Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.

Lucy– pensamientos o recuerdos

"Natsu"– hablando por teléfono.

Dormitorio para Chicos

Capítulo 18: Pagando el pasado

—¿Cómo sigue la coneja?— Natsu no había hablado, solamente estaba allí, inclinando contra la pared con la mirada ausente.

Los resultados de aquella prueba no podían ser ciertos, él, él no podía ser hermano de Lucy, no, todo tenía que ser una mala broma. Cuando Lucy había colapsado, tuvo que volver dentro de la clínica, no sabía que hacer, ella no despertaba y así estuvo durante unas dos horas, mas cuando volvió en sí y lo vio, había entrado en una crisis nerviosa, poniendo al bebé en peligro, los doctores le exigieron salir y ya de eso hacían unas horas, todos los chicos habían pasado a verla, menos él, Lucy no deseaba verlo.

—¡¿Qué haces?!— preguntó sorprendido cuando se vio estampado contra la pared, Erza lo había acorralado.

—¿Qué le hiciste a Lucy, Dragneel?— exigió saber la Scarlet.

—No le hice nada— se defendió, intentando separarse del agarre de la pelirroja, pero fue en vano, no tenía fuerzas para empezar una pelea con la chica.

—¿Entonces por qué Lucy no quiere verte?— quiso saber Cana.

—Los médicos dicen que es mejor que te mantengas alejado— le dijo Levy.

—¿Pueden mantenerlas con la boca cerrada?— le preguntó a los chicos con fastidio, no necesitaba que las chicas se pusieren en aquel plan.

—Habla ahora, Natsu— exigió Erza.

—¡Dejen de joder!— gritó y se separó de la chica. Una enfermera que pasaba por allí les mandó a bajar su tono de voz. —Lo que suceda entre Lucy y yo es nuestro problema, no de ustedes— les recordó.

—Pero según los doctores, el bebé de Lucy-san estuvo en riesgo— esta vez le tocó hablar a Juvia, el pelirrosa bajó el rostro.

—¡¿Dónde está mi hija?!— la voz del padre de la rubia los obligó a mirar al recién llegado, mas lo que sucedió segundos después, dejó a todos perplejo, Natsu se había lanzado sobre el hombre y golpeado fuertemente en el rostro, obligando a Laxus a reaccionar cuando el chico estaba dispuesto a golpear al hombre nuevamente.

—¡Natsu!— llamó Erza, sorprendida.

—¡Es su maldita culpa!— gritó, intentando zafarse del agarre de Laxus.

El hombre, sorprendido, se tocaba el área golpeada y miraba al enfurecido chico. El hijo de Igneel estaba enfurecido, le acababa de golpear y no sabía la razón.

—Les pediría que sino saben guardar silencio, salgan fuera— dijo una enfermera.

—¡Te voy a matar, hijo de puta!— gritaba el pelirrosa mientras Laxus y Jellal lo empezaban a arrastrar por el pasillo del hospital hasta la salida acompañados de Mystogan. —¡Te metiste con un Dragneel, cabrón!— estúpido Jellal, estúpido Laxus, no dejaban que le diera su merecido a aquel hijo de perra.

—…Entonces el flamitas se volvió loco— finalmente habló Gray cuando se habían llevado al chico.

—Yo que pensaba que esto no se podía poner más extraño— susurró Gajeel antes de salir corriendo, tras los chicos.

—Espérame.

—Gray-sama.

—Que no me llames Gray-sama, estaré con los chicos— le dijo antes de darle un rápido beso en la boca.

….000….

—¡¿Qué diablos les pasa?!— gruñó cuando ya estuvieron fuera del hospital.

—Natsu, acabas de golpear y amenazar al padre de Lucy— le dijo un preocupado Mystogan.

—Tenían que dejar que lo matara— dijo molesto.

—Se supone que quieras llevarte bien con tu suegro— dijo Jellal. —Lucy es su hijita y tú el bastardo que está con ella— dijo divertido.

—Lucy no es su hija— habló entre dientes, sentándose en una banca.

—¿Qué no es su hija?— preguntó el rubio.

—Sí, no es su hija, la mujer le pegó el cuerno por cabrón, seguramente— habló rápidamente.

—¿Y tú como sabes todo eso?— quiso saber el gemelo. Ambos chicos vieron como el pelirrosa se llevaba una mano a unos de los bolsillos traseros del pantalón del uniforme y sacaba un papel un poco arrugado. —¿Y eso es?— volvió a preguntar Mystogan.

—Lucy se hizo una prueba de ADN, ahí salió que ese hombre no es su padre— dijo entre dientes, tenía unos deseos cegadores de volver dentro de la clínica y golpear a aquel maldito.

—¿Y quién es el padre de la coneja?— preguntó un recién llegado Gajeel, quitándole el papel al pelirrosa y empezándolo a ojear. —Aquí no dice quién es el padre, dice quién es el….— miró sorprendido a Natsu quien tenía el rostro entre las manos y se frotaba el cabello, volvió a mirar el papel y luego al pelirrosa.

—¿Quién es qué?— preguntó Gray pero al ver que el pelinegro parecía muy sorprendido y no hablaba, le quitó el papel y lo ojeó. —¿Lucy tiene un hermano?— preguntó confundido. —Espero que no sea un hermano celoso, sino, estarás en problemas, cabeza de lava— dijo divertido, viendo al pelirrosa y luego volviendo a mirar el papel, mas la sonrisa en su boca desapareció.

—Dejen de jugar— dijo Laxus quitándole el papel a Gray, lo ojeó rápidamente y al igual que los dos chicos, quedó de piedra.

—Sea lo que sea que diga ese papel, logró llamar su atención— dijo Jellal.

—Veamos— le quitó el papel a Laxus, y ambos gemelos leyeron el contenido del papel. —Con un 99% de probabilidad, Lucy Heartfilia y Natsu…— dudó al leer.

—Y Natsu Dragneel— leyó Jellal al ver que su hermano dudaba.

—Son hermanos— leyeron sorprendidos ambos gemelos, demasiados sorprendidos.

—¿Es una broma, no?— le preguntó el rubio al pelirrosa, pero ver el estado de éste, le dejaba en claro que no, no era una broma.

—Por eso golpeaste al padre de Lucy, por eso Lucy tuvo esa crisis nerviosa cuando te vio— habló ausente Grey.

—¿Cómo es posible?— nuevamente ambos gemelos hablaban al unísono.

—¡Esperen, esperen, esperen!— pidió Gajeel, aún estaba muy sorprendido. —Si tú y la coneja son hermanos, eso quiere decir que….— ni siquiera pudo completar la frase, aquello era demasiado atroz para decirlo, eran hermanos, habían tenido sexo y Lucy estaba embarazada. —¡Oh diablos!

….000….

—¿Soy hija del padre de Natsu?— la pregunta hecha por la rubia le heló la sangre al hombre

—¿De dónde sacas esas ideas?— preguntó. Claire no pudo haberle contado nada a su hija, eso era ser cruel.

—Tu hermana me dijo todo— estaba acostada, de espalda a la puerta.

—Claire está loca, Lucy, claro que no eres la hija de Igneel— le aseguró y aquello solamente enojó a la chica, apretó los ojos al escuchar a su padre.

—¿Sabes quién es el padre de mi bebé?— le preguntó. —Es Natsu…

—¡No puedes tener a ese hijo!— entonces, todo los miedos guardados por tantos años explotaron. —¡Es en contra de la naturaleza!

Sollozó, sollozó en silencio al escuchar la repuesta de su padre, entonces la prueba de ADN no mentía.

—Me hice una prueba de ADN con Natsu, dice que somos hermanos— dijo en un sollozo.

—¡¿Te hiciste qué?!— preguntó sorprendido.

—¡¿Por qué no me lo dijiste?!— le gritó, sentándose en la cama. —¡¿Por qué no me dijiste que era hermana de Natsu?!— le gritó, histérica.

—El chico con quien tienes esa relación en Fairy Tail, es…— preguntó aterrado, mirando el mojado rostro de su hija.

—¡Sí, sí, maldita sea, es Natsu, Natsu es el chico que quiero, del cual me enamoré!— escondió el rostro entre las manos y lloró con dolor. Aquello tenía que ser una pesadilla, una cruel broma.

El hombre se sentó al borde de la cama y abrazó a la rubia, siempre creyó que Lucy era su hija pero siempre vivió con la duda de que no lo fuera, aquella duda se convirtió en miedo cuando Layla falleció, nunca tuvo las fuerzas necesarias a hacerle una prueba de ADN, temía descubrir la cruel verdad que su mente le gritaba a gritos.

—Perdóname— pidió con dolor, sintiendo como por primera vez en mucho tiempo, las lágrimas se acumulaban en sus ojos. —Tu madre y yo habíamos peleados, ella e Igneel eran amigos mucho antes de que nos conociéramos, se fue con él, no supe que sucedió, cuando arreglamos las cosas no se lo pregunté, yo la amaba, siete meses después me hizo el hombre más feliz sobre la tierra, eras tan pequeñita, con tu hermoso cabello rubios y tu grandes ojos chocolates, como los de ella.

Las palabras de su padre no la tranquilizaron, solamente aumentaron más su llanto, su dolor, Natsu y ella eran hermanos.

….000….

Hacían ya tres días desde que los chicos sabían la verdad y dos días desde que Lucy había salido del hospital, la rubia había evitado hablar con el pelirrosa, no podía, no podía mirarle al rostro, Natsu era su hermano, el padre de su futuro hijo, el chico que hacía latir su corazón, eran demasiados sentimientos juntos, no podía ver a Natsu, no iba a tener fuerzas, no podía verlo como hermano, aquello simplemente nunca sería posible.

—No sabía que Igneel se había acostado con Layla— dijo el hombre. —Todos sabíamos que él no solamente la veía como una amiga de infancia o hermana, pero Igneel nunca intentó nada, ni siquiera le dijo lo que sentía a Layla, y cuando apareció Jude, Igneel se mostró como el gran amigo que siempre hubo sido, hasta fue el padrino de la boda, Natsu. La verdad, fue una verdadera sorpresa que no terminaran juntos, para Grandine, Layla era la única que podía dominar a Igneel, claro, luego llegó tu madre— continuó. —Layla no era esa clase de mujeres, Igneel en aquellos momentos estaba pasando por un momento difícil, tu madre acababa de morir, Layla le acompañó…— aquello le había dicho Gildartz, pero en su última frase, el hombre pareció dudar

—¿Estás segura?— se detuvo en las escaleras al escuchar la voz de Levy.

—¿No será un riesgo?— preguntó preocupada Cana. —Tienes casi cuatros meses de embarazo, un aborto quizás tenga sus complicaciones— ¿Un aborto? ¿Lucy planeaba abortar?

—Sí…— no podía tener un hijo de Natsu, no cuando sabía la verdad.

Enojado al escuchar a Lucy, bajó las escaleras.

—¿No te parece qué es una decisión que tiene que ser tomada entre ambos padres?— la dura pregunta del chico llamó la atención de las chicas.

—Es mi cuerpo— dijo en voz baja, sin mirarlo al rostro, no podía, era demasiado doloroso.

—Pero lo que llevas en el vientre es mío también— le recordó con tono seco. Sí, eran hermanos, y qué diablos, él no podía olvidar lo vivido con Lucy, no podía olvidar que se habían besado, acostado y a que ahora ambos serían padres. Las chicas se miraron entre sí, era mejor dejar a esos dos hablar a solas, no habían tenido la oportunidad, pues Lucy desde que había salido del hospital se había estado en el dormitorio de ellas.

—Será mejor que hablen, estaremos afuera— dijo Erza mirando amenazante a Natsu, claro, como si él tenía culpa de los malos padres que ambos tenían.

El incómodo silencio fue atroz cuando se encontraron a solas.

—Luce…— se sentó al lado de la chica, con tristeza, intentó tomar unas de sus manos y enredarla con la suya. —No voy a dejar de quererte— le confesó. —No me importa que seamos hermanos, no voy a olvidar como…

—Cállate— le pidió, apretó los labios, su corazón latía como queriéndosele salir del pecho.

—Escúchame— le pidió, buscando su mirada pero ella permanecía con la cabeza baja. —Nunca fuiste una chica más para mi, Luce, te veía, sonriendo, estudiando, siempre lucías linda y odiaba eso, sabía que cualquier otro chico también podía pensarte, cuando Sting te besó en la enfermería, me volví loco de los celos, o cuando te vi con Hibiki, no sabía porqué me hacía enojar tanto, pero luego lo empecé a entender, me gustabas más que cualquier otra, no te quería ver con ningún chico que no fuese yo— confesó.

—No sigas— le pidió con voz temblorosa, sintiendo las lágrimas arder en sus ojos.

—No creo ser el chico ideal, ni siquiera creo en esas cursilerías, pero si me gustas, me gustas mucho y quizás va mucho más allá, quizás te ame, Lucy, no me importa que seas mi hermana, voy a seguir queriéndote como mi novia, seguiré deseando besarte y tenerte.

No lo soportaba más, se puso de pie, buscando escapar de allí, pero al hacerlo, Natsu la tomó de la muñeca, halándola con poca delicadeza hacia él, haciéndola caer sentada sobre su regazo.

—Di que no me quieres— ambos se miraron a los ojos, él con determinación y ella con miedo, mucho miedo. —Di que al saber la verdad dejaste de quererme, que lo que me dijiste la última vez que estuvimos juntos es mentira, dilo— la retó, pero lo único que consiguió fue que las lágrimas que intentaba retener la chica, se le escaparan, derramándose por sus mejillas, perdiéndose por su barbilla.

—N…no…pu….e…do— gimoteó entre llanto.

Con delicadeza, lamió las lágrimas que mojaban sus mejillas hasta sus labios, besándola lentamente.

—No quiero ser tu hermano— dijo entre besos. —No puedo ser tu hermano— siguió besándola. Ni siquiera el sonido de la puerta al abrirse logró que ambos chicos se separaran, cada uno buscando con anhelo el contacto de la boca contraria.

—Y nosotros preocupados— habló Gajeel cuando ambos chicos se separaron.

La rubia miró horrorizada a los chicos y rápidamente las lágrimas volvían a bañar sus mejillas, se puso de pie como le fue posible y salió corriendo del dormitorio.

—¿No podía mantener cerrada tu boca?— le preguntó un mal humorado Natsu.

—Mira, Salamander, aunque quieras o no, es tu hermana, pasa la página, no pueden seguir con eso, carajo, es un asco.

—Son medios hermanos— le corrigió Jellal.

—Sabes, pendejo, no necesito que me lo recuerdes— le gruñó al pelinegro. —Mete el culo en tus asuntos— se puso de pie, se dio media vuelta y se dispuso a alejarse hasta las escaleras.

—No tengo la culpa que te hayas cogido a tu hermana y embarazado— se defendió Gajeel, enojado.

—Repite eso y te jodes— le advirtió.

—Dejen de pelear, por favor— dijo Mystogan con tono aburrido al sentarse en unos de los muebles.

Sabían que si Gajeel era inteligente, no retaría a Natsu en aquellos momentos.

—¿Cuál de los dos?— preguntó Gajeel. —¿Qué te follaste a tu hermana o que la embarazaste?— y ahí estaba, ninguno hizo nada cuando Natsu golpeó fuertemente al chico en el rostro, se lo había buscado.

—Si fueras más inteligente no te meterías conmigo, cabrón— los chicos se sentaron en los muebles, viendo con interés cuando ambos chicos empezaron a repartirse golpes.

—¿No deberíamos separarlos?— preguntó un divertido Grey.

—Neh, Natsu necesita sacar toda la rabia que lleva acumulada, Gajeel se ofreció— rio Mystogan.

….000….

Se miró al espejo, su vientre ya estaba hinchado y era que con cuatro meses de embarazos apenas se le empezaba a notar, escuchaba los chismes a su espaldas, sabían que hablaban de ella, pero prefería no prestar atención, no se había atrevido a abortar, no tenía el valor para hacer algo así, no era su culpa que su madre había sido una cualquiera, durante aquellas semanas, se había quedado en el dormitorio de las chicas, por alguna razón la mimaban mucho, no dejaban que Natsu se le acercara más allá de lo debido, y lo agradecía, eran hermanos, Natsu lo tenía que entender, pero no lo había hecho, todo lo contrario, no perdía oportunidad, pero luego de lo sucedido en el dormitorio, había entendido que aquel último beso había sido un error, no permitía esa clase de acercamiento.

Mirar su figura en aquel espejo, la hizo sonrojar, por alguna razón estaba muy feliz, a pesar de todo lo que estaba sucediendo, se sentía feliz cuando veía su vientre o lo tocaba, según la ginecóloga, hasta el momento, su bebé venía en perfecto estado, claro, aún era muy pequeño para saber si más adelante tendría un inconveniente, pero no le importaba, lo amaría igual.

—¿Natsu seguirá viéndome igual?— le preguntó a su reflejo, sí, aunque eran hermanos no dejaba de preocuparse como Natsu la empezaba a ver, si ya la veía como hermana o la seguía queriendo, y el hecho que no la siguiese queriendo, la ponía triste. Happy maulló desde la cama, llamando la atención de la chica. —¿Y tú que haces ahí?— preguntó al gato, pero este solamente la miró y luego se acostó sobre la almohada. Si Happy estaba allí, entonces Natsu…No, Natsu no podía estar allí, las chicas estaban abajo, era mejor ignorar aquello. Volvió a prestar atención a su figura en el espejo, con sus manos sobre su vientre. —Tienes que crecer fuerte, mami te quiere tener ya— susurró mientras intentaba amarrarse el listón alrededor del vientre.

—¿Papi no cuenta?— la voz de Natsu la sorprendió, vi como la puerta era abierta, claro, Happy siempre estaba sobre alguien.

—¿Qué haces aquí?— le preguntó a la defensiva.

—¿Sabes qué solamente estamos alejado porque así lo he querido, no?— le preguntó ignorándola y cerrando la puerta tras él. —Te ves muy bien en ese kimono— la miró de arriba abajo. —¿Te pondrás eso para el festival?

—Es un festival tradicional— le recordó, volviéndose a mirar en el espejo.

—¿No te molesta la cinta?— le preguntó.

—No— fue la seca repuesta. Intentó hacer un lazo pero le era imposible, era muy incómodo.

—Deja, te ayudo— sin que ella se pudiera negar, Natsu se acercó a su espalda, amarrando aquel listón alrededor de su cintura.

—No tienes q….

—Sí, sí, Luce, no tengo que hacerlo— la calló. —Listo— susurró cerca de su oído, haciendo que su caliente aliento le acariciara un poco el cuello, pues llevaba el cabello recogido con algunos mechones en su rostro. Allí estaban, ella frente a él, el a su espaldas, ambos vestidos tradicional para el festival del colegio.

—Gr….gra…cias— dijo un poco sonrojada.

—Agradécemelo de otra manera— la tomó de la barbilla y la obligó a girar el rostro hacia él, dejando sus bocas a escasos centímetros.

—Nat…

—Cállate, no importa lo que digan esos papeles, Luce, nunca serás mi hermana.

—Basta, Natsu, somos…— se mordió el labio inferior, no podía pronunciar aquellas palabras en voz alta. —Entiéndelo— se separó de él y se acercó al closet, buscando zapatos, había trasladado algunas cosas al dormitorio de las chicas.

—Ni siquiera puedes decirlo, tu tampoco lo aceptas— le reclamó, acercándose a ella pero Lucy intentó escapar obligándole a tomarla de la mano. —¿Por qué eres tan terca?— le preguntó. —Yo te quiero, tú me quieres y ambos sabemos que no como hermanos, Luce.

—Basta, esto está mal— dijo dolida, tener a Natsu tan cerca le dolía. —Acéptalo, Natsu— le suplicó, intentando zafarse de su agarre, haciendo que entre ambos se hiciese un pequeño forcejeo, Lucy tropezó con el borde de la cama, haciéndola caer y llevándose a Natsu con ella. Happy despertó de repente ante el brusco movimiento del colchón. Abrió los ojos asustada, encontrándose con la preocupada mirada de Natsu, éste había usado sus manos de apoyo para no aplastar, estaba sobre ella, en una posición demasiado comprometida.

—¿Estás bien?— le preguntó y ella solamente pudo asentir, al estar en aquella posición, el kimono de la rubia se había deslizado un poco más de lo necesario, dejando ver un poco de piel de sus pechos. Se quedaron allí, mirándose en silencio. —Lo que siento por ti no está mal— contestó a lo dicho por la chica minutos atrás.

—Nats…— el chico se inclinó un poco más y unió sus labios con los de ella. No la besó lento ni mucho menos, fue fiero, fuerte y salvaje, robándole el aliento y rompiendo toda barrera puesta por la rubia.

—Vez, nunca me querrás como hermano, me besas como amante— sonrió, victorioso, pero aquello solamente causó enojo en la chica y golpeó fuertemente la mejilla del pelirrosa. —Supongo que esa es tu manera para provocarme— volvió a inclinar el rostro, pero no la besó, sino empezó a repartir besos por su cuello. —Quiero follarte, Luce— susurró contra su cuello al buscar con una mano unos de sus voluptuosos pechos. —Te tengo muchas ganas— sí, diablos, veía lo que el embarazo le hacía a la chica y era como un dulce a un diabético.

La rubia se arqueó al sentir como la mano de Natsu empezaba a acariciar unos de sus pechos, haciéndola jadear y estremecer, mas los recuerdos de que eran hermanos la hizo reaccionar, como pudo, con unas de sus rodillas golpeó al chico entre las piernas, ganándose al momento un quejido por parte del pelirrosa.

—¡Mierda, Luce!— gritó, adolorido, echándose a un lado de la cama. —No se le pega a un hombre allí cuando tiene una erección.

—Te lo ganaste con creces— se defendió, poniéndose de pie y arreglándose el kimono. —Ahora vete.

—No me interesa si eres mi hermana, Luce, eso no impedirá nada— de repente Natsu se puso muy serio, poniéndose de pie y enfrentándola. —Nunca te veré con esos ojos, no importa si tú lo haces, yo nunca lo haré— dicho aquello, prefirió salir de la habitación, dejando a una cabizbaja Lucy, con los ojos llenos de lágrimas las cuales empezaron un camino húmedo por sus mejillas.

—Nat…Natsu…— sollozó, el pecho le dolía horrores, ella quería a Natsu, lo quería con ella, pero sabía que eso no podía ser, Natsu era su hermano, tenía que dejar el pasado como pasado, no podía borrarlo, pero si podía arreglar su presente, Natsu era su hermano, tenía que verlo como tal, solamente eso importaba, no importaba que aquello hacía desgarrar su corazón.

Continuará.


Aquí el capítulo 18 y parece que todo se le complicó a Natsu y Lucy con saber la versión del padre de la rubia, que momento doloroso para ambos, bueno, Natsu ahora está en completa negación cuando Lucy es la que parece querer poner distancia, a ver qué sucede, no creo que Natsu se dejé vencer tan fácil. El capítulo, pues me dio tristeza, especialmente cuando él le dice que la quiere, pues finalmente se lo dice y en qué situación, pero ni aquello fue capaz de hacer a Lucy no pensar en que son hermanos.

Lo lamento, pero no puedo contestar preguntas como si son hermanos, solamente os pediré que se dejen llevar según los capítulos que van leyendo, A todos les gusta el drama, wow, el capítulo anterior es el que tiene más reviews hasta el momento.

Apresuré el capítulo por la falta de manga del día de hoy, espero que lo disfruten y guste y nos leeremos en la próxima actualización, muchas gracias por vuestros hermosos reviews, son la motivación para la musa.