Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy—pensamientos o recuerdos
"Natsu"— plática telefónica.
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 22: Rayo de luz
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Habían sido unas horas en la carretera hacia Magnolia, el chico había estado interesado cuando llegaron al lugar, parecía una grande ciudad, nada comparado con lo que había estado rodeado horas atrás.
—¿Te gusta?— preguntó cuidadosamente la chica de cabellos negros cuando el chico observaba todo el lugar. Lo analizaba.
Tsubaki asintió, parecía un lugar agradable, pero cuando habían llegado a la ciudad, sintió que había estado allí antes, que no era la primera vez en esa ciudad.
—¿Recuerdas algo?— le preguntó con interés pero el chico negó con la cabeza.
—Bien, dormirás en el mueble, solamente tengo dos habitaciones— dijo la otra mujer.
—Hermana— la regañó. —De ninguna manera, Tsubaki necesita estar en un lugar cómodo.
—¿Insinúas que dormirá contigo?— le preguntó con una ceja alzada.
—Bueno…— miró al chico y se sonrojó, era guapo, tenía unos lindos ojos verdes, el cabello rosa y buen cuerpo, parecía de unos 17o 18, quizás más pero estaba segura que ella era mayor que él. Tsubaki la miró ella se sonrojó aún más.
—Puedo dormir en el mueble.
—Nada de eso— se apresuró a decir al ver como su hermana estaba dispuesta a aceptar lo que el chico acababa de decir. —Iremos a comprarte algo de ropa, lo necesitarás— sonrió.
La morena observó como su hermana tomaba las llaves de su auto y la mano de aquel chico, no le gustaba, Sayla estaba muy entusiasmada con ese desconocido, con aquel chico que no tenía recuerdos, algo le decía que si él recordaba su vida, aquello le dolería a su hermana.
—Iremos al centro, Tsubaki necesita ropa— sonrió la chica.
—¿Por qué no lo dejas para mañana?— preguntó mirando su reloj. Eran las 4 de la tarde.
—No— negó la morena.
—Bien, no tardes— miró a su hermana y luego al chico.
Tsubaki, desde que lo había visto horas atrás tuvo la sensación de haberlo visto antes.
—No le hagas caso a mi hermana, es muy buena persona, solamente que no te conoce como yo lo hago— se disculpó cuando ambos estuvieron en el coche.
El pelirrosa la miró.
—No me conoces— dijo. —Digo, solamente conoces esta parte de mi, puedo ser alguien peligroso— lo había pensado, no tenía ninguna clase de recuerdos que no fuera aquel nombre, podría ser alguien peligroso.
—No lo creo, te ves muy buena persona, no tienes ese aspecto.
…000…
—¿Dónde conseguiste eso?— Gildartz sonrió al ver el desconcierto del hombre tras leer el papel.
—Natsu está resolviendo unos asuntos que le encargué, estará ausente y la empresa necesita tener a alguien enfrente.
—Pensaba que Mavis no quería nada de los Dragneel's, veo que siempre fue una cualquiera. Igneel murió y ella ahora aparece como dueña de todo.
—Fue la última voluntad de Igneel, si le dejó las suficientes acciones a Mavis para tener voz y voto en las empresas, tanto tú como los demás lo tienen que entender y darle el lugar que se merece.
—Siempre supe que esa mujer era una cualquiera, esperando justo el momento para atacar.
—Ten más respecto, Mavis es como la madre de Natsu— lo cayó con dureza.
—Una madre muy joven— dijo el hombre. —¿Te has preguntado cuantas veces se revolcó con Igneel como para que éste le dejara tanto dinero?— preguntó cruel.
—Sea lo que sea que hubo hecho, lo logró— dijo un serio Gildartz. Sabía por que camino iba Zero, lo estaba provocando. —Mañana haré una reunión, seré el nuevo presidente de las empresas, con el poder de Mavis y el que tengo como tutor de Natsu puedo hacerlo, olvida toda idea de que podrías ser el vicepresidente, nunca pondrás tus manos sobre el dinero de Igneel.
Igneel siempre supo que Zero quería su dinero, aún cuando trabajaban juntos, supo como hacer para que el hombre nunca pusiera sus manos sobre el dinero que le pertenecía, sabía que mientras Gildartz estuviese vivo Zero nunca lograría su objetivo, más cuando Natsu no confiaba en él. Lo que le seguía sorprendiendo era el hecho de que Igneel siempre supo donde se encontraba Mavis, habían pasado 7 años desde que la rubia se había ido, desde que Igneel lo había presentado con ella, fue testigo del amor en la mirada de la mujer hacia su amigo, amor el cual Igneel había notado mas se negó en aceptar.
El hombre maldijo entre dientes cuando el hombre de cabellos café abandonó la oficina, Gildartz Clive era un hombre duro, pero Igneel lo había sido más, y ahora, el Dragneel estaba muerto, se lo estaban comiendo los gusanos.
—Después de muerto sigues dando problemas, Igneel— susurró. —Dejando a tu puta enfrente de tus negocios.
…000…
—¿Tsubaki?— llamó al chico.
Estaban caminando por el centro comercial, pasando por una tienda de infantes, en la vitrina habían unos lindos juegos de habitación para bebes, sin embargo, el chico a su lado se había quedado observando aquello.
—¿Papi no cuenta?— esa era su voz, él le había susurrado aquellas palabras a alguien.
Cerró los ojos, viéndose a él mismo con una chica en brazos, ésta tenía el vientre un poco hinchado.
—Luce…— susurró y sintió una punzada de dolor en la cien. Se sostuvo contra el cristal de la tienda, llamando la atención de Sayla.
—¿Qué sucede?— preguntó la chica alarmada.
El chico jadeó de dolor, sentía como si alguien tomaba su cerebro y se lo retorcía, veía una y otra vez a aquella chica entre sus brazos, mas no podía ver su rostro.
—Tranquilo, por favor Tsubaki— pidió la chica.
La chica lo obligó a sentarse frente a la tienda, también sentándose a su lado y así él pudo apoyar la cabeza en su hombro
—Luce, ella, ella está embarazada— susurró segundos después. Estaba seguro que esa chica embarazada era Luce. Algo dentro de él se agitó, tenía que recordarla.
—¿Estás seguro?— preguntó.
—Sí— aseguró poniéndose de pie. —Es linda.
La chica lo observó, al mencionar que esa chica estaba embarazada la mirada le había cambiado, parecía emocionado. Tsubaki estaba feliz.
—Quizás eres el padre— el chico se detuvo y la observó tan pronto aquellas palabras abandonaron la boca de la chica.
—No tiene sentido, no pude olvidar a alguien que espera un hijo mío.
—No la olvidaste completamente, recuerdas su nombre— sonrió. —Te ayudaré a buscarla— prometió. —Mi hermana trabaja en una importante empresa, quizás nos pueda ayudar.
El chico se quedó pensativo mientras caminaba al lado de la chica. Luce, sea quien sea esa chica, era alguien muy importante para él, ella estaba embarazada, seguramente estaba sola, necesitaba recordarla, se había estremecido con aquellas palabras que se escuchó susurrar, sería papá.
…000…
—¿Estás bien?
La rubia asintió, frotándose el vientre, el bebé últimamente se movía mucho, el ginecólogo le había dicho que era natural que en algunos embarazos los bebés se moviesen más que otros, pero aquello no le parecía muy normal, era como si le quisiera decir algo.
—Debo decirte que el embarazo te ha favorecido aún más, Lucy, estás hermosa como nunca— confesó el moreno.
Rogue se había convertido en el que cumplía todos sus antojos de embarazada en estos dos últimos meses.
—Deja de decir esas cosas— le dijo avergonzada mientras un sonrojo se apoderaba de sus mejillas.
Era sábado en la noche, había llamado a Rogue, quería helado de fresas con trozos de cerezas y chocolate, sabía que él se lo llevaría y efectivamente, así lo había hecho. Ahora ambos permanecían en el apartamento de Natsu, sentado en unos de los muebles mientras veían una película.
—¿Ya hablaste con tu chico?— ella negó con la cabeza y él se odió al tocar aquel tema. —Como hablas de él, estoy seguro que te ama, digo, sería muy idiota sino lo hiciera y la prueba de que lo hace es esto— le dijo dulcemente al tocarle el vientre.
—Lo extraño— las lágrimas se empezaron a deslizar rápidamente por sus mejillas, las hormonas lograban un rápido cambio de humor.
—Shhh— la consoló cuando ella dejó el helado sobro la mesita de café y se acurrucó en sus brazos. —Yo voy— le dijo minutos después cuando unos golpes en la puerta los interrumpieron.
—Gajeel también tenía qu…— decía Cana cuando la puerta del apartamento del pelirrosa fue abierta.
Todos quedaron desconcertados cuando vieron al moreno allí.
—¿Qué haces aquí?— preguntó Jellal con tono seco.
—Buenas noches— saludó el pelinegro. Sabía que no le agradaba a ninguno de los chicos, lo miraban como enemigo, mas aquello no le importaba, estaba allí para Lucy, no para ellos.
—Buenas noches— saludó Erza con una sonrisa.
El moreno se echó hacia un lado para permitirles entrar al apartamento.
—Chicos— dijo la rubia al ver a sus amigos.
—Pensábamos que querías pasar una noche entre amigos y muchos mimos— sonrió Mystogan al acercarse y sentarse a su lado. —¿Cómo se está portando?— preguntó mirando su vientre y luego acariciando.
Definitivamente, Natsu tenía amigos incondicionales, en ningún momento ellos le habían dado la espalda, no se los podía sacar a ninguno de encima, en los últimos dos meses se habían convertido en su sombra, no la dejaban sola y siempre era lo mismo, los sábados y domingos cuando la rubia quería estar en el apartamento del pelirrosa, ellos la acompañaban.
—¿Se está portando bien el mini Natsu?— preguntó Jellal sentándose al otro lado de la chica.
Rogue observó como ambos gemelos rodeaban a la chica, definitivamente, ellos pensaban que quería con Lucy e intentaban protegerla.
—Sí, solamente se mueve mucho— sonrió observando su vientre. —Creo que extraña a papá.
La rubia no notó la mirada incomoda que los chicos se daban entre ellos, mas Rogue la había notado.
—Mejor vamos a dormir, recuerda lo que te dijo el ginecoloco, tienes que descansar— le recordó la pelirroja.
La rubia no protestó, solamente se asintió y con ayuda de Juvia se puso de pie para dirigirse hasta la habitación acompañada de las chicas.
—¿Los abandonó?— fue la repentina pregunta del moreno.
—No es tu problema— dijo Gray, sentándose.
—Todo lo que le suceda a Lucy es mi problema— desafió, ganándose una dura mirada por parte de los chicos. —Según lo que me comenta ese chico la ama, por lo cual, no entiendo porqué no está con ella o viene a verla, un hijo es más importante que cual…
—Natsu está desaparecido— soltó Laxus.
—Por eso no está con ella o su hijo— siguió Jellal.
—¿No lo estarán justificando?
—¿Qué intentas decir, pendejo?— espetó Gray entre dientes.
—Son sus….
—Somos sus amigos, podríamos justificarlo en muchas cosas, para eso estamos los amigos, pero hay un hijo de por medio y lo mucho que Natsu quiere a Lucy, nunca los abandonaría y si lo hiciera, nosotros mismo le daríamos la paliza de su vida— lo interrumpió Mystogan. —Lucy se ha convertido en una buena amiga, no dejaríamos que fuera lastimada de esa manera.
El moreno observó los serios rostros de los chicos y luego tragó fuerte. Natsu estaba desaparecido y Lucy no sabía nada.
—No pueden ocultarle algo así a Lucy, ella lo extraña.
Sabían eso, pero ninguno se había atrevido a decírselo a Lucy, no querían preocuparla.
—¿Tan delicado es?— preguntó al ver como los chicos habían guardado en silencio.
—Se está llevando una investigación, le diremos a Lucy cuando se tenga idea sobre el paradero de Natsu— dijo Laxus.
—Así que mantén las manos lejos de la mujer del flamitas— amenazó Gray.
—Eso estará complicado, conozco a Lucy desde pequeño, no me alejaré de ella porque a ustedes les dé la gana— dijo serio.
…000…
—Tienes una amnesia bastante ligera— dijo el doctor. —Sufriste un fuerte golpe en la nuca, agitando algunos tejidos, nada porqué alarmarse, veo que te han cuidado muy bien, todo se encuentra en perfecto orden. Solamente es cuestión de tiempo que recuperes la memoria.
—¿Por qué no recuerda, doctor?— preguntó la morena. —Ya hacen tres meses— había pasado un mes desde que había llegado a Magnolia junto con Tsubaki, desde que había empezado a trabajar en el hospital, se había encargado que el pelirrosa acudiese a un médico para evaluarlo, sin embargo, el chico se había negado hasta aquel día.
—Nadie puede decir exactamente cuanto durará una amnesia, cada persona es diferente, puede tardar desde días hasta meses, a veces hasta años, es algo que solamente está según el deseo de recordar de cada paciente.
El pelirrosa salió del consultorio, no lo había comentado, era algo que lo ponía ansioso, pero mientras los días pasaban, perdía esperanzas en recordar a aquella chica. Se frotó el cabello, quería recordar, saber quien era esa chica, que importancia tenía en su vida, pero nada, cuando se esforzaba en recordar con lo único que terminaba era con unas punzadas horribles en la sien.
—¿Ese no es..— intentó preguntar un sorprendido Jellal a su gemelo.
Ambos gemelos estaban pasando por el pasillo, habían acompañado a Lucy junto con Erza a una cita con el ginecólogo para monitorear el bebé, finalmente la rubia quiso saber el sexo del bebé, ella se había negado a saberlo, quería estar junto con Natsu al recibir la noticia, pero dentro de un mes o menos el bebé nacería.
—¿Natsu?— preguntó Mystogan justo en el momento en que el pelirrosa quedaba de frente a ellos, sí, era Natsu.
—Pendejo, hasta que apareces— Jellal se acercó rápidamente al chico quien lo miró sin entender.
—No podías hacerlo en mejor momento, Lucy, el bebé…— hablaba Mystogan cuando una chica salió detrás de la puerta.
Ambos gemelos se miraron y luego al pelirrosa.
—Tsubaki, no tenías…— calló al ver ambos chicos.
—¿Quién es ella?— preguntó Jellal. —No me digas que has estado desaparecido para…— miró a la chica. Natsu era su amigo, tenían buena relación, sabía que el pelirrosa no tomaba muy enserio a las chicas, pero desde que se había involucrado con la rubia había cambiado, Natsu no pudo desaparecer, dejar a Lucy sola durante el embarazo para estar con esa chica.
—¿Los conoces?— ambos gemelos se sorprendieron cuando el pelirrosa negó.
—Cabrón— Jellal tomó al chico del cuello de la camisa. —Lucy está en estos momentos allá dentro y tú estás aquí con esta fulana— le gruñó.
—¡Suéltame!— se soltó de mala gana del chico. —No sé quiénes diablos son ustedes y no sé quién es esa Luce…— el pelirrosa abrió grandemente los ojos. Lucy, no había podido pronunciar el nombre de la chica, lo único que salió de sus labios había sido el único nombre que recordaba. —¿Luce?— preguntó confundido.
—Él es Tsubaki— interrumpió la chica rápidamente.
—¿Tsubaki?— preguntó Mystogan.
—Tenemos que irnos— dijo la morena tomando de la mano al chico pero Mystogan se interpuso cuando intentaron marcharse.
—¿No sabes quiénes somos?— preguntó el gemelo y vio como el pelirrosa negaba con la cabeza.
—No creo que haya otro Dragneel por el allí— dijo Jellal.
—¿Dragneel?— preguntó la chica. —¿De las empresas D.S?
—Sí, Natsu Dragneel— les dijo Mystogan.
—¿Qué están haciendo?— la voz de Erza interrumpió a los gemelos.
—Natsu…— se escuchó un susurró.
Algo explotó en su interior, su mirada verde buscó a la persona que acababa de llamar a ese tal Natsu y cuando se encontró a la dueña de aquella voz se quedó sin aliento.
—¡Natsu!— fue el grito lleno de emoción de la rubia.
El pelirrosa se quedó estático, viendo como la chica se acercaba apresuradamente a él mientras no podía apartar la mirada de ella. Era hermosa.
—Luce…— susurró y ella sonrió, se puso de puntitas y le plantó un beso en los labios para luego abrazarlo todo lo que su avanzado embarazo se lo permitía.
Los gemelos se observaron confundidos. ¿Todo lo anterior había sido un teatro?
El pelirrosa la separó un poco de su cuerpo, observándola. La rubia tenía húmedas las mejillas, lloraba.
—Luce…— volvió a llamarla, llevando sus manos a los lados de su cuello y para sorpresa de la morena, Tsubaki acercó a aquella rubia a su boca y la besó.
La besó con suavidad al principio y luego con cegadora necesidad, le gustó besarla, sentir como ella le correspondía tan ansiosamente. Cuando se separaron fue por la falta de aire en los pulmones, el pelirrosa la miró, la rubia estaba sonrojada, su mirada brillante y entonces, los recuerdos con aquella rubia que tenía ante sus ojos explotaron en su cabeza: Él, ella, juntos, durmiendo juntos, en la escuela, en el parque de diversiones.
—¿Tsubaki?— lo llamó Sayla y el chico se separó un poco de la rubia. —¿Estás bien?— preguntó cuidadosamente.
—Ella es Luce— presentó el pelirrosa.
—Espera— interrumpió Jellal. —¿Qué fue eso de hace rato?— preguntó. —¿No que no sabías quienes éramos?
El pelirrosa lo observó y frunció el entrecejo.
—No sé quiénes son— aquella afirmación dejó sorprendido a los presentes.
—¿Cómo que no sabes quiénes son?— preguntó Erza.
—Tsubaki, él…— era obvio que aquellos chicos conocían al pelirrosa. —Perdió la memoria.
Los chicos quedaron sorprendidos al escuchar aquellos, la rubia se llevó las manos al vientre mientras sus ojos se empañaban por las lágrimas.
—Nat…— la mano del chico fue sobre su abultado vientre, obligándola a guardar silencio.
—Sé que eres mía— dijo, sorprendiendo a los presentes.
Continuará
Bueno, aquí el capítulo, no tengo mucho que decir, el título del capítulo me costó mucho y coloqué ese porque Natsu estuvo recordando a Lucy y luego al final, ya saben.
El bebé está a un mes de nacer, ya Lucy sabe el sexo, ustedes no, en el próximo capítulo lo sabrán.
