Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.

Lucypensamientos o recuerdos

"Natsu"— plática telefónica.

Dormitorio para Chicos

Capítulo 23: Juntos

—¿Natsu estuvo contigo estos tres meses?— preguntaba una sorprendida Erza.

—Sí, de verdad, si hubiese sabido que era Dragneel lo había reportado, pero lo encontré realmente mal, estaba todo golpeado y lastimado, tuve miedo de llevarlo al hospital y tener que dar parte a la policía, al principio tuve miedo de que me involucraran, pero luego lo pensé y pensé que quizás él corría peligro.

—No me parece extraño— susurró Mystogan llamando la atención de los presentes. —Alguien quiso deshacerse de Natsu— los presentes lo observaron. —Todo lo que dices tiene mucho sentido, si encontraste a Natsu golpeado y moribundo, está claro que alguien intentó desaparecerlo.

—Decidí mudarme con mi hermana a Magnolia y lo traje, lo encontré cerca de la carretera hacia aquí, imaginé que podía ser de aquí pero aún así él no logró recordar, solamente recordaba a el nombre de Lucy y luego que ella estaba embarazada.

—Creo que será mejor llamar a papá. Lo lamentamos, pero Natsu es nuestro amigo, no podemos dejar todo esto así, nuestro padre tendrá que interrogarte e indagar en la verdad, porque lo único que tenemos claro es que tenemos un amigo con amnesia y que estuvo desaparecido por tres meses.

La chica asintió con la cabeza, sabía que aquellos chicos no la dejarían marchar, y si se marchaba, seguramente no tardarían mucho en encontrarla, su hermana trabaja como secretaria en las empresas Dragneel, era cuestión de que Natsu se apareciere por allí e identificara a su hermana.

—Lo siento de verdad, no sabía el daño que le hacía— se disculpó.

Recordaba el rostro del chico cuando estuvo junto a la rubia, era completamente diferente al que había visto en aquellos meses, Tsubaki estaba feliz, emocionado.

Los chicos habían dejado a la rubia junto al pelirrosa en la oficina del doctor que había atendido al pelirrosa antes de encontrarlo, Lucy tenía que saber la verdad y ninguno de los chicos sabía como decirle y explicarle sin alterarla.

—Lucy— se acercó Erza rápidamente al ver como la chica venía llorando y Natsu a su lado. —¿Qué sucede?— preguntó.

—No…— hipó la rubia apartándose las lágrimas. —Es el embarazo— sonrió.

—Tenemos que ir con mi padre, tiene que saber lo de Natsu— les dijo Jellal.

—Sí, también los chicos tienen que saber que apareciste— dijo el otro gemelo.

—Tienes que ver lo que hicieron los chicos. La habitación del bebé está preciosa— el pelirrosa la miró haciéndola sonrojar, desde que la había visto se le quedaba mirando, la ponía nerviosa y feliz.

—Lucy, sobre eso…— habló Erza, seguramente la rubia ya sabía que todo lo del bebé había sido idea de ellos, no de Natsu.

—Sé que lo hicieron para no lastimarme, no querían preocuparme con la desaparición de Natsu— aquel gesto siempre se los agradecería, lejos de estar decepcionada con aquello, estaba feliz, los chicos solamente quería su bienestar. —Muchas gracias.

—Por cierto, con todo esto no nos dijiste que será el bebé— dijo Mystogan observando el vientre de la rubia.

La rubia tomó la mano del pelirrosa y la dejó sobre su abultado vientre, sonriendo.

—Tendremos un bebé— dijo emocionada.

000…

—¡Oh Dios mío!— exclamó la mujer al ver al chico y lo abrazó.

El pelirrosa no supo que hacer, desde que habían estaban en el cuartel de policía se encontraba rodeado de personas las cuales no conocía; primero fue un hombre que se hizo llamar Gildartz, luego unos chicos y chicas, y ahora una mujer de cabellos negros y muy parecida.

—¿Cuándo lo encontraron?— quiso saber Grandine.

—Lo encontró una chica en la carretera y hacen unas horas Jellal y Mystogan lo encontraron en el hospital, Natsu no recuerda nada, en estos momentos Fausto está interrogando al doctor, según éste tiene amnesia, nada complicada.

La puerta se abrió y vieron como el padre de los gemelos y Wendy entraba al despacho, todos reunidos allí.

—¿Algo?— preguntó un ansioso Gildartz.

—Era la primera vez que el doctor lo veía— les informó el hombre observando a Natsu. —Su caso no es extraño, por el golpe en la nuca es algo normal lo de su memoria, pero necesitamos que recuerde, no me queda duda que alguien intentó deshacerse de ti— esto último lo dijo mirando al pelirrosa.

Sintió como su bebé se movió al escuchar aquello, Natsu enredó su mano con la suya, buscando transmitirle seguridad, mas la idea de que alguien pusiese querer a Natsu muerto le aterró.

—¿Y esa chica?— preguntó Laxus.

—Enviaré a un equipo a investigarla e investigar donde vivían. Su versión es algo natural para alguien que no sabe que hacer con una persona en el estado que encontró a Natsu, pero hay que descartar cualquier posibilidad de complicidad.

—Sayla me ayudó— defendió a la morena.

—Sin embargo, no recuerdas nada, mientras no recuerdes o no tenga pruebas que no está involucrada en nada de lo que te sucedió, será una sospechosa. Alguien intentó asesinarte y yo me aseguraré de atraparlo. Pedí que me enviaran la investigación de accidente de tu padre— esto último sorprendió a los presentes. —Quiero encargarme de eso y asegurarme que sí fue un accidente y no que hubo mano de terceros…

—Los oficiales encargados dijeron que fue una falla en el jet— dijo una preocupada Grandine, sabía que si su marido deseaba encargarse de aquello era porque tenía algunas sospechas.

—Igneel tenía un equipo de seguridad de mucha confianza, pero siempre hay alguien que está dispuesto a hacer algo por dinero— y su trabajo se lo había demostrado, había personas honradas pero también estaban quienes por dinero ensuciaban su mano. —Por el momento alguien estará vigilando el colegio y no quiero quejas— dijo esto último al ver como los chicos se miraban, no les gustaba eso de guardaespaldas, pero si hubiese estado vigilando el colegio desde la muerte de Igneel, Natsu no hubiese desaparecido.

—¿Es necesario?— preguntó Cana.

—Si— habló su padre. —Regresen al colegio, mi chofer los llevará, necesito hablar con Fausto y Grandine.

—¿Qué sucederá con Sayla?— preguntó el pelirrosa.

—Ella se puede marchar, no la detendré— le informó el hombre.

Cuando salieron de la oficina del padre de los gemelos vieron a la morena en una silla.

—Siento todo esto— la rubia sintió incomodidad cuando el pelirrosa dejó su lado para acercarse a aquella chica y hablarle.

Sayla negó, restándole importancia.

—No te preocupes, Tsub…Natsu— se corrigió. —Tenía que informarle a la policía cuando te encontré— le dijo regalándole una sonrisa.

Lucy observaba todo desde la distancia junto con las chicas, se sentía incomoda, no quería que Natsu estuviese con otra, no quería.

—Supongo que te quedarás con tus amigos— dijo con tristeza. Se había encariñado con aquel chico.

—No quiero dejar de ser tu amigo, sino fuera por ti quien sabe que me hubiese sucedido.

—Tenemos que irnos— interrumpió Gray.

—Pues sabes donde vivo, si quieres me puedes visitar.

—Lucy…— llamó Cana al ver como la rubia bajaba la cabeza.

Se sentía enojada, triste y celosa, tenía deseos de decirle a esa chica que no mirase a Natsu, que ella sería la madre de su hijo y también quería agradecerle por haberlo encontrado, pero las hormonas del embarazo solamente deseaban alejar a Natsu de esa chica.

000…

—Bueno, flamitas— habló Gray al sentarse en el mueble.

Habían llegado al dormitorio, Natsu observaba todo con curiosidad, no recordando nada.

—Iré a buscar a Happy, quizás recuerdes algo— le dijo la rubia antes de perderse por el pequeño pasillo. Estaba enojada.

—Creo que no le gustó que estuvieras con esa chica— rió Jellal.

—No creo que le haga feliz saber que su chico estaba con otra chica— dijo Cana.

Se alejó de los chicos, era como si sus pies reconocieran el lugar, caminó por las escaleras y al llegar al segundo piso fueron sus instintos que lo guiaron hasta una habitación. La puerta estaba entreabierta y se asomó, viendo a la rubia sentada en la cama con el rostro escondido entre las manos. Lloraba.

Levantó el rostro, se apartó las lágrimas rápidamente y observó al pelirrosa cuando éste interrumpió en su habitación.

—Él es Happy— dijo intentando ignorar la intensa mirada del chico sobre ella cuando éste cerró la puerta tras él. Tomó el pequeño gato de la cama y se acercó al pelirrosa.

Happy estaba despertando cuando la rubia lo dejó frente a los ojos masculinos. El gato maulló y brincó de las manos de la rubia hasta el chico, cayendo sobre su hombro y rápidamente lamiendo su mejilla. Recuerdo sí mismo con el gato llegaron a su mente, fueron recuerdos agradables; de él persiguiendo al gato, del gato subiéndose a su hombro, su cabeza; Happy siempre estaba sobre alguien.

—¡Happy!— la rubia observó sorprendida como el pelirrosaba abrazaba al gato; fue algo que la conmovió y le dejó muy en claro que recordaba al animal.

—¿Lo recuerdas?— preguntó conmocionada por la escena.

—Nunca podría olvidarlo— dijo en una sonrisa. —¿Estás enojada?— preguntó segundos más tarde al ver el rostro de la chica.

Lucy negó con la cabeza, no le podía decir que sentía curiosidad en saber que tanto había hecho con esa chica que lo hubo encontrado.

—Si lo estás— le dijo el pelirrosa. —Lo veo en tus ojos, estás celosa— sonrió.

—¡Claro que no lo….— pero Natsu se había acercado rápidamente y besado.

La boca del chico se adueñó de la suya, enviando sensaciones deliciosas por su cuerpo.

—Aunque no recuerde mucho sé que te quiero, Luce— susurró al separarse de ella y dejar su frente apoyada contra la suya. —Te amo— sus manos recorrieron las curvas de su cuerpo, conocía aquello, aquella sensación que viajó por su cuerpo solamente con recorrer las curvas de la chica.

—Nat…— él nuevamente la besaba, hundiendo esta vez su lengua entre sus labios, buscando un íntimo y profundo contacto entre sus bocas.

Escenas de cuando estuvo en aquella habitación con la rubia explotaron en su cabeza. Se vio a sí mismo con ella, en la cama, desnudos, juntos. Una punzada de dolor penetró en su cráneo pero lo ignoró, estaba demasiado concentrado en la boca contraria y obligándola a retroceder hasta la cama.

—Na…tsu— susurró al verse sentada sobre el colchón y él obligándola a levantar los brazos para quitarle el pequeño vestido que llevaba.

Happy quien estaba sobre el hombro del chico, brincó hasta el colchón y luego hasta unos de los muebles.

—No podemos— dijo avergonzada. Natsu no la había visto con el embarazo tan avanzado, su vientre estaba enorme y sus pechos en el mismo estado por el alimento del bebé.

—Eres hermosa, Luce— susurró con fascinación al sus manos recorrer su vientre.

El pelirrosa besó su vientre mientras sus manos se deslizaban suavemente por este. Se sentía hermosa y sexy mientras él admiraba su cuerpo. Se irguió nuevamente para quedar a su altura y la besó, recostándola sobre el colchón y quedando sobre ella, apoyándose con los brazos para no lastimarla. La rubia gimió y se estremeció cuando una mano del chico se perdió en el interior de su entrepierna. La tocó con lentitud sin dejar de besarla, ella jadeó, gimiendo por las sensibles sensaciones que recorrían su cuerpo. Su mano de deslizó de su entrepiernas hasta su abultado vientre, tocó suavemente y deslizó esta entre su espalda y el colchón para luego desabrocharle el sujetador y empezar a dejar pequeños besos sobre sus pechos.

La respiración de la rubia se volvió pesada y cuando el pelirrosa levantó el rostro para mirarla, lo rodeó del cuello y lo atrajo a su boca. El beso fue dulce y lento mientras las manos de Natsu la desnudaba completamente y luego despojarse de sus ropas. La rubia se sonrojó cuando la tomó de las caderas y la acercó al borde de la cama para poder deslizarse entre sus piernas.

—Nat..s…— las palabras murieron en sus labios cuando sintió como el pelirrosa empezaba a deslizarse dentro de ella.

Deslizarse entre las piernas de la rubia y luego entre sus húmedos pliegues parecía ser algo tan natural como respirar. Sus cuerpos se buscaban mutuamente, necesitándose. Ella gimió cuando estuvo completamente en su interior y el pelirrosa le dio tiempo a que se acostumbrara a él, a tenerlo dentro.

Las lágrimas llenaron sus ojos y segundos más tardes empezaron a deslizarse por sus mejillas, lo había extrañado demasiado.

—Shhh— susurró el pelirrosa mientras se inclinaba todo lo que el abultado vientre se lo permitía y la besaba con dulzura mientras sus pulgares apartaban las lágrimas. —¿Te lastimé?— preguntó con preocupación. La rubia negó con la cabeza y aquello solamente lo preocupó más. —¿Entonces?

—Te ex….extr…añé— hipó. —Pensé que me habías dejado, tenía miedo de que no me quisieras ni al bebé. Me sentía sola, te quería a mi lado, quería que estuvieras aquí para mis antojos, que te arrodillaras y me besaras la pansa, que le hablaras al bebé mientras estuviésemos sentados en el mueble. Yo sólo quería que estuvieras conmigo….— se quebró mientras las palabras salían con dolor y exagerada rapidez de su boca.

—Luce…

—Soy egoísta, lo sé, estabas pasando por algo horrible mientras yo pensaba que me habías dejado pero estoy celosa, esa chica estuvo a tu lado cuando más lo necesitabas y yo no, me duele, me enoja, estoy celosa— ella lloraba y él no sabía cómo consolarla. —Eres mío, te amo, ese era mi lugar, no el de ella…

—Escúchame, Luce— la interrumpió mientras tomaba su rostro entre sus manos. —Estoy aquí ahora, Luce y lo lamento, lamento haberte dejado sola. Sé que te amo, lo siento aquí— tomó sus manos y las llevó sobre su pecho, justo sobre su corazón.

El pelirrosa la consoló mientras ella lloraba, la sostuvo entre sus brazos y esperó que las lágrimas cesaran. Los sollozos cesaron, la tristeza quedó en segundo plano y nuevamente el deseo y la pasión los embargó. Los movimientos contra la rubia fueron lentos, entra y salía de su húmedo centro mientras ella gemía por el dulce vaivén. Ambos cuerpos se buscaban con desesperación, el anhelo quemaba entre ambos, se necesitaban.

Natsu besó sus pechos, cuello y luego sus labios, las penetraciones se hicieron un poco más rápidas, todo lo que el embarazado cuerpo de la rubia pudiese soportar, ella lo rodeó con las piernas, entregándose a él mientras sentía como aquella sensación caliza se formaba en su bajo vientre. Él jadeó, sintiendo como el interior de ella se contraía a su alrededor, apretándolo. Lucy gimoteó y su entrepiernas explotó, su cuerpo se sacudió por el fuerte orgasmo y las lágrimas bañaron sus mejillas por la intensidad del momento. Cuando el orgasmo de la rubia la sacudió, su propio orgasmo lo recorrió, jadeó por la falta de aire y mientras su cuerpo era sacudido por los estragos del orgasmo, recuerdos demasiados claros golpeaban su cabeza.

Lucy en la sala del dormitorio mientras él salía tras una chica con una toalla rodeándole la cintura.

Él reunido con los chicos en primer grado.

La boda de Gray y Juvia

Mystogan haciéndose pasar por Jellal para sus citas con Erza.

Laxus siendo amenazado por Gildartz cuando descubrió que él era novio de Cana.

Sorprendiendo a Levy y Gajeel teniendo sexo.

Erza amenazándolos con golpearlos.

Juvia acosando a Gray

Sorprendiendo a Lisanna teniendo sexo con otro chico cuando dijo que solamente tendría sexo con él.

Él querieron alejar a Lucy

La noticia de la muerte de su padre.

Los viajes de negocio luego de la muerte de su padre.

La prueba de embarazo en el baño

Amenazando a Lisanna por querer hacerle daño a Lucy

La tía de Lucy, el padre de ella y el que son hermanos.

Ambos se corrieron hacia arriba para poder meterse bajo las sábanas y cuando el pelirrosa buscó su cuello y escondió allí el rostro, sintió como algo la mojaba. Lágrimas, Natsu estaba llorando.

—R…recuerd..o— le dijo contra su cuello. —L..lo recuerdo todo— ella no dijo nada, deslizó unas de sus manos hasta los cabellos rosados y acarició con ternura. —Te dejé sola— se lamentó mientras deslizaba una mano hasta el abultado vientre. —Los dejé s…olo.

—Natsu…

—Lo siento tanto, Luce— interrumpió. —Te conocí y aunque quise mantenerme lejos no pude, no sabía lo que sentía, eras diferente, luego me gustaste, te quería para mí y cuando te tuve papá murió, no sabía qué hacer, quise encargarme de todo para mantenerme ocupado, no quería pensar que Igneel ya no estaba pero me alejé de ti, nunca me lo perdonaré.

—Tienes que hacerlo— se observaron cuando él apartó el rostro de su cuello y se irguió un poco para mirarla. —No me dejaste sola— colocó su mano sobre la de él, sobre su vientre. —No era algo que estaba en tus manos— sus manos lo tomaron de las mejillas y limpiaron los rastros de lágrimas. —Te amo— sonrió sonrojada y lo acercó hasta sus labios para depositar un tierno beso.

—No te merezco— susurró contra sus labios.

—Sí lo haces— le dijo haciendo un puchero.

—Dios, te amo, Luce— sonrió y la volvió a besar, la mano sobre el vientre femenino se movió y el bebé también lo hizo, sorprendiendo al futuro padre. —¡Se movió!— exclamó mientras se sentaba para observar el vientre de la chica. —¿Te duele?

Lucy sonrió y negó con la cabeza, la expresión del rostro del chico era de completa fascinación y preocupación.

—Es muy tranquilo cuando no le estoy hablando de papi.

—¿Hablándole de papi?— preguntó, aún con la mano sobre su vientre. El bebé se movía según el pelirrosa movía su mano, cuando la alejaba hacia un lado el bebé iba en busca del contacto.

—Síp, le hablaba de ti— dijo en una risita. —Le gusta, se movía cuando lo hacía…— Natsu deslizó las sábanas para dejarla descubierta bajo su verde mirada, se sonrojó al quedar completamente expuestas a él, pero no se cubrió, la mirada del chico la dejó sin aliento. —¿Quieres hablarle?— preguntó con una sonrisa mientras el dejaba ambas manos sobre ella.

—No sé qué decirle— se inclinó para acercar su rostro hasta su expuesto vientre y besó, acción la cual le robó el aliento a la rubia.

—Sólo háblale— lo animó.

Ambos se miraron, él con duda pero cuando ella asintió, animándolo supo lo que tenía que hacer.

—Hola, bebé, soy papá— aquellas tiernas palabras bastaron para que el vientre de la rubia nuevamente se moviese y a ambos padres se le llenaron los ojos de lágrimas. Natsu colocó cuidadosamente su rostro sobre el vientre y las lágrimas mojaron la piel de la rubia mientras el bebé seguía moviéndose. —Papá nunca quiso dejar a mami y a ti.

Mientras el pelirrosa le hablaba a su vientre, deslizó una mano hasta sus cabellos, acariciándolos, dejando que sus dos hombres tuviesen aquel momento para ellos. Tenía cosas de que hablar, tenía que decirle que no eran hermanos, decirle como su madre realmente hubo muerto, pero esos momentos solamente eran para ellos tres, ya después hablarían.

Continuará


Aquí el capítulo 23 y el cual en las últimas parte me conmovió, no era lo que tenía planeado pero creo que fue lo que hacía falta en el momento y luego de lo que ambos habían vivido. Parece que nuestra parejita ya está junta nuevamente, esperemos que así se queden y ya nos tengan más problemas, aunque claro, nunca se sabe xDD bueno, yo sí sé.

Muchísimas gracias por tan lindos reviews, espero que el capítulo les guste, que disfruten y que perdonen la falta de ortografía, nos leemos en el próximo.