-Luego nos podremos olvidar mutuamente, Senpai…- dije y comencé a besarlo. Quería llevarme lo más que pudiera de su cuerpo, quería su esencia impregnada en mi cuerpo. Quería tenerlo. Comencé a desnudarlo, a la luz de las farolas en la oscuridad la silueta de Senpai se veía más seductora que nunca. Solté la liga que amarraba su cabello y le quite los lentes, su cabello cayó como seda sobre sus hombros. Él puso sus brazos sobre mi cuello para abrazarme y continuamos besándonos. Me quito la camisa y empezó a desabrocharme los pantalones. Sabía que la iniciativa de Senpai se debía solo a una cosa: él también sabía que este era el final.
Me recosté a su lado y comencé a masturbarlo mientras el hacía lo mismo conmigo. ¡Tanto éxtasis! No sabía que Senpai podía hacer esto. Sentía mi cuerpo ardiendo, no quería que la noche terminara. Senpai se subió arriba de mí, podía ver su rostro sonrojado y sus pezones erectos, me acerqué para lamerlos mientras Senpai hacía su cabeza hacía atrás dejándose llevar por el placer. Con cuidado lo empecé a penetrar lentamente, estaba lubricado, más que nunca.
-M…M…Morinaga…perdóname- dijo viéndome a los ojos mientras lo penetraba. Senpai movía sus caderas al ritmo para sentir ambos mayor placer.
Le di una sonrisa, una triste sonrisa. Estábamos los dos en ese lugar y sabíamos que iba a ser el último lugar donde íbamos a olvidarnos de todo. Mientras seguía haciéndole el amor acarició mi mejilla y mire mientras se venía. Segundos después yo también alcancé el máximo placer. Después ambos nos recostamos pero esta vez, Senpai clavo sus ojos en los míos.
-No voy a echarme para atrás en lo que te había dicho, Morinaga.- dijo, un tanto apenado.
-Lo sé, no te estoy pidiendo que así sea.-
Se aclaró la garganta, -Lo que pasó hoy…eventualmente lo olvidarás y podrás seguir con tu vida.-
-Sí, no te podría esperar más. Han pasado tantos años…aunque sí me dieras un "no sé" créeme me quedaría esperándote pero has sido bastante claro.-
-¿Se supone debería dejar mis sueños atrás sólo por esta confusión…y miedo a estar solo? Soy un hombre de ciencia, pero me imaginé desde niño con una familia. Mi familia. Me imaginé sosteniendo a mi hijo, me imaginé enseñándole, ayudándole. Nunca me imaginé estando con un hombre…nunca me imaginé estando solo al crecer.-
-Ja, ¿estar conmigo te hace sentir solo?- pregunté
-No, no…me refiero Morinaga. Sí continuáramos con esto, ¿qué se supone pasaría con el tiempo? No nos vamos a hacer más jóvenes, tú aun tienes muchas cosas por ver y vivir, apenas empiezas pero yo, yo ya estoy acercándome a una edad en donde tengo que tener más cimientos. ¿Quisieras envejecer conmigo y ver que sólo somos tú y yo? Nadie más. Solos. Y no lo digo en un sentido romántico, estaríamos apartados de la sociedad por ser homosexuales, tu familia probablemente no te apoyaría y que tal que me rechazaran laboralmente por estar en una relación así…mi trabajo, he luchado tanto por estar donde estoy.-
Suspiré, vaya que Senpai estaba atormentado. Nunca había pensado en un futuro así de melancólico y vaya que él se tomó el tiempo de visualizarlo así.
-Senpai, tienes ideas muy negativas sobre la homosexualidad. Si fueran otros tiempos, quizás accedería a dejarte ir más fácilmente porque sabría sería la mejor decisión para ambos pero hoy en día las cosas han cambiado. Y quiero que sepas, algún día encontraré a una persona que quiera y no tema estar a mi lado y te buscaré para que veas el futuro que pudiste haber tenido pero que lo dejaste ir, y te mostraré lo bien que la estoy pasando.-
Sonrió y me acarició la mejilla, -Yo lo sé, y espero ese día realmente llegue…pero no será conmigo ese futuro prometedor del que hablas.-
Tome su mano y la besé. Mi larga travesía para conquistar a Senpai había concluido. Tenía que dejarlo ir y yo tenía que explorar otros mundos.
Me quedaba poco tiempo en la Universidad, aun no sabía si quería seguir trabajando con Senpai ya que era muy doloroso estar a su lado después de todo lo que habíamos pasado. Él no me había dicho nada al respecto, sé que me consideraba valioso como asistente pero para empezar de nuevo tenía que cambiar toda mi rutina. Estábamos ya a mediados de junio, terminaba este último ciclo escolar en julio y tenía la oportunidad de trabajar junto a Senpai (con un salario modesto) o bien, empezar a buscar empleo fuera de Nagoya. Suspiré. Tenía que dejar lo más bonito de mi vida para buscar algo más estable…en todos los aspectos.
No sabía qué hacer, tenía muchas opciones pero al ver a Senpai siempre tan dedicado en su trabajo y siendo firme a su decisión simplemente no podía estar al lado de él como un fiel perro. Tenía que irme, lo había estado pensando y siempre había querido conocer más allá de Japón. Mi inglés estaba bien como para intentar tener una oportunidad en el extranjero.
Regresé ese día al apartamento, Senpai decidió darme su parte. Estaba viviendo con su hermanita en lo que encontraba otro lugar para vivir solo. Me dolía entrar a ese lugar y pasar su habitación y saber que ya nunca iba a ser ocupado por él…ya no iba a estar ese hombre sentado en el sofá leyendo o comiendo algo que yo le hubiese preparado. Tenía una dolorosa experiencia en olvidar amores y esta sería la segunda, mi corazón seguía latiendo pero tenía tantas cicatrices. Decidí ir al bar de Hiroto, últimamente había ido seguido, ahí podía de alguna manera distraerme y no pensar en Senpai.
-Tengo a alguien a quien presentarte- dijo Hiroto, emocionado y aplaudía como si estuviera seguro que me iba a encantar lo que tenía para mí.
-¿Eh? ¿De qué hablas Hiroto? Solo vine por unas bebidas yo no…- me interrumpió, -Él es Adam, viene de vacaciones y es de Canadá.- dijo mientras un hombre alto extendía su mano para saludarme. Tenía el cabello café claro corto, grandes ojos azules y labios carnosos. Era delgado y vestía jeans con una playera a cuadros. –Morinaga- dije.
