La verdad, el fic iba a quedar definitivamente ya acabado, pero recordé, que igual y podría relatar alguna que otra cosa, espero que les guste el capitulo.
Muchas gracias a evelin. Dicinco, Gabriela reza, Patty. unnie, guest. Andie Junjou
············
A veces simplemente, las cosas suceden, sin saber exactamente el por qué o el cuándo cambiaron para bien. Como todas esas desdichas fueron rápidamente sustituidas, pero viendo el resultado, igual eso ya no interesa demasiado.
············
Desde que era pequeño, casi todo el tiempo, pensaba en recibir el cariño que tanto quería, uno familiar, que fuera tan cálido como lo describían en los programas, en las novelas, en todos lados, pero del cual no podía probar ni un poco, mi padre me dejaba de lado, preocupado siempre más en los negocios que en su misma familia, y por el abandono mi madre encontró un amante, aunque no fue la única, después de todo mi padre también tuvo una, y he ahí, la existencia de mi hermano mayor. Desde el principio, nada pintaba para ser algo bueno; no es como que pudiera quejarme, siempre reservado y encerrado en mis escritos como para decir algo, aunque eso no evitaba que me molestara o sintiera triste por dentro.
Supongo, que por decirlo, cada escritor se inspira por cosas distintas y algunas hasta extrañas, pero, al menos yo, siempre pienso y escribo con mis sentimientos, hasta ahora no he podido cambiar eso, debido a eso, mis primeros escritos casi siempre tenían finales felices. Porque es lo que deseaba, aunque no la conociera, incluso podría decir, que es algo… infantil.
88-8·················8—88
Conforme crecía, realmente nunca me interesaba por nadie, las cosas que yo hacía no le incumbían a nadie, por lo que poco me importaba si lo veían como algo correcto o no, era mi vida, no la de los demás, si, quizás suena mimado pero es verdad. No puedo considerarme algo normal, si mi vida, actitud entre otras cosas no lo es, aunque tampoco estoy seguro de cuál es la norma para considerarse de esa manera. Siempre escapaba de clases, y quería impedir que me encontraran, pero muchas veces era descubierto, a pesar de estar en el jardín o en ese pequeño cuarto en los pisos superiores; como sea, encontré un bueno amigo, ahora maestro Hiroki, incluso ahora sigue siendo un energúmeno de primera.
Pero, el quedo simplemente como eso, un amigo, no fue hasta mucho después que conocí a alguien más, en ese momento, no me fije en el, fue hasta más tarde que empezó a llamarme la atención, recuerdo que había escrito una novela pues termine antes mis pruebas, cuando debía cambiar de salón, la misma rutina se repitió, pero había un mensaje escrito, uno que pedía la continuación de dicha historia. En ese momento, algo dentro de mí se revolvió, su nombre Takahiro. Mi primer amor.
88-8·················8—88
Para alguien como yo, las cosas resultaron demasiado complicadas, primero solo un amigo, pero esa fina barrera tuve que traspasarla, y a este punto no sé si sentirme muy orgulloso de haberlo hecho. Me enamore de ese peli negro de distraída mente, que sonreía por cosas demasiado banales, pero algo dentro de mí, fue cautivado, aun sabiendo que él nunca me vería igual, que para él, yo era simplemente un amigo, alguien al cual llamar cuando se encontrara mal, apoyarse el uno al otro, por decirlo de alguna manera. Fue mi primer amor, y también se vio frustrado demasiadas veces.
En ese entonces, yo conocía algunas cosas, como el hecho de que Takahiro tenía una novia. También, -al menos solo de habla- que tenía un hermano menor, uno por el cual había tenido que sacrificarse para que estudiara, dejando de lado lo que él quería. En eso, yo veía al menor Takahashi como un idiota incapaz de hacer resúmenes decentes–y dudaba- que fuera bueno para algo, pero bueno, esas cosas no debí juzgarlas sin saberlo.
Y como mencione alguna vez, Es un privilegio de ser amigos al menos eso pensaba, realmente creí que si me aferraba a esa idea, las cosas no dolerían demasiado cuando tuviera que, definitivamente enterrar estos sentimientos, pero por desgracia nada sale como usualmente uno quiere, y esto no fue una de esas cosas.
88-8·················8—88
Todo lo contrario, cuando recibí la noticia de que se casaría con la novia de la cual ya llevaba tiempo, una roca, me cayó encima, casi como si buscara desplomarme en el lugar, frente a él, aun cuando me había jurado nunca decir algo sobre eso, ni demostrarlo.
Ahora, tal vez fue hasta cierto punto patético, realmente quería dejar todo encerrado, pero por desgracia Misaki, fue lo suficientemente inteligente- o sensible- para descubrir lo que a mí me pasaba, llorando por un sentimiento que realmente, nada tenía que ver con él, aun recuerdo viéndolo llorar, balbuceando cosas como que eso había sido demasiado cruel. Tampoco es como que pueda culparlo, incluso ahora, Takahiro nunca se vio enterado de que lo amaba. Esa noche, llore frente a alguien, y deje que me vieran, eso ya era mucho logro si se le puede llamar así.
Por cosas del destino, Misaki termino viviendo en mi casa, como desde antes, siendo su tutor, pero las cosas comenzaron a tornarse demasiado complicadas, ahora vivía con dos extrañas sensaciones. Esa sensación de ahogo, al saber que nunca podría tener a Takahiro –y que aunque nunca fuese a admitirlo- debía desaparecer esa esperanza que dentro de mi habitaba.
Y estaba esta otra, que si bien no era en lo mínimo desagradable, sin duda me confundía, nunca había sentido algo como esto, por nadie, ese gusto por tenerlo cerca, y no necesitar de nadie más, ese deleite por simples platillos que –yo nunca podría realizar- preparaba el, esa sonrisa que sin duda se extendía por mi rostro al ver una parecida en él, porque si, ese mocoso de ojos verdes cual esmeralda y cabello castaño me llamaba la atención en más de un sentido. Aunque, era algo mucho más grande que simple curiosidad.
Cada vez, la dependencia por Misaki crecía, quizás, con demasiada intensidad, incluso podría decirse era preocupante. Yo lo quería cerca todo el tiempo, no me gustaba para nada ver como lo miraban, fuera quien fuera, nunca lo había sentido. Lo que sentía era único, tal como Misaki, todo lo relacionado con el es único. A pesar de tocarlo, me encantaban sus reacciones, tiernas, inocentes, sensuales incluso, -aunque presiento él no se ha dado cuenta-por ende, y sin poder resistir demasiado, yo fui su primera vez, aunque no fueron las condiciones deseadas, para ser más precisos, podría decirse quería marcarlo, y sucedió por un ataque de celos –no muy seguro de si por él, o por mi-.
Quería escucharlo sin gruñir en mi interior, o reñirlo exteriormente, porque eso significaba empezaba a conseguir compañía pero eso también significaba un problema.
Con ese pequeño crecimiento de emociones agradables, le vinieron otras de extraña índole. Son conocidas, obviamente, pero también me aquejaba sentirlas. Tenía celos, porque en cada persona veía un rival potencial, incluso Takahiro no se salvaba de este rango. Miedo, de cualquier cosa o situación, no quería que lo apartaran de mí, porque si no, mi vida se derrumbaría, tristeza de que todos mis Te quiero, se perdieran con el viento, siendo incapaces de ser retenidos, y nunca obteniendo respuesta. Inseguridad de que quizás, este sentimiento llamado amor fuera unilateral, y eso formaba un ciclo sin fin. Del cual, difícilmente podía salir, porque aunque aparente, no soy muy dado a tener una seguridad desbordante, al menos no con Misaki, porque yo no me siento a su alcance, diga lo que diga.
Pero, como un día esperaba, las cosas marcharon para bien, una noche, me dijo que realmente me amaba como yo o con más intensidad, después de eso nadie más importo. Solo el y yo. Siempre los dos.
Poco tiempo fue el que todo comenzó a moverse de una manera casi perfecta, junto a él nada caía en lo rutinario. Aunque supongo mi actitud tampoco ayudo; es por eso, que retracto lo anterior. Si fue lo mejor enamorarme de Takahiro, porque debido a eso conocía a Misaki, me enamore de Misaki, vivo con Misaki. Y ahora, ya no será escondido este amor, solos seremos los dos, frente al mundo. Incluso si Takahiro se resistió poco nos importaba si estaba de acuerdo o no.
88-8·················8—88
Las campanas estaban sonando, los presentes a espera de que la ceremonia diera inicio finalmente, yo no podía esperar, era incluso igual a un niño, mi padrino de bodas fue el hermano mayor del novio Takahiro, y después de este, la pareja de Hiroki, Nowaki. Decir que tenía una sonrisa enorme en el rostro no sería suficiente, incluso las madrinas de la boda –Aikawa y Hiroki- querían detener mis ansias, aunque eso era completamente imposible, mi traje negro quizás se arrugaría, y aunque quería verme perfecto para cuando Misaki llegara al altar, mis nervios le superaban.
Fue en ese momento, que mi sonrisa se hizo más evidente, cuando todos giraron a la entrada de la iglesia, y en ella, se veía como Misaki entraba, vistiendo un traje blanco, solo que este constaba con una pequeña cola, y un pequeño velo, pues se había negado a usar un vestido. Su sonrisa era nerviosa, era acompañado por Takahiro –del cual, no note cuando se fue por el oji verde-, el ramo que sostenía, seguía viéndose inocente, a pesar de que ya no era un niño.
La marcha nupcial, seguía sonando, pero para mí nada mas importaba, solo éramos el y yo, como siempre debió haber sido. Tal vez, estábamos unidos por ese hilo rojo. La misa seguía en pie con normalidad.
-Te ves hermoso- susurre, para que solo él me viera, para solo yo notar sus mejillas coloreadas.
-Gracias…tú también te ves bien- pronuncio, casi sin voz, como si el aire se le escapara.
Sostuve su mano con fuerza, realmente todo se veía tan perfecto que dudaba, fuera real, incluso conocer a Misaki era lo suficientemente afortunado, como para que esto lo fuera igual. Recibí un apretón de regreso, una sonrisa cálida hacia a mí, aun no podía creer que después de todo lo que sufrí en el pasado, estaba a punto de ser feliz para la toda la vida.
-Usami Akihiko, acepta a Misaki-san para amarlo y respetarlo, en la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separe- le pregunto el padre con una sonrisa, aunque esas palabras, no las sentía lo suficiente para lo que vendría, pronuncie.
-Acepto- dije mientras apretaba de nuevo su mano, realmente necesitaba su tacto, incluso si un guante blanco se interponía.
-Takahashi Misaki, acepta usted a Akihiko-san para amarlo y respetarlo, en la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separe- le inquirió ahora al menor de los dos. Quizá esta frase era muy repetida, quizás sonaba algo fría, pero, para lo que sentimos uno por el otro, no hay palabra lo suficientemente fuerte para describirla.
-Acepto- sonrió, de nuevo. Incluso la muerte, no podría separarnos.
-Si no hay alguien que se oponga, que hable ahora o calle para siempre- me gire a verlos con una sonrisa, y una mirada que pedía silencio ante esa pregunta. Aunque dudo, alguien hubiera puesto objeción alguna.
-Entonces puede besar al novio- dijo el padre, sin esperar demasiado tome a Misaki de la cintura, y le plantee un intenso beso.
Aunque me quitaron literalmente a Misaki de las manos, Takahiro lo abrazaba de manera sobreprotectora, y atrás de mí, palmeaban mi hombro.
-Recuerden que están en una iglesia nada de juegos por favor- dijo Isaka-san con una sonrisa, y un doble sentido imposible de no detectar. Incluso Misaki, lo había comprendido, pues muchas mujeres en la iglesia- fujoshi- tenían un sonrojo idéntico al de mí ahora esposo.
-¡Usami-san, Misaki-kun! Por favor, quiero una foto de ambos, júntense un poco- Aikawa nos pedía estrecharnos, le obedecimos.
Había asistido una que otra periodista al evento, pues muchas creyeron que mi declaración de casamiento no iba en serio, mucho menos con un muchacho menor que yo por diez años. Pero estaban en lo incorrecto, si iba en serio, de hecho, ahora ya no estoy disponible para nadie, bueno, no es como si hace algunos años lo hubiera estado.
-¿Recuerdas Misaki? Tan solo tienes que elegirme a mi- le dije como nuestra primera vez, después de haber cerrado la ceremonia con un beso.
-Creo, que en el fondo siempre fue así- me susurro contra el hombro, pues estaba sonrojado por ser visto ante tanta gente. Aunque, incluso así me dio un pequeño beso en el pecho, en el corazón.
-Supongo que sí, pero, no lo pediría de otra forma- le dije, mientras lo abrazaba, más fuertemente. Esperando nunca volver a soltarlo.
-Yo tampoco lo haría, Te amo Usagi-san- pronuncio lentamente, mientras sonreíamos ambos. En serio, creo que antes de conocerlo, nunca había sonreído tanto.
-Te amo Misaki- le bese la frente con ternura, mientras que despejaba todo lo demás.
Esas inseguridades desaparecían, mis sentimientos se hacían más fuertes. Incluso si mi vida tuviera que sacrificarla, lo haría si con ello, pudiera salvarlo de cualquier cosa. Lo amo, creo yo, que eso es de lo único que debo preocupar.
A lo lejos, sin que nadie se percatara, la figura de un hombre se erguía, con dolor ante la felicidad de aquella pareja, porque era el adiós para su Misaki, tendría que compartirlo, y quedaría siempre como el hermano. Solo eso, no había mas que hacer.
-Te amo Misaki, por eso debo dejarte ir.- susurro aun sabiendo que nadie le escuchaba, y que nadie le vería llorar.
-nii-chan, ¡Vamos al salón! Rápido- le grito su hermano desde lejos, sujetado del brazo de Usagi con una sonrisa en su rostro, definitivamente, lo valía si estaba feliz.
-¡Si, si, ya voy!- grito el pelinegro limpiándose disimuladamente las lagrimas.
88-8·················8—88
No siempre, el primer amor resultaba, tampoco se puede asegurar que fallara todo el tiempo. Pero, algo nunca se debía olvidar, y es que, si te levantas de ese golpe, era porque algo maravilloso estaba por recibirte. Así como Akihiko avanzo siempre hacia adelante, si no lo hubiera hecho, no sería feliz en ese momento como lo era ahora.
88-8·················8—88
Espero no lo haigan visto repetitivo o algo por el estilo, espero les agradara el capitulo, dejen un comentario de que les ha parecido. Prometo, habrá lemon próximamente (Siguiente capitulo)
