Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.

Lucy– pensamientos o recuerdos

"Natsu"– hablando por teléfono.

Dormitorio para Chicos

Capítulo 9: Latidos apresurados

—Ese cabrón— se quejó Gray al llevarse hielo a la mejilla, todavía le dolía el golpe del juego de ayer, maldito Rufus.

—No te quejes, lo dejaste hecho una mierda— rió Gajeel, estaban reunidos en la sala del dormitorio, era miércoles, era Fantasía aquel día, una fiesta escolar esperada por todos los estudiantes.

—Oigan, Natsu…— desde el día de ayer luego del juego de baloncesto, el Dragneel no había hablado con ninguno, estaba muy distante. —Me preocupa— dijo un preocupado Jellal.

—Sí, flamitas está extraño.

—Yo pensaba que ya estaba bien con la conejita…— pero una discusión en el segundo piso los hizo ponerse de pie y correr allí.

—¡Que te quites he dicho!— rugió el pelirrosa a la rubia, la miraba con gran asco.

—¡Que no, tengo que ducharme!— lo enfrentó, pues ambos luchaban por entrar al cuarto de baño.

—¡Es mi puto baño!— la miraba con total desagrado, confundiendo a la rubia, luego de lo del juego de baloncesto, Natsu ni siquiera se había reunido con los chicos, ninguno sabía donde estaba y cuando regresó al dormitorio, no le dirigió la palabra o mirada.

—¡No me importa, tengo que ducharme primero!— estaba en toalla, había salido rápidamente de su habitación para meterse en el baño, pero para su sorpresa, se encontró con Natsu.

—Haber, estúpida, es mi jodido cuarto de baño.

—¡Natsu!— llamó Gajeel, pues el pelirrosa había tomado a la rubia por el cuello.

—¡No se metan!— gruñó sin apartar la mirada de la chica quien le observaba muy asustada. La desquiciada sonrisa que cubrió los labios del chico y la ausente mirada, le causaron escalofrío.

—Suelta..me..— pidió la rubia llevando las manos hasta el fuerte brazo que la tenía sostenida del cuello contra la puerta.

—No eres quien para darme orden— le dijo con tono seco. —Ya que te gusta que todos tengan los ojos puestos en ti…— deslizó la mirada hasta el nudo de la toalla y sin miramiento alguno, lo desató, dejando que esta se deslizara por el cuerpo de la rubia ante las sorpresivas miradas de los chicos.

—¡Oye, tú, pendejo!— reaccionó Gray, separando al chico de la rubia y poniéndose entre medio de ambos.

—Vez, tienes a otro a tus pies, puta— dijo con asco Salamander, mirando con odio a la rubia quien estaba muy aturdida por lo ocurrido, tomó su toalla como pudo y se cubrió.

—¡¿Qué diablos te pasa, imbécil?!— le preguntó Gray, intentando golpearlo en el rostro, pero Jellal detuvo su golpe, evitando que golpeara al pelirrosa.

—Salamander— llamó un muy serio Gajeel, pero el pelirrosa no miraba a ninguno, su verde y oscurecida mirada solamente estaba sobre la muy asustada Lucy.

—Recoge todas tus porquerías, quiero que te largues de dormitorio— dijo antes de darse media vuelta y marcharse hacia su habitación.

—¡¿Qué diablos le pasa a ese pendejo?!— se quejó un enfurecido Gray.

—Se comportó mucho más maldito de lo que acostumbra— dijo Gajeel mirando a la rubia.

—No es bueno que te sigas quedando en nuestro dormitorio, Natsu podría lastimarte, es mejor que busques otro— le aconsejó Jellal a Lucy, sabía por qué el enojo de Natsu, no lo justificaba, pero él también estaría jodido si observaba como Erza se besara con otro en sus narices, no soportaría eso.

….000….

—¡¿Qué ese pendejo hizo que?!— preguntó una indignada Levy.

—Dios, realmente se ha pasado— dijo Cana mirando a la rubia, ésta tenía el rostro húmedo e intentaba dejar de llorar, pero no lo conseguía.

No sabía porque el pelirrosa de repente había cambiado tanto con ella, pensaba que luego de hablar con él sobre lo sucedido a su padre, eran más amigos, más cercano, pero no, era mucho peor que al principio, al comienzo buscaba cualquier oportunidad para meterse con ella, ahora la insultaba y humillaba delante de los otros.

—Ese imbécil— dijo la pelirroja, chocando las manos. —Le daré la paliza de su vida— les prometió a las chicas, alejándose, estaba furiosa, entendía que Natsu no estaba pasando por buen momento por lo sucedido con su padre, pero Lucy no tenía culpa ninguna de ello.

—Que desperdicio— escuchó la indiferente voz del chico al mirar la escena frente a ella. Allí estaba el Dragneel con más de 10 chicos a sus pies, golpeados mientras tenía a otro del cuello de la camisa del uniforme, los presentes que estaban allí miraban todo con miedo. —Pensaba que aguantarían un poco más— dijo con voz ausente, dejando al chico en el suelo y pateándole el estómago.

—¡Dragneel!— el grito aterrador de la Scarlet le paró los pelos a todos los presentes. Titania, Erza se convertía en un monstro por defender a sus amigas. La mirada de Natsu fue total de indiferencia.

—Ve a jugar muñeca— le dijo sin importancia al mirar a la pelirroja.

—¡Tu, pendejo de mierda!— gritó, pateando a los chicos en el suelo para abrirse espacio hasta el pelirrosa.

Se acercó con furia, dispuesta a golpear al chico, pero al intentar patearlo éste tomó su pierna, deteniéndola en el aire.

—No golpeo a mujeres— le dijo con seriedad mirándola con desagrado. —No me provoques— le dijo soltándole la pierna de mala gana.

—¡¿Por qué diablos hiciste llorar a Lucy?!— no le importaba la estúpida actitud del pelirrosa lo tomó del cuello de la camisa y lo enfrentó.

—Realmente eres insoportable cuando quieres— chasqueó la lengua. —Yo no hice a llorar a nadie— se defendió el chico.

—Vaya, creo que Salamander está en problemas— los chicos recién llegaban y veían a todos los chicos golpeados en el suelo y a un Natsu siendo agarrado por Erza, ambos se miraban desafiante.

—¡Eres un pendejo!— le gritó la pelirroja. —¡Poco hombre!

—No es como que me importa tu opinión.

—Erza— la llamó Jellal, acercándose a los chicos, pues Erza estaba por golpear al pelirrosa. —Suéltalo— le ordenó y a regaña dientes, la pelirroja lo hizo.

—Seguramente está muy encabronado— dijo Laxus mirando a los chicos en el piso quienes eran ayudados por otros amigos.

—Quiero estar solo— les dijo a los chicos y se perdió por el pasillo.

—Ahora es cuando más me necesita— una sonriente Lisanna corrió tras el chico.

—¿Ella no sabe darse por vencida, no?— preguntó Cana a Mira quien solamente sonrió.

—Supongo que no— dijo la Strauss.

—Eres un idiota, tenía que dejar que le partiera la cara a ese estúp…— pero calló, pues Jellal la había besado sorpresivamente a los ojos de todos.

—Aprovechado— se rió Gajeel al ver la escena.

—¡¿Qué haces?!— preguntó una sonrojada Scarlet al separarse.

—Te ves muy mona cuando te sonrojas— le dijo el gemelo con coquetería.

—¡Cállate!— le gritó roja y con pasos largos se alejó, no podía olvidar lo que ese idiota le había hecho.

—Buen trabajo— lo felicitó Laxus al ver como las chicas iban tras Erza.

—Todo un galán— se burló Gajeel.

….000….

—Dije que quiero estar solo, Lisanna— le dijo a la peliblanca cuando ambos estuvieron en la azotea.

—Vamos, yo sé lo que te puede subir ese ánimo.

La albina se acercó al pelirrosa y empezó a tirar de las prendas de ropa.

—Sé que siempre te gustó la sensación de hacerlo y poder ser descubiertos— el chico no reaccionaba lo que hizo que la chica aprovechara y le quitara la camisa, Natsu difícilmente llevaba la chaqueta del uniforme. —Me encantas— le dijo deslizando los labios por el cuello del chico hasta su fuerte torso. Natsu no era tan musculoso como Laxus u otros chicos, pero tenía los músculos perfectos y duros como para que volviera loca a cualquier chica.

—No, Lisanna— la detuvo, justo cuando la chica empezó a frotar su erección sobre los pantalones y empezaba a desabrochárselos.

—Pero mira lo duro que estás— susurró coqueta, aplicando más presión sobre el bulto del pelirrosa.

—Déjame solo— se separó de ella, odiaba cuando le pedía algo a una chica y no le obedeciera, odiaba aquello. Le dio la espalda, acercándose al borde del tejado hasta las rejas, apoyando las manos en estas, allí estaba, con la camisa desabotonada, con la corbata a un lado, el pantalón desabrochado y el torso desnudo.

—¡¿Qué diablos te sucede?!— le preguntó en un grito, odiaba que la ignorara. —¡Desde que llegó esa estúpida estás más raro que de costumbre!— gritó. —Mientras tú te vuelves loco pensando en ella, ella bien que acepta estar con otros— y esto lo dijo burlonamente.

Odiaba que Natsu, su Natsu no la volteara a ver, siempre supo que Natsu tenía un extraño gusto por las chicas inocentes, sí, a Natsu siempre le gustaban las chicas diferentes, esas que no se metían con otros chicos, para él, ser el primero en una chica era lo primordial, era por eso que no tenía novia, pues decía que ya todas andaban follando y siendo la puta de alguien más; era por eso que él nunca la vio tan en serio, pues no había sido su primer hombre, y aunque la veía diferente, no la veía inocente y el estilo de chica que él deseaba como novia, pero claro, había pensado que podía cambiar aquello.

—¿De qué sirve que pienses en ella si seguramente se revolcará con Hibiki— su tono era venenoso, atrapante, haciendo que el pelirrosa apretara fuertemente las manos contra la barra de metal. —Folló contigo su primera semana de estar aquí, no creas que no puede hacer lo mismo con otros, no te gustan las que andan de cama en cama, pero ella no es diferente.

—¡Cierra la puta boca!— rugió enfurecido al mirar a la chica y enfrentarla.

—Es igual de zorra, las mismas zorras que tú odias.

El silenció y el calor del tejado fue interrumpido por un seco golpe, uno que dejó estática a la peliblanca. Natsu había golpeado su mejilla haciendo que esta tomara un color rojo inmediatamente.

—Nat..su— dijo sorprendida, el chico nunca le había pegado, nunca lo había visto tan salvaje.

Rápidamente el cuerpo de la albina fue movido hasta los tubos de metal, obligándola a sostenerse de allí cuando el chico rasgo sus bragas bajo la corta falda del uniforme y sin cuidado la penetró duramente.

—¿Eso es lo que querías, no, zorra?— una de sus manos fue hasta el corto cabello de la peliblanca, tirando fuertemente de este mientras seguía hundiéndose fuerte y rápidamente en el cuerpo de la chica.

—E..eres un animal— se quejó la chica, el pelirrosa la tenía sometida, sin que se pudiera zafar de él.

—Pero bien que te gusta mover el culo— rió con crueldad mientras tiraba del cabello de la chica.

—Duele.

El pelirrosa con la misma rapidez que se había acercado a ella, se separó, volviendo a dejar su erección entre sus pantalones y subiéndose el cierre.

—Vez, ni siquiera tengo deseos de follarte, Lisanna. Déjame solo— le pidió volviendo a su estado anterior, apoyando las manos contra las barras de hierro y mirando hacia el horizonte.

Gateando, con el corazón latiendo a más no poder, intentó salir del tejado luego que desde su escondite vio como la albina se marchaba, había presenciado como Natsu se metía con aquella chica, sabía que el chico no reparaba en aquello, pues había escuchado bastantes comentarios sobre él, pero no pensó que fuera cierto, Natsu a veces se portaba totalmente diferente a lo que le dejaba ver.

—El cuerpo del señor Dragneel fue devorado por los tiburones— recordó las palabras del oficial.

Su padre y él no estaban en el mejor momento luego que descubrió las intenciones de su progenitor al obligarle a acudir a aquella cita, no era una cita para que conociese a la hija de aquel amigo suyo, era una cita de matrimonio, bah!, él no podía casarse, no le gustaba cualquiera fulana, no podía complacer a su padre, pero ahora…Tomó su celular del interior de unos de sus bolsillos, pues este empezó a sonar.

—"Siento interrumpirlo, joven Dragneel, pero la junta directiva de la empresa, necesita seleccionar un nuevo presidente"— dejó escapar el aliento, no había enterrado bien a su progenitor y ya andaba con todas esas hienas detrás. Gildartz se lo había advertido, no todos los socios de su padre eran amigos, muchos solamente velaban por su dinero, nada más, tendría que tener mucho cuidado. Necesitaba hablar con Gildartz.

—Yo me encarg…— pero un sonido llamó su atención. Giró el rostro, encontrándose con una escena un poco extraña, una chica gateaba hacia la puerta que daba acceso al tejado, pareciere que quería irse sin que la viere. —¡Hey!— llamó, cortando la llamada y regresando su celular al bolsillo. La chica se detuvo, estaba en una posición muy llamativa y claro, llevar falda corta y dejar el trasero hacia él, era una invitación.

Se acercó a pasos lentos hacia ella, con una ceja alzada y curiosidad.

—Bragas rosas— dijo con una sonrisa en el rostro, pues justo en aquellos momentos un caliente viento sopló y causó que la falda se le alzaré, obligando a la chica a incorporarse rápidamente, haciendo que el pelirrosa la mirase con ojos entrecerrados. Lucy.

—¿Desde cuándo estás aquí?

Apretó las manos, en aquellos momentos él le resultaba tan desagradable, no parecía al chico de antes, recordó la escena con Lisanna, era un estúpido.

—Acabo de llegar— mintió.

—No te creo— estaba serio.

—Entonces es tu problema— chasqueó la lengua, se dio media vuelta para salir de allí.

—Espero que folles mucho en tu cita.

—¡¿Cuál es tu problema?!— no evitó gritarle, no era ninguna zorra para que él la tratara como tal, ni planeaba acostarse con ningún chico, ella siempre quiso algo especial y único.

—¿Ah?— le restó importancia. —No te creas tan importante.

—No, si no me lo creo, parece que realmente te fastidia el que tenga contacto con otros chicos— se cruzó de brazos, molesta. —No soy tu novia— bufó.

—Tan poco es como si quisiera tener a una novia tan fea— sonrió maliciosamente.

—¿Fea?— dio un paso hacia él, infló las mejillas indignada, era realmente un estúpido.

—Sí, fea— repitió, mirándola. La mirada ver y chocolate eran intensa una sobre la otra.

—Tan fea que unos de los chicos más guapos está tras de mi— dijo con tono presumido.

Desvió la mirada del rostro de la chica con fastidio.

—Y tú, estás solo.

—Estoy seguro que tienes el tiempo suficiente aquí como para que vieses como Lisanna me suplicaba— y sonrió con superioridad al ver como la chica apretaba los dientes.

—¡Cállate!— le exigió.

Arqueó una ceja, los ojos chocolates lo miraban con mucho enojo.

—¿Por qué?— quiso saber. —Lisanna está loquita por mí, hará lo que yo le pida— rió. —Si le pido que me la chupe en público, lo hace— continuó. —Ella me am…

—¡Pero no la quieres!— le gritó. —¡Odias a las chicas ofrecidas como ella!— siguió gritando. —La consideras una zorra..— pero calló al ver como él sonreía.

—¡Oh, Estás celosa!— se burló.

—¡Claro que no!— espetó sonrojada. Escuchar como él hablaba de la otra chica le hacía enojar.

—¿Entonces por qué te pones así?— miró las manos de la chica, las tenía hechas puños.

—Porqu….— enojada, se acercó aún más a él, tomándolo del cuello de la camisa sin importarle que la llevase desabotonada y que fuera más alto que ella. —¡Porque eres un idiota!— le gritó. —¡Dices que no te gustan las zorras, pero andas con una!

La miraba sorprendido, sin saber como reaccionar, pues no esperaba que ella actuara de aquella manera.

—He…— pero la chica lo obligó a inclinarse sobre su boca, obligando que sus labios tuviesen contactos. Entrecerró los ojos, mirando las sonrojadas mejillas de la rubia mientras ésta tenía los ojos cerrados. —Me complicas todo— susurra antes de profundizar la unión de su boca sobre la de ella, besándola.

Por primera vez la besó con lentitud, tomándose su tiempo en saborear la dulce boca de la chica. Se dejó besar, Natsu había sido con el único que había compartido aquella clase de intimidad, al único que había besado, pero algo le aseguraba que solamente se sentiría de aquella manera con él, que sólo él la besaría así.

—Eres un tonto— de repente ella se separó de él, poniendo distancia entre ambos. —No voy a perdonarte que te burles de mí, que me trates como a tu amiguita— sentenció señalándolo.

El pelirrosa no entendía, solamente la observaba con cara de póker, ella lo besaba y ahora le salía con aquello.

—¿Eres estúpida?— le preguntó.

—No me llames estúpida, idiota.

—Sí, lo eres— la tomó del cuello, uniendo duramente sus bocas.

Le golpeó el pecho cuando la lengua del pelirrosa se hundió en su boca, buscando contacto con la suya. Sonrió contra sus labios, besándola posesivamente, y ella finalmente dejó de resistirse, dejándose hacer.

—¿Crees que Hibiki te besará así?— le preguntó mientras delineaba su labio inferior con la punta de la lengua.

—¡¿Pero qué dices?!— gritó avergonzada, empujando al chico para poner distancia entre ambos.

—Vas a salir con él, tonta— le recordó rodando los ojos.

—¿Y qué con eso?

—No quiero que salgas con él.

La rubia se sonrojó, el pelirrosa era muy directo.

—¡Ni siquiera eres mi novio— le gritó.

—Entonces se mi novia.

Aquellas palabras fueron sufrientes como para que la chica se sonrojara violentamente y su corazón latiese apresurado, cortándole la respiración.

—¿M..me quieres?— le preguntó una muy sonrojada Lucy mientras se llevaba las manos al pecho

El pelirrosa arqueó una ceja mientras su boca era cubierta por una ladina sonrisa.

—Claro que te quiero, ahora mismo estoy duro, podría darte mucho de mi querer— la carcajada masculina no se hizo esperar al ver el rostro enojado y sonrojado de la chica. —Vamos, Luce, no te enojes— le pidió entre risas.

—Eres un idiota, Dragneel— le dijo con las mejillas infladas haciendo berrinche.

—Vamos— se le acercó, inclinando el rostro sobre el de la chica y robándole un suave beso. —Te ves mejor cuando sonríes— le dijo con diversión. Dejó las manos en los hombros de la chica y acarició con suavidad. —Te invito el sábado al parque de diversiones.

Lo miró sorprendida, confusa. ¿Era una cita?

—¿Una cita?— preguntó sonrojada.

—Una cita— le dijo con una sonrisa. Era la primera vez que veía que el chico le sonreía de aquella manera tan linda, provocando que su corazón latiera rápidamente. El chico asintió, volviéndose a inclinar contra ella y besarla.

—El sábado a las 2 de la tarde— susurró sobre sus labios.

—El sábado— dijo, parecía hechizada por aquella perfecta boca. —¿El sábado?— preguntó alarmada, entendiendo finalmente. —¡Iré al cine con Hibiki!— gritó, obligando al chico a separarse de ella.

—Prometo regresarte antes de las seis— le dijo con malicia, su verde mirada llena de picardía mientras observaba a la rubia.

—¡No, sé lo que planeas!

Rodó los ojos al escucharla, era muy lenta, pensó con diversión.

—Bueno, te espero en el parque— le dijo sonriendo. En Magnolia solamente había un parque, el cercano al balneario. —También espero tu repuesta.

La chica se sonrojó aún más, él no podía esperar repuesta de que fuese su novia, ese idiota no la quería, solamente jugaba de manera cruel con los fuertes latidos de su corazón.

—¡No iré— le gritó. —¡Nunca seré tu novia!— lo señaló mientras le gritaba y luego se fue corriendo, con el corazón latiéndole rápidamente, pensaba que se le iba a salir, sin embargo, mientras se alejaba de allí corriendo, lágrimas empañaron sus ojos, por alguna extraña razón, quería que esa petición no fuese una simple burla, quería que fuera verdadera, que Natsu la quisiere.

Continuará


Vieron el nuevo capítulo del manga?...Igneel rey, Natsu sería como una especie de príncipe y Virgo llama a Lucy princesa, coincidencia o Mashima no está dando indirectas?...Bueno, el capítulo, esperen que no me odien por el principio y luego lo de Lisanna, esperemos ahora que le haya quedado todo muy claro sobre el que Natsu no la quiere, lo de que Natsu le pidiere a Lucy ser su novia, verán más adelante sus razones jajaja..El capítulo en sí me gustó, pues Lucy tiene que darle una repuesta al pelirrosa y éste la invitó a una cita, el sábado, hay que esperar para cuál de las dos va jajaja, ella es quien decide en estos momentos.

Muchas gracias a todos por tomarse la molestia de tomar un pequeño tiempo y dejarme un review, son lo que me motivan para seguir y terminar la historia *O*…Muchísimas gracias.

Muchas gracias por vuestros reviews, son la medicina para la perezosa de mi musa u.u