Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy– pensamientos o recuerdos
"Natsu"– hablando por teléfono.
Contiene lemon
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 14: Todo bien
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—Tranquila, Lu-cha— le pidió Levy a su amiga, pues ésta se veía decaída.
—Por lo menos ya salimos de dudas— dijo Cana.
—Hay que decirle a Natsu-san— les aconsejó Juvia.
—Sí, no puede seguir ignorando todo esto— apoyó Erza.
—Papá me matará, casi le supliqué que me dejara entrar a Fairy Tail, ahora llego y le digo que será abuelo— suspiró.
—Lo primero lo primero, tienes que decirle a Natsu, ya luego se ponen de acuerdo para decirle a tu padre, necesitas hablar con él— le dijo Levy.
—Muchas gracias, chicas— les agradeció poniéndose de pie y acercándose a la puerta.
Las chicas se miraron entre sí cuando vieron a la rubia salir, pues había tomado las cosas bastante bien, algo frustrada pero nada que no se pudiese arreglar. Apenas estuvo fuera del dormitorio y de las miradas de sus amigas, las contenidas lágrimas se derramaron por sus mejillas. ¿Qué iba a hacer con un bebé a los 17 años? ¿Qué diría su padre, qué pensaría de ella?
Ella no quería tener un hijo a esa edad, no estaba preparada, Natsu ni siquiera era su novio, no sabía que tipo de relación tenían, pero no eran novios.
—¿Lucy?— escuchó una voz a su espaldas. Hibiki. —¿Qué tienes?— preguntó con preocupación cuando la escuchó sollozar.
—No es nada— se limitó a decir antes de salir corriendo, quería estar sola, no quería ser vista por nadie. Cuando llegó al dormitorio, agradeció que los chicos ya estuvieran, en silencio fue hasta su habitación y cuando estuvo allí, se acostó en su cama, abrazándose a sí misma. No sabía que hacer, no sabía que pasaría ahora, cómo le iba a decir a Natsu, a su padre.
Mientras Lucy se debatía en que hacer, como pensar, un muy confundido Natsu caminaba en su habitación, no sabía cuanto había pasado desde que encontró aquella prueba de embarazo. ¿Por qué diablos ella le había ocultado algo así? ¿Qué mierda estaba sucediendo que no sabía? Se preguntaba, caminando de un lado a otro en su habitación, frotándose el cabello, estaba desconcertado, sabía lo que era aquello, no era ningún idiota, era una prueba de embarazo, y lo peor, estaba usada, no entendía lo que pasaba allí. ¿Lucy estaba embarazada? Se preguntaba confundido. ¿Por qué le habían ocultado algo de aquella manera? Le había mentido, claro, le hubo negado todo referente a Hibiki, no solamente se habían besado, sino que se habían acostado. Se dejó caer en la cama, fastidiado, molesto. ¿Eso era lo que tenía cuándo por primera vez veía a una chica más que alguien con quien se podría acostar?
—¿Por qué, Lucy?— susurró apretando los dientes.
Dormir aquella noche se le hizo prácticamente imposible a ambos chicos, cada uno con sus propios miedos, sentimientos, pensamientos. La mañana llegó húmeda, se había apresurado en salir del dormitorio, no quería hablar con ninguno de los chicos, ellos sabían sobre el embarazo de la rubia, se lo habían ocultado, diablos, se suponía que eran sus amigos.
—¿Estás bien?— giró el rostro, encontrándose con Jellal.
—Sí— fue toda la repuesta del pelirrosa cuando el gemelo se sentó al otro lado de la mesa.
—Supongo que ya sabes lo de Lucy— el silencio del otro chico fue toda la repuesta que necesitaba. —¿Qué harás?
El pelirrosa no habló durante unos minutos, cosa que el gemelo entendió, él tampoco sabría que hacer si embarazaba a Erza.
—…— pero de repente se vieron interrumpidos, una chica le abría cubierto los ojos a Natsu.
—Adivina quién soy— le susurró al oído.
—Michelle— dijo sin emoción alguna, cosa que Jellal notó perfectamente.
—¿Qué pasa con ese tono de voz?— le preguntó la chica.
—¿Qué haces aquí?— quiso saber al mirarla.
—Quería invitarte a comer— le dijo regalándole una sonrisa.
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—Lo siento, señora, eso lo hizo mi padre sin mi consentimiento, no me puedo casar con su hija— había sido la repuesta del Dragneel luego de leer el papel que le había entregado la madre de Michelle.
Dio vuelta en la cama, quedando de lado. ¿Casarse con Michelle? Sí, había pensado en esa posibilidad antes de irse a Edolas, ahora no lo tenía en mente, no cuando había vuelto a ver a Lucy, tan hermosa, tan linda. Resopló, enojado al recordar lo de la prueba de embarazo, Lucy estaba embarazada, se sentía tan impotente, y eso que decían que si querías a alguien lo aceptabas no importara qué, eran mentiras, porque la sola idea de saber que ella estaba embarazada de Hibiki lo hacía rabiar, odiando las imágenes que su mente formaba mientras ella se revolcaba con aquel idiota y odiando a la criatura que la rubia llevaba en el vientre. ¿De verdad quería a Lucy? No sabía, porque no podría no dejar de odiarla ahora que sabía que se había acostado con otro, no, sentía demasiado enojo, rabia, celos, odio. Escuchó un maullido y luego un peso sobre sus costillas, Happy había brincado en la cama y quedado en sus costillas, el animal parecía sentir todos los sentimientos de su dueño.
—¡Oye, Salamander!— escuchó los toques en la puerta y luego la voz de Gajeel.
—¿Qué quieres?— casi gruñó, sus supuestos amigos sabían todo, le habían ocultado algo de aquella magnitud, mierda, él nunca les ocultaría algo así, nunca permitiría que una chica se burlara de alguno de ellos, pero claro, no todos eran iguales.
—Natsu, nos gustaría hablar contigo— esta vez quien habló fue Mystogan.
—Quiero estar solo— dijo y volvió a apoyar la cabeza contra la almohada, llevándose el antebrazo sobre los ojos. Se sentía miserable.
—Nos importa una mierda que quieras estar solo— la puerta fue abierta de repente, dejando ver a Gray y a los chicos.
—¿Qué harás?— le preguntó Jellal, sabía que no era algo que se podría tomar a la ligera, pero tampoco entendía del todo la actitud de Natsu, cuando estaban hablando en la mañana éste había desaparecido con Michelle, cuando llegó los evitó y cuando estuvieron en el dormitorio se encerró en su recamara.
—Es la segunda vez que me haces esa pregunta— le dijo al gemelo al sentarse en la cama.
—¿Hablaste con Lucy?— apretó las manos fuertemente al escuchar al rubio, él no tenía nada que hablar con ella, que hablara con el padre de su mocoso.
—No sé cuales sean sus intenciones, pero desde ya les digo que no tengo nada que hablar con ella, es su problema, no el mío— los chicos se miraron entre sí, confundidos.
—¿Entonces no te interesa que esté embarazada?— preguntó un sorprendido Mystogan.
—¿Por qué me tendría que preocupar?— preguntó con acidez al salir de la cama.
—¿Cómo que por qué te tendría que preocupar?— quiso saber Gajeel. —¿Porque eres el padre no?
La risa burlona del chico los sorprendió.
—Creo que el cabeza de lava no entiendo— dijo Gray. —Veamos como te lo explicamos…
—Ya basta, no me interesa que esté embarazada, que se lo diga al padre, es su problema no el mío— entonces los chicos comprendieron finalmente, Natsu pensaba que el embarazo de la rubia era de alguien más, no suyo.
—De verdad que eres idiota, flamitas— le dijo el pelinegro. —¿Recuerda hace un mes que la follaste sin protección?— le preguntó burlonamente. —Felicidades, serás papá—
—¿Pretenden que crea eso?— chasqueó la lengua con molestia, esperaba algo mejor de sus amigos, no aquella patraña.
—Serás imbécil, sino lo crees, solamente tienes que empezar a sacar cuentas.
Vieron como el pelirrosa abrió los ojos grandemente, asustado, confundido y luego corría hacia la puerta, parecía que había entendido.
—¡Hey, Luce!— llamó cuando entró a la habitación de la rubia, buscándola. —¿Dónde se metió?— quiso saber al encontrar el lugar totalmente desocupado, solamente olía el dulce aroma que inundaba la habitación, pero no muestra de la rubia.
—¡Sabía que nunca tenía que permitir que fueras a Fairy Tail— gritaba un exaltado Jude, caminando de un lado a otro. —Vas a estudiar y mira con lo que me sales ahora— se detuvo frente a su hija, tenía la cabeza baja e intentaba limpiarse las lágrimas inútilmente.
—L….l…o…sien….to….pa…..pá….— decía con voz entrecortada.
—Pensaba que eras una chica madura, que podía confiar en ti, Lucy— decía dolido el hombre. Entendía perfectamente a su padre, lo acababa de decepcionar.
—Lo..lo…sie….nto…mu…..ch…o— se disculpó, avergonzada.
—Solamente tienes 17 años— le recordó. —¿Qué pasará con tu sueño de ser una gran escritora?— quiso saber.
—L….l…o…sien….to….pa…..pá….— se volvió a disculpar mientras se limpiaba las lágrimas. —Yo quiero seguir estudiando, quiero ser una gran escritora— Jude Heartfilia solamente suspiró, sabía que Fairy Tail no sería una buena influencia para su pequeña princesa, aquello era ahora la prueba de que el hombre nunca debió permitirle estar en ese lugar.
—¿Lo vas a tener?— cualquiera que fuera la decisión de su hija, la apoyaría. La rubia asintió. —¿Dónde está ese maldito que se atrevió a tocarte?— exigió saber. —¿Por qué no está aquí dando la cara, Lucy?
—Él…todavía, no…no sabe…— dijo avergonzada, aún no hablaba con Natsu, sabía que decirle todo a su padre sería mucho más difícil que decirle a Natsu.
—¿Sabes quién es?— le preguntó su padre cuidadosamente, Lucy no sería la primera chica embarazada que no supiese quien era el padre de su futuro hijo.
—¡Claro que sé quién es!— gritó sonrojada por causa del repentino enoja al escuchar la pregunta. —¿Qué clase de hija crees que tienes?— preguntó con indignación.
—Ya no lo sé— le dijo, la mirada de su padre era cubierta por aquella capa de decepción, decepción hacia ella. —Pensaba que te había dado mejor educación.
Luego de aquella platica, había salido corriendo de la oficina de su padre, dolida, lo había decepcionado, lo sabía, pero aún así, esperaba una sonrisa, un abrazo de su progenitor. Salió de la ducha, tomando la blanca toalla y envolviendo su voluptuoso cuerpo.
—¿Por qué no me lo dijiste?— la ronca y profunda voz de Natsu la asustó, obligándola a retroceder, mas al hacerlo, pisó en falso, resbalándose. —¿Tendré que cuidar al crío de su propia madre?— fue toda la pregunta del pelirrosa cuando con rapidez se acercó a ella y la atrapó, evitando que callera al piso. —¿Qué sucede?— le preguntó preocupado al ver como los orbes castaños se llenaban de lágrimas.
Su corazón latía fuertemente, había estado tan perdida en sus pensamientos que no hubo notado la presencia del chico en el baño.
—Me asustaste— le dijo cuando se puso apoyar sobre los pies nuevamente.
—¿Por qué no me lo dijiste?— ambos guardaron silencio.
—¿De qué hablas?— se hiso la desentendida mientras regresaba a la habitación, todavía no estaba preparada para tener esa charla con el pelirrosa, ni siquiera eran novios, nada, ahora salía embarazada.
—Luce— la tomó de la muñeca, evitando que la chica pudiese seguir evitando su mirada.
—Tengo que vestirme— intentó zafarse del agarre del chico, pero esto solamente ocasionó que hiciera más presión.
—Los chicos me dijeron que estás embarazada— soltó, haciendo desear a la chica matar a aquellos chismosos, ese era un asunto solamente de Natsu y ella. —¿Por qué no me lo dijiste?
—Suéltame— le pidió en un susurro.
—¿Te lo vas a sacar?— la cruda pregunta brotó de los labios masculinos sin que la pudiera evitar.
—¡Claro que no, es mi hijo!— le gritó indignada al escucharlo.
—¿Entonces por qué diablos no me dijiste nada?— genial, ahora era ella la indignada cuando él tuvo que enterarse de aquella tan delicada noticia por boca de sus amigos.
—No sabía como— tuvo deseos de llorar, de golpear al chico frente a ella. —Tenía mied…— el chico de repente se le había acercado y abrazado contra su pecho, oportunidad la cual aprovecharon las lágrimas y empezaron a bañar sus mejillas sin control.
—Tonta— susurró al apoyar la barbilla contra su rubia melena. —No tienes que tener miedo, estoy contigo— la apretó contra él, transmitiéndole su calor, seguridad y protección.
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—Te odio— susurraba la chica entre suaves jadeos, sintiendo como aquella dura y fuerte parte masculina separaba su mojada e íntima carne.
—Pero tu cuerpo me ama— sonrió el peliazul con voz caliente, llevando los labios hasta unos de sus hombros y lamer.
—Es solamente sexo— gimió ella cuando el chico empezó a moverse contra su cuerpo.
—Uno muy bueno— la apoyó. Penetrando una y otra vez en aquella húmeda cavidad.
—Cállate, me molesta tu v…— pero justo en aquel momento el chico había salido de su cuerpo y entraba fuertemente, cortándole el habla, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera y el interior de sus piernas se volviese liquida.
—¿Decías?— le preguntó con ligera burla. —Solamente en esta posición puedo verte sumisa, Scarlet— y la pelirroja lo odió por aquello, por las deliciosas sensaciones que el peliazul provocaba en su cuerpo, por lo bueno que lo sentía desde aquella posición, ella, con las piernas separadas, el trasero en el aire mientras él estaba tras suyo, entrando y saliendo de su interior desde aquella posición.
—Eres…eres un pervertido— gimió, empujando las caderas contra el chico, haciendo más rápidas y profundas las penetraciones.
—No soy yo quien gime de esa manera tan pervertida y sexy— se defendió, saliendo del cuerpo de la chica, haciendo que gimiese en protesta.
—¿Qué ha…— el chico le había dado media vuelta, penetrándola duramente, obligándola a gemir.
—Quiero ver tu lindo rostro cuando termines— le sonrió pervertidamente, inclinando el rostro hasta el de la pelirroja y besándola, beso el cual ella correspondió, llevando sus manos hasta la nuca del chico y acercándolo aún más hacia ella.
La pelirroja enredó las piernas alrededor de la cintura del chico, haciendo más profunda la unión entre sus cuerpo.
—Jell…al— gimió la chica cuando las penetraciones se hicieron más intensas, violentas, haciéndola gemir cuando el fuerte orgasmo recorrió su cuerpo.
La habitación fue llena de los jadeos y respiración entrecortada de ambos chicos.
—Te puedes ir— habló la pelirroja largos minutos después, dándole la espalda al chico.
—Sabes que te quiero, Erza, lo que hice con mi hermano estuvo mal, pero ya no tengo ni ánimos ni deseos de seguir con este jueguito— se puso de pie para empezar a ponerse los pantalones.
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—N…no…ha..gas…eso…— jadeó la rubia cuando sintió los afilados colmillos del chico mordisquear un sonrosado y duro pezón.
—¿Por qué no?— le preguntó con diversión mientras con la punta de la lengua, lamía en pequeño montículo. —¿Te duele?— le preguntó al separarse de ella y mirarla al rostro. —¿Entonces?— le sonrió al ver como ella negaba con la cabeza, volvió a inclinar la cabeza hasta sus pechos, empezando nuevamente con las húmedas caricias mientras que unas de sus manos se deslizaba entre sus cuerpos, justo hasta la entrepierna de la chica, haciéndola arquear la espalda y cerrar los ojos.
—Nat…su…— un suave jadeó se le escapó a la rubia, el pelirrosa había tomado unas de sus piernas, separándola para luego empezar a hundirse en su interior.
—Deliciosa— la voz ronca del chico la hiso estremecer aún más, no era nada comparado con las otras dos veces cuando estuvieron juntos, él ahora se comportaba diferente, no sabría decir con exactitud. —Estás tan apretada, Luce— gruñó sobre la delicada piel de su cuello, su caliente aliento haciéndole cosquilla a la chica.
Se quedaron en silencio, jadeando cuando el pelirrosa estuvo completamente en el interior de la chica.
—Te extrañé— habló, justo cuando empezaba con el lento vaivén contra el interior de la chica. —Me moría de celos pensando que podrías estar con Hibiki— confesó, buscando la dulce boca de la chica, besándola al mismo compás que ambos cuerpos se movían, se buscaban.
Su cuerpo se agitaba bajo las penetraciones, caricias y besos del chico, obligándola a gemir su nombre, dejándole escuchar su deseo, su necesidad. Deslizó una mano entre ambos cuerpos, buscando el interior de las piernas femeninas, tocando con las yemas de los dedos aquel pequeño montículo de carne entre sus mojados pliegues.
—N..Na..tsu…— el gemido dulce, suave, llenó la habitación, excitándolo, causando que las penetraciones fueran aún más fuertes hasta su propia liberación. Agitados, sofocados y jadeantes se besaron, lento, suave.
—¿Ya no te duelen?— le preguntó con inocencia, sin embargo, la mirada y sonrisa que le dedicaban estaban lejos de ser lo que su tono aparentaba.
—¿Ah?— abrió los ojos, confundida, su cuerpo se sentía ligero, relajado por el recién orgasmo.
—Los pechos— dijo saliendo con lentitud de su interior y echándose al lado de la rubia.
—Nunca me dolieron— le dijo sonrojada.
—¿No?— preguntó con una ceja arqueada. —He escuchado que a las mujeres embarazadas les duelen— se excusó. —Y los tienes más grandes.
—Deja de mirarme los pechos— vio como ella inflaba las mejillas, tomaba las sábanas y se cubría de su verde mirada. Se acurrucó contra él, buscando que le abrazara, pues ambos estaban de lado, mirándose. —Tengo miedo— le confesó al bajar la cabeza y apoyar la frente en su pecho.
—¿Quieres que lo hagamos de nuevo?
—Eres un tonto— alzó la mirada, enfrentándolo. —Solamente piensas en sexo— ¿Por qué cualquier cosa que le hacía el chico la hacía sentir mal? No importaba si era burla o no, sentía grandes deseos de llorar.
Un incómodo silencio llenó la habitación, ambos se quedaron mirando, analizándose, y no fue hasta que la rubia empezó a sollozar que otro sonido se escuchó en la recamara.
—Te od…io— le decía entre sollozos, intentando limpiarse las lágrimas. —Er….eres….un bru…to— lo acusó.
El pelirrosa la miraba, sin apartar la mirada de ella. Memorizando cada rasgo de la rubia.
—¿Eres tonta?— había apoyado el codo en la almohada y el rostro lo dejaba contra la palma.
—Id…io…ta…— las palabras del pelirrosa solamente la hacían deseas llorar aún más.
—¿Crees que voy a dejarte sola en esto?— quiso saber, llamando la completa atención de la chica quien dejó de frotarse los ojos y lo miró, él la miraba serio, atento. —Si tienes miedo es porque eres una tonta, no tienes que tener miedo, solamente tenemos que hacernos responsables— siguió hablando cuando ella lo miró con atención. —No voy a decir que soy el hombre más feliz del mundo, eso sería una ridícula mentira, no esperaba dejarte embarazada— nunca había visto al chico con aquel semblante. —Es algo sorpresa, pero no desagradable— y al decir aquello llevó su mano libre hasta el vientre de la chica, tocando con suavidad, causando que Lucy se sorprendiera.
—Natsu— susurró conmovida por las palabras del chico. —¿Entonces no estás enojado?
—¿Enojado?— le preguntó con una ceja alzada. —Estuviera molesto si fuera de otro.
—¿Estás celoso?— le preguntó al escucharlo.
—No seas tonta— le dijo, mas al decir aquello, un casi invisible sonrojó se posó en sus mejillas. —No me podría poner celoso, no ahora, eres mía— la manera posesiva en que el chico dijo aquello la llenó de calidez, ternura, no dudó en rodearlo con los brazos.
—¿Me quieres?— le susurró sonrojada, levantando el rostro y mirándolo.
—Duérmete— cerró los ojos, haciéndose el dormido.
—No me ignores.
—¿Sabes que estás completamente desnuda, abrazada a mí no?— abrió un ojo y la miró, la rubia tenía el entrecejo fruncido y pareciere esperar repuesta.
—Respóndeme— exigió.
—¿Si te pedí que seas mi novia fue por algo no?— mentira, al principio era para tomarle el pelo, luego de lo de Michelle, se había dado cuenta que verdaderamente quería tener a la rubia de su lado, como su novia.
—Pensaba que me tomabas el pelo— dijo avergonzada mientras bajaba la mirada. Los brazos del chico caían de sus hombros hasta su espalda y finalmente en su cintura, acercándola a él.
—Olvídalo— le restó importancia, volviendo a cerrar los ojos, buscando el tan deseado descanso.
—Pídemelo de nuevo— aquella orden obligó al pelirrosa a mirarla nuevamente.
—¿Ah?— arqueó una ceja.
—Que sea tu novia— le dijo haciendo un puchero.
—Estás loca— rodó los ojos mientras suspiraba. —Ahora seremos amigos con beneficios— cuando no escuchó respuestas por parte de la chica, abrió los ojos nuevamente, ella tenía los ojos cerrados.
—Ok— le dijo Lucy al abrir los ojos y dedicarle una sonrisa. —Estoy cansada— se acurrucó entre los brazos del chico, buscando comodidad. —Buenas noches.
El pelirrosa sonrió, abrazándola aún más contra él.
—¿Quieres ser mi chica?— había inclinado el rostro hasta quedar a la altura de unos de sus oídos.
—Mmm— aquel sonido proveniente de la garganta de la chica lo hiso separarse un poco, buscó su rostro, sus parpados ocultaban sus ojos, su respiración era lenta y relajada. Lucy se había quedado dormida.
Continuará
Y aquí lo que muchos ya esperaban, Lucy embarazada y las reacción de Natsu, claro, al principio renegó que fuese su hijo, pero no lo iba a poner con esa actitud de que fuese tan idiota como para no sacar cuentas y no poder imaginar que el hijo de Lucy era suyo. La actitud de Jude, quizás a muchos le desagrade pero me pareció lógica xDD…Algo de Jerza *O*… me encantan los gemelos y lo pervertido de Jellal xDD….Lucy nuevamente dejando a Natsu sin repuesta xDDD…pobrecito, me sorprendió con la madurez que tomó la noticia, bueno, ya veremos si entra en shock de la magnitud de que será padre xDD.
El capítulo anterior se convirtió el que más tiene review, muchísimas gracias por todas quienes se tomaron esos minutos en dejar un review, se le agradece de verdad, son mi musa, a veces no tengo deseos de escribir, pero cuando veo los reviews que llegan, me motivan en seguir escribiendo *.*
