Traducción autorizada del fic "Here&Now" de Heart Iconography ID 10336594.

Disclaimer: Todo lo relacionado con The Walking Dead pertenecen a Robert Kirkman y la cadena AMC.

Esta historia, sus personajes, sus voces, sus sentimientos son obra de la autora. Yo me limito a traducir sus palabras.

Advertencias: Violencia, Violación, abusos, lenguaje...

Nota de la autora: éste capítulo incluye-menciona temas de autolesión. Por favor, leed con precaución.


Sucedió de forma repentina, sin avisar; o tal vez hubiera habido algún tipo de aviso o señal, pero Daryl no se había percatado. Nunca nadie le había acusado de estar muy en comunión con sus propios sentimientos, mucho menos con los de otra persona.

Beth había estado dando pasos agigantados en los últimos días- riendo, sonriendo. Incluso había conseguido dormir toda una noche. Tal vez era cansancio, o alivio. Daryl no había preguntado. Algo como un regalo del cielo. Se acomodaron en una vaga rutina, y en ocasiones ella parecía perdida, sólo por un segundo, pero ella lo apartaba como una nube de lluvia, o un mal pensamiento.

Entonces Daryl le tocó- algo que había hecho antes- solamente una mano en su hombro mientras pasaba por su lado y ella se apartó de él como un resorte, de tal manera que le hizo sentirse como auténtica basura. Ella le miró con grandes y asustadizos ojos, como si no fuera capaz de creer lo que acababa de hacer, y tartamudeó una disculpa. Entonces él se disculpó. Entonces ella se disculpó, hasta que uno hablaba sobre el otro, intentando arañar lo que fuera en busca de esa normalidad que parecía haber desaparecido con tanta facilidad.

Desde entonces, todo había ido cuesta abajo con rapidez. Ella o no dormía, o se despertaba gritando. Daryl intentaba ayudarla, pero ella le apartaba, actuando como si estuviera bien. Como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera lágrimas descendiendo por sus mejillas. Beth ya no salió más afuera; ella pasaba la mayor parte de su tiempo en su habitación con la puerta cerrada.

Daryl, quien se encontraba en el bosque, se masajeó el puente de la nariz frustrado. Se sentía completamente inútil. Claro que él lograba comida para ella, pero no podía obligarle a comerla. Y claro que podía llevarle agua, calentarla para limpiarse, pero ella simplemente decía no, gracias con tal dulzura que casi le chirriaban los dientes. Parecía todo en vano.

Necesitaba cambiar algo, y rápido, antes de que la alfombra del pasillo se hiciera añicos de tanto sentar su trasero junto a su puerta, porque todo cuanto podía hacer era hacerlo de verdad cuando él le decía que si necesitaba algo estaría esperando fuera. Suspirando profundamente, se colocó la bolsa llena de conejos y ardillas sobre su hombro y se puso a andar en dirección a la casa.

Trató de pensar lo que Maggie podría decirle a ella, pero Daryl no tenía ni idea sobre lo que pasaban las mujeres. Claro que él sabía sobre la crueldad de los hombres, incluso él podía ser cruel, a su manera. La destrucción era algo con lo que estaba familiarizado; sobrevivir. Pero reconstruir algo, arreglar algo… Estaba perdido.

Daryl dejó su bolsa fuera; a Beth no le gustaba ver los animales muertos en sus días buenos, y no quería incomodarla más de lo que ya estaba. Entró en la casa, sin decir nada, imaginando que probablemente Beth querría estar sola. Daryl dejó su macuto cerca de las escaleras para que si ella se acercaba viera que estaba de vuelta.

Vio sorprendido cómo Beth se encontraba frente al fregadero, mirando a través de las ventanas. Daryl se quedó estático al ver cómo sus hombros se agitaban ligeramente. ¿Estaba llorando? El pensamiento incomodó a Daryl sobremanera, porque odiaba cuando lloraba pero nunca sabía cómo lograr que se detuviera y siempre parecía perdurar eternamente.

"¿Estás bien, niña?" Preguntó hosco.

Daryl escuchó un repicar metálico en el fregadero que hizo que su sangre se congelara. Se acercó a ella por detrás y le obligó a mirarle con sus manos en sus hombros. Vio la sangre en el acto- el rojo brillaba como una corriente eléctrica sobre su blanca piel. Él tomó su mano en la suya y presionó sobre la herida.

"No te muevas, Beth." Le advirtió. "Sólo dame un segundo."

Rápidamente, con mil pensamientos bullendo en su cabeza, Daryl encontró un trapo que parecía más limpio que sucio. Cogió una botella de agua de la encimera y lo empapó con ella, implorando porque pudiera limpiar cualquier resto de polvo o suciedad. Daryl movió su mano, sujetando el antebrazo de Beth sobre el fregadero, y regándolo con el agua restante de la botella. Ató el trapo mojado alrededor de la herida- no lo suficientemente profunda como para haber hecho un daño real, pero joder, estaba sangrando demasiado.

"Siéntate", le ordenó.

Beth arrastró su cuerpo hacia la silla y se sentó. Su rostro estaba pálido y sudoroso. Las ojeras bajo sus ojos parecían dos medias lunas negras. Daryl intentó alejar las imágenes del antes; la chica en la granja que quería morir. A él no le había importado lo más mínimo entonces; había pensado que era una estúpida niñata que no tenía ninguna posibilidad de todas formas- no, si era incapaz de soportar perder a gente. Pero ahora era diferente, y Daryl estaba agitado, temblando.

"¿Qué cojones, Beth?" Demandó él. "¿Intentando suicidarte de nuevo? ¿Ya estás tirando la toalla? ¿Alejándote, eh?"

"Sólo…" dijo Beth cansada, "sólo… quería sentir algo."

"¿Querías sentir algo?" Le espetó. "¿Así que eliges el dolor? ¿No has tenido ya suficiente de eso, niña?"

"No dolió," murmuró ella más para sí misma que para él.

"No puedes hacer esto," dijo Daryl. " No te voy a perder, Beth."

"No estaba intentando…"

"¡No importa!", atajó él. "¡Ésta no es la respuesta! ¡Maldita sea, Beth! Tienes que echarme un cable en esto. Estoy en terreno desconocido. No sé qué hacer contigo. Qué decir. No tengo ni puta idea de nada."

"¿Y yo sí?", preguntó ella. "Ser violada no viene precisamente con un libro de instrucciones."

"Deberías haber…"

"¿Qué debería haber hecho?" Preguntó ella. "¿Ir a donde ti? Decirte, Daryl, siento como si me ahogara y no sé qué hacer. ¿Quién bien habría hecho? Tú mismo lo acabas de decir, no sabes qué estás haciendo. O qué decir."

"Bueno, ¡Podría haber escondido los putos cuchillos al menos!" gritó él, gesticulando con su brazo hacia el fregadero.

"¿Qué importa si me corto?" Dijo Beth. "Los muertos se levantan, los vivos son monstruos, y todos estamos viendo cómo el mundo se descompone en nada. Es un arañazo. ¡Es mi cuerpo! ¿Qué problema hay?"

Daryl se dio la media vuelta y fue hacia el fregadero. Sacó el cuchillo con su espalda vuelta hacia Beth. Murmurando para sí, ¿qué problema hay? Se dio la vuelta y presionó la hoja contra su brazo. Vio a Beth morderse el labio, queriendo decir algo, pero sin querer morder el anzuelo.

"Solamente dilo, niña" dijo él, presionando la punta del cuchillo hasta que una gota de sangre cayó hasta su muñeca.

"Vale." Dijo Beth, levantándose con rapidez. "Está bien, vale. Quieto. No."

"Pero, si no importa, ¿por qué tratas de detenerme, eh?"

"Porque me importas, ¿Vale?" dijo ella, apartando un mechón de pelo de su cara con su respiración frustrada.

Daryl lanzó el cuchillo al fregadero y regresó junto a ella. Con cuidado apoyó ambas manos sobre sus hombros, y cuando ella no se encogió, la atrajo hacia él en un abrazo tan delicado que se cuestionó a sí mismo quién era. Acunó su nuca, pensando lo frágil y pequeño que se sentía su cráneo.

"Y tú me importas a mí, niña," dijo él contra su sien. "Sé que no es mucho, pero soy todo cuanto tienes ahora. Tú eres mi gente y te necesito."

Ella asintió contra su hombro. Pudo sentir la humedad de sus lágrimas contra su camisa. Beth rodeó con sus finos brazos su cuerpo, pero Daryl no podía sentirse sorprendido. No podía sentir nada. Su cerebro estaba demasiado ocupado tratando de descifrar por qué casi dijo quiero en vez de necesito- y por qué, aun cuando Daryl se había corregido a sí mismo, la palabra sonaba bien.


Bueno, bueno, bueno... El baile que se traen estos dos es uno cuyos pasos les son desconocidos hasta a ellos. Un paso para delante, dos para atrás... Cabía la posibilidad de que algo así ocurriera, el resultado podría haber sido peor pero, al final no fue así. Parece que el subconsciente de Daryl sabe mejor que él lo que pasa realmente por eso que le late en el pecho y a lo que muchas veces parece no hacerle caso... ¿Lo hará en esta ocasión? Habrá que esperar y seguir leyendo.

Gracias por vuestro seguimiento de la historia, paciencia y comentarios ;) Y a quien dejó el review a modo de Guest:

- Valentina: EL roce del capítulo anterior no ha sido tan bien tolerado en este y al final, todo se fue cuesta abajo. Aunque también es cierto, que al final de este capítulo se deja abrazar por "el oso Dixon" (no sé por qué le llamé así). La situación que viven es complicada dado los acontecimientos sucedidos... No es un camino de rosas. Espero que te haya gustado también este capítulo. ¡Gracias por leer!

Si el calor de estos días no me funde el portátil, el próximo miércoles volveré con el siguiente capítulo.

¡Que tengáis una buena semana!