Traducción autorizada del fic "Here&Now" de Heart Iconography ID 10336594.

Disclaimer: Todo lo relacionado con The Walking Dead pertenecen a Robert Kirkman y la cadena AMC.

Esta historia, sus personajes, sus voces, sus sentimientos son obra de la autora. Yo me limito a traducir sus palabras.

Advertencias: Violencia, Violación, abusos, lenguaje...


Daryl sentía como si toda su vida se la hubiera pasado corriendo; sentía que había nacido corriendo, y que moriría corriendo. El sudor cubría su rostro, metiéndose en sus ojos y quemándole. Finalmente paró en un pequeño pueblo, con edificios destartalados, e intentó recuperar el aliento.

Había encontrado tan pocas huellas de pisadas o señales de forcejeo que sólo podía imaginar que quien fuera que se hubiera llevado a Beth lo había hecho en coche. Joder. Maldita sea. Maldita sea, puta mierda. Cogiendo una botella de agua de su bolsa, ingirió el contenido y tiró la botella vacía al suelo con rabia. ¿Por qué no podían detenerse a descansar, solo una vez?

"Sólo una… puta… vez…" Gruñó para sí mismo.

Sintió los contenidos de su estómago intentar trepar su camino de vuelta al exterior por su garganta. Daryl tragó y tragó de nuevo. No iba a ponerse enfermo. Él no era un simple capullo de mierda. El tiempo era esencial y no tenía un segundo para desperdiciarlo vomitando sus entrañas en cualquier parte.

Daryl forzó a sus piernas a que se movieran, no tan rápido como le gustaría, pero aun así más ligeras de lo esperable. Echó un vistazo al pueblo a su alrededor, las ventanas tapiadas, y dos o tres coches dejados atrás. Sólo uno de ellos tenía que tener combustible. Podría puentearlo- podría puentear lo que fuera si significaba encontrar a Beth, pero necesitaba combustible.

Acercándose al primer vehículo, una destrozada lata de sardinas de color rojo, se detuvo de forma repentina y miró varios metros más adelante. Había una camioneta, que a diferencia del resto de coches, parecía bien mantenida. Incluso limpia. Daryl corrió hacia ella y apoyó su mano sobre el capó del motor- caliente. No solo caliente por el sol, sino caliente de haber estado funcionando.

¡Beth!

Daryl quería gritar su nombre a pleno pulmón. No sabía con certeza si quiera si era ella, pero era la primera buena señal que había encontrado en todo el día. Sus ojos repasaron cada rincón con ahínco. La camioneta no estaba aparcada delante de ningún edificio en particular, pero sus dueños no podían estar muy lejos.

Mientras echaba un vistazo hacia el interior de un edificio tapiado, escuchó gritar a una mujer. Escuchó a Beth. Daryl lo sabía, podía sentirlo. Se dio la vuelta, intentando encontrar la procedencia del sonido. De repente volvió a escucharse, con un gran ruido.

Daryl echó a correr en la dirección de la que venía. Se detuvo fuera del edificio cuyas puertas habían sido arrancadas y recolocadas. Daryl podía escuchar hablar a dos hombres en voz baja y escuchó una palabra que hizo su sangre hervir: Rubia.

Apretó los dientes con tanta fuerza que su mandíbula crujió por la presión. Daryl se movió con sigilo hacia una de las ventanas y vio a los hombres en el interior. Uno era más alto, algo más musculoso- el otro era más bajo y delgado.

"¡Vamos Mark!" Exclamó uno de los hombres, "La rubia no es ni si quiera guapa a estas alturas. Creo que ya es hora de acabar con esto."

Daryl vio rojo. Mark. Él había tocado a Beth, otra vez. Había herido a Beth, otra vez. Daryl iba a matarlo. No había duda sobre ello, y Daryl no iba a hacerlo rápidamente si quiera. Para ninguno de los dos. No hasta que estuvieran sangrientos, y llorando implorando por sus madres. No hasta que se lo hubieran ganado.

Arrancando la puerta de la entrada, Daryl cargó hacia el edificio, clavando una flecha en la pierna de Mark antes de que el hombre musculoso pudiera si quiera registrar qué sonido era ese. El más bajito, Tommy, intentó alcanzar un arma pero Daryl envió su segunda flecha hacia su pecho, directo al corazón.

"¡Malditos hijos de puta!" Daryl gritó.

"Escucha, tío," dijo Tommy, "puedes tenerla."

"Lo que queda de ella." Añadió Mark, con una mueca sonriente.

Daryl se acercó a Mark y le dio un puñetazo, poniendo todo su peso en el movimiento. Golpeó al hombre de nuevo, una vez más, y otra, perdiéndose en el crujir de hueso contra hueso. Mark se quedó quieto- inconsciente o muerto, Daryl no estaba seguro ni le preocupaba realmente.

"¡La tocasteis!" Gritó Daryl. "Le hicisteis desear la muerte, pedazos de escoria. Es una buena chica. No le ha hecho nada a nadie en toda su puta vida."

Tommy intentó moverse de nuevo, pero Daryl le pateó con fuerza con el talón de la bota. Le golpeó una segunda vez, escuchando el inconfundible sonido de una costilla al ceder. El aliento se escapó de sus pulmones a gran velocidad, y cayó de espaldas al suelo.

"¡Oh, venga ya!" Gritó Daryl. "¿No vas a pelear? ¿No es tan divertido si no soy una chica? ¡Vamos, capullo, pelea conmigo!"

Tommy no se movió. Simplemente miró hacia Daryl con la mirada oscurecida, muerta. El sonido de su respiración se hizo más pegajosa y pesada, y Daryl supo que estaba muriéndose. Que el hombre le estaba rogando por una muerte limpia. Que simplemente acabara con ello. En cambio, Daryl ejerció presión sobre la flecha, incrustándola más hondo en la carne del hombre y escupió en el suelo a su lado.

Se volvió hacia Mark, cargando su ballesta una vez más para poner una flecha en su ojo hinchado. Entonces, para asegurarse, le golpeó con fuerza clavándola en la cabeza. Daryl se volvió hacia Tommy, quien se iba debilitando con rapidez.

"¿Dónde está ella?" Preguntó Daryl.

"Atrás…" Jadeó Tommy. "En la habitación de atrás."

Daryl les dejó atrás, atravesando las habitación hasta alcanzar la parte trasera del edificio. Descorrió la cerradura de la puerta trasera y la abrió. Su corazón se encogió ante la escena frente a él. Allí estaba Beth sentada, atada a una silla, su rostro casi tan hinchado y herido y salpicado de sangre como el de Mark.

"Beth." Dijo Daryl con suavidad. "Beth, estoy aquí ahora."

Ella gimoteó, un pequeño y doloroso sonido. Se acercó por su espalda y se agachó para desatarla hasta que comenzó a revolverse de nuevo. Daryl se apartó con rapidez, moviéndose a su frente para mirarle, manos en alto a modo de rendición.

"Beth, sólo soy yo. Soy Daryl." Dijo él. "Estás a salvo ahora. Te he encontrado, niña. Te he encontrado. Estás bien. Te voy a sacar de aquí, ¿vale?"

"D… Dar…" Se detuvo y tosió.

"Eso es… solo yo, niña." Dijo él.

Ella le miró de repente, el azul de su buen ojo mirándole a la cara. Daryl podía ver cada marca, cada corte, cada herida. Sus puños se cerraron, sus entrañas se revolvieron. Quería destrozarlo todo, pero no había nadie contra quien cargar. Sólo esta niña, esta única niña que había escudriñado su camino hasta su corazón.

"Vamos a salir de aquí, Beth." Dijo él. "Ya ha terminado."


Ya estoy por aquí de vuelta con el capítulo 3, que creo que era el que estabais esperando como agua de Mayo. Daryl al final se ha desquitado con quienes se llevaron a Beth tal y como le había pedido hacer en la discusión en aquella carretera de mala muerte… Vuelven a estar juntos pero, ¿a qué precio? ¿Qué consecuencias traerá para ambos lo ocurrido? ¿Lograrán salir del hoyo en el que se encuentran?

¡Gracias por el seguimiento de la historia y por vuestros reviews!

Cualquier duda que tengáis no os cortéis e intentaré aclarárosla o si no tengo los medios para ello, le preguntaré a la autora ;)

Ais, echaba de menos traducir algo de este par jajaja Si no ocurre ningún cataclismo o llega realmente el fin del mundo, os veo de nuevo en una semana por aquí.