Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy– pensamientos o recuerdos
"Natsu"– hablando por teléfono.
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 13: Responsabilidades
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—"Creo que es necesario que regreses cuanto antes"— aquellas habían sido las palabras de Jellal en el día de ayer cuando habían hablado por teléfono.
Las conferencias de prensas, contratos e inscripciones en Edolas se habían atrasado mucho más de lo que deseó, tendría suerte si pudiese retomar sus clases.
—Llegamos, joven— apartó la mirada de la pantalla del celular cuando la puerta de la limusina fue abierta para que el pudiese salir. Alto, elegante, con el cabello alborotado y aquella bufanda que siempre le acompañaba, su piel estaba algo más tostada de lo normal. Vestía de traje gris, corbata rosa, camisa blanca y zapatos negros.
Cuando empezó a caminar por el colegio, se distrajo jugando con su celular, era consciente que muchos estudiantes lo miraban mientras caminaba, pero no le prestaba atención, eran unos chismosos.
—¡Yo, Natsu!— llamaron a sus espaldas. —Dejaste a todos encantados.
—Gildartz— saludó el chico. —No hice mucho— le dijo encogiéndose de hombros.
—¿Estás loco?— dejó unos de sus brazos en los hombros del chico. —Por un momento pensé que no lo lograrías— aceptó mientras reía, ganándose una acusadora mirada del pelirrosa. —Vamos, vamos, eres joven, pensaba que estabas más interesados en los cuerpos de las señoritas que en los negocios de los Dragneel.
—Gracias por tu confianza— dijo con sarcasmo.
—El hecho es que quedaron encantados los socios de Edolas, ya puedes oficialmente ser el presidente— le dijo. —Sé que será duro, pero no estás solo, no permitiré que te eches toda la carga solo.
—Gildartz, te quiero como mi padre, pero esas palabras viniendo de ti no me las creo— le dijo con desconfianza.
—Vamos, no seas tan serio— el chico casi tropieza cuando el hombre golpeó fuertemente su espalda, moviéndolo de lugar. —Soy tu tutor, no lo olvides, si tu padre me dejó encargado, me consideraba adopto.
—O estaba borracho cuando decidió hacer eso— susurró entre dientes el chico.
—El hecho es que ahora eres el presidente de, Zero no podrá hacer nada, ahora me encargaré de él.
—Como quieras— movió los hombros cuando dejó las manos en los bolsillos. —¿Qué haces aquí?
—Tienes casi dos meses fuera del país, tenía que hacer los arreglos para evitar que tuvieras problemas para retornar a tus clases— le dijo. —Te darán todos los exámenes que no has presentad…
—¿Qué diablos?— de repente sintió como una vena en su frente empezaba a latir.
—Supongo que con dos semanas te podrás poner a corriente de todo— ver la cara del pelirrosa y la manera en que éste empezaba a alzar el puño lentamente, le advirtieron que estaba dispuesto a golpearlo. —Te llamo para cualquier cosa— dicho eso se fue corriendo mientras reí.
—¡Gildartz Clives, jodido cabrón!— gritó, llamando la atención de todos los chicos quienes estaban en el patio.
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—Pero Lu-chan— pedía la peliazul. Intentaba que la chica si hiciese una prueba de embarazo casera, pero la rubia se negaba, rechazaba totalmente la posibilidad de estar embarazada. —Mientras más rápido te la hagas, más rápido saldremos de la duda, Lu-chan, no estás sola, estoy contigo. — pero la rubia solamente se acomodó más en la cama, sollozando.
Suspiró y prefirió salir de la habitación y reunirse con los chicos quienes estaban en la sala.
—Ella se niega totalmente— les dijo cuando llegó.
—Pues mientras ella más se niegue, más crecerá la panza— dijo Gajeel sin ninguna delicadeza.
—Pues es más complicado de lo que se ve— dijo Mira. —Pero primero tiene que hacerse la prueba para salir de dudas.
—¿Y de quién es el muerto?— preguntó Gray. —No pongan esa cara, puede ser del cabeza de lava, pero no deberían olvidar que anda con Hibiki.
—Alguien que le haga cerrar la boca, por favor— pidió Levy.
—Ya escuchaste— rió Jellal.
—Sólo bromeaba, creo que estamos muy tensos, si ella no se hará la prueba de embarazo, subiré y yo mismo la obligaré.
—¿Prueba de embarazo?— la voz del pelirrosa los sorprendió a todos.
—¡Natsu-san!— gritó una sorprendida Juvia.
—Creo que así me llamo— sonrió. —¿Quién se hará una prueba de embarazo?— preguntó con el entrecejo fruncido mientras iba al refrigerador a por agua.
—Nadie— dijo Levy de repente, la única que le tenía que decir algo a Natsu, era la rubia, no ellos.
El chico los miró a todos con desconfianza mientras bebía de la pequeña botella.
—Están extraños— miró a unos de los gemelos. —Inclusive tú, Mystogan.
—Mira quien habla— dijo Laxus. —¿Has notado que sigues vestido como si acabaras de salir de una junta de negocios?
—¿Y qué tal todo?— preguntó Cana.
—Soy el nuevo presidente, tu padre es mi tutor— volvió a dejar la botella de agua en el refrigerador. —¿Alguien está enfermo?— preguntó al notar una taza de té en la mesa.
—Se podría decir que sí— le sonrió Mira.
—Ok, bien, algo sucedió mientras no estaba— estaban demasiado extraños y de repente Mira le sonreía de aquella manera que le paraba los pelos.
—¿Mira-san, me puedes dar más té?— todo su cuerpo se tensó al escuchar aquella voz, tuvo que respirar por la boca y así aparentar indiferencia, quedó allí de espaldas para no ver a la dueña de aquella voz, quizás casi dos meses sin verla podía desatar una reacción muy opuesta a lo que deseaba.
—Claro— dijo la albina poniéndose de pie y pasando al lado del pelirrosa.
—¿Estás mejor, Lu-chan?
—Por lo menos ya no estás de magdalena— dijo Gray.
—De verdad que eres un insensible— le regañó Erza al pelinegro.
—Tu novio vino a buscarte mientras dormías— rió Gajeel.
—Que no es mi novio— le dijo, por alguna razón Gajeel estaba empeñado en decir que Hibiki era su novio, solamente habían salido algunas veces y nunca habían hecho nada, la última vez que salieron él intentó besarla al inclinarse contra ella, pero lo de tuvo. —Levy-chan, creo que tu novio tiene puro hierro en la cabeza— fue hasta la mesa y tomó la taza, dando un sorbo, la rubia no se había detenido mirar al chico que vestía de traje, necesitaba calmar las arcadas antes.
—¿Dónde está Happy?— la ronca, profunda y lenta voz casi la hace atragantarse con el té. Esa voz, su corazón golpeó de manera muy acelerada su pecho y sus ojos brillaron con emoción. Natsu.
—Na..Nat…su— dijo sorprendida, fijando la mirada en la espalda del chico.
—Hey, Luce— la saludó con una sonrisa mientras giraba sobre los talones para que la chica lo viese.
—Happy está en la habitación de la coneja, Salamander.
—Creo que tendrás problemas con él— rió Mystogan.
—Ufff— suspiró el pelirrosa. —¿Puedo buscarlo?
La chica solamente asintió, aún sorprendida, Natsu había estado ahí y no lo había notado.
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Entró con cuidado a la habitación de la rubia, realmente había pasado tiempo desde que estuvo allí, pensó al mirar todo, y aunque seguía todo igual, notaba que el olor del lugar era aún más delicioso de lo que recordaba. Su verde mirada fue sobre la cama, donde estaba su gato, parecía durmiendo.
—Entonces hiciste de esta tu habitación, ehh— murmuró al acercarse a la cama y al hacerlo, escenas de la última vez que durmió con Lucy allí invadieron su mente, lo recordaba demasiado bien, suave, tersa y dulce. —Lamento haberte dejado, compañero— le dijo al animal, pues cuando se acercó, descubrió que estaba despierto y lo intentó arañar. El gato se metió bajo la almohada, ignorándolo. —Esto será complicado— suspiró, observó todo a su alrededor, su mirada se detuvo en el escritorio que tenía la rubia, allí estaba la laptop, encendida. Sabía que Lucy escribía, había leído, era algo por lo cual ella lo acusaba de meterse en sus cosas, con curiosidad, se acercó, apoyando las manos en el espaldar de la silla, se inclinó y empezó a leer.
"Estaba confundida, tenía que escoger entre dos perfectos hombres, el primero era todo instinto, salvaje, pasional pero también estaba el otro, perfecto, atento, el príncipe que toda mujer desearía a su lado"
—Diablos— maldijo en voz baja al terminar de leer. ¿Eso le estaba sucediendo a ella? Prefirió salir de la habitación, pero al hacerlo, se encontró con la rubia, mas solamente pasó a su lado, ignorándola. Era solamente mes y medio, no pensaba que Hibiki le iba a llegar a gustar en tan poco tiempo.
—Te extrañé— sentir como la chica lo abrazaba por la espalda le sorprendió. —Te extrañé mucho— susurró, escondiendo el rostro en su fuerte espalda.
—Lo siento— tomó sus manos, separándola de él. Estaba celoso, realmente celo, seguramente ella había tenido sus momentos con Hibiki, olvidando de lo vivido con él.
—¿Por qué?— la pregunta le salió en un sollozo, tenía el rostro cabizbajo, los mechones rubios ocultaban sus ojos. —¿Por qué te fuiste?— sollozó, obligando al chico detenerse cuando intentaba caminar. —¿Solamente fui una más? ¿Sólo te burlaste de mi?— intentaba limpiarse las lágrimas inútilmente. —¡Respóndeme!— le gritó entre llanto. —Yo te…— pero de repente se vio rodeada por el chico y sus labios eran sellados por los masculinos. Cerró los ojos, dejando que sus lágrimas se escaparan por sus mejillas.
La besó de manera posesiva, su boca, firme y segura sobre la de ella, dulce, suave. Sus manos se cerraron sobre la chaqueta del chico, su fuerza, su olor, su boca, todo él la dominaba.
—Rubia tonta— susurró contra su rostro cuando se separaron por la falta de aire, juntó su frente con la contraria mientras sus dedos limpiaban la humedad en sus pálidas mejillas.
—Te extrañé— volvió a sollozar, abrazándolo y escondiendo el rostro entre su cuello.
—Ya estoy aquí, Luce— le dijo, acariciando su rubia melena. Se quedaron allí, en silencio, solamente sintiendo la compañía del otro.
—Hueles rico— susurró.
La separó un poco de él, le tomó la barbilla con una mano y le obligó a levantar el rostro para mirarlo, ahora, sus mejillas estaban sonrojadas.
—Te ves horrible, Luce— bromeó al mirarla de arriba abajo, se veía decaída, como si estuviese enferma.
—¡Eres un idiota!— le gritó antes de que su mano golpeara fuertemente la mejilla del chico.
—Pero si solamente bromeaba— se quejó al ver como la chica entraba a su habitación y cerraba la puerta de un portazo.
La noche llegó con rapidez, según los chicos, Lucy estaba enferma, por eso se la pasaba últimamente durmiendo y vomitando, pero ninguno le dijo la enfermedad, supuestamente esa rubia tonta se negaba totalmente a ir a algún doctor. Terminaba de tomar un baño cuando entró a la habitación de la chica.
—Oye, Luce— la llamó, acercándose a la cama, notando que ella estaba completamente dormida. Al la chica estar de lado, pudo ver el pequeño escote en forma de v del camisón, no llevaba sujetador, notó. —Espero que no sea nada grave— dijo en voz baja cuando se inclinó y tomó un rubio mechón para dejarlo tras la oreja. —Creo que las tiene más grande— dijo cuando la chica se movió y quedó boca arriba, dejando sus grandes pechos a la mirada del chico.
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—Eres un aprovechado— le reclamaba la rubia, cuando había despertado, el chico la abrazaba mientras unas de sus manos estaba bajo su camisón, rodeando unos de sus pechos.
—Deberías olvidarlo— le restó importancia. —Llevas toda la mañana mencionándolo— una juguetona sonrisa adornó su boca. —Pensaré que quieres otra cosa.
—Deja de morder el lápiz— le dijo mientras se lo quitaba.
—¿Te sientes mejor?— la chica lo miró, confusa. —Los chicos me dijeron que has estado enferma, ayer estabas algo pálida.
—Ahh, bueno, sí, nada grave. Será mejor que sigamos— prefirió cambiar el tema.
—¿Hay algo que debería saber?— le preguntó sin apartar la mirada de ella.
—No, claro que no. ¿Por qué piensas eso?
—Desde que llegué, siento como si ocultaran algo.
—Son ideas tuyas, no es nada.
—¿Qué tal tu relación con Hibiki?— preguntó como quien no quiere la cosa, intentando sonar con poco interés.
—¿Cuál relación?
—No tienes que disimular, Luce. ¿Cuánto tiempo tienen?
Tuvo deseos de tomar el libro que tenía en manos y golpear fuertemente el rostro del chico.
—Para tu información, no soy novia de Hibiki, los chicos tienen una idea muy errónea, he salido un par de veces con él, pero no como su pareja sino como amigos. La última vez que salimos, intentó besarme, le rechacé, pues no lo veo con otros ojos.
—¿Por qué lo rechazaste?— quiso saber curioso.
—Porque no me gusta, no es mi tipo de chicos— se sonrojó al decir aquello.
—¿Y cómo te gustan los chicos?
—No es tu problema— le dijo mientras hacía un mohín, era tremendo idiota.
—Creo que sé cómo te gustan— rió entre dientes. —Salvaje, pasional— recordó las palabras que estaban escritas en el ordenador. La rubia se sonrojó furiosamente. —Yo por mi parte, me gustan las chicas inocentes, fácil de sonrojar, labios deliciosos— esto lo dijo mientras llevaba una mano al rostro de la chica y acariciaba su labio inferior con un dedo. —No olvidemos de su cuerpo, tiene que provocar que siempre tenga deseos de tenerla— rió, apartando la mano del rostro femenino. —Será mejor que vallemos a la clase de Natación.
—Pervertido— dijo sonrojada. —Pero todavía…
—Estamos tarde
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—Vieja loca— se quejó Gray, intentando normalizar su respiración.
—¿Acaso dijo algo, moco?— la pregunta de la profesora de natación le puso los pelos de puntas.
—Quien lo manda— se burló Gajeel quien estaba junto a los chicos y desde lo lejos miraban como la profesora empujaba al pelinegro a la piscina nuevamente.
—Ya no puedo más— se quejó la rubia cuando salió a la superficie.
—Todavía no ha terminado, mocosa.
—Pero estoy muy cansada— esa profesora la tenía con ella, estaba segura que la odiaba.
—Entonces le pondré un cero.
—No, lo haré— dijo entre dientes. Sintió como algo se pegaba a su espaldas.
—Vamos, profesora Acuario, Luce no se ha estado sintiendo bien— dijo el pelirrosa apareciendo tras la espalda de la chica.
—Entonces que vaya a ver un doctor— dijo la mujer.
—Tranquila, aquí tu hombre salvaje y pasional para salvarte— le dijo con tono coqueto mientras la tomaba en brazos.
—No necesitaba tu ayuda— hizo un mohín. Rodeó al chico del cuello cuando éste se acercó al borde de la piscina y la dejó allí sentada.
—Sabes, empiezo a dudar de lo que dicen de las rubias— le dijo al dejarla sentada en el borde.
—¿Qué las rubias son tontas?— le preguntó con desagrado.
—Exacto, tú tienes muchas cosas, pero no tonta, diría que eres testaruda.
—Tú eres un aprovechado— se cruzó de brazos.
—Solamente tomo lo mío— le dice en voz baja.
—¡Dragneel, al agua!
El grito de la profesora los interrumpió, el chico solamente le dedicó una sonrisa.
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—Maldito mocoso— gruñó un hombre de cabellos blancos.
—Te lo dije, el hecho que Igneel esté muerto, no te convertiría en el presidente de Dragons Slayer, Zero— dijo un hombre, alto, moreno, cuerpo musculoso, cabellos cafés y un profundo color miel en la mirada. —Haz jugado mal tu juego de ajedrez, tenías que atacar primero al mocoso, luego a Igneel, aunque te confieso que me sorprendió que dejara a su hijo de presidente, no pensaba que tenía tan poca consideración por su joven hijo.
—No sé de qué hablas, Azuma— se hiso el desentendido.
El moreno rió.
—Fue muy extraño en la cual el jet privado de Igneel explotó en el aire mientras regresaba a Magnolia.
—¿A dónde quieres llegar?
—No sé, solamente digo que es muy extraño— dijo divertido. —Muy, muy extraño.
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—¡Hey, Luce!— llamó el pelirrosa entrando a la habitación. —¿Dónde se metió?— se preguntó rascándose la nuca. Miró toda la habitación, buscando a la rubia. —Quizás esté en el baño— dijo mientras se acercaba al cuarto de baño.
Hacía cuatro días que había llegado de viaje, Lucy lo evitaba a como diera de lugar, era como una peste que cuando se le acercaba ella le huía. La había visto hablar con Hibiki y se había tenido que morder la lengua y apretar los puños fuertemente cuando sintió como los celos se apoderaban de su ser, ella le había dicho que eran amigos, que la había intentado besar y ella le hubo aclarado las cosas, pero aun así, no dejaba de sentir celos.
—Luce— la puerta estaba cerrada, tomó la perilla y abrió, pero el cuarto de baño se encontraba totalmente vacío. —¿Dónde estará…— su mirada fue sobre el lavado, deteniéndote en un lo que parecía una especie de cepillo dental, sin embargo, al acercarse fue consciente que no lo era. —Esto es— lo tomó, observándolo y abriendo grandemente los ojos al reconocer de que se trataba. —U..una prueba de embarazo— dijo un muy sorprendido Natsu.
Continuará
El capítulo 13, chicos, como ven, Natsu regresó, no lo iba a desaparecer por mucho xDD…Y se enteró de las buenas nuevas, claro, todavía no se sabe la verdad sobre lo que le sucede a Lucy, por el momento, Natu encontró la prueba de embarazo…¿Estará usada? ¿Qué dirá? xDD…No puedo comentar mucho del capítulo ya que voy de salida y quiero dejarlos con algo, lo iba a subir en la mañana pero con el capítulo 334 del manga, aún no me repongo del impacto…Juvia, que pena sentí por ella, todavía no concibo lo sucedido.
Muchas gracias a vuestros reviews, el capítulo 11 se ha coronado como el cap con más reviews *O*….Muchísimas gracias, de verdad ^^
