Aclaración: esta historia se desarrolla justo en el final de la saga de los Quincy (Bleach) y al final de la saga de Tártaros (Fairy Tail), según el sentido común... creo.
Saludos a todos, gracias por las reviews hasta ahora, ¡seguimos con el capitulo 10!, ¡espero que les guste!
Simbología: para los diálogos tanto para abrir como cerrar, usare el clásico ''-'', los ''()'' serán aclaraciones, pensamientos o descripción de un suceso dentro del dialogo.
Disclaimer: no soy propietario de los derechos legales de Bleach (Tite Kubo) Y/O Fairy Tail (Hiro Mashima).
(ATENCIÓN: La próxima semana no subiré capitulo, ya que estaré escribiendo el primero de los ''especiales'' de esta historia, donde no se avanzara argumentalmente, sino que estarán mas dedicados al fan-service, como: romance, comedia, pasado, etc. incluyendo el hecho de que no siempre seguiremos a Ichigo, sino que los protagonistas podrán ser otros personajes, como Erza, Natsu, Gray, etc, y observar algunas cosas, desde su punto de vista, abran datos importantes en estos especiales, que les ayudaran a comprender mejor esta historia, como por ejemplo ''descubrir mas sobre Earthland-Ichigo'', y otras sorpresas mas)
Capitulo 10: Sueños y dudas.
Ichigo sudaba increíblemente, las mantas se encontraban casi empapadas, y el joven se giraba en la cama, como si lo que sea que estuviera soñando, le trajera desesperación y pesadilla, si… ahí estaba él de nuevo, con los extraños sueños que lo atormentaban.
…
Toda la estructura era de cristal, un azul mágico brillaba allá donde se mirara, y la tormenta arreciaba con furia, en un momento el techo se desplomo con fuerza, y los truenos resonaban en las oscuras nubes, mientras un muy maltratado joven de pelo naranja, observa con terror la silueta de quien caía junto con los escombros. Aquella torre que ahora estaba imbuida en Ethernano, se resquebrajaba gracias al exceso de poder mágico y las batallas que habían dado a lugar, en aquel tormentoso sitio.
-¡NO!- grito el joven que se lanzo para sostener a un muy herido sujeto, antes de que este siguiera descendiendo varios pisos con el desplome del lugar.
Los pedazos de escombros cristalinos caían con fuerza, y amenazaban con aplastar cualquier cosa en la que cayeran, pequeñas piedras golpeaban su cuerpo, tendido en el suelo. Sujetando con una mano el enorme cuerpo de su viejo amigo, que pendía en un gran precipicio que precedía los cientos de pisos inferiores.
-No pier-das… tie-empo conmi-go… Ayúdala… él aun sigue arriba…- dijo el enorme sujeto, sangrando por una comisura de su boca.
-¡No!… ¡No te dejare!, ¡no puedo volver… a perderlos!- le respondió con fuerza el joven de pelo naranja, la desesperación lo consumía.
-Ichigo… te lo pido, salva a Natsu… y a Erza, yo… no puedo hacer mas… él tiene una magia muy poderosa… solo pude protegerla de uno de… sus golpes.
-¡No!, ¡los sacare a todos de aquí!
-Te lo encargo… viejo amigo…
-¡SIMON!- grito Ichigo al borde las lagrimas.
El tiempo parecía detenerse, los pulmones del joven se desplomaron en un vació sin fondo, y todo sonido se esfumo, al ver lentamente como su amigo caía por aquel precipicio, con una sonrisa de tranquilidad en sus labios, dejando la sensación de que se marchaba en paz, la mente del joven se detuvo, y como si se tratara de una tortura, tan solo podía repetir en su mente, como se perdía en la oscuridad que engullía el fondo de aquella torre.
-No… no… no… ¡NO!- repetía una y otra vez, golpeando el suelo de cristal con sus puños.
Su respiración era agitada, y su mirada se encontraba sombreada, siguió golpeando furioso con sus puños hasta que estos sangraron.
Aun con la torre del cielo cayéndose a pedazos, un inusual silencio se hizo en la habitación, como si el ambiente, la situación o la atmosfera, le concedieran unos minutos de pesar, por la aparente muerte de su amigo, un amigo que no veía desde su infancia, cuando estuvo recluso en ese lugar de terror.
Pero esto no duro mucho, pues varios estallidos y golpes empezaron a venir de los pisos superiores, por un momento parecía que esto no le importaba a él, estaba realmente furioso, y solo quería quedarse ahí, culpándose por no haberlo podido salvar, pero entonces sus últimas palabras iluminaron su mente.
-Erza…- pronuncio con rapidez.
Se dispuso a saltar, para llegar a toda prisa al lugar de la pelea, pero cuando se preparaba, un enorme dolor sacudió su pecho, fue como si la gravedad lo golpeara con crueldad, e Ichigo escupió sangre a causa de esto, no recordaba la maldición que palidecía, aquel monstruoso hechizo que se encargaría de asesinarlo si se acercaba mucho a ella.
-Maldición… - dijo mientras se secaba la sangre de su boca, con el dorso de su mano izquierda, la cual estaba cubierta por una oscura y brillante armadura.
La impotencia lo volvió a invadir, de nuevo no sería capaz de acercarse a ayudar, la culpabilidad inundaba su pecho como agua caliente, si tan solo no estuviera maldito… si tan solo pudiera acercarse, la hubiera podido proteger en muchas ocasiones, pero nunca pudo… la única opción que siempre le quedo era confiar en que ella sería capaz de salir ilesa por su propia cuenta, pero en esta ocasión todo era distinto, ya que él era quien se encontraba luchando contra ellos, Ichigo usaba su cerebro a toda velocidad a medida que pasaban los minutos, buscando una manera de ayudar.
Entonces se escucho un enorme estallido de energía, y junto con escombros de cristal una silueta cayo a varios metros de él, y este estupefacto, se quedo congelado esperando no ser descubierto, mirando quien era.
Poco a poco, un joven se fue levantando con dificultad, su cabello era azul, tenía el pecho casi al total descubierto, ya que tan solo tenía unos cuantos pedazos de tela oscura que lo cubrían, como si le hubieran dado una verdadera paliza, la figura maldijo por lo bajo y se dispuso a salir de entre los escombros, hasta que se encontró cara a cara con el joven de pelo naranja, sus miradas se vieron conectadas por unos segundos, hasta que una malévola sonrisa de oreja a oreja se dibujo en el rostro del sujeto de pelo azul, el cual tenía un extraño tatuaje en su ojo derecho.
-Oh… Ichigo, así que has podido subir, creí que me había encargado de ti hace un rato.
En ese momento los ojos del joven Kurosaki se abrieron de par en par, casi que se lastimo. Allí estaba, el sujeto que en un pasado fue su amigo, y ahora era la peor amenaza tanto para él, como para Fairy Tail, el gremio de magos que el protegía… estaba plantado con su sonrisa de suficiencia como si saboreara la desesperación que sentía Ichigo.
-¿Eh?, ¿qué haces aquí?, ¿no deberías estar ayudando a Erza?, ah es verdad, no puedes.- esto último lo dijo con una sonrisa totalmente oscura, como si realmente disfrutara con eso.
Ichigo sombreo la mirada, empezó a apretar los dientes tanto como pudo, y sus puños parecían a punto de reventar, debido a la presión con la que los apretaba. La culpabilidad, la impotencia, la muerte de Simón, todo esos sentimientos hacían laguna en su mente.
-Bueno… creo que será mejor que suba a acabar con esos dos, se van a…
Pero entonces el odio se apodero del joven de pelo naranja, a una velocidad inhumana se abalanzo sobre el otro sujeto, y empezó a golpearlo tan rápido como pudo, gritando en extrema rabia y enojo, todo su ser buscaba… matarlo, pero en una parte de él, una parte de su alma no quería, intentaba contenerse como podía, pero el odio predominaba en su cuerpo.
-Eso es Ichigo, esto es lo que somos, ¡Demonios!, ambos tenemos oscuridad en nuestro interior, no reniegues de ella… abrázala…- decía Jellal con cada golpe que el arremetía Ichigo en el suelo.
-Tu… maldito…- decía Ichigo con odio en cada palabra que decía.
El ojo izquierdo del joven empezó a ser rodeado por sombras negras, hasta que el globo ocular se vio completamente negro, y el iris empezó a tornarse de un amarillo brillante, el joven estaba fuera de sí. Rodeo el cuello del joven de pelo azul, y empezó a ejercer presión, esperando ver como la vida frente a él se extinguía.
-Tu… Simón… - decía lentamente, con su ojo izquierdo emitiendo un brillo demoniaco.
Pero el sujeto frente a él tan solo sonrió, como si disfrutara de la situación, veía con satisfacción, como la persona frente a él intentaba matarlo. Pero entonces Ichigo recordó algo:
(-Eh, vamos a escapar todos juntos ¿cierto Ichigo?, seremos amigos toda la vida, ellos no podrán detenernos.- le comentaba un pequeño de pelo azul, con una sonrisa bondadosa, mientras ambos cargaban unas piedras en dirección a una carreta). El agarre de Ichigo aflojo.
(-Me llamo Jellal Fernandes, ¿tu salvaste a Erza cierto?- le felicitaba el pequeño al llegar a una celda donde varios niños se reunían. –Bueno… en realidad, solo la encontré…- respondió el pequeño Ichigo), el ojo izquierdo del joven empezaba a volver a la normalidad.
(-Yo también quiero ser un gran mago algún día, y viajar por el mundo derrotando villanos como estos tipos de aquí- le comento mientras dejaba una pala junto a un montículo de rocas.) Ichigo se levanto para luego dejarse caer de espaldas, ¿Qué estaba intentando hacer?
El cuerpo de Jellal estaba inerte, ni un solo musculo se movía, el joven Kurosaki solo podía observarse con horror.
-Que… que… estoy haciendo…- se lamentaba con la mirada sombreada, y mirándose las manos.
Pero entonces, el cuerpo frente a él, emitió un ligero zumbido, y acto seguido una nube de humo negro empezó a escapar por su boca, como si algo dentro de él, empezara a abandonar su cuerpo… después de eso, el joven de pelo azul respiraba lenta y calmadamente… seguía vivo.
Después de segundos en los que Ichigo se miraba a sí mismo, se levanto con dificultad, no se imaginaba si podría cargar con la culpabilidad de haber asesinado, a lo que el considero su amigo hace ya varios años, por muy malvado que se hubiera tornado, agradeció interiormente que se encontrara vivo, y se dispuso a seguir subiendo, buscando como ayudar a Natsu y Erza, pero entonces, Jellal empezó a moverse, poco a poco hasta poder sentarse, tosía descontroladamente y se frotaba el cuello con tacto.
Ichigo lo ignoro por completo, ahora había algo más importante que hacer, debía salvarla, pero la maldición volvió a ejercer presión en su pecho, lo que causo que se arrodillara y empezara a toser, (¿No hay nada que pueda hacer?), pensó con desesperación.
Miro hacia un lado suyo, para observar a Jellal a varios metros suyo. El joven de pelo azul, tenía la mirada perdida, como si estuviera en una especie de trance, y solo miraba las paredes, el joven Kurosaki se sentía débil, sus parpados estaban cansados, y sus músculos tan solo querían quedarse quietos, por un momento contemplo esta posibilidad debido al agotamiento, pero volvió a levantarse y buscar una manera de subir.
Entonces una gran explosión dio a lugar, como si un trueno chocara contra la estructura. Todo empezó a temblar, como si quedaran minutos para que la torre colapsara. El joven de pelo naranja se movió rápidamente hacia un lado para esquivar un gran pedazo de roca cristalina. Otros trozos de cristal empezaron a derrumbarse e Ichigo pensaba esquivarlos, hasta que vio a Jellal inmutado, como si no le importara ser aplastado, de modo que corrió hacia él y lo empujo con fuerza, evitando que ambos fueran sepultados, Tosió un poco antes de levantarse y seguir buscando como subir, por un momento, observo como Jellal lo miraba atónito, como si no entendiera porque había sido salvado, pero enseguida agacho la mirada.
-Va a volver…
Ichigo se dio la vuelta, Jellal había hablado, de una manera extrañamente calmada, pero seguía con la mirada perdida, el joven no podía entender lo que el tipo de pelo azul frente a él quería decir.
-Etherion… Erza… todos… hay que detenerlo…
El joven de pelo naranja se quedo allí mirándolo, frunció su ceño y tan solo guardo silencio, esperando a que Jellal dijera mas, pero no le tenía ni una pizca de confianza, y no sabía si intentaba jugar con su mente.
Se quedaron en un silencio repentino e incomodo, a la torre le quedaba poco tiempo, y tan solo se podía esperar el desenlace. El joven de pelo naranja se acerco a una pared derrumbada para mirar en dirección al océano, allí a lo lejos, observo una pequeña esfera protectora que protegía a un grupo de gente.
-Milliana, Sho, Wally y los del gremio, están a salvo- dijo por lo bajo Ichigo para sí mismo.
Volvió a girarse en dirección de Jellal, estaba pendiente para cualquier ataque, pero en ese momento, no quería que lucharan, no… ahora salvar a Natsu y Erza era la prioridad, sin embargo, el joven de pelo azul seguía mirando a la pared, perdido entre sí mismo.
El joven de pelo naranja vio como la torre, tenía varios peldaños deformados por los fuertes golpes que sacudían la estructura, así que decidió usarlos para empezar a escalar, no pensaba claramente, solo quería llegar a ellos dos lo más pronto posible, empezó a escalar poco a poco con dificultad, y dada la distancia del centro donde se hallaba Erza, la maldición no lo dificulto, siguió subiendo piso por piso, zona por zona, ascendiendo cada vez más, y finalmente el demoniaco hechizo, empezó a ejercer un dolor enorme en él, pero esté no quería detenerse, él quería seguir, y los truenos seguían sonando amenazadoramente, y en un abrir y cerrar de ojos, una parte del lugar se desplomo… e Ichigo con él.
Empezó a caer en cámara lenta sin creer lo que sucedía, ¿iba a morir?, ¿no podría salvar a Erza y encontrar a su padre Ragnaros?, su cuerpo estaba débil para reaccionar, posiblemente causado por la maldición al haberse acercado tanto, todo había acabado…
Pero mientras caía con el aire golpeando su cuerpo… una mano lo sujeto, la presión hizo que su cuerpo golpeara una pared causando que escupiera un poco de sangre, luego alzo la mirada buscando a quien lo salvo en el último momento, y no creía lo que veía, Jellal lo agarraba con dos manos, apretando los dientes y frunciendo el ceño, esté, empleando bastante fuerza, levanto a Ichigo poco a poco hasta que finalmente lo dejo a un lado suyo, mientras resoplaban de cansancio. (¿Qué Rayos está pasando?), se pregunto Ichigo.
Se levanto lentamente y observo al joven de pelo azul que seguía tendido en el suelo con los brazos abiertos, respirando rápidamente debido al agotamiento. Se alejo poco a poco incapaz de comprender que sucedía, y su mente solo podía pensar en Erza.
Cuando se alejaba, escucho como Jellal se levanto, así que se dio la vuelta, y observo como el joven de pelo azul lo miraba con aquellos ojos vacios. Se quedo un segundo así, antes de pronunciar lentamente.
-Ayúdame… podemos detener el Etherion…
Ichigo no respondió, se quedo estupefacto por las palabras del tipo frente a él, su mirada, su forma de hablar, lo dejaron paralizado, era muy diferente al sujeto con el que lucho hace un rato. Jellal alzo un poco la mirada y la planto en el techo casi derrumbado, como si pudiera atravesar la estructura con rayos X.
-Ella piensa… recibir a Etherion… para proteger a Natsu.
A Ichigo se le helo la sangre, no pensó si lo que decía era verdad o mentira, pero la imagen que se le vino a la mente era horrible, ella iba a morir… la muerte de Simón seria en vano… y aparte de eso, el habría fallado en su propósito de protegerla.
-Ayúdame a salvarlos…
-¿Qué?- respondió finalmente el joven Kurosaki.
-Por favor… te lo suplico… ayúdame…
De un momento a otro, Jellal empezó a derramar lágrimas mientras apretaba los dientes con fuerza. ¿Qué rayos estaba pasando?, todo eso tan solo trajo un mar de confusión a Ichigo, por lo que este solo se detuvo a mirarlo con el ceño fruncido, si era una trampa… el no caería, aunque hace un momento, había salvado su vida...
-¡No!- se escucho una voz por encima de ellos, era la de Natsu.
-No queda tiempo…- dijo Jellal con la mirada sombreada.
Ichigo cerró los ojos, ¡Maldición!, ¿Qué debía hacer?, quedaban unos segundos valiosos para tomar una decisión, pero ahora su prioridad era salvar a Erza.
-Que tienes pensado…- dijo con la mirada sombreada al cabo de varios segundos.
Jellal se sobresalto, y se quedo mirando con aprensión a Ichigo, como si no creyera lo que escuchaba, acto seguido se acerco más a él y le dijo.
-Puedo cancelar tu maldición, aunque… solo por unos minutos, eso te ayudara a tomar a Erza y a Natsu y sacarlos antes de que la explosión de Etherion los golpee.- dijo extrañamente Jellal con decisión en los ojos, como si el demonio que era antes, hubiera desaparecido…
-Yo… rayos… bien… no perdamos tiempo… pero si intentas algo…
-Lo sé- contesto rotundamente el mago de pelo azul.
Jellal se acerco a Ichigo, y acto seguido coloco una mano en su pecho, Ichigo sintió un frio sepulcral que inundo su pulmones, y una extraña luz empezó a emitir en su interior, varias luces provenientes de la mano del mago a su lado, empezaron a rodearlo.
-Estrella del alba…
Ichigo se sintió renovado de energías, se sentía recuperado, de modo que salto hacia el piso de arriba para comprobar su efectividad, y así era… no sentía el dolor de la maldición.
-Vamos… Jellal…
Ambos saltaron y empezaron a subir piso por piso, procurando llegar a toda prisa, los truenos estremecían la estructura, y tuvieron que esquivar en varias veces los escombros cristalinos, pero en ese momento… todo exploto.
Luz y cristales volaban en todas las direcciones, ya era tarde… Ichigo iba a ser estampillado contra una empalizada de cristal, pero el joven de pelo azul, lo empujo hacia un lado, y a unos metros en el aire, alcanzo a vislumbrar los cuerpos de Natsu y Erza inconscientes.
El joven de pelo naranja, se impulso en unos escombros, y atravesó el mar de luz y cristales hasta llegar a los dos magos de Fairy Tail, y en el momento en que sujeto a Erza, múltiples flashbacks recorrieron su mente… después de tantos años… de tanto tiempo… estaba de nuevo a su lado… pero ese no era momento de recuerdos, sacudió su cabeza y busco una vía de escape, pero la explosión de Etherion empezó a golpear sus cuerpos, estaban a punto de morir.
Entonces una fuerte patada lo golpeo en la espalda, la cual lo impulso junto a los demás magos hacia afuera, Ichigo se dio la vuelta lentamente mientras caía y observo a Jellal con las manos extendidas.
-Esto no me redimirá… pero… los salvare…- pronuncio, mientras extrañas marcas azules rodeaban sus brazos.
-No…- dijo Ichigo.
-Gracias por haberme ayudado… amigo.
-No…- repitió Ichigo desconcertado.
-Puedo retener a Etherion en mi antes de que los desintegre… eso les dará tiempo a escapar… gracias… Ichigo, por confiar en mí… por última vez… - termino el mago de pelo azul, con unas últimas lágrimas en sus ojos.
-¡NO!- dijo Ichigo con una mezcla de culpabilidad, rabia y tristeza.
La explosión finalmente, removió los cielos y los mares, y el joven sujetando fuertemente a Erza y a Natsu salió despedido mientras gritaba.
-¡JELLAL!
…
Ichigo desperto en un mar de sudor frio, que congelaba todo su cuerpo, su respiración era agitada y sus músculos temblaban, se quedo allí unos segundos intentando rememorar lo que había visto, pero mientras más intentaba recordarlo, mas borrosas se hacían las imágenes hasta que pasados varios minutos, ya no recordó nada mas, lo único que se quedo allí, fue una sensación de tristeza, similar a cuando pierdes algo muy importante para ti.
Se levanto de la cama de aquella habitación, que hace unas horas había alquilado en la ciudad de Magnolia, y se dirigió a la ventana, se giro por un segundo, para observar a Rukia que dormía tranquilamente en un armario a unos pocos metros de su cama, sonrió ante eso, pues recordó cuando Rukia se había ''mudado'' a su armario, en su casa de Karakura. Abrió la ventana de par en par, y se quedo allí inclinado, reposando ambos brazos en el borde de madera, y observando con atención la luna, se preguntaba porque cada sueño lo causaba desasosiego, y lo que era peor… ¿Por qué no pida recordar nada?
…
Hacia una esplendida mañana en la ciudad en la cual residía el gremio de magos Fairy Tail, si había algo que podía apremiársele a este lugar, es que aun cuando fuerzas diferentes intentaban destruirla, esta volvía a levantarse con la ayuda de las personas que allí vivían, todos impulsados por el espíritu de las hadas, los magos que tantas veces los habían salvado. Cualquier rastro de batallas o guerras, desaparecían en cuestión de semanas, y el día de hoy, era una mañana brillante, irradiando alegría en cada habitante.
A unos metros de la ciudad, en una colina, la Mansión de Fairy Hills volvía a presentar el ambiente de todos los días, las chicas se levantaban una detrás de otra, para prepararse y comenzar el día, tanto en la cocina como en la mesa, el ambiente era de familia, intercambiando palabras y temas de mujeres ya que, como bien saben, la gran casa solo admite a señoritas como huéspedes, concretamente una chica rubia, con el cabello recogido en dos coletas y flequillo, andaba tranquilamente por los pasillos del lugar, hasta que se encontró con una habitación, que era precedida por dos enormes puertas. Toco dos veces, antes de que una chica de cabello azul celeste y corto, con un vestido naranja, abriera la puerta…
-Oh, aquí estas Lucy- saludo amablemente la chica, la cual era más baja que la maga rubia.
-Buenos días, Levi-chan- le respondió alegre.
-Erza anda un poco extraña hoy, espero que se le pase… le dijo con suavidad.
La pequeña maga invito entrar a la otra, y ambas caminaron, por un largo pasillo decorado por armaduras y trajes varios, desde simples y elegantes, hasta amenazadores y grotescos. Después de pasar unas puertas, llegaron a una habitación con una gran cama color verde, con fotos de pasteles de distintos sabores adornando algunas paredes, otras en cambio, tenían espadas cruzadas con un escudo en la mitad, también tenía varias mesillas de madera, y algún que otro escritorio, en uno, estaba inclinada una chica de cabello escarlata, la cual miraba distraídamente por una ventana, con su ceño fruncido y bastante seria, algo habitual en ella. Las dos magas se quedaron un momento en silencio observando a la tercera, pero esta última parecía no haberse enterado de su llegada, o tal vez, su mente se encontraba en otro lugar, y no se había percatado de la presencia de sus amigas. Hasta que finalmente, Levi fingió toser.
-¿Eh?... oh… eres tu Lucy- ''Saludo'' Erza a la maga después de dar un respingo, el cual la saco de su ensimismamiento.
-Buenos días Erza… eh… ¿ocurre algo?
-¿Eh?, no me ocurre nada, no…- empezó Erza, pero enseguida se calló al observar la expresión de sus dos compañeras de gremio, las cuales arquearon una ceja.
La maga de cabello escarlata suspiro, y sus dos amigas se sentaron una al lado de la otra en la cama, dándole cara a la ventana, esperando escuchar a Titania.
-Últimamente… no me siento… yo misma.- dijo despacio, con la mirada aun fija en la ventana.
Lucy y Levi se miraron unos instantes, preguntándose a que se referían, hasta que la mas pequeña hablo.
-Erza-san… no creo eso, yo te veo como la misma de siempre.
-Sí, no entendemos que te puede estar pasando jeje…je- empezó a decir Lucy, pero luego se calló al mirar como Erza inmutaba su expresión.
-Me refiero a… a… Él… concretamente… desde que lo conocí.
Levi poso un dedo en sus labios mientras miraba hacia arriba, pensando en a quien se puede referir la maga de cabello escarlata. Pero Lucy sabía perfectamente de quien hablaba, por lo que se apresuro a adivinar.
-¿Te refieres a… Ichigo?- dijo Lucy esta vez sin sonreír.
Erza endureció un poco el gesto y asintió con la cabeza.
-Pero… ¿Qué sucede con él?, oh… ¡no me digas que…! Dijo Levi emocionándose.
-¿Qué-e?, ¡Calla-te!, no-no es nada de eso- reacciono Erza sonrojada y exageradamente.
Levi iba a protestar pero Lucy le indico que no, ambas se quedaron mirando como la tercera maga volvía a mirar hacia la ventana.
-Es que… desde que lo conocí… me siento extraña… como si… como si… ya lo conociera- empezó a decir Erza con lentitud, fruncía mas su ceño con cada palabra, mientras apretaba sus dientes.
La maga de cabello azul arqueo una ceja, pero fue Lucy quien miro hacia otro lado, mostrando una especie de gesto incomodo, como si supiera a que se refería Erza, pero luego volvió a dirigirle su atención, fingiendo que nada había pasado.
-Y de repente me siento feliz… como si hubiera encontrado algo que perdí hace ya mucho tiempo, y es como si… mi lógica y mis… sentidos entraran a un mar de confusión.- dijo casi decepcionada de sí misma.
-Erza…- comenzó Lucy con la mirada sombreada.
-Y todo esto me hace sentir… débil… como si no fuera yo misma.
Un largo silencio se hizo en la habitación, solo se rompió con el cantar de los pájaros en un árbol cercano, Titania se quedo varios segundos contemplando el suelo con la mirada sombreada.
-Erza… no sé qué decirte…- dijo Levi con lentitud al cabo de un rato.
-¿Qué… debo hacer?, no quiero sentirme… así… con estas dudas, ahora es un mago de Fairy Tail, y nuestro compañero de equipo, pero…
Estas últimas palabras, fueron un poco lentas, como si fuera presa de la confusión, pero por otro lado, Lucy podía pensar en cómo se sentía ella. La guerrera más poderosa de Fairy Tail, la maga que nunca miro hacia atrás en los momentos más decisivos, y que siempre apoyo y defendió a los demás como su familia, era un icono para todo el gremio, y aunque era seria y tosca a veces, sus motivos eran nobles.
-Lucy… ¿estás segura de que nunca lo habíamos visto?, es decir… ¿nosotros nunca lo conocimos en el pasado?- pregunto taciturna.
-Erza… no, estoy segura de que no.- Lucy contesto lentamente y con la mirada agachada.
Ambas magas la miraron, y esta se sintió un poco abochornada por eso, pero Titania noto que estaba siendo sincera, solo que… al parecer, sabía algo, aunque decidió no pensar sobre eso. Erza conocía la mejor manera en que Fairy Tail resolvían sus dudas, y aunque no era del todo ortodoxo, podría funcionar, o al menos eso mostro Erza al haberse levantado y dirigirse a la puerta… ambas magas la siguieron.
…
-No puedo creer que tengamos tan pocos Jewels.- se lamento Rukia con pereza.
Ichigo había salido temprano de aquel hotel en el que se hospedaba junto con su pequeña compañera, ambos caminaban serios en dirección hacia Fairy Tail, con la idea de conseguir Jewels rápidamente, pues al igual que Lucy, ahora empezaba a preocuparle donde iría a dormir.
-Supongo que también deberíamos buscar un trabajo.- dijo Ichigo con el ceño fruncido.
-E intentemos no destruir muchas cosas…- dijo Rukia con aspereza.
-Lo dices como si hubiera posibilidad de dejar algo intacto-
-Al menos podremos dormir en la enfermería del gremio- recordó Rukia.
-No digas eso, suena a que ya te rendiste- comento Ichigo esta vez con una pequeña sonrisa.
Rukia suspiro y siguió sentada en el hombro derecho de Ichigo, el cual no llevaba aquella armadura oscura, y por lo tanto, era más cómodo. Siguieron caminando hasta entrar a la plaza de Magnolia, y allí giraron a la izquierda para encaminarse al gremio.
En el camino, Ichigo no podía hacer a un lado de su mente, todo lo que había pasado en pueblo Guilty, le parecía sumamente extraño todo, si se trataba de otro mundo, ¿Por qué habían Hollows?, eso y muchas preguntas más, impregnaban su mente, de modo que solo podía dirigirse al viejo Makarov, y esperar a que esté contestara sus preguntas.
Finalmente llego a una pequeña plaza, rodeada de tiendas y sillas de madera para descansar, las cuales precedían al edificio del gremio, Fairy Tail. El joven Kurosaki, cruzo las puertas del gremio y de nuevo se encontraba allí.
…
(Un día antes)
…
(-¿Destruyeron casi todo el pueblo?, ¡Miren todas estas quejas!- decía el anciano Makarov.
-Por favor, discúlpenos maestro- decía Erza continuamente.
La única en hablar era Titania, todos los demás se encontraban con las ropas magulladas, sucias y con la cabeza agachada, incluyendo los Exceeds, soportando las riñas de su viejo maestro, y escuchándolo replicar, el ''porque'' recibieron una paga tan pequeña. Natsu desviaba la mirada perezosamente hacia otros lugares, buscando una distracción. Después de un buen rato de soportar sus regaños, Ichigo se acerco a su maestro.
-Maestro, hay algo de lo que me gustaría hablar- dijo Ichigo con seriedad.
El anciano Makarov se giro hacia el joven de pelo naranja y lo observo durante unos segundos, pero después volvió a dirigir su atención a las cartas y postales antes de decir.
-Mañana Ichigo, debo contestar todas estas quejas, y como ves, me tomara un buen rato… oh… necesito una buena jarra de cerveza… eh… Mira-chan- termino dirigiéndose hacia la albina chica que atendía la barra.
Cuando el maestro se fue, todos suspiraron y se dirigieron a distintos lugares, Natsu y Gray se alejaron en dirección a Elfman, mientras que Wendy y Lucy, se encaminaron a la mesa de Levi y Cana.
Ichigo suspiro una segunda vez y se encamino a la salida, pero por la puerta ya salía Erza, e Ichigo se freno un momento, ya que sintió que por un segundo la maga de cabello escarlata le dirigía una mirada desconfiada… (o así lo interpreto Ichigo, el no sabía mucho sobre chicas…)
…
(Actualmente)
…
Allí estaba el joven Kurosaki observando el gremio, todos peleaban entre sí, o bebían cerveza, o simplemente ambas cosas a la vez… otros reían y contaban sus anécdotas, Natsu echaba pulsos con Elfman, mientras Gray intentaba evitar a Juvia, ya que esta no se despegaba de él, habían cosas rotas, jarras de madera volando en varias direcciones, sin duda, ese era su gremio. No vio ni a Lucy o Wendy, y Rukia salió volando al segundo piso sin decir nada, como buscando a alguien, de modo que se encamino hacia el anciano maestro del gremio, que descansaba en la barra donde atendía Mirajane, dejo a Zangetsu apoyada en una pared cerca y retiro un taburete para poder sentarse.
-Buenos días, Ichigo-kun.- saludo amablemente la albina.
-Eh Mira, buenos días- le contesto éste perezoso.
-¿Vas a desayunar algo?- le pregunto la chica mientras abría una despensa.
-Unos Waffles por favor-
-Eh… jejeje… ¿Unos qué?- pregunto Mirajane con una sonrisa nerviosa.
-Eh, pues… mejor… dame lo que quieras- dijo esté para evitar la explicación.
La chica rio por lo bajo, y empezó a preparar unos huevos con tostadas, mientras Ichigo se sentaba a un lado de Makarov.
-¿Y bien?- pregunto el maestro mientras le daba un sorbo a su bebida, con una expresión tranquila.
-Pues… es sobre algunas cosas que sucedieron en pueblo Guilty.- empezó Ichigo con el ceño fruncido, y la vista clavada en la pared.
-¿Te refieres al demonio?, ¿el que era igual a Deliora?-
-No… no es eso, es…
Ichigo suspiro, no sabía cómo continuar, ni cómo empezar, el maestro decidió concederle unos segundos para responder, y al cabo de un minuto.
-Cuando estábamos en una… especie de catacumbas, nos encontramos con dos monstruos, y… ya los había visto ''antes''.- dijo colocando énfasis en la última palabra.
Makarov dejo de beber y le dirigió una mirada taciturna a Ichigo, este lo miro exactamente igual, de modo que entendieron cada uno a que se refería, el pequeño anciano trago su bebida en un segundo y se dirigió a Mirajane.
-Eh… Mira-chan, ¿podrías traerme una jarra del vino que tenemos en el sótano?
La albina asintió con gusto y le encargo la barra a su hermana Lissana, la cual saludo amablemente a Ichigo, y acto seguido se dispuso a lavar los platos, bastante retirada de ellos. Ya estando en privacidad, y asegurándose que no los oyeran, se dispusieron a hablar.
-Te refieres a… ¿tu mundo?- pregunto Makarov con el ceño fruncido.
-Si… luche mucho tiempo contra esas cosas, en la sociedad de almas, se les conoce como ''Hollows'', y se distinguen por tener un enorme hueco en el pecho, y una máscara de hueso.
En ese momento el maestro al oír las palabras ''mascara de hueso'' se quedo quieto, abrió mucho los ojos, como si algo hubiera invadido sus pensamientos, luego cerró los ojos y le hizo señas a Ichigo de que continuara.
-Después de luchar contra unas especies de arañas y destruir esos ''Hollows'', nos encontramos con un sitio similar a una catedral, allí nos encontramos una especie de pilar, con runas… después de intentar varias cosas, el pilar se abrió y libero a una especie de ''guardián'' o algo, y aseguraba servir a un tal Zeref…
Makarov dio un respingo, empezó a sudar poco a poco y este se apresuro a secarlo, con el dorso de su pequeña mano.
-Zeref… Ichigo… ¿te sucedió algo en aquella cueva?- algo… ¿raro?
-Pues ahora que lo mencionas… en cierto momento quede sepultado en escombros, colgando de un precipicio, y al oír como Erza y los demás estaban en peligro… (Ichigo no sabía cómo continuar, ni cómo explicarle que en la tierra, el conocía lo que sucedió, la máscara que empezó a materializarse en ese momento, el creía controlarlo, pero en Fiore, esa era otra historia…) algo me sucedió.
-Una máscara de hueso… ¿entonces el sello de Mavis se debilito?- dijo Makarov en voz muy baja, como para sí mismo, y la preocupación inundaba su rostro.
-¿Disculpa?- pregunto el joven de pelo naranja, que no había escuchado bien.
-Oh nada… Ichigo, pero lo que me comentas… es preocupante… ¿algo más?
-Aparte de eso… después de derrotar a aquel demonio, vimos a un montón de lucillos volar… como si fueran libres, y antes en las catacumbas leímos algo de '''Prisión de almas'', al final… no supimos el propósito de ese horrendo lu… ¿Maestro?
Cuando Ichigo se giro hacia Makarov, este sudaba casi a cantaros, sus manos temblaban y tenía la vista fija en su bebida, como si su imaginación se perdiera en ella, solo que la sensación que transmitía, era atemorizante.
-Ichigo discúlpame, debo hacer algunas cosas- dijo rápidamente Makarov antes de dirigirse a toda prisa al segundo piso.
Allí arriba un hombre de cabello rubio con una cicatriz en el ojo, lo miraba fijamente, tenía una camisa violeta, y era bastante acuerpado, teniendo sujetado de los hombros un gran abrigo de piel. En cuanto sus miradas se cruzaron, ''Laxus'' empezó a bajar las escaleras lentamente, su mirada era seria, pero con un deje burlón, y en cuanto llego frente a Ichigo, hablo claramente.
-Llevo un buen tiempo preguntándome, si eres tan fuerte como el Ichigo que recuerdo.- aunque lo había dicho claro y con un tono de seriedad, no pareció que nadie lo había escuchado.
-Eres… Laxus ¿cierto?, ¿quieres algo?- respondió el joven Kurosaki bruscamente, ya que se había percatado de la provocación.
-La verdad… quería medir tu fuerza, teniendo un combate, pero… creo que hoy no podrá ser, ya hay alguien que viene a buscarte pelea.- comento alzando los hombros, y sonriendo como si su comentario fuera algo casual.
-¿Eh?, ¿a qué te refieres?- pregunto Ichigo, alzando una ceja.
Las puertas se abrieron de par en par, dejando ver un amplio haz de luz que baño el interior del gremio, allí, parada se encontraba Erza, con una mirada desafiante y muy seria, su armadura relucía con la luz del sol en contraste. Todos guardaron silencio y observaron con temor la escena, no es la primera vez que la veían así. Localizo a Ichigo con la mirada y en cuanto lo encontró, dijo fuerte y claro.
-Ichigo, lucha conmigo ahora mismo.
El joven de pelo naranja se quedo un momento allí sentado, los engranajes de su cerebro se habían parado inesperadamente, y trataba de entender lo que Erza quería, miro a ambos lados buscando respuestas, pero todos lo miraban expectantes. Ichigo no sabía que responder, sin duda, la acción de la chica lo cogió desprevenido.
-Eh… no te entiendo…- dijo con el ceño fruncido y rascándose la cabeza.
-¡Quiero que luches conmigo!-
-Pero… ¿Por qué?-
-No hay necesidad de haber un ''porque'', los magos de Fairy Tail, aceptamos con honor cualquier desafío.- respondió Erza con el ceño fruncido, ahora lucia como la Titania que todos conocían.
-Ya… bueno… no sé si tengo ganas, además no he desayunado- dijo Ichigo alzando los hombros y girándose de nuevo a la barra.
Una vena empezó a palpitar en la frente de Erza, de una manera amenazadora, todos empezaron a esconderse bajo las mesas, e Ichigo indiferente, seguía esperando su desayuno, mientras apoyaba su cabeza en su mano derecha. Todo se hizo un silencio sepulcral y un escalofrió recorrió la espalda del joven Kurosaki, por lo que se dio la vuelta lentamente…
En la puerta de Fairy Tail, una especie de demonio de cabello rojo se erigía, con los dientes afilados y los ojos lleno de rabia, (Oh así le pareció a Ichigo, al ver a Erza impaciente) todos los magos del gremio temblaban debajo de las mesas, otros se apeñuscaban en los rincones, y pretendían evitar la bestia que había desatado Ichigo con su insensibilidad.
-Tu… ¡lucha conmigo!... ¡cabeza de zanahoria!- rugió Erza con manchas rojas en las mejillas y múltiples venas en su sien.
El joven de pelo naranja, era presa del miedo, pero al oír las últimas palabras de Erza, a esté también le palpito la vena de la sien, y ensombreció su mirada, odiaba que lo llamaran así… de modo que se levanto y se acerco lentamente a la puerta, hasta que estuvo a unos palmos de Titania, en ese momento todos en Fairy Tail lloraban de miedo, en una manera muy cómica, ya que tanto Ichigo como Erza parecían unos demonios, con ambos emitiendo un aura de miedo y con miradas desafiantes. Todo se hizo silencio y solo se escuchaban a los otros magos temblar, hasta que finalmente el joven Kurosaki hablo.
-Bien… entonces, luchemos Erza.- dijo Ichigo con los dientes apretados intentando controlarse.
Y como si se tratara de un chiste, Titania volvió a la normalidad, su mirada era tranquila pero con el ceño fruncido, con una pequeña sonrisa y la voz suave pronuncio.
-Bien, nos vemos en la colina al suroeste de Magnolia, te espero allí- dijo antes de marcharse tranquilamente.
Ichigo, Mirajane, Lissana, los demás magos y hasta el propio Laxus quedaron con la mirada sombreada, sudando todos una gota al ver la extraña reacción de Erza, un silencio incomodo recorrió el gremio, que solo fue roto por Natsu que inmediatamente se quejo de que él quería ser, quien luchara contra Ichigo, hasta que Gray, Elfman y otros magos, lo sometieron rápidamente y de nuevo reino el silencio… el joven Kurosaki, sintió como todos le clavaban la mirada en la espalda, esto lo incomodo un poco, y decidió salir del gremio a toda prisa no sin antes recoger su espada.
Ya en las calles de Magnolia, decidió encaminarse hacia la colina que Erza señalo, tenía bastante hambre, y no pudo comer nada por la muy extraña intervención de su compañera de equipo, al recordarlo frunció el ceño con una mirada decepcionante, suspiro mientras salía de la ciudad y se dirigió al lugar designado. (Debería hacer que me invite a comer…) pensó con enojo.
Después de refunfuñar un rato en el camino, llego a aquella colina, desde donde se podía observar el horizonte, la ciudad de magnolia, y los vastos bosques que rodeaban la ciudad. Alli, con su espada clavada en la tierra y apoyándose en ella, Erza observaba el horizonte paciente, con su suave cabello escarlata siendo acariciado por el viento, múltiples hojas estaban tendidas en el suelo, y el amplio claro, lucia tranquilo, parecía como si la naturaleza les hubiera preparado el lugar del combate.
Finalmente la chica de cabello escarlata se dio la vuelta, y clavo sus ojos en Ichigo, este le respondió la mirada de la misma manera, y se quedaron unos segundos así, hasta que el joven de pelo naranja hablo.
-Aun no entiendo… ¿Por qué quieres luchar?- dijo con un aire taciturno.
-Tendrás que descubrirlo, aun eres nuevo en el gremio, tal vez por eso no lo entiendas…- contesto totalmente calmada, aunque con el ceño fruncido.
El sol brillaba en todo lo alto, pero una fresca brisa soplo el lugar, y el silencio se volvió cómodo, era como la calma que precedía la batalla. Finalmente Erza agarro su espada, y la empuño con ambas manos, de la misma manera, Ichigo mando una mano a la vendada Zangetsu en su espalda.
-Gracias por venir Ichigo, ahora… ¡en guardia!-
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