Los jóvenes Titanes no me pertenecen, son propiedad de DC comics y Cartoon Network.

CAPITULO 4

¿Qué tiene él que no tenga yo?

Chico Bestia recorría los pasillos dando patadas al aire con esta pregunta haciendo eco en su cabeza. Desde que Raven supo que Herald fue enviado a recolectar datos de la zona cero y aún no había regresado, ella se había encerrado en su propia habitación por días. Apenas si pudo verla en los entrenamientos y aún menos hablar con ella.

Comprendía que la situación era preocupante, él también estaba intranquilo, al día siguiente partirían hacia allí y aún no habían hallado la forma de ingresar a través de la niebla. Pero la idea de que ella estuviera tan angustiada por aquel tipo hasta el punto de aislarse de todos, le resultaba irritante.

¿Qué tiene él que no tenga yo?

Se detuvo en frente de la puerta que tenía grabado el nombre de la joven y apoyó su puntiaguda oreja sobre ella, abrigando la esperanza de poder escuchar algo. Pero no dio resultado.

Suspiró decepcionado refregando sus manos llenas de grasa de motor en su chaqueta y siguió camino hasta llegar al living encontrándose con Robin y Starfire manipulando planos e intercambiando ideas.

Hasta Robin que prácticamente ha abandonado a Star durante los últimos años puede tener tiempo de caridad con la chica que ama…

¡Stop!

´Chica que ama´… ¿acaso Raven era la chica que él amaba? ¿¡En que estaba pensando!? No, no, no y ¡no! O talvez ¿si…?

Ideas contradictorias se disparaban en su mente, las palabras amor, amistad y Raven se mezclaban desordenadamente asfixiándolo. Refugió su cabeza entre sus brazos tratando de apagar esos pensamientos. Esto no fue pasado por alto por su amiga Tamaraniana.

-¿Estas bien amigo mío? luces más verde de lo normal….- se preocupó Starfire abandonando el papeleo y corriendo hacia él.

-Estoy bien no te preocupes- se excusó- solo estoy apreciando el piso…que por cierto luce muy sucio.

-Disculpa si dudo de tu palabra, pero te pediré que tomes asiento- la joven lo condujo hacia el sofá- ¿Cyborg sabe que estas aquí? ¿No estabas con él preparando la nave T?

-Por supuesto, él me envió a la cocina a traer….pues se me olvidó -se disculpó el joven rascándose la parte trasera de su cabeza. En su lugar una nueva idea nació- oye Star ¿crees que soy lindo?

En solo segundos tuvo a Robin sujetándolo fuertemente de los hombros con la cara roja de celos.

-¡Chico Bestia creí que eras mi amigo!-gritó sacudiéndolo el de antifaz- ¡quitarme a mi chica es alta traición!

De inmediato se convirtió en gato, escapando de manos de su líder y saltando a la falda de la peli rosada.

-¡No es lo que crees! Yo solo que quería saber su opinión acerca de mi aspecto -se defendió ya de nuevo en su forma humana. El joven maravilla hizo chillar los dientes en su descontento- oye Robin… ¿crees que soy lindo?

La actitud furiosa del muchacho cambió radicalmente.

-Pues claro Chico Bestia, tú tienes tu encanto -respondió con una sonrisa. Ahora eran los fuertes brazos de Starfire los que sacudían al Changeling.

-¡Creí que eras mi amigo!-

-¡Auxilio!-

Luego de quince minutos en que el pobre chico tuvo que explicarse, el par de jóvenes líderes parecían entender los sentimientos del muchacho más que el mismo.

-Entonces no quieres robarte a mi chica-dedujo el líder-solo quieres nuestra opinión acerca de tu aspecto.

-Porque te preocupa no estar a la altura de Herald- finalizó Starfire.

-Así es, y pues… creen que necesite ¿una capa o un bronceado?- preguntó chico bestia señalando su aspecto- tampoco sé qué hacer con mis colmillos.

Robin cubrió su rostro con las manos en señal de frustración, era tan obvio lo que le sucedía a su amigo, él mismo lo había experimentado muchas veces. El primer paso era aceptar los nuevos sentimientos.

-¿Y dime porque quieres hacer eso?-

-Para que Raven deje de pensar en ese sujeto y salga de su habitación una vez por todas-

Aceptar los nuevos sentimientos seria trabajoso.

- Estás celoso -afirmó el líder. Y chico bestia volvió a ser atormentado por sus confusos pensamientos una vez más.

-Claro que no estoy celoso, solo quiero conocer mis virtudes para hacer frente a las de Herald y ganarme la atención de Raven…no espera, no me gusta Raven solo quiero que ella me patee solo a mí, digo no, solo… quiero no tener que sentirme así de confundido -terminó de balbucear avergonzado con la cabeza gacha.

Starfire quiso reconfortarlo pero el líder la detuvo. Robin tomó aire escogiendo cuidadosamente sus palabras. No era su talento dar consejos amorosos, ese era trabajo de Cyborg, pero lo intentaría de todas formas. Sabía que lo que saliera de su boca cambiaría el curso en la relación entre su amigo y la mitad demonio para siempre.

-Vamos Chico Bestia no tienes de que preocuparte tienes mucho a tu favor: tu gran personalidad y bueno… puedes convertirte en gato, a las chicas les gustan los gatos ¿verdad?-

Hubo unos segundos de silencio.

-¡Tienes razón, no voy a darme por vencido!- gritó el Changeling corriendo hacia la cocina- le prepararé una súper merienda.

-Eso fue más fácil de lo creí –sonrió orgulloso el líder colocando los pies sobre la mesa- debí mencionar también las ventajas del gel para el cabello a la hora de conquistar chicas.

-Estoy orgullosa de ti- murmuró la joven a su lado, provocando un gran sonrojo en su ex novio.

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-Sal de ahí rae –ordenó sosteniendo una bandeja de comida.

-…-

-Por favor, llevo aquí casi media hora y empiezo a sospechar que le pusiste algo a la puerta para evitar mi ingreso -pero no hubo respuesta alguna- Sara hizo pastel para nosotros y también traigo té de hierbas-

-…-

-Muy bien, entonces esto será por las malas- amenazó chico bestia abandonando la bandeja en el suelo y corriendo hacia su habitación.

Raven agudizó el oído.

-Rae Rae, me traje esto de Tokio -canturreó el joven ya de regreso frente a su puerta- es un robot que lanza unos pequeños cohetes y cuando le oprimes el pecho grita: fire fire-

Raven continuó releyendo su libro sin temor alguno. Por un momento pensó que el chico verde dinamitaría su puerta, pero tratándose de un ridículo robot no había de que preocuparse.

Una estrategia para atravesar la peligrosa niebla no se le ocurriría de la noche a la mañana, debía consultar a todos sus libros para poder hacerle frente y mantener a todos a salvo.

Talvez un potente hechizo…

¡Fire! ¡Fire!

Un portal…

¡Fire! ¡Fire!

Si Herald no pudo hacerle frente…

¡Fire! ¡Fire!

Ella debía pensar en algo mejor, algo como un…

¡Fire! ¡Fire!

¡Maldito robot lanza cohetes!

-¡Ya basta Chico Bestia!- gritó enfadada, con ese molesto ruido detrás de su puerta no podía pensar en nada.

-¿Abrirás entonces?-

-No-

¡Fire! ¡Fire!

El joven vio como la puerta se abría a su paso y se abalanzó hacia el interior de inmediato por si acaso su amiga cambiaba de opinión. La habitación lucia menos tenebrosa y más desordenada de lo que recordaba.

-¿Qué quieres?- lo interrogó la dama oscura sentada en posición de meditación rodeada de miles de libros. Vestía unos pantaloncillos cortos, y una blusa oscura suelta de mangas largas.

-Pues yo te he traído una súper merienda, ya que no sales ni a comer…Y eso me preocupa -dijo ofreciendo la bandeja y agregando orgulloso- Sara hizo pastel y yo defendí tú porción de Cyborg-

-¿No deberías estar con él arreglando la nave T?-preguntó la joven levantando una ceja.

-Naa…el estará bien sin mí-

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-Ahora bestita pásame el hielo que te pedí, necesito refrigerar este potente laser al colocarlo o explotará -pidió Cyborg posicionado debajo de la nave estirando su mano hacia afuera. Pero el hielo no llegó- chico bestia esto ya no es gracioso…

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-¿Que fue esa explosión?- preguntó asustada Raven. El estridente ruido provenía del taller de máquinas.

-Nada de lo que debas preocuparte-se excusó el muchacho apresuradamente. Recordando la tarea olvidada e imaginándose en el lio que estaría ahora metido- ¿todavía sigues buscando un puente o túnel subterráneo mágico que nos permita acceder a la zona cero?

Ella solo se encogió de hombros y observó la bandeja llena de comida entre sus manos en la cual se encontraba un pequeño frasco de mostaza colocado cerca del pastel.

-Cortesía de Star-explicó el joven sentándose en la cama- ella teme que tú le guardes rencor. Ya sabes, por lo de Herald.

-Ya le he dicho que no es su culpa. Herald sabía los riesgos que implicaba carecer de compañero y aun así aceptó la misión sin mí, él es el culpable de su propia desaparición- acotó la muchacha sorbiendo delicadamente su té- le hare saber cuan tonto fue, una vez que lo encuentre.

Chico bestia sintió una extraña punzada en el pecho y como todo aquello que le provocaba dolor, decidió ignorarlo con un chiste o una broma.

-Venga Raven te contaré un chiste -y empezó a saltar sobre la cama- era un ladrón tan pero tan gordo que… ¡la policía jamás pudo rodearlo!

-Baja de ahí ahora mismo –

-No al menos que prometas que jugarás conmigo a las cartas más tarde-

-No lo haré, baja de ahí-

-Está bien, pero jugarás conmigo a bola apestosa mañana toda el día al menos que logres atraparme- se transformó en ardilla y comenzó a recorrer el cuarto mientras esquivaba los ataques mágicos de la hechicera.

La mitad demonio comenzaba a desesperance, se puso de pie y trató de darle caza corriendo y saltando entre sus libros, pero era inútil. En un descuido se vio de nuevo en brazos del joven.

-Suéltame-pidió observando su alrededor temerosa de que algo explotara.

-¿Por qué? esto es divertido-carcajeó su compañero elevándola con sus ahora fuertes brazos.

-No -replicó la joven- no es momento, tengo cosas que hacer…

-Herald…-murmuró con voz apenas audible el joven verde mientras lentamente la soltaba de su agarre. La empática sintió entonces una punzada de celos inundar el pecho de Chico Bestia- ¿te refieres a Herald?

Raven no supo que responder y fue depositada suavemente en el suelo.

-Creo que será mejor…si alguien te ayuda con todo este lio ¿no crees?- se ofreció el muchacho recogiendo los libros del suelo- dos cabezas piensan mejor que una.

Ella asintió en silencio.

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El anochecer había llegado a Jump City y la luna acechaba atravesando con sus blancos rayos los ventanales de la habitación de una joven y adormecida hechicera.

Ha esas alturas Robin y Starfire habían descubierto la isla en la que se había iniciado el ataque y creado una ruta segura para llegar. Pero todo sería inútil si ella no encontraba la manera de atravesar la peligrosa niebla.

Dejó caer el último libro de su estante de entre sus manos e inhaló fuertemente conteniendo su frustración, partirían al día siguiente y ella no tenía una solución viable.

Quiero dormir y algo de ese pastel- pidió pereza en su interior. Raven solo accedió a lo último. Y mientras masticaba le echó un vistazo a Chico Bestia que dormía plácidamente afirmando su espalda en el borde de la cama a medio sentar en el piso.

¡¿Cómo puede dormir en una situación como esta!?-se quejó ira.

Porque él confía en nosotras- dijo valentía- no podemos darnos por vencida.

La joven dio un sorbo a su té agradeciendo mentalmente la merienda.

Best-poo esta celoso de Herald- recordó afecto abrazando un osito de color verde.

No creo que celoso sea la definición correcta-opinó conocimiento- solo no le gusta recibir menos atención que nuestro ex compañero.

¡Entonces hay que darle y bien duro!-exclamó lujuria sorprendiendo a todas- darle atención me refiero…no sean mal pensadas.

-contigo es difícil- razonó Raven. A diferencia del chico, ella tenía bien en claro que sus sentimientos sobrepasaban la barrera de la amistad y apreciaba los gestos recibidos por él, aunque a veces no sabía cómo lidiar con ellos.

Aunque no me guste admitirlo lujuria tiene razón- conocimiento comenzó a pasearse por entre las demás emociones- recuerda que la primera vez que Chico Bestia nos tomó entre sus brazos, lo lanzamos al mar, luego casi hacemos explotar la torre…pero últimamente se nos hizo más fácil enfrentar sus ¨atenciones¨. Quiero decir, hace solo unas pocas horas atrás él nos abrazó y nada explotó se movió o se derritió.

-¿Significa que…?-

Que si queremos controlar nuestras emociones debemos aprender con chico bestia-

Raven se ahogó con el té.

-¿Es solo una hipótesis verdad? -indagó algo consternada- ¿estas segura que no le haremos daño?

Solo hay una manera de saberlo-

Dio un último sorbo al té y tomando algo de valor se acercó a su adormilado compañero hasta casi poder rozarlo.

¡Hazlo!-gritó valentía y Raven lo abrazó.

-…fire…fire…-susurró Chico Bestia sin despertarse. La joven no pudo contener una risita. Nada había explotado, conocimiento tenía razón.

En su mente las emociones hacían una fiesta y bailaban ¨la macarena¨. Era un momento perfecto tanto así que se permitió escuchar los latidos del corazón del muchacho afirmando su cabeza su pecho.

Se preguntó que clases de sueños ocuparían la mente de su amigo. Talvez ese ruidoso robot made in Tokio, un juego de bola apestosa, una broma para Cyborg o un túnel subterráneo mágico…

¡Stop!

-¡Túneles subterráneos!-gritó poniéndose de pie velozmente empujando sin querer al bello durmiente a su lado.

-¡Que sucede!- se despertó asustado el Changeling viendo como la joven tomaba varios libros del suelo y corría aún con sus pies descalzos en dirección al living.

-Chico Bestia eres un genio-le dijo antes de perderse por los pasillos.

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¡Hola de nuevo!

Debo aclarar que este capítulo está inspirado en la imagen de este fic, espero les haya gustado este cap.

Me gustaría agradecer TODOS los reviews recibidos, pero con especial cariño a :

Sonatika-San y SaritaSan por sus inspiradores reviews que me ayudan a superarme y me llenan de ideas *w*.

Sin más que decir.

Connors Kurasay