Hola! Estoy de vuelta, se que tengo mucho tiempo atrasada con este fic, y les pido mis mas sinceras disculpas, a pesar de avisar mis excusas, siento que no eran suficiente. Tengo varias noticias -a mi parecer- buenas.

1.- Por fin vuelvo a FanFiction con ideas para terminar mis fics, y nuevas para comenzar otras historias.

2.- Aquí está el lemmon que tanto les prometí, finalmente, después de hacerlas esperar, aquí esta, espero que les guste mucho.

3.- En muy poco nos veremos por esta categoría puesto que escribiré un nuevo fic, es una adaptación autorizada, la cual me gustó bastante.

De nuevo, gracias por leer mi historia y dejen sus comentarios.


La recepción estaba decorada con hermosas violetas, y ramilletes de hermoso verde, los amigos de los novios recien casados bailaban en la pista central, otros se dedicaban a reir sobre las mesas, comiendo entre todos, eran las personas mas cercanas -pocas, para comodidad del escritor- pero no por eso la fiesta se veía vacia.

Los que conocían al novio Akihiko, podrían darse cuenta de que su sonrisa no era falsa como muchas veces hizo en público, esta vez era verdadera, tanto como el sonrojo que habitaba en las mejillas del joven castaño.

-¿Quién iba a decirlo chibi-tan? No crei que aguantaras tanto pero debe gustarte lo que pasa cada noche- mencionó Isaka recibiendo un golpe por su secretario el cual solo negó con la cabeza.

Misaki ocultó su rostro detrás de la espalda de Akihiko, el cual seguía siendo mas alto que él, frunció el ceño maldiciendo en voz baja lo que el mayor decóa como si estuvieran hablando del clima. Sintió una mano sobre su hombro, y pensó que era su esposo, pero no era él.

-Sumi-senpai, ¿Qué ocurre? ¿Te diviertes?- preguntó algo cohibido, de alguna manera se sentia mal por él.

Quizás el chico negaba seguir interesado en Usagi, pero para Misaki eso resultaba poco factible, dudó mucho en invitarlo, no porque no lo quisiera ahí, sino mas bien porque no quería hacerle daño, finalmente lo hizo, despues de todo, era su mejor amigo.

Claro, sin mencionar lo que tuvo que prometerle al pervertido que tenía ahora como esposo para que dejara sus sopechas de lado. Valla que sabía lidiar con el peli plateado.

-Aja, ven vamos a bailar- le tendió una mano, el oji verde miró al otro, estaba seguro de que los había escuchado.

-Anda ve, diviértete pero cuidado con lo que haces. No quiero tener que castigarte- susurró contra su oído, besándole el lóbulo de la oreja.

El castaño se estremeció pero asintió avergonzado, no elevó la voz porque decirlo solo lo haría ser la burla principal por parte de los amigos de su marido, fue al centro de baile con Sumi-senpai comenzando a bailar un pequeño vals.

Akihiko los veía disimuladamente, desde el bar improvisado en la recepción de su boda, no podía evitarlo, ahora estaban casados, pero muchas personas no respetaban ni siquiera el anillo que posaba en ambos dedos. Lo miró haciendo una sonrisa incosciente.

-Tienes que dejar de sonreir, me estas asustando- dijo Hiroki formando una sonrisa burlona, que quedaba rara en su rostro.

-Estoy feliz creo que es algo que no puedo evitar- respondió el otro dándole un sorbo a su bebida.

El nuevo integrante Usami estaba regresando a la barra donde seguía su esposo acompañado de Aikawa, Isaka, Hiroki con su pareja Nowaki –un chico que habia visto en la florería- bebiendo, en esa fiesta el único menor de edad era solamente Shinobu, un chico que conoció cuando buscaba a un maestro de su misma universidad, el cual le daba clases.

-Usagi-san, ¿No quieres ir a bailar?- preguntò el chico algo tambaleante con las mejillas rojas.

-No me apetece, hay demasiada gente… Misaki, ¿Bebiste algo?- tomò el rostro del chico acercándolo al suyo para comprobar si era verdad.

Estaba enterado de que el oji verde no era un adolescente al que no podían dejar beber, pero su vena sobreprotectora lo hacían ver como un pequeño ángel que no podía ser corrompido, ni siquiera por el vino.

Para su sorpresa antes de averiguarlo, recibió un beso por parte de Misaki apenas un piquito pero significiativo, rara vez tomaba la iniciativa, tomando en cuenta que además eran muchas personas la idea era poco lógica, le quitò importancia acercándolo a su rostro mas de lo que podía, besándose de manera demandante.

En menos de un minuto se olvidaron de los invitados, ya no recordaban lo que hacían, la música era solo un eco ahogado, sus manos estaban quietas puestas sobre los hombros y cadera del otro. Las bromas de Isaka se esfumaban los gritos de Aikawa ni siquiera les sonaba, tampoco los reclamos de Hiroki a con su pareja.

-¡Hey Misaki! Tienes que esperar hasta la noche- grito el rubio acercándose mas a su amigo.

Esta vez, esa voz si lograron escucharla, sonrieron, aunque el menor estaba apenado, se separaron y la celebración seguía con normalidad. Cuando ya pasaba de la madrugada, de uno a uno se fueron retirando, la pareja fue a su departamento, las demás parejas normales no tendrían una casa o lugar para vivir, pero ellos no era precisamente normales.

En todo el camino, Akihiko conducía calmado, nada parecía fuera de lugar, Misaki se había tomado algunas libertades ¡Por algo eran esposos! Estaba apoyado sobre el hombro del mayor descansando un poco, no estaba muy seguro de que pasaría cuando llegaran a su hogar, pero por la actitud del otro, seguramente lo dejarían para otra noche, Misaki igual no habia llegado virgen al matrimonio.

Akihiko siempre pudo aprovecharse de su -sensible- cuerpo oponiendo la mínima resistencia, claro, cuando se dejaba llevar.

····

Al momento de que abrieron la puerta, ya cerrada, el peli plata lo habia acorralado contra la misma, sus labios fueron rapidos al momento de unirse con los otros, por la sorpresa, la boca de Misaki se encontraba abierta, lo cual fue aprovechado por el mayor que ahora jugaba con la lengua contraria, que reaccionaba mas timida que la suya propia.

En poco tiempo, las manos de Usagi estaban sobre su cadera, intentando entrar dentro de la ropa logrando a medias, seguía pareciéndolo un estorbo. Tomò las piernas del menor enredándolas en su cintura, cargándolo lo llevò a su habitacion que ahora ambos compartirían. Recostándolo en la cama con cuidado, como si la pasión no estuviera en su cuer

Los besos se habian vuelto tranquilos, sin prisas, anhelantes a probarse cuantas veces pudieran, como si fuera la primera vez que lo hacían. Eran esposos, ya no amantes escondidos en las paredes de la casa, frente al mundo, estaban juntos por amor.

-¿Te he dicho lo mucho que te amo?- preguntó el oji violeta sobre los labios del menor, hablando con ternura.

-Usagi-san, Te amo- respondió el mas bajo tomando el rostro del mayor acercándose finalmente.

-Me has hecho muy feliz Misaki, intentaré ser suave- le acarició la mejilla con cuidado, con otra de sus manos tocaba la espalda de Misaki por sobre la ropa.

Se levantó con cuidado, comenzando a desbrocharle la ropa con calma, demasiada, incluso en su primera vez, le había quitado todo tan rápido que no había tenido la oportunidad para grabarse su piel, quería que la primera noche que estuvieran juntos -como recién casados- fuera especial para ambos. Misaki ya no tenía ropa alguna, solo el pequeño velo que descansaba en la parte trasera de su cabello.

-Nunca creí que me casaría-dijo Akihiko en voz alta, puesto que Misaki estaba muy callado pero con una sonrisa ligera en su rostro.

-Nunca creí enamorarme de un hombre, menos que fuera mayor y un pervertido- respondió el castaño sentándose.

Podría parecer tranquilo, pero a pesar del tiempo aún le avergonzaba estar desnudo frente a Usagi, mientras que el otro estaba completamente vestido, sus manos temblando las llevó a los hombros del mayor, pasando por encima de la ropa en una sutil caricia, comenzó a desabotonar todo de poco a poco, ambos estaban desnudos.

Frente a frente, Misaki suspiró, le había tardado horrores y un ligero debate mental en hacer algo como eso.

-Te ves muy lindo sonrojado. Pero ahora mismo, creo que necesitas ser tierno- sus manos jugaron con el vientre del menor.

En poco tiempo, su boca mordía el cuello del castaño, dejando algunas marcas sobre su piel bronceada, los ojos verdes se cerraron al sentir los dedos de su esposo sobre su miembro medio despierto, el contacto sin ropa alguna en medio facilitaba que se excitara mucho mas rapido, la pared fría haciendo contacto contra su piel caliente le proporcinaba un extraño placer.

La corriente que psaba por su espina dorsal al tener la boca de su pareja lamiendo con gula sus pezones hizo que gimiera muy bajito, sosteniendo los cabellos de otro, como indicándole que desaba que se quedara ahí.

Akihiko los mordía levemente, mientras que con su mano libre estimulaba el miembro del menor, ambos estaban excitados, ver a Misaki gimiendo, con las mejillas sonrojadas y la boca entreabierta, eran una imagen que lo calentaba mucho mas.

-U-Usagi-san por-favor- con dificultad pronunció Misaki extasiado, debía detenerse, no quería dejarse llevar, no quería ser el primero en correrse.

No estaba muy seguro de que iba a hacer, pero lo primero era no dejarse llevar demasiado por el mayor, o si no, no sabria que hacer, sus manos se movieron solas, atendiendo el miembro del mas alto, hasta ahora, nunca habia intentado hacer ese tipo de cosas, pero esa su noche de bodas igual podria intentarlo, lo que le preocupaba era que a Akihiko no le gustara.

Estaba inclinándose hasta estar a la altura del miembro del mayor, se le quedó viendo por varios minutos sin saber en concreto que hacer, levanto sus ojos para recibir alguna señal Akihiko sonreía calmado aunque la pasión y el dolor en su miembro eran mucho, cuando se topò con el otro, lo único que veia era cariño, y seguridad. No importa lo que fuera a hacer ni la situación, Usagi creía en èl.

-Tranquilo Misaki, no tienes que hacerlo si no quieres- reconfortò el peli plata jugando con los cabellos castaños.

La boca sobre su miembro el impidió decir algo màs, soltò una serie de gruñidos secos apretando las sabanas para no tomar la cabeza de Misaki y aumentar el ritmo, era obvio que era la primera vez que hacia eso, aunque fuera primerizo, le estaba gustando demasiado.

-Usagi-san, ¿Esta bien asi?- se detuvo por un momento para mirarlo, se veia una línea corriendo por su labio. Akihiko no sabia como describirlo.

Lo suficiente como para no poder aguantar y mover sus caderas contra la boca del chico.

Misaki comenzó a ahogarse un poco con el miembro del otro, apenas le había entrado a la boca, tuvo que ayudarse un poco de las manos, el liquido pre seminal se le escurría por la boca asi como también lo hacia su saliva, le dolia un poco el movimiento del oji violeta, pero no le importaba, le gustaba escuchar los gruñidos del otro, asi como su nombre ahogado en ellos.

-Misaki ya no aguanto más- se corrió en la boca del menor que sin poder tomarlo todo dejó que se derramara de la boca hasta el cuello.

-Usagi-san, ¿Estas mejor asi?-tosió un poco hasta lograr tragarlo, era un sabor extraño, y dejaba la sensación de viscosidad en su garganta. Aunque no era del todo desagradable.

-Tienes que detenerte si quieres que sea suave contigo- lo besó demandante, fue recostándose sobre el menor.

Se acomodó sobre el cuerpo del menor sin hacer presión demás, llevó sus manos a la espalda del otro pegándolo a su cuerpo, rozandose contra el otro, estaba excitado nuevamente, Misaki aun no se corría.

Fue bajando hasta la entrada del menor, con uno de sus dedos la acarició haciendo círculos sobre ella, las piernas del castaño se doblaron mientras inconscientemente movia las caderas para que estos entraran en él. Pero en vez de eso, fueron hasta su miembro subiendo bajando en un ritmo placentero.

En cambio de sus dedos, su lengua fue la que comenzó a lubricar la entrada, introduciéndose lentamente como pequeñas estocadas, junto al placer en su falo, Misaki comenzó a gemir de manera alta, casi gritando. Bastaron solo unos segundos para que la sensacion del primer orgasmo llenara el cuerpo del oji verde, haciendo que cerrara los ojos al mismo tiempo que decía el nombre del mas alto.

-Tranquilo, relájate. Voy a ser cuidadoso- tomó la cadera del menor, se hincó sonre la cama apoando sus rodillas en ella.

Misaki tomó como apoyo los codos, sintiendo el miembro de Akihiko entrar en su interior, sus amnos frías contra su piel, le agradaban porque le transmitían tranquilidad, exclusividad de tener el corazón y cuerpo de su conejo, le daban la sensación de que nada malo le pasaría si estaban juntos.

Se quejó cuando Akihiko estaba dentro de su cuerpo, abriéndose en su interior, lo cual lo tomó desprevenido, ahora mismo sus manos apretaban los brazos del más alto.

Estaba un poco acostumbrado a la intrusión en sus entrañas -aunque le costara admitir- además, Usagi siempre lo prepraba, para hacerle el menos dañor posible durante la acción. Mover contra las caderas contra la pelvis del otro en si, no significaba realmente un problema, aparte de que era la mejor señal para que se moviera de una vez.

Sus cuerpos se fusionaron casi al instante, en un ritmo alocado, tan rápido que costaría creer que el activo era humano, Misaki gemía contra el miembro del otro, friccionando contre el vientre del oji violeta, ambos deliraban de la lujuria entre ellos.

Sus movimientos acompaados eran una danza de pasión y mutua entrega, de amor, era entregarse al otro para sellar una noche como pareja de las cuales habría muchas más. Su cabeza reposaba sobre el cuello del otro, mordiendo y lamiendo la clavícula bronceada casi roja por las marcas y mordidad, la cama se movía de manera peligrosa, como si en cualquier momento se fuera a romper, justo como Misaki sentía en su entrada.

-Aki-hiko- un gemido ahogado por el delicioso sabor de hacer el amor, en medio de el pronto orgasmo

-Misa-ki- el gruñido seductor sobre su cuello, al sentir su miembro aprisionado deliciosamente con cada estocada a su pequeño amante.

-No creo que...-la frase quedó suspendida al sentir un líquido en su interior, el semen de Usagi deslizandose por su interior, así como el suyo manchando ambos vientres.

Jadeó en busca de recuperar un poco de aire, Akihiko se dejó caer sobre el muchachito, exhausto, recuperó el aire antes de moverse para salir, pero una mano sobre su hombro le detuvo, el castaño tenía el cabello pegado a la frente, lleno de sudor tanto en su cuerpo como el rostro, Akihiko estaba en condiciones iguales.

-Quedate asi Usagi-san- pidió Misaki en un susurro, pues era una vergüenza para él pedir tal cosa.

-Te amo Misaki- dijo Usagi tomando el cuerpo del menor para acomodarse en la cama, de modo que quedaran contra el otro

-Yo también Te amo- respondió el otro cayendo casi dormido mientras buscaba un poco de calor.

-Aun sigues pareciendo un niño- acariciò los cabellos del otro, el también tenia algo de sueño pero ese momento no importaba.

Buscó la cobija toda desacomodada, casi en el suelo, moviéndose con dificultad, la colocó sobre sus cuerpos, abrazando al castaño un poco más, solo esperaba no excitarse por estar dentro de Misaki.

Este le haría maroma y teatro, si es que se enteraba, negó con la cabeza riendo un poco por us pensamientos, admitiendo que era un pervertido solo para si mismo. Besó la cabeza de su ahora esposo, quedándose dormido después de un rato.

°°°°BONUS°°°°

Un chico castaño se encontraba tirado de lado sobre su ahora tambien cama, gritando despavorido contra la almohada cada vez que recordaba lo que había hecho, dicho y arriesgado a hacer ¿Cuándo llegaría el día en que la tierra se lo tragara?

Muy despacio, bajó de la cama, esperando no alertar al mayor, ya fuera para que no lo acosara siendo tan temprano, o simplemente para evitar su mal humor, dejó escapar un jadeo al sentir el miembro flácido del mayor desplazandose fuera de su cuerpo.

Se colocó un poco de ropa, sin ver demasiado puesto que las cortinas estaban cerradas, y el aún tenía sueño, salió de la habitación en puntillas Pero sus intentos habían sido en vano...

Bajó a la cocina para preparar algo de comida, después de sacar los ingredientes puso manos a la obra, se colocó el mandil del todo el tiempo, y siguió con lo que hacía hasta que unos pasos pesados se escucharon bajando las escaleras.

-Misaki, ¿Porqué bajaste sin avisarme?- preguntó con una sonrisa, a pesar de ser tan temprano y de que usualmente se levantaba con un humor de genios.

-Lo siento, solo vine a preparar el desayuno, ¿Quieres algo en especial?- pero no obtuvo respuesta, sino solo la mirada intensa sobre si, acompañada de una sonrisa ladeada.

Así se quedaron unos minutos, aunque el oji verde no le pudio sostener la mirada por mucho tiempo, justo cuando estaba por preguntar la razón de su silencio, este habló...

-Te ves lindo con mi camisa puesta- fue todo lo que contestó el escritor, sonrojando al máximo al castaño que no sabía donde meter la cara.

En menos de unos segundos, como un cazador en busca de su presa, se desplazó a la cocina donde abrazó al menor, que se removió unos instantes para después dejarse abrazar, tenía que acostumbrarse a esas muestras de afecto, después de todo ahora eran marido y ¿marido?

-Baka Usagi, sigo cocinando- le reprendió después de un rato cuando no podía moverse por tener el cuerpo del escritor pegado al suyo.

-Por esas razones, es que eres la perfecta esposa- susurró el peli plata contra su oído, besandolo en la mejilla.

-¡¿Esposa!?- apagó el fuego puesto que la comida ya estabsa lista, y se volteó molesto con el mayor, pero antes de decir algo más, el otro lo calló con un beso.

-No te queda el papel del marido, además alguien tiene que cuidar a los niños... Aunque, ¿Un niño puede cuidar de otro?- mencionó alegre con cierta burla jugando con los cabellos castaños del chico.

-¿Niños? Usagi-san, no hablas en serio, ¿verdad?- tartamudeó el castaño acercandose a donde estaban los gavinetes, mirando con temor la mirada lasciva del otro.

Claro que quería versiones mini de ambos, pero para llevar un día de casados, la idea le era demasiado pronta.

-¡Por supuesto! De hecho, quiero comprobar si podemos tener un niño... ahora- sin replica calló al menor con un beso y unas cuantas tocadas a su vientre y piernas.

Lo único que puedo decirles, es que Misaki no pudo levantarse después de las extenueantes horas de estudio del cuerpo humano. Pero aprendió muchas cosas que podía usar a su favor.

1.- El papel de la esposa usando la ropa del esposo podía calentar al otro con increible facilidad. Lo que le ahorraba tambien un mal despertar por parte del escritor.

2.- Si "entretenía" lo suficiente al peli plata este no tenía formas de idear más novelas BL que lo dejaran en ridiculo, aunque nadie supiera que existían realmente.

Tal parecía que su matrimonio no caería nunca en la rutina, y eso era lo que mas le divertía y alegraba.


Si lo sé, un poco largo, ¿No? Pero quería que el tiempo de espera valiera la pena, espero que asi fuera, a pesar de que me ha gustado mucho escribir este fic, siento decirles que solo queda un capítulo más.

Con la actualización estaré el proximo viernes. ¿Que les ha parecido? ¿Valió la pena mi regreso o hago maletas para no volver?

Habrá algunas faltas de ortografía pero ando oxidada, dejen sus comentarios de agrado o disgusto. Ambos son aceptables.