Hola, perdón que el capítulo tardara más en ser subido, pero bueno digamos que salió bastante largo. 3,497 palabras (sin notas de autor).

Espero que les guste, muchas gracias a quienes me han dejado comentarios, solo me queda decir que quizás tenga algunas faltas ortográficas, en esta ocasión el punto de vista será de Usagi, así que Disfruten!


Estaba plenamente consciente de que las cosas no resultarían nada fáciles de explicar, es decir, que en si no es muy común que los hombres puedan tener hijos, al menos no entre dos, pero aquí estamos, en una pequeña reunión en nuestra casa por los seis meses de casados que cumplimos, con los amigos más cercanos, donde ninguno tiene idea de lo que revelaríamos.

Miré a los presentes tomando aire al verlos todos juntos, sentí la cálida mano de mi esposo sobre la mía, devolviendole entonces el apretón, sonreí al mirarle porque recordé que soy el sostén de Misaki como él es el mio.

-¿Podrían ponernos algo de atención?- levanté solo un poco el tono de mi voz, pues el ruido no era demasiado para que no pudieran escucharnos. No había vuelta atrás.

-Hace unas semanas nos enteramos de algo sorprendente, sin embargo, fue una noticia muy buena para ambos. En seis meses tendremos un bebé- declaré con una pequeña sonrisa, besando los cabellos castaños de Misaki, observando el hermoso sonrojo en sus mejillas.

-¿Piensan adoptar? Eso es un gran paso para un matrimonio, pero bueno chibi-tan te ha aguantado hasta ahora, lo tienes en la bolsa- dijo Isaka-san con cierto tono burlón, por primera vez no me quejé, porque su cara sería lo mejor que repelar.

-En realidad, Misaki es a quien tendrá al niño- si no fuera porque se controlar mis emociones o las carcajadas que quería soltar lo hubiera hecho al ver sus miradas estupefactas, abrieron la boca de par en par, algunos parecía que se desmayarían.

Los únicos que no parecían susceptibles a la noticia eran Takahiro y su esposa, puesto que ellos ya lo sabían -la segunda por mi amigo- Hiroki abría y cerraba la boca sin decir palabra, era raro verlo de esa manera, su novio balbuceaba pero no lograba entenderlo, Aikawa tenía una mirada de corazón y murmuraba algunas cosas mientras tocaba su cara. Eso por poner algunos ejemplos.

-Te dije que era posible, ¿Podemos intentarlo?- se escuchó una voz rompiendo el silencio en la sala, como pensé, era el amigo de Misaki. Haciendo que su novio se atragantara aun más.

-¿Como es posible que chibi-tan pueda tener un hijo?- exclamó Isaka moviendo los brazos con gesto exagerado, aunque algo conmocionado todavía.

-No lo se, pero no me importa en lo absoluto, todo lo que se es que tendré un hijo con quien mas amo- ese comentario hizo sonrojar al castaño, aun le parece increíble la forma tan rápida en que hablo de mis sentimientos. Aunque yo lo admiró bastante por ser capaz de hacerlo él en acciones.

-Lo sabía, aunque bueno no era un secreto que Misaki sería el pasivo- se burló el rubio mientras que mi esposo comenzó a regañarlo por haber dicho tales cosas en voz alta.

Así pasamos la tarde, entre felicitaciones y burlas a ambos, sobretodo a Misaki, las únicas mujeres comentaban lo tierno que Misaki sería cuando su vientre comenzara a crecer, o lo que deberían comprarle al bebé, de reojo observaba los consejos que le daba su cuñada. No era el único emocionado por la noticia.

-No te lo había dicho antes por la conmoción, pero, te felicito por ser padre y espero que puedan ser felices- dijo Takahiro dándome una palmada en el hombro.

-Gracias, espero que así sea- le respondí para después sentarme a un lado de Misaki pasando una mano por su vientre todavía plano, imaginando lo que se sentirá cuando comience a moverse.

Tercer mes.-

Esa mañana la comenzamos como cualquier otra, Misaki se levantó antes que yo para poder asistir a su trabajo en la editorial, yo sigo en contra de que siga trabajando pero con lo terco que es, será difícil persuadirlo. Pasé una mano por mis cabellos escuchando los vómitos de Misaki con un poco más de intensidad.

-Misaki, ¿Te sientes bien? Podrías llamar y avisar que no te sientes bien- le dije al verlo entrar, con la piel un poco pálida por el esfuerzo supongo.

-No te preocupes, según nee-chan las nauseas desaparecerán pronto. Es parte de embarazo- me reconfortó, acercándose a la cama donde yo estaba sentado, quizás no era muy activo aún, pero cuando se acercaba así era para recibir un beso de buenos días el cual gustoso le concedí.

-De cualquier forma no quiero que te sobre esfuerces, vuelve si te sientes mal- le dije sobre los labios depositandole un beso en los labios y luego uno en su vientre un poco -lo mínimo- más abultado.

-Maldición, a este paso la ropa me dejara de quedar. Esta un poco apretado- reí por su comentario, es casi obvio que suceda, el pequeño dentro de su vientre está comenzando a crecer.

-Bueno ambos somos primerizos, así que creo que tendremos que investigar- le dijo sobre el oído tocándole el pecho a lo cual escuché un leve gemido.

-Creo que debo preguntarle a nee-chan un poco más- dijo a la vez que intentaba sostener mi mano mas arriba de su pecho, claro que había notado el sonido pero lo dejaría pasar.

Fue abajo a preparar el desayuno, yo bajé con el y la portátil para seguir escribiendo estando un poco más cerca de él. Después de comer, el se fue y yo me quedé en la casa para seguir con el nuevo libro, donde me preguntó si debo meter la etapa de paternidad.

Cuarto mes.-

Veníamos del hospital, le habían hecho algunos exámenes para determinar la salud de Misaki como la del bebé, es la primera vez que conozco a la doctora, la cual reaccionó emocionada al conocer al esposo de "Misaki-kun" como lo llama ella, esa mujer me transmite una paz interna, como si no debiera temer porque intente quitarme a Misaki.

Estábamos en la mesa, uno frente al otro, en silencio con la televisión de fondo, en realidad, no le estaba poniendo atención al aparato, solo me quedé viendo a Misaki como este comía todas las verduras y arroz que había preparado de manera casi bestial.

-¿No ha quedado nada cierto?- pregunta mirando mi plato también vacío, entonces niego con la cabeza, observando sus reacciones.

-¿Aún tienes hambre?- pregunto al ver que busca más cosas en el refrigerador, apenas lo digo, regresa sobre sus pasos para verme con el ceño fruncido y los ojos ¿llorosos?

-¿Que quieres decir con eso? Se que me estoy poniendo gordo, pero tu no eres quien tiene que comer por dos- me espetó enojado para luego soltar unas lágrimas.

-No quise insinuar algo así, lo siento, debí tener más tacto, solo me sorprendió un poco, no eres de los que comen mucho- le respondí acariciando sus cabellos con cuidado, nunca me ha gustado verlo llorar.

-¿Entonces dices que soy un tragón? ¡Ya lo sé! He tenido que usar tus camisas porque no me queda mi ropa... ¡Me voy a mi cuarto!- se soltó enojado mientras subía las escaleras hasta el cuarto que ambos compartimos.

Supongo que por ahora, es mejor dejarlo solo or algunos momentos, estos cambios se han hecho un poco comunes, pero es la primera vez que llora por pensar que le dije que se veía gordo, en realidad, de solo verlo, me parece tierno, es el mismo Misaki al que amo.

Después de una hora y media, estuve escribiendo el libro, escuché la puerta abrirse y miré de reojo las escaleras, venía Misaki conmigo, al sentirlo recargado contra mi hombro, dejé el computador y le pasé una mano por su cadera.

-Lo siento Usagi, pero tengo miedo de que me dejes porque me ponga como un barril- me dijo al oído, mientras frotaba su cara contra mi pecho.

-Nunca dejaré de quererte, me enamoré como un loco perdido que necesita de ti, así que no vuelvas a pensar en eso- le dije tomando su mentón para besarle de manera profusa.

Supongo que los cambios de humor son normales, me gusta esta etapa de Misaki, el que necesita apapachos y no duda en pedirlos abiertamente.

Quinto mes.-

Ambos nos habíamos tomado un descanso del trabajo, estábamos en la sala, viendo una película "No se aceptan devoluciones" íbamos a mitad de la película, en verdad, de algún modo podía sentir la ternura del actor al ver a su pequeña crecer ¿Tenía que ver con que sería padre?

Los cambios en el humor de Misaki ya eran mas calmados, aun quedaban algunos ataques pero no eran demasiados, lo que si notaba es que el cada vez se cansaba más, tanto en el trabajo como en la casa, algunas veces solo llegaba y dormía donde cayera, yo me encargo de llevarlo al cuarto.

-¡Usagi, el bebé se esta moviendo!- estaba acostado en mis piernas, me miró directamente, llevé una de las manos a su vientre ya crecido, una patada, dos después.

-Parece que el bebé será inquieto- reí moviendo mi mano sobre su estómago, lo ayude a levantarse a petición, puso las manos sobre las mías, sonriendo y tarareando una pequeña melodía.

Con un poco de fuerza, lo senté entre mis piernas, el recargó su cabeza en mi pecho, mientras movíamos las manos al mismo tiempo, tenía rato que sus pataditas se habían detenido.

-Tranquilo, tus papás están aquí, ya queremos verte, de seguro serás igual que Usagi, solo esperes no heredes sus costumbres- puse mi barbilla sobre su hombro.

-¿Serás tan lindo como Misaki? Quiero ver como serás, en serio que no puedo esperar a verte nacer, tampoco tu mamá- mi esposo se molestó, ambos le hablamos como si ya estuviera con nosotros. En algunas ocasiones incluso le canta.

No puedo esperar a tenerlo junto a ambos, abrazarlo y decirle lo mucho que lo amo, en verdad, la sensación de cariño que quiero demostrarle tendrá que esperar hasta que nazca.

...

...

Ambos estábamos sentados en la sala de espera, a diferencia de otras veces, el consultorio parece estar más lleno que de costumbre, no nos habíamos topado con tantas mujeres, las que ya habíamos reciben a Misaki como si fuera otro de ellas. Lo cual me tranquiliza, aunque en esta ocasión algunas parecen verlo con repugnancia lo cual me molesta.

-Misaki-kun, pasa por favor- pidió la doctora, tomé las cosas de Misaki y miré con odio a las mujeres que seguían viendo a mi novio de esa manera.

-Buenos días Sora-san, ¿Hablaremos de algo en especial?- preguntó mi castaño, moviendo su mano sobre el vientre, eso lo hace muy seguido y a veces yo también lo hago.

-En realidad, quería preguntarles si querían realizarse una ecografía, en esta podríamos descubrir el sexo del bebé, ¿Quieren saberlo?- pregunta, miro a Misaki para esperar a que diga algo, pero tal parece que el también espera mi opinión, hemos estado tan ocupados con el bebé, como las compras o lo que necesitara que no habíamos pensado en eso.

Es decir, los pocos momentos en que tenemos tiempo para poder estar juntos, los enfocamos en los planes a futuro, o hablarle al pequeño que sigue creciendo en el vientre del menor de ambos.

-Creo que me gustaría, de esa manera dejaríamos de comprarle ropa de colores neutros, para comprarle las cosas bien y con personajes- dijo Misaki mientras miraba su vientre, verlo así sonriendo era algo que me alegraba mucho, adorable.

-De acuerdo, entonces vengan para preparar las cosas- ayudé a Misaki a levantarse, esperé por unos leves minutos antes de poder subirlo a la cama, le colocaron un gel que al parecer le hizo cosquillas, ambos observamos la pantalla atentamente.

-¿Que va a ser nuestro bebé?- pregunté sosteniendo la mano de Misaki con fuerza, como siempre solía hacerlo.

-Felicidades, es un varón muy fuerte a mi parecer- dijo, estaba por apagar las cosas cuando volvió a poner el aparato sobre el vientre de Misaki por lo que ambos esperamos expectante a que diera el veredicto.

-Eso explica el crecimiento acelerado para un bebé. ¡Serán dos niños! Es mujer- resopló la doctora con felicidad mientras dejaba de nuevo los aparatos sobre la mesa.

-Suerte que lo vimos o si no pudo haberse complicado un poco más adelante- dijo la mujer, estuvimos un rato hablando sobre las cosas que podrían pasar, los alimentos o cuidados nuevos que deberíamos llevar.

Íbamos a ser padres de dos pequeños, la vida no podría ser mejor teniéndolos a mis tres personas especiales.

Sexto mes.-

Creo que podía decir que de todas las semanas que hasta ahora hemos vividos, estas sin duda han sido las más sencillas. Apenas nos hemos enterado del sexo del bebé, hemos salido a comprar un cuna extra, ropa para ambos sexos, peluches y ni que decir cuando a Takahiro le mencioné que serían varón y mujer, casi cada semana nos visitan con nuevas cosas para el bebé.

-En verdad, el tiempo pasa rápido, ¿no?- me dice mientras carga a su bebé de un mes de nacido, seguro que tenerlo en brazos será siempre algo divertido y confortable para ambos.

-Es verdad, creí que tardaría para dejar el vicio de fumar, pero me ha sido sencillo- dije mirando a Misaki y su cuñada probandole ropa al menor, puesto que mucha de su ropa -y la mía- ya no le quedaba.

-Bueno, cuando es un sacrificio por quienes amas, puede ser lo más sencillo del mundo- me dijo arrullando al pequeño entre sus brazos.

Misaki solía cargar a su sobrino, alegando que debía practicar tener un pequeño en brazos, también ayudaba en sus cuidados, porque quería acostumbrarse al pequeño lo más rápido posible, cuando lo veía sonreír me imaginaba al bebé como una mezcla de ambos, y no podía evitar querer tener al pequeño más cerca.

-Ya es hora de irnos, compramos todo lo necesario- dijo Misaki saliendo con algunas compras que le quitamos entre Takahiro y yo -cuando el primero le dio el bebé a su esposa.

En el centro comercial donde estábamos, los lugares eran bastante grandes, y concurridos, pero muchos no tomaban en cuenta a ninguno de nosotros, al menos eso la mayoría, justo cuando íbamos a salir pasamos por una pastelería, Misaki se detuvo.

-Usagi, ¿Me comprarías algunos postres con fresas y cerezas?- preguntó jalando mi manga, de esa forma me daba tanta ternura, que no dude un solo segundo en comprar lo que quería. Todavía recuerdo que el dijo no volvería comprar o comer fresas por culpa mía y de Haruhiko, pero bueno, no importa.

Eso era solo el inicio de sus antojos, muchos esposos se quejan de esto, pero a mi sinceramente me pareció algo muy sencillo y sin necesidad, porque a mi siempre me había gustado consentir a Misaki, y ahora que él se deja sin renegar, yo soy más felíz.

Séptimo mes.-

Esto es un problema, por alguna razón los deseos de Misaki se han vuelto algo peligrosos, y a mi me estresa demasiado, por el simple hecho de no querer lastimarlos ni por accidente mientras lo hagamos, es verdad, que desde hace algunos meses que no lo he tocado, pero no es por su peso como asegura él, si no mas bien que no quiero dañarlos, prefiero aguantarme y se que pudo hacerlo.

Pero es condenadamente difícil cuando llega, me lame el oído, o se sienta contra mi cuerpo y se mueve sobre este, en verdad es demasiado insistente, una ocasión estuve a punto de ponerlo contra la pared, pero mi voluntad fue mas fuerte -eso, y que Aikawa entró justo en ese momento-

¡Maldigo los benditos deseos de Misaki!

...

Tengo una nueva dificultad, hace un mes que Misaki no va a trabajar, yo terminé mi libro, y les advertí que mientras Misaki estuviera embarazado no tendría ningún trabajo para poder enfocarme en los tres con mi completa atención. Estos meses, mi esposo más que nada ha estado durmiendo, eso en realidad no importa.

Si no que a veces a mitad de la madrugada se despierta con ideas bastante extrañas referentes al nacimiento de nuestros bebés, y haciéndome preguntas que sin querer, me ponen intranquilo también.

Se cuestiona mucho sobre como crecerán, o si los aceptan por quienes son sus papás, o el día del parto, que si sucede algo referente, pero la pregunta que más me hace, y también mas me altera es...

-Si hay alguna complicación, salva a los niños, por favor- me ruega entre sueños, de solo pensar en perder a alguno de los tres, me asusta y lo abrazo fuertemente para alejar esa sensación.

-Son lo más importante en mi vida, no podría seguir si pierdo a uno de ustedes. Nada malo va a pasar, no te preocupes- le susurró al oído mientras que lo arrullo con mi voz.

-Te amo Usagi- me dice con su voz tierna, llena de cariño y amor, aferrándose a mi cadera como si la vida se le fuera en ello.

-También te amo Misaki- le respondo con un susurro profundo, pegándolo más a mi cuerpo, tocando su vientre en movimientos circulares.

Octavo mes.-

Este mes, el se encuentra más cansado que de costumbre, suele necesitar almohadas para poder acomodarse, también tiende a respirar con dificultad, lo cual me preocupa, aunque se que son plenamente normales, estamos muy cerca de la meta, ya falta casi nada para que los pequeños estén con nosotros, y sin embargo, ni él ni yo podemos esperar por mucho más tiempo.

También ha tenido varias contracciones a lo largo del mes lo cual realmente me asusta por el simple hecho de que pueden ser ciertas o falsas, por suerte, hasta ahora solamente son normales, bajas, sin dolor y muy pasajeras.

-Usagi, si puedo hacer las cosas, ¿lo recuerdas?- me pregunta debido a que apenas terminamos de comer le quité los platos y los empecé a lavar -algo que aprendí debido a las circunstancias.

-Lo sé, pero déjame ayudarte, porque no mejor vas a dormir, se que lo necesitas- le digo dándole un beso en los labios, asiente pues sabe que es verdad, lo veo subir las escaleras y es entonces cuando comienzo a limpiar.

Desde hace dos meses que tenemos una pañalera preparada en caso de que el bebé se adelante, hasta ahora tenemos todo lo necesario para que el bebé nazca, sin duda, ya con un mes para el parto, pienso en lo difícil y fácil que fue cuidar a mi Misaki embarazado, ya falta poco.

-Usagi, nunca creí que te vería lavando los trastes- dijo a mi espalda, abrazándome por la cadera, sonreí moviendo mi cabeza para darle un beso en la cabeza.

-Los sacrificios que por amor tengo que hacer- dije en burla, haciéndolo reír a él también, en un momento se detuvo en medio del pasillo, a veces se tensa por lo que lo miraba pero sin más preocupación.

-¡Usagi los bebés ya van a nacer!- exclamó sujetando su barriga, había un charco en sus pies, definitivamente iban a nacer, me costó una milésima de segundo reaccionar, cuando finalmente lo hice, cogí a Misaki con ambos brazos, tomé la pañalera previamente preparada y llegué al deportivo lo más rápido posible.

Tomé una velocidad digna de una persecución policíaca, me detuve en el hospital, en menos de un minuto, una camilla se llevaba a Misaki directo a la sala de urgencias, la doctora Sora sería la encargada del parto, según sabía no era el primero que tomaba.

-Usagi todo estará bien- me dijo Misaki como pudo apretando mi mano, contrayéndose por una nueva contracción.

-Lo sé, los amo Misaki- le dije al sentir que se lo llevaban para meterlo a la sala de partos, solo entendí de sus labios un "Te amamos también" antes de perderle de vista.

-Tranquilo, Usami-san, cuidaré de Misaki-kun y de los niños- me dijo antes de entrar a la sala de partos.

Llamé a los demás para avisarles que el parto se había adelantado y que nos encontrábamos en el hospital, después de colgar, comencé a dar vueltas por el pasillo, pendiente en el reloj, del tiempo, de la ventana, de lo que fuera.

Tenía miedo, por ambos, no podía pasar y no estar con Misaki en este momento era sin duda una de las cosas mas estresantes que podrían pasarme, solo rogaba que todo saliera bien, que ambos nacieran, que Misaki saliera y entre los dos cuidáramos a nuestros bebés.

Una hora... Todos estaban aquí, nerviosos, esperando noticias del menor, Takahiro daba vueltas igual que yo, algunas veces incluso estuvimos por topar.

Dos horas... Fui en busca de un café, es más que obvio que en un hospital no se permite fumar, tampoco es como que fuera hacerlo, se lo prometí a Misaki y a los bebés.

Tres horas... decir que estaba desesperado, sería poco, quería ver a Misaki, a los bebés, tener una noticia de que las cosas estaban bien, según la doctora, muchas veces un parto podía salir mal, eso es lo que menos quiero.

Cuarta hora... estaba por intentar algo, cuando veo a la doctora salir, la luz roja se apaga, y la veo acercarse, nos juntamos, la miramos, esperamos, hasta que finalmente escucho un pequeño llanto... no, ahora son dos.


¿Que les pareció? A mi en lo personal, me encantó este capítulo, es uno de mis favoritos al menos en este fic, sin duda la forma en que Usagi ve las cosas es algo diferente.

Espero que me dejen un comentario de si les ha gustado, no, aún no acaba este fic, aun tengo ideas en mi cabeza. que no desaparecerán fácilmente.

Chao y los veo el próximo viernes!