Aclaración: esta historia se desarrolla justo en el final de la saga de los Quincy (Bleach) y al final de la saga de Tártaros (Fairy Tail), según el sentido común... creo.

Saludos a todos, gracias por las reviews hasta ahora, ¡seguimos con el capitulo 12!, ¡espero que les guste!

Simbología: para los diálogos tanto para abrir como cerrar, usare el clásico ''-'', los ''()'' serán aclaraciones, pensamientos o descripción de un suceso dentro del dialogo.

Disclaimer: no soy propietario de los derechos legales de Bleach (Tite Kubo) Y/O Fairy Tail (Hiro Mashima).


Capitulo 12: El eje dimensional.

-Jellal… Fernández…- pronuncio Ichigo lentamente, recordando donde escucho antes ese nombre.

La noche silbaba una melodía siniestra, el viento golpeaba los cristales de las casas causando que se produjera extraños y renqueantes sonidos, la luz de la luna iluminaba las calles principales en la ciudad de Magnolia las cuales se veían casi desiertas, a excepción de esos dos hombres que se encontraban en una esquina conversando, alejados de la iluminación que producían las titilantes lámparas.

-Como supuse, el maestro Makarov ya te habrá contado todo.- pronuncio el sujeto llamado ''Jellal'', con sus brazos cruzados, apoyado en una pared.

Ichigo guardo silencio, la enorme desconfianza aun se sentía en el ambiente, acababa de recordar al tipo frente a él. Al parecer, se había encontrado con un viejo amigo de su ''yo'' en Earthland, y la conversación que tuvo con el maestro del gremio vino a su mente, aunque a pesar de eso, no estaba seguro si responder.

-Comprendo tu desconfianza, pero creo que ambos estamos justos de tiempo, y necesito hablarte de varias cosas.- pronuncio afirmativamente, de nuevo Jellal.

-Tú… eres… ¿el tipo de la torre del cielo?- pregunto vagamente Ichigo con el ceño fruncido.

La oscuridad era bastante en todo el callejón, por lo que el joven Kurosaki no lograba distinguir con exactitud el rostro del encapuchado frente a él, salvo su cabello azul o el extraño tatuaje en su ojo derecho. El misterioso mago guardo silencio unos segundos antes de contestar, como si dudara, o recordara algo que no quería.

-A… Así es, conocí a Ichigo cuando estuvimos presos allí, en ese entonces solo éramos unos niños, pero… creo que el resto ya lo sabes.- dijo con lentitud.

El joven Kurosaki se limito a sentir con la cabeza, concediéndole a Jellal el permiso para continuar.

-En fin… Ichigo.

Esta vez el mago de pelo azul se separo de la pared y dio unos pasos en dirección al mago de pelo naranja.

-Antes de ir al grano, ¿tienes alguna idea de lo que sucedió con el Ichigo que conozco?- pregunto esta vez con más seriedad.

El joven Kurosaki cavilo unos minutos, desde que llego no había pensado mucho sobre eso, por lo que se sintió un poco egoísta. Se la había pasado tanto pensando en la forma de volver a su mundo, que muy pocas veces pensó sobre lo que ocurrió con su otro ''yo'', a pesar de que Makarov creía que habían sido intercambiados, pero… ¿qué tan seguro era eso?

-El maestro cree que si yo llegue aquí, él posiblemente esté en mi mundo… pero no estoy seguro sobre eso.- pronuncio con la mirada en el suelo.

-Ya veo…- pronuncio casi lastimera mente Jellal, había agachado la cabeza en cuanto escucho las palabras de Ichigo.

Se hizo un extraño silencio, el joven Kurosaki alzo la mirada para observar al otro mago, el cual se encontraba mirando el suelo, muy pensativo, por lo que empezó a reparar su aspecto, su vestimenta era extraña, su capa parecía mas una túnica dado el tamaño, cubriendo la mayoría de su cuerpo, la ropa que podía observarse, mezclaba cuero, tela, y algunos tallados en los pliegues que parecían rúnicos, dejando verse una especie de símbolo que Ichigo interpreto como el símbolo de un gremio de magos, aunque no lo reconocía, desde luego su compañero no aspiraba confianza.

Finalmente Jellal alzo la mirada y se dirigió al mago de pelo naranja.

-Ichigo… como sabrás, pertenezco al gremio ''Crime Sorciere'', (Lo cierto era que el mago jamás había escuchado de ese gremio, pero en ese momento se limito a asentir con la cabeza), hace unos días, mientras investigaba un gremio oscuro, encontré información sobre algo… algo con mucho poder… -

-Desde que estoy aquí he conocido cosas con mucho poder… pero… ¿de cuánto estamos hablando?-

El mago de pelo azul lo reprocho con la mirada antes de contestar.

-El suficiente como para tergiversar las barreras que separan la realidad… o el espacio-tiempo.- Respondió con un tono de seriedad.

El joven Kurosaki no entendió lo último, y se detuvo unos segundos a pensar bien sobre eso, recordó aventuras pasadas donde Urahara había mencionado de pasada algo parecido, pero no pudo enfocar el recuerdo por mas que se esforzara, esto lo hizo sentir tonto, más bien ignorante, o un poco de ambas, por lo que frunció aun mas su ceño.

-¿Qué estas tratando de decirme?- pregunto con seriedad, fingiendo que había entendido ''algo''.

-Que al parecer, hay una forma de que vuelvas a tu mundo.

En ese momento el cerebro de Ichigo se detuvo, las últimas palabras del mago de pelo azul, empezaron a retumbar y a rebotar en su mente una y otra vez, ¿era una broma?, o ¿estaba siendo sincero?, pero la posibilidad de volver a su hogar, lo embargo. Se acerco mas a Jellal y lo agarro por los hombros, mirándolo con una seriedad absoluta, si él hablaba enserio, si decía la verdad, entonces quería escucharlo con atención.

-Quiero que me cuentes todo.- pronuncio el mago.

Jellal observo la decisión de Ichigo en sus ojos, por lo que se apresuro a contestar.

-Según unos documentos, existe una especie de santuario escondido en el interior de una montaña, pasando un frondoso bosque, no conozco bien que puede haber en su interior, pero si llevas una especie de llave, puedes abrir una brecha a través del tejido que separan este mundo… de lo que sea que haya más allá.

-¿Una llave?, ¿Cómo es?, ¿sabes dónde encontrarla?- las preguntas del joven salían disparadas, la velocidad de sus latidos aumentaron en medida.

Pero Jellal se limito a negar con la cabeza lentamente, para luego retirar los brazos de Ichigo de sus hombros.

-No sé qué apariencia tiene, ni donde queda exactamente ese lugar, pero sobre la llave, es llamada ''El eje dimensional''.

Un fuerte silencio se hizo en la calle, la mente de Ichigo se había detenido, necesitaba saber a como dé lugar todo sobre aquella llave, e intento recordar si alguna vez, vio o escucho algo sobre eso, aunque en vano.

Pasados varios minutos pensando, no llego a alguna referencia sobre el artefacto ''mágico''.

-Eje… dimensional… ¿Que apariencia tiene?- pregunto Ichigo mirando al cielo, intentando rememorar algo.

Pero Jellal tan solo movió la cabeza negativamente, y enseguida guardo silencio, esto consterno un poco al joven Kurosaki, pero aunque seguía dudando, al menos ahora tenía una pista para encontrar el modo de volver a su mundo. De nuevo, recordó a su familia, sus amigos y todo lo que había dejado atrás, causando un nudo en su garganta, la idea de volver estaba tan cerca, pero a la vez tan lejos… tendría que ser paciente, facultad que nunca tuvo él, después de unos segundos donde lo único que se escuchaba era el viento golpear los cristales, intento centrarse y no divagar demasiado, y redirigió su atención al mago frente a él.

-Supongo que no has venido a hablarme solo de eso.- comento al darse cuenta de que no escucharía nada mas sobre la llave.

El mago de Crime Sorciere, seguía inmóvil, un silencio sereno seguía inundando el ambiente, solo roto por el sonido del viento, y acto seguido sintió como Jellal lo observaba, como si estuviera atravesando su alma con la mirada, aun cuando Ichigo no podía mirarlo a los ojos. Y por un momento se sintió la desconfianza por parte de ambos.

Ambos se dirigieron miradas con el ceño fruncido, evaluándose… pero después de unos segundos Jellal se preparo para hablar.

-Hace unos… dos días, sentí un gran pulso de magia demoniaca, similar a cuando Fairy Tail lucho contra Tartaros, pude reconocerla ya que… tanto en la torre del cielo como hasta hace poco, pude observar algo de la naturaleza de este poder… no creo que fuera ocasionado por otro de los demonios del libro de Zeref...- a medida que hablaba su voz se notaba más tensa, como si la preocupación lo embargara.

Ichigo lo escuchaba atentamente recordó su primera misión con Natsu y los demás, rememorando cada segundo de su batalla contra aquellos demonios, y los monstruos que eran idénticos a un Hollow, pero si bien era cierto que era un mago de Fairy Tail, eso no se escuchaba a una propuesta de trabajo, sino más bien… a una advertencia.

-Eh… Jellal… ¿cierto? (el mago asintió)… hace dos días… fue mi misión con Natsu y los demás, nos encontramos con varios… monstruos, pudimos terminar la misión, pero lo último que enfrentamos… no se parecía a nada que había visto antes… ¿te refieres a eso?- comento el joven de pelo naranja bruscamente, intentando hacer que su compañero llegara al grano.

Jellal se acerco un poco más a Ichigo, y la gravedad extrañamente aumento, cuando el mago abrió la boca, sus palabras parecían cargadas de estrés y preocupación.

-El pulso demoniaco que sentí… fue en realidad una reacción, a otro estallido de magia que por lo que deduzco es de la misma naturaleza… y quien emitió dicha presión mágica… fuiste tú.

El joven Kurosaki cavilo sobre eso, intento responder negativamente y decirle que se equivocaba, pero recordó… esa oleada de rabia cuando exploto aquella extraña cúpula donde escucho el grito de Erza, su reacción… y la máscara de Vizard formándose… no… esa no podría ser la razón…

-¿Qué?, yo no… empezó a hablar mareadamente.

Ichigo abrió los ojos de par en par, un extraño escalofrió recorrió su cuerpo y por primera vez en toda la noche sintió que se congelaba, las palabras del mago lo habían atravesado como espadas, en primera instancia sintió que bromeaba, pero por la expresión fría que el mago inmutaba, sabía que no era así, pero la pregunta era, ¿Por qué?... el mareo aumento, ya no sabía adónde era arriba o abajo, y sintió que su cabeza iba a explotar hasta que finalmente, perdió la noción de la realidad.

Un grupo de personas ataviadas en senda túnicas oscuras, observaban con atención como un niño de pelo naranja se retorcía entre cadenas junto con varias círculos mágicos de color oscuro, tanto en el suelo, como en las paredes, los cuales iluminaban en un rincón, lo que parecían cuerpos humanos. Mientras los gritos se hacían más y más ensordecedores, la desgarradora voz empezaba a tornarse casi gutural, como el alarido de una bestia encadenada… entre la pausa de grito y grito, podía escucharse una conversación.

-Zero estará contento, hemos avanzando mucho.- decía una voz en la distancia.

-¿Contento?, el cuerpo del niño aun es demasiado inmaduro, no nos sirve como ''catalizador''.- se quejaba otro, cuya sonido era grave.

-Es un milagro que su cuerpo aun no se haya desintegrado, hasta ahora es quien más lejos ha llegado a comparación de esos otros infelices, su magia de dragón ha hecho posible esto.- comentaba una mujer.

-Hades tenía razón, puede que nos tome tiempo, pero si funciona, podremos transformar en demonios a cualquier mago, sino, al menos su cuerpo podría ''residirlo'', siempre y cuando no muera en el proceso.-dijo la misma voz distante.

-Más que eso… creo que incluso serviría para el proyecto Espada.-susurraron.

-No, nadie se ha atrevido a continuar con esos experimentos, no podemos fiarnos de documentos antiguos, que ni estamos seguros que Zeref escribió..- comento un anciano.

-¡Debemos terminar el R-System!, nuestra prioridad es traer de nuevo a Zeref!- sentencio el mismo hombre de voz grave.

-Nuestra prioridad… es…- comentaba una voz hasta que todo se hizo tinieblas.

-¡Ichigo!… ¿te encuentras bien?- dijo una voz familiar.

-…

-¡Ichigo responde!-

El joven Kurosaki tosía fuertemente, sin saberlo se encontraba arrodillado, con una mano en el suelo sintiendo la fría piedra, y la otra frotando su pecho, sudaba a cantaros, con cada musculo de su cuerpo temblando, a su lado, el mago de Crime Sorciere lo miraba estupefacto, con casi terror en sus ojos.

Después de unos minutos, Jellal lo ayudo a levantarse para luego recostarse en un poste que sostenía una de las lámparas ciudadanas, parecía que la gélida presencia del sujeto frente a él, acababa de confirmar algo, pues su expresión no hizo más que tornarse preocupada.

-¿Qué sucedió?- pregunto con seriedad.

Ichigo espero unos segundos antes de contestar, estaba sumamente cansado, gracias al combate que sostuvo con Erza, y como cereza para el pastel, ahora esa extraña alucinación.

-Yo… no… lo sé… hace unos segundos tenía unas imágenes frescas en mi mente… pero se van borrando…- contesto con la mirada perdida.

-Recuerdos intrusivos…- susurro Jellal para sí mismo.

-¿Qué?

- No es… nada, escúchame bien, ¿sabes lo que llevas en tu interior no?, y sabes que es inestable, a partir de ahora debes tener mucho cuidado, no debes dejarte llevar por la ira, o algún sentimiento parecido. El Ichigo que yo conozco era capaz de dominar esa magia y tenerla bajo control con la ayuda de la primer maestro de Fairy Tail, pero tu… tu no cuentas con eso, y eso puede significar problemas, tanto para ti, como para los que te…- dijo Jellal con rapidez, cargando en cada palabra un deje grave de preocupación, hasta que fue interrumpido.

-Cá…llate, ¿crees… que pondré… en peligro a mis amigos?-

Jellal guardo silencio ante la repentina interrupción de su compañero, se quedo así durante varios segundos, limitándose a escuchar a Ichigo.

-Y que si me pasa algo, se que llevo muy poco tiempo en este mundo, y que no los conozco muy bien… (El recuerdo de su batalla contra Jackal y como conoció a Fairy Tail se refresco).

-…Al principio me parecían raros… pero no son diferentes de mi, o de mis amigos en Karakura, (Renji, Rukia, Orihime, Chad sonreían apaciblemente en su mente)

-…Y al igual que con ellos, siento la fuerte necesidad de protegerlos… (La sonrisa de Erza en el atardecer, unas horas antes, lleno su alma)-

La mirada de Jellal no cambiaba, seguía reflejando mucha inseguridad, pero al parecer, con cada palabra de Ichigo, su gesto se ablandaba….

-…Y si me pasa algo otra vez… en mi mundo me sucedió algo igual, y al tiempo lo domine, si en este lugar debo aprender de nuevo a hacerlo, no me importa, lo hare.- confirmo Ichigo dirigiéndole una mirada muy seria al joven Fernández, con su ceño fruncido.

El mago frente a él permaneció inmutable, y el silencio volvió a gobernar en el callejón, sus miradas se conectaron una vez más, como si se comunicaran en silencio, pero pasados unos segundos, y para asombro de Kurosaki, Jellal sonrió.

-Eso es lo que creí que escucharía, siempre fuiste así, toda tu vida protegiste a Erza desde las sombras, por eso deposito mi confianza en ti, y sé que cuidaras a todos.

-Erza… yo… pero… eh…, me haces sentir como si solo estuvieras probándome- bromeo Ichigo sin cambiar su ceño fruncido, a la vez que se preguntaba (¿Porque me habla como si fuera su viejo amigo?).

-No te ofendas, pero eres igual a él… aunque volviendo al tema…-Comento antes de cambiar su tono de voz.

-…No sé porque aquel estallido de poder demoniaco reacciono a ti, pero es algo que debo averiguar- dijo volviendo de nuevo con seriedad.

-Ya te lo dije, estaré bien, no es la primera vez que me pasa.-

-Entiendo, pero aun así, debo hacerlo, lo que sea que reacciono en consecuencia, podría suponer un peligro para las personas, por lo que debo partir a investigarlo.- reafirmo Jellal con un tono más grave.

-Como quieras… pero antes de que te ocupes en eso, quisiera pedirte un favor.- comento Ichigo mirando hacia la luna.

El mago de Crime Sorciere, lo observo unos segundos antes de levantar un poco más su cabeza, en señal de pregunta.

-Quiero que averigües todo sobre esa llave, la puerta o lo que sea que me lleve a mi hogar, en cambio… te prometo… que si su Ichigo está en mi mundo, lo enviare de regreso.

Jellal lo miro unos momentos, muy pensativo, como si de nuevo lo examinara, pero esta vez… sonreía, algo que curiosamente hizo sentir a Ichigo nostálgico, a la vez que sentía una especie de sentimiento de amistad con el mago de pelo azul, esto hizo que se preguntara ''porque'', pero después de unos segundos, el joven Fernández, asintió con la cabeza, antes de darse la vuelta y empezar a alejarse varios pasos.

-En lo que a mí respecta, Ichigo ya está en casa… pero te agradezco la intención.- comento misteriosamente.

El joven Kurosaki se quedo pensativo, mientras su compañero emprendía la marcha hacia algún lugar, con sus pasos resonando en el concreto, pero antes de que se fuera, Ichigo le pregunto.

-Oye… ¿Por qué… me ayudas sin más?, ahora que lo pienso… no tengo derecho a pedirte favores. - dijo con un ceja levantada.

El mago de pelo azul no se dio la vuelta, o se giro para responder, se freno en seco y espero varios segundos, hasta que rotundamente contesto.

-Hace un tiempo, yo te hice la misma pregunta… de este mundo o no, ''Eres'' Ichigo Kurosaki… y eso te hace mi aliado… y mi amigo. -acto seguido empezó a caminar lentamente, hasta perderse en las calles de Magnolia.

Ichigo se encontraba en la habitación de un hotel en Magnolia, a unas cuantas calles del gremio, el joven palpo sus bolsillos para darse cuenta de que se estaba quedando sin dinero, y eso suponía un gran problema, pero decidió no pensar demasiado en aquello, por lo que abrió la ventana más cercana a su cama, y se sentó allí. Aun no se había encontrado con Rukia, pues supuso que ella lo buscaría allí, ya que era el lugar donde se hospedaban todas las noches.

Mientras miraba hacia el cielo, rememoro todo lo sucedido en el día, su combate contra Erza, ambos mirando el atardecer, y su conversación con el mago, Jellal Fernández. El joven de pelo naranja se cruzo de brazos mientras se apoyaba en el borde de la ventana. ''El eje dimensional'' (pensó), sin duda la sola palabra ''dimensional'' hablaba mucho de su naturaleza, pensó si a lo mejor, dicho artefacto podría ser el responsable de que haya llegado a ese mundo, eso resolvería mucho de sus dudas. Suspiro mientras rememoraba su vida en Karakura, su familia, amigos… sus compañeros de clase. Se pregunto si había surgido alguna nueva amenaza en su ciudad, y sintió una fuerte punzada en el corazón, ya que de ser así, el no estaba allí para protegerlos.

Desde su llegada, no había sentido ni conversado una sola vez con Zangetsu, pareciera como si se tratara solo de un arma más, una espada mas, pero él sabía que no era así, tenía la esperanza de su viejo amigo volvería. Recordó la última vez que conversaron en su mundo interno, cuando le informaron que era ''un mago'', pasando también por los eventos posteriores que surgieron en consecuencia, la nostalgia comenzaba a cerrar un nudo en su garganta, el no poder estar junto a ellos, el sentir que no podía proteger a nadie, y la sensación de inutilidad empezaba a embargar su mente, pero justo en ese momento, una imagen ilumino su mente.

La sonrisa de Erza lucia tan brillante en su recuerdo, como en el momento que la vio hace unas horas, la expresión de su rostro, su mirada, le recordó… a su madre. La imagen se hizo mas y mas clara en su cabeza, incluso Gray, Lucy, Natsu, Wendy, Happy, Charle y Earthland Rukia también aparecieron sonriendo… si… él no podía sentirse un inútil, porque tenía personas a quien proteger.

-Eh Ichigo- saludo una voz familiar.

El joven de pelo naranja alzo su mirada, para observar el origen de la voz, en el tejado cercano, allí estaba Rukia sentada observando el cielo al igual que él. No sintió en ningún momento su llegada, y no sabía cuánto tiempo llevaba allí.

-Rukia… ¿Qué estás haciendo?- pregunto el joven en cuanto miro hacia arriba.

-¿Qué crees que estoy haciendo?, pues acompañarte- dijo Rukia con tono molesto y su ceño fruncido.

Ichigo le devolvió la mirada pensando en lo molesta e irritante que era en ocasiones, justo como la Rukia Kuchiki que él conocía… en cuanto recordó eso, volvió a agachar la mirada. La gata oscura se percato de esto y giro su mirada al cielo.

-Sé cómo te sientes, y me gustaría ayudarte a que vuelvas a tu mundo, pero no tengo ninguna información que te sirva… pero si encuentro o escucho algo, te lo diré… somos compañeros después de todo...- sus palabras se escuchaban casi melancólicas.

El joven Kurosaki se quedo observándola, pensando en sus palabras, pero al cabo de unos segundos hizo un ''tsk'' con la boca, antes de responder.

-No hay prisa, si encuentro un modo de volver a casa bien… pero si no… yo… tengo que protegerlos… tu misma lo dijiste, somos amigos… además, no creo que tu sola puedas defenderte- comento Ichigo distraído.

El comentario del joven, lejos de resultarle amistoso, le pareció más ofensivo a la pequeña Rukia que cualquier otra cosa.

-¿Qué insinúas?, ¿Qué no puedo defenderme?, ¡soy ex-teniente de los Exceeds!, para ostentar ese cargo debes ser un guerrero consumado y…- la gata se escuchaba sumamente molesta, pero Ichigo ya no la escuchaba, aunque podía verse una pequeña sonrisa en su rostro.

Al cabo de unas horas, llenas de molesta y rabia cómica por parte de Rukia, los dos compañeros se hallaban en un profundo sueño, la diferencia habitual era que la gata dormía apaciblemente, pero en cambio el mago… no se recordaba la última vez que había dormido bien, ya que la llegada de la noche para él, significaban turbias imágenes sin sentido, que al cabo de minutos terminaría olvidando, las gotas de sudor y los gestos molestos eran comunes en su rostro mientras dormía…

Ya en la mañana, la gata y el Dragón slayer, conversaban sobre la idea de realizar otra misión, ya que sus fondos estaban casi agotados y necesitaban Jewels para seguir pagando la habitación donde se hospedaban, por lo que en cuanto estuvieron listos, salieron en dirección al gremio.

La mañana brillaba con todo el esplendor típico de Magnolia, las personas caminaban tranquilamente por las calles de la ciudad, comprando, comiendo o hablando. Los niños jugaban ''a los magos'', en callejones y las tiendas atraían a clientes con jugosas gangas y descuentos. Por primera vez, Ichigo sintió que lo miraban mientras caminaba, los niños lo señalaban en dirección de reconocimiento, y algunos murmuraban con sonrisas, esto como de costumbre molesto al joven Kurosaki, por lo que frunció el ceño con intensidad y acelero el paso.

-Creo que te estás haciendo popular- comento Rukia sarcásticamente.

-Cállate, ya me es suficiente con pertenecer a un gremio de locos.

-Pues te estás encariñando demasiado con esos ''locos''- rio por lo bajo la gata.

El joven de pelo naranja frunció mas su ceño y se limito a emitir un pequeño ''tsk'' antes de seguir con su camino, continuo por unas cuantas calles más, hasta que al doblar en una esquina vislumbro el enorme edificio de Fairy Tail, con un montón de sillas y mesas en la salida, tanto para visitantes como miembros, con el flamante sol iluminando la plaza central. Mientras entraba por aquellas mesas y asientos que precedían el gremio, vio a Max, un miembro del gremio en una pequeña tienda donde vendía todo tipo de juguetes, o al menos eso le pareció a Ichigo, pero después de detenerse a mirar, ya que Max lo saludo con la mano, se dio cuenta de que en realidad era ''Merchandising''… de Fairy Tail.

Ichigo sudo una gota muy gorda, aunque estaba a varios metros podía visualizar figuras de Natsu y Gajeel, varias litografías, posters e imágenes de Mirajane, peluches de Happy, caramelos con el símbolo del gremio entre otras cosas más. El joven de pelo naranja estaba estupefacto, no sabía si considerarlo narcisismo, o una estrategia de ventas algo ególatra, o ambas cosas, o ninguna… Ichigo estuvo a punto de pasar de largo hasta que observo algo que le helo la sangre.

Salió disparado de modo que Rukia se sobresalto y cayó al suelo con un fuerte golpe en la cabeza, está se levanto sumamente irritada con las venas palpitando en sus sienes, preparada para darle una golpiza a Ichigo, pero en cuanto lo miro, se dio cuenta de que estaba fuera de sí, mirando el mostrador de la tienda. La pequeña gata parpadeo varias veces sin entender y se acerco lentamente volando, y en cuanto descubrió lo que miraba su compañero, también se quedo de piedra.

De entre las figuras de Natsu, Gajeel y Wendy, destacaba una en especial, junto a un cartel que rezaba:

'' ¡Adquiere hoy la nueva figura de Ichigo Kurosaki, el Dragonslayer de la oscuridad!

¡Así es!, ¡el nuevo miembro de Fairy Tail podría ser tuyo, y por muy pocos Jewels!

Completa hoy mismo tu colección de Dragonslayers del mejor gremio de Fiore, la figura mide 45 cms, incluye el arsenal ''visto hasta ahora'' del nuevo mago, junto con una réplica más pequeña de Rukia la nueva Exceed de Fairy Tail, por la compra de esta figura puedes llevarte a mitad de precio la figura de Gajeel, y dos litografías exclusivas de Lucy Heartfilia''

Varias gotas gordas empezaron a bajar por el rostro de Ichigo, y de Rukia, los engranajes del cerebro de ambos se habían frenado, su garganta estaba tan seca que les costaba articular sonido alguno, y lo único que podían hacer era observar con terror, dicha ''figura''.

Los segundos que permanecieron petrificados parecían una eternidad hasta que Max se fijo en sus expresiones.

-Oh Ichigo, ¿te gusta?, llego ayer en la noche, ya se han vendido más de 15 en solo esta mañana, por cierto, ¿Cómo te fue en el combate contra Erza?- ''Saludo'' alegremente el mago de Fairy Tail, y dependiente de la tienda.

Pero el mago no le contesto, giro su cabeza lentamente centímetro a centímetro, respondiéndole con una mirada asesina, proyectando ascuas en sus ojos.

-Retíralas- musito, conteniendo su enojo de una manera bastante cómica, con venas brotándose en su sien y agarrando al mago de arena por el cuello de su camisa.

-Eh… eh… yo… no puedo…- balbuceo Max sudando a cantaros.

-¡¿Que… no puedes?!-

-Es que… ¡se venden bastante bien!- dijo fuertemente el mago de arena.

-¡Que las quites!-

-¡Pero si a Rukia le encanta!- repitió gritando.

El joven Kurosaki arqueo una ceja sin disimular su enojo, giro su cabeza para observar a su compañera, la cual estaba embelesada mirando la figura de ella misma que venía junto a la de Ichigo, sus ojos parecían desorbitarse y por la comisura de su boca, caía un poco de baba. Al mago de pelo naranja le recordó por un momento a la Rukia de Karakura, con su afición enfermiza por los peluches y todo lo similar a ''Chappy''.

Dado el ruido causado por los gritos, varios magos que se encaminaban en dirección a la entrada del gremio se acercaron, y para colmo de Ichigo, reaccionaban de la manera que el más temía.

-¡Miren es la nueva figura de Ichigo!-

-Genial, ahora podre completar mi colección-

-¡La pondré junto a mi figura de Natsu!-

El joven Kurosaki agacho la cabeza, mientras sudaba varias gotas más desde su frente, preguntándose que podría ser lo peor… pero como suele pasar a cualquier integrante de este gremio de magos, la vergüenza y la pena, no tenían un límite fijo.

-¡PERO QUE DEMONIOS ES ESTO!- rugió una voz conocida.

Todos se sobresaltaron y se dieron la vuelta para observar un furioso mago observando el mostrador de la tienda. Tenía un pañuelo anudado en su frente, una multitud de ''piercings'' adornaban su ya de por si feroz rostro, con su cabello oscuro, largo y erizado que sobresaltaba su silueta. El Dragonslayer Gajeel, se observaba bastante molesto mientras reparaba con enojo la figura en venta de Ichigo.

-Porque… porque… ¡porque vendes mi figura a mitad de precio por comprar esta bazofia!- grito a Max.

-Eh… jejeje… ya sabes Gajeel, es para aumentar las ventas… jeje tu me entiendes.

-¡Me haces sentir menos popular que el cabeza de zanahoria!-

-¡Eh tu!, ¡¿a quien llamas cabeza de zanahoria?!, yo no siquiera sabía que iban a vender algo sobre mi!- replico Ichigo molesto por el comentario del mago de hierro.

Pero sin previo aviso, Gajeel arremetió un fuerte golpe en la mejilla derecha de Ichigo, lo cual causo que este se estrellara en el suelo, la boca de Ichigo le sabía a tierra, acababa de sentir como si un tren le hubiera arrollado el rostro.

-¡No te creas más popular que yo!- replico Gajeel con los ojos en blanco y afilados, con rabia cómica en su expresión.

Y antes de que pudiera decir cualquier otra cosa más, Ichigo le devolvió el golpe propinándolo con más potencia que su agresor, lo cual levanto al mago de hierro del suelo y fue a estrellarse con un par de mesas a lo lejos, destruyéndolas en cuanto aterrizo.

Panther-Lily, que había llegado con Gajeel sudo varias gotas antes de acercarse a Rukia, pensando en cómo disculparse por la actitud de su compañero.

-Siento las molestias capitana- se disculpo con honor el pequeño gato, que al igual que Rukia, cargaba un arma en su espalda.

La gata se dio la vuelta lentamente y en cuanto miro a Lily, este dio un respingo y voló hacia atrás casi en guardia, con los ojos como platos. La cara de Rukia reflejaba enfermiza felicidad, mientras sostenía con sus dos manos (o patas), la pequeña figura de ella misma.

-Es hermosa… - babeaba la gata.

A su lado, acababa de acercarse una contenta Lucy al mostrador para observar los artículos, decidió ignorar la riña de los dos Dragonslayer, ya que al parecer estaba acostumbrada a esas situaciones, siguió curioseando, hasta que vio sus dos litografías en venta en la parte más visible del mostrador, la cual la mostraban a ella, en dos trajes de baño distintos, sentada en poses bastante sensuales, la cara de la maga rubia parecía un tomate mientras se quejaba.

-¡Max, porque vendes esto!-

-Cualquier persona con un buen sentido de los negocios, no dejaría pasar la oportunidad de tener una imagen impresa de ti.- sonrió picarona mente el mago a Lucy, agradecido de que ya no tenía la atención de los otros magos.

-¡Pero acordamos que solo serian para una edición especial de la revista mágica ''Sorcerer''!-

-Para aquellos que no pudieron conseguir el ejemplar, podrán venir a mi tienda, claro que por un módico precio….- comento casi con maldad.

La rubia estuvo a punto de coger aquellos artículos para destruirlos en el acto, hasta que de un fuerte brillo, y un sonido fantasmal de campana, la forma de Loke el espíritu celestial de Leo, se materializo ante Lucy, luciendo aquellas gafas características en él, junto con su traje a juego.

-Lo siento Lucy, pero no puedo dejar que destruyas esta obra de arte, no puedes negarle a nadie la dicha de observar tu cuerpo- dijo sonriendo, a la vez que sostenía la montura de sus gafas con estilo.

-Vete Loke…- dijo Lucy sudando varias gotas con una llave en su mano, después de otro brillo, el espíritu desapareció.

La rubia suspiro levemente antes de prepararse para ingresar al gremio, pero en ese momento volvió a escucharse un grito de alegría… o más bien un mugido.

-¡Muuuu!, ¡Lucy-san!, ¡en estas imágenes te ves despampanante!, ¡las comprare todas!- gritaba de felicidad aquel espíritu que era igual a una vaca.

-Tú también Tauros… se lamento Lucy por lo bajo, llorando cómicamente con los ojos abiertos como platos.

El resto de magos observaban la recién situación, la cual estaba llena de tensión entre Ichigo y Gajeel, el Dragonslayer del hierro se levanto, mientras frotaba el pequeño moretón que le dejo el joven de pelo naranja, emitiendo un pequeño ''Tsk'' a la vez que reía por lo bajo.

-Perfecto, ¿Salamander aun no ha luchado contigo cierto?, esta es mi oportunidad, seré el primero en derrotarte, ''nuevo''.- comento Gajeel antes de lanzarse en un placaje hacia Ichigo, el cual también se lanzo para responder el ataque.

-¡E...SO… NUN…CA!- se escucho fuertemente una voz, proveniente desde el cielo.

Y sin previo aviso, más que el margen de unos pocos segundos dejado por aquel grito celestial, una silueta prendida en llamas golpeo el suelo con potencia, interponiéndose entre los dos magos, y levantando una enorme onda de energía, tanto la presión como el estallido de energía mágica, elevo a Ichigo y a Gajeel en el aire, para luego terminar de nuevo en suelo un segundo después.

Con una brillante sonrisa y una mirada confiada, Natsu Dragneel se erguía frente a ellos, con su pelo rosa tan erizado como siempre, primero fue aquellas figuras, luego fue Gajeel y ahora es Natsu, todo esto comenzaba a irritar a Ichigo en cantidad.

-Yo seré quien luche primero contra Ichigo, me contuve porque el maestro me pidió que lo hiciera, pero no dejare que Gajeel se me adelante, ¡vamos los dos!, ¡luchen!, ¡estoy encendido!- dijo en posición de guardia mientras prendía sus puños en fuego.

El mago de hierro también sonrió y empezó a acumular poder mágico, visible gracias a su aura de un color verde brillante. Ichigo en cambio, demostraba profunda irritación en su rostro por tener que lidiar con esa panda de locos, pero para sorpresa de él mismo, sonrió un poco y comenzó a cargar poder mágico, con su aura oscura de silueta escarlata.

Los tres magos se miraron desafiantes, preparados para ser el primero en golpear a sus rivales, todos se alistaron para saltar y arremeter múltiples golpes en el aire, hasta que una dulce voz, corto de repente la escena, causando un silencio sepulcral, la cual emitió un frio glacial que apago por completo el calor que daba el sol, aunque Ichigo fue el único que no pareció sentirlo.

-¿Qué sucede aquí?- pregunto con ternura Mirajane que acababa de salir del gremio, buscando el origen del alboroto.

Todos se quedaron petrificados, incluso Rukia y Lucy. A pesar de su ternura, la maga albina proyectaba un aura sumamente malévola, o vengativa… y aunque su dulce voz intentaba amortiguar sus palabras, era más el terror y el pánico lo que transmitían.

-Saben que el Maestro salió temprano hoy a una reunión de emergencia, por lo que debemos cuidar la imagen del gremio, por eso estaría muy agradecida con todos de que no armaran escándalo en los límites del gremio… ¿me hice entender?-

Ya en el medio día, y con el sol en el máximo punto de altura causando que su cabello brillara con una fuerza inusual, Erza Scarlet, mago de clase-S de Fairy Tail, caminaba con el ceño fruncido por las calles de Magnolia, al pasar por un lado, las personas la reconocían y la saludaban desde lo lejos, esto hacia que sonriera por lo bajo, mientras se encaminaba con su pesada armadura en dirección a su gremio, después de cruzar varias calles al lado del canal de agua que cruzaba la ciudad, y doblar unas cuantas esquinas, entro a la plaza principal de la ciudad, donde se ubicaba el edificio del gremio.

En cuanto paso por un lado de las sillas y mesas, se percato que faltaban unas cuantas. La plaza estaba desierta a excepción de Max, que en una esquina vendía artículos varios de Fairy Tail, dicho mago se encontraba mirando bajo las mesas más cercanas, en busca de algún objeto, Erza sintió curiosidad y decidió dirigirse hacia allá.

-Buenos días Max- saludo Erza fríamente, algo habitual en ella.

-Oh, buen día Erza, ¿Qué tal tu batalla contra Ichigo?-

-Fue un… verdadero reto, aunque prácticamente al final quería rendirse, o estaba ya muy exhausto… por cierto, ¿Qué buscas? – comento con total naturalidad.

-Una pieza de mi nueva figura, Rukia, no la encuentro… mmm… ¿se la habrá llevado alguien?, no… no lo creo, seguiré buscando.- divago pensativo Max.

-Entiendo, en fin, que tengas un buen día.

-Sí, claro, igualmente, por cierto, el maestro no está, salió muy temprano a una reunión urgente-

-¿Reunión?, ¿y no dijo nada?- pregunto extrañada Erza.

Pero el mago de arena tan solo negó con la cabeza, y volvió a lo suyo, Titania mando su dedo índice a su barbilla mientras pensaba, permaneció así unos segundos, antes de despedirse en silencio con la mano, y disponerse a entrar al gremio.

Tras cruzar las puertas, la maga esquivo con facilidad una jarra de madera, caminando por el habitual ambiente de Fairy Tail, lleno de alegría, peleas, discusiones, entre otras cosas. Y aunque se había vuelto un poco tolerante a esto, lo cierto es que aun no soportaba el ruido que emitía su gremio.

Camino hasta llegar a la barra, donde Lissana atendía encantada, mientras Mirajane se encagaba de repartir bebidas en algunas mesas, la maga retiro una butaca de madera, para poder sentarse en ella frente a la maga de pelo blanco.

-Buenos días Erza, ¿vas a comer algo, un pastel de fresas, cheesecake, que quieres?- pregunto simpática mente la maga albina.

-No, gracias Lissana, yo… ya comí un pastel hace un rato- comento con una sonrisa que reflejaba ternura

-¿Eh?, ¿y no quieres otro?- se extraño la maga ladeando la cabeza.

En cuanto la maga pronuncio esa pregunta en voz alta, el brillo de unas gafas se observo en un rincón y en menos de un segundo, Erza tenia a Evergreen en su espalda mirándola maliciosamente.

-¿Eh?, ¿Erza no quiere más pastel?, ¿se ha vuelto loco el mundo?, o… ¿acaso hay una buena razón?- pregunto con sarcasmo la maga del Rainjinshu.

-¿De qué hablas?- exclamo la joven de cabello escarlata

De un momento a otro Laki apareció sentada a su lado, la cual la miraba con los ojos casi desorbitados a través de sus lentes.

-¿Erza-san, te encuentras bien?- pregunto preocupada.

-No es nada Laki- respondió tajantemente.

Y casi mágicamente, la señorita McGarden se encontraba sentada a su derecha, apoyando su cabeza en ambas manos mientras miraba a Erza con interés.

-Oh Erza, esta enferma- dijo clara mente Levi con temor en su rostro.

-¡Le-levi!- pregunto Titania al notar su presencia.

-Creo que Erza no quiere comer más pastel, porque alguien ya le regalo uno, y no quiere que su sabor desaparezca de su paladar.- afirmo Evergreen con malicia.

-¿Ah Erza-san le regalaron un pastel?, oh… a Juvia le encantaría que Gray-sama le regalara algo, oh Gray-sama...- comento repentinamente Juvia, sentada a la izquierda de Laki, con sus ojos soñadores.

-¡Juvia!- pregunto de nuevo la maga, al notar la nueva presencia del pequeño corro de chicas.

-Vamos vamos, no acosen a Erza así- pidió con nerviosismo Lissana que escuchaba la conversación.

-¡No es nada de lo que creen!, ¡Lissana!, ¡dame 5 pasteles de frambuesa ahora mismo!- exclamo Erza, buscando desviar la conversación.

En ese instante Natsu salió despedido en el aire, cayendo con fuerza sobre el corro de chicas y causando que todas se fueran al suelo, a excepción de Titania y Lissana. Todas se quejaban en el suelo, frotándose las partes del cuerpo afectadas, y maldiciendo por lo bajo al mago de pelo rosa.

-¡Natsu!, ¡cómo te atreves a golpear a esas chicas!, ¡eso no es de hombres!- exclamo repentinamente Elfman, con sus enormes brazos en el aire.

-¡Fuiste tú el que me lanzaste!- respondió con ascuas en su boca Natsu antes de lanzarse hacia Elfman y otro grupo de magos que luchaban, levantando una nube de polvo en el centro.

Titania suspiro de alivio antes de recibir un trozo de pastel, el cual se dispuso a comer inmediatamente. Cuando llevaba la mitad, y la albina deposito otro suculento trozo a su lado, decidió preguntarle algo a Mirajane que pasaba por la barra.

-Eh Mira, ¿has visto a Ichigo?- pregunto un segundo antes de mandarse un buen trozo de pastel a los labios.

-Hola Erza-chan, si, está en el fondo, parece que ya se ha integrado muy bien con el gremio y ahora se entiende con todos.- respondió con una sonrisa tierna.

La joven de cabello escarlata se giro para buscar al mago. Allí en fondo del gremio, Ichigo agitaba su mano derecha intentando liberarse de un mordisco de Natsu, a la vez que con su mano izquierda recubierta por una armadura oscura, le ejercía una llave a Gajeel, el cual por cierto, golpeaba con sus piernas y brazo libre a Ichigo, junto con varios magos mas, incluido Gray, al parecer el joven Kurosaki ahora disputaba una de las diarias luchas entre miembros, levantando una nube de polvo en cada forcejeo.

Erza sonrió ante la extraña escena, pero cuando pensaba volver de nuevo a su pastel, las puertas del gremio se abrieron de par en par, dejando que un haz de luz cruzara todo el gremio. En la entrada un chico con traje oscuro y cabello rubio respiraba muy agitadamente, tanto en su ropa como en su cara, se notaba enormes manchas de sudor, apoyándose con las manos en sus rodillas para recuperar el aliento. Erza se quedo observando el mago, que al instante reconoció.

-¿Que no es Eve, de Blue Pegasus?- pregunto Lissana.

Titania asintió lentamente, mientras no le quitaba ojo al recién llegado mago, no había pronunciado una sola palabra, pues la fatiga era visible en él, los magos de Fairy Tail se iban quedando en silencio poco a poco, al notar la inesperada visita. Sin duda, portaba malas noticias, pensó la mayoría.

Gray que se encontraba más cerca de la entrada, desistió en su intento de golpear a Ichigo por decima vez, y se acerco lentamente a la puerta.

-Eh Eve… no te ves muy bien… ¿sucedió algo?- pregunto el mago de hielo.

Pero aquel pequeño mago rubio no contesto, sus intentos de recuperar el aliento parecían desesperados, Ichigo soltó a Natsu y a Elfman de su llave para observar también al mago.

-Es… mi gremio…- articulo con voz temblorosa Eve.

-¿Tu gremio?, ¿sucedió algo Eve-san?- pregunto repentinamente Wendy acercándose, con su cabello corto, recogido en dos pequeñas colas.

-Blue… pegasus… Blue Pegasus… fue… Blue Pegaus fue atacado hace unas horas… secuestraron a Hibiki…

La noticia recorrió con soplo helado el gremio, todos se quedaron estupefactos y se miraban nerviosos unos a otros, Natsu apretó sus dientes en señal de rabia, y Gray apretó sus puños con furia, varios miembros no podían ocultar el temor en su rostro, el terror que se propago solo se demostraba con el fuerte silencio que se hizo en todo el lugar, aunque Ichigo no conocía al mago nombrado, y tampoco al recién llegado, todo lo que había aprendido en los días pasados, lo hizo darse cuenta de cuan horrible era que atacaran a un gremio de magos, o mejor dicho, a una familia.

-Por favor… por favor… se los ruego… ¡Salven a Hibiki!... ellos… parece que pueden manipular a las personas… por favor… ¡salven a mi gremio!.


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