Gracias por sus comentarios, la verdad es que no daré ningúna pista sobre el futuro de esta historia (^^U) porqué le quitaría el chiste. Lo que sí, es que los sufrimientos poco a poco se irán yendo.
Espero disfruten este nuevo capítulo ^^
La comida estuvo bien, no era tradicional japonesa pero me hacía sentir de cierta forma en casa aunque los rostros, el idioma, todo era tan distinto. Pensaba en Senpai de repente, pero Alexander insistía en brindar con sake y me di cuenta durante esos momentos que realmente podía olvidar a Senpai sólo necesitaba otro tipo de compañía y no necesariamente romántica, simplemente compañía, cosas por hacer. Esa noche intenté no acabar borracho por tanto sake pero terminé terriblemente sonrojado por el exceso de alcohol. La verdad es que la había pasado muy bien. Eran casi las 2:00 a.m. y nos comenzamos a despedir, la señorita Elisabeth –quien me había dicho le dijera Lis pero aun no me sentía en confianza- me comentó mi transporte venía en camino que me esperarían para irse. Yo me sentí avergonzado, no quería todos se quedarán ahí viendo como venían a recoger al nuevo.
-¡Bah! Yo lo llevaré, Lis. No sé cuánto tardará en llegar y honestamente, me muero de sueño.- dijo el señor Alexander. Yo no supe cómo reaccionar, ¿me podía negar? Después de todo era mi jefe pero ni siquiera lo conocía, no sabía de qué iba a hablar en el camino.
-No, señor Alexander, puedo esperar yo solo no hay ningún problema.-
-Tonterías Morinaga, eres nuestro invitado, especialmente el mío siendo que yo te contraté. No quiero digas que los estadounidenses son descorteses. No se hable más, vámonos todos.- dijo y me ordeno con el dedo índice que lo siguiera. Salimos al estacionamiento y señaló una camioneta gris.
-Siempre me han gustado las camionetas, me gustan las cosas grandes.- y yo ante este comentario me sonroje, lo saqué totalmente de contexto pero el alcohol hacía que mi cabeza pensará en otras cosas. El señor Alexander lo notó, -Eh Morinaga, ¿qué te dio tanta risa?- dijo sonriéndome.
-Nada, señor…-
-No me digas señor a cada rato. Alexander está bien, me haces sentir bastante viejo.-
Suspiré. De nuevo la vergüenza, es que con él no le atinaba.
-Me agrada tenerte en el equipo.-
-G…gracias Alexander. Es una gran oportunidad para mí, un poco nostálgico pero, los cambios siempre vienen bien.-
Alexander mientras manejaba volteó a verme desconcertado, -¿La pasabas mal en Japón? ¿Problemas del corazón?-
Sí supiera…tantos años que pasé con mi corazón en la mano viéndolo ser maltratado.
-Pues, no mal. Intente mantener una relación por un largo tiempo pero no funcionó.-
-Dímelo a mí,- dijo mostrándome su dedo anular, -es mi primer divorcio. Dicen que debes tener al menos tres, por supuesto es broma pero simplemente encontrar el amor es difícil, la pasión es fácil pero el amor. Todos tenemos potencial de amante pero no de pareja romántica.- dijo con una sonrisa a medias. Era increíble cómo se abría y expresaba conmigo siendo nuevo, supongo así eran en la empresa, intentaban ser todos cercanos pero cada quién decidía con quien abrirse.
-¿Lo siento?- dije sin saber que decir realmente.
-No, fue una bendición. Esa mujer…estaba algo loca. Aunque yo también la quería empujar hacía un nuevo mundo pero bueno Morinaga…jeje, esos son otros asuntos que no discutiré contigo. Me salvó el tiempo, ya hemos llegado.-
Se estacionó y nos bajamos, me acompañó hasta mi habitación. Me extendió la mano para despedirse, -Un placer, Morinaga.- asentí con la cabeza, -Un placer, Alexander.-
Mi habitación seguía siendo un desastre y aún siendo ya tarde –muy tarde- decidí por fin conectar la computadora. Con suerte podría hablar con algún amigo siendo que en Japón eran las 5:30 p.m aproximadamente. Abrí mi correo.
Sorpresa.
Senpai me había enviado tres correos.
El corazón me latía, parecía que quería salirse de mi cuerpo. Sabía que no debía esperar nada, pero precisamente por no esperar nada de él y luego recibir esto…era difícil de procesar. Aunque sabía podía ser cualquier cosa, cualquier tontería aún amaba a Senpai, aún me movía el mundo…aún pensaba mucho en él y me dolía separarme de él.
Extrañaba verlo. Lo que fuera que me mandara sabía el único medio por el cual podría responderle sería electrónico. Vacilé mucho para abrir el primer correo:
Morinaga:
Supongo ya estás en Seattle, espero. Si no, te daré por muerto…te mando esto porqué en verdad deseó tengas éxito en tú nuevo empleo. Aquí en la Universidad apesta pero he recibido una oferta en Tokio quizás la acepte, dan mejor paga. Bueno, a mí y a Yuriko…nos han dicho hacemos buen equipo. Supongo si nos vamos a Tokio viviremos juntos (por eso de la renta $$) (no malinterpretes).
Éxito.
Ese fue el primero.
