Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy– pensamientos o recuerdos
"Natsu"– hablando por teléfono.
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 12: Posibilidades
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—Señor…— alzó la mirada de los papeles, pues una chica de servicio acababa de interrumpirlo.
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—No necesito ser anunciada— una despampanante mujer entró detrás de la chica.
—Claire— dijo el hombre sorprendido.
—Déjanos solos— le ordenó la mujer y la otra mujer sin dudarlo, le obedeció.
—Mucho tiempo, no Jude— dijo la mujer cuando quedaron solos. —La última vez que nos vimos fue cuando hundiste a mi marido en la cárcel.
—Lo volvería hacer, te confié a mi hija— dijo con dureza, el siempre hecho de recordar aquello, le enojaba.
—Es por eso que ahora tendrás que pagarme— sonrió altiva la mujer.
—¿Qué quieres?— hacían unos 12 años que no veía a Claire, no sabía el porqué ella estaba allí, había renegado de él como su hermano.
—Tu mocosa— se refirió a Lucy.
—Es tu sobrina— le recordó.
—Desde lo que le hiciste a Byron, ustedes no son mi familia.
—¿Qué quieres?
—Sé que eras muy amigo de Igneel Dragneel o lo intentaste— se sentó, cruzando las piernas. —Antes de él morir, mi Michelle y Natsu Dragneel tuvieron una cita de matrimonio— el hombre se sorprendió al escucharla decir aquello.
—Eso no puede ser posible— le dijo el hombre.
—Aunque no lo creas, lo es— sonrió la mujer. —El punto es que desde la muerte de Igneel, mis planes se fueron por la borda.
—Los únicos que fuimos a su funeral fuimos Clives y yo.
—Sí, recuerdo que era amigo íntimo de ella, creo que solamente fuiste al funeral de Igneel para de verdad asegurarte que estaba muerto. Unir el futuro de sus hijos era la manera perfecta en olvidar todo aquello.
—¿Cómo sabes eso?— preguntó sorprendido.
—No es importante, lo único importante, es que me debes lo que le hiciste a mi familia, quiero para Michelle ese acuerdo.
—¿Qué sea Michelle quien se case con Natsu?— preguntó sorprendido.
—Exacto, querido, déjame decirte, fueron muy tontos, ambos, es un acuerdo ridículo, pues no los obligan, solamente quedan que si sus hijos se enamoran y se casan, harán un consorcio.
—Todo es elección de ellos.
—Quiero que acentúes ese acuerdo, que lo pongas como obligación, el hijo de Igneel se tiene que casar con Michelle.
—¿Te has quedado sin dinero?— preguntó finalmente.
—No es de tu incumbencia, pero desde hace algunos años Michelle y yo estamos careciendo de muchos lujos.
—Lamento tu situación, te haré un cheque, pero lo que deseas, es imposible, ahora que Igneel ha muerto, ese acuerdo no es válido.
—Me debes eso, Jude. Te ordeno que modifiques ese documento donde sea un matrimonio obligado.
—No, Claire, no haré tal bajeza, no obligaré al hijo de Igneel a casarse con tu hija o con la mía— dijo con tranquilidad mientras abría un cajón y sacaba su chequera. —Espero que esta cantidad te ayude por un tiempo, eres mi hermana, después de todo— dijo tomando un bolígrafo y escribiendo en el cheque.
—Hablas como si yo sabía las intenciones de Byron— se defendió tomando el cheque cuando el hombre se lo entregó.
—No te metí a la cárcel porque llevas mi sangre, era tu marido por cinco años, no voy a creer que no sabías cuales eran su intenciones— dijo con dureza. —Por Lucy haré cualquier cosa.
—Lo que me sorprende es que hicieran ese acuerdo, quizás para todos eran muy amigos, pero yo sé la historia. Recuerdo cuando…
—¡Cállate!— le exigió, aquello era el pasado, ambos hombres habían dejado sus diferencias.
—¿Cómo piensas que reaccionará tu hija cuando se entere?— el deje maligno desprendía de la voz de la mujer, ella disfrutaba aquello.
—Escúchame muy bien, Claire, Lucy nunca se puede enterar de eso— y la mujer sonrió cruelmente al escucharlo.
—Entonces, ya sabes que hacer, hermanito— sonrió. —No vaya ser que un día de estos mi querida sobrina se entere de algo que no debería. Si no quieres que tu adorada princesa se entere de la verdad que siempre la rodeó, ya sabes lo que tienes que hacer, Michelle tiene que ser la heredera Dragneel— tomó el jugoso cheque de minutos atrás y se puso de pie con elegancia. Jude era asquerosamente rico, aquello no era más que una limosna.
….000….
Natsu se reía a carcajadas y deseos tuvo de echarle todo el refresco que el chico le acababa de comprar, pues se acababan de bajar de un peligroso juego, uno donde salió mareada, había perdido una zapatilla y su peinado se había arruinado.
—Ya, ya, tranquila Luce— le dijo sentándose en una banca y señalando su lado para que ella lo siguiera. —¿Te sientes mejor?— le preguntó, aunque se había reído de la chica, le había preocupado ver como su rostro se ponía pálido apenas el juego estuvo en marcha.
Ella negó con la cabeza mientras daba un sorbo de refresco, aún sentía su corazón latir por el susto.
—Ven— le quitó el refresco y la obligó a acostarse en la banca mientras usaba su regazo de almohada. —Tranquila, estoy aquí— le dijo dejando su mano libre sobre los ojos de la chica.
—Es por tu culpa— le dijo haciendo un puchero.
Tomó un sorbo de refresco y se inclinó contra ella, uniendo sus labios, la chica se sorprendió pero abrió los labios para recibir el refresco y luego el beso.
—No sabía que te ibas a marear— se defendió relamiéndose el labio inferior cuando se separó de la deliciosa boca femenina.
—Tonto— susurró ella, se relajó, sintiendo como el chico empezaba a jugar con los mechones de cabellos que se habían escapado de su perfecto peinado.
—Luce— la llamó luego de largos minutos en silencio, apartó las manos de los ojos de la chica. —¿Es una broma no?— se preguntó, pues la rubia parecía haberse quedado dormida. —Diablos, es muy guapa— acarició las sonrosadas mejillas de la rubia. —Contrólate, Dragneel— se regañó.
—Natsu…
El susurro de la rubia lo hizo sonreír, echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, estaba en serios problemas, Lucy le hacía sentir lo que no había sentido por ninguna chica, no solamente era el hecho que no era como las otras, sino que su personalidad, toda ella. Largos minutos pasaron cuando tomó su celular y marcó.
—Donde me dejaste, trae algo de ropa para chica y zapatillas— dijo y luego cortó. —Despierta Luce— le susurró al pellizcarle la mejilla, causando que la rubia empezara abrir los ojos. —30 minutos de nuestra cita la pasaste durmiendo.
—Lo siento— se disculpó irguiéndose y sentándose a su lado.
—Olvídalo, 30 minutos no es mucho— se encogió de hombros. —¿A qué hora es tu cita?
—¿Eh?— preguntó confundida.
—Tu cita con ese cara de nenita— rodó los ojos.
—A las…— miró su reloj de muñeca, sorprendida. —¡Ya estoy tarde!— gritó, su cita era a las 7, tenía quince minutos de retraso.
—Vamos, te dejo allí— se puso de pie con las manos en los bolsillos.
—Estoy hecha un desastre— se lamentó.
—Mi chofer traerá algo de ropa y zapatos.
—Pero estoy descalza, no puedo caminar a….— pero guardó silencio al ver como el chico se inclinaba frente a ella, ofreciéndole su espalda. —Et…etto…
—¿Quieres que te lleve como bebé?
No dijo nada, solamente se subió a la espalda del chico y rodeó su cuello con los brazos.
—Aprovechado— susurró sonrojada cuando sintió como él se aprovechaba y sin disimulo alguno tocaba su trasero.
….000….
—¡Hibiki!— gritó la rubia, corriendo hacia el chico. —Lamento llegar tan tarde— se disculpó.
—Pensaba que ya no vendrías— le dijo mirándola con una ceja alzada.
—No, tuve un inconveniente.
Para su sorpresa, cuando la limusina había llegado a recogerlos, Natsu le había pedido que entrara primero y se cambiara, de repente el chico actuaba totalmente diferente.
—Oye, lo que te pedí, olvídalo— le había pedido cuando la limusina se detuvo, pues habían llegado al centro comercial. —Creo que deberías darle una oportunidad a Hibiki— lo miró sorprendida. —Seguramente es la clase de chicos que te gustan— sintió rabia mientras lo escuchaba, tuvo que cerrar fuertemente las manos sobre su regazo. Habían tenido un día espectacular, las atenciones que el chico había tenido con ella mientras estuvieron en su cita habían sido agradables, de repente estaban en una fila, la rodeaba de la cintura, abrazándola de espaldas y robándole un beso de vez en cuando, y aunque se quejaba y lo apartaba, no podía negar que le gustaba aquello, hacía que su apresurado corazón se estremeciera aún más. —Suerte— le susurró el chico y aquello fue la gota que derramó el vaso, levantó la mano y lo abofeteó fuertemente.
—¡Te odio!— le gritó dolida antes de salir de la limusina con rapidez, tuvo que levantar el rostro al cielo cuando las lágrimas amenazaron con deslizarse por sus mejillas.
—¿Estás bien?— preguntó preocupado Hibiki al ver como las lágrimas empezaban a deslizarse por las mejillas de la chica.
—Y…yo..lo sient….to— se llevó las manos a la boca, intentando contener el repentino llanto, pero no podía, recordaba las palabras del pelirrosa minutos atrás, a él le daba lo mismo si ella no estaba con él, había sido una real tonta, había pensado que si la quería, que solamente no sabía como demostrarlo, pero no, estaba equivocada. El chico la abrazó, dejando que llorara en su pecho, abrazándola, dándole soporte.
….000….
Los celos lo estaban volviendo loco, apretó fuertemente los dientes y puños. Por primera vez, Natsu Dragneel se estaba comportando como un cobarde.
—No sé qué hacer— miró la foto de su padre, desde su muerte, todo estaba mal. Todo
—Joven Dragneel, tiene visita— unos toques llamaron su atención.
—Adelante— ordenó y la puerta fue abierta, dejando ver a un hombre mayor, era el mayordomo de la mansión, éste venía acompañado de un fornido hombre de cabellos blancos. Zero, un socio de su difunto padre.
—¿Qué quieres?— preguntó con desagrado, nunca se había caído en gracia ese sujeto.
—Mira, mocoso, mi dinero está en juego— se dijo el hombre mirándolo con desagrado.
—Si para eso viniste, puedes largarte—dijo.
—Ahora que Igneel murió, eres quien tienes el mayor de las acciones, sino da tu voto para elegir a un nuevo presidente, yo lo seré.
—¡Ni loco!— golpeó el escritorio y se puso de pie. —Las empresas Dragons Slayers solamente la manejará un Dragneel.
—Eres el único Dragneel, ni siquiera has terminado tus estudios— le recordó. —Ya tengo todos los votos, solamente te estoy dando la oportunidad— rió el hombre.
—Mentiroso, no tienes mi voto ni el de Gildartz…
—Te lo advierto, Dragneel, tienes una semana— le dijo y luego salió, dejando solo al chico.
—Sí, pendejo, el puto día que pongas un dedo sobre el dinero de mi padre, el infierno se congelará— gruñó. Maldito Zero, era justo como Gildartz le había dicho, era una maldita ave de rapiña.
….000….
—¿Levy-chan?— preguntó confusa al abrir la puerta de su habitación. —¿Qué haces aquí?
—Encontré a Hibiki en el colegio y me dijo que te había dejado en casa luego de su cita— entró a la habitación. —También me dijo que estabas llorando.
—Ah, eso, no es nada importante realmente— le dijo cuando ambas se sentaron en unos de los sillones.
—¿Sucedió algo con Natsu?— preguntó preocupada.
—No, claro que no— mintió bajando la cabeza. —No es como si no sabía que todo terminaría mal— susurró. —Estábamos bien hasta que tuve que ir a mi cita con Hibiki.
—¿Te trató mal?
—…— la rubia negó con la cabeza. —Él dijo que estaría mejor con Hibiki— apretó las manos sobre su regazo. —No le importa si estoy con él u otro, le da lo mismo.
—Yo creo que es todo lo contrario— la rubia la miró, era obvio que ambas no compartían ese pensamiento. —Creo que le importas mucho más de lo que el propio Natsu aceptará o dirá.
—¿Por qué debería creer que es así? Levy-chan, creo que están equivocados, que sea a la primera chica a la cual le pide una cita, no quiere decir que me quiera.
—¿Entonces aceptarás a Hibiki?
—No, yo…— se sonrojó fuertemente. —Me pidió que sea su novia.
—Hibiki es guapo— le sonrió. —Si Natsu piensa que estás mejor con Hibiki, creo que deberías darle el gusto.
—¡Levy-chan!— gritó.
Los días pasaron rápidamente, ninguno de los dos se hablaba, Natsu la evitaba a como de lugar, y ella hacía mismo, había sido una tonta, le había dicho que lo quería y él la rechazaba y lanzaba a brazos de otro chico. Apoyó la cabeza en la mesa mientras jugaba con su almuerzo, no tenía apetito alguno.
—¿Por qué tan solita— levantó la mirada y se encontró con Hibiki quien le sonrió.
—Necesitaba pensar— le confesó, desviando la mirada del chico.
—¿Puedo sentarme?— la chica asintió y el chico tomó asiento en unas de las sillas vacías.
Se quedaron en silencio, el chico mirándola con intensidad, se sentía nerviosa y hasta incomoda.
—Hibiki, yo…— sintió como al quien posaba una mano en su cabeza.
—¿Podemos sentarnos?— alzó la mirada y se encontró con Jellal y los chicos.
—Estábamos…— pero ya para ese entonces los chicos habían ocupado la mesa.
—Y dinos, Hibiki, que cuentas de nuevo— pidió Laxus.
La rubia rodó los ojos, sabía perfectamente que intentaban hacer.
—Pues estaba por escuchar una importante repuesta— les dijo sonriendo.
—Entonces llegamos en el momento justo— dijo Gajeel al tomar un manzana y morder.
—¿Nos los deja eso como viejas chismosas?— les preguntó Hibiki.
—Quizás, pero no es algo que nos preocupe— le dijo Gray.
—¿Entonces, cuál fue esa repuesta tan importante que interrumpimos?— quiso saber Mystogan.
—¡Basta!— les gritó la rubia, pues hablaban como si no estuviese ahí. —Hibiki, en otro momento hablamos— le dijo y se alejó, dejando allí a los chicos.
—Se enojó la conejita de Salamander.
—Dinos, Hibiki, qué importante repuesta esperas de Lucy— le preguntó Jellal.
—Espero repuesta para que sea mi novia— dijo sin importancia.
—¡¿Qué diablos?!— gritó Laxus al escucharlo.
—Vaya, no pierdes tiempo— rió Mystogan.
….000….
—¿Por qué tanta prisa— la chica se detuvo, pues de repente, frente a ella, poniendo un brazo contra la pared para detenerla, estaba Sting.
—Déjame pasar.
—Creo que no se me antojo— sonrió, ganándose una mirada de desagrado por parte de la chica.
—Que la dejes pasar, idiota— la profunda y ronca voz del pelirrosa la hizo girar el rostro, éste se acercaba hacia ella.
—Se escuchan muchas cosas de ti, Natsu-san— rio con tono malicioso. —Unas de ellas es qué estás perdiendo terreno— le dedicó una sonrisa arrogante a ambos y se marchó.
—Hijo de puta— susurró, caminando con lentitud hasta rebasar a la chica.
—No necesitaba tu ayuda— habló en voz baja, mordisqueándose el labio inferior.
—Lo sé.
—Hey, Dragneel, te buscan— un chico de cabellos negros se acercaba a ellos, acompañado de una chica rubia.
—Michelle— dijo el chico sorprendido, pues lo menos que esperaba era la visita de la chica en su colegio.
—¡Natsu-san!— y ante la sorpresiva mirada de la rubia, observó como aquella recién llegada prácticamente se lanzaba hacia los brazos del pelirrosa.
—¿Qué haces aquí?
—Mi madre está pensando en la posibilidad de que pueda estudiar en Fairy Tail— le sonrió al chico para luego deslizar la mirada hacia la rubia. —¿Quién es ella?
—…— el chico dudó, la chica no había contestado a su pregunta el día de su cita. —Una amiga.
—Un placer, Michelle Lobster, la prometida de Natsu— soltó la chica para la sorpresa del pelirrosa. ¿Desde cuándo era su prometida?
La rubia miró al Dragneel con sorpresa, mirada que no tardó en convertir en decepción.
—L..Lucy, Lucy Heartfilia, un placer.
—¿Heartfilia?— preguntó la chica. —¿Hija de Jude Heartfilia?— la rubia asintió y segundos después la chica la abrazaba fuertemente. —¡Soy Michelle!— dijo emocionada. —La hija de Claire Heartfilia.
El pelirrosa quedó completamente confundido cuando vio como ambas chicas se abrazaban emocionadas.
—No pensaba que conocías a mi Natsu.
—Michelle— le llamó la atención el pelirrosa, desde la muerte de su padre había pensado casarse con la chica pero no terminaba de quererlo.
—Es mi prima, que no te de vergüenza— le pidió al chico.
—¿Te vas a casar?— sentía su corazón quebrarse, veía aquella sonrisa en su prima, aquella feliz sonrisa. Natsu nuevamente la había engañado.
—Bueno, espero que sí— dijo emocionada.
—Creo que necesitan hablar— se despidió el chico.
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—Lu…
—No quiero hablar contigo, sal de aquí— se acurrucó aún más en su cama, buscando consuelo, aún recordaba la visita de Michelle, todo lo que le había dicho y sus planes con Natsu, se limpió la humedad que mojaba sus mejillas, todo aquello le dolía mucho.
—¿Por qué diablos te pones en ese plan?— cerró la puerta tras sí, acercándose a la cama de la rubia. —Me rechazaste….
—¡Nunca te rechacé!— le gritó, sentándose de repente en la cama.
—¿Acaso me respondiste?— llevaba unos jeans, el torso lo llevaba desnudo y el cabello muy alborotado.
—Pensaba que me estabas tomando el pelo— dijo apenada. —¡Y claro que lo estabas haciendo, pedazo de idiota!— se puso de pie, enojada, acercándose al chico y señalándolo. —¡Eres el prometido de mi prima, estúpido!— le reclamó.
—Nunca acepté eso, mi padre, él hizo una cita de compromiso.
—No creeré nada de lo que me digas, Dragneel, desde el principio haz sido de lo peor.
—Sabes qué, no me creas, niñata, todo fue un maldito error, me importa una mierda si me crees o no.
La rubia se quedó allí, sola y con enormes deseos de llorar cuando el chico salió de la habitación.
—¡Te odio, Dragneel, nunca tenía que conocerte!— gritó con todas sus fuerzas cuando las lágrimas empezaron a derramarse por sus mejillas
Durante dos semanas, aquella discusión en su dormitorio fue las únicas palabras que cruzó con el pelirrosa, apenas se miraban, no se hablaban, él había dejado de usar su cuarto de baño, dormir en su cama y comerse sus yogurt.
—¡Happy!— llamaba el chico mientras miraba bajo los sillones, tenía minutos buscando a su gato y no lo encontraba. —¿Dónde se habrá metido?
—Creo que tu coneja se lo llevó.
—Estos niños, se divorcian y luego pelean por la custodia de los hijos— dijo Gray dramáticamente.
—¿Luce?— preguntó Dragneel.
—Sí, vimos como Happy brincaba a su bolso en la mañana antes de que saliese— le dijo Jellal.
—¿Hasta ahora me lo dicen? Son unos malditos— dijo a regañadientes el chico sentándose al lado de Gajeel.
—Como tienen esa pelea pos marital, no queríamos empeorarlo todo— rió Gray.
El pelirrosa no dijo nada, solamente guardó silencio.
—Lucy salió con Hibiki…— susurró Jellal. —Vamos, no seas pendejo, sabías que eso pasaría, la echaste a sus brazos en estas dos semanas— lo acusó.
—Al principio pensaba que enviabas a Happy para arruinarle sus citas, pero hoy vi como este se metía a su bolso sin ella notarlo, gato listo, Salamander.
—Según Juvia, el sábado pasado Hibiki terminó con el rostro rasguñado.
—No tengo necesidad de enviar a Happy con ella— cortó. —Puede hacer lo que le dé la gana.
—Oh, entonces no te retuercen los celos que justamente en estos momentos se podrían estar besando— dijo sin importancia el gemelo.
—Es su vida.
—Creo que es normal que se estén comiendo la boca en estos momentos, llevan dos semanas saliendo, ella dice que no son novios, pero joder, o Hibiki resultó ser un verdadero pendejo o nos está mintiendo Lucy— dijo Gray. —No es el tipo de chica fea que quieres tener de amiga, es de las que miras y te imaginas como sería estar con ella.
—La enana me dijo que iban a la playa.
—¿Lo sabías?— preguntó confundido mirando a Gajeel, parecía que últimamente sus amigos estaban más del lado de Lucy que el suyo.
—Desde ayer, pero no te tenía porqué decir, ella es libre.
Vieron como el pelirrosa se ponía de pie mientras susurraba unas maldiciones y se iba escaleras arribas, sin duda, no había nada mejor que un sábado en la mañana para burlarse del Dragneel.
—Parece celoso.
—Para lo que importa, resultó ser un pendejo, prefiere estar perdiendo el tiempo, fuese la conejita la enana y yo ya me hubiese cargado al cabrón que le anduviera coqueteando.
—Huy, que machote— rió Jellal. —Creo que él decidió alejarse de Lucy— les dijo. —¿No les parece extraño? Desde la muerte de su padre, diría que está actuando más centrado, pero cuando es algo referente a Lucy, la trata de alejar o evade el tema.
—Pues creo que debe de ser muy duro tener que llevar los negocios de su padre y estudiar.
—Esperaré en la entrada del colegio— la voz de Natsu los interrumpió, éste venía hablando por celular.
—¿Qué sucede?— preguntó el gemelo al ver el rostro preocupado de su amigo.
—¿Se pueden encargar de Happy?
—¿Por qué?— quiso saber Gajeel.
—Estaré fuera del país por unos días— los chicos se miraron entre sí, confundidos, ahora era cuando verdaderamente se veía la responsabilidad que tenía que tener su amigo con los negocios de su progenitor.
—Claro, no te preocupes.
….000….
Los días pasaban rápidamente hasta convertirse en semanas y luego en mes y medio, desde aquel sábado que había llegado de la playa con Happy, los chicos le habían dicho que Natsu tuvo una situación que atender, desde aquel entonces, no lo había vuelto a ver, sabía por los chicos que estaba bien, pues cuando tenía tiempo libre los llamaba, pero a ella nunca la llamó.
—¿Qué sucede, Lu-chan?— le preguntó Levy cuando la vio volver a la sala.
—Estás pálida— le dijo Cana al verla.
—Creo que la pizza me calló mal— se quejó la chica mientras se llevaba una mano al vientre.
—Todo lo que Lucy-san come en los pasados tres días le hace daño.
La rubia volvió a tomar asiento junto a los chicos, estaban sentados sobre la alfombra, comiendo pizza. Tomó el pedazo de pizza que estuvo comiendo minutos atrás, pero lo volvió a dejar en la caja, las náuseas la volvían a embargar.
—Oye, conejita— la llamó Gajeel. —¿No será que tendrás a un salamandersito?— dijo sin más, ganándose que todas las miradas fueran sobre él.
—¿Un salamandersito?— preguntó una confundida Lucy, pues no había entendido.
—Eres lenta— dijo con desagrado el pelinegro.
—Lo que Gajeel quiere decir— tomó la palabra Gray. —Qué sino estás embarazada, preñada, como quieras llamarle.
—¡Joder, Gray!— protestó Laxus, pues casi se atraganta con lo recién dicho por el chico, no por lo que dijo, sino por el cómo lo dijo.
—¡Eso no puede ser!— gritó Lucy, roja como tomate.
—Piénsalo, saca cuenta, ya hace más de cuatro meses que estás aquí, no creo que pueda ser posible que ahora sean los efectos de esa noche— volvió a hablar Gajeel. —Seguramente es la consecuencia del festival.
—¡Que eso no es posible!— nuevamente gritó desesperada.
—¿Tú y Natsu se protegieron la noche del festival?— preguntó Jellal.
—¡¿Pero qué clase de pregunta es esa?!— aquello solamente causó que todos la miraran con una ceja alzada.
—Una normal— le dijo Laxus. —¿Se cuidaron o no?
La chica lo dudó unos segundos, no era tan ignorante con el tema sexual para no saber lo que era un preservativo, y no, no recordaba que Natsu haya usado uno. Se llevó las manos a la boca cuando las arcadas la invadieron, el vómito amenazaba con salir y la palidez nuevamente había invadido su cuerpo, se puso de pie como pudo y corrió escaleras arriba, necesitaba llegar al baño.
—Bien, Salamander resultó tener buena puntería— fue el comentario de Gajeel para disolver el incómodo silencio dejado por la rubia.
—Iré a prepararle un té— dijo Mira poniéndose de pie.
—Te ayudo— dijo una sonrojada Erza.
—Yo iré con Lu-chan— corrió hacia las escaleras.
—U….u…un…un…b….b….be…be…bé—balbuceaba una muy sonrojada Juvia cuando las chicas se fueron.
—Creo que hay que darle la buena noticia al padre— sonrió Gray.
—Gray— lo regañó Cana quien todavía no disolvía muy bien la noticia.
—Creo que si nosotros todavía estamos en shock, Natsu no se recuperará de esta— habló Mystogan quien había guardado silencio desde que había visto a Lucy correr escaleras arriba la primera vez. Desde que la rubia había empezado a tener vómitos empezó a imaginarse cosas, pero la idea de un embarazo la desechó, pues aquellos síntomas no necesariamente tenían que ser causado por un embarazo.
—J….J…u….via, quiere ser la madrina.
Continuará
Aquí el capítulo 11, no sé ni que decir sobre el capítulo, la parte que más me gustó fue donde se ausenta Natsu, es mejor que no esté en estos momentos, esperemos que regrese renovado y con menos celos xDD…Sí, claro. Como ven, Natsu no solamente se tiene que preocupar por estudiar, sus celos hacia la rubia sino que también tiene la responsabilidad de los negocios de los Dragneel, tiene a un ave de rapiña a su espalda. Parece que nada cambió entre esos dos luego de la cita, Natsu prácticamente la envió a los brazos de Hibiki, Michelle apareció y se auto clama la prometida de Natsu, tienen más problemas de lo que aparece. No tenía nombre para la madre de Michelle, le otorgué Claire porque fue unos de los nombres que menciona Gildartz cuando está con Cana en Tenrou e intenta descubrir quién es su madre, claro, aquí nada que ver.
Zurinaye: Supongo que te refieres a la nota que dejé, si te digo te hago más spoiler jijij…Con tu duda, el último capítulo del anime, 175 viene siendo como el 296, tendrías que ver el manga desde el 297 ^^…Dónde le sucede algo a Lucy es mucho más adelante, pero mejor lo empiezas por donde dejaste el anime para que entiendas más todo.
Namine drawing: No he pensado en esa posibilidad, porque según ha avanzado la historia, se ve el interés de Lisanna hacia Natsu, no mutuo, él solamente la ve como con la chica que se puede acostar cuando quiera. Que vea a Natsu y a Lucy, sí, llegará el momento, pero no creo que sea en una situación tan comprometida.
Muchas gracias a todos por vuestros reviews, espero que el capítulo les agrade y que no me maten por desaparecer a Natsu xDDD…¿Cuándo regresará?
