacerlo, solamente te exigía que no follaras con otros los días que follábamos, supongo que ni eso eras capaz de cumplir.
—Pensaba que me amabas, pensaba que no era como las demás.
—Claro, me dejaste muy en claro que tenía razón, que si eras como las otras— tenía las manos dentro de los bolsillos, no llevaba la chaqueta del uniforme y su cuello era rodeado por su bufanda. No creía como pudo haber pensado que amaba a Lisanna, desde pequeño lo pensó, luego empezaron a acostarse y se confundió aún más, a Lisanna la veía diferente que las demás, no se había acostado solamente con él, pero la veía diferente, claro, hasta que la encontró revolcándose con otro y ya luego no la pudo ver diferente, ya la vio como cualquier otra chica con la cual podía tener sexo.
—Me gustaría…
—Olvídalo— sabía lo que ella le pediría, que fuese su novio.
—¡Yo, Natsu!— ambos jóvenes miraron sobre sus hombros, Gildartz, el padre de Cana.
—Gildartz— dijo el chico. El hombre era el mejor amigo de su padre, unos de sus socios.
—Tenemos que hablar— le sorprendió ver la seriedad del hombre, algo allí sucedía.
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—Yo tampoco me he comunicado con él— decía Erza.
—Es normal que quiera estar solo— dijo con comprensión Mira.
—Pero somos sus amigos, ese maldito por lo menos podría atender una puta llamada.
—Gray-sama— dijo la peliazul preocupada al ver el enojo del pelinegro.
—Natsu-san debe de estar muy triste— dijo una preocupada Wendy.
—Según mi viejo, no encontraron nada, el jet se destruyó completamente en la explosión— les dijo Gajeel. Estaban reunidos en el dormitorio de los chicos, había pasado una semana desde que se habían enterado sobre el accidente del padre del pelirroja, Gildartz lo había ido a buscar al colegio, ya luego de allí no sabían nada del chico.
—Pues me importa una mierda, iré a visitarlo, sino me recibe, le patearé el trasero— dijo Gray. —Se supones que estamos en las buenas y en las malas, cabeza de lava nos necesita en estos momentos difíciles— y todos estaban de acuerdo en aquello, el problema, Natsu no quería recibir visitas, la única visita que había recibido eran las de Gildartz.
Las miradas fueron hasta la puerta cuando fue abierta, Natsu, allí estaba el pelirrosa con Happy, pues el gato era lo único que había tomado antes de irse del colegio la semana atrás.
—Natsu-san— dijo Wendy al ponerse de pie y acercarse al pelirrosa.
—¿Sucedió algo?— les preguntó a los chicos, todos estaban allí, incluso Bisca y Ever, la prima de Laxus.
—Maldito— se acercó y golpeó al pelirrosa en el rostro, pero éste no hizo nada, simplemente recibió el golpe.
—¡Gray!— lo regañó Erza.
—¿Te sientes mejor?— le preguntó al moreno mientras se acariciaba la zona golpeada. —No quiero hablar— susurró, acercándose a las escaleras y empezándolas a subir.
—Está peor de lo que pensábamos— dijo Jellal.
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Recostó la cabeza en el borde del jacuzzi, cerrando los ojos. Estaba preocupada, mañana sería lunes, no sabía nada del pelirrosa, suspiró. Le había sorprendido la llamada de su padre, pues este le había dicho que el padre de unos de sus compañeros había muerto, aquello había sido una sorpresa, especialmente al saber quién era, Igneel Dragneel, había sido un buen amigo de su madre, por él había sido que sus padres se habían conocido, mas no sabía que Natsu era el hijo de Igneel, solamente lo había visto en fotos o en revistas de negocios, Igneel era un verdadero genio, dueño de unas de las cadenas de empresas en tecnología más avanzadas, Dragons Slayers, así eran llamadas las empresas, el hombre cada tres años hacía un festival donde nuevos genios en tecnología tenían una oportunidad de presentar sus proyectos al mercado: El festival del rey dragón; así se llamaba, pero nunca pensó que Natsu era hijo de tan importante empresario.
Había buscado al pelirrosa para darle el pésame, pero éste no estaba en el colegio, y ahora ya había pasado una semana sin saber de él, estaba muy preocupada. Dejó que el agua caliente masajeara sus músculos, su cuarto de baño se había quedado sin agua caliente ayer sábado, por aquello ahora se encontraba en el baño de los chicos, sorprendida, pues pensaba que olería desagradable, que era un pequeño cuartito de baño, pero era mucho más grande que el suyo propio, con regadera y jacuzzi. Escuchó a alguien abrir la puerta y automáticamente se cubrió.
—¡Pervertido!— chilló con los ojos cerrados, pero no escuchó nada, abrió los ojos, confundida. —Natsu…— susurró al ver al pelirrosa, se veía completamente diferente, su mirada estaba triste, una mirada de dolor.
El pelirrosa estaba en boxers, parecía que deseaba una ducha.
—Espera— le pidió saliendo con rapidez del jacuzzi, pues el chico se daba media vuelta para marcharse. —Lo siento mucho— le dijo en voz baja mientras lo abrazaba por la espalda. El pelirrosa giró sobre sus talones para quedar frente a la rubia y la rodeó con los brazos, abrazándola fuertemente y escondiendo el rostro entre la curva del cuello de la rubia.
Estuvieron unos minutos en silencio, abrazados, cuando sintió como algo húmedo y caliente mojaba su cuello, le acarició el cabello al pelirrosa, dándole consuelo.
—Me gusta este recibimiento— habló con voz ronca luego de unos minutos tras separarse de ella.
—¿Estás bien?— le preguntó preocupada, limpiando los rastros húmedos de sus propias lágrimas, pues había llorado con él.
—¿Tú por qué lloras?— le preguntó divertido.
—Tonto— le dijo sonriéndole.
—Gracias, Luce— le dijo inclinando el rostro sobre el femenino y uniendo sus labios con los de ella. —Una semana sin verme y sales desnuda a mi encuentro— dijo con picardía.
—¡Kyaaa!— tuvo que taparse los oídos por el grito de la chica.
—Eres muy gritona.
—¡No me mires!— le pidió sonrojada al darse media vuelta.
—Pero si ya te he visto— le susurró al oído, dejando que su caliente aliento le hiciese cosquilla en el cuello.
—¿Enm, que haces?— un escalofrío le recorrió la espina dorsal cuando Natsu deslizó una mano por su vientre. —Oye…— un pequeño gemido se le escapó, pues justamente la mano del chico se había posado sobre su parte intima, haciéndola sonrojar aún más.
—Sino recuerdas la primera vez, recordarás la segunda— su voz fue baja y pervertida.
—E..tto…— intentó decir algo, pero solamente pudo gemir cuando sintió como el chico acariciaba aquel intimo lugar. —Deten..
—¿Detenerme?— le preguntó burlón. —Pero si ya estás mojada— le susurró con una sonrisa pervertida.
—Dejam…— pero la tomó del rostro, haciendo que mirara hacia él, y la besó, deslizando la lengua entre sus labios a la vez que sus dedos separaban la húmeda carne de su entrepierna, deslizándolo en su interior, haciéndola gemir.
Empezó un mete y saca dentro del cuerpo de la chica, haciéndola estremecer con los dedos mientras la besaba y mordisqueaba sus labios.
—Nat..su..— susurró contra sus labios. Sentía aquel estremecimiento y cosquilleo bajo su bajo vientre, justo como cuando estuvieron la primera vez, causando que todo su cuerpo se estremeciera y la obligara a jadear contra los labios del chico.
—¿Sí?— le preguntó, deslizando los dedos justo sobre aquel montículo de carne el cual sus mojados pliegues guardaban tan celosamente.
—E…er…es…— estaba agitada, la respiración entrecortada y el cuerpo caliente.
—¿Soy?— la invitó a seguir, frotando su centro. —Te dejo sin palabras— le susurra al oído, introduciendo dos dedos dentro de ella a la vez que su dedo pulgar frotaba su endurecido botón.
Ella gimió, su cuerpo se estremeció y su entrepierna se humedeció aún más.
—¿No qué no querías?— le preguntó sonriendo mientras besaba su cuello y sacaba sus dedos de su interior.
—¡No!— chilló sonrojada, separándose de él, mas al hacerlo, resbaló, obligando al chico a tomarla en brazos mientras ambos terminaban sobre el frío piso.
El pelirrosa la rodeó con los brazos para cuidarla de la caída, recibiendo él el fuerte golpe mientras ella caía sobre su cuerpo.
—Luce— apenas susurró, pues se había pegado tras la nuca. —¿Estás bien?
Se separó un poco del chico, mirándolo y asintiendo, él la había tomado en brazos para que no se golpeara, no importándole ser él el afectado.
—Muy linda, Luce, debería siempre hacerte tener un orgasmo— dijo con tono pícaro.
—Deja de decir eso, eres un pervertido— estaba muy sonrojada y avergonzada.
—¿Tú crees?— se acercó a sus labios, besándola con suavidad. Ella asintió y él rió. —Pero puedo ser solamente tu pervertido—le susurró al rodearla de la cintura y mordisquear su labio inferior. —¿Sabes que estás desnuda no?— y se arrepintió de decir aquello, pues ella lo empujó y se puso de pie rápidamente. —Rayos, eres muy graciosa— le dijo sentándose. Se envolvió en la toalla y observó al pelirrosa, aunque tenía aquella sonrisa juguetona en sus labios, su mirada era vacía y triste.
—Lo lamento mucho— ella se había puesto a su altura y lo miraba, no con tristeza, sino con comprensión y cariño. —¿Puedo ayudarte en algo?
—Es difícil— le confesó, bajando la mirada. —Mi madre murió cuando yo nací, tenía cáncer y aún así decidió tenerme, nunca la conocí. Creo que no estaba preparado para la muerte de mi padre— le confesó con tristeza.
La rubia lo abrazó desde aquella posición.
—No sé como no sentir este dolor— continuó mientras ella lo abrazaba.
Ese día, tanto Natsu como Happy durmieron en su cama, con ella, no se quejó, pues no intentó hacerle algo, solamente la había abrazado y quedaba dormido, parecía que en los últimos días no había dormido, pues el lunes en la mañana el chico se negaba a despertar, obligándola a tomar medidas drásticas.
—¿Se quedó dormido?— preguntó Mystogan al tomar asiento al lado de su hermano.
—Se la ha pasado durmiendo en todas las clases— dijo un sonriente Gajeel observando al pelirrosa.
—Vaya amigo— dijo Gray. —En una situación como la que está pasando y solamente lo ha hablado con Lucy.
—Creo que no quiere que veamos un lado vulnerable de él— dijo Laxus. Era el período de almuerzo, estaban reunidos en el comedor, esperando a las chicas.
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—Muchas gracias, Hibiki— le agradeció la rubia. Hibiki era un chico alto, demasiado guapa, el cabello lo tenía un color caramelo y aquella mirada profunda parecía tener locas a muchas chicas, pues había visto que era un chico muy popular.
Hibiki era una especie de tutor, ayudaba a aquellos estudiantes quienes tenían dudas en algunas clases, no por nada estaba en el cuadro de honor.
—No hay problemas, cuando tengas alguna duda en matemáticas, te ayudo— sonrió, mirando a la chica. Lucy, era bastante guapa, él único problema, ya se había convertido en la chica de Salamander, ya habían rumores sobre ellos. —Oye, Lucy— la llamó. —¿Es cierto lo que dicen?
La rubia lo miró sin entender. —¿Qué cosa?— preguntó confundida.
—Que eres la novia de Natsu…
—¡Claro que no!— de repente sus mejillas estaban muy sonrojadas, Natsu y ella no eran novios. El pelirrosa tenía algo que le agradaba, pero también le desagradaba ver como parecía que éste tuviere demasiado chicas sobre su pellejo, odiaba a los mujeriegos.
—¿Entonces estás soltera?— quiso saber con interés.
No entendía porqué él quería saber ese detalle. Asintió. Había perdido su primer beso con Natsu, su primera experiencia sexual, pero no eran novios, solamente se había dejado llevar en aquel beso, lo de su virginidad, pues todavía era muy vergonzoso, ver al chico ahora que había regresado y tener todos aquellos claros recuerdos de su primera vez, ahora entendía porqué las marcas en su cuello cuando se levantó y la sensibilidad en su cuerpo.
—Entonces no tendría competencia— le sonrió, poniéndose de pie para quedar a la altura de la chica y rodearla hasta hacerla retroceder contra la mesa y dejarla acorralada.
—¿Qu..qué haces?— le preguntó, confundida y sin poder detener el sonrojo que invadió sus mejillas.
—Me acabas de decir que no tendré competencia si intento acercarme a ti.
—¿Eh?— pestañeó confundida. —Espera, no me refería a eso— dijo nerviosa.
—Me gusta ser claro— apoyó las manos a cada lado del cuerpo de la rubia, pues ésta estaba apoyada contra la mesa. —Desde que te vi en la fiesta de Loke, me gustas.
—E..tto…— estaba muy sonrojada. ¿Una confesión? Era la primera vez en su vida, bueno, la primera vez que se lo decían de frente, siempre era por segundas personas o papelitos, sí, era la primera vez que estaba rodeada de chicos tan directos.
—¿Te parece si te invito al cine el sábado?
—¿Sábado?— preguntó llevándose un dedo bajo la barbilla. —No tengo nada que hacer ese día— habló segundos más tardes.
—Perfecto, el sábado será nuestro día— con rapidez y sin que ella pudiese actuar, besó su mejilla con lentitud, demasiado lento. —Prometo que no te arrepentirás.
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—Ese Hibiki— dijo riendo Cana, pues cuando salió de la biblioteca, se encontró con la de cabellos chocolates. —Pero espera, pensaba que tenías algo con Natsu.
—¡No!— chilló sonrojada. —¿Por qué todos piensan que tengo algo con ese pervertido?— se preguntó cruzándose de brazos.
—Primero, tuvieron sexo, segundo, Natsu te mira mucho y tercero, eres con la única persona que habló en el día de ayer luego de lo sucedido a su padre— enumeró la chica.
—Estaba borracha— se justificó inflando las mejillas. —No sé porqué me mira mucho, se mete en mis cosas, invade mucho mi espacio personal y lo de su padre…— bajó la mirada con tristeza. —No lo puedo dejar solo.
—¿Por qué no?— estaba curiosa por las respuestas de la rubia. —Sino te interesa, no deberías preocuparte como te preocupas, y menos sonrojarte— le dijo con picardía. —También he notado como miras a Lisanna, pareces una novia celosa.
—¡Claro que no!— chilló aún más sonrojada.
—Vamos, vamos— rió. —¿Entonces dónde será tu cita con Hibiki?— preguntó curiosa.
—¿Hibiki?— ambas chicas miraron sobre su hombro al escuchar la ronca y curiosa voz del pelirrosa. —¿Qué Hibiki?
—El único que conocemos— le dijo Cana. —Resulta que le pidió una cita a Lucy— esto lo dijo rodeando con un brazo los hombros de la rubia.
El pelirrosa arqueó una ceja, mirando a la rubia, buscando una explicación.
—¿Aceptaste?— quiso saber.
—Claro que aceptó, ninguna chica en sus sanos juicios rechazaría a Hibiki— respondió Cana.
—Ahhh— dijo con una sonrisa, pero con total desagrado. —Entonces eres fanática de los bobos con cara de nenita— aquella cruel sonrisa adornó sus labios, llevó unas de sus manos hasta tomar a la rubia de la corbata del uniforme y tiró hacia él, acercándola a su boca. —Y pensar que eras la única chica que valía la pena entre todas estas putas— le susurró sobre los labios antes de robarle un rápido pero furioso beso. —Perra— se separó de ella, la mirada del chico estaba oscurecida, la miraba con profundo rencor, profundo odio.
Dejó las manos tras su cabeza, alejándose de las chicas, dejando a una muy sorprendida Lucy.
—¿Y a ese que mosca le picó?— se preguntó Cana cruzándose de brazos. —¿Lucy…— pero al mirar a la chica notó que está tenía los ojos ocultos bajo los flequillos rubios que caían sobre su frente.
Continuará
Oh Dios, Oh Dios, OH DIOS!...Acabo de leer el capitulo de hoy…Hiro-sensei es un hentai /….Léanlo, tiene mucho de lo que nos gusta /….I can't believe x/x….Bueno, el capítulo, no puedo irme sin publicarlo, no me maten por lo de Igneel, pero sinceramente, quiero un Natsu más posesivo, ahora que está solo, necesitará más a Lucy y eso es lo que quiero, aunque claro, ahora le ha salido competencia por otro lado, está rabiando del enojo, se ve en la última escena?...Sí, sé que Natsu no pateó el trasero de Sting, pero al final no quise poner a ese rubio creído como su rival, me cae bastante mal el niño : ... Natsu seguirá sintiendo celos por mucho tiempo, pero no se preocupen, habrá más escenas NaLu, hay que sacarle provecho a un posesivo pelirrosa /
Espero que el capítulo les agrade y que griten de felicidad cuando lean el manga de esta semana, pues yo todavía no lo creo /….Muchísimas gracias por vuestros comentarios, de verdad, no sabía que la historia gustaría y que iba a recibir tan buenas críticas.
Muchas gracias por vuestros reviews, son la medicina para la perezosa de mi musa u.u
