¡Odio la anemia! Lo siento, se que me he retrasado nuevamente pero mi peor enemigo me volvió a atacar. Como estoy por graduarme de secundaria pues tengo que ir pero no hacemos nada en clases :/. Bueno, por el título pensarán que es el último pero no.
¡Feliz día del padre atrasado! (Si es que algún padre lo está leyendo, y sí no pues yolo) Por el mismo día. Voy a subir toda esta semana especiales referentes al día de este mismo fic (y de algunos otros) Se los explico mejor abajo.
Disfruten!
Akihiko no pudo describir la sensación que le embargó al saber que los tesoros en su vida, estaban bien, sonrió levemente, aunque todos se percataron de lo verdadero de esa sonrisa, una mezcla de alivio y felicidad.
-Estaba por decirles sobre los bebés, pero ellos se anunciaron solos- dijo la doctora, quitándose los guantes y tirándolos en algún bote cercano.
-¿Puedo pasar a verlos?- preguntó el padre primerizo de los gemelos, intercambiando miradas entra la mujer y la puerta.
-Me parece bien, les recomiendo que solo entre una persona, al menos por ahora, Misaki-kun quedó exhausto- les sonrió conciliadora la joven mujer, dejando a los tres en la sala de espera.
-Bueno, en cuanto antes mejor, dale un beso a Misaki de mi parte- apremió Takahiro, empujándolo levemente para que entrara.
Akihiko asintió, en pocos segundos se encontró con una escena de lo más tierno, las tres personas que el más amaba, por las cuales moriría sin dudarlo, estaban juntas, tomó aire para acercarse, aunque él no quería romper ese cuadro. Misaki cargaba un pequeño bulto envuelto en una sábana rosada, una sonrisa cansada pero alegre, mientras que una enfermera cargaba otro bultito envuelto en azul.
-Usagi, ven a conocer a nuestros hijos- "Nuestros hijos" tan hermosas esas simples palabras, el castaño arrulló al bebé que sostenía.
La joven, con una mueca amable, le entregó al pequeño en brazos, retirándose para dejar sola a la pareja, Akihiko tomó al bebé algo inseguro, nunca había tenido algo tan delicado en manos -aparte de Misaki- el cual se percató de la inseguridad al cargar a su pequeño.
-Son muy tiernos, ¿No? Al principio yo también tuve miedo- le dijo reconfortándolo, tuvo el mismo sentimiento al ver a sus gemelos, le parecieron tan frágiles que sentía romperlos.
-¿Cómo no puedes seguir sintiendo miedo? Solo míralos, son tan... - no pudo terminar la frase, había tantas palabras para explicarse que era difícil expresarse.
-Porque recordé que nos tiene de padres, y que seríamos los últimos en hacerles daño- respondió Misaki un tanto tartamudeante.
-Realmente eres tierno Misaki- respondió el escritor al sonrojado castaño, ¿Cómo podía decir cosas tan profundas en tan poco? Quizás nunca lo sabría.
Usagi asintió fijándose más al bebé que él estaba sosteniendo, ambos bebés tenían la piel un tanto enrojecida por ser recién nacidos, sus pequeños ojos cerrados, el niño acurrucó sus manitas contra el pecho de su padre oji violeta. Sonrió como solo Misaki y desde ahora sus hijos le verían, esa sonrisa única para las personas a quien más apreciaba.
-Me parecen más pequeños de lo pensado- habló después de algunos minutos, despertando un poco al niño que se removió al borde de llorar, para después ser arrullado por el mismo.
-Por lo que veo, él será el revoltoso de estos dos- le dijo el castaño mientras le hacía una seña para que se sentara a su lado, y pudiera admirar también a la niña de la familia.
Akihiko pudo concordar al acariciar la mejilla de su princesa, que su familia era lo más hermoso en el mundo, no hablando solo físicamente, si no en general. Ahora sabía lo que era el cariño familiar, con hijos y un esposo amoroso. Besó la cabeza castaña y luego la de ambos bebés.
-Eso fue de parte de Takahiro... Y este es de mi parte- le dio un beso cargado de agradecimiento y amor, mientras que el castaño se dejaba llevar por su esposo. Ninguno de los dos, pudo haber sido felices sin el otro.
-¿Qué nombres deberíamos ponerles, has pensado en alguno?- preguntó después de un rato de haberse besado mutuamente -aunque el oji verde más controlado que el mayor-
-Siendo sincero, no había pensado en eso, es casi como el sexo de los bebés, lo que más nos importaba era que los tres estuvieran bien... Y también no estamparte contra la pared más cercana- respondió Akihiko quitado de la pena, negaba con la cabeza Misaki, sonrojado hasta las orejas.
Si hubiera sido una película, se hubiera escuchado una música romántica que se rayaba del disco cuando decía lo último. Su esposo siempre sería un pervertido. Pero era su pervertido; aunque no diría eso en voz alta.
-Misaki-kun, Akihiko-sensei, tengo que llevarme a los bebés a los cuneros, ahí los tendrán para alimentarlos y podrán verlos más tarde. Tú tienes que descansar- la doctora junto a la enfermera de antes y otra, tomaron a los nenes, Misaki bajó la mirada, en realidad a él le hubiera gustado alimentarlos, eran sus hijos después de todo
-No te pongas así, creo que no importa si no puedes darles de comer, es sorprendente que hagas podido engendrar de tu propio cuerpo quiero decir ¡Eso te hace mucho más especial!- los brazos del más alto pasando por su cadera le alegraron era como un niño. Recargó la cabeza en el hombro del otro.
Si lo pensaba mejor, hubiera sido algo traumante que le saliera leche por... bueno, no era necesario especificar.
-Dejemos esto para después, por ahora descansa, te aseguro que el nombre correcto llegará cuando los veas de nuevo. Duerme Misaki - le dio un beso lento, mientras que en los brazos lo acomodaba en la cama, lo cubrió con las mantas hasta la cintura. El oji verde le sonrió antes de quedarse dormido nuevamente.
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-Usami-sensei, Misaki-kun podrá irse esta tarde. A diferencia de otros donceles, al parecer su cuerpo se preparó bastante, los niños también están bien de salud. Si no hay ningún tipo de complicaciones les daremos de alta esta noche- dijo la mujer bajando la mirada apenada, moviendo sus dedos uno contra el otro, queriendo preguntar algo que no se atrevía a decir.
-Sora-san, ¿Quiere agregar algo más?- inquirió el hombre suspicaz, la mujer solo movió sus labios nerviosamente para cuestionar como lo había adivinado, levantando la mirada nuevamente.
-¿Puedo visitarlos de vez en cuando? Es que tanto él como usted me han agradado mucho y como ahora ya no tendrán que venir cada mes conmigo, no quisiera perder contacto ni con ustedes ni con los bebés- dijo rápido pero entendible. Usagi sonrió levemente, era cierto lo que la mujer había dicho, se había convertido en alguien de fiar y siendo sincero, a él también le apreciaba.
-Por supuesto, es bienvenido, estoy seguro de que Misaki estará más que feliz con saber que seguirán viéndose- le dijo, hablaron de algunas trivialidades, cuando la doctora fue llamada para una emergencia.
Usagi que aun no quería despertar a Misaki, pues se imaginaba lo fatigado que podría encontrarse el chico, se dirigió a los cuneros para ver si ya se encontraban ahí los sus pequeños herederos.
Era todo un contraste de emociones, en las ventanillas se encontraban algunos padres, admirando a los bebés, algunos lloraban de la emoción, platicaban sobre lo que harían en un futuro o como los mimarían, vio incluso un par de hombres abrazados señalando un pequeño bebé, también noto una pareja que miraba al bebe como si fuera cualquier cosa, y una adolescente con una mirada nostálgica pero alegre. Era triste y tan alegre.
Él no pudo comprender a los últimos dos, un hijo era uno de los mejores regalos, y para los padres que los recibían siempre serían los más hermosos que podrían tener. Como por ejemplo, su familia de cuatro.
-Akihiko-sensei, ¡Mire! Los dos son muy adorables, son tan tiernos como Misaki-kun- decía la pelirroja que estaba junto a Takahiro, moviendo las manos por sus mejillas y mirando los cuneros. El pelinegro estaba callado pero sonreía.
Decidió acercarse un poco más para poder ver a los nuevos integrantes de la familia Usami-Takahashi, la niña que se encontraba despierta, ahora ya no tenía la piel tan roja distinguiéndose el color de su piel pálida como la de él, y unos hermosos ojos verdes, acostada y moviendo sus manitas, si no fuera porque tenía los ojos abiertos, la hubiera creído dormida. El niño era un caso muy distinto, igual que con su hermana pudo distinguirse ahora un tono bronceado en su piel, se movía frenético por toda la cuna, sus ojos eran de una brillante amatista, era un niño hiperactivo con tan solo cinco horas de nacido.
-¿Cuándo podrán salir del hospital? Misaki no disfruta de estar en uno- dijo Takahiro por primera vez, intentando llamar la atención de sus sobrinos con las manos, y la pelirroja les tomaba fotos.
-Y yo tampoco, por suerte podremos irnos hoy mismo, dormiremos con los niños desde esta noche- pegó la mano contra el cristal, admirando esos pequeños seres, cada uno de ellos eran tan únicos.
-Sensei, ¿Ha pensado en que nombres les pondrán? Pregunto curiosa la oji azul, dejando de mirar a los niños por un par de minutos, iban a ser como sus sobrinos favoritos –y los únicos-
-Se me ocurre uno, pero eso lo discutiré con Misaki, queremos que sean especiales y adecuados para ambos, así que lo decidiremos entre ambos- siguió contemplando a los niños, hasta que una enfermera se los llevo para darles de comer, se excusó para ir a buscar a Misaki, seguramente ya estaría despierto.
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En la habitación, el castaño estiró sus brazos, tenía algunos minutos de haberse levantado, había tenido un sueño muy bonito aunque algo incongruente, un hermoso paisaje nevado con algunas flores reluciendo, y el hermoso sol brillando. Había visto lo que él creía era su familia.
-Buenas noches Misaki- saludó el escritor cuando lo encontró sentado, dándole un pequeño beso como regalo. Parecía tener poco de haberse despertado
-Buenas noches Usagi-san, etto, ¿Cuándo podremos irnos?- preguntó el chico recostándose con mucho esfuerzo sobre el pecho del peli plata, con un sonrojo hermoso.
-Esta misma noche, no te preocupemos en menos de lo que te das cuenta estaremos con los niños en casa- le dijo el oji violeta acariciando la cabeza castaña de Misaki el cual solo se recargaba aún mas.
-¿Has podido ver a los niños?- preguntó el chico, cuando los vio sus ojitos estaban cerrados por lo que no notó muchos rasgos en ellos.
-Si, son preciosos, la niña tiene tus ojos, mientras que el niño los míos. Realmente te lo agradezco- le acarició el rostro con lentitud, mientras que el menor ponía una mano sobre la suya.
El castaño no tenía palabras para agradecerle, por lo que solo se recostó aun mas en el hombre que tanto amaba, sintiendo la calidez que el tanto disfrutaba. Se quedaron algunos minutos de esa manera hasta que el oji verde habló.
-Se me ocurrió un nombre para la niña mientras dormía, Kayumi, ¿Te gusta?- preguntó en un susurro Misaki, el peli plata sonrió asintiendo, dándole un beso lento a su esposo.
-Yo había pensado en uno para el niño, Hiki, la esperanza del Sol, ¿Qué te parece?- le ayudó a levantarse, poniéndole también la ropa que había llevado aunque casi ya no le quedaba, y Misaki negaba necesitar ayuda ahora.
A ambos les había convencido el nombre del otro, con las cosas listas, las pañaleras al hombro se fueron solamente la familia Usami, después de todo, Takahiro y Aikawa tenían trabajo al día siguiente, además hace rato de habían retirado para dejar a la pareja en paz al menos por una noche, ya al día siguiente podrían cargarles con todo.
Habían comprado unas sillas para el auto, aunque no estaban muy convencidos de conservar el deportivo, después de todo, no era un auto muy seguro para los bebés, pero Misaki no quería quitarle eso a Usagi así que le preguntó a la doctora y ella dijo que estaba bien en cuanto la velocidad y que tomaran las medidas de seguridad adecuadas.
En quince minutos se encontraban en los elevadores del estacionamiento subterráneo que los llevarían al piso en que vivían, era nuevo para ellos traer a los pequeños en brazos, Misaki llevaba a Hiki, y Akihiko cuidaba de Kayumi, después de abrir –con cierta dificultad- dejaron a los bebés en sus respectivas cunas en su respectivo cuarto. ¿Cuál se preguntaran? Simple, en el que estaba lleno de osos, al fin que solo faltaba el color y una que otras cosas.
-Usagi, ¿Quieres algo especial para cenar? Pensaba en hacer un estofado- le dijo bajando las escaleras después de haber checado a los bebés por décima vez en una hora.
-El estofado de Misaki, es el mejor, aunque debes dejar de angustiarte tanto, si les pasa algo lo sabremos, aunque lo dudo- jugó con su cabello mientras se paraba para ayudar al menor con lo que fuera. Ya no era tan inútil en la cocina.
-Lo siento, pero es que como que me pongo un poco paranoico imaginándome que les puede pasar algo- dijo el chico soltando una risita nerviosa, colocándose un mandil, se sentía menos pesado sin sus hijos dentro.
-Yo también he sentido ganas de ir a ver a los pequeños, no me gustaría que nada malo les pase ni a ti, ni a ellos, pero si yo también me pongo nervioso, ¿Cómo podré calmarte después?- le dijo sobre el oído, antes de besarlo levemente.
-Usagi, deja eso por ahora que primero tenemos que comer algo, y en una hora y media debo alimentar a los niños- replicó el castaño, sin darse cuenta que se había metido en la boca del lobo él solito.
-De acuerdo, pero tendrás que compensarme estos nueve meses de abstinencia- declaró decidido el oji violeta, lo besó en la mejilla dejando a un sonrojado chico, que en el fondo, realmente deseaba que su esposo lo hiciera suyo.
Se apuró con la comida, solo porque realmente se encontraba hambriento, finalmente, lista, ambos se sentaron a comer, hablando de sus hijos como de ellos, cuando estaba lavando los platos sintió unas manos deslizándose por su cadera, algo desesperado por querer sentir más, después de todo, el también se había aguantado bastante. Movió su cuerpo hacia atrás, tocando el miembro del mayor por encima de la ropa consigo mismo.
Ese simple movimiento había puesto a mil a Akihiko, el cual lo volteó para estamparlo contra el mueble, besándolo como si la vida dependiera de ello, sujetó las piernas de Misaki, el cual entendiendo las enroscó, sin dejar de friccionarse. Con rapidez subió las escaleras, ambos se subieron a la cama, despojándose de la ropa con mucha rapidez.
-Misaki, ¿Te había dicho lo mucho que me calientas?- preguntó antes de tomar entre sus manos el miembro del menor, masturbándose así mismo con la imagen de un castaño jadeante bajo su cuerpo.
-Cállate…- gimió el chico, aferrándose a la espalda de Akihiko cuando sintió derramar parte de su semilla en la mano del mayor, mezclándose con la del otro.
Le dio un beso profundo, acallando los reclamos del menor, sudado y recuperándose, estaba por preparar a Misaki cuando escuchó un ruido, para ser más específicos, un llanto, no, eran dos.
-…Lo siento Usagi-san, pero tenemos que ir- se disculpó el castaño, tomó una camisa del mayor y salió corriendo al primer piso para buscar la comida de ambos niños.
El oji lila frunció el ceño, puesto que se había calentado bastante, pero igual, tenían que darle de comer a los pequeños y realmente no estaba molesto, menos cuando los vio ahí llorando, estirando sus manitas para ser cargados. Jugueteó un poco con ambos hasta que llegó el castaño cargando a la niña, y él al niño.
-¿Sabías que te ves como toda una buena esposa dándoles de comer?- el castaño renegó en voz baja mientras seguía dándole de comer a su hija, la cual era bastante tranquila a decir verdad.
Akihiko debía hacerse a la idea de que no podría disponer todo el tiempo de Misaki, siempre y cuando fueran sus hijos con quienes debía compartirlo.
Kayumi.- (Según yo) Nombre femenino compuesto de los kanji; Ka de flor, Yu de Nieve y Mi de belleza. Leído como "Bella flor de nieve"
Hiki.- (Según yo) Nombre masculino compuesto de los kanji; Hi de Sol y Ki de esperanza. Leído como "La esperanza del Sol"
Pues como les dije arriba, voy a hacer especiales de padres para este fic y para unos nuevos aunque solo sean de algunos capítulos debido a la fecha. Así que me gustaría queridos y amados lectores que me ayudaran. El próximo capítulo se llama Lecciones para papá.
El cual tiene como principal objetivo, plasmar los recuerdos no solo de Usagi si no de Misaki, y me gustaría que me dieran algunas sugerencias, yo tengo algunas pensadas pero una ayuda no está mal nunca.
Créanme, este todavía no es el final, de hecho creo que voy a hacer algo así como un día de tantos "terminarlo" y luego agregarle alguna otra entrada.
Por esta ocasión, realmente les agradecería. Los veo este miércoles para actualizar.
