Hola, una horita mas tarde de lo prometido, pero en viernes lo subí, cierto?. Muchas gracias porque lo sigan leyendo, en serio que les agradezco sus comentarios, espero que el capítulo les guste tanto como a mi me gusto escribirlo.

Lo que aparezca en negritas y/o cursiva son recuerdos, ya verán exactamente que es lo que sucede. Les advierto, posiblemente tenga algunas faltas de ortografía.


-Por cierto... Felicidades- en ese momento, la mente de Misaki se disparó a niveles inimaginables, ¿Cómo lo felicitaba por tener anemia?

Cuando aquella sonrisa volvió a aparecer, creyó que quizás si había una razón para hacerlo, con menos intensidad, sonrió dándole las gracias, revisó el papel antes de ir por el pasillo.

-Buenas tardes, ¿Podría decirme si se encuentra la Doctora Sora?- preguntó Misaki extendiéndole la citación a una joven enfermera.

Esta se les quedó viendo un momento a ambos hombres, antes de volver su mirada al papel mientras asentía anotando algunos datos en un formulario.

-Llenen esta hoja, mientras la doctora vuelve, yo les avisaré por sus datos- el que se encargó de aquello fue Takahiro, mandando al oji verde a sentarse mientras lo hacía.

Misaki por curiosidad, paseó su mirada por todo el recinto de aquel lugar, era blanco como se esperaría de un hospital, con anuncios de salud pegados tapizando casi toda la pared, pero lo que mas le extrañó fue ver a tantas mujeres en el lugar, ¿Se habría equivocado de sitio?

-En unos momentos van a llamarnos, no te alteres, todos te estaremos apoyando- le colocó una mano sobre el hombro en señal de apoyo.

-Takahiro, ¿No has notado que todos los pacientes son chicas?- preguntó Misaki mientras señalaba un cartel que tenía justo detrás.

-Ahora que lo dices es cierto, seguramente hoy muchas mujeres tuvieron cita- el había estado en una sección así tiempo atrás, solo esperaba que no fuera lo que pensara, después de todo, su hermano no era una fémina.

Esperaron por algunos minutos, antes de ver a una joven castaña pelirroja saliendo por uno de los consultorios con una pequeña sonrisa, su estatura era mediana, con complexiones delgadas, y buenos atributos, la clase de mujer con la que cualquier hombre querría estar.

-Usami Misaki, por favor pase- pidió la joven tomando el formulario que le entregaba la tableta que momentos había llenado Takahiro

-Muchos gusto, soy la doctoro Sora, mucho gusto señores Usami- dijo al notar las argollas en sus dedos, mientras cruzaba sus manos bajo el mentón.

-Eh no, el es mi hermano, el doctor Amano nos mandó para acá, en realidad, no se de que se trata- explicó el menor avergonzado, reposando una mano sobre su rostro con pesadez.

Nunca le habían gustado los hospitales, una cosa que Akihiko y él tenían en común.

-Lamento el malentendido, el es un muy buen amigo mio. Estas en las manos correctas- revisó el historial médico mientras negaba o se detenía en algunos datos que los otros dos desconocían.

-¿Podría decirnos que tiene mi hermano? Lo cierto es que estamos nerviosos- dijo el pelinegro tomando la mano de Misaki como cuando aún eran niños.

-Les recomiendo que se calmen un poco, puesto que la noticia que les daré puede ser impactante. Tiene anemia en grado A, para su condición esto no debería ser, usted esta gestando desde hace dos meses- explicó la mujer seria, pero con una sonrisa conciliadora, esperando al reacción de los chicos.

Ambos abrieron los ojos lo más que pudieron, e inconscientemente el castaño tocó su vientre pero sin hacerlo, como si tuviera miedo de comprobar que realmente era cierto y no estaba mintiendo la doctora frente a él, era una situación sub real, pero la joven se veía muy profesional, así que no bromeaba, ¿cierto?

Entonces, todas las cosas fueron cobrando sentido, es decir, los malestares, el repentino cansancio, el dolor de cabeza y cadera -aunque pudo habérselo atribuido a otra cosa- todo indicaba una insólita verdad, esta insólita verdad, además la sala de espera, los carteles, era cierto. Y él no podía hacer nada para cambiarlo.

-¡¿Cómo es posible eso?! Misaki es un chico ¡Un chico por amor de Dios!- espetó Takahiro tomando como primera opción la furia contra lo inexplicable.

-Tranquilo por favor, estos casos son mínimos pero más de los que podría imaginarse, su hermano tiene una peculiaridad extraña, no es hermafrodita, pero sin embargo tiene la capacidad para gestar. Los cambios entre estas características son nulos, esta cualidad no afecta su sexualidad ni su forma de actuar, tiene algunas características físicas pero son poco notorias, por lo mismo no lo sabían- la joven mujer, dijo lo más calmada que podía hacerlo, puesto que por sus rostros, ellos no sabían que eso podía pasar.

-¿Quiere decir que puedo tener hijos?- aunque era una pregunta parecía una afirmación aunque esta había salido realmente baja, como si no quisiera escucharla mas que el mismo.

-Si, es un procesos fisiológico normal en alguien con estas capacidades. Tendré que hacerle algunas citas para que asista, además me gustaría hacerle un chequeo de rutina, ¿Tiene novio, esposo?- cuestionó mientras buscaba algunos utensilios colocándose unos guantes de látex.

-Esposo desde hace cinco meses- dijo como autómata, repasando todavía la situación, Takahiro se mantenía al margen de la conversación.

Después de las pruebas correspondientes, salieron del consultorio con una nueva cita para el próximo mes, econografía algo borrosas y una noticia que decía mucho por si sola.

El lugar se sumergió en un completo silencio, el único ruido eran las respiraciones pausadas de los presentes, ninguno movía un solo músculo, cada uno tenía su perspectiva de la situación. Para Takahiro, escucharlo de la boca de su hermano era como un golpe de realidad, Misaki solo quería retirar lo que había dicho aun sabiendo que era demasiado tarde para intentarlo, Akihiko él... él no sabía que hacer ni decir, es como si por primera vez su mente hubiera quedado en blanco.

-¿Es... Eso verdad?- cuestionó tartamudeando, dijo lo que en su cabeza sonó más lógico de saber, pero no era lo adecuado.

Esas palabras habían funcionado como un detonador para que la tensión aumentara. El castaño cubría sus ojos con fuerza, logrando apenas asentir sin mucha convicción, incluso si lo había oído de él mismo era -o parecía- seguir siendo una mala jugada para su vida, para la de ambos.

No lo malentiendan, no lo veía como un error, ni una catástrofe, solo era algo imprevisto, en realidad, podía reconocer que el quería en un futuro un bebé para cuidar, pero no se sentía preparado, menos si él era quien lo gestaría, ni siquiera sabía que era posible, es decir ¿Las clases de biología eran mentira?

-Creo que deberíamos sentarnos- decidió intervenir por primera vez Takahiro en lo que llevaban en la casa, había tanto por explicar.

Por otro minutos, se quedaron ahí, cada uno sentado, Takahiro frente a la pareja, cada uno tenia sus reflexiones, pero estaba ordenando sus ideas para no herir a los contrarios, eso sería lo único que podía faltar.

-¿Cómo es posible que Misaki pueda quedar embarazado?- soltó el peli plata con la voz un tanto ahogada, y cierta indecisión, esta pregunta se escuchaba mejor que la anterior.

-Aunque la doctora lo explicó, también es algo difícil de entender. Solo digamos que Misaki tiene ciertas cualidades que le permiten gestar- resumió el pelinegro mientras acomodaba sus lentes. Misaki solo miraba el suelo.

1.- Negación.- No era posible, era solo una broma, si, ya se esperaba la llamad al celular diciéndole que era un programa de cámara escondida ¡Si! Eso debía ser. Era un hombre, los hombres no pueden gestar.

-¿Cuanto tiempo lleva?- preguntó con un poco de curiosidad, muriéndose por no poder probar un cigarrillo. Incluso el no lo comprendía.

2.- Odio.- ¡Todo por la puñetera culpa de su esposo! Eso no podía pasarle, solo estaba cansado, de no haber ido al doctor, nunca se hubieran enterado hasta que fuera demasiado tarde.

-Dos meses, además también tiene anemia en primer nivel- dijo el pelinegro un poco mas tranquilo consigo mismo y el otro.

3.- Negociación.- ¿Y si era todo un error? Quizás confundieron los expedientes y el resultado era de una chica de su misma edad, con el mismo nombre y el mismo apellido, si, un error de las enfermeras.

-Los análisis salieron positivos, vas a ser padre Akihiko- le felicitó, aunque por su tono era como si le dijera que tenia una enfermedad, con seriedad

4.- Depresión.- ¿Qué haría con un bebé? No estaba preparado para ello, era una vida independiente, ni siquiera el sabía como seguiría adelante, ¿Y si los rechazaban? ¿Y si nos los apoyaban? ¿Podría hacer algo por su bebé? ¿Sería un buen padre? ¿Lo seguiría queriendo su esposo a pesar de ser anormal?

-¿No tienes nada que decir?- bufó Takahiro al ver como el escritor pareció perdido en sus pensamientos, sin levantar la cara de la mesa con el cenicero vacío.

5.- Aceptación.- ¡Que mas daba! El no abortaría pasara lo que pasara, era un humano, era parte de la persona que mas amaba en conjunto a la suya, una mezcla de ambos, nunca podría hacerle algo así, con apoyo o sin el saldría adelante con su pequeño o pequeña. Lo haría por los demás, porque aún sin conocerlo, sabía que sería una de las mejores cosas que podría pasarle.

Se armó de valor, cerró sus puños dispuesto a encarar al peli plata para saber si tendría que seguir con él o sería el adiós, pero antes de pronunciar palabra, los labios del hombre fue todo lo que encontró, posados delicadamente sobre los suyos, con ternura, sus brazos en su cadera, con amor, su mirada al separarse, anhelante.

-Seremos padres Misaki. Me has hecho padre- exclamó el oji violeta con una sonrisa gigantesca, dándole un beso en la frente, sujetándole la mano como si fuera de cristal.

Las ganas de gritárselo al mundo se le pasaron por la mente el oji violeta, no sabía si era posible amar a Misaki más de lo que ya lo hacía, pero lo hizo, porque era una de las mejores noticias que le había dicho, como cuando le dijo que lo amaba, cuando le dijo que se casaría con él, cuando habló con su hermano y lo defendió, en verdad Misaki tenía una facilidad para hacerlo sonreír como si no pudiera haber algo mejor.

-¿Entonces aceptas a nuestro bebé?- preguntó Misaki, mientras que le mayor lo vio como si la respuesta fuera mas que obvia, el pelinegro desvió la mirada de la pareja.

-Claro, es nuestro hijo, gracias a ti podré tener lo que siempre he querido- le dijo antes de volver a darle un beso, esta vez un poco mas prolongado que el anterior ¿Era posible tanta felicidad?

Lo abrazó fuertemente, recargando la cabeza en el hombro derecho del castaño, aunque el chico quiso volver a ver el rostro de su esposo, cuando intentó moverse, este no se lo permitió, haciendo mas fuerte el agarre, estaba por preguntar por la razón hasta que sintió humedad en su camisa, su escritor estaba llorando por saber que sería padre, porque podría tener una familia, porque serían una familia, sonrió llevando una de sus manos al cabello plata del otro, acariciándolo como muchas veces, el mayor había hecho con el.

Siempre había tenido la idea de que no podría hacer algo tan grande como lo que su esposo hacia por él todo el tiempo, siempre recibía y sentía que no hacia nada a cambio, aunque el otro le dijera que su simple presencia era suficiente para el, y que no necesitaba más. Por primera vez, sentía que le daba algo a cambio, que fuera de la misma medida que lo que el otro hacía. Se amaban, y deseaba que ese pequeño o pequeña llegara a sus vidas como la hermosa luz que eras e iba a hacer.

Para Akihiko, descubrir que iba a ser padre pudo haber sido una de las mayores noticias que le pudieron haber sido llegadas, la sensación ahogada del miedo que había sentido al no saber que le sucedía a Misaki, solo se había sorprendido, porque en realidad esas dos palabras estuvieron resonando en su cabeza, con fuerza, para alguien que siempre había querido una familia como la de los demás, tener un hijo con Misaki era lo mejor, un hijo de ambos.

-Lo siento, creo que sobro aquí- carraspeó el hermano mayor, rompiendo el ambiente que tenían ambos hombres aún en los sillones.

-...Nii-chan, no tienes que irte, eres parte de la familia- dijo Misaki con la cabeza del escritor aún en su cuello, que se movía por estar llorando todavía de la felicidad.

-No te preocupes Misaki, vendré a visitarlos otro día, por ahora voy con Nanami. Hasta luego- le dio un pequeño beso en la frente a Misaki, sin voltear atrás con una sonrisa hueca.

Realmente estaba felíz por su hermano, después de todo a él no le gustaba quejarse con nadie, al parecer, ni con su esposo, se merecía la felicidad, y su mejor amigo también, aunque era duro de todos modos, eran demasiadas sorpresas para tan poco tiempo, pero, no se metería en medio. Porque realmente se amaban, y eso quizás era lo que más le dolía.

-Misaki, Te amo, ustedes son lo que más amo en este mundo- le dio un pequeño beso, limpiándose las lagrimas con lentitud, aunque Misaki también lo hacía a su vez.

-Ambos son lo mejor que me pudo haber pasado en la vida- se abrazó al mayor que solo sonreía a pesar de seguir llorando.

No importaba que tuvieran que afrontar para el nacimiento del nuevo miembro de la familia Usami, con amor, con paciencia llevarían todo, porque no necesitaban al mundo, solo el uno al otro, ambos serían el soporte para cualquiera de la familia.

-¿Quieres algo de comer Misaki? Vamos a hacer lo que tu desees- le dijo el peli plata con una sonrisa con la mirada un poco roja por el llanto. Quería consentirlo.

-Esta bien, quiero ir a mi restaurante favorito- sabiendo lo mucho que le quería, por esta vez se dejaría consentir.


¿Que tal? ¿Les gusto? Para el próximo capítulo habrá lemmon os lo prometo. Gracias por haberlo leído y espero que me dejen algún comentario por subir la historia o por el capítulo.

Además, quiero pedirles su opinión para saber de que sexo será el bebé, incluso sugerencias de los nombres, para decirme sus opiniones tienen hasta los dos próximos capítulos.

Los veo el próximo viernes, Chao!