Aclaración: esta historia se desarrolla justo en el final de la saga de los Quincy (Bleach) y al final de la saga de Tártaros (Fairy Tail).


Saludos a todos, como les dije, tanto el manga de Fairy tail como el de Bleach avanzaron lo suficiente como para poder re-estructurar esta historia, lamento mucho la tardanza, no tengo excusas salvo lo que ya les dije con anterioridad, seguiré subiendo los capítulos con el mismo ritmo que tenía al principio de este fic, o al menos lo intentare, ahora bien, gracias por las reviews hasta ahora, ¡seguimos con el capítulo 13!,¡espero que les guste!

Agradecimientos especiales a Gab-169, por hacerme el favor de ser Beta Reader en este capítulo.


Simbología: para los diálogos, tanto para abrir como cerrar,usare el clásico ''-'', los ''()'' serán aclaraciones, pensamientos o descripción de un suceso dentro del dialogo.

Disclaimer: no soy propietario de los derechos legales de Bleach (Tite Kubo) y/o Fairy Tail (Hiro Mashima).


Capítulo 13: Visiones fragmentadas.

Un incómodo silencio engullo el lugar como si le arrebatara la vida al ambiente que hace unos minutos reinaba sin distinción, dándole la apariencia de un lugar desolado y sepulcral al gremio, salvo claro, por todas las personas expectantes que se habían quedado sin habla, rezumando pequeñas gotas de sudor por cada uno de sus poros. El sol se encontraba en un punto bastante alto atravesando con su calor las ventanas de los pisos superiores sin lograr cambiar nada.

Un pequeño mago rubio miraba al suelo incapaz de levantar la cabeza, parecía como si estuviera en una reverencia suplicante, sus ojos detonaban suplica, ruego, ayuda… su respiración era acelerada pero se esforzaba vanamente en controlarlo, la imagen que observaba el gremio en conjunto tan solo inspiraba lastima.

Aquel momento que solo llevaba unos pocos segundos, daba la sensación de que duraba años. Finalmente el silencio se vio roto con la voz de uno de los miembros del gremio, al principio parecía que le costaba hablar, como si a sus cuerdas vocales les costara producir de forma correcta el sonido que su cerebro les ordenaba, aunque sólo por unos segundos pues al instante se reafirmó con vigor.

-Eve, ¿sabes en qué dirección se los llevaron?- pregunto Natsu en un tono tajante.

El mago que era un poco más bajo que el Dragon Slayer lo miro con aprensión, por fin veía la reacción y la mirada que esperaba de un miembro de Fairy Tail.

-Por la dirección que tomaron, parecía que se dirigían a los valles exaltados, más allá de las montañas y el bosque de Brokino'orm… o al menos eso le escuche decir a Ichiya.

El joven Kurosaki se dio cuenta que al escucharse el nombre de aquel lugar, todos parecieron mirarse extrañados, no en señal de temor sino en un sentido interrogante, como si le buscaran una razón, algo que le consternó levemente.

De entre la multitud expectante de atrás, surgió Erza buscando con la mirada a Mirajane que se encontraba clavada al lado de una mesa mirando a los dos magos que hablaban.

-Mira-chan, ¿el maestro va a tardar mucho?

-No lo tengo claro, sería difícil especular.- respondió la maga albina con las cejas fruncidas en señal de inseguridad.- parecía de vital importancia como casi todo lo que suele obligarlo a ausentarse unos días.

-Entonces hay que tomar acción ahora, no podemos esperar al maestro.- sugirió Gray mirando con seriedad la puerta principal.

Ichigo se encontraba expectante como casi todos en el lugar, nunca había oído hablar del gremio Blue Pegasus ni mucho menos conocía al mago en la puerta, pero la consternación… la desesperación que reflejaba el mago en su rostro a pesar de las palabras de Natsu se notaba con facilidad, por lo que se debatía en si animar a los demás a socorrer al gremio afectado o guardar silencio. Esto último no parecía propio en la naturaleza del joven pelo naranja, algo que se extrañó de sí mismo.

-¿Hay otros miembros de tu gremio contigo aquí?- dijo finalmente al cabo de unos segundos.

Eve giro un poco la cabeza buscando la voz de la cual la pregunta procedía, miro extrañado pues en su rostro se veía claramente que no conocía a Ichigo de nada, pero al mismo tiempo le contesto.

-No… Vine solo, Ichiya nos dijo a todos que no nos preocupáramos ya que iría en rescate de Hibiki, nos ordenó ocuparnos de nuestros heridos y limpiar los escombros que manchaban nuestro gran salón.- le explico mientras miraba al suelo rememorando.

A pesar de la situación y de lo que seguramente significaba, el joven Kurosaki no pudo evitar arquear una ceja al escuchar las palabras ''limpiar'' y ''manchaban'', ya que casi demostraban el tipo de personas o establecimiento que era aquel gremio, algo que de por sí ya mostraba la vestimenta (aunque algo sucia y raída por la batalla) de Eve que recordaba a un camarero o un mayordomo de un negocio muy adinerado o exclusivo.

-¿Era algún gremio conocido?, creí que los gremios oscuros habían caído con la destrucción de Tartaros.- pregunto Lucy adoptando una expresión pensativa.

-No tenían símbolo o algún distintivo que nos hiciera reconocerlos, pero su fuerza solo puedo equipararla a la de ustedes, en cuanto derribaron a la mayoría de nosotros se llevaron a Hibiki… estaba inconsciente y nosotros no teníamos fuerza para socorrerlos. Por eso a pesar de las órdenes de Ichiya vine lo más pronto posible a solicitar su ayuda, el maestro no se encontraba en nuestro gremio.- contesto Eve con un tono de voz casi suplicante.

-Pues no perdamos el tiempo, Mira-chan cuando puedas hazle llegar la noticia al abuelo, iremos enseguida a los valles exaltados, Eve vuelve a tu gremio, nosotros nos encargaremos.-Natsu se le acerco y puso una mano en su hombro, a la vez que sonreía con entusiasmo.

-Déjalo en nuestras manos.

Eve le respondió la mirada con una fuerte afirmación con la cabeza, acompañada de una sonrisa de sincera gratitud. Natsu miro a Erza y ambos observaron con atención al mago de pelo naranja. Ichigo entendiendo la mirada de ambos, ajustó a Zangetsu en su espalda. Ahora era un miembro del gremio pero más que eso, no podía borrar de su mente el rostro agobiado de Eve, le recordaba demasiado a ciertas personas de su mundo que en su día, vio como sus rostros se aferraban desesperadamente a la esperanza por pequeña que fuera, sí…él no se quedaría de brazos cruzados, y sus amigos pensaban lo mismo. Rukia se sentó en su hombro, un segundo después se miraron y afirmaron con la cabeza, estaban preparados.

Unas horas después un grupo compuesto por Natsu, Ichigo, Gray, Lucy y Erza, acompañados por Happy y Rukia se encontraban ya de camino hacia las montañas vecinas de Blue Pegasus dispuestos a atravesarlas.

Habían tomado el tren hasta la estación de Kunugi, una vez allá alquilaron una carroza mágica, pasaron antes por el pueblo de St. Hakobe bastante pequeño aunque acogedor con una bonita fuente en su centro, donde compraron víveres, provisiones, una caja llena de pasteles y algunas bebidas para el camino (Ni Natsu e Ichigo se mostraron conversadores o animados durante todo el viaje) finalmente llegaron al pueblo de Shirotsume. allí Wendy que se había ofrecido a viajar con Eve para ayudar a los heridos en la batalla que había relatado el pequeño mago se separó de ellos para continuar su camino al gremio, el equipo en cambio caminaba en una carretera algo solitaria entre dos grandes llanos verdes y brillantes en dirección a las montañas, todos cargando pesadas mochilas de viaje aunque la más grande y que lucía más pesada era la de Erza, sin embargo eso no parecía ralentizarla ni incomodarla, al contrario, se veía bastante observadora y calmada asegurándose de que habían tomado el camino adecuado.

-¿Por qué dejamos la carroza atrás?, llegaríamos más ligeros y no nos cansaríamos- comentó Happy reflejando agotamiento.

-Porque las montañas no son buenas para las carrozas mágicas, y no queremos despeñarnos- respondió Erza.

-No sé de qué te quejas, nosotros volamos ¡además si tú quieres solo tienes que descansar en el hombro de Natsu!- le contesto Rukia, irritada por el comentario.

-Esperaba que contigo fuera diferente, pero eres igual a Charle, si llegáramos rápido podríamos pescar algo en los lagos del bosque de Waa's.- respondió con su voz alegre y aguda

-¡Buena idea Happy!, ¡aceleremos el paso!- se animó el mago de pelo rosa.

-Aye!

Finalmente el camino empezó a elevarse un poco, el sol aún se encontraba muy alto y el sonido de los insectos era casi ensordecedor.

-Entonces no sabemos nada de aquel grupo… Porque debió ser un grupo muy numeroso como para poder derrotar a Blue Pegasus-comento de pronto Gray.

-Aquel mago… Eve, dijo que sólo Fairy Tail podría derrotarlos, me pregunto cuan fuerte serán- pensó en voz alta Ichigo, que de forma involuntaria se escuchó casi como un sarcasmo, algo que él no pretendía.

Natsu que no se percató de aquello, se aventuró al afirmar.

-Fairy Tail es el gremio número uno de Fiore, ¿Qué esperabas?

Erza le dirigió una mirada de reproche a Ichigo, por lo que éste vio que ella se había percatado de aquel comentario sarcástico.

-No cualquiera puede hacerle algo así a ese gremio, no los subestimes, son conocidos en todo el reino ya que solo aceptan trabajos de elite, no la tendremos nada fácil.- le dijo acercándose de modo que la escuchara más claramente, puesto que una bulliciosa caravana de mercaderes estaba pasando a su lado.

Algunos mercaderes de edad avanzada se giraban a mirar a Lucy para al cabo de unos segundos soltarle comentarios impropios y distintos piropos, algo que a la maga no le hizo en absoluto gracia, hasta que Erza les dirigió una de las miradas más gélidas que había visto jamás Ichigo, un escalofrió sacudió su columna vertebral.

-Hay algo que llevo preguntándome desde que salimos- menciono por lo bajo Ichigo a Rukia que estaba sentada en su hombro izquierdo, pensativa.

-¿Qué cosa?

-Cuando mencionaron ese lugar, Broki… ¿mon?

- Brokino'orm- le corrigió la gata.

-Si…, cuando se mencionó ese lugar, todos se veían confundidos, ¿Es importante ese sitio?

-No es que sea importante, sino lo que significa- le dijo por lo bajo la gata, frunciendo el ceño y adoptando una expresión de preocupación.

Ichigo vio que la gata volvía a mirar a la parte más lejana del camino, al mismo tiempo que suspiraba, parecía como si la conversación evocara malos recuerdos. Pero como nuestro protagonista a veces parecía tener la sensibilidad de una piedra (rara vez), la saco de su ensimismamiento con un movimiento brusco de hombros.

La pequeña gata le dirigió una mirada cargada de reproche antes de continuar.

-El bosque de Brokino'orm queda en la frontera del país con Seven, más allá quedan los valles exaltados.

-Vaya así que era eso, esta terriblemente lejos.

-No, no lo entiendes, estamos hablando de otro país, Ichigo, ahora que somos miembros de Fairy Tail estamos ligados a las leyes que ciñen los gremios al estatuto de magia.

-¿El qué?

-El estatuto de magia, el reino de Fiore lo creó con el fin de unir todos los gremios de magos bajo las leyes y jurisdicción del país.- respondió de pronto Erza, que había estado escuchando la conversación, uniéndose de improviso.- aunque en realidad es para mantenernos vigilados supongo.

Rukia e Ichigo la miraron, mientras está caminaba a un lado suyo sin perder la vista del camino.

-El concejo de magia se creó como un modo de supervisar que el estatuto sea cumplido, entre otras cosas más claro. Todo gremio que no forme parte de él, pasan a ser considerados gremios oscuros y sus miembros en magos proscritos, todo el mundo lo sabe, el maestro tenía razón al decir que ni siquiera recuerdas quien eres en realidad.- le comento a la vez que le lanzaba una mirada llena de intriga, preguntándose por ese sentimiento de que ya se conocían.

-Bueno sobre eso… siempre creí que Fiore era más… medieval, pero creo que su sistema de política suena bastante avanzado.- comento Ichigo al escuchar a Titania, intentando desviar la conversación.

-¿Medieval?- preguntaron la maga y la gata al unísono.

-Nada, olvídenlo.

Siguieron caminando durante una hora hasta que empezaron a ladear una montaña por un camino pedregoso, la luz atravesaba las ramas de las arboles de una manera alegre y agradable.

-No parece grave el asunto, solo tenemos que llegar a Seven y patearle el trasero a esos tipos ¿no?, trayendo de vuelta a los magos que se llevaron claro.

Miraba con la vista ladeada hacia arriba distraído, sentía como si estuvieran haciendo un trabajo más del gremio, recordó por un momento la cara de frustración de aquel mago Eve, su desesperación... suspiró, lo cierto es que no hubiera podido negarle ayuda, pero también pensaba que podría estar haciendo algo como investigar las cosas que le habían mencionado aquel sujeto Jellal, por muy extraño que le pareció, al pensar en ese nombre desvió la mirada hacia Erza por inercia la cual parecía que llevaba un rato mirándolo.

-Suenas igual a Natsu, ¿no estás prestando atención?, en pueblo Onion me dio la impresión de que tenías una mente aguda.- dijo Erza esta vez mirando de cerca a Ichigo

-Pareciera que me estas llamando idiota.

Más adelante, Natsu el cual tarareaba una canción algo infantil junto a Happy estornudo de repente.

-Lo que Erza quiere decir es que Seven es otro país, Fiore no tiene jurisdicción allá y nosotros tampoco, podríamos meternos en un gran problema- comentó Rukia a los otros dos.

-Pero ellos atacaron Blue Pegasus y cometieron secuestro, en mi opinión eso nos… vaya, ya veo, por eso no tenían bandera o distinción para reconocerlos.

-Exacto, si hubiera pruebas que los relacionara con Seven o su reino, el problema aumentaría de manera desproporcionada, ya que Fiore es un reino neutral.- respondió Rukia.

-Son un gremio proscrito, no habrá problemas si les damos una lección.- dijo Ichigo frunciendo el ceño, mientras entendía la gravedad de la situación.

-Eso no lo sabemos, si son proscritos o no, y lo peor es eso, no sabemos cuál es el motivo de sus acciones- continuo la gata oscura.- espero que no tengamos que esperar lo peor.

-¿Y qué significa esperar lo peor?

-Significa que si esos sujetos están trabajando por órdenes de su rey estaríamos en medio de algo muy… muy malo, llevaría al reino a una declaración de guerra.- dijo tajante Erza, a la vez que una bandada de pájaros pasaban revoloteando entre los árboles.

Finalmente decidieron cruzar las montañas, subieron por cerca de una hora y media, pasando por varios peñascos y algún que otro abismo, se podría decir que no tuvieron ningún contratiempo caminando por ese peligroso terreno salvo la vez que Lucy casi cae por un peñasco, siendo sujetada por Natsu y Happy ya que el gato afirmo que la maga rubia, había subido de peso últimamente, esto contrarió a la maga de manera bastante cómica. Ichigo por otro lado no dejaba de admirar a esa gran altura la habilidad de Erza para caminar por la peligrosa pendiente por la que casi escalaban en ese momento, con ese enorme peso en su espalda que le ocultaba totalmente el campo de visión a Ichigo el cual era el último de la fila por detrás de la maga de cabello escarlata.

En un momento la bota oscura de Titania resbalo unos centímetros por la parte más afilada del peñasco, lo cierto es que fue un milagro que no cayera, la fuerza de la chica parecía desafiar la gravedad, en el momento en que un par de piedras se desprendieron Ichigo sintió que la daba un vuelco a los pulmones, por el contrario la maga parecía totalmente normal.

-Déjame ayudarte con eso Erza- dijo Ichigo acercándose por detrás mientras con su mano izquierda palpaba la pared rocosa que rodeaban.

-No necesito ayuda, estoy perfectamente bien.- le comento mientras pasaba con cuidado un pie por una roca que amenazaba con desprenderse del camino.

-Esa mochila podría hacerte caer, lo mejor es que te ayude- le replico irritadamente.

-Te dije que no necesito ayuda.

-Eres un poco testaruda ¿sabes?-

-¿Eh? ¿Qué haces?, ¡suelta la mochila!, ¡que la sueltes te digo!

-¿Ves?, solo agarre una esquina de la mochila, déjame…

-¡CUIDADO!- exclamo Rukia que hasta ahora dormitaba en la punta de la mochila de Erza, siendo despertaba por las voces.

Todo sucedió como en cámara lenta. Finalmente una gran parte del camino se desprendió, no pudo aguantar el paso de la pesada mochila y con un amenazador ruido de cascada las rocas y piedras del peñasco se desfondo. A Ichigo le dio la impresión de que los pulmones se le quedaron allí arriba a la altura de los otros magos, los cuales giraron las cabezas con una expresión de susto. El joven Kurosaki se preparaba para virar en el aire y apoyarse con la ayuda de magia en alguna pared. Pero vio como Erza intentaba virar al mismo tiempo, en su caída no tenía control sobre su enorme mochila, por lo que un atisbo de desesperación se reflejó en su mirada que por un segundo dirigió directamente a Ichigo.

Viró varios grados más, se apoyó con ambas manos y pies en una cornisa rocosa que sobresalía en la caída y se impulsó a toda velocidad con un viento que lastimaba la cara hacia Erza, la cual haciendo uso de una fuerza que ya parecía sobre-humana estaba consiguiendo estabilizarse en el aire, pero no lo suficientemente rápido. Agarro a Erza con su mano derecha en su brazo, e inmediato hundió todo su brazo recubierto de armadura en la roca de la montaña con gran fuerza en un intento por frenar la caída, pero el latigazo del agarre a esa superficie obligo a Ichigo a agarrar con más fuerza a Erza la cual soltó un quejido de dolor. Aun así la velocidad de caída no mermaba lo suficiente, y para colmo las enormes rocas se desprendieron del agarre del joven Kurosaki y éste para su desesperación ya no contaba con el impulso para volver a intentar adherirse a la superficie rocosa.

Como un rayo Rukia agarro por el cuello del largo chaleco a Ichigo, y desplegando sus alas con fuerza frenó la caída de ambos magos, pero a juzgar por la expresión de la gata, el peso de las mochilas le dificultaba mucho en su cometido, finalmente consiguió frenarlos por completo y empezó a ascender con mucha dificultad al camino.

-¡Aguanten chicos!- grito una voz desde arriba.

Natsu y Gray resbalaban controladamente por la ladera de la montaña hasta ellos, extendiendo su mano para que Ichigo la agarrara, pero Rukia ya no aguantaba el peso, sus pequeñas alas se agitaban con desesperación, soltó un gran quejido y de repente, sus alas se transformaron, se hicieron más grandes y brillantes ayudándole a estabilizarse mientras ascendían, pero el peso excesivo termino de hacer mella en ella y comenzaron de nuevo a bajar. Happy bajo a toda velocidad y agarrando por un hombro al mago de pelo naranja extendió también sus alas y con esfuerzo entre ambos Exceeds reanudaron la subida, Gray utilizo su magia de hielo para adherirse con firmeza a la superficie rocosa y agarro por un brazo a Natsu a modo de puente, para que este extendiera su brazo hasta Ichigo.

Finalmente consiguió sujetar su brazo justo en el borde de un peligroso abismo, varias rocas que caían golpearon la cabeza y extremidades de los magos pero esto no les importó. Con fuerza conjunta consiguieron elevar a los magos hasta que Erza pudo agarrarse con su brazo derecho a la superficie, y una vez adherida Ichigo la soltó utilizando su brazo para agarrarse a la pared de roca empinada. Rukia cayó al hombro del mago totalmente exhausta al borde del desmayo, su respiración era acelerada y dificultosa, sudaba en grandes cantidades. Todos suspiraron regalándose unos segundos de descanso.

Más arriba de ellos Lucy los acompaño en su suspiro, sujetaba las mochilas de Gray y Natsu, ladeo con descanso un poco la mirada hacia una parte a varios metros por debajo de ella, hasta que noto algo.

-¡CHICOS CUIDADO!- les grito la rubia desde la cima.

Saco una llave de oro de un pequeño estuche de cuero en su cintura, decidida aunque luego se retractó, muy por encima de ellos observo una silueta que parecía observarlos desde la lejana cima, parpadeo un par de veces y desapareció, no le dio demasiadas vueltas pues ahora se encontraba en una situación que demandaba concentración. La magia taladradora de Virgo no les iba a servir con la inestabilidad de la montaña. Ya que a pocos metros bajo ella, una avalancha de roca empezaba a desprenderse y crecer. A la vez que unas grietas y fisuras se extendían a una velocidad increíble por toda la ladera de la montaña, amenazando con causar una ruptura total y desprenderse hasta llegar al grupo de magos que se disponían a escalar.

¡CORRAN!- gritó Ichigo.

La velocidad de reacción por parte de todos fue inmediata, ya ni siquiera escalaban pues de alguna manera desconocida todos recuperaron un vigor gigantesco como si estuvieran en medio de una emocionante batalla y salieron disparados hacia arriba. El mago de pelo naranja sujeto a la casi inconsciente Rukia contra su pecho mientras corría. Erza sujetaba su mochila con firmeza con ambos brazos sin perder velocidad, Gray y Natsu les seguía el paso.

''No lo conseguiremos'', pensó impresionado Happy que se sujetaba al mago de pelo rosa. Por una parte las rocas amenazaban con sepultarlos, por otra las grietas empezaban a desprender gran parte de la montaña hacia el abismo. No les quedaba de otra, todos parecían pensar lo mismo pues reaccionaron de la misma manera.

Natsu prendió sus puños en llamas, Gray empezó a emanar frio sepulcral desde sus manos, Erza para mantener firme su mochila, solo usó un brazo para invocar una espada de acero de un pequeño círculo mágico. Ichigo mando una mano hacia Zangetsu pero estaba fuertemente sujetada a la mochila, no podía desenvainarla sin más, maldijo por lo bajo pensando en que necesitaba una arma.

Y como si lo hubiera deseado, un círculo de runas flotante apareció en su brazo derecho, y una espada de un metal gris brillante con la punta ligeramente torcida, apareció en su mano, su tacto era cálido y el mango parecía firme.

Gray les lanzo una oleada de hielo congelador a las rocas ralentizándolas y dejándolas visibles el suficiente tiempo como para ser destruidas. Sin pararse a pensar Ichigo dirigió un tajo rápido a un par de rocas que se aproximaban, estaba tan acostumbrado a manejar el peso de Zangetsu que aquella espada más delgada y pequeña le pareció demasiado ligera, por lo que una roca lo golpeo con fuerza en el hombro derecho, rompiendo un poco su piel y salpicando sangre, maldijo en voz alta. Erza hizo un amplio movimiento con su espada y Natsu golpeo con fuerza la marabunta de rocas que se les venía encima. Pero no era más que el principio, rápidamente el polvo los rodeo dejándolos invisibles a los ojos de Lucy que miraba aterrorizada pensando en que llave debía utilizar, su garganta se secó, no podía ver nada, sólo oír el sonido de rocas golpeándose unas a otras mientras caían a toda velocidad.

-¡CHICOS!

Cuando la capa de polvo parecía volverse más y más densa, una enorme llamarada atravesó aquella pared impalpable y abrió camino a los magos que no se rendían y seguían corriendo a toda velocidad por la muy inclinada pendiente.

-¡LUCY CORRE!- gritaron al unisonó Natsu y Erza.

Aunque superaron la avalancha de rocas, las grietas seguían extendiéndose y causando desprendimientos, Lucy puso los ojos en blanco de manera cómica antes de agarrar a toda velocidad las dos mochilas y salir corriendo cuesta arriba donde el camino parecía solidificarse y extenderse.

El ruido de las rocas agrietándose aumentaba hasta asemejar un peligroso terremoto, Lucy corría por el camino que aún no se había desprendido, los magos alcanzaron el punto donde Ichigo y Erza cayeron y sin parar ni por un segundo, siguieron a la maga rubia a toda velocidad mientras todo se derrumbaba.

Después de unos minutos sin perder el ritmo, divisaron una planicie en el otro lado de la montaña firme y estable, aceleraron un poco más el paso hasta que una parte del camino más adelante empezó a agrietarse, todos expresaron consternación, y sin pensarlo demasiado, saltaron.

Consiguieron llegar a la planicie, aunque con Natsu y Lucy tropezando al no controlar la velocidad de aterrizaje. Finalmente todo se detuvo, la parte de la montaña en la que se encontraba gozaba de firmeza férrea, giraron sus cabezas hacia atrás, y al ver como el polvo se acentuaba y todo el ruido desaparecía, se lanzaron al suelo exhalando cansadamente. El sol ya empezaba a descender tiñendo todo el lugar de un brillo rojizo como un rubí.

Se sentaron, soltaron sus mochilas para secarse el sudor y sacudir el polvo en sus ropajes. El joven Kurosaki observo a la pequeña Rukia que aún tenía dificultades para respirar, presa del cansancio, inconscientemente le sonrió y le dio unas palmaditas en la cabeza, ''siempre cuidando de mí, ¿eh Rukia?'' pensó con ironía. Erza terminó de limpiar su falda azul dándole fuertes palmas para sacudir la suciedad, cuando sintió que había terminado, dio un largo suspiro y se dirigió a Ichigo.

-¿Qué crees que estabas haciendo?, ¡por poco y acabamos en el abismo!- le reprendió Erza con autoridad.

-¿Qué?, ¿Me estas echando la culpa?, ¡Tu pesada mochila es la que desfondo el camino!- le replico Ichigo entrecerrando los ojos y frunciendo el ceño de forma leve.

-¡Te dije que lo tenía controlado!

-¡Vaya que sí!, ¡ni siquiera tuviste control en la caída!

Happy observo como discutían, con una sonrisa tierna como si estuviera disfrutando de un espectáculo, Natsu que acostumbraba ver ese tipo de cosas en el gremio miraba a su alrededor identificando el lugar en el que se encontraban, pasaron unos minutos igual, hasta que Rukia abrió los ojos un poco recuperada y se daba unos segundos analizando la situación. Sus ojos desprendieron un brillo de victoria.

-Ya sé que es lo que sucedió.- sentencio al cabo de un minuto.

Ichigo y Erza que se estaban gritando cara a cara, se giraron al unísono hacia la pequeña gata, tanto Gray como Lucy, incluyendo a Natsu y Happy los imitaron.

-El continuo paso de todos nosotros, incluyendo las mochilas debilitaron la estructuración del camino por el que escalábamos, finalmente fue incapaz de aguantar el peso de la mochila de Erza sumando a que Ichigo se le acerco demasiado, causando que cayeran.- dicto la pequeña gata con gesto triunfante mientras les enseñaba a todos unos dibujos.

En los dibujos en cuestión, se representaba una montaña con unas especies de conejos con alas caminando por una pequeña carretera al borde, con trazos imprecisos y borrones se mostraba como el peso de los últimos dos conejos destruían la montaña entera. Se hizo un silencio extraño e incómodo durante medio minuto hasta que Gray comentó.

-Eso no explica el por qué se nos vino abajo casi toda la ladera.

-Fue una reacción en cadena, obviamente- Rukia le acerco aún más los horribles dibujos al rostro del mago de hielo como si intentara educar a un niño pequeño.

Gray soltó una gran gota de sudor mientras intentaba ignorar la mal dibujada imagen.

-Eh chicos… creo saber que sucedió- aventuró de pronto Lucy.

Todos se giraron hacia ella, tenía las cejas torcidas de modo nervioso con una pequeña sonrisa.

-Cuando ustedes subían, me pareció ver a alguien observando desde la cima, no pude distinguirlo bien pero creo que se dio cuenta de que note su presencia y desapareció.

Todos miraron hacia arriba, a la parte más elevada de la montaña no divisaron nada, sin embargo no apartaron la mirada. Rukia borro con rapidez parte de sus dibujos y comenzó de nuevo a dibujar, luego les enseño a todos orgullosa la imagen de un conejo feo con alas en la cima de la montaña riéndose de la desgracia de los otros conejos de abajo.

Volvió otro minuto más de silencio incomodo luego Erza y Natsu adoptaron expresiones pensativas, por difícil que se escuchara eso de éste último.

-Sabía que no era mi culpa- se dirigió el joven Kurosaki a la maga de cabello escarlata, pero ésta no lo escuchó, o fingió no hacerlo.

-¿Alguien intentó emboscarnos?- dijo Titania para sí misma.

-Sí alguien realmente nos estaba esperando, dudo que pensara que eso fue suficiente para detenernos, a menos que nos haya subestimado…o que sean idiotas- habló Natsu con una sonrisa afilada.

Se quedaron unos segundos más mirando a la cima, al cabo de un minuto Erza habló.

-Lo mejor será que no nos quedemos aquí, no me gustaría pasar la noche en este lugar, intentemos llegar a tiempo al bosque de Waa´s y allí buscaremos donde acampar.- dijo con autoridad muy propia de ella.

-Que sea cerca de un lago, Aye!- exclamó Happy contento.

El resto soltó un pequeño suspiro y volvieron a echarse sus mochilas a la espalda, Ichigo no logró silenciar un pequeño quejido de dolor al rozar con una de las correas su brazo derecho el cual estaba herido y rezumaba lentamente pequeñas gotas de sangre, el polvo se había acumulado en la herida e intentaba retirárselo soplando, intentó retirarlo con su mano izquierda pero como ésta estaba totalmente cubierta de armadura solo consiguió lastimarse más, soltando un silbante: ''tsk''.

Nadie pareció percatarse de ello salvo Erza, que le dirigió una mirada por el rabillo del ojo antes de reanudar la marcha.

Empezaron a descender al cabo de media hora, ya habían cruzado las montañas y divisaban a lo lejos el bosque de Waa's. El sol decencia más y más deprisa por lo que los magos aceleraron su paso. Al cabo de dos horas entraron al bosque, ya estaba anocheciendo.

Llegaron hasta un claro por donde la luz lunar entraba con ceremonia, Erza y Lucy se sonrieron entre si pareciéndoles que era un buen lugar para acampar. Todos abrieron sus mochilas y acto seguido empezaron a montar las tiendas. Gray llegó al cabo de unos minutos con leña para toda la noche, Natsu la encendió en un parpadeo y Lucy se dispuso a revisar las provisiones mirando que debían cocinar. Ichigo finalizo de montar su tienda con ayuda de Rukia, no tan erguida y derecha como la de Erza pero sostenible, sonrió al verla terminada, recordó aquellos veranos donde acampaba con sus amigos, ¿Cuántos año tendría entonces?, ¿doce?, extrañamente esos pocos años que lo separaban de esos momentos parecían décadas en Earthland. Ensombreció un poco la mirada, hasta que escuchó un lamento, cargado de tristeza y melancolía, alguien acababa de perder algo muy importante y a juzgar por su voz, era Erza.

Se levantó a toda prisa buscando el origen del sonido, lo ubicó, era detrás de la tienda de la maga de cabello escarlata, Gray y Natsu también se percataron y los tres salieron a toda prisa hacia el lamento.

La encontraron, estaba arrodillada frente a su enorme mochila junto con varias cosas desparramadas, lejos de lo que podría cargar una chica encima, habían cotas de malla, espadas, alguna que otra hacha, remaches de cuero, algo de madera y una caja blanca aplastada por cuyas esquinas se derramaban líquidos de color rosa, rojo y violeta.

-Eran de fresa y moras… mis pasteles…- la voz estaba cargada de penuria.

De haberse tratado de otra situación, Ichigo hubiera estallado en una carcajada burlona pero extrañamente no lo hizo, miraba una y otra vez la caja y a la triste chica arrodillada, recordó el incidente en la montaña y en el fondo, se sintió un poco culpable, tal vez se debía a que Erza realmente lamentaba la perdida de los deliciosos postres. Natsu y Gray se miraron y alzaron sus hombros como ademan de no entender y se regresaron a la fogata. Solo Ichigo se quedó allí parado a unos metros de la maga.

-Si… descubro al que provoco esto, lamentara haberlo hecho- exclamó con el puño cerrado, causando que el metal de sus guantes de armadura chirriara amenazadoramente.

El silencio se atenuó tan fuerte como si hubiera sido golpeado por un martillo, Ichigo la observó afable, una mujer tan fiera como lo es ella en ese estado de melancolía cómica le causó una sensación extraña, una mezcla de risa, gracia y compasión.

-Mira, Erza… creo que tenías razón, fue culpa mía, si necesitas a alguien a quien culpar, ese soy yo.

La maga de cabello escarlata no le contestó, ni siquiera se giró, seguía mirando su caja de pasteles aplastada.

-Te lo compensare, cuando volvamos a Magnolia te comprare… ¿cuántos eran esos?, ¿cuatro?, bien yo te comprare ocho, ¿trato?

Erza se levantó tan deprisa que levanto una pequeña onda de viento detrás de ella, luego se giró para mirarlo, Ichigo le sonreía compasivamente, aunque lo cierto era que quería reírse, pero algún tipo de sentido de la decencia se lo impedía.

-Prométemelo.- ordeno con una autoridad tan propia de ella, que Ichigo casi se alegró de esa respuesta.

-Te lo prometo.

Media hora después, Happy estaba buscando un lago cercano posiblemente buscando la cena, por alguna razón eso le recordó su herida en su hombro derecho y le dirigió una mirada, parecía que estaba empeorando por lo que decidió que lo mejor era lavar la herida, camino unos dos minutos buscando un riachuelo o algo similar, hasta que encontró un pequeño lago cristalino, reflejando la luz de la luna de manera hermosa. No tenía ni un solo pez, por lo que supuso que era la razón por la que Happy no se encontraba allí.

Se arrodillo al borde del lago, recogió un poco de agua con su mano izquierda y empezó a aplicárselo con suavidad en la herida, quejándose mientras lo hacía, se sintió un poco ridículo, en su vida había esquivado y frenado golpes de verdadero poder destructivo y unas simples rocas habían hecho mella en él. Esto le generó vergüenza, se preguntaba que había fallado en ese momento. Observó su mano derecha y la abrió y cerró varias veces, ''demasiado ligera'', pensó al recordar aquella arma que invocó, pero tenía buen control de una espada de esa longitud recordando el estado Bankai de Zangetsu, sin embargo en esos momentos parecía que había olvidado cómo manejar una arma ligera, ¿pero… porque?, ¿acaso su estadía en Earthland le estaba afectando?, eso comenzó asustarlo un poco, sacudió su cabeza con energía. ''yo sé quién soy'' dijo dentro de sí.

En ese momento de uno de sus bolsillos resbalo una pequeña hoja de papel, arrugada y vieja, esto le llamo la atención y la recogió antes de que terminara por mojarse, la desplego con cuidado.

''¡Pasteles de todos los sabores!, recién horneados y decorados para su degustación, ¡no olvide pasar siempre que pueda a nuestra tienda en Magnolia y póngale algo de dulzura a su vida!''

''Ya veo, me lo dieron cuando le compre ese postre a Erza después de nuestra batalla'', pensó dentro de sí, pero cuando escucho esa voz en su mente recitar la publicidad, soltó inmediatamente la hoja y esta cayó en la orilla empapando parte de su contenido al momento.

-Eso… no eran Kanjis, ni siquiera Romajis, sin embargo pude… leerlo- recitó en voz muy baja.

Estaba seguro de que había leído mucho desde su llegada a Fiore, pero el idioma y la escritura de allí era tan perfectamente entendible que sólo hasta ese momento se dio cuenta de que en realidad no era un idioma que conociera, salvo que ''sí'' lo conocía. Se tambaleo un poco, cuando llego a esas conclusiones sintió una fuerte punzada en el hemisferio derecho del cerebro, y lo embargó una especie de sopor innatural, sostuvo su cabeza con las dos manos y se agacho un poco, resistiendo.

-Ichigo.- la voz de Erza resonó en el lago.

Volvió en sí, el dolor desapareció de manera mágica, como si se esfumara de un soplido, se giró buscando la voz, y efectivamente saliendo de entre los arboles estaba Titania, la luna se reflejaba con un brillo magistral en sus cabellos escarlatas, al joven Kurosaki le recordó ligeramente un rubí.

-Erza.- la ''saludo'' en voz baja.

-¿Cómo está?- pregunto a la vez que señalaba.

-No es nada, solo una magulladura.

-No lo creo, parece que se está infectando.

Su armadura, falda y botas, empezó a disolverse en un brillo casi enceguecedor que bañó el lugar, parecía que se desintegraba en pequeñas motitas de luz que ascendían y descendían, cinco segundos después, Erza llevaba el pelo recogido, lucía un vestido blanco con botones bastante ceñidos, llevaba tacones discretos del mismo color, con unas medias blancas a juego que llegaban hasta una modesta minifalda. El vestido de enfermera de Titania delineaba perfectamente su esbelta y sensual figura.

Ichigo tragó saliva, unas pequeñas manchas rosas muy discretas se encendieron en sus mejillas, Erza empezó a caminar lentamente hacia él, el mago no pudo evitar dar un paso hacia atrás, a juzgar por la expresión, la maga lo interpreto como un gesto de desconfianza.

-Wendy no está, es mí deber atender a nuestros heridos- dijo con una voz extrañamente dulce, que relajaba en gran medida.

Se acercó hasta estar a pocos centímetros de él, tomó su brazo derecho y lo examino, sus manos eran cálidas y raramente suaves, Ichigo pensó que para ser una guerrera o más que eso, un caballero debía tener unas manos ásperas, para su sorpresa, no era así. Titania extrajo una pequeña botellita de color verde oscuro de una bolsita de cuero blanco que llevaba sujetada en la cintura. Retiró el corcho con fuerza, rápidamente el ambiente se embargó de un aroma que ya conocía, al fin y al cabo había vivido toda su vida en la clínica privada de su padre. Empezó a verter con cuidado el líquido en la herida de Ichigo, se quejó, no creyó que pudiera escocer tanto.

-Una vez, hace mucho tiempo, tuve que cauterizarme yo misma con acero al rojo una herida que sangraba mucho en mitad de una batalla- le comentó con una sonrisa, burlándose de la reacción de Ichigo.

El joven Kurosaki soltó un ligero: ''Tsk'', mientras giraba la vista hacia otro lado, sonrojándose un poco más, se sentía realmente ridículo, creía que era la primera vez que le sucedía.

-Pero algo me dice… que has visto muchas batallas.- comentó de repente la maga.

El hombro derecho de su chaleco se había roto con aquellas rocas, dejando entre ver varias cicatrices, Erza con su dedo índice tocó una de las cicatrices más cercana al hombro y la siguió lentamente, causando un cosquilleo agradable en Ichigo. El mago no se había fijado pero las cicatrices las tenía desde que se observó al poco tiempo de llegar, todas sus batallas en la tierra habían sido en su forma espiritual por eso no conserva cicatriz alguna, pero sólo hasta que lo tocó, se dio cuenta de que en Earthland tenía varias marcas de batalla. Y él no se había dado cuenta, el sopor en su cabeza volvió atacar, por lo que se mandó inconscientemente una mano a la cabeza.

Erza lo miró extrañada, Ichigo también la miró, jamás habían estado así de cerca, mirándose el uno al otro directamente a los ojos, el tiempo de repente pareció ralentizarse, el bosque, el lago, la luna, desaparecieron… y solo estaban ellos dos, escuchando la respiración calmada el uno del otro.

Al cabo de un minuto, notó que el ojo derecho de la maga, carecía del mismo brillo del ojo izquierdo. al observarlo sintió como si una vieja herida enterrada en el tiempo se volviera abrir, una gran rabia lo embargo, y empezó a envenenar su mente, frunció mucho el ceño y se mandó la otra mano a la cabeza, el sopor aumento a la par que el enojo.

-La infección se ha extendido, hay que eliminarla, Ichigo.- dijo en voz baja la maga.

Pero el joven Kurosaki no la escuchó con claridad, su mente se llenó de voces casi mudas.

'' ¡No!, ¡Por favor!, ¡se los ruego!, ¡fui yo!, ¡yo lo planee!, ¡NO! ''

-Ichigo, ¿me escuchas?

'' -¡Déjenla!, ¡tómenme a mí!, ¡por favor!, ¡No, aleja eso de ella! ¡EEEERRRZZZAAAAA!''

Y luego oscuridad…

Se despertó, Erza lo zarandeaba con fuerza, su cara estaba cargada de preocupación, sus ojos miraban un punto específico del rostro del mago, se levantó lentamente, tenía parte de la ropa mojada. Observo la mirada de Erza y con lentitud se palpo el punto que ella miraba, el ojo derecho, sintió un líquido caliente, al observar su mano noto que era sangre, que rezumaba su ojo como si fueran lágrimas.

-Es justo lo que me temía, ¡una infección!, lo siento, Ichigo esta es la única manera.- dijo Erza con tono misterioso.

-¿Eh?- exclamo aun atónito.

Titania desenfundo de su bolsita de cuero, una larga jeringa con un líquido azul que borbotaba extrañamente en su interior, la punta lucia tan afilada que brillaba a la luz de la luna, y era tan larga que fácilmente podría atravesar su brazo.

-¿Pero… qué?, no… ¡no!, ¡aleja esa cosa de mí!- dijo mientras se arrastraba por la orilla del lago.

-¿Qué sucede?, oh, tienes razón, esto no será suficiente.

Tras un cegador y rápido brillo, Erza ahora portaba una especie de escopeta, pero al detenerse a observarla con atención se dio cuenta que de escopeta solo tenía el largo o el peso, pues en realidad era una jeringa pero casi gigante, con la punta afilada de una manera que inspiraría miedo al más valiente de los caballeros. Un terror incomprensible embargó a Ichigo.

-Prepárate, no tardare nada- dijo Erza con autoridad.

-¡Algo me dice que no tienes experiencia con la medicina!

La tranquilidad del lago, se vio perturbada de repente por una carrera, que chapoteaba el agua violentamente y extendía sus ondas en todo el lugar.

-¡Vuelve Ichigo!, la infección es muy seria- exclamaba la maga con irritación, perdiendo la paciencia.

-¡No!, no estoy infectado, ¡déjame en paz!

Los pájaros que dormitaban tranquilamente se despertaban y graznaban enojados ante el ruido producido por la persecución. La respiración de ambos era acelerada, pero para desgracia de Ichigo, tropezó con la rama de un gigantesco árbol, ya no tenía escapatoria, se dio la vuelta con terror.

-Como miembro de mayor rango en el equipo, es mi deber cuidarlos.

La luna brillo amenazante sobre la punta de la aguja, Ichigo se quedó sin habla.

-¡AAAARRRGGGHHHHHH!

El grito sacudió los árboles, las aves chillaron furiosas y revoloteaban en la oscuridad de la noche.

-¿Ese fue… Ichigo?- levanto la cabeza Lucy mientras asaba unas salchichas.

-Al juzgar por la reacción de Natsu, creo que Erza está curando esa herida de su hombro, en estos momentos es cuando necesitamos a Wendy- suspiro Gray.

En una de las tiendas, bajo un saco de dormir, Natsu y Happy temblaban descontroladamente con terror en su mirada, ''estoy sano, estoy sano'' repetían.

A varios metros del claro, con el lago habiéndose calmado de nuevo, y bajo la sombra nocturna de un árbol, una chica vendaba el brazo derecho de un joven de pelo naranja, poniendo especial atención en el hombro, donde no hace mucho una gigantesca aguja acababa de atravesar la carne y el musculo del mago.

-Supongo que ya está, para ser mi tercera vez no estuvo mal.- suspiró con tranquilidad Titania.

Ichigo tenía los ojos cómicamente en blanco, como si de un muerto se tratara, la maga se levantó de su lado y se acercó un poco más al lago, nuevamente un destello se reflejó en el agua, y de nuevo Erza vestía su armadura Heart Kreuz, la luna brillaba en ella con majestuosidad.

Pasaron unos minutos, el silencio pronto volvió a reinar en el tranquilo bosque, interrumpido solo por algún que otro insecto nocturno. Sin haberse dado cuenta, llevaba mirando a la maga desde el momento en que se sentó a unos metros diagonal a él, desde su posición veía como Erza no apartaba la mirada de la luna.

Se palpo el vendaje, a pesar de la…''brutalidad'' al momento de aplicar la inyección, lo cierto era que había tenido mucho cuidado vendando la herida. Volvió a mirarla, se fijó en su mirada clavada en la luna, y se quedó allí, observándola de una manera que le resultaba tan familiar… como si hubiera llevado toda su vida observando a Erza desde la distancia. Y entonces, es cuando veía como la visión que tenia de ella, de una poderosa guerrera invencible, pasaba a la de una chica normal, frágil… hermosa… justo como cuando la encontró en aquella batalla contra el demonio Jackal, aunque herida y magullada, no se rendía, y eso la hacía más hermosa aun. Ya era bella con su ceño fruncido y su actitud seria y autoritaria, pero allí sentada esa belleza se realzaba, recordando ligeramente a una niña pequeña y soñadora.

Ichigo se levantó lentamente, se palpo un poco la ropa para sacudirse la tierra mojada, Erza no se inmuto, por lo que dio unos cuantos pasos hacia ella, hasta distanciarse por un metro, allí la acompaño en su mirada a la enorme esfera blanca en el cielo.

-Es hermosa... ¿cierto?- dijo ella con la voz suave y baja.

-Lo es.

-Hace muchos años, cuando aún era una niña, solía mirarla todas las noches, me tranquilizaba, me hacía añorar la libertad.

El joven Kurosaki no respondió le dirigió una mirada y permaneció callado, escuchándola.

-No lo sabes… pero fui prisionera mucho tiempo, privada de mi libertad, perdí amigos, seres queridos, hasta que decidí pelear.- Erza empezó a relatar su historia de una manera bastante breve sobre la torre del cielo y el R-system, Ichigo la escuchó con atención, pues aun sabiéndolo todo por parte del viejo Makarov, quería escucharlo de ella.- luche, tal y como mis amigos en ese momento hicieron por mí, sufrí, pero conseguí salir de allí.-

-Te dije que escaparíamos.-musitó.

-¿Dijiste algo?

Ichigo no se dio cuenta, se había sumergido en la narración de Erza, sus cuerdas bocales y labios se habían movido solos, un poco de sopor recayó en su cabeza, pero se abstuvo de expresarlo, necesitaba hablar con Rukia.

-No es nada, discúlpame por interrumpir.

Se quedaron varios minutos más en silencio, hasta que el humo de la fogata un poco lejos empezó a extenderse por encima de los árboles, y el olor a salchichas y sopa empezó a llegarles desde allí, ante eso, el estómago de Ichigo dio un crujido de hambre, su cara empezó a tornarse rosa, se estaba comenzando a cansar de los arranques rebeldes de su cuerpo. Erza rió por lo bajo al escuchar eso, y acto seguido se levantó, para luego mirar a Ichigo con una sonrisa, inspiro y luego adopto de nuevo aquel gesto desafiante y autoritario

-Veo que tienes dificultades para las armas ligeras, ahora que recuerdo, en pueblo Guilty creo haberlo visto también.

Ichigo arqueo una ceja, sin deformar demasiado su ceño fruncido.

-Creo que debería instruirte un poco, deberías dominar cualquier tipo de arma, aparte de ser un Dragon slayer ¿eres usuario de la magia del caballero, no? pero solo usas espadas pesadas, otras armas también tienen ventaja crucial en los combates.

El mago se preparaba para rebatir su argumento, pero lo cierto era que llevarle la contraria a Erza en cuanto a armas no se escuchaba muy bien, aparte de que ella pensaba que él había perdido sus recuerdos y eso incluía seguramente instrucción de combate, aun cuando ella ya lo había visto combatir. Se preparaba para negarse de manera amable, pero algo se lo impidió, una corazonada podría decirse, su rostro expresaba inseguridad. Erza se dirigió a los árboles, lista para volver al campamento, pero volvió a girarse hacia el mago.

-Puedes tomarlo como una forma de agradecerte los pasteles que me debes, ¿de acuerdo?- esta vez aunque Erza tenía el ceño fruncido (una similitud que compartía con Ichigo), sonrió al decirlo.

Y esa sonrisa lo desarmó totalmente, un extraño sentimiento del ridículo empezó a embargarlo pero luego desapareció, Ichigo le devolvió la sonrisa pero frunciendo aún más el ceño.

-Supongo que tienes razón, entrenamiento por pasteles, suena justo.

-Bien, entonces que sean doce pasteles.

-¿Qué?, ¿QUÉ?

Cuando llegaron al campamento, se unieron al grupo en el momento de comer, el ruido de cucharas de madera chocando contra cuencos y el mascar de la salchicha fue el único sonido que acompañaba el alegre borboteo de las llamas. Luego Lucy saco de una bolsa unos cuantos ''palitos afortunados'', que estaban hecho de una masa de queso seca con un mensaje en su interior, eran como las galletas de la suerte de la tierra pensó Ichigo.

-¿''Tendrás éxito en tu carrera musical''?, vaya basura- comento Ichigo después de leer su mensaje, antes de arrojarlo al fuego.

-¡Eh!, el mío es bueno, ''Conseguirás cualquier cosa que te propongas''- sonrió Natsu orgulloso.

-''Intenta mejorar en eso que tanto te gusta hacer'', ¿Qué cosa?- se preguntó Rukia con un mensaje en sus pequeñas manos, algunos rieron por lo bajo pero ella no lo notó.

-''La fortuna te sonríe'', vaya espero ganar mucho dinero, necesito asegurar algunos meses de renta- exclamo dudosa Lucy.

-''Pronto recuperaras eso que perdiste'', que extraño…- dijo en voz baja Erza, pensativa.

-A lo mejor se refiere a esa lectura que perdiste la cual no dejabas a nadie- menciono Happy, abriendo varios palitos.

La cara de Erza se tornó del mismo color que su cabello, por lo que decidió mirar hacia otro lado.

Al cabo de una hora los magos ya se preparaban para dormir, Gray volvió a desnudarse el torso como siempre, y se metía en su saco de dormir, protegido por una modesta tienda, Natsu y Happy se preparaban para lo mismo, mientras que Lucy se cepillaba los dientes. La tienda de Ichigo estaba al lado de la de Erza, la maga estaba afuera ajustando las bases al suelo, el mago de pelo naranja se alejó un poco junto con Rukia, la cual observo preocupación en el rostro de su amigo.

-¿Sucede algo?- pregunto la gata.

-Hace un rato... me sucedió algo extraño mientras estaba con Erza, empecé a tener una especie de visiones… habían gritos y lágrimas, luego le dije algo extraño, algo así como: ''te dije que escaparíamos''- Ichigo sudo una pequeña gota de sudor frio.

Rukia lo miro con aprensión, en su rostro no había preocupación o impresión, sino dudas, su ceño se frunció mucho y no le quito el ojo al mago.

-Intenta mantener la mente relajada, Ichigo, lo que dices no suena bien, porque lo que describes son cosas que el ''Ichigo'' de este mundo vivió.

Un fuerte silencio se hizo pesado en el ambiente, hasta el sonido de Lucy y Erza parecía amortiguado, se miraron el uno al otro, Ichigo lucia inseguro, mientras que la gata muy seria.

-¿Cómo era él?, pregunto con lentitud.

La gata frunció mucho el ceño, dudando si responder.

-Solo diré que muy diferente, no sabes lo que vivió o por lo que paso, ni siquiera yo creo saberlo, pero a veces se veía muy frío, cada día o cada mes, su gesto se iba petrificando, y cuando escuchaba cosas relacionadas con un peligro para Fairy Tail o para ''Titania'', su mirada se volvía…- la gata suspiro pausadamente.- no hagas preguntas que no puedo responderte.

''Últimamente, parece que lo estoy descubriendo'', pensó; algo que lo intranquilizo bastante.

Pasaron unos minutos allí, hasta que se decidieron volver al campamento, Rukia sin decir ni una palabra, se metió a la tienda y se dispuso a dormir.

Ichigo se quedó parado afuera de la tienda, apoyado en un árbol, vio como la luz de la luna atravesaba febrilmente las ramas de los árboles, el frio nocturno era relajante. Volvió a palparse el vendeja que le hizo Erza, instintivamente dirigió la mirada hacia su tienda, la cual estaba a unos metros de él, allí, Ella permanecía acostada, sin meterse del todo en su saco de dormir, observando el techo de su tienda, parecía que no tenía sueño.

-¿Siempre duermes con armadura?, dijo la voz de Ichigo desde un árbol en el cual estaba apoyada una parte de la tienda de la maga de cabello escarlata.

-¿Qué pasa?, ¿quieres verme sin ella?

-¿Eh?, ¡No!, ¿Por quién me tomas?

-Apareciste de la nada apoyado en ese árbol.

- Solo estoy tomando el aire, me refería a que se ve incomodo dormir con ella- balbuceo un poco Ichigo, en parte enojado.

Erza sonrió, algo que a través de la tela de la tienda, no se pudo observar.

-Cuando estoy en casa duermo normalmente, pero aquí afuera… me hace sentir segura.

Ichigo escuchó como palpaba su peto de acero adornado con una cruz, volvió a dirigir la mirada hacia el cielo, gran parte siendo ocultado por las ramas de los árboles, aun así las estrellas lograban brillar a través de esa oscuridad.

-Mañana será un día duro, ¿No es así?- pregunto con solemnidad.

-Sí, creo en Lucy cuando dijo sobre alguien observándonos desde lejos.

De un momento a otro se escuchó un fuerte relincho en la lejanía, Ichigo giro la mirada inquisitivamente, Erza salió rápido de la carpa y se le acerco.

-¿Lo escuchaste?-

-Sí.

La pequeña Exceed oscura que al parecer no se había logrado dormir, salió de la tienda.

-Rukia, avisa a los otros.

Un fuerte estruendo empezó a escucharse en la lejanía, se acercaba cada vez más hasta que lograron identificar el sonido, eran cascos de caballo, y a juzgar por el sonido, eran muchos. Ichigo con el movimiento de su mano, Invoco a Zangetsu desde el interior de la carpa y fue a parar a su mano con un pequeño brillo oscuro y rojizo, luego se movió con sigilo y cruzo los árboles, Erza sin pensarlo lo siguió, llegaron hasta un tronco derrumbado y se agazaparon ahí, asomando sus cabezas y observando el lugar. El sonido de los cascos se acercaba, parecía que no se dirigían a ellos, sino más bien se dirigían al oeste del bosque, ¿los estaban rodeando?

A los cinco minutos, Gray se les acerco y se agazapo junto a ellos.

-¿Quiénes son?- preguntó.

Ichigo y Erza negaron con la cabeza.

A los dos minutos llego Natsu, Happy y Rukia, acompañados por una somnolienta Lucy.

-¿Que sucede?- pregunto sobándose un ojo con el dorso de su mano.

Un relincho más fuerte aun sacudió el lugar, Lucy despertó totalmente y se agacho junto al resto del grupo. Al cabo de unos segundos empezó a divisarse sombras entre los árboles, era una marcha, parecían ser una escuadra entera de caballeros, pues la luna arrancaba destellos de sus yelmos y petos de acero, el sonido de la marcha les llego a los oídos.

-Los exploradores vieron humo desde la distancia, señor.

-Olvídenlo, tenemos asuntos más urgentes que el perseguir a unos aventureros.- contestó una voz grave y cascada.

El grupo de magos se agacho un poco más, procurando que no los vieran, en la distancia el ojo de Ichigo se agudizo y alcanzo a ver una figura, la razón principal de que la notara era que tenía el cabello naranja como el suyo, pero la persona sin duda alguna era bastante más baja y gruesa que él. la marcha seguía su camino, no lograron identificar la ruta debido al fuerte ruido de cascos proveniente de todos lados, cuando la marcha se acercó un poco más, el resto del grupo pareció reconocer a la persona que el joven Kurosaki divisó, a juzgar por la exclamación ahogada de Lucy, la cual tapo su boca con ambas manos.

-¿Está prisionero?

-No lo sé…

-Erza es… ¿él?

-Sí, es Ichiya.

¡No dudes en comentar que te pareció este capítulo!, Cada vez que me dejan una review, me motivo a continuar esta historia.

Estoy abierto a cualquier tipo de sugerencia, así como crítica constructiva, incluyendo claro, correcciones en la ortografía.

¿Quieres saber cómo continua?, ¡espera el próximo capítulo!


Un pequeño regalo en referencia al último mensaje que subí hace tiempo, espero les guste:

Cuando Wendy termino de curar al último herido, resoplo con fuerza, estaba muy cansada y agradeció con gusto el pañuelo que le ofrecieron para limpiarse el sudor. El gran salón de Blue Pegasus lucía un poco más limpio, aunque continuaban con la tarea de reconstruirlo. A pesar del estado del gremio, la pequeña Dragon Slayer fue recibida con ovaciones y saludos, propuestas tanto educadas como algo atrevidas, y con gran hospitalidad, como tanta comida y bebida que ella quisiera solicitar, algo que desde luego no hizo, en cambio Charle acepto con gusto el pudin de chocolate y fresas que le ofrecieron.

-¡Señorita Wendy, aquí esta lo que mi pidió!- sonrió el pequeño Eve.

-Oh… Eve-san, no creí que me lo trajeras enserio, muchas gracias.

-¿También te gustan las obras de este autor?- preguntó mientras le ofrecía rápidamente un cóctel que la maga se pregunto de donde lo había sacado.

-Pues… sí bastante, nunca me pierdo ni un capítulo del ''Quincy de Fiore'', aunque a veces su autor se demore en publicar.- contesto con su voz dulce y nerviosa aunque sonriente.

-Dímelo a mí, que llevo esperando el próximo capítulo de ''Elevándose hacia la luna negra'' desde hace meses, su autor sí que se demora en publicar.

Los rayos del sol seguían entrando a través del enorme hueco en el techo del gran salón, bañando con su luz naranja el interior del lugar, proyectando una vista un tanto hermosa y triste a la vez.

La pequeña Wendy se dispuso a leer, abrió el nuevo capítulo de su novela por la primera página.

'' (¿Eh?, ¿capitulo once?, pero si este ya lo leí)'' pensó un poco aburrida, observó como Eve le seguía ofreciendo distintos tipos de bebida, y otros miembros del gremio (bastante andróginos) se le acercaban con atención, Charle expiraba satisfecha después del tercer postre,

-Bueno, supongo que no debo ser muy exigente jeje-

-¿Dijo algo señorita Wendy?

-Nada, jeje olvídalo.