¡Hola! He aquí otro capítulo más… Lamento no haber podido subirlo antes, es que ando muy ocupada últimamente preparando un cosplay (sí, soy cosplayer XD) Pero bueno, sin más vueltas, he aquí el capitulo cuatro! Disfrútenlo 3

P.D.: A partir del mes que viene comienzo a subir de a un capitulo, es que ando sin internet y voy a poder actualizar solo una vez por mes -.-

Pero de todos modos ¡Gracias por seguirme! Lo aprecio mucho 3

Levi x Reader. "La verdad detrás de sus ojos" (p/4)

Cinco días habían pasado de aquel incidente en el comedor, el cual, por cierto, habías decidido olvidar, luego de haber reflexionado y retractado de la actitud negativa que habías impuesto. Y más de lo que habías dicho. Definitivamente, te habías pasado algo de la raya.

Sin embargo, acaso… ¿No se lo merecía? Después de todo tu hermano y tu novio también habían muerto en aquella misión y tú aun lo señalabas a él como el único culpable.

Y se había robado tu corazón, por eso, también lo odiabas ¿Acaso lo olvidabas?

Ahora, algo confundida, soltaste un leve suspiro. Pensar en esa clase de cosas te daba dolor de cabeza, así que decidiste dejar tus cavilaciones a un lado, porque además de los dolores que pudieran provocarte, digamos que ese no era el momento más indicado para eso.

Sentada a la vera de una gran mesa alargada, ojeaste con sigilo tú entorno; a cada lado había un líder de escuadrón y encabezando la mesa se encontraba, Erwin Smith, el relativamente nuevo comandante de La Legión de Reconocimiento.

Así es, te encontrabas en una nueva reunión de capitanes.

—Hoy, planearemos la próxima expedición que se llevara a cabo dentro de cuatro días. Nuestro objetivo nuevamente será alcanzar la ciudad de Shiganshina y encontrar una manera de tapar aquella brecha que se abrió a la fuerza por aquel titán del cual aún desconocemos todo paradero —señalo Erwin firmemente.

Aquel titán.

Recordabas aquel día, había ocurrido un año después de la muerte de tu hermano y aun no estabas totalmente recuperada emocionalmente. Cuando la noticia llego a ti, simplemente no podías creerlo. ¿Un titán que sobrepasara la muralla? Eso era totalmente ilógico e imposible. Además no solo eso, otro titán había roto la otra puerta con solo traspasarla a gran velocidad. Acorazado, el titán Acorazado y el titán Colosal. Esos eran los nombres que se les habían dado a aquellas malditas bestias.

—Lamentablemente, la última expedición que realizamos nos ha dado grandes bajas, al punto de que han muerto escuadrones completos… —continuo Erwin, y no pudiste evitar apretar los dientes ante el recuerdo—. Es por eso que, a cada líder se le re asignaran nuevos integrantes de equipo, y entre ellos estarán los nuevos reclutas que comenzaron hace dos semanas.

No pudiste evitar sentirte aun peor de lo que ya te encontrabas.

Gracias por recordármelo.

xxx

Para tu suerte, una hora más tarde la reunión había sido dada por finalizada, pero el día no. Aun faltaba la re asignación de equipo. Era totalmente desalentador para ti volver a pensar en todas aquellas vidas perdidas, pero te habías prometido que esta vez no lo volverías a permitir, no volvería a morir nadie más que estuviese bajo tu mando. En ese momento, y por un segundo, por tu mente transcurrió la idea de que tal vez Petra fuese asignada a tu equipo.

Eso te tranquilizo un poco, porque después de todo, no estaría nada mal, confiabas en ella como ella confiaba en ti. Y últimamente, se habían vuelto muy cercanas… tanto que ya la veías como a la hermana menor que nunca tuviste.

Aun sumida en tus cavilaciones, te encontrabas bajando las escaleras, lenta y cuidadosamente, debido a que tus piernas aun se encontraban algo débiles, por lo que no había posibilidad de ir con más prisa… aun no te recuperabas completamente del fuerte golpe que el titán te había provocado.

—¿Necesitas ayuda? —oíste decir desde detrás de ti. Te giraste con sorpresa para ver a tu comandante observándote sonriente.

—No, estoy bien… no se preocupe comandante —respondiste sin problema, devolviéndole la sonrisa.

El te miro y luego bajo hasta el escalón en que te encontrabas. Casi nunca lo tenías tan cerca como ahora, por lo que te pusiste algo nerviosa. Solías ser una persona seria, pero amable, siempre y cuando no habláramos de Levi, con el eras totalmente diferente. Pero Erwin, tu comandante, a él lo respetabas mucho, desde aquel día fatídico, que se acerco a ti para darte consuelo. El era alguien realmente digno de tu respeto.

—Sabes, no deberías cargar con la culpa… —dijo el hombre de cabello rubios provocando un sobresalto de tu parte—. … Cuando estábamos en la reunión, vi tu expresión y sé que te sientes culpable por tu equipo, pero piensa que ellos cumplieron con su trabajo y serán recordados por eso…— continuo diciendo mientras bajaban las escaleras.

Extrañada por aquellas palabras, no pudiese evitar luego quedarte pensante ¿Cumplieron con su trabajo realmente? Es verdad que tenían que dedicar sus corazones y su vida por la restauración de la humanidad, pero ¿Realmente habían contribuido sus vidas a algo?

—Sé lo que piensas… que si realmente no murieron en vano…— continuo Erwin atrayendo toda tu atención nuevamente—. Pero… no fueron ni serán en vano, cuando descubramos la verdad detrás de los titanes, cuando logremos desterrarlos de este mundo serán reconocidos como los héroes que fueron y son…—concluyo sin despegar los ojos de ti.

De repente y de alguna forma, sentiste que el peso que cargabas en tus hombros por aquellos soldados que habían muerto se hacía más leve con aquellas palabras. Realmente, el era alguien por el cual morirías dignamente porque sabias que él jamás se rendiría y lucharía por encontrar una respuesta a todas las dudas encerradas entre murallas… y así ni la muerte de los demás, ni la tuya (si sucedida en algún momento) serian en vano.

Pero… "—…cuando logremos desterrarlos de este mundo..." ¿Podía ser eso posible? Había algo que te decía que eso jamás iba a ser viable y que no era más que una mera utopía de tu superior…

Un mundo sin titanes ¿Podría ser verdad?

Sacudiste la cabeza despejándote de esos pensamientos y te enfocaste en lo único que importaba por el momento y parecía ser una verdadera utopía, bajar las escaleras.

Jamás me dejare golpear por un titán otra vez…—pensaste mientras descendías ahora en silencio junto a tu superior.

xxx

La noche ya había caído y te encontrabas nuevamente en tu cuarto, despojándote de tu uniforme, y lista para darte una ducha de "relajación", como tu solías llamarlas. De tu pequeño closet cogiste una toalla, algo de ropa interior y te dirigiste a tu baño. El ser líder de un escuadrón también tenía sus ventajas después de todo y el tener un baño propio era realmente una de esas.

El agua se escurría por todo tu cuerpo y con ella se iban también tus preocupaciones y ansiedades. Había sido un día largo y te encontrabas algo cansada. Lamentablemente, mañana seria un día aun más largo ya que tenías que entrenar y adaptar a ti a tu nuevo equipo…

Nuevo equipo.

Recordar aquello, trajo consigo –inevitablemente- el recuerdo de las palabras que Petra te había dicho horas atrás durante la reasignación de equipos. Algo que provoco en aquel entonces, que te volvieras a tu cuarto algo… molesta.

Realmente quería estar en su escuadrón Capitana, pero he sido seleccionada para el del Capitán… Levi…—

No pudiste evitar realizar una mueca de disgusto ante esta noticia, aunque inmediatamente la cambiaste por una de tus sonrisas fingidas. Te había hecho recordar cosas que preferías olvidar.

No te preocupes… —confesaste entre dientes como respuesta, mientras que Petra te observaba con preocupación.

—… no te preocupes… —repetiste para ti mientras dejabas que las pequeñas gotas de agua golpearan contra tu piel, para luego descender como era debido.

Minutos después, te encontrabas vistiéndote con tus ropas para irte a dormir de una vez por todas, cuando alguien golpeo a tu puerta. Te giraste expectante ante esto ¿A quién se le ocurría molestarte a esta hora? Observaste la puerta por algunos segundos más, pero finalmente te decidiste por ir a abrirla. Pensaste que tal vez podrían llegar a ser Petra o Hanji, después de todo eran tus amigas más cercanas y quienes recurrían a ti siempre, sin importar la hora o el lugar.

Pero no se trataba de ninguna de ellas.

Te quedaste inmóvil al descubrir de quien se trataba. Tu mano, que agarraba ligeramente la manija de la puerta procedió a apretarla con más fuerza.

—No deberías abrir la puerta con tanta confianza —señalo el pelinegro de mirada peligrosa, mientras tú fruncías el ceño por la repentina e indeseable visita.

Finalmente, cuando tu mente termino de asimilar la situación atinaste a cerrar la puerta, pero él fue más rápido que tu y la detuvo con una de sus manos.

Predecible. No por algo lo llamaban el hombre más fuerte de la humanidad.

Volviste a abrir la puerta para verlo mejor y le dirigiste una mirada mortal. A veces deseabas haber nacido con más altura, para que en momentos así pudieras mirarlo de reojo.

—¿Qué es lo que quieres? —exclamaste secamente en un impulso. Levi podía notar en tu tono de voz lo molesta que comenzaste a ponerte. Y en efecto era así.

¿No habías aprendido nada de la última vez?

—Tenemos que hablar —respondió con voz firme y segura. Su mano aun impedía que cerraras la puerta.

Frunciste el ceño aun más que antes ¿El quería hablar contigo? Después de lo que le habías dicho aquellas vez en el comedor, ¿Quería hablar contigo? Al parecer, haber desaparecido de tu vista le había dado el tiempo de decidir qué hacer con respecto a ti. Pero realmente aun no deseabas hablar con él, porque las cosas podían empeorar aun más entre ustedes, ya que tu actitud altanera, que aun no controlabas, reaparecía cuando Levi estaba frente a ti.

Comenzabas a pensar que estabas loca.

—No me jodas… No hay nada que tengamos que hablar tú y yo… —confesaste bruscamente, desviando la mirada al momento.

Ahí estaba esa actitud nuevamente.

En eso, lo escuchaste gruñir por lo bajo lo que hizo que volvieras tu mirada hacia él.

—Tú no me jodas —advirtió con enfado, logrando un respingo de tu parte.

Segundos después, tu cerebro pareció recibir una descarga eléctrica al momento de sentir un empujón seguido de un fuerte agarre a una de tus muñecas, contra lo que era una de las paredes de tu cuarto. Todo había ocurrido tan rápido que no pudiste reaccionar a tiempo.

—Abre los ojos —ordeno una voz firme y masculina.

Te encontrabas con los ojos cerrados debido al fuerte golpe que te habías dado segundos antes contra la dura pared, además de por no querer ver en la situación en que te encontrabas.

Joder.

Tus pupilas se encontraron directamente con la fría mirada de él. El Corporal Levi se hallaba frente ti, aprisionándote con sus dos manos; una a un lado de tu cabeza y la otra apretándote la muñeca. Tu mente comenzó a procesar la situación pasados unos segundos, que aparentaron ser lentos para tu mente cuando en realidad fueron más rápidos que un suspiro.

—¿Qué crees que haces? —exclamaste con seguridad, que poco a poco se fue desvaneciendo al sentir el aura oscura que provenía de Levi; en ese momento pensaste que quizás él se encontraba aún más enojado que tú. Te estremeciste un poco ante esto.

Su sólido agarre y su cercanía empezaba a molestarte de sobremanera, por eso mismo, intentaste liberarte de su recia mano sacudiendo tu brazos con todas tus fuerzas, siendo detenida rápidamente por él, evitándote así cualquier propósito tuyo de escapar. Era demasiado fuerte. Incluso, te atrevías a confesar que más que tu.

—¡S-suéltame! —jadeaste por lo bajo en un último intento para quitártelo de enfrente, pero Levi estaba tan plantado como una roca—. ¡L-Levi!

—Tch —soltó mientras te miraba fijamente. Sus orbes azules eran realmente hermosos, pero también muy peligrosos. Las cosas no iban a terminar bien. —Sabes una cosa (Nombre), me irritas mucho.

Tragaste saliva ante esto. Habías visto a Levi de esta manera antes, pero hasta entonces, nunca lo habías tenido tan cerca y comenzaba a asustarte de cierta forma. Parecía que su paciencia había llegado a su límite.

Como aquella vez. Ahora todo te volvía.

—Suéltame… —volviste a decir pero en un tono más calmado, aunque lo único que conseguiste fue que Levi empleara más fuerza en su agarre contra ti.

Apretaste los labios y los dientes ante esto. No te gustaba sentirte tan vulnerable y menos frente a él, pero no había nada que pudieses hacer. Estabas totalmente en desventaja.

—¿Qué es lo que quie…? —continuaste, pero su voz firme te interrumpió.

—¿Qué es lo que quiero? —te susurro desde su lugar, muy cerca. Ahora podías volver a percibir el tono de molestia en su voz y eso no era para nada bueno—. Quiero que me expliques cuál es tu problema.

Tu corazón comenzó a latir con más fuerza de la habitual. ¿Qué le explicaras? ¿Qué ibas a decirle en un momento así? Te encontrabas bajo presión y las palabras te abandonaban a medida en que pensabas una excusa. No podías decirle toda la verdad, una parte tal vez pero la otra… jamás, eso sería degradante para ti. Lo habías acusado, denigrado… y ahora, ¿ibas a decirle que la verdad era que lo querías? ¿Que todo había sido en cierta forma, consecuencia de tus estúpidos sentimientos? No, imposible; Pero… ¿Qué pasaría si te quedabas callada? No tenías opciones, tenias que abandonar ese maldito orgullo que tenias, aquel que no te permitía confesarte ante él. Tenias que declarárselo. Además, se lo debías… le debías una explicación de porque habías explotado así…

—Yo… —dijiste finalmente, desviando tu mirada y sintiendo como un nudo se formaba en tu garganta.

Levi seguía con su mirada clavada en ti pero la expresión de enojo en su rostro comenzaba a desvanecerse, para pasar a ser la misma mirada seria que solía tener regularmente.

—Es solo que… —continuaste cómo pudiste, y en eso, sentías como las lágrimas amenazaban con escaparse de tus ojos.

Genial. A pesar de ser y verte tan dura, solo era tu exterior. Por dentro eras totalmente sensible. No querías llorar y menos frente a él, para ti era una señal de debilidad, pero estabas abatida. Ya no podías callar, y tal vez este era el momento de que aun inconscientemente estabas buscando.

¿Mi problema…? —Te preguntaste mientras sentías como las lágrimas bajaban por tus mejillas y algunas hasta seguían el recorrido por todo tu cuello. Querías ver a Levi a los ojos pero no podías, mientras más pensabas en el, más lágrimas salían—. …son mis sentimientos hacia ti….

Mientras seguías callada y hundida en tus pensamientos, sentiste el suave roce de los dedos de una mano acariciar tu mejilla. Giraste tu cabeza sorprendida para encontrarte directamente con la mirada de Levi. Pero esta vez, no era una mirada fría como las otras, era diferente… se veía como si fuese… ¿Cálida?

Las lágrimas cesaron, pero tu corazón comenzó a palpitar fuertemente al mismo tiempo que un sonroso adornaba tus mejillas.

Notaste que la presión que Levi ejercía sobre tu muñeca izquierda comenzaba a desaparecer. Lentamente él se alejo, dejándote finalmente libre de toda prisión y se dirigió sin vacilar hacia la puerta. Tu solo te quedaste en tu lugar, siguiéndolo con la mirada turbada. Te limpiaste las pocas lágrimas que cubrían tu rostro y lo viste mejor.

—Espera… —señalaste con algún de dificultad, y viendo que él se alejaba sin decir nada siquiera.

Levi estaba de espaldas a ti y para nada se giro a verte.

—Deberías descansar —dijo al momento, para luego cruzar la puerta y cerrarla tras de sí.

Tú te quedaste inmóvil, apoyada contra la fría pared, pensando en lo que acababa de pasar. Llevaste tu mano hacia la mejilla que Levi te había acariciado, pero luego te cubriste con ambas manos el rostro y comenzaste a sollozar, dejándote caer lentamente, arrastrando tu espalda por la pared.

Estuviste a nada de confesarte. No lograbas creerlo. Pero de todos modos, aunque le manifestaras el porqué de todo ¿El sería capaz de perdonarte? ¿De perdonar todas tus humillaciones? Habías sido horrible con él, totalmente cruel… y no solo porque lo creyeras culpable, también te creías a ti culpable, era solo porque querías esconder tus verdaderos sentimientos.

Y esa era una actitud cobarde de tu parte.

Perdóname… —confesaste con dolor, tendida en el suelo de tu cuarto, llorando sin consuelo.