n_n De nueva cuenta les agradezco el apoyo, no odien a Senpai el simplemente está demasiado abrumado y confundido pero él sabe cuanto daña a Morinaga y quizás la única forma de hacer feliz a Morinaga es...dejarlo ir.

-Ese es tu problema Morinaga, todo lo malinterpretas. Hasta la mínima acción la analizas y la interpretas en la forma que te convenga. ¿Eh? ¿Qué quieres que te diga? ¿Por favor no te vayas que no sabré que hacer sin ti? ¿Qué si te vas me voy a morir? Morinaga, llevamos ya un buen tiempo sin hablarnos y veme, ni estoy muerto ni te he buscado.-

-¡Bien! ¡Qué bueno el saber que te valí un carajo!-

-¡No me valiste un carajo! ¡Cuando entenderás que lo nuestro nunca fue y nunca será!

Comencé a llorar, me dejé caer en mis rodillas…ya no aguantaba esto. Había dado todo de mí, de las pocas fuerzas que me quedaban las utilizaba para estar con Senpai en el laboratorio pero esto ya pasaba de mí.

-Ya…ya no quiero pelear. Las pocas veces que hemos hablado terminamos discutiendo. Tienes razón, no sé porque te reclamo las cosas que ya están claras. Perdón, gracias por venir y darme esto...-

-Morinaga…levántate por favor. No…no quiero verte así.-

No respondí. Quería que me viera allí, derrotado. Quería que viera lo que me causaba…quería que me levantara y me dijera que todo iba a estar bien.

Me ofreció su mano, la tome para levantarme, se quedó viéndome fijamente con sus ojos color miel. Se acercó y me abrazó fuertemente. –Lo que daría por que fueras feliz…eres muy especial para mí, no te olvides nunca de eso. No te voy a olvidar, estés aquí o en otro lado. Solamente te enamoraste de la persona equivocada, pero no te voy a dejar desamparado, no dejaré que la soledad te carcoma. Estaré aquí para ti y poco a poco verás cómo te irás alejando de lo que sientes por mí porque te darás cuenta que lo que el mundo te puede ofrecer es mayor a lo que conmigo podrías tener.- susurró a mi oído mientras seguía abrazándome fuertemente.

-Gracias, Senpai. Es inevitable, siempre tendrás una parte de mí. Soy una enamoradizo sin cura.- me alejé y lo mire de nueva cuenta. Senpai estaba sonrojado, tenía los ojos humedecidos. Comprendí entonces que a Senpai también le dolía y que no era fácil para él, sabía que en el fondo el también pasaba por un duelo, se sentía triste pero que no daría marcha atrás. Lo besé en la frente y seguimos abrazándonos en silencio hasta que se fue. Fue la última vez que lo vi en Nagoya.

Decidí tomar el empleo del cual Souichi habló. Fue difícil la despedida, en especial porque iba a ir a un nuevo país, con costumbres distintas…no tenía nadie ahí. Hubiera podido ser un poco más fácil el saber que Souichi estaría del otro lado del mundo en su computadora contestándome correos electrónicos y esperando que regresara pronto…pero lógicamente eso no iba a poder ser. Me dolió mucho despedirme, me dolió mucho tener que cerrar ese capítulo de mi vida. Organicé una cena de despedida para tener a mis seres queridos reunidos, estuvimos hasta el amanecer bebiendo y a ser sinceros, la pasé muy bien. Souichi no fue, después me envió un mensaje en el cual se disculpaba pero tuvo unas urgencias en el laboratorio, le creí pero ya no me importaba tanto, total, ya me iba a ir del país para siempre y sí a él no le importaba no iba a dejar que eso me afectara.

Tener que empacar también fue una situación difícil, no tenía idea por dónde empezar. Sentía eran tantos recuerdos, quería llevármelo todo pero no podía. Suspiré. Ese día lloré casi toda la noche en lo que empacaba, lloraba de tristeza, nostalgia y también de felicidad, después de todo iba a empezar desde cero. Eso significaba que no iba a ver un Souichi de por medio. No, ahora iba a ser totalmente feliz. Mi destino era Seattle, en una fábrica llamada G&E. Seattle era al parecer, una ciudad muy bonita (aunque siempre hacía viento) y era muy amable y abierta a la comunidad gay. Con eso, ya me sentía más cómodo. Mi vuelo salía al día siguiente, ya era agosto y desde hace tiempo dejé de ver a Souichi. Esa noche no dormí.

Eran las 6 a.m. y había que ir al aeropuerto, tome un taxi y me preparaba mentalmente –"Bien, aquí inicia la aventura, aquí inicia tu nuevo capítulo".- me decía a mí mismo. Parte de mi deseaba haberse podido despedirse de Souichi pero ya en estas etapas de nuestra relación sabía que no iba a suceder, las cosas estaban claras y no ganaba yo nada en complicarlas pensando de más. Mire el aeropuerto, pese la hora estaba bastante lleno. Registré mi equipaje primero y después busqué un lugar para desayunar ya que moría de hambre…y nervios. Mientras buscaba un lugar que me convenciera me entro la nostalgia, aunque había mucha gente viajando sola también había parejas despidiéndose o parejas que se volvían a reencontrar. Yo no podía tener eso.

-Oi…Morinaga- escuché detrás de mí. ¿Qué? No podía ser…era Souichi…Senpai.